Reflexión del Dia: 3 de Enero



ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS, Y ANTE OTRO SER HUMANO, LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTROS DEFECTOS (Quinto Paso de CoDA).
ADMITIMOS ANTE OTRO SER HUMANO
De cualquier modo que suceda, cualquiera que sea el resultado, podemos confiar en el proceso que tiene lugar cuando nos esforzamos por trabajar este Paso. Todo lo que tenemos que hacer es nuestro mejor esfuerzo, lo mejor que podamos en ese momento, y los Pasos comienzan a
trabajar en nuestra vida.
Muchos de nosotros, incluyéndome a mí, encontramos que tenemos que trabajar con nosotros mismos por niveles, haciendo lo mejor que podamos un Cuarto y Quinto Pasos un año, y luego progresando al siguiente nivel al año siguiente. Yo estaba en tal estado de confusión respecto de mí misma cuando comencé la recuperación, que había problemas, secretos, vergüenzas y culpas que ni siquiera reconocía al principio. Necesitaba más tiempo en recuperación para comenzar a
fijarme en esos asuntos. Necesitaba remover una capa a la vez, y luego enfrentar la siguiente cuando surgiera.
Así como es importante realizar nuestro Quinto Paso poco después de terminar nuestro inventario, también lo es escoger cuidadosamente a la persona con quien queremos hacer el Quinto Paso. Algunas personas escogen hacer su Quinto Paso con un ministro de su religión.
Otras no. Algunas personas escogen un padrino o madrina del programa en quien confían para hacer este trabajo. Otros buscan hasta dar con la persona adecuada. Un criterio importante es dar el Quinto Paso con alguien que tenga experiencia en escuchar Quintos Pasos, alguien que lo ha hecho antes, y sabe lo que buscamos, alguien que puede ayudarnos y guiarnos a través del proceso.
Hacer un Quinto Paso con una persona no preparada o que no sea un buen guía puede resultar en una experiencia negativa. Yo realicé un Quinto Paso con un clérigo que quería avergonzarme y convertirme a su religión. Abandoné la sesión sintiéndome culpable e insegura. Esto no significa que dar el Quinto Paso fue negativo; significa que no di con la mejor persona posible para hacerlo.
Jack es un ministro que ha estado en Al-Anon durante seis años. Es un hijo adulto de alcohólico, al igual que su esposa. Ella ha estado en Al-Anón durante ocho años.
«He hecho mi Cuarto Paso a mordiditas,» dijo Jack. «Mi meta durante el próximo año es hacer un Cuarto y un Quinto Pasos formales. Mas, como ministro, no escucharé un Quinto Paso hasta haber hecho el mío.»
A veces es conveniente usarreferencias de otras personas para localizar a nuestra persona del Quinto Paso. Si tenemos problemas para escoger a alguien, si estamos atorados, podemos pedir referencias en nuestros grupos. También podemos contactar la oficina Intergrupal local (las oficinas de los Doce Pasos) que corresponde al grupo donde asistimos. Si nuestro grupo no tiene una oficina Intergrupal local, podemos contactar Al-Anon.
Podemos llamar a alguna Iglesia y ver si alguien tiene práctica en el Quinto Paso. O podemos contactar un centro de tratamiento local y ver si conocen a alguien. Quién sea que escojamos para abrir nuestra alma, ayudará que sea alguien conocedor, alguien maternal, alguien que pueda ayudarnos a llegar al corazón del asunto, alguien que podrá guiarnos hacia el perdón, la compasión de nosotros mismos, y la autoaceptación.
También necesitamos estar seguros que la persona con quien compartimos nuestros secretos más escondidos, guardará nuestras confesiones en secreto.
La mayoría están de acuerdo que no conviene hacer un Quinto Paso formal con un vecino, amigo, cónyuge, u otro miembro de la familia: puede resultar contraproducente y dañarnos. Estamos aprendiendo a ser vulnerables y honestos, pero parte de cuidar de nosotros mismos es escoger cuidadosamente con quién lo hacemos, de manera que no pueden volver nuestra información contra nosotros mismos y usarlo para lastimarnos.
También ayuda encontrar a alguien que pueda ver lo bueno y valioso en nosotros, sobre todo si aún no somos capaces de hacerlo nosotros mismos.
Da miedo realizar el tipo de búsqueda interna que requiere el Cuarto Paso. Es aterrador entrar a la oficina de alguien y contarles los peor de nosotros mismos, las cosas que nos hemos esforzado tanto en negar. No es fácil. Pero es posible.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

También te podría gustar...

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: