Reflexión del Dia: 21 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que la base de la codependencia en una baja autoestima, con manejo de comportamientos autodestructivos y una necesidad imperiosa de controlar al adicto para modificar su conducta. En ello el codependiente transcurre su vida sin obtener solución, sino desmejorar su propia salud.

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Reflexiona sobre el ciclo Autodestructivo de la Codependencia:

La codependencia es un viaje interior complicado y a menudo doloroso. Aquellos que luchan con la codependencia a menudo se encuentran atrapados en un ciclo autodestructivo que puede ser difícil de romper. Este ciclo está impulsado por patrones profundos de creencias y comportamientos que se han arraigado con el tiempo.

Algunas de las características del comportamiento autodestructivo en la codependencia incluyen:

1. Negación de las propias necesidades: Los codependientes a menudo niegan sus propias necesidades y deseos en favor de satisfacer las necesidades de los demás. Creen que su valía está vinculada a ser útiles y complacientes, incluso si eso significa descuidar sus propias necesidades emocionales, físicas y espirituales.
2. Búsqueda de validación externa: Muchos codependientes buscan constantemente la validación y la aprobación de los demás para sentirse valiosos y amados. Esto los hace vulnerables a la manipulación y la explotación emocional.
3. Autoabandono: A menudo, los codependientes se abandonan a sí mismos en aras de mantener una relación o evitar conflictos. Esto puede llevar a una sensación de vacío interior y a la pérdida de la propia identidad.
4. Perfeccionismo y autoexigencia: Los codependientes a menudo se imponen estándares extremadamente altos y son críticos consigo mismos cuando no los cumplen. Esto puede resultar en altos niveles de ansiedad y una baja autoestima.
5. Miedo al abandono: El miedo al abandono es una fuerza impulsora significativa en la codependencia. Esto puede llevar a los codependientes a quedarse en relaciones dañinas mucho tiempo después de que se hayan vuelto insostenibles.
6. Enfoque en el control: Los codependientes a menudo intentan controlar a las personas y las situaciones a su alrededor en un esfuerzo por sentirse seguros. Esto puede llevar a una constante sensación de agotamiento y fracaso.

Mi Reflexión: Para sanar y romper el ciclo autodestructivo, es fundamental la autoconciencia y el trabajo constante en el autocuidado, la autoaceptación y el establecimiento de límites saludables. También es importante buscar apoyo en terapia o grupos de apoyo especializados en codependencia para obtener orientación y apoyo en este proceso de recuperación.
Recordemos que la codependencia no es una sentencia permanente; con el tiempo y el esfuerzo adecuados, es posible liberarse de estos patrones autodestructivos y construir relaciones más saludables y satisfactorias. La clave es reconocer que mereces amor, cuidado y respeto, tanto de los demás como de ti mismo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida estoy descuidando mis propias necesidades por buscar la aprobación, aceptación o bienestar de los demás?
¿Qué patrón de control, perfeccionismo, miedo al abandono o autoabandono necesito reconocer y comenzar a transformar para vivir relaciones más saludables?

Meditación 18 de Septiembre … Deja que sucedan cosas buenas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que el codependiente debe asumir un cambio de actitud durante la recuperación y aceptar las cosas buenas que van a pasar en su vida. Dejar que sucedan y disfrutar de los momentos de alegría, felicidad y sosiego. Mantenerse en el pasado no ayuda, solo enrarece la recuperación.

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Medita sobre esto:

Antes de la recuperación, mis relaciones eran pésimas. No me iba muy bien en mi trabajo. Estaba entrampado en mi familia disfuncional ¡Pero al menos sabía qué esperar! (Anónimo).

Quiero que la segunda mitad de mi vida sea tan buena como la primera fue de desgraciada. A veces tengo miedo de que no sea así. A veces me asusta que pueda ser así.
Las cosas buenas pueden asustarnos. El cambio, incluso el cambio para bien, puede ser atemorizante. De alguna manera, los cambios para bien pueden ser más atemorizantes que las épocas difíciles.
El pasado, particularmente el de antes de la recuperación, puede haberse vuelto confortablemente familiar. Sabíamos qué esperar en nuestras relaciones. Eran predecibles. Eran repeticiones del mismo patrón, las mismas conductas, el mismo dolor, una y otra vez. Podrán no haber sido lo que queríamos, pero sabíamos lo que iba a suceder. Esto no ocurre cuando cambiamos de patrones y empezamos la recuperación.
Podemos haber sido bastante buenos para predecir eventos en la mayor parte de las áreas de nuestra vida. Las relaciones serían dolorosas.
Nosotros viviríamos en privación.
Cada año sería casi una repetición del año anterior. A veces, las cosas se ponían un poco peor; otras un poco mejor, pero el cambio no era drástico. No hasta el momento en que empezamos la recuperación.
Entonces cambiaron las cosas. Y cuanto más progresamos en este milagroso programa, más cambiamos nosotros y nuestras circunstancias. Empezamos a explorar un territorio desconocido.
Las cosas se ponen bien. Se mejoran todo el tiempo. Empezamos a tener éxito en el amor, en el trabajo, en la vida. Un día a la vez, empiezan a ocurrir cosas buenas y la desgracia se disipa.
Ya no queremos ser víctimas de la vida. Hemos aprendido a evitar las crisis y traumas innecesarios.
La vida se pone buena.
“¿Cómo manejo las cosas buenas?”, preguntó una mujer. “Es más difícil y más extraño que el dolor y la tragedia.”
“Del mismo modo que manejábamos las experiencias difíciles y dolorosas”, le contesté. “Un día a la vez”.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de vivir en el dolor y en la crisis. Ayúdame a quitarme lo más pronto posible los sentimientos de tristeza y los problemas. Ayúdame a encontrar mi base y equilibrio en la paz, la alegría y la gratitud. Ayúdame a trabajar tan duramente por aceptar lo bueno como he trabajado de duro en el pasado para aceptar lo doloroso y lo difícil».

Mi Reflexión: A veces el dolor se vuelve tan familiar que llegamos a sentirnos más seguros en él que en la posibilidad de una vida diferente. Cuando Dios comienza a mostrarnos nuevos caminos, podemos sentir temor porque ya no sabemos qué esperar. La recuperación también implica aprender a recibir lo bueno, disfrutar la paz y aceptar que no tenemos que vivir siempre en crisis para sentirnos seguros. Dios puede enseñarnos, un día a la vez, a dejar atrás los viejos patrones y a confiar en que una vida de paz, alegría y gratitud también puede ser nuestra nueva realidad.

Preguntas para reflexionar:
¿Qué cosas buenas que Dios está permitiendo en mi vida me producen temor porque son diferentes a lo que siempre he conocido?
¿Estoy dispuesta a confiar en Dios y aprender, un día a la vez, a vivir en paz sin necesitar el dolor o la crisis para sentirme segura?

Reflexion del Dia: 13 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que agradecer por todo lo que tenemos y nos pasa diariamente, aun cuando no sea lo que deseamos, es una práctica constante que nos permite aceptar que estamos siendo guiados hacia algo mejor y que ciertamente va a cubrir nuestras expectativas. Podemos sentirnos tristes y hasta deprimidos, pero si agradecemos van a suceder cosas maravillosas que nos harán sentir plenos y en paz.

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Reflexiona sobre esto:

El trabajo interno es crucial para romper los patrones de codependencia. Uno de los componentes esenciales de este trabajo interno es la gratitud. A primera vista, la gratitud puede parecer desconectada del arduo trabajo de desenredarse de la codependencia, pero en realidad, ofrece un punto de anclaje emocional y psicológico que es vital para el proceso de sanación.
La gratitud nos centra en el presente y nos permite reconocer y valorar nuestras propias necesidades, talentos y logros. Al hacerlo, podemos empezar a ver que nuestra valía no está ligada a nuestra capacidad para ‘salvar’ o ‘arreglar’ a otros. En lugar de centrarnos en lo que no tenemos o en lo que creemos que necesitamos de otros para sentirnos completos, la gratitud nos dirige hacia una apreciación de lo que sí tenemos, incluido el poder personal para mejorar nuestras propias vidas.
En un estado de gratitud, el amor propio y la autoaceptación florecen. Nos damos cuenta de que merecemos felicidad y bienestar tanto como cualquier otra persona. Al apreciar las pequeñas y grandes cosas que conforman nuestras vidas, incluidas las lecciones aprendidas a través de la adversidad, nos equipamos con una perspectiva más saludable y un mejor equilibrio emocional para enfrentar los desafíos de la codependencia.
Así que, en la travesía hacia la recuperación de la codependencia, la gratitud no es simplemente un extra; es un pilar esencial que nos sustenta mientras construimos una relación más sana con nosotros mismos y con los demás.

