Meditación 10 de Octubre … Los beneficios de las relaciones destructivas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe soltar todo vínculo destructivo que haya tenido en su pasado, es el único modo de sanar. No puede mantenerse atado y abusado todo el tiempo.

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Medita sobre esto:

A veces nos ayuda entender que podemos estar recibiendo algún beneficio de las relaciones que nos causan dolor.
La relación puede estar alimentando nuestra impotencia o nuestro papel de mártires.
Tal vez, la relación alimente nuestra necesidad de que nos necesiten, que aumente nuestra autoestima al permitirnos sentir en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de la responsabilidad económica o de otro tipo de responsabilidades permaneciendo en una relación en particular.
«Mi padre abusó de mi cuando era niña», dijo una mujer. «Me pase los siguientes 20 años chantajeándolo emocional y económicamente por ello. Podía obtener dinero cada vez que el quería y nunca tuve que asumir la responsabilidad económica de mi misma».
Darnos cuenta de que podemos haber obtenido alguna forma de pago codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando en nuestro interior los obstáculos que pueden estar deteniendo nuestro crecimiento.
Podemos asumir la responsabilidad por la parte que podemos haber jugado para mantenernos victimados. Cuando estemos dispuestos a ver honestamente y sin miedo ese pago y a dejarlo ir, encontraremos la curación que hemos estado buscando. También estaremos listos, entonces, para recibir el pago positivo, sano, que nos pueden dar las relaciones, los beneficios que realmente queremos y necesitamos.

«Hoy estaré abierto a ver los beneficios que pueda haber recibido por permanecer en relaciones enfermizas o por haber mantenido en funcionamiento sistemas destructivos. Me dispondré a dejar ir mi necesidad de permanecer en sistemas enfermizos; estoy listo para enfrentarme a mí mismo».

Mi Reflexión: El codependiente, en muchas ocasiones, saca provecho económico o emocional de las relaciones destructivas. Aun así, una vez determinado la responsabilidad que tuvimos en ese vinculo tóxico, podemos comprender que llego el momento de «soltar» todo esto y cuidar de nosotros mismos.Mantenernos «victimados» y «abusados» solo conduce a mayor sufrimiento y dolor. Asumamos dejar ir y centrarnos en nuestra recuperación. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Has vivido alguna experiencia similar?
¿Lograste zafarte y cuidar de ti mismo?

Meditación 3 de Octubre… Saca la tapa de la caja

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que los codependientes por temores y miedos se aíslan y construyen sus propios «encierros» que le impiden ver lo hermoso de la vida. Prácticamente no viven… sobreviven.

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Medita sobre esto:

El mundo se contrae o se expande en proporción al valor de uno.(Anaïs Nin).

Primero te arrastraste; entonces aprendiste a caminar, y el mundo creció un poco más grande. Aprendiste a andar en bicicleta, y creció aún más. Entonces aprendiste a conducir un auto y compraste un boleto de avión. De repente, los horizontes eran ilimitados. Pero entonces, esas dudas aparecieron. No puedo ir a Los Ángeles. Nunca encontraré mi camino . Y el mundo se encoge un poco. No debería hacer ese viaje este año; Tengo demasiadas responsabilidades. Y se encoge un poco más. Basta de excusas y racionalizaciones y te quedas sentado en una cajita con la tapa bien pegada.
Sin experiencias, sin lecciones, sin vida.
Las cajas pueden ser cómodas. He pasado algún tiempo en ellos yo misma. Pero no importa lo acogedor que lo hagas, una caja sigue siendo una caja. Vienen en todos los tamaños y formas. Pero cada vez que comenzamos a dejar que los temores poco realistas nos frenen, podemos estar bastante seguros de que estamos escalando dentro de otra caja, otra vez. Puede tomar un tiempo, pero tarde o temprano nos encontraremos con las paredes.
Encuentra una pequeña y quita la tapa de la caja. Mira alrededor. Es un gran mundo allá afuera. Si parece pequeño, es porque lo has hecho así. Intenta una imposibilidad menor. Ve a solicitar ese trabajo soñado. Lo peor que sucederá es que aprenderás algo nuevo sobre ti mismo. Si realmente no consigues el trabajo, puedes descubrir qué se necesita para conseguirlo, y luego el mundo crecerá cuando dejes de desear un milagro y empieces a perseguir tus sueños. Recoge algunos folletos para el safari fotográfico que siempre quisiste tomar. Aprende a hablar un idioma extranjero. Una mujer que conozco tenía claustrofobia. Para su cumpleaños este año, montó en un ascensor por primera vez. Luego volvió y lo hizo de nuevo.
Adelante. Empuja la parte superior de tu caja. Saca la cabeza. Mira alrededor. ¡Observa! El mundo es un lugar maravilloso, asombroso.
Encuentra un miedo, luego conviértelo en una escalera. Sal de la caja de la duda y la inseguridad y entra en la libertad de coraje y creencia en ti mismo.

«Dios, dame el coraje para salir de mi caja».

Mi Reflexión: Los codependientes construimos cajas durante nuestra vida, la hacemos confortable y segura, alejándonos del resto del mundo. No le vemos sentido a la existencia que tenemos. Llegó el momento de «soltar» esos miedos y empezar a «escalar» las paredes de nuestra propia caja, hasta salir fuera de ésta. Veremos que la vida es maravillosa. Nuestro Poder Superior tiene un propósito para cada ser humano, el tuyo debes «redescubrirlo» !Atrévete! No te falta temor, pero inténtalo… lo vas a lograr. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Vives aislada en tu mundo propio?
¿Haces esfuerzos cada día para salir de tu encierro?

Reflexión del Dia: 2 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» explora cómo el codependiente a menudo experimenta un profundo dolor emocional como resultado de patrones de comportamiento disfuncionales en sus relaciones.

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Reflexiona sobre esto:

Vivir nuestra vida puede no ser tampoco un prospecto emocionante para algunos de nosotros. Tal vez hemos estado tan envueltos con otras personas que hemos olvidado cómo vivir y disfrutar de nuestras vidas.
Podemos sufrir un dolor emocional tan grande que pensamos que no tenemos vida propia; lo único que sentimos es nuestro dolor. Eso no es verdad. Somos más que nuestros problemas. Podemos ser más que nuestros problemas.40 No porque hasta ahora la vida haya sido tan dolorosa debe seguir lastimándonos. La vida no tiene que herirnos tanto, y no será así, si empezamos a cambiar. De aquí en adelante puede ser que no todo sean rosas, pero tampoco tiene por qué ser todo espinas. Necesitamos y podemos desarrollar nuestras propias vidas. Como dice un amigo mío: “consiguete una vida”.
Algunos codependientes piensan que una vida sin futuro, sin propósito, sin grandes sacudidas y sin grandes quebrantos no vale la pena vivirse. Eso tampoco es verdad. Yo creo que Dios nos tiene guardadas cosas emocionantes e interesantes a cada uno de nosotros. Creo que para cada quien existe un propósito placentero y que vale la pena por algo más que cuidar a la gente y ser un apéndice de ella. Creo que manifestamos esta actitud cuando cuidamos de nosotros mismos. Empezamos a cooperar. Nos abrimos a la bondad y a la riqueza de que disponemos dentro de nosotros y para nosotros.

Mi Reflexión: Superar este dolor implica un proceso de autoaceptación, autocuidado, establecimiento de límites y búsqueda de apoyo. A través de la recuperación, los codependientes pueden sanar heridas emocionales y construir relaciones más saludables consigo mismos y con los demás. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Crees que el dolor emocional ha limitado tus oportunidades o relaciones?
¿Has buscado controlar a las personas o situaciones a tu alrededor como una forma de lidiar con tu dolor emocional? ¿Qué pasos has dado o estás dispuesto a tomar para abordar y sanar tu dolor emocional?

Reflexión del Dia: 21 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que la base de la codependencia en una baja autoestima, con manejo de comportamientos autodestructivos y una necesidad imperiosa de controlar al adicto para modificar su conducta. En ello el codependiente transcurre su vida sin obtener solución, sino desmejorar su propia salud.

