Meditación 1 de Agosto … Gratitud

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de AGRADECER. Debemos agradecer al Creador. Las situaciones llegan como aprendizajes que necesitamos aprender de cada evento.

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Medita sobre esto:

Aprendemos la mágica lección de que aprovechar lo que tenemos lo convierte en más grande. (Más allá de la Codependencia).

¡No digas gracias hasta que lo sientas!
Dale gracias a Dios, a la vida y al universo por todas las personas y las cosas que te han mandado.
La gratitud nos abre a la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede convertir una comida en un festín, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. Convierte los problemas en regalos, los fracasos en éxitos, lo inesperado en el momento preciso y los errores en sucesos importantes. Puede convertir una existencia en una vida verdadera, y situaciones sin conexión entre si en importantes y benéficas lecciones. La gratitud le da sentido a nuestro pasado, nos trae para hoy y crea una visión del mañana.
La gratitud corrige las cosas.
La gratitud convierte la energía negativa en energía positiva. No hay situación ni circunstancia tan pequeña o tan grande que no sea susceptible del poder de la gratitud.. Podemos empezar por quienes somos y por lo que tenemos hoy, aplicar gratitud y, luego, dejar que obre su magia.
No digas gracias hasta que lo sientas. Si lo dices durante el tiempo suficiente, llegarás a creerlo.

«Hoy haré brillar la luz transformadora de la gratitud en todas las circunstancias de mi vida».

Mi Reflexión: La gratitud es una decisión que transforma el corazón. Cuando dejamos de enfocarnos en lo que nos falta y comenzamos a reconocer las bendiciones que Dios ya nos ha dado, nuestra perspectiva cambia. Agradecer no significa ignorar las dificultades, sino confiar en que el Señor sigue obrando aun en medio de ellas. Un corazón agradecido descubre que cada experiencia, incluso las más difíciles, puede convertirse en una oportunidad para crecer en fe, esperanza y amor. La gratitud nos recuerda que Dios siempre ha sido fiel y que su gracia sigue sosteniéndonos cada día. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué bendiciones de Dios he pasado por alto por estar concentrado en mis preocupaciones o necesidades?
¿Cómo puedo cultivar hoy un corazón más agradecido y confiar más plenamente en la fidelidad de Dios?

Reflexión del Dia: 1 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio consigo mismo para recuperarse de su codependencia.

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Reflexiona sobre esto:

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “No-dependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

Mi Reflexión: Dios nos creó para amar y ser amados, pero nunca para vivir esclavos del miedo o de la dependencia emocional. El amor sano edifica, fortalece y nos acerca a la libertad; la dependencia enfermiza, en cambio, nos mantiene atrapados en relaciones que desgastan nuestra dignidad y apagan nuestra esperanza. Recuperar nuestra seguridad emocional no significa dejar de amar, sino aprender a hacerlo con sabiduría, estableciendo límites saludables y recordando que nuestra identidad y nuestro valor descansan, ante todo, en el amor incondicional de Dios. Cuando Él ocupa el centro de nuestra vida, somos libres para amar sin perder nuestra esencia. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Estoy permaneciendo en alguna relación por amor genuino o por miedo a la soledad, al rechazo o a perder la seguridad que creo encontrar en ella?
* ¿Qué paso puedo dar hoy para fortalecer mi dependencia de Dios y desarrollar una seguridad emocional más sana y equilibrada?

Reflexión del Dia: 30 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que tenemos un magnífico aliado para salir de esta vida tormentosa que vivimos como codependientes. Ese aliado es nuestro poder superior. A el podemos entregar las cargas. Contribuyendo nosotros en recuperarnos, lo demás dependerá de ese tránsito espiritual que es la Terapia Doce Pasos de CoDA.

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Reflexiona sobre esto:

También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
Permítanme ilustrar esta idea, Una noche, cuando vivía en un vecindario violento, tuve que caminar por el callejón de atrás de mi casa para subirme a mi coche. Le pedí a mi esposo que me viera desde una ventana del segundo piso para asegurarse de que nada me pasara. Estuvo de acuerdo. Mientras caminaba por el patio posterior, lejos de la seguridad de mi hogar y en !o negro de la noche, empecé a sentir miedo. Me volteé y vi a mi esposo en la ventana. Me estaba cuidando. Estaba ahí, Inmediatamente me abandonó el miedo, y me sentí consolada y a salvo. Sucede que creo en Dios, y que encuentro el mismo sentimiento de consuelo y de seguridad al saber que Él siempre cuida de mi vida. Me empeño en buscar esta seguridad.
Algunos codependientes empiezan a creer que Dios nos ha abandonado. Hemos sufrido tanto. Tenemos tantas necesidades insatisfechas, a veces por tanto tiempo que nos lamentamos: “¿A dónde se ha ido Dios? ¿Por qué se ha ido? ¿Por qué Él ha permitido que esto suceda? ¿Por qué no quiere ayudar? ¿Por qué me ha abandonado?” Dios no nos ha abandonado. Nosotros nos hemos abandonado a nosotros mismos.
Él está ahí, y a Él le importamos. Pero Él espera que nosotros cooperemos cuidando de nosotros mismos.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que nunca camino solo, porque Dios permanece a mi lado aun en los momentos de mayor incertidumbre. Su presencia me da seguridad, pero también me llama a asumir con responsabilidad el cuidado de mi propia vida. Confiar en Dios no significa esperar pasivamente que Él haga todo por mí, sino avanzar con la certeza de que Su amor me sostiene, me guía y fortalece cada paso que doy. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy descansando en la presencia de Dios o permitiendo que el miedo me haga sentir abandonado?
¿Cómo puedo cooperar hoy con Dios, cuidando responsablemente la vida que Él me ha confiado?

Meditación 30 de Julio… Controlar o Confiar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente pasa por etapas muy difíciles. Siente hasta temor de vivir. Esta sensación negativa se minimiza cuando confía fielmente en la divinidad como nuestro proveedor permanente.

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Medita sobre esto:

Hubo un momento en mi vida en que me sentí tan asustado y abrumado por el acto de vivir que realmente quería hacer un calendario para cada día de mi vida durante los próximos cinco años. Quería incluir todas las tareas que tenía que hacer, cuando las haría, incluso cuando programara la relajación. Quería ordenar algo que me resultaba abrumador. Quería sentir que tenía el control. (ANÓNIMO).

El control es una respuesta directa a nuestro miedo, pánico y sensación de impotencia. Es una respuesta directa a sentirse abrumado y desconfiar.
No podemos confiar en nosotros mismos, nuestro Poder Superior, el Plan, el Universo o el proceso de la vida. En lugar de confiar, volvemos al control.
Podemos abordar esta necesidad de control tratando con nuestro miedo. Nos ocupamos del miedo confiando en nosotros mismos, nuestro Poder Superior, el amor y el apoyo del Universo, el Plan y este proceso que llamamos vida y recuperación.
Podemos confiar en que cuando las cosas no salen como queremos, Dios tiene algo mejor planeado.
Podemos confiar en nosotros mismos para llegar a donde necesitamos ir, decir lo que tenemos que decir, hacer lo que tenemos que hacer, saber lo que necesitamos saber, ser lo que necesitamos ser, y convertirnos en todo lo que podemos ser, cuando estamos destinado a hacer eso, cuando estemos listos, y cuando sea el momento adecuado.
Podemos confiar en nuestro Poder Superior y el Universo para que nos den la dirección que necesitamos.
Podemos confiar en nosotros mismos para escuchar y responder, en consecuencia.
Podemos confiar en que todo lo que necesitamos en este viaje vendrá a nosotros. No obtendremos todo lo que necesitamos para todo el viaje de hoy. Hoy recibiremos los suministros de hoy y los suministros de mañana mañana. Nunca tuvimos la intención de llevar suministros para todo el viaje. La carga sería demasiado pesada, y el camino estaba destinado a ser ligero.
Confía en ti mismo. No tenemos que planificar, controlar y programar todas las cosas. El cronograma y el plan han sido escritos. Todo lo que tenemos que hacer es aparecer.
El camino quedará claro y los suministros serán amplia y claramente proporcionados, un día a la vez.
¡Confía, mi amigo, en hoy!

«Hoy, confiaré en que recibiré todo lo que necesito para ayudarme a superarlo hoy. Confiaré en que lo mismo sucederá mañana».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que el miedo me impulsa a querer controlar el mañana, mientras que Dios me invita a confiar en Su cuidado para el presente. No necesito tener todas las respuestas ni conocer cada paso del camino; basta con caminar fielmente el día de hoy. Cuando deposito mi confianza en el Señor, descubro que Su gracia siempre llega a tiempo y que nunca deja de proveer lo que realmente necesito. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué temor me está llevando a querer controlar aquello que debería confiar a Dios?
¿Estoy viviendo preocupado por el mañana o descansando en la provisión que Dios tiene para este día?

Meditación 29 de Julio… Diviértete

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la necesidad de equilibrar las actividades en la vida del codependiente. No todo es trabajo, ocupaciones de los demás, dejando atrás los momentos de diversión.

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Medita sobre esto:

Diviértete. Suéltate un poco ¡Disfruta la vida!
No tenemos que ser tan sombríos y serios.No tenemos que ser tan reflexivos, tan críticos, tan enfrascados en nosotros mismos y en los rígidos parámetros que otros, y a menudo nosotros mismos, nos hemos colocado.
Esta es la vida, no un servicio fúnebre. Diviértete con ella. Entra en ella. Participa. Experimenta. Corre algún riesgo. Sé espontáneo. No estés siempre tan preocupado por hacer lo correcto, por hacer lo apropiado.
No te preocupes tanto por lo que otros puedan pensar o decir. Lo que piensen y digan es asunto suyo, no nuestro. No tengas tanto miedo a cometer un error. No seas tan temeroso y tan propio. No te inhibas tanto.
La intención de Dios no es que fuéramos tan inhibidos, tan restringidos, tan controlados. Estos parámetros represivos son los que otra gente nos ha impuesto, lo que nosotros hemos permitido que se nos haga.
Fuimos creados plenamente humanos. Se nos dieron emociones, deseos, esperanzas, sueños, sentimientos. ¡En alguna parte de nuestro interior hay un niño vivo, emocionado, que ama la diversión! ¡Déjalo salir! ¡Déjalo que salga vivo! Déjalo que se divierta un poco, no solo dos horas el sábado en la noche. ¡Tráele aquí con nosotros, déjale ayudarnos a disfrutar este don de estar vivos, de ser completamente humanos y de ser como somos.!
Tantas reglas. Hemos vivido con tanta vergüenza. Sencillamente no es necesario. Nos han lavado el cerebro. Ahora es momento de liberarnos, dejarnos ir y de entrar a una vida plena y plenamente humana.
No te preocupes. Aprenderemos nuestras lecciones cuando sea necesario. Hemos aprendido la disciplina. No nos descarriaremos. Lo que sucederá es que comenzaremos a disfrutar la vida. Empezaremos a disfrutar y a experimentar a nuestro ser completo. Podemos confiar en nosotros mismos. Ahora tenemos límites. Tenemos nuestro programa como base. Podemos darnos el lujo de experimentar y tener experiencias. Estamos en contacto con nosotros mismos y con nuestro Poder Superior. Se nos está guiando, pero no se le puede guiar a un objeto congelado, inanimado. Ni siquiera se le puede mover.
Diviértete un poco. Suéltate un poquito. Rompe unas cuantas reglas. Dios no nos castigará. No tenemos que permitirle a la gente que nos castigue. Y nosotros podemos dejar de castigarnos a nosotros mismos. Mientras estemos vivos y aquí, empecemos a vivir.

«Hoy me permitiré divertirme un poco. Me soltaré un poquito, sabiendo que no me resquebrajaré y romperé. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser tan inhibido, propio y reprimido. Ayúdame a inyectarme a mí mismo una gran dosis de vida dejándome estar completamente vivo y ser plenamente humano».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no solo desea que viva correctamente, sino que también disfrute plenamente la vida que Él me ha regalado. Cuando dejo atrás la culpa, el temor y la necesidad de agradar a todos, descubro la libertad de ser la persona que Él creó. Vivir con gozo, gratitud y sencillez también es una forma de honrar a Dios y celebrar el regalo de estar vivo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué miedos o sentimientos de culpa me están impidiendo disfrutar la vida que Dios me ha dado?
¿Cómo puedo vivir hoy con más libertad, gratitud y alegría, reflejando la confianza que tengo en Dios?

Meditacion 28 de Julio … Miedo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la necesidad de confiar en nuestro poder superior, entendiendo que la guia de la divinidad está presente en nuestra vida.

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Medita sobre esto:

Un día, decidí probar algo nuevo. Llevé a mi hijo de diez años al río Saint Croix en una Waverunner. Una Waverunner es un pequeño vehículo de bote parecido a una motocicleta.
Nos pusimos chalecos salvavidas y nos embarcamos en una experiencia que resultó ser tan regocijante como atemorizante: regocijante cuando me permití disfrutarla; atemorizante cuando pensé demasiado en lo que estaba haciendo y en las terribles cosas que podrían suceder.
A la mitad de nuestro paseo, el peor de mis miedos se hizo realidad. Volcamos. Estábamos dando tumbos en treinta pies de agua. La Waverunner se sacudía en las olas frente a mí, como una tortuga motorizada sobre su lomo.
«Que no te entre pánico», dijo mi hijo calmadamente.
¿Y si nos ahogamos?, objeté.
«No podemos», me dijo. «Tenemos chalecos salvavidas. ¡Mira! Estamos flotando».
«El aparato está boca abajo», le dije. «¿Cómo vamos a hacer para enderezarlo?»
«Justamente como el hombre nos dijo», respondió mi hijo. «La flecha apunta hacia este lado».
Con un movimiento fácil, volteamos el aparato boca arriba.
«¿Y qué si ya no podemos volver a subirnos en ella?», pregunté.
«Sí podemos», contestó mi hijo. «Para eso están hechas las Waverunners: para montarlas sobre el agua.»
Me relajé y mientras conducía de regreso, me pregunté por qué me había asustado tanto. Pensé que quizá era porque no confío en mi capacidad para resolver problemas. Quizá porque una vez casi me ahogué por no traer puesto un chaleco salvavidas.
Pero tampoco esa vez te ahogaste, me aseguró una pequeña voz en mi interior ¡Sobreviviste!
Que no te entre el pánico.
Los problemas se hicieron para resolverlos. La vida se hizo para vivirla. Aunque a veces el agua nos tape la cabeza, sí, quizá hasta necesitemos sumergirnos en ella unos cuantos momentos y tragar unos cuantos buches de agua, no nos ahogaremos. Llevamos puesto –y siempre lo hemos llevado puesto-un chaleco salvavidas. Ese chaleco de apoyo se llama Dios».

«Hoy, me recordaré de cuidar de mí mismo. Cuando me hunda hasta la cabeza, Dios estará allí apoyándome, aunque mis miedos traten de hacérmelo olvidar».

Mi Reflexión: Muchas veces el miedo agranda los problemas y me hace olvidar que Dios siempre ha estado sosteniéndome. Aunque las circunstancias parezcan desbordarme, Su presencia es el verdadero salvavidas que me mantiene a flote. Al mirar hacia atrás descubro que Él nunca me abandonó, y esa certeza me da la confianza para enfrentar con esperanza los desafíos de hoy. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué temor me está haciendo olvidar que Dios ya ha sido fiel conmigo en el pasado?
¿Estoy mirando el tamaño del problema o la grandeza del Dios que promete sostenerme?

Meditacion 26 de Julio … Adueñémonos de nuestro poder

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que se hace necesario para el codependiente abandonar viejas y falsas creencias y trazarse como meta asumir nuevas formas sanas de convivir con los demás.

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Reflexiona sobre esto:

¿No lo ves? no tenemos porque sentirnos tan victimados por la vida, por la gente, por las situaciones, por el trabajo, por nuestros amigos, por nuestras relaciones amorosas, por nuestra familia, por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras circunstancias.
No somos víctimas. No tenemos que ser víctimas. ¡De eso es de lo que se trata!.

Sí, admitir y aceptar la impotencia es importante. Pero ése es un primer paso, una introducción a este asunto de la recuperación. Luego, viene el adueñarnos de nuestro poder. Cambiar lo que podamos.
Esto es tan importante como admitir y aceptar la impotencia. Y hay tanto que podemos cambiar.
Podemos adueñarnos de nuestro poder, dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos. No tenemos que quedarnos ahí parados con las manos atadas, con un desamparo rastrero, sometiéndonos a cualquier cosa que venga. Hay cosas que podemos hacer. Podemos hablar. Resolver el problema. Usar el problema para motivarnos a hacer algo bueno por nosotros mismos.
Podemos hacernos sentir bien a nosotros mismos. Podemos alejarnos. Podemos regresar en nuestros propios términos. Podemos defendernos. Podemos rehusarnos a dejar que los otros nos controlen y nos manipulen.
Podemos hacer lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos. Esa es la belleza la recompensa, la corona de la victoria que se nos da en este proceso llamado recuperación.¡De eso es de lo que se trata!
Si no podemos hacer nada respecto de la circunstancia, podemos cambiar nuestra actitud. Podemos hacer un trabajo interior: encarar valientemente nuestros asuntos para no ser victimados. Se nos ha dado una maravillosa llave para la vida.
Ya no somos víctimas, a menos que queramos serlo.
La libertad y la alegría son nuestras si las tomamos, si las sentimos, por el duro trabajo que hemos realizado.

«Hoy me recordaré a mi mismos tan frecuentemente como sea necesario de que no soy una víctima, y que no necesito ser victimado por ninguna cosa que se me venga. Trabajaré duro para quitarme la máscara de víctima, ya sea que esto signifique fijar un límite y hacerlo respetar, alejarme, lidiar con mis sentimientos o darme a mí mismo lo que necesito. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de sentirme victimado».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuando busco en las personas la seguridad que solo Dios puede darme, corro el riesgo de aceptar relaciones que lastiman mi corazón. Él me invita a reconocer mi verdadero valor, a no conformarme con un amor incompleto y a esperar vínculos donde exista respeto, cuidado y reciprocidad. Quien descubre su identidad en Dios deja de conformarse con menos de lo que Él desea para su vida.(Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy permaneciendo en una relación por amor o por miedo a la soledad y al abandono?
¿Reconozco el valor que Dios me ha dado o me conformo con menos de lo que Él desea para mi vida?

Reflexión del Dia: 22 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente recalca que el codependiente maneja sus emociones conforme a su percepción de la situación. La celeridad impregna nuestros actos y eso nos lleva a mantenernos ansiosos.

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Reflexiona sobre esto:

La gente en general, no sólo los codependientes, a diario se enfrenta con la perspectiva de aceptar o de rechazar la realidad de ese día en particular y de las circunstancias presentes. Tenemos muchas cosas que aceptar en el curso de una vida normal desde el momento en que abrimos nuestros ojos en la mañana hasta que los cerramos por la noche. Nuestras circunstancias actuales incluyen quiénes somos, en dónde vivimos, con quién o sin quién vivimos, en dónde trabajamos, cuál es nuestro medio de transporte, cuánto dinero tenemos, cuáles son nuestras responsabilidades, qué hacemos para divertirnos, y cualquier problema que pueda surgir. Algunos días, aceptar esas circunstancias es muy fácil. Sucede de manera natural. Nuestro cabello está en orden nuestros hijos se portan bien, nuestro jefe es razonable, estamos bien de dinero, la casa está limpia, el coche funciona, y nos gusta nuestro cónyuge o amante. Sabemos qué podemos esperar, y lo que esperamos es aceptable. Está bien. Otros días no nos va tan bien. Se descomponen los frenos del coche, tenemos goteras en el techo, los niños están como locos, nos rompemos un brazo, perdemos el empleo, o nuestro cónyuge o amante nos dice que ya no nos ama. Algo ha sucedido. Tenemos un problema. Las cosas son diferentes. Las cosas están cambiando. Estamos perdiendo algo. Nuestras circunstancias actuales ya no son tan cómodas como antes. Las circunstancias han sido alteradas, y tenemos que aceptar una nueva situación. Inicialmente podemos responder negándola o resistiéndonos al cambio, al problema o a la pérdida. Queremos que las cosas sean como eran Queremos que el problema se solucione rápidamente.
Queremos estar cómodos otra vez. Queremos saber qué esperar. No estamos en paz con la realidad. Nos da pavor. Temporalmente hemos perdido el equilibrio.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la vida cambia constantemente y que no siempre podré controlar lo que sucede a mi alrededor. Sin embargo, Dios me invita a aceptar la realidad con fe, sabiendo que cada cambio también puede convertirse en una oportunidad para crecer y depender más de Él. Cuando dejo de luchar contra lo inevitable y descanso en Su cuidado, mi corazón encuentra la paz que las circunstancias no pueden ofrecer. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Hay alguna realidad que sigo resistiendo en lugar de ponerla en las manos de Dios?
¿Estoy permitiendo que los cambios fortalezcan mi confianza en Dios o solo alimenten mi temor? .

Reflexión del Dia: 21 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente refiere como estrategia eficaz para la recuperación, trazar metas y acciones para lograrlas.

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Reflexiona sobre esto:

Hay una magia en fijarse metas y escribirlas. Esto pone en movimiento una poderosa fuerza psicológica, espiritual y emocional. Nos percatamos de cosas que necesitamos hacer para lograrlas y completarlas y las hacemos. Las cosas vienen a nosotros. ¡Las cosas comienzan a suceder!
Hurguemos con más profundidad dentro del poder de las metas. Cuando te sometes a tus deseos, cuando te permites
obsesionarte con una meta, recibes el poder físico, la energía y el entusiasmo que necesitas para conseguir tu meta.
Pero también recibes algo más, algo igualmente valioso. Recibes la “instrumentación automática” que necesitas para ir derecho a tu objetivo.
Lo más sorprendente de una meta que anhelas con firmeza es que te mantiene en ruta para alcanzar tu objetivo. Esto no significa repetir las cosas dos veces. Lo que sucede es esto: Cuando te sometes a tu meta, la meta trabaja por sí misma dentro de tu mente subconsciente. Tu mente subconsciente siempre está en equilibrio. Tu mente consciente no lo está, a menos que esté a tono con lo que tu mente subconsciente esté pensando. Sin la plena cooperación de la mente subconsciente, una persona tiene dudas, está confundida, indecisa. Ahora, cuando tu mente subconsciente ha absorbido tu meta, reaccionas de la manera correcta en forma automática. La mente consciente está libre para pensar clara y directamente.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que las metas dan dirección a mi vida, pero es Dios quien da propósito a cada paso que doy. Cuando pongo delante de Él mis sueños, trabajo con diligencia y camino con perseverancia, descubro que Él va preparando el camino, fortaleciendo mi carácter y abriendo oportunidades que no había imaginado. Las metas me impulsan a avanzar, pero mi confianza siempre permanece en las manos del Señor. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Mis metas reflejan únicamente mis deseos o también el propósito que Dios tiene para mi vida? ¿Estoy actuando con perseverancia mientras confío en que Dios dirigirá mis pasos?. Comparte tu vivencia al respecto.

Meditacion 21 de Julio… Ser cortés con nosotros mismos durante los tiempos de dolor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que nuestro pasado ha influido tan negativamente en nosotros que sería paradójico perpetuarlo en nuestro presente. Dejemos eso atrás y asumamos la responsabilidad de buscar la felicidad.

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Medita sobre esto:

El proceso de adaptación al cambio y la pérdida requiere energía. El dolor es agotador, a veces agotador. Algunas personas necesitan «capullo para la transformación», en palabras de Pat Carnes, mientras pasan por el dolor.
Es posible que nos sintamos más cansados ​​de lo normal. Nuestra capacidad de funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede verse reducida, temporalmente. Es posible que deseemos escondernos en la seguridad de nuestra habitación.
El dolor es pesado. Nos puede desgastar.
Está bien ser amables con nosotros mismos cuando estamos pasando por el cambio y el dolor. Sí, queremos mantener las disciplinas de la recuperación. Pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos que esperar más de nosotros mismos de lo que podemos ofrecer durante este tiempo. Ni siquiera tenemos que esperar tanto de nosotros mismos como lo esperaríamos normalmente y razonablemente.
Es posible que necesitemos más descanso, más horas de sueño, más comodidad. Podemos ser más necesitados y tener menos para dar. Está bien que nos aceptemos a nosotros mismos, y nuestras necesidades cambiantes, durante momentos de dolor, estrés y cambio.
Está bien permitirnos ser capullos en tiempos de transformación. Podemos rendirnos al proceso y confiar en que se está creando una energía nueva y emocionante dentro de nosotros.
En poco tiempo, tomaremos alas y volaremos.

«Dios, ayúdame a aceptar mis necesidades cambiantes durante momentos de dolor, cambio y pérdida».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera que sea fuerte todo el tiempo. Hay etapas en las que el dolor me invita a detenerme, descansar y permitir que Él haga Su obra en mi interior. Hoy comprendo que los tiempos de aparente quietud no son tiempo perdido; son el espacio donde Dios fortalece mi corazón, renueva mi esperanza y me prepara para volver a levantar el vuelo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy siendo paciente y compasivo conmigo mismo durante este tiempo de cambio o me exijo más de lo que puedo dar? ¿Confío en que Dios está obrando en silencio, aun cuando hoy solo percibo cansancio y dolor? Si lo deseas, comparte aquí tus opiniones al respecto.