Mi Reflexión: La gratitud nos ayuda a mirar nuestra vida desde una perspectiva diferente. Cuando dejamos de concentrarnos en aquello que esperamos recibir de los demás y comenzamos a reconocer lo que Dios ya nos ha dado, recuperamos nuestra propia valía y aprendemos a cuidarnos con amor. Agradecer no significa ignorar nuestras heridas, sino reconocer que, aun en medio de ellas, Dios sigue obrando. La gratitud nos permite soltar la necesidad de controlar, aceptar quiénes somos y avanzar hacia relaciones más libres, sanas y genuinas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy más enfocada en lo que necesito recibir de los demás que en reconocer y agradecer lo que Dios ya ha puesto en mi vida?
¿Qué puedo agradecer hoy que me ayude a valorar quién soy y a cuidar mejor de mí misma?

Meditación 13 de Septiembre … Tiempo de reprogramar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enumera las bondades de la recuperación del Codependiente. Enfatiza que este sendero curativo debe ser transitado y tener la convicción que será beneficioso para lograr la confianza, serenidad y alegría que aminore el sufrimiento y dolor que signa la vida del codependiente. La autora cree firmemente que la recuperación es viable, si se asume con seriedad y compromiso.

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Medita sobre esto:

La recuperación no es puro trabajo agotador no recompensado. Hay tiempos de alegría y de descanso, tiempos en que cómodamente practicamos lo que hemos aprendido. Hay épocas de cambio, épocas en las que batallamos por aprender algo nuevo o por superar un problema en particular.
Éstas son las épocas en las que lo que hemos estado practicando en la recuperación empieza a mostrarse en nuestra vida. Estas épocas de cambio son intensas, pero tienen un propósito.
También hay épocas en las que, a un nivel profundo, estamos siendo «reprogramados». Empezamos a dejar ir creencias y conductas. podemos sentirnos asustados o confundidos durante estas épocas. Nuestras antiguas conductas o patrones podrán no habernos funcionado, pero eran cómodos y familiares.
Durante estas épocas podemos sentirnos vulnerables, solos y necesitados, como lo estamos en un viaje cuando no tenemos un mapa o una linterna, y nos sentimos como si nadie hubiera pasado antes por esta tierra.
Podemos no comprender lo que se está resolviendo en nuestro interior. Podemos no saber adonde se nos está conduciendo. Se nos está conduciendo. No estamos solos. Nuestro Poder Superior está obrando lo mejor para traer a nosotros un verdadero cambio. Otros han viajado por este camino también. Se nos conducirá hacia alguien que pueda ayudarnos, alguien que pueda brindar las señales que necesitamos. Se nos está preparando para recibir tanta alegría y amor como nuestro corazón puede albergar.
La recuperación es un proceso curativo. Podemos confiar en él, aunque no lo comprendamos. Estamos justo donde necesitamos estar dentro de este proceso. Estamos pasando exactamente por lo que necesitamos experimentar. Y a donde estamos yendo es mejor que cualquier lugar en el que hayamos estado.

«Hoy, Dios Mío ayúdame a creer que los cambios por los que estoy atravesando son para bien. Ayúdame a creer que el camino por el que estoy viajando me llevará a un lugar de luz, de amor y de alegría».

Mi Reflexión: La recuperación tiene tiempos de lucha, pero también de descanso, aprendizaje y renovación. Hay momentos en los que no comprendemos lo que Dios está haciendo en nuestro interior y podemos sentirnos vulnerables o confundidos, especialmente cuando dejamos atrás aquello que, aunque no nos hacía bien, nos resultaba conocido. Sin embargo, Dios no nos abandona en los tiempos de cambio. Él está obrando aun cuando no podemos ver el resultado. Podemos confiar en que el proceso tiene un propósito y que, paso a paso, nos conduce hacia una vida de mayor libertad, paz, amor y plenitud. (Alpha).

Para reflexionar
¿Estoy confiando en que Dios está obrando en mí, aun cuando no comprendo los cambios que estoy atravesando?
¿Qué antiguo patrón o conducta necesito soltar para permitir que Dios me conduzca hacia una vida nueva?

Reflexión del Dia: 4 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace comprender la necesidad de mantenernos en calma interior para asumir las decisiones que nos ayuden a salir de los problemas que creamos y enfrentamos como personas apegadas y guiadas por una necesidad enfermiza de «controlar» la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre que necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también significa aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la presión. No somos responsables de corregir a los demás, sino de reconocer nuestras propias necesidades y actuar con sabiduría. Podemos entregar nuestras decisiones a Dios y esperar su dirección, confiando en que la serenidad nos ayudará a ver con mayor claridad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy intentando resolver o corregir algo que en realidad no me corresponde, en lugar de ocuparme de mí mismo(a)?
¿Puedo detenerme, calmarme y pedir a Dios sabiduría antes de tomar una decisión importante?

Reflexión del Dia: 3 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades de desapegarse, dejar que los demás asuman la responsabilidad de sus vidas, y nosotros aprender a amarnos, a aceptarnos tal cual somos, a despreocuparnos por aquello que no podemos cambiar ¡Liberarnos es la clave!

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Reflexiona sobre esto:

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni volvernos indiferentes; significa amar con libertad, sin cargar con lo que no nos corresponde. Cuando dejamos de controlar y entregamos a Dios aquello que está fuera de nuestras manos, recuperamos la paz y podemos ayudar sin hacernos daño. El desapego nos enseña a confiar en Dios, asumir nuestra responsabilidad y permitir que cada persona se haga cargo de su propio camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga que no me corresponde necesito entregar hoy a Dios para recuperar mi paz?
¿Estoy dispuesto(a) a amar y ayudar sin controlar, confiando en que Dios también obra en la vida de los demás?

Meditación 1 de Septiembre… Tú eres digno de ser amado.

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos reitera que los codependientes aprendimos desde la infancia por razones diversas, que no merecemos recibir amor y a descartar amar a los demás de manera saludable, pero esa actitud debe cambiar. Aun con sentimientos negativos hacia nosotros mismos (miedo, vergüenza, tristeza), transitamos la vida sin saber que las vivencias sucedidas son «lecciones para aprender».

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Medita sobre esto:

Nos regresamos… y nos regresamos… y nos regresamos… a través de las capas de miedo, de vergüenza, de heridas y de encantamientos negativos cuando descubrimos al niño exuberante, sencillo, encantador y amoroso que había, y que aún hay, en nosotros. (Más allá de la codependencia).

Tú eres digno de ser amado. Sí, tú.
Tan sólo porque la gente no haya estado contigo, tan sólo porque ciertas personas no hayan sido capaces de demostrarte amor de maneras que sí funcionarán, tan sólo porque las relaciones hayan fracasado o se hayan agriado, eso no significa que no seas digno de ser amado.
Has tenido lecciones que aprender. A veces, esas lecciones te han lastimado.
Deja ir el dolor. Abre tu corazón al amor.
Tú eres digno de ser amado.
Tú eres amado.

«Hoy me diré a mí mismo que soy digno de ser amado. Esto lo seguiré haciendo hasta que lo crea.