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Reflexiona sobre el ciclo Autodestructivo de la Codependencia:

La codependencia es un viaje interior complicado y a menudo doloroso. Aquellos que luchan con la codependencia a menudo se encuentran atrapados en un ciclo autodestructivo que puede ser difícil de romper. Este ciclo está impulsado por patrones profundos de creencias y comportamientos que se han arraigado con el tiempo.

Algunas de las características del comportamiento autodestructivo en la codependencia incluyen:

1. Negación de las propias necesidades: Los codependientes a menudo niegan sus propias necesidades y deseos en favor de satisfacer las necesidades de los demás. Creen que su valía está vinculada a ser útiles y complacientes, incluso si eso significa descuidar sus propias necesidades emocionales, físicas y espirituales.
2. Búsqueda de validación externa: Muchos codependientes buscan constantemente la validación y la aprobación de los demás para sentirse valiosos y amados. Esto los hace vulnerables a la manipulación y la explotación emocional.
3. Autoabandono: A menudo, los codependientes se abandonan a sí mismos en aras de mantener una relación o evitar conflictos. Esto puede llevar a una sensación de vacío interior y a la pérdida de la propia identidad.
4. Perfeccionismo y autoexigencia: Los codependientes a menudo se imponen estándares extremadamente altos y son críticos consigo mismos cuando no los cumplen. Esto puede resultar en altos niveles de ansiedad y una baja autoestima.
5. Miedo al abandono: El miedo al abandono es una fuerza impulsora significativa en la codependencia. Esto puede llevar a los codependientes a quedarse en relaciones dañinas mucho tiempo después de que se hayan vuelto insostenibles.
6. Enfoque en el control: Los codependientes a menudo intentan controlar a las personas y las situaciones a su alrededor en un esfuerzo por sentirse seguros. Esto puede llevar a una constante sensación de agotamiento y fracaso.

Mi Reflexión: Para sanar y romper el ciclo autodestructivo, es fundamental la autoconciencia y el trabajo constante en el autocuidado, la autoaceptación y el establecimiento de límites saludables. También es importante buscar apoyo en terapia o grupos de apoyo especializados en codependencia para obtener orientación y apoyo en este proceso de recuperación.
Recordemos que la codependencia no es una sentencia permanente; con el tiempo y el esfuerzo adecuados, es posible liberarse de estos patrones autodestructivos y construir relaciones más saludables y satisfactorias. La clave es reconocer que mereces amor, cuidado y respeto, tanto de los demás como de ti mismo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida estoy descuidando mis propias necesidades por buscar la aprobación, aceptación o bienestar de los demás?
¿Qué patrón de control, perfeccionismo, miedo al abandono o autoabandono necesito reconocer y comenzar a transformar para vivir relaciones más saludables?

Meditación 18 de Septiembre … Deja que sucedan cosas buenas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que el codependiente debe asumir un cambio de actitud durante la recuperación y aceptar las cosas buenas que van a pasar en su vida. Dejar que sucedan y disfrutar de los momentos de alegría, felicidad y sosiego. Mantenerse en el pasado no ayuda, solo enrarece la recuperación.

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Medita sobre esto:

Antes de la recuperación, mis relaciones eran pésimas. No me iba muy bien en mi trabajo. Estaba entrampado en mi familia disfuncional ¡Pero al menos sabía qué esperar! (Anónimo).

