Reflexión del Dia: 4 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la necesidad imperiosa que el codependiente asuma el control de su vida y deje atrás las situaciones que involucren intervenir y controlar a los otros.

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Reflexiona sobre esto:

Estoy convencida de que mostramos la mayoría de nuestras conductas codependientes en esta etapa, obsesionándonos, controlando, reprimiendo sentimientos. También creo que muchas de nuestras sensaciones de “locura” están vinculadas a esta etapa. Nos sentimos enloquecer porque nos estamos mintiendo. Nos sentimos enloquecer porque creemos en las mentiras de otras personas. Nada nos ayudará con más rapidez a sentir que estamos enloqueciendo que caer en la mentira de los demás. Creer en mentiras rompe el núcleo de nuestro ser. La parte profunda, instintiva de nosotros sabe la verdad, pero hacemos a un lado esa parte diciéndole, “¡Estás mal, Cállate”!

Mi Reflexión: Cuando negamos lo que sentimos, justificamos lo injustificable o aceptamos las mentiras que otros dicen sobre nosotros, comenzamos a perder la paz interior. Dios, sin embargo, nos llama a caminar en la verdad, porque solo la verdad trae libertad y sanidad. Escuchar su voz por encima de las voces del miedo, la culpa o la manipulación nos permite recuperar nuestra identidad y volver a confiar en el discernimiento que Él ha puesto en nuestro corazón. La recuperación comienza cuando dejamos de negar la realidad y tenemos el valor de abrazar la verdad que Dios nos revela. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Qué mentira he estado creyendo acerca de mí mismo, de los demás o de Dios que necesita ser reemplazada por la verdad?
* ¿Estoy dispuesto a escuchar la voz de Dios, aunque confronte aquello que durante mucho tiempo he preferido negar?

Reflexión del Dia: 26 de Julio

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que el codependiente merece sanar y vivir una vida llena de serenidad y paz interior. Está llamado a mejorar su autoestima.

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Medita sobre esto:

Nuestra baja autoestima u odio a nosotros mismos está vinculado con todos los aspectos de nuestra codependencia: nuestra calidad de mártires; nuestra negativa a disfrutar de la vida; nuestro fanatismo por el trabajo; nuestra tendencia a mantenernos tan ocupados que no podamos disfrutar de la vida; nuestro perfeccionismo; el hecho de no permitirnos disfrutar de las cosas que hacemos bien o sentirnos bien acerca de ellas; nuestra desidia; el amontonar pilas de sentimientos de culpa y de incertidumbre acerca de nosotros mismos; prevenir la intimidad con los demás que nos hace huir de las relaciones, evitar comprometernos, quedarnos dentro de relaciones destructivas; iniciar relaciones con personas que no nos convienen, así como evitar a la gente que nos conviene.
Podemos encontrar medios sin fin para autotorturarnos: comer en exceso, descuidar nuestras necesidades, compararnos con los demás, obsesionarnos, morar en recuerdos dolorosos, o imaginar futuras escenas dolorosas. Pensamos: ¿qué tal si ella vuelve a beber?, ¿qué tal si tiene un affaire?, ¿qué tal si un tornado destruye la casa? Esta actitud del “qué tal” es siempre buena para conseguir una fuerte dosis de miedo. Nos espantamos y luego nos preguntamos por qué estaremos tan asustados.
No nos gustamos, y no nos vamos a permitir obtener ninguna de las cosas buenas de la vida porque creemos que no las merecemos.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la baja autoestima me hace mirar la vida a través del temor y la culpa, mientras que Dios me invita a verla desde el amor y la esperanza. Cuando acepto la identidad que Él me ha dado, dejo de castigarme por mis debilidades y comienzo a vivir con la certeza de que soy valioso, amado y digno de recibir las bendiciones que Él ha preparado para mí. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Qué pensamientos negativos sobre mí mismo me impiden disfrutar plenamente la vida que Dios me ha dado?
¿Estoy viviendo según las mentiras de mi pasado o según la verdad de mi identidad en Cristo?

Reflexión del Dia: 25 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la importancia de asistir a terapia para poder desprenderse de lo que agobia y martiriza la vida del codependiente.

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Medita sobre esto:

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuando busco en las personas la seguridad que solo Dios puede darme, corro el riesgo de aceptar relaciones que lastiman mi corazón. Él me invita a reconocer mi verdadero valor, a no conformarme con un amor incompleto y a esperar vínculos donde exista respeto, cuidado y reciprocidad. Quien descubre su identidad en Dios deja de conformarse con menos de lo que Él desea para su vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy permaneciendo en una relación por amor o por miedo a la soledad y al abandono?
¿Reconozco el valor que Dios me ha dado o me conformo con menos de lo que Él desea para mi vida?

Reflexión del Dia: 18 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica que el codependiente es un cuidador compulsivo. Se entrega tanto a los demás que se olvida cuidarse el mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Algunas veces la conducta codependiente se enreda de un modo inexplicable con la de ser buena esposa, madre, hermano, marido o cristiano.
Marilys de cuarenta y tantos años, es una mujer atractiva, cuando se preocupa por sí misma. Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo pasa atendiendo a sus cinco hijos y a su esposo, un alcohólico en recuperación. Dedicó su vida a hacerlos felices, pero no tuvo éxito.
Generalmente siente ira, estima que sus esfuerzos no son apreciados y su familia se enoja con ellas. Tiene relaciones íntimas con su esposo cada vez que él lo desea, sin importar cómo se sienta ella. Gasta una parte muy importante del presupuesto familiar comprando juguetes y ropa para los niños: les compra todo lo que quieren. Hace de su chofer, les lee, les cocina, les limpia, los acaricia, mima con exceso a quienes se encuentran a su alrededor pero nadie le da a ella. La mayoría de las veces ni siquiera le dicen “gracias”.
Marilys resiente este constante dar de sí misma a su gente querida. Resiente la manera en que su familia y las necesidades de esta controlan su vida. Eligió la crianza como su profesión, y frecuentemente lo reciente. “Pero me siento culpable cuando no hago lo que me piden. Me siento culpable cuando no vivo de acuerdo con mis estándares de lo que es ser madre y esposa. Me siento culpable cuando no vivo de acuerdo a los estándares que los otros tienen de mí. Sencillamente me siento culpable”, dice. “De hecho”, añade, “fijo mis actividades cotidianas, mis prioridades, de acuerdo con mis sentimientos de culpa.”
¿Qué el cuidar de otras personas, resentirlo y esperar nada a cambio significa que Marilys es una buena esposa y madre? ¿O podría significar que Marilys es codependiente?

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que el amor genuino no se mide por cuánto me sacrifico hasta quedar vacío, sino por la manera en que sirvo con libertad, sabiduría y alegría. Dios no me llama a vivir dominado por la culpa, sino a amar desde un corazón sano, capaz de cuidar también la vida que Él me ha confiado. Cuando aprendo a poner límites y a descansar en Su gracia, descubro que puedo servir mejor a quienes amo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy sirviendo a los demás por amor o movido por la culpa y el temor de no ser suficiente? ¿Mis decisiones reflejan el equilibrio que Dios desea entre cuidar a los demás y cuidar la vida que Él me ha confiado? Comparte tu experiencia en este rol.

