Meditación 27 de Septiembre … Retrocesos temporales

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la recuperación no es un proceso lineal y tiene sus altibajos que son esperados, pero que si mantenemos firmeza saldremos fortalecidos.

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Medita sobre esto:

El camino hacia la recuperación de la codependencia puede ser un viaje lleno de altibajos. A medida que una persona codependiente trabaja en la sanación y en el desarrollo de relaciones más saludables, es común experimentar retrocesