Reflexión del Dia: 23 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes nos creamos una falsa creencia de dominio sobre la voluntad de los demás, y eso es ilusorio y debemos modificarla.

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Reflexiona sobre esto:

El empoderamiento del codependiente, según la perspectiva de Melody Beattie, es un proceso liberador que comienza con la toma de conciencia y la decisión de cambiar. En lugar de sentirse atrapado en patrones de cuidado excesivo y dependencia emocional, el codependiente se da cuenta de su valía como individuo y reconoce que tiene el poder de tomar decisiones saludables en su vida.
Este empoderamiento implica aprender a establecer límites saludables, decir «no» cuando sea necesario y tomar responsabilidad por sus propias acciones y emociones. El codependiente se da cuenta de que merece amor, respeto y felicidad, y que no necesita depender de las relaciones con los demás para encontrar su propio sentido de identidad y satisfacción.
El viaje hacia el empoderamiento puede ser desafiante, pero a medida que el codependiente adquiere un mayor sentido de autoestima y autonomía, se encuentra en una posición más fuerte para construir relaciones equitativas y saludables. El empoderamiento no significa renunciar al amor y la compasión hacia los demás, sino encontrar un equilibrio que permita el crecimiento personal y el respeto mutuo en todas las relaciones. Es un camino hacia la autenticidad y la realización personal que ofrece la libertad de ser uno mismo y vivir una vida más plena y satisfactoria.

Para reflexionar:
¿En qué área de mi vida necesito reconocer mi propia valía y comenzar a tomar decisiones más saludables, aunque eso implique establecer límites o decir «no»?
¿Estoy construyendo mis relaciones desde la libertad, el respeto mutuo y el amor, o todavía dependo de la aprobación y necesidad de los demás para sentirme valiosa?

Meditación 21 de Septiembre … Aceptar el flujo de la vida

Melody Beattie, en su Libro Mas del Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar que el codependiente neceita meditar y replantearse alcanzar la paz y serenidad en su vida ingobernable que lleva.

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Medita sobre esto:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo para sentarte en posición relajada. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo y mente.

– Reflexiona sobre la idea de que la vida es un flujo constante de experiencias, cambios y desafíos. Visualiza un río que fluye suavemente.
– Imagina que estás parado en la orilla de este río. Observa cómo el agua fluye constantemente, llevando hojas y ramas en su camino. Cada hoja y rama representa una experiencia, una emoción o un evento en tu vida. En lugar de luchar contra el flujo del río o tratar de controlar qué hojas y ramas fluyen en él, simplemente observa con aceptación. Reconoce que no puedes controlar todo en la vida, pero puedes elegir cómo reaccionas a lo que llega a ti.
– Respira profundamente y repite en silencio o en voz alta: «Aceptó el flujo de la vida. Confío en que las experiencias que llegan a mí son oportunidades para aprender y crecer».
– Siente cómo la tensión y la resistencia se disuelven a medida que te abres a la aceptación y la confianza en el proceso de la vida.
– Permanece en este estado de relajación y aceptación durante unos minutos, respirando conscientemente y permitiendo que la sensación de flujo y tranquilidad te envuelva.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo el sentido de aceptación y confianza en el flujo de la vida.

Mi Reflexión: La vida trae experiencias que no siempre podemos elegir ni controlar. Como un río que continúa su curso, algunas situaciones llegan, permanecen por un tiempo y luego pasan. Resistir constantemente aquello que no podemos cambiar puede llenarnos de tensión y agotamiento. Dios nos invita a reconocer nuestros límites y a confiar en que Él permanece presente aun cuando no comprendamos todo lo que sucede. Aceptar no significa resignarnos, sino dejar de luchar contra lo que no está en nuestras manos y preguntarnos qué podemos aprender y cómo podemos responder de una manera sabia y responsable. Cuando soltamos el control y ponemos nuestra confianza en Dios, podemos avanzar con mayor paz, aun en medio de las corrientes cambiantes de la vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación de mi vida estoy intentando controlar y necesito entregar hoy a Dios?
¿Cómo podría responder con mayor confianza en Dios ante aquello que no puedo cambiar?

