Reflexión del Dia: 23 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes nos creamos una falsa creencia de dominio sobre la voluntad de los demás, y eso es ilusorio y debemos modificarla.

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Reflexiona sobre esto:

El empoderamiento del codependiente, según la perspectiva de Melody Beattie, es un proceso liberador que comienza con la toma de conciencia y la decisión de cambiar. En lugar de sentirse atrapado en patrones de cuidado excesivo y dependencia emocional, el codependiente se da cuenta de su valía como individuo y reconoce que tiene el poder de tomar decisiones saludables en su vida.
Este empoderamiento implica aprender a establecer límites saludables, decir «no» cuando sea necesario y tomar responsabilidad por sus propias acciones y emociones. El codependiente se da cuenta de que merece amor, respeto y felicidad, y que no necesita depender de las relaciones con los demás para encontrar su propio sentido de identidad y satisfacción.
El viaje hacia el empoderamiento puede ser desafiante, pero a medida que el codependiente adquiere un mayor sentido de autoestima y autonomía, se encuentra en una posición más fuerte para construir relaciones equitativas y saludables. El empoderamiento no significa renunciar al amor y la compasión hacia los demás, sino encontrar un equilibrio que permita el crecimiento personal y el respeto mutuo en todas las relaciones. Es un camino hacia la autenticidad y la realización personal que ofrece la libertad de ser uno mismo y vivir una vida más plena y satisfactoria.

Para reflexionar:
¿En qué área de mi vida necesito reconocer mi propia valía y comenzar a tomar decisiones más saludables, aunque eso implique establecer límites o decir «no»?
¿Estoy construyendo mis relaciones desde la libertad, el respeto mutuo y el amor, o todavía dependo de la aprobación y necesidad de los demás para sentirme valiosa?

Meditación 23 de Septiembre… Sanación y Liberación de la Codependencia

Melody Beattie, en su Libro Más del Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente maneja diversos miedos y que en ocasiones le aterra cuando debe liberarse de ellos. Aunque el intento genera incomodidad, debe asumirse el cambio hasta dejar ir esos temores.

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Medita sobre esto:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo para sentarte o acostarte. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo y tu mente.
Imagina que estás en un lugar seguro y pacífico, rodeado de luz y amor.
Visualiza un lazo o cuerda que te conecta a una persona o situación que has sentido que te controla o te atrapa en la codependencia. Esta cuerda puede ser simbólica de las relaciones tóxicas o los patrones que deseas liberar.
Con cada respiración profunda, siente cómo esa cuerda se vuelve más tenue y ligera. Visualiza cómo se separa suavemente de ti, permitiendo que te sientas más libre y autónomo.
Mientras observas cómo esa cuerda se aleja, di en voz alta o en silencio: «Soy libre para ser yo mismo. Me amo y me acepto tal como soy».
Continúa respirando profundamente y siente cómo la liberación de esa cuerda te llena de una sensación de paz y empoderamiento.
Lleva tu atención a tu corazón y visualiza una luz cálida y amorosa que crece con cada respiración. Siente cómo esta luz te envuelve y te llena de amor propio y compasión.
Repite en silencio o en voz alta estas afirmaciones: «Merezco amor. Merezco felicidad. Merezco paz».
Permanece en este estado de calma y amor propio durante unos minutos, respirando conscientemente y sintiendo la liberación de la codependencia y el fortalecimiento de tu propio ser.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo la sensación de liberación y empoderamiento.

Te invito a ejercitarte en esta meditación, y si deseas, responde estas interrogantes:
¿Qué persona, situación o patrón necesito entregar hoy a Dios porque todavía siento que me mantiene emocionalmente atada?
¿Qué significa para mí, en este momento de mi vida, ser libre para ser yo misma sin dejar de amar y cuidar a los demás?

Reflexión del Dia: 22 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes tenemos como tarea prioritaria «responsabilizarnos de nosotros mismo». Hemos estado cuidando de los otros, dejándonos de lado por mucho tiempo. Es momento de voltear nuestra atención a nosotros mismos. Buscando ayuda llegamos a encaminar nuestra sanación.