Quiero que la segunda mitad de mi vida sea tan buena como la primera fue de desgraciada. A veces tengo miedo de que no sea así. A veces me asusta que pueda ser así.
Las cosas buenas pueden asustarnos. El cambio, incluso el cambio para bien, puede ser atemorizante. De alguna manera, los cambios para bien pueden ser más atemorizantes que las épocas difíciles.
El pasado, particularmente el de antes de la recuperación, puede haberse vuelto confortablemente familiar. Sabíamos qué esperar en nuestras relaciones. Eran predecibles. Eran repeticiones del mismo patrón, las mismas conductas, el mismo dolor, una y otra vez. Podrán no haber sido lo que queríamos, pero sabíamos lo que iba a suceder. Esto no ocurre cuando cambiamos de patrones y empezamos la recuperación.
Podemos haber sido bastante buenos para predecir eventos en la mayor parte de las áreas de nuestra vida. Las relaciones serían dolorosas.
Nosotros viviríamos en privación.
Cada año sería casi una repetición del año anterior. A veces, las cosas se ponían un poco peor; otras un poco mejor, pero el cambio no era drástico. No hasta el momento en que empezamos la recuperación.
Entonces cambiaron las cosas. Y cuanto más progresamos en este milagroso programa, más cambiamos nosotros y nuestras circunstancias. Empezamos a explorar un territorio desconocido.
Las cosas se ponen bien. Se mejoran todo el tiempo. Empezamos a tener éxito en el amor, en el trabajo, en la vida. Un día a la vez, empiezan a ocurrir cosas buenas y la desgracia se disipa.
Ya no queremos ser víctimas de la vida. Hemos aprendido a evitar las crisis y traumas innecesarios.
La vida se pone buena.
“¿Cómo manejo las cosas buenas?”, preguntó una mujer. “Es más difícil y más extraño que el dolor y la tragedia.”
“Del mismo modo que manejábamos las experiencias difíciles y dolorosas”, le contesté. “Un día a la vez”.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de vivir en el dolor y en la crisis. Ayúdame a quitarme lo más pronto posible los sentimientos de tristeza y los problemas. Ayúdame a encontrar mi base y equilibrio en la paz, la alegría y la gratitud. Ayúdame a trabajar tan duramente por aceptar lo bueno como he trabajado de duro en el pasado para aceptar lo doloroso y lo difícil».

Mi Reflexión: A veces el dolor se vuelve tan familiar que llegamos a sentirnos más seguros en él que en la posibilidad de una vida diferente. Cuando Dios comienza a mostrarnos nuevos caminos, podemos sentir temor porque ya no sabemos qué esperar. La recuperación también implica aprender a recibir lo bueno, disfrutar la paz y aceptar que no tenemos que vivir siempre en crisis para sentirnos seguros. Dios puede enseñarnos, un día a la vez, a dejar atrás los viejos patrones y a confiar en que una vida de paz, alegría y gratitud también puede ser nuestra nueva realidad.

Preguntas para reflexionar:
¿Qué cosas buenas que Dios está permitiendo en mi vida me producen temor porque son diferentes a lo que siempre he conocido?
¿Estoy dispuesta a confiar en Dios y aprender, un día a la vez, a vivir en paz sin necesitar el dolor o la crisis para sentirme segura?

Reflexion del Dia: 13 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que agradecer por todo lo que tenemos y nos pasa diariamente, aun cuando no sea lo que deseamos, es una práctica constante que nos permite aceptar que estamos siendo guiados hacia algo mejor y que ciertamente va a cubrir nuestras expectativas. Podemos sentirnos tristes y hasta deprimidos, pero si agradecemos van a suceder cosas maravillosas que nos harán sentir plenos y en paz.

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Reflexiona sobre esto:

El trabajo interno es crucial para romper los patrones de codependencia. Uno de los componentes esenciales de este trabajo interno es la gratitud. A primera vista, la gratitud puede parecer desconectada del arduo trabajo de desenredarse de la codependencia, pero en realidad, ofrece un punto de anclaje emocional y psicológico que es vital para el proceso de sanación.
La gratitud nos centra en el presente y nos permite reconocer y valorar nuestras propias necesidades, talentos y logros. Al hacerlo, podemos empezar a ver que nuestra valía no está ligada a nuestra capacidad para ‘salvar’ o ‘arreglar’ a otros. En lugar de centrarnos en lo que no tenemos o en lo que creemos que necesitamos de otros para sentirnos completos, la gratitud nos dirige hacia una apreciación de lo que sí tenemos, incluido el poder personal para mejorar nuestras propias vidas.
En un estado de gratitud, el amor propio y la autoaceptación florecen. Nos damos cuenta de que merecemos felicidad y bienestar tanto como cualquier otra persona. Al apreciar las pequeñas y grandes cosas que conforman nuestras vidas, incluidas las lecciones aprendidas a través de la adversidad, nos equipamos con una perspectiva más saludable y un mejor equilibrio emocional para enfrentar los desafíos de la codependencia.
Así que, en la travesía hacia la recuperación de la codependencia, la gratitud no es simplemente un extra; es un pilar esencial que nos sustenta mientras construimos una relación más sana con nosotros mismos y con los demás.

Mi Reflexión: La gratitud nos ayuda a mirar nuestra vida desde una perspectiva diferente. Cuando dejamos de concentrarnos en aquello que esperamos recibir de los demás y comenzamos a reconocer lo que Dios ya nos ha dado, recuperamos nuestra propia valía y aprendemos a cuidarnos con amor. Agradecer no significa ignorar nuestras heridas, sino reconocer que, aun en medio de ellas, Dios sigue obrando. La gratitud nos permite soltar la necesidad de controlar, aceptar quiénes somos y avanzar hacia relaciones más libres, sanas y genuinas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy más enfocada en lo que necesito recibir de los demás que en reconocer y agradecer lo que Dios ya ha puesto en mi vida?
¿Qué puedo agradecer hoy que me ayude a valorar quién soy y a cuidar mejor de mí misma?

Meditación 13 de Septiembre … Tiempo de reprogramar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enumera las bondades de la recuperación del Codependiente. Enfatiza que este sendero curativo debe ser transitado y tener la convicción que será beneficioso para lograr la confianza, serenidad y alegría que aminore el sufrimiento y dolor que signa la vida del codependiente. La autora cree firmemente que la recuperación es viable, si se asume con seriedad y compromiso.

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Medita sobre esto:

La recuperación no es puro trabajo agotador no recompensado. Hay tiempos de alegría y de descanso, tiempos en que cómodamente practicamos lo que hemos aprendido. Hay épocas de cambio, épocas en las que batallamos por aprender algo nuevo o por superar un problema en particular.
Éstas son las épocas en las que lo que hemos estado practicando en la recuperación empieza a mostrarse en nuestra vida. Estas épocas de cambio son intensas, pero tienen un propósito.
También hay épocas en las que, a un nivel profundo, estamos siendo «reprogramados». Empezamos a dejar ir creencias y conductas. podemos sentirnos asustados o confundidos durante estas épocas. Nuestras antiguas conductas o patrones podrán no habernos funcionado, pero eran cómodos y familiares.
Durante estas épocas podemos sentirnos vulnerables, solos y necesitados, como lo estamos en un viaje cuando no tenemos un mapa o una linterna, y nos sentimos como si nadie hubiera pasado antes por esta tierra.
Podemos no comprender lo que se está resolviendo en nuestro interior. Podemos no saber adonde se nos está conduciendo. Se nos está conduciendo. No estamos solos. Nuestro Poder Superior está obrando lo mejor para traer a nosotros un verdadero cambio. Otros han viajado por este camino también. Se nos conducirá hacia alguien que pueda ayudarnos, alguien que pueda brindar las señales que necesitamos. Se nos está preparando para recibir tanta alegría y amor como nuestro corazón puede albergar.
La recuperación es un proceso curativo. Podemos confiar en él, aunque no lo comprendamos. Estamos justo donde necesitamos estar dentro de este proceso. Estamos pasando exactamente por lo que necesitamos experimentar. Y a donde estamos yendo es mejor que cualquier lugar en el que hayamos estado.

«Hoy, Dios Mío ayúdame a creer que los cambios por los que estoy atravesando son para bien. Ayúdame a creer que el camino por el que estoy viajando me llevará a un lugar de luz, de amor y de alegría».

Mi Reflexión: La recuperación tiene tiempos de lucha, pero también de descanso, aprendizaje y renovación. Hay momentos en los que no comprendemos lo que Dios está haciendo en nuestro interior y podemos sentirnos vulnerables o confundidos, especialmente cuando dejamos atrás aquello que, aunque no nos hacía bien, nos resultaba conocido. Sin embargo, Dios no nos abandona en los tiempos de cambio. Él está obrando aun cuando no podemos ver el resultado. Podemos confiar en que el proceso tiene un propósito y que, paso a paso, nos conduce hacia una vida de mayor libertad, paz, amor y plenitud. (Alpha).