Meditación 11 de Septiembre … Conflicto y Desapego

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que durante las relaciones el codependiente maneja diversas reacciones, y puede caer en conflicto intentando ayudar a la otra persona; y cuando esto ocurre el desapego es una alternativa saludable. Los codependientes muchas veces no están preparados para esta tarea. Deben centrarse entonces, en continuar responsabilizándose de si mismo, y dejar que haya un mejor momento para abordar y recomponer ese vinculo afectivo.

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Medita sobre esto:

En una relación hay esas épocas maravillosas en que las cosas transcurren suavemente para ambas personas, y ninguna de las dos necesita concentrarse demasiado en el concepto del desapego. Pero hay esas épocas desafiantes en que una persona está en crisis o está cambiando, y necesitamos desapegarnos.
Luego están también esos ciclos estresantes donde ambas personas están lidiando con cuestiones muy intensas. Ambos están necesitados y ninguno tiene nada que dar.
Hay época en que desapegarnos y cuidar de nosotros mismos es difícil. Es sutil, en esos momentos, identificar el problema. Ambas personas están lidiando y curándose. Ninguna tiene mucho que dar. por lo menos por el momento. Y ambas se sienten particularmente necesitadas.
Ese es el problema.
¿Cuál es la solución?
Puede no haber una solución perfecta. El desapego sigue siendo la clave, pero puede resultar difícil cuando nosotros mismos necesitamos apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo apoyo más que ofreciéndolo.
Aun así podemos trabajar con el desapego. Aun así podemos manejar nuestros sentimientos. Podemos aceptarlo como un ciclo temporal en la relación y dejar de estar buscando que la otra persona nos de algo que él o ella no pueden dar por el momento.
Podemos también dejar de esperar que nosotros demos por el momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar acerca de él sin culpa ni avergonzar es un principio. Ingeniar sistemas de apoyo alternativos, o formas de satisfacer nuestras necesidades, ayuda. Seguimos siendo responsables de cuidar de nosotros mismos, aunque estemos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar
razonablemente que los conflictos de necesidades y el choque de asuntos por resolver se den en las relaciones más amorosas, más sanas.
Es uno de los ciclos del amor, de la amistad y de la familia. Si es una relación sana, la crisis no continuará indefinidamente.
Recuperemos nuestro equilibrio. La otra persona lo recuperará también. Podemos dejar de estar volviéndonos locos esperando que la otra persona esté equilibrada cuando no lo está.
Hablemos las cosas. Resolvamos las cosas. Mantengamos nuestras expectativas acerca de nosotros mismos, de los demás y de nuestras relaciones sanas y razonables.
Una buena relación será capaz de mantenerse y de sobrevivir a los malos tiempos. A veces, los necesitamos para que ambos podamos crecer y aprender por separado.
A veces, la gente que por lo general está ahí para apoyarnos no puede hacerlo. Podemos encontrar otra manera de cuidar de nosotros mismos.

«Hoy recordaré que mis mejores relaciones tienen tiempos malos. Si el mal es la norma, consideraré cuánto de deseable es la relación. Si el mal tiempo es un ciclo temporal, practicaré el comprenderme a mí mismo y a la otra persona. Dios mío , ayúdame a recordar que la ayuda y el apoyo que quiero y necesito no viene nada más en forma de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones sanas para cuidar de mí mismo si no dispongo de mi sistema normal de apoyo».

Mi Reflexión: Hay momentos en que una relación atraviesa tiempos difíciles y ambas personas están necesitadas y tienen poco para ofrecer. Esto no significa necesariamente que la relación esté mal; puede ser un ciclo temporal que requiere paciencia, comunicación y cuidado personal. Desapegarnos significa dejar de exigir al otro aquello que por ahora no puede darnos y buscar formas saludables de atender nuestras propias necesidades. Dios puede enseñarnos, aun en estos períodos difíciles, a recuperar nuestro equilibrio, respetar nuestros límites y confiar en que no dependemos de una sola persona para recibir el apoyo que necesitamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy aceptando con serenidad que la otra persona atraviesa un momento difícil, o sigo esperando que me dé lo que ahora no puede ofrecer?
¿Qué puedo hacer para cuidar de mí misma y, al mismo tiempo, permitir que Dios me muestre otras formas saludables de recibir apoyo?