Mi Reflexión: A través de la sanidad vamos descubriendo, debajo de las heridas y los temores, la persona valiosa que Dios creó. Las experiencias dolorosas y los fracasos en las relaciones no determinan nuestro valor ni nuestra capacidad de recibir amor. Podemos soltar el pasado, abrir nuevamente el corazón y recordar que somos dignos de ser amados, especialmente por Dios, quien nos conoce y nos sostiene. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué heridas o experiencias del pasado todavía me hacen dudar de mi valor y necesito entregar hoy a Dios?
¿Estoy dispuesto(a) a creer que soy digno(a) de amor y a permitir que Dios sane mi corazón para recibirlo y darlo libremente?

Meditación 31 de Agosto… Separarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca que el primer paso para lograr desapegarnos es comprender que el control es una ilusión y no lleva a nada positivo, y luego mantener el equilibrio interno, dejando actuar a ese ser superior en quien se debe confiar plenamente Abrámonos al entendimiento que nuestra vida debe ser guiada y solo no podemos sanarnos.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Tomar un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llamar a Dios. Respirar profundamente. ¡Encontrar paz!. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca.

Mi Reflexión: Cuando entramos en el ciclo de reaccionar a las reacciones de otros, perdemos la paz y cedemos nuestro control. El desapego comienza cuando hacemos una pausa, dejamos de intentar controlar y buscamos serenidad. En ese espacio de calma podemos acudir a Dios, entregarle lo que no podemos cambiar y permitir que Él nos muestre cómo responder con sabiduría y amor. (Alpha),

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación está alterando hoy mi paz y necesito detenerme para entregársela a Dios?
Antes de reaccionar, ¿estoy dispuesto(a) a hacer una pausa, buscar la serenidad y permitir que Dios guíe mi respuesta?.

Reflexión del Dia: 28 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las dificultades de los codependientes para mantener relaciones saludables. Todo parte de la baja autoestima aprendida desde su niñez, producto de haber vivido con adultos irresponsables con algún tipo de adicción que hizo «rechazarse a sí mismo». El codependiente desarrolla hábitos negativos que van «mermando su aparato psicológico» hasta desvanecerse y no saber ni quien es?

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Reflexiona sobre esto:

Algunos de nosotros aprendimos estas conductas de odio a sí mismo dentro de nuestras familias, posiblemente con la ayuda de uno de nuestros padres que era alcohólico. Algunos reforzamos ese desdén que sentimos por nosotros mismos dejando a un padre alcohólico para casarnos con un alcohólico. Podemos haber iniciado relaciones adultas con una frágil autoestima, para luego descubrir que lo que nos quedaba de autoestima se ha desintegrado. Pocos los alcohólicos como en los codependientes. Recuerden, el alcoholismo y otros trastornos compulsivos son autodestructivos Algunos de nosotros podemos ni siquiera estar conscientes de nuestra baja autoestima y de nuestro odio a sí mismos porque nos hemos estado comparando con los alcohólicos y con las otras personas locas que hay en nuestras vidas; en comparación, estamos por encima de ellos. La baja autoestima puede venírsenos encima cada vez que la dejemos actuar.
En realidad, no importa cuándo empezamos a torturarnos. Debernos parar ahora. Ahora mismo podemos darnos un gran abrazo mental y emocional. Estamos bien. Es maravilloso ser quienes somos.
Nuestros pensamientos están bien. Nuestros sentimientos son adecuados. Estamos justo en donde debíamos de estar hoy, en este momento. No hay nada mal con nosotros. No hay nada que en lo fundamental esté mal en nosotros. Si hemos fallado, no hay problema; estábamos haciéndolo lo mejor que podíamos.

Mi Reflexión: Muchas veces la baja autoestima se construye a partir de heridas y experiencias que nos hicieron creer que no éramos suficientes. Pero nuestro pasado no tiene que seguir definiendo la manera en que nos vemos. Dios nos conoce, nos ama y nos permite comenzar de nuevo. Hoy podemos dejar de castigarnos, reconocer nuestro valor y aprender a mirarnos con la misma compasión con la que Dios nos mira. No se trata de negar nuestros errores, sino de aceptar que podemos sanar y crecer. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué pensamientos de desvalorización necesito entregar hoy a Dios para comenzar a mirarme con mayor amor y aceptación?
¿Estoy dispuesto(a) a reconocer mi valor delante de Dios y permitirme avanzar sin seguir castigándome por mi pasado?