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Reflexiona sobre la transformadora búsqueda de la autonomía en la Codependencia

La codependencia es un camino que a menudo nos lleva a un laberinto emocional donde nos perdemos en las necesidades y deseos de los demás. En este viaje, es fácil perder de vista quiénes somos realmente y cuáles son nuestras propias necesidades y deseos.
El deseo ardiente de cuidar y rescatar a otros puede parecer una virtud, pero cuando se convierte en una necesidad obsesiva, puede convertirse en una carga emocional abrumadora. La codependencia nos lleva a pensar que nuestra valía y felicidad dependen de los demás, y esta creencia nos ata a relaciones tóxicas y comportamientos autodestructivos.
La liberación del ciclo codependiente comienza con la comprensión de que somos individuos valiosos y dignos de amor, independientemente de nuestras relaciones con los demás. Melody Beattie nos guía hacia la necesidad de hacernos cargo de nosotros mismos y desapegarnos de la idea de que nuestra felicidad depende de otros.
Desapegarse no significa renunciar al amor o a las relaciones, sino reconocer que somos responsables de nuestras propias vidas y que debemos cuidar de nosotros mismos antes de poder cuidar genuinamente a los demás. Es un acto de amor propio que nos permite construir relaciones más saludables y auténticas.
A medida que nos desprendemos de las expectativas y demandas de los demás, encontramos nuestro camino de regreso a nosotros mismos. Descubrimos nuestras pasiones, valores y sueños personales. Aprendemos a establecer límites saludables y a decir «no» cuando sea necesario sin sentirnos culpables. Este viaje hacia la autonomía es a menudo desafiante, pero es una búsqueda transformadora que nos lleva a un lugar de mayor equilibrio y autenticidad.
La codependencia puede haber sido nuestro pasado, pero no tiene por qué ser nuestro futuro. A medida que nos hacemos cargo de nosotros mismos y nos desapegamos de la necesidad obsesiva de cuidar a los demás, abrimos la puerta a una vida más plena y significativa. El camino hacia la recuperación puede ser difícil, pero la recompensa es una conexión más auténtica con nosotros mismos y con los demás, basada en el amor y el respeto mutuo en lugar de la dependencia y el sacrificio.

Mi Reflexión: A veces, por querer cuidar, ayudar o rescatar a los demás, podemos terminar olvidándonos de nosotros mismos. La recuperación nos invita a comprender que amar no significa cargar con la vida de otros ni encontrar nuestro valor en cuánto hacemos por ellos. Dios nos enseña a asumir responsablemente nuestra propia vida, reconocer nuestras necesidades y establecer límites sin culpa. Desapegarnos no significa dejar de amar, sino aprender a amar desde la libertad, sin controlar ni sacrificarnos hasta perdernos. Cuando dejamos de buscar en los demás la seguridad y el valor que solo Dios puede afirmar en nosotros, comenzamos a recuperar nuestra identidad y a construir relaciones más sanas, auténticas y equilibradas. (Alpha).

Para reflexionar:
¿En qué relación o situación estoy dejando de ser yo misma por cuidar, rescatar o satisfacer las necesidades de otra persona?
¿Qué necesito entregar a Dios para aprender a amar sin controlar, sacrificarme ni abandonar mis propias necesidades?

Reflexión del Dia: 20 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica que la base de la codependencia es la baja autoestima, y para abordar la solución a este problema, el codependiente debe asumir una serie de pautas para lograr la mejora gradual de la valía propia.

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Reflexiona sobre esto:

Aquí, algunas pautas que pueden ayudarte a mejorar tu autoestima si estás lidiando con la codependencia:
– Autoaceptación: Acepta quién eres en este momento, con todas tus imperfecciones y cualidades. Reconoce que eres digno de amor y respeto tal como eres.
– Practicar la compasión hacia uno mismo: Desarrolla un diálogo interno compasivo y amable contigo mismo en lugar de ser crítico y autocrítico. Trátate a ti mismo con el mismo cariño y comprensión que mostrarías a un amigo.
– Establecer límites saludables: Aprende a decir «no» cuando sea necesario y a establecer límites en tus relaciones. La capacidad de mantener límites saludables es un signo de autoestima y autovaloración.
– Trabajar en la autoimagen positiva: Cuestiona y reemplaza los pensamientos negativos sobre ti mismo con pensamientos más positivos y realistas. Haz una lista de tus logros y habilidades para recordarte constantemente tu valía.
– Practicar el autocuidado: Dedica tiempo a cuidar de ti mismo física, emocional y espiritualmente. Esto incluye actividades que te hagan sentir bien y te ayuden a mantener un equilibrio en tu vida.
– Aceptar que no puedes controlar a los demás: En la codependencia, a menudo tratamos de controlar o cambiar a otras personas. Aprende a soltar este deseo de control y enfócate en cambiar tus propias acciones y respuestas.
– Aceptar la responsabilidad personal: Reconoce que eres responsable de tus propias acciones y elecciones. Asumir la responsabilidad personal te empodera para tomar decisiones saludables en tu vida.
Recuerda que la mejora de la autoestima y la recuperación de la codependencia son procesos que llevan tiempo y esfuerzo. Ser paciente contigo mismo y estar dispuesto a trabajar en tu autoestima de manera constante te ayudará a superar los patrones codependientes y construir relaciones más saludables y satisfactorias.

Mi Reflexión: La recuperación de la autoestima comienza cuando dejamos de buscar nuestro valor en la aprobación, necesidad o reconocimiento de los demás. Dios nos invita a mirarnos con verdad y compasión, reconociendo que nuestra dignidad no depende de ser perfectos ni de cuánto podamos hacer por otros. Establecer límites, cuidarnos, asumir nuestras decisiones y aceptar nuestras imperfecciones son expresiones de una vida que está aprendiendo a valorarse. Cuando dejamos de intentar controlar a los demás y permitimos que Dios transforme nuestra manera de pensar y relacionarnos, nuestra autoestima deja de depender de las circunstancias y comienza a descansar en Él. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo buscando en otras personas la aprobación o el valor que necesito aprender a recibir de Dios?
¿Qué necesito aceptar de mí misma y poner hoy delante de Dios para comenzar a verme con mayor verdad, compasión y gratitud?

Reflexión del Dia: 19 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes estamos permanentemente sin «equilibrio» en nuestras vidas moviéndonos en irrealidades que solo están en nuestra mente, lo que distorsiona la realidad y nos hace sentir dolor. Al aceptar la curación como vía para recuperar nuestro equilibrio es un «gran paso» en detener el mundo ficticio que inventamos, y enfrentarnos con la realidad, solo así se ira el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Según Melody Beattie, las personas codependientes pueden recuperarse a través de un proceso de autorreflexión, autocomprensión y autotrascendencia. Esta autora/consejera en esta área menciona algunas ideas que pueden servir para que el codependiente se recupere de su apego afectivo. Acá las presento:

– Aceptación: El primer paso es reconocer y aceptar que tienes un problema de codependencia. Esto implica admitir que tu vida se ha visto afectada negativamente por tu necesidad de cuidar o controlar a otros.
– Educación: Empieza a educarte sobre la codependencia. Lee libros de Melody Beattie y otros expertos en el tema para comprender mejor las dinámicas subyacentes de la codependencia y cómo afecta a tu vida.
– Terapia o apoyo: Considera buscar terapia individual o unirse a un grupo de apoyo para personas codependientes. La terapia puede proporcionar un espacio seguro para explorar tus patrones de comportamiento y emociones, mientras que un grupo de apoyo te permite compartir experiencias y aprender de otros en situaciones similares.
– Establecimiento de límites: Aprende a establecer límites saludables en tus relaciones. Esto implica aprender a decir «no» cuando sea necesario y cuidar de ti mismo sin sentirte culpable.
– Autocuidado: Prioriza tu propio bienestar emocional, físico y espiritual. Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien contigo mismo y que no estén centradas en las necesidades de los demás.
– Conciencia emocional: Trabaja en desarrollar una mayor conciencia de tus emociones y necesidades. Aprende a identificar y expresar tus sentimientos de manera saludable.
– Perdón y aceptación: Aprende a perdonarte a ti mismo por tus errores y aceptarte tal como eres. La autoaceptación es fundamental en el proceso de recuperación.
– Enfoque en el presente: Practica la atención plena (mindfulness) para mantener tu enfoque en el presente y evitar la rumiación sobre el pasado o la preocupación excesiva por el futuro.
– Red de apoyo: Mantén una red de apoyo fuerte que incluya amigos, familiares y terapeutas en quienes puedas confiar y hablar abiertamente sobre tus desafíos y logros en la recuperación.
– Compromiso a largo plazo: La recuperación de la codependencia es un proceso continuo. Comprométete a trabajar en ti mismo a lo largo del tiempo y a mantenerte alerta a los patrones de codependencia que puedan surgir en el futuro.
Recuperarse de la codependencia es un viaje personal y puede llevar tiempo. La clave es la autoconciencia, el autocuidado y el trabajo constante en el desarrollo de relaciones más saludables y equilibradas. El enfoque de Melody Beattie se centra en empoderar a las personas codependientes para que tomen el control de sus vidas y encuentren la sanación y el equilibrio.