Meditación 10 de Septiembre… Autoaprobación

em>Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta que el codependiente busca la aprobación de los demás, por ello sus comportamientos están guiados por sentirse tomado en cuenta. Se siente realizado cuando los otros lo aceptan, no midiendo el impacto que esto tiene sobre su vida. Deja de lado ser el mismo para convertirse en el proveedor de las necesidades de las otras personas.

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Medita sobre esto:

La mayoría de nosotros queremos caer bien. Queremos que los otros piensen que somos agradables, amistosos, amables y amorosos. La mayoría de nosotros queremos la aprobación de los demás.
Desde la niñez, algunos de nosotros hemos estado tratando de obtener aprobación, tratado de caerle bien a la gente y que ésta nos tenga en alta estima. Podemos tener miedo a que la gente nos deje si desaprueba nuestras acciones. Podemos buscar aprobación de gente que no tiene nada de aprobación que dar. Podemos no saber que somos dignos de amor ahora y que podemos aprender a aprobarnos a nosotros mismos.
Para poder vivir felices, para vivir consistentemente con la forma como nuestro Poder Superior quiere que vivamos, y para ceñirnos a un modo de vida que está en armonía con el universo, necesitamos dejar ir nuestra extremada necesidad de aprobación. Estas necesidades insatisfechas de aprobación y de amor de nuestro pasado le dan a los demás control sobre nosotros hoy. Estas necesidades pueden impedirnos actuar como mejor nos conviene y ser fieles a nosotros mismos.
¡Nosotros podemos aprobarnos solos. Al final, ésa es la única aprobación que cuenta!

«Hoy dejaré ir mi necesidad de aprobación y mi necesidad de caer bien. Las reemplazaré con la necesidad de caerme bien y de aprobarme yo misma. Disfrutaré la sorpresa que encontraré cuando lo haga. La gente que cuenta, incluyéndome a mí mismo, me respetará cuando me sea fiel a mí mismo».

Mi Reflexión: Buscar continuamente la aprobación de los demás puede convertirse en una prisión que nos impide ser quienes Dios nos creó para ser. Cuando nuestra necesidad de agradar controla nuestras decisiones, entregamos a otros un poder que no les corresponde. Dios conoce nuestro corazón, conoce nuestro valor y nos invita a descansar en Él, no en la aceptación humana. Al aprender a recibir nuestra identidad de Dios, podemos dejar de vivir para agradar y comenzar a vivir con libertad, autenticidad y amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Cuánto de mis decisiones y de mi manera de relacionarme está condicionado por mi necesidad de ser aprobada por los demás?
¿Estoy permitiendo que Dios afirme mi identidad y mi valor, aun cuando alguien no apruebe mis decisiones?

Reflexión del Dia: 3 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades de desapegarse, dejar que los demás asuman la responsabilidad de sus vidas, y nosotros aprender a amarnos, a aceptarnos tal cual somos, a despreocuparnos por aquello que no podemos cambiar ¡Liberarnos es la clave!

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Reflexiona sobre esto:

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni volvernos indiferentes; significa amar con libertad, sin cargar con lo que no nos corresponde. Cuando dejamos de controlar y entregamos a Dios aquello que está fuera de nuestras manos, recuperamos la paz y podemos ayudar sin hacernos daño. El desapego nos enseña a confiar en Dios, asumir nuestra responsabilidad y permitir que cada persona se haga cargo de su propio camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga que no me corresponde necesito entregar hoy a Dios para recuperar mi paz?
¿Estoy dispuesto(a) a amar y ayudar sin controlar, confiando en que Dios también obra en la vida de los demás?

Meditación 1 de Septiembre… Tú eres digno de ser amado.

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos reitera que los codependientes aprendimos desde la infancia por razones diversas, que no merecemos recibir amor y a descartar amar a los demás de manera saludable, pero esa actitud debe cambiar. Aun con sentimientos negativos hacia nosotros mismos (miedo, vergüenza, tristeza), transitamos la vida sin saber que las vivencias sucedidas son «lecciones para aprender».

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Medita sobre esto:

Nos regresamos… y nos regresamos… y nos regresamos… a través de las capas de miedo, de vergüenza, de heridas y de encantamientos negativos cuando descubrimos al niño exuberante, sencillo, encantador y amoroso que había, y que aún hay, en nosotros. (Más allá de la codependencia).

Tú eres digno de ser amado. Sí, tú.
Tan sólo porque la gente no haya estado contigo, tan sólo porque ciertas personas no hayan sido capaces de demostrarte amor de maneras que sí funcionarán, tan sólo porque las relaciones hayan fracasado o se hayan agriado, eso no significa que no seas digno de ser amado.
Has tenido lecciones que aprender. A veces, esas lecciones te han lastimado.
Deja ir el dolor. Abre tu corazón al amor.
Tú eres digno de ser amado.
Tú eres amado.

«Hoy me diré a mí mismo que soy digno de ser amado. Esto lo seguiré haciendo hasta que lo crea.

Mi Reflexión: A través de la sanidad vamos descubriendo, debajo de las heridas y los temores, la persona valiosa que Dios creó. Las experiencias dolorosas y los fracasos en las relaciones no determinan nuestro valor ni nuestra capacidad de recibir amor. Podemos soltar el pasado, abrir nuevamente el corazón y recordar que somos dignos de ser amados, especialmente por Dios, quien nos conoce y nos sostiene. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué heridas o experiencias del pasado todavía me hacen dudar de mi valor y necesito entregar hoy a Dios?
¿Estoy dispuesto(a) a creer que soy digno(a) de amor y a permitir que Dios sane mi corazón para recibirlo y darlo libremente?

Reflexión del Dia: 29 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que la clave es «cuidarnos responsablemente». Para llegar a esta meta, tenemos que pasar por un proceso gradual, que no es fácil, pero sí necesario para sanar. Postergarlo solo complica nuestra vida y no detenemos el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Desapegate. Renuncia. A veces cuando hacemos esto el resultado que habíamos esperado sucede rápida, a veces milagrosamente. A veces, no sucede. A veces nunca sucede. Pero tú saldrás beneficiado. No tienes que dejar de ocuparte o de amar. No tienes que tolerar el abuso. No tienes que abandonar métodos constructivos, como la intervención profesional, para solucionar tus problemas. Lo único que tienes que hacer es poner tus manos emocionales, mentales, espirituales y físicas otra vez dentro de tus propios bolsillos y dejar a las cosas y a la gente solas. Déjalas estar. Toma cualquier decisión que necesites tomar para ocuparte de ti mismo, pero no las tomes para controlar a los demás. ¡Empieza a ocuparte de ti mismo!

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni dejar de preocuparnos por los demás; significa renunciar al control y confiar en Dios. Podemos hacer lo que nos corresponde, establecer límites y buscar ayuda cuando sea necesario, pero debemos dejar a los demás la responsabilidad de sus propias decisiones. Cuando dejamos de intentar controlar lo que está fuera de nuestras manos, recuperamos nuestra paz y comenzamos a ocuparnos de aquello que sí podemos transformar: nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación o persona necesito dejar hoy en las manos de Dios, renunciando a mi necesidad de controlarla?
¿Qué puedo hacer concretamente para cuidar de mí mismo(a), sin intentar decidir por los demás?

Meditación 22 de Agosto … Deja ir la confusión

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la importancia de mantenernos serenos ante la confusión y el miedo, no siempre sabemos que hacer, pero debemos confiar en ese ser superior que sabe cuándo deben darse las cosas para nuestro bien. Tenemos la posibilidad cierta, si así lo creemos, de obtener la ayuda espiritual para saber como hacer ante estas dificultades. Estamos recuperándonos y los sentimientos y emociones van a estar allí moviéndose en contra nuestra. Vamos a llenarnos de Fe. Todo pasa.

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Medita sobre esto:

A veces, nuestro camino no está claro.
Nuestras metas se nublan, se confunden. No estamos seguros de cuál debe ser nuestro siguiente paso, de cómo será, de qué dirección estamos tomando.
Es el momento de detenernos, de pedir una guía y de descansar. Es tiempo de dejar ir el miedo. Espera. Siente la confusión y el caos, y luego déjalos ir. El camino se descubrirá solo. Se revelará el siguiente paso. No es necesario que lo sepamos ahora mismo. Lo sabremos a su tiempo. Confía en ello. Deja ir la confusión y confía.

«Hoy esperaré si el camino no está claro. Confiaré en que del caos saldrá la claridad.

Mi Reflexión: Cuando el codependiente reconoce que su vida se ha vuelto ingobernable, busca ayuda y comienza un camino de recuperación. Los altibajos continuarán, pero ahora existe una diferencia fundamental: podemos creer en un Poder Superior a nosotros, en Dios, que obra aun cuando no comprendemos el camino. No necesitamos forzar las situaciones ni resolverlo todo de inmediato. Podemos detenernos, soltar el miedo y confiar. Quizá hemos perdido tiempo intentando controlar lo que no estaba en nuestras manos, pero hoy podemos elegir algo diferente: CREER, esperar y permitir que Dios nos conduzca de la confusión hacia la claridad y la paz. ¡Confiemos! (Alpha).

Preguntas para reflexionar
¿Qué situación estoy tratando de resolver por mi propia fuerza y necesito entregar hoy a Dios?
¿Estoy dispuesto(a) a esperar con fe, aunque todavía no vea con claridad cuál es el siguiente paso?

Meditación 17 de Agosto … Rescatémonos a nosotros mismos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós pretende que reflexionemos sobre su contenido y extraigamos un aprendizaje para lograr nuestra felicidad y paz. Léelo detenidamente y date unos minutos para meditar su contenido. Resulta interesante que el Codependiente pasa de ser un rescatador activo de los otros para convertirse en su propio rescatador, una ardua tarea, pero posible si nos enfocamos en ello.

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Medita sobre esto:

¿Cómo nos sentimos cerca de los mártires? Culpables, enojados, atrapados, negativos y ansiosos por escapar.
De alguna manera, muchos de nosotros hemos desarrollado la creencia de que privándonos, no cuidando de nosotros mismos, siendo víctimas y sufriendo sin necesidad conseguiremos lo que deseamos.
Es nuestra labor darnos cuenta de nuestras capacidades, de nuestros puntos fuertes y cuidar de nosotros mismos desarrollándolos y actuando de acuerdo con ellos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestro dolor y cansancio y cuidar adecuadamente de nosotros mismos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestra privación, también, y empezar a dar pasos para darnos a nosotros mismos abundancia. Esto comienza en nuestro interior, cambiando lo que creemos merecer, renunciando a nuestra privación y tratándonos a nosotros mismos de la manera como merecemos ser tratados.
La vida es dura, pero no tenemos por qué hacerla más difícil descuidándonos a nosotros mismos. No hay gloria en el sufrir, sólo hay sufrimiento. Nuestro dolor no cesará cuando llegue un rescatador, sino cuando asumamos la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos y detengamos nuestro dolor.

«Hoy yo seré mi propio rescatador. Dejaré de estar esperando a que alguien mas resuelva mis asuntos y solucione mis problemas por mi».

Mi Reflexión: El sufrimiento no es una medida de nuestro valor ni necesitamos sacrificarnos constantemente para merecer amor. Cuidarnos no es egoísmo; es asumir con responsabilidad el valor que Dios nos ha dado.Reconocer nuestro cansancio, nuestras necesidades y nuestros límites también es una forma de sabiduría. No necesitamos esperar que alguien venga a rescatarnos para comenzar a tratarnos con dignidad y compasión. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida necesito cuidarme mejor?
¿Qué necesito dejar de hacer para vivir con mayor libertad?