Reflexión del Dia: 15 de Julio


Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente desarrolla una obsesión por intervenir y controlar la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Rescatamos porque tampoco sentimos que la gente esté bien. A veces con justificación, a veces sin ella, decidimos que otras personas sencillamente no pueden ser responsables de ellas mismas. Aunque esto parezca ser verdad, no lo es del todo. A menos que una persona tenga daño cerebral, un serio impedimento físico o sea un niño pequeño, esta persona puede ser responsable de sí misma.
A veces rescatamos porque resulta más fácil que manejar la incomodidad y la molestia de encarar los problemas irresueltos de otras personas. No hemos aprendido a decir “Qué pena que estés atravesando por ese problema, ¿qué necesitas de mí?”. En cambio, nos hemos acostumbrado a decir: “Mira, lo haré por ti”.
Algunos aprendimos a ser cuidadores cuando éramos niños. Quizá fuimos casi forzados a ello como resultado de vivir con un padre alcohólico o con algún otro problema familiar. Algunos podemos habernos convertido en cuidadores más tarde en la vida como resultado de estar dentro de una relación de compromiso con un alcohólico o con otra persona que se rehusara y pareciera incapaz de cuidar de sí misma. Decidimos contender —para sobrevivir— de la mejor manera que pudimos, levantándole su carretilla y asumiendo sus responsabilidades.
A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.

Mi Reflexión: Esta meditación revela que el rescate constante suele nacer de buenas intenciones, pero puede convertirse en una forma de impedir que otros asuman su propia responsabilidad. Amar no significa hacer por los demás lo que ellos pueden hacer por sí mismos. Desde una perspectiva cristiana, servir con compasión también requiere sabiduría y discernimiento, respetando la dignidad y la responsabilidad que Dios ha dado a cada persona. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy ayudando a los demás o estoy asumiendo responsabilidades que les corresponden a ellos? ¿Me cuesta decir «no» por amor, o por miedo a ser rechazado o considerado egoísta?¿Comenta acá.

Reflexión del Dīa: 14 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente desarrolla una obsesión por intervenir y controlar la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Por fuerza del hábito, algunos de nosotros hemos desarrollado una actitud de apego, de preocuparnos, reaccionar y obsesivamente tratar de controlar. Quizá hemos vivido con personas y a través de eventos que estaban fuera de control. Tal vez obsesionándonos y controlando pudimos guardar un equilibrio o lograr que temporalmente las cosas no empeoraran. Y luego simplemente seguimos haciendo lo mismo. Quizá teníamos miedo de soltarnos, porque cuando nos soltamos en el pasado sucedieron cosas terribles y dolorosas. Tal vez hemos estado apegados a la gente –viviendo sus vidas por y a través de ella– durante tanto tiempo que ya no nos queda una vida propia por vivir. Es más seguro seguir apegados. Por lo menos sabríamos que estamos vivos si reaccionáramos. Al menos tendríamos algo qué hacer si estuviéramos obsesionándonos o controlando. Por varias razones los codependientes tienden a apegarse a los problemas y a la gente. No importa no solucionar nada al preocuparse. No importa que esos problemas rara vez tengan solución. No importa que estén tan obsesionados que ni siquiera puedan leer un libro, ver la televisión o salir a dar un paseo. No importa que sus emociones estén en constante torbellino por lo que la otra persona dijo o no dijo, de lo que hizo o no hizo, o de lo que hará después. ¡No importa que las cosas que estemos haciendo no ayuden a nadie!

Reflexión: Esta lectura me hizo reconocer que preocuparme excesivamente por la vida de otros no cambia sus decisiones, pero sí puede robarme la paz que Dios desea para mí. Hoy comprendo que amar no significa controlar, sino confiar en que Dios puede obrar donde mis fuerzas no alcanzan. Al soltar aquello que no puedo cambiar, recupero la libertad para vivir con serenidad y cuidar la vida que Él me ha regalado. (Alpha).