Mi Reflexión: La recuperación comienza cuando reconocemos que no podemos transformar por nosotros mismos aquello que durante tanto tiempo nos ha mantenido atrapados. Dios nos invita a mirar nuestro corazón con honestidad, reconocer nuestras necesidades, aceptar nuestras limitaciones y entregarle aquello que no podemos cambiar. Él puede utilizar la reflexión, el aprendizaje, los límites saludables y el apoyo de otros como instrumentos para nuestra transformación. A medida que dejamos de vivir centrados en controlar, rescatar o agradar a los demás, aprendemos a depender más de Dios y a asumir responsablemente nuestra propia vida. La recuperación se convierte así no solo en un camino hacia relaciones más sanas, sino en una oportunidad para permitir que Dios restaure nuestro interior y nos enseñe a vivir desde la libertad, la paz y el amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué área de mi vida necesito reconocer delante de Dios que no puedo transformar por mis propias fuerzas y debo entregarle?
¿Estoy permitiendo que Dios transforme mi manera de pensar, sentir y relacionarme, o sigo intentando hacerlo todo bajo mi propio control?

Meditación 18 de Septiembre … Deja que sucedan cosas buenas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que el codependiente debe asumir un cambio de actitud durante la recuperación y aceptar las cosas buenas que van a pasar en su vida. Dejar que sucedan y disfrutar de los momentos de alegría, felicidad y sosiego. Mantenerse en el pasado no ayuda, solo enrarece la recuperación.

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Medita sobre esto:

Antes de la recuperación, mis relaciones eran pésimas. No me iba muy bien en mi trabajo. Estaba entrampado en mi familia disfuncional ¡Pero al menos sabía qué esperar! (Anónimo).

Quiero que la segunda mitad de mi vida sea tan buena como la primera fue de desgraciada. A veces tengo miedo de que no sea así. A veces me asusta que pueda ser así.
Las cosas buenas pueden asustarnos. El cambio, incluso el cambio para bien, puede ser atemorizante. De alguna manera, los cambios para bien pueden ser más atemorizantes que las épocas difíciles.
El pasado, particularmente el de antes de la recuperación, puede haberse vuelto confortablemente familiar. Sabíamos qué esperar en nuestras relaciones. Eran predecibles. Eran repeticiones del mismo patrón, las mismas conductas, el mismo dolor, una y otra vez. Podrán no haber sido lo que queríamos, pero sabíamos lo que iba a suceder. Esto no ocurre cuando cambiamos de patrones y empezamos la recuperación.
Podemos haber sido bastante buenos para predecir eventos en la mayor parte de las áreas de nuestra vida. Las relaciones serían dolorosas.
Nosotros viviríamos en privación.
Cada año sería casi una repetición del año anterior. A veces, las cosas se ponían un poco peor; otras un poco mejor, pero el cambio no era drástico. No hasta el momento en que empezamos la recuperación.
Entonces cambiaron las cosas. Y cuanto más progresamos en este milagroso programa, más cambiamos nosotros y nuestras circunstancias. Empezamos a explorar un territorio desconocido.
Las cosas se ponen bien. Se mejoran todo el tiempo. Empezamos a tener éxito en el amor, en el trabajo, en la vida. Un día a la vez, empiezan a ocurrir cosas buenas y la desgracia se disipa.
Ya no queremos ser víctimas de la vida. Hemos aprendido a evitar las crisis y traumas innecesarios.
La vida se pone buena.
“¿Cómo manejo las cosas buenas?”, preguntó una mujer. “Es más difícil y más extraño que el dolor y la tragedia.”
“Del mismo modo que manejábamos las experiencias difíciles y dolorosas”, le contesté. “Un día a la vez”.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de vivir en el dolor y en la crisis. Ayúdame a quitarme lo más pronto posible los sentimientos de tristeza y los problemas. Ayúdame a encontrar mi base y equilibrio en la paz, la alegría y la gratitud. Ayúdame a trabajar tan duramente por aceptar lo bueno como he trabajado de duro en el pasado para aceptar lo doloroso y lo difícil».