Meditación 29 de Julio… Diviértete

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la necesidad de equilibrar las actividades en la vida del codependiente. No todo es trabajo, ocupaciones de los demás, dejando atrás los momentos de diversión.

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Medita sobre esto:

Diviértete. Suéltate un poco ¡Disfruta la vida!
No tenemos que ser tan sombríos y serios.No tenemos que ser tan reflexivos, tan críticos, tan enfrascados en nosotros mismos y en los rígidos parámetros que otros, y a menudo nosotros mismos, nos hemos colocado.
Esta es la vida, no un servicio fúnebre. Diviértete con ella. Entra en ella. Participa. Experimenta. Corre algún riesgo. Sé espontáneo. No estés siempre tan preocupado por hacer lo correcto, por hacer lo apropiado.
No te preocupes tanto por lo que otros puedan pensar o decir. Lo que piensen y digan es asunto suyo, no nuestro. No tengas tanto miedo a cometer un error. No seas tan temeroso y tan propio. No te inhibas tanto.
La intención de Dios no es que fuéramos tan inhibidos, tan restringidos, tan controlados. Estos parámetros represivos son los que otra gente nos ha impuesto, lo que nosotros hemos permitido que se nos haga.
Fuimos creados plenamente humanos. Se nos dieron emociones, deseos, esperanzas, sueños, sentimientos. ¡En alguna parte de nuestro interior hay un niño vivo, emocionado, que ama la diversión! ¡Déjalo salir! ¡Déjalo que salga vivo! Déjalo que se divierta un poco, no solo dos horas el sábado en la noche. ¡Tráele aquí con nosotros, déjale ayudarnos a disfrutar este don de estar vivos, de ser completamente humanos y de ser como somos.!
Tantas reglas. Hemos vivido con tanta vergüenza. Sencillamente no es necesario. Nos han lavado el cerebro. Ahora es momento de liberarnos, dejarnos ir y de entrar a una vida plena y plenamente humana.
No te preocupes. Aprenderemos nuestras lecciones cuando sea necesario. Hemos aprendido la disciplina. No nos descarriaremos. Lo que sucederá es que comenzaremos a disfrutar la vida. Empezaremos a disfrutar y a experimentar a nuestro ser completo. Podemos confiar en nosotros mismos. Ahora tenemos límites. Tenemos nuestro programa como base. Podemos darnos el lujo de experimentar y tener experiencias. Estamos en contacto con nosotros mismos y con nuestro Poder Superior. Se nos está guiando, pero no se le puede guiar a un objeto congelado, inanimado. Ni siquiera se le puede mover.
Diviértete un poco. Suéltate un poquito. Rompe unas cuantas reglas. Dios no nos castigará. No tenemos que permitirle a la gente que nos castigue. Y nosotros podemos dejar de castigarnos a nosotros mismos. Mientras estemos vivos y aquí, empecemos a vivir.

«Hoy me permitiré divertirme un poco. Me soltaré un poquito, sabiendo que no me resquebrajaré y romperé. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser tan inhibido, propio y reprimido. Ayúdame a inyectarme a mí mismo una gran dosis de vida dejándome estar completamente vivo y ser plenamente humano».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no solo desea que viva correctamente, sino que también disfrute plenamente la vida que Él me ha regalado. Cuando dejo atrás la culpa, el temor y la necesidad de agradar a todos, descubro la libertad de ser la persona que Él creó. Vivir con gozo, gratitud y sencillez también es una forma de honrar a Dios y celebrar el regalo de estar vivo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué miedos o sentimientos de culpa me están impidiendo disfrutar la vida que Dios me ha dado?
¿Cómo puedo vivir hoy con más libertad, gratitud y alegría, reflejando la confianza que tengo en Dios?