Para reflexionar: ¿Estoy invirtiendo más energía en controlar la vida de otros que en cuidar la vida que Dios me ha confiado? ¿Qué situación necesito soltar hoy para confiar plenamente en el cuidado y la soberanía de Dios? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 11 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica que el apego afectivo corta toda posibilidad de alcanzar la paz y serenidad en la vida del codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Una persona codependiente es aquella que ha permitido que la conducta de otra persona la afecte, y que está obsesionada con controlar la conducta de esa persona. La otra persona puede ser un niño o adulto o un amante o un cónyuge, un hermano o hermana, un abuelo o abuela, un cliente o un amigo íntimo. Estas personas pueden ser alcohólicas, drogadictas, gente mental o físicamente enferma, una persona normal que de vez en cuando tiene sentimientos de tristeza, o una de las personas mencionadas anteriormente.
Pero el núcleo de la definición y de la recuperación no está en la otra persona, no importa cuánto lo creamos así, Está en nosotros mismos, en la manera en que permitimos que la conducta de otra persona nos afecte y en la forma en que tratamos de afectarla a ella: en los cuidados obsesivos, controladores, “ayudadores”, en la baja autoestima que raya en el odio hacia uno mismo, en la autorepresión, en la abundancia de ira y de culpa, en la peculiar dependencia de gente peculiar, en la atracción por y en la tolerancia de lo bizarro, en el estar centrado en otro que conduce al abandono de uno mismo, en problemas de comunicación, problemas de intimidad y en un continuo torbellino a través de las cinco fases del proceso de duelo.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que no puedo vivir tratando de controlar la vida de los demás mientras descuido la mía. Dios me invita a amar con compasión, pero también a cuidar mi corazón y a encontrar mi identidad en Él, no en las decisiones de otras personas. La verdadera libertad comienza cuando dejo de querer cambiar a los demás y permito que Dios transforme primero mi propia vida. (Alpha).

Para reflexionar: ¿Estoy dedicando más tiempo a cambiar a los demás que a permitir que Dios cambie mi propio corazón? ¿Mi paz depende de la conducta de otras personas o de mi confianza en Dios? Comparte tus vivencias.

Reflexión del Dia: 10 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente plantea la importancia de salirnos de los roles negativos dentro del triángulo del Drama de Karpman, y asumir un actitud proactiva y constructiva.

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Reflexiona sobre esto:

He aquí otra ilustración de un rescate. Un verano, una amiga me pidió que la llevara a una huerta de manzanos. Originalmente, yo quería ir, y fijamos una fecha. Pero cuando llegó esa fecha, yo estaba muy ocupada. La llamé, y en vez de decirle que no quería ir, le pedí que lo pospusiéramos. Me sentía culpable y responsable de sus sentimientos —otro rescate en camino—. No pude desilusionarla porque pensé que ella no podía ser responsable de sus sentimientos o que no podía manejarlos. No pude decirle a verdad, porque pensé que se enojaria conmigo —más responsabilidad emocional— como si el enojo de alguien me importara. Llegó el siguiente fin de semana y tuve que añadir el viaje a mi ya muy apretada agenda. Pero no quería ir. Ni siquiera necesitaba las manzanas; tenía dos cajones de mi refrigerador llenos de manzanas. Antes de estacionar mi coche frente a su casa, cambié mi papel por el de perseguidor. Me sentía tensa y resentida mientras íbamos a la huerta. Cuando llegamos y miramos las manzanas y las probamos, parecía que ninguna de las dos lo estábamos disfrutando. Después de unos cuantos minutos mi amiga me dijo: “En realidad no quiero las manzanas. Compré unas la semana pasada. Sólo vine porque pensé que tú querías venir, y no quería herir tus sentimientos”.
Este ejemplo es tan sólo el de uno de los millares de rescates a los que he dedicado mi vida. Cuando empecé a entender este proceso, me di cuenta de que pasaba la mayor parte de mis horas de vigilia yendo de un lado a otro de este triángulo asumiendo las responsabilidades de todo y de todos además de las mías. A veces me las arreglaba para hacer grandes rescates; a veces para hacer pequeños rescates. Mis amistades se iniciaban se mantenían y finalmente se rompían de acuerdo con la progresión de los rescates. El rescate infiltraba mis relaciones con mis familiares y mis clientes. La mayor parte del tiempo me mantenía agitada. Dos codependientes en una relación realmente pueden causarse un mutuo estrago. Imaginen a dos complacientes en una relación. Imaginen luego a dos complacientes en una relación cuando ambos quieren terminar con ella, Harán, como dice Earnie Larsen, cosas horribles. Casi se destruirán uno al otro y a sí mismos antes de que uno de ellos termine con el rescate y diga: “Quiero terminar con esta relación”.

Mi Reflexión: Esta lectura me hizo reconocer que complacer a los demás a costa de mi sinceridad no es una expresión de amor, sino una carga que termina dañando las relaciones. Aprendo que la honestidad, acompañada de respeto y sabiduría, fortalece los vínculos mucho más que el sacrificio motivado por la culpa. Con la ayuda de Dios puedo decir la verdad con amor y dejar que cada persona asuma la responsabilidad de sus propias emociones. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Cuántas veces digo «sí» por culpa, cuando en realidad quisiera decir «no»? ¿Estoy permitiendo que el temor a desagradar a otros me impida actuar con honestidad y libertad? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 29 de Junio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que el codependiente que se hace adicto al drama se caracteriza por ser extremista, fatalista, trágica y pesimista, y lleva a ver la vida en términos de todo o nada, imposibilitando ver la simpleza. Los pensamientos se enredan en lo complejo, difícil y caótico.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos codependientes se vuelven lo que la gente llama adictos al drama o a la crisis. Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas. Si vivimos con la suficiente cantidad de desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda. Luego de un tiempo, si nos acostumbramos tanto a involucrar nuestras emociones con problemas y crisis que podemos llegar a apropiarnos de problemas que no nos conciernen y permanecer involucrados en ellos. Incluso podemos comenzar a hacer líos o a hacer los problemas más grandes de lo que son para crearnos una situación estimulante. Esto es verdad especialmente si hemos descuidado mucho nuestras propias vidas y sentimientos.
Cuando estamos involucrados en un problema, sabemos que estamos vivos. Cuando el problema se resuelve, podemos sentirnos vacíos y sin sentimientos. No tenemos nada que hacer. Estar en crisis se convierte en algo cómodo, y nos salva de nuestra monótona existencia. Es como volverse adicta a las telenovelas, excepto que las crisis diarias se suceden en nuestras vidas y en las de nuestros amigos y familiares.

Reflexión: Las personas adictas al drama desarrollan un hábito nocivo que se vuelve recurrente y produce dolor y sufrimiento. Ellas son víctimas del pensamiento dramático, esa costumbre de mirar y esperar los peores resultados de las circunstancias adversas. No es lo que les pasa, sino cómo viven eso que les pasa. Es decir, no se trata de los eventos que les suceden en sí mismos, sino de cómo los viven y sienten. (Mariana de Anquin). Para profundizar lee aquí

Para Reflexionar: ¿Sientes que te mueves en este triángulo del Drama? ¿Estás asistiendo a la Terapia CoDA? Comparte aquí.

Reflexión del Dia: 26 de Junio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera la necesidad de asumir el apego afectivo e iniciar la recuperación para desapegarse.

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Reflexiona sobre esto:

El Apego puede adoptar varias formas:
* Podemos preocuparnos excesivamente por una persona o un problema (en cuyo caso es apego es de nuestra energía mental).
* Podemos acostumbrarnos y comenzar a obsesionarnos con la gente y los problemas que existen en nuestro ambiente y tratar de controlarlos (en cuyo caso nuestra energía mental, física y emocional está dirigida al objeto de nuestra obsesión).
* Podemos volvernos reaccionarios en vez de actuar auténticamente por voluntad propia (el apego es de nuestra energía mental, física y emocional).
* Podemos volvernos emocionalmente dependientes de las personas que nos rodean (entonces sí estamos verdaderamente apegados).
* Podemos volvernos niñeras (rescatadores, facilitadores) de las personas a nuestro alrededor (apegándonos firmemente a la necesidad que tienen de nosotros).

Mi Reflexión: El codependiente tiene varias fuentes de apego, pero si este es afectivo resulta más complejo y difícil aceptar cambios de creencias en su vida para lograr la recuperación. Vivir apegado a personas, eventos o sustancias sólo conduce al «desgaste» físico y emocional. (Alpha). Mira este video

Para Reflexionar: ¿Estás apegado afectivamente? ¿Cómo estás abordando el desapego? Comparte aquí.