Reflexión del Dia: 8 de Enero



ESTUVIMOS ENTERAMENTE DISPUESTOS A DEJAR QUE DIOS NOS LIBERASE DE TODOS ESTOS DEFECTOS DE CARÁCTER (Paso Seis de CoDA).
EL PASO DEL SOLTAR
Una mañana desperté envuelta en miedo y dolor. Había hecho algo de duelo durante las vacaciones respecto a un asunto histórico no resuelto de mi pasado. Mi padre me había llamado, y por primera vez, hablamos abiertamente acerca del día que él me dijo que se iba.
Aunque sólo tenía tres años en ese tiempo, aún recuerdo el incidente. Al hablar de ello, los sentimientos que había reprimido cuando sucedió emergieron. Más de treinta años después estaba sintiendo lo que necesité haber sentido cuando tenía tres.
Despertar un dolor emocional, disparó mis comportamientos codependientes como suele hacer.
Tenía miedo. Temía que me quedaría atorada en mis sentimientos para siempre. Me entró el pánico.
Comencé a idear formas externas que pudieran detener el dolor. Quería comenzar a manipular a las personas y los sucesos a mi antojo, con la esperanza de que me hiciera sentir mejor.
Luego, me quedé, acostada, un rato y trabajé en silencio el Sexto Paso. «Ayúdame a estar dispuesta a soltar el miedo, el dolor, el pánico, la ausencia de confianza, y todo lo demás en que estoy envuelta,» dije. «Ayúdame a estar dispuesta a soltar este dolor, en vez de pedir a otros que lo detengan o que cambien cómo me siento.»
Después me levanté y comencé mi día, confiando que mi oración había sido escuchada, confiando que me sentiría mejor, confiando que yo sería cambiada de una manera natural.
No me equivoqué al confiar.
Este no es un programa de hazlo-tu-mismo. Tampoco estamos abdicando de la responsabilidad por nosotros mismos. Pero estamos aprendiendo a confiar en Dios, confiar en el proceso, y confiar en nosotros mismos. Cuando sea hora de cambiar, seremos cambiados. Recibiremos el poder, la ayuda, y la capacidad para hacer eso. Por ahora, nuestra parte es en disponernos a soltar.

Y estoy aprendiendo que aun eso tendrá lugar en nosotros si nos abrimos a ello.
Las lecciones no desaparecen. Se repiten hasta que aprendemos. Es más: cuando es hora de cambiar, se vuelve más difícil quedar en lo mismo que cambiar.
Este Paso nos da permiso de relajarnos, confiar, y disponernos. Nos da permiso de ser quienes somos y dejar que el proceso de cambio tenga lugar en nosotros.
Alcohólicos anónimos (El Libro Grande) sugiere que después de hacer nuestro Quinto Paso, nos recluyamos y pidamos a Dios que nos quite nuestros defectos de carácter, nuestras deficiencias.
Es importante dar este Paso, y darlo en grande, después de hacer los Cuarto y Quinto Pasos.
Este es el Paso del soltar. Es el comienzo de la transformación. Arranca el proceso de recibir lo que deseamos y necesitemos de nuestro Poder Superior. Dispongámonos a soltar todo lo que nos bloquea, todo lo que nos molesta, perturba, derrota o confunde, acerca de todo lo que no podemos controlar. Dispongámonos a soltar lo que no queremos ya y lo que verdaderamente deseamos. Después, sigámonos al Paso Siete y veamos qué sucede.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

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