Meditación 26 de Agosto… Apoderarnos de nuestra fuerza

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir una conducta que le permita tomar el control de su vida, abandonando el papel de «víctima» y vencer, con su fuerza interior, la necesidad de mantenerse apegado a quien(es) le quieren manipular. Analizar el rol o papel que jugamos en nuestra vida es una buena señal para saber cuando estamos jugando a ser victimado y detener eso a tiempo. ¡No permitamos ser coaccionado por los demás!

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Medita sobre esto:

Hay un sentimiento al que le tenemos que prestar una particular atención durante la recuperación: sentirnos victimados. No como es su derecho, y nosotros nos estamos sintiendo víctimas porque estamos intentando controlar su proceso o, de manera irracional, estamos esperando que ellos cuiden de nosotros. Nos podemos sentir victimados si nos quedamos atascados en una creencia codependiente, tal como ….Los demás me hacen sentir…. Los demás tienen la llave de mi felicidad y mi destino…. o, no podré ser feliz a menos que otro se comporte de determinada manera, o de que sucedan ciertas cosas.
Otras veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa que nos damos cuenta de que estamos siendo victimados por la conducta de otra persona. Están siendo invadidos nuestros límites. Es ese caso, indagamos qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos e impedir que continúe la victimización; necesitamos fijar límites.
A veces, lo único que se requiere es un cambio de actitud. No somos víctimas.
Luchamos por sentir compasión hacia la persona que nos victimó, pero comprendemos que a menudo la compasión viene después, cuando nos hayamos despojado de nuestro papel de víctimas en cuerpo, mente y espíritu. También entendemos que sentir demasiada compasión puede volver a ponernos de inmediato en el cajón de las víctimas. Sentir demasiada lástima por una persona que nos está victimizando puede establecer una situación donde la persona nos pueda convertir de nuevo en su víctima.
No tratamos de forzar consecuencias ni crisis sobre otra persona, pero tampoco la rescatamos de las consecuencias lógicas de su conducta. Si hay un papel que tengamos la responsabilidad de jugar para que se den esas consecuencias, lo desempeñamos, no para controlar ni para castigar, sino para ser responsables con nosotros mismos y con los demás.
Tratamos de descubrir qué podemos estar haciendo que nos hace sentir victimados, o qué papel estamos jugando dentro de un sistema, y dejamos, también, de hacerlo. No tenemos poder sobre los demás ni sobre su conducta, pero podemos apropiarnos de nuestra fuerza y apartarnos de ser víctimas.

«Hoy asumiré la responsabilidad de ser yo mismo y de demostrárselo a los demás al no permitir que se me victimen. No puedo controlar los acontecimientos, pero sí puedo controlar mi actitud al ser victimado. No soy una víctima; no merezco ser victimado.

Mi Reflexión: Los codependientes nos hemos acostumbrado tanto a jugar el papel de víctima que extrañamos no hacerlo. Llegó el momento de detener esa conducta autodestructiva, forzándonos a desarrollar ese poder interior que nos va a permitir descubrir cuando lo estamos haciendo e implementar las herramientas que nos saquen de ese escenario caótico. Al principio será difícil y nos sentiremos «extraños», pero a medida que avanza nuestra recuperación, y anteponiendo nuestro bienestar al de los demás, lograremos asumir aquellas conductas que hagan sentirnos bien con los otros, sin que vaya en desmedro de nosotros mismos. Recordemos que buscar nuestra liberación es una tarea propia, y a cada quien le corresponde responsablemente hacerse cargo de sí mismo. No tenemos poder para cambiar a las personas, y ellas solas deben asumir sus conductas sanas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situaciones de mi vida sigo asumiendo el papel de víctima o priorizando a los demás por encima de mi propio bienestar?
¿Qué puedo comenzar a hacer hoy para asumir la responsabilidad de mi propia vida, dejando a los demás la responsabilidad de sus decisiones y conductas?