
Conozco personas que han estado inmersas en tiempos extremadamente difíciles. Una mujer perdió a su esposo y ambos hijos en un incendio. Otra encontró a su hijo adolescente muerto de muerte, suicidio, en su porche trasero un domingo de primavera. He conocido personas que luchan contra la depresión crónica. He conocido a personas que perdieron su fortuna de una sola vez. He conocido personas que eran activas, personas sanas un día, y al día siguiente un accidente las paralizó de por vida.
También tuve mis años de dolor después de la muerte de mi hijo. Año tras año, el dolor latía incesantemente, amenazando con no disminuir.
Escucha cuidadosamente. Rezo para que nunca tengas tal tiempo. Pero incluso si estás pasando por algo así, haz que cada momento cuente. Y preste especial atención a los momentos en que el dolor y el sufrimiento disminuyen, aunque solo sea por unos segundos u horas. Cuenta esos momentos como un regalo, un destello de luz. Mantenlos en tu corazón.
Escribe en tu diario cuánto duele. Siente todo tu dolor. Pero tómese el tiempo para documentar esos breves momentos cada semana en los que solo aparece un destello de placer.
Recuerda, dos más dos son cuatro. Cuatro más cuatro son ocho.
Esos momentos se sumarán.
Puede que no estés pasando por un momento en tu vida que disfrutes, pero trata de encontrar unos momentos en los que puedas recuperar el aliento, mirar a tu alrededor y decir qué dulce es.
«Dios, ayúdame a encontrar al menos una cosa en mi vida que me haga sentir bien y me dé placer, aunque sea solo por un momento de mi día».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adios).

Categoría: AFIRMACIONES
Meditación 6 de Febrero…. Cerca de la cima

Sé que estás cansado. Sé que te sientes abrumado. Usted puede sentir como si esta crisis, este problema, este tiempo difícil durará para siempre.
No lo harás. ¡Ya casi has terminado!
No solo piensas que ha sido difícil; ha sido duro Usted ha sido probado, probado y reexaminado en lo que ha aprendido.
Tus creencias y tu fe han sido probadas en el fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado en creer un poco más. Tuviste que tener fe incluso cuando no podías ver o imaginar lo que se te pedía que creas. Es posible que otras personas a tu alrededor hayan tratado de convencerte de que no creas en lo que esperabas poder creer.
Has tenido oposición. No has llegado a este lugar con total apoyo y alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor. A veces, lo que te motivó fue la ira; A veces el miedo.
Las cosas salieron mal, ocurrieron más problemas de los que anticipó. Había obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. No planeaste que esta fuese la forma en que evolucionaría. Mucho de esto ha sido una sorpresa; algo de eso no ha sido en absoluto lo que deseabas.
Sin embargo, ha sido bueno. Parte de ti, la parte más profunda que conoce la verdad, ha sentido esto todo el tiempo, incluso cuando tu cabeza te dijo que las cosas estaban fuera de control y que estaban locas, que no había ningún plan ni propósito, que Dios te había olvidado.
Han ocurrido tantas cosas, y cada incidente, el más doloroso, el más inquietante y el más sorprendente, tienes una conexión. Estás empezando a ver y sentir eso.
Nunca soñaste que las cosas sucedieran de esta manera, ¿verdad? Pero lo hicieron. Ahora estás aprendiendo el secreto: estaban destinados a suceder de esta manera, y de esta manera es bueno, mejor de lo que esperabas.
Tampoco creíste que llevaría tanto tiempo, ¿verdad? Pero lo hiciste. Has aprendido la paciencia.
Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Has sido guiado. Muchos fueron los momentos en que pensaste que te habían olvidado, cuando estabas convencido de que habías sido abandonado. Ahora sabes que has sido guiado.
Ahora las cosas están llegando a su lugar. Ya casi estás al final de esta fase, esta parte difícil del viaje. La lección está casi completa. Ya sabes, la lección que peleaste, resististe e insististe en que no podías aprender. Si, ese. Casi lo has dominado.
Has sido cambiado de adentro hacia afuera. Tu ha sido movido a un nivel diferente, un nivel más alto, un nivel mejor.
Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora, estás cerca de la cima. Un momento más, y la victoria será tuya.
Endereza tus hombros. Respira profundamente. Avanza con confianza y paz. Se acerca el momento de disfrutar y disfrutar de todo aquello por lo que has luchado. Ese tiempo se está acercando, por fin.
Sé que has pensado antes que el tiempo se acercaba, solo para saber que no lo era. Pero ahora, la recompensa está llegando. Tú también lo sabes. Puedes sentirlo.
Tu lucha no ha sido en vano. Para cada lucha en este viaje, hay un clímax, una resolución.
Paz, alegría, abundantes bendiciones y recompensas son tuyas aquí en la tierra. Disfrutar.
Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de lo que está en la parte superior.
«Hoy, aceptaré donde estoy y continuaré avanzando. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que llegará el día del dominio y la recompensa. Ayúdame, Dios, entiende que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en paz, hay momentos de escalar montañas. Ayúdeme a dejar de crear caos y crisis, y ayúdeme a enfrentar los desafíos que me harán avanzar y avanzar».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 1 de Febrero… Todo es un regalo

