Reflexión del Dia: 2 de Enero


ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS, Y ANTE OTRO SER HUMANO, LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTROS DEFECTOS (Quinto Paso de CoDA).
ADMITIMOS ANTE OTRO SER HUMANO
Desde siempre, las religiones han predicado que la confesión es buena para el alma. Esto es cierto. Es especialmente cierto para codependientes, pero pongámoslo de otro modo. La confesión, la honestidad, y la vulnerabilidad funcionan para sanarnos a nosotros mismos y a nuestra alma.
Algunos llaman la codependencia una enfermedad, un padecimiento. Otros la llaman un problema. Algunos no saben cómo llamarla. A algunos ni siquiera les gusta llamarla «codependencia». Pero muchos, incluyendo algunos miembros originales de Al-Anón, lo llaman una «enfermedad del alma». Lo que hacemos durante la recuperación es practicar los comportamientos cotidianos que llamamos «recuperación.» Lo que buscamos son cambios psíquicos y a nivel del alma dentro de nosotros mismos, cambios que pueden manifestarse en nuestra vida y nuestras relaciones, comenzando con la relación primaria con nosotros mismos.
Para iniciar ese proceso, es necesario que saquemos, soltemos, nos deshagamos de y terminemos con la vergüenza, el miedo, la culpa, los secretos, y cualquier otra cosa dentro de nosotros que nos haga sentirnos menos, o mal acerca de nosotros mismos, o nos pese y atormente. La forma de hacer esto es abriendo la boca y sacándolos. Es una manera sencilla, pero efectiva de comenzar a sanarnos. Sencillamente decimos la verdad acerca de nosotros mismos, a nosotros mismos, a otra persona y aDios dentro de una actitud de responsabilidad, aceptación y perdón.
Existe algo mágico pero aterrador acerca de abrir nuestra boca y decir la verdad. También existe algo curativo en ello. Una parte importante de este proceso de sanación por el que atravesamos, es reconectarnos con nosotros mismos, con nuestro Poder Superior, y con otras personas.
Logramos esto siendo honestos acerca de nosotros mismos.
Si hemos hecho el trabajo que se nos pidió en el Cuarto Paso, si nos hemos sentado e hecho un inventario de nosotros mismos, hemos comenzado a sacudir nuestra alma. Nos hemos metido allí con un zacate y comenzado a aflojar la cochambre de adentro, aquella que nos impedía vivir la vida que deseábamos. No importa qué forma usamos para el Cuarto Paso, no importa que hagamos uno pequeño, mediano, o grande, hemos aflojado algunas cosas que necesitan
limpiarse de inmediato. Una vez que comencemos este proceso de aflojar lo de adentro, quizá lo notemos más. Quizá sintamos el peso de todo ello. Es posible que comencemos a notar los sentimientos, las necesidades, la culpa, y el peso de lo que hemos estado cargando. Necesitamos concertar una cita para hablar de todo ello pronto. Necesitamos darnos prisa con este Paso para hacer el lavado y la limpieza de todo lo que se ha aflojado.
Es importante dar el Quinto Paso poco tiempo después de completar nuestro inventario del Cuarto Paso. Algunas personas sugieren hacer la cita para el Quinto Paso antes de comenzar a trabajar en el Cuarto, dándose aproximadamente dos semanas. Sugieren comenzar en la fecha indicada a hacer el Cuarto y luego entrar de inmediato a la parte de «limpieza». Como sea que lo hagamos, nos hacemos un favor al pasar rápidamente a este Paso. Con muchos de los Pasos no hay prisa para hacer el siguiente. Este es la excepción.
Un Quinto Paso tradicional significa que hacemos una cita con alguien entrenado en escuchar Quintos Pasos lo más pronto posible después de realizar nuestro Cuarto Paso. Nos sentamos en una habitación, cara a cara con esta persona y comenzamos a hablar sobre lo que hemos descubierto de nuestro trabajo en el Cuarto Paso.
Comenzamos a hablar con una actitud de humildad, abertura, responsabilidad y honestidad. Después, el proceso cobra vida propia. Comenzamos a tocar el núcleo, el corazón de lo que nos perturba. Para muchos de nosotros, es la primera vez en nuestra vida que hemos hecho esto.
Este Quinto Paso generalmente toma como una hora. A veces tarda más. A veces esa gran sensación de alivio no viene de inmediato. Para muchos sí sucede así. Cuando abandonan la habitación, sus corazones han sido aligerados para siempre. Algunos no experimentan esta sensación inmediata de aligeramiento, pero encuentran poco a poco que este Paso, como los demás, ha hecho su trabajo. Han ido avanzando en su viaje, aunque no hayan notado un cambio revolucionario en su forma de sentir.
Algunos encuentran revelaciones, percepciones, y culpas escondidas que salen a flote, algunas que se habían olvidado o que nunca tuvieron la intención de compartir.
Algunas personas sienten alivio sólo por ser escuchadas por fin.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

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