Mi Reflexión: A veces el dolor se vuelve tan familiar que llegamos a sentirnos más seguros en él que en la posibilidad de una vida diferente. Cuando Dios comienza a mostrarnos nuevos caminos, podemos sentir temor porque ya no sabemos qué esperar. La recuperación también implica aprender a recibir lo bueno, disfrutar la paz y aceptar que no tenemos que vivir siempre en crisis para sentirnos seguros. Dios puede enseñarnos, un día a la vez, a dejar atrás los viejos patrones y a confiar en que una vida de paz, alegría y gratitud también puede ser nuestra nueva realidad.

Preguntas para reflexionar:
¿Qué cosas buenas que Dios está permitiendo en mi vida me producen temor porque son diferentes a lo que siempre he conocido?
¿Estoy dispuesta a confiar en Dios y aprender, un día a la vez, a vivir en paz sin necesitar el dolor o la crisis para sentirme segura?

Meditacion 17 de Septiembre … Conductas con las nuevas relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos asumir los vínculos con los demás de una manera saludable: cuidar de nosotros mismos, dejar que los demás se comporten como deseen, y fijar límites claros para impedir que controlemos y nos controlen.

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Medita sobre esto:

En la recuperación hablamos mucho acerca de las conductas que se siguen en las relaciones nuevas: permitirles a los demás ser ellos mismos sin reaccionar excesivamente y tomarnos las cosas en forma personal, y adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. Hablamos acerca de dejar ir nuestra necesidad de controlar, concentrándonos en la autoresponsabilidad, y en no disponernos a ser víctimas concentrándonos en la otra persona al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos. Hablamos acerca de tener y de fijar límites sanos, de hablar directamente y de asumir la responsabilidad por lo que queremos y necesitamos.
Aunque estas conductas ciertamente nos ayudan a lidiar con la gente adicta, no son conductas diseñadas sólo para utilizarse en lo que llamamos “relaciones disfuncionales”
Estas conductas son nuestras nuevas conductas en las relaciones nuevas. Nos ayudan en las relaciones tirantes. Nos pueden ayudar a atravesar épocas de estrés en las relaciones sanas.
Las conductas de recuperación que estamos aprendiendo son herramientas –destrezas para tener relaciones sanas- que nos ayudan a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones.
Recuperación significa cuidar de uno mismo –aprender a cuidarnos y a amarnos a nosotros mismos -con la gente. Entre más sanos nos volvamos, más sanas se volverán nuestras relaciones. Y nunca dejaremos de tener necesidad de conductas sanas.

«Hoy me acordare de aplicar mis conductas de recuperación a todas mis relaciones, con amigos y compañeros de trabajo, al igual que en cualquier relación amorosa especial. Trabajare duro por cuidarme a mi mismo en las relaciones difíciles, averiguando cuál habilidad sería mejor aplicar. También considerare las formas cómo se podrían beneficiar mis relaciones sanas con mis nuevas destrezas para manejar relaciones».