Para reflexionar
¿Estoy confiando en que Dios está obrando en mí, aun cuando no comprendo los cambios que estoy atravesando?
¿Qué antiguo patrón o conducta necesito soltar para permitir que Dios me conduzca hacia una vida nueva?

Reflexión del Dia: 4 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace comprender la necesidad de mantenernos en calma interior para asumir las decisiones que nos ayuden a salir de los problemas que creamos y enfrentamos como personas apegadas y guiadas por una necesidad enfermiza de «controlar» la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre que necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también significa aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la presión. No somos responsables de corregir a los demás, sino de reconocer nuestras propias necesidades y actuar con sabiduría. Podemos entregar nuestras decisiones a Dios y esperar su dirección, confiando en que la serenidad nos ayudará a ver con mayor claridad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy intentando resolver o corregir algo que en realidad no me corresponde, en lugar de ocuparme de mí mismo(a)?
¿Puedo detenerme, calmarme y pedir a Dios sabiduría antes de tomar una decisión importante?

Reflexión del Dia: 3 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades de desapegarse, dejar que los demás asuman la responsabilidad de sus vidas, y nosotros aprender a amarnos, a aceptarnos tal cual somos, a despreocuparnos por aquello que no podemos cambiar ¡Liberarnos es la clave!

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Reflexiona sobre esto:

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni volvernos indiferentes; significa amar con libertad, sin cargar con lo que no nos corresponde. Cuando dejamos de controlar y entregamos a Dios aquello que está fuera de nuestras manos, recuperamos la paz y podemos ayudar sin hacernos daño. El desapego nos enseña a confiar en Dios, asumir nuestra responsabilidad y permitir que cada persona se haga cargo de su propio camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga que no me corresponde necesito entregar hoy a Dios para recuperar mi paz?
¿Estoy dispuesto(a) a amar y ayudar sin controlar, confiando en que Dios también obra en la vida de los demás?

Meditación 1 de Septiembre… Tú eres digno de ser amado.

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos reitera que los codependientes aprendimos desde la infancia por razones diversas, que no merecemos recibir amor y a descartar amar a los demás de manera saludable, pero esa actitud debe cambiar. Aun con sentimientos negativos hacia nosotros mismos (miedo, vergüenza, tristeza), transitamos la vida sin saber que las vivencias sucedidas son «lecciones para aprender».

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Medita sobre esto:

Nos regresamos… y nos regresamos… y nos regresamos… a través de las capas de miedo, de vergüenza, de heridas y de encantamientos negativos cuando descubrimos al niño exuberante, sencillo, encantador y amoroso que había, y que aún hay, en nosotros. (Más allá de la codependencia).

Tú eres digno de ser amado. Sí, tú.
Tan sólo porque la gente no haya estado contigo, tan sólo porque ciertas personas no hayan sido capaces de demostrarte amor de maneras que sí funcionarán, tan sólo porque las relaciones hayan fracasado o se hayan agriado, eso no significa que no seas digno de ser amado.
Has tenido lecciones que aprender. A veces, esas lecciones te han lastimado.
Deja ir el dolor. Abre tu corazón al amor.
Tú eres digno de ser amado.
Tú eres amado.

«Hoy me diré a mí mismo que soy digno de ser amado. Esto lo seguiré haciendo hasta que lo crea.

Mi Reflexión: A través de la sanidad vamos descubriendo, debajo de las heridas y los temores, la persona valiosa que Dios creó. Las experiencias dolorosas y los fracasos en las relaciones no determinan nuestro valor ni nuestra capacidad de recibir amor. Podemos soltar el pasado, abrir nuevamente el corazón y recordar que somos dignos de ser amados, especialmente por Dios, quien nos conoce y nos sostiene. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué heridas o experiencias del pasado todavía me hacen dudar de mi valor y necesito entregar hoy a Dios?
¿Estoy dispuesto(a) a creer que soy digno(a) de amor y a permitir que Dios sane mi corazón para recibirlo y darlo libremente?