Los hombres no se enojan por la mera desgracia sino por la desgracia concebida como una herida. Y el sentido de la lesión depende del sentimiento de que se ha denegado un reclamo legítimo. (CS Lewis , The Screwtape Letters).
Oh, las quejas sobre nosotros, especialmente cuando nos sentimos negados de una cosa u otra: alguna recompensa, o logro, o posición que sentimos que nos pertenecía.
Cuán enfurecido nos podemos sentir cuando un deseo, una esperanza, un sueño o un deseo se niega rotundamente.
Qué fácil es estar celoso del éxito o la felicidad de otro, incluso convenciéndonos de que la persona ha reclamado algo que legítimamente nos pertenecía.
La lección aquí es simple.
Recuerde estar agradecido. ¡Dios no nos debe nada! ¡Todo es un regalo!
«Dios, gracias por todo, tal como es.»
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Enero… Estoy en el momento presente

A menudo, una de nuestras mayores preguntas, es «¿que sucederá?» Podemos preguntarnos esto acerca de nuestras relaciones, de nuestro trabajo, de nuestra recuperación, de nuestra vida. Es fácil enredarnos en pensamientos preocupantes.
El preocuparnos acerca de lo que va a pasar nos impide funcionar hoy de manera efectiva. Nos impide hacer hoy nuestro mejor esfuerzo. Nos impide aprender y dominar las lecciones de hoy. Permanecer en el presente, hacer nuestro mejor esfuerzo y participar plenamente el día de hoy es todo lo que necesitamos para asegurarnos de que lo que va a suceder mañana será lo mejor.
Preocuparse acerca de lo que ocurrirá mañana es hacer una contribución negativa al futuro. Vivir en el aquí y en el ahora es, con mucho, lo mejor que podemos hacer, no nada más para el hoy, sino para el mañana. Esto ayuda a nuestras relaciones, a nuestra carrera, a nuestra recuperación y a nuestra vida.
Las cosas saldrán bien si las dejamos. Si necesitamos concentrarnos en otro futuro que no sea planear, lo único que necesitamos es afirmar que éste será bueno.
«Rezo pidiendo fe en que mi futuro será bueno si vivo el hoy bien y en paz. Recordaré que quedarme en el presente es lo mejor que puedo hacer para mi futuro. Me concentraré en lo que está sucediendo hoy en vez de en lo que va a ocurrir mañana».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Enero… Crecimiento

Al igual que cuando éramos niños y crecíamos a partir de nuestros juguetes y ropa favoritos, a veces crecíamos fuera de las cosas como adultos: personas, trabajos, hogares. Esto puede ser confuso. Podemos preguntarnos por qué alguien o algo que fue tan especial e importante para nosotros el año pasado no encaja de la misma manera en nuestra vida actual. Podemos preguntarnos por qué nuestros sentimientos han cambiado.
Cuando éramos niños, es posible que hayamos intentado encajar en un artículo de ropa demasiado grande. Ahora, como adultos, podemos pasar por un tiempo tratando de forzar las actitudes que hemos superado. Es posible que tengamos que hacer esto para darnos tiempo para darnos cuenta de la verdad. Lo que funcionó el año pasado, lo que fue tan importante y especial para nosotros en el pasado, ya no funciona porque hemos cambiado. Hemos crecido
Podemos aceptar esto como una parte válida e importante de la recuperación. Podemos dejarnos pasar por la experimentación y el dolor mientras luchamos por hacer que algo encaje, tratando de averiguar si realmente ya no encaja, y por qué. Podemos explorar nuestros sentimientos y pensamientos en torno a lo que ha sucedido.
Luego, podemos guardar los juguetes del año pasado y dejar espacio para lo nuevo.
«»Hoy, dejaré que los juguetes del año pasado sean lo que eran: los juguetes del año pasado. Los recordaré con cariño por el papel que jugaron en mi vida. Luego, los guardaré y dejaré espacio para lo nuevo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 25 de Enero… Aprecia tu pasado

Es fácil ser negativos acerca de nuestros errores e infelicidad pasados. Pero es mucho más sano que nos veamos a nosotros mismos y a nuestro pasado a la luz de la experiencia, de la aceptación y del crecimiento interior. Nuestro pasado es una serie de lecciones que nos hace avanzar a niveles más altos de vivir y de amar.
Las relaciones que establecimos, en las que permanecimos, o que dimos por terminadas, nos enseñaron lecciones que eran necesarias. Algunos hemos surgido de las más dolorosas circunstancias con grandes conocimientos acerca de quiénes somos y qué queremos.
¿Nuestros errores? Necesarios. ¿Nuestras frustraciones, fracasos y a veces nuestros tropiezos con el progreso y el crecimiento interior? Necesarios también.
En cada paso del camino, aprendimos. Pasamos exactamente por las experiencias que necesitábamos para convertirnos en lo que somos hoy. En cada paso del camino, progresamos.
¿Es un error nuestro pasado? ¡No! El único error que podemos cometer es confundir ese pasado con la verdad.
«Hoy, ayúdame Dios mío a alejar los pensamientos negativos que pudiera estar albergando acerca de mis circunstancias o de mis relaciones pasadas. Puedo aceptar, con gratitud, todo lo que el pasado me ha traído al día de hoy».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 21 de Enero… Equilibrar

Luchar por las expectativas equilibradas de los demás. Luchar por la tolerancia saludable.
En el pasado, podemos haber tolerado demasiado o muy poco. Es posible que hayamos esperado demasiado o demasiado poco.
Podemos pasar de tolerar el abuso, el maltrato y el engaño a negarnos a tolerar comportamientos normales, humanos e imperfectos de las personas. Aunque es preferible no permanecer demasiado tiempo en ninguno de los dos extremos, así es como cambian las personas: personas reales que luchan imperfectamente por una vida mejor, relaciones mejoradas y comportamientos de relaciones más efectivos.
Pero si estamos abiertos a nosotros mismos y al proceso de recuperación, en algún momento comenzaremos otra transición: es el momento de alejarnos de los extremos, hacia el equilibrio.
Podemos confiar en nosotros mismos y en el proceso de recuperación para llevarnos a un lugar equilibrado de tolerancia, entrega, comprensión y expectativas de nosotros mismos y de los demás.
Cada uno de nosotros puede encontrar nuestro propio camino hacia el equilibrio al comenzar y continuar la recuperación.
«Hoy, practicaré la aceptación conmigo mismo y con los demás por la forma en que cambiamos. Si he tenido que pasar al otro extremo de un comportamiento, lo aceptaré según corresponda, por un tiempo. Pero haré de mi objetivo uno de tolerancia equilibrada y expectativas de mí mismo y de los demás».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Frase del Dia: 19 de Junio

Soltar es la esencia de la práctica espiritual. Soltar el apego a las cosas materiales y sutiles, a las experiencias malas y buenas, a los juicios mentales que me detienen en una mirada anclada en el tiempo. Cuando no hay apego las cosas son libres para fluir a su modo ya que el apego funciona como un fuerte sistema de apoyo y dependencia, produciendo un fuerte aferramiento a las cosas incluso provocando tensiones, estrés, miedo, dolor y sufrimiento.
(Thais Alonso).

Febrero 29… Tú eres digno de ser amado

Nos regresamos… y nos regresamos… y nos regresamos… a través de las capas de miedo, de vergüenza, de heridas y de encantamientos negativos cuando descubrimos al niño exuberante, sencillo, encantador y amoroso que había, y que aún hay, en nosotros. (Más allá de la Codependencia)
Tú eres digno de ser amado. Sí, tú.
Tan sólo porque la gente no haya estado contigo, tan sólo porque ciertas personas no hayan sido capaces de demostrarte amor de maneras que sí funcionaran, tan sólo porque las relaciones hayan fracasado o se hayan agriado, eso no significa que no seas digno de ser amado.
Has tenido lecciones que aprender. A veces, esas lecciones te han lastimado.
Deja ir el dolor.
Abre tu corazón al amor.
Tú eres digno de ser amado.
Tú eres amado.
«Hoy me diré a mí mismo que soy digno de ser amado. Esto lo seguiré haciendo hasta que lo crea».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: Amarme es mi varita mágica

El amor es lo único que necesito para arreglar mi mundo.
Cada día me resulta mas fácil mirarme a los ojos en el espejo y decirme «Te quiero tal como eres». Mi vida mejora sin que yo la arregle. Solía ser una persona a la que le gustaba arreglarlo todo. Arreglaba mis relaciones, mi cuenta bancaria, los problemas con mi jefe, mi salud y mi creatividad.
De pronto, un buen día descubrí la magia. Si de verdad, podía amarme, amar de veras cada parte de mi, ocurrirían milagros increíbles en mi vida. Mis problemas se disolvían y no había nada que arreglar. Así pues, el foco de mi atención ha cambiado: en lugar de arreglar los problemas, ahora me amo y confió en que el Universo me proporcionara todo lo que necesito y todo lo que deseo.
(Louise L. Hay).