Mi Reflexión: Las herramientas que aprendemos en la recuperación no están destinadas únicamente a las relaciones difíciles. Son nuevas formas de vivir y relacionarnos: poner límites, hablar con honestidad, dejar de controlar, asumir nuestra responsabilidad y cuidar de nosotros mismos sin dejar de amar a los demás. Dios puede enseñarnos a relacionarnos desde un lugar más sano, sin perdernos en las necesidades de otros ni convertirnos en víctimas de las circunstancias. A medida que aprendemos a cuidarnos y a respetar nuestra propia vida, nuestras relaciones también pueden crecer en libertad, equilibrio y autenticidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué conducta saludable que estoy aprendiendo en mi recuperación necesito comenzar a practicar en todas mis relaciones, no solamente en las difíciles?
¿Cómo puedo permitir que Dios me enseñe a amar y cuidar a los demás sin descuidarme ni perderme a mí misma?.

Reflexión del Dia: 16 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente generalmente se hace irresponsable de sus finanzas y termina en un caos económico. Volvernos independientes es parte importante de la recuperación.

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Reflexiona sobre esto:

Para el codependiente, la gestión del dinero puede estar entrelazada con sus relaciones afectivas de una manera poco saludable. Puede ser visto como una herramienta para ganar amor, aprobación o incluso control sobre otros. Esto puede manifestarse en gastos excesivos para agradar a los demás, acumulando deudas para mantener una relación, o evitando tomar control financiero como una forma de depender emocionalmente de alguien más.
La lección clave de Melody Beattie se enfoca en aplicar los mismos principios de autoconciencia y autocuidado al aspecto financiero de la vida. Esto significa establecer límites claros en cuanto, cómo y cuándo se gasta el dinero, tener un entendimiento claro de las propias necesidades y capacidades financieras, y practicar la auto-responsabilidad en lugar de depender financieramente de otros de una manera que perpetúa patrones codependientes.
Ser consciente de la propia salud financiera, tener un presupuesto, ahorrar para el futuro, y entender la diferencia entre una compra impulsada por la necesidad emocional y una decisión financiera racional, son pasos importantes hacia la autonomía financiera y emocional.
Si bien, Melody Beattie no hable explícitamente sobre la administración financiera, su mensaje implícito es claro: !tomar control de tu propio bienestar incluye tomar control de tu propia salud financiera, libre de la necesidad de validación externa o el deseo de controlar a otros!

Mi Reflexión: Nuestra manera de manejar el dinero también puede revelar necesidades emocionales que necesitan ser revisadas. Cuando usamos nuestros recursos para comprar amor, agradar a otros o sentir que tenemos control, terminamos comprometiendo nuestra paz y nuestra libertad. Dios nos llama a administrar con sabiduría lo que hemos recibido, reconociendo nuestras necesidades, estableciendo límites y asumiendo responsabilidad por nuestras decisiones. El autocuidado también implica aprender a manejar nuestros recursos con orden, prudencia y libertad, sin depender de la aprobación de otros para sentirnos valiosos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones económicas desde la responsabilidad y la sabiduría, o algunas veces desde la necesidad de agradar, controlar o sentirme aceptada?
¿Qué cambio concreto puedo hacer en mi manera de administrar mis recursos para vivir con mayor orden, responsabilidad y libertad delante de Dios.

Meditacion 16 de Septiembre… Estás aprendiendo algo nuevo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos estar en disposición de aceptar nuevos retos para mantenernos confiados en creer en el ser superior, en nuestras capacidades y empoderarnos.

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Medita sobre esto:

«¿Qué se supone que debemos estar buscando?», Le preguntó Stanley. «No estás buscando nada. Estás cavando para construir un personaje». Stanley echó una mirada impotente a su pala. No estaba defectuosa. El era quien estaba defectuoso. (Louis Sachar de su Libro Hoyos).

A veces, cuando nos enfrentamos a un obstáculo difícil en la vida: un nuevo trabajo, una nueva escuela, algo nuevo, es fácil sentirse abrumados y comenzar a creer lo peor de nosotros mismos. Tal vez realmente no tengamos lo que se necesita después de todo, pensamos. Tal vez deberíamos quedarnos donde estamos, nos guste ese lugar o no.
Una de las cosas maravillosas sobre ser humano es nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones nuevas. Otra es nuestra capacidad de cambiar y crecer.
¿Qué nueva situación te enfrenta? Ya sea que esté comenzando un proceso de recuperación, comenzando un nuevo trabajo, yendo para su maestría, aprendiendo a divorciarse o aprendiendo a ser una esposa feliz, puede hacer lo que la vida le pida que haga.
Es importante comenzar desde el principio y, a menudo, eso significa sentirse mal preparado para la tarea que tenemos por delante. Eso es bueno. Si estuvieras completamente cómodo con todo lo que sucede a tu alrededor, entonces es probable que no crezcas y aprendas algo nuevo.
Sé consciente de cómo hablas contigo mismo, si te estás diciendo a ti mismo que puedo o no. Luego, deja que las palabras se llenen de alegre confianza. Reconoce cualquier sentimiento que te impida creer en ti mismo. Entonces deja que esos sentimientos se vayan. Deja ir el miedo y el sentirse abrumado.
Puedes aprender la nueva tarea. Puedes armonizar con tu nuevo jefe. Puedes aprender a cuidarte a ti mismo. Puedes, y lo harás. Puedes y crecerás en ese rol.
No eres defectuoso. Tampoco es tu pala. Asúmelo y atrévete.

«Dios, dame la fuerza y ​​la confianza para crecer, aprender y ver la maravilla de este mundo».

Mi Reflexión: Cuando enfrentamos algo nuevo, es fácil confundir nuestra falta de experiencia con incapacidad. Podemos pensar: “no puedo”, cuando en realidad simplemente estamos aprendiendo. Dios no nos pide que sepamos hacerlo todo desde el principio; nos invita a confiar en Él mientras avanzamos. Los errores, los temores y los momentos de inseguridad forman parte del crecimiento. No somos defectuosos por no saber; estamos en proceso. Podemos comenzar donde estamos, dar un paso a la vez y permitir que Dios transforme nuestro “no puedo” en “sí puedo, con Su ayuda”. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación nueva estoy enfrentando que me hace dudar de mis capacidades o pensar que “no puedo”?
¿Estoy dispuesto a confiar en Dios, aceptar mi proceso de aprendizaje y atreverme a dar el siguiente paso?

Reflexión del Dia: 15 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza en la necesidad de dejar de actuar como cuidadores que viven rescatando a las personas aun cuando estas puedan responsabilizarse de ellas mismas.

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Reflexiona sobre esto:

El codependiente que asume el rol de rescatador a menudo lo hace con buenas intenciones, creyendo que está ayudando o incluso salvando a la otra persona. Sin embargo, este comportamiento suele ser más perjudicial que beneficioso, tanto para el rescatador como para la persona que se pretende ayudar. Al asumir la responsabilidad de los problemas de los demás, el rescatador se sume en una espiral de control y ansiedad, perdiendo de vista sus propias necesidades y límites.
Beattie nos recuerda que el papel de rescatador es una forma de evasión. Al enfocar toda la atención y energía en arreglar a otra persona, el codependiente evade enfrentar sus propios problemas y carencias emocionales. Este rol también desempodera a la otra persona, reforzando la noción de que no pueden cuidar de sí mismos y perpetuando su dependencia.
Para romper este ciclo como codependiente, debes reconocer que no puedes controlar o cambiar a otra persona, y este es un paso crucial hacia la recuperación. Al centrarte en su propia salud emocional, puedes empezar a liberarte del rol de rescatador y a establecer relaciones más equilibradas y saludables.
La adopción del rol de rescatador es un callejón sin salida que perpetúa la codependencia y el drama relacional. Solo al deshacernos de esta necesidad de «salvar a los demás» podemos empezar a salvarnos a nosotros mismos.

Mi Reflexión: A veces confundimos el amor con la responsabilidad de solucionar la vida de los demás. Queremos ayudar, pero terminamos controlando, agotándonos y olvidando nuestras propias necesidades. Dios nos llama a amar, pero no a ocupar Su lugar en la vida de otra persona. Cada uno debe asumir la responsabilidad de sus decisiones y procesos. Cuando dejamos de rescatar y entregamos a Dios aquello que no podemos cambiar, recuperamos nuestra libertad y también permitimos que el otro crezca y asuma su propia responsabilidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situación estoy intentando rescatar o solucionar algo que en realidad corresponde a otra persona?
¿Qué necesito entregar hoy a Dios para aprender a ayudar con amor, sin controlar ni asumir responsabilidades que no me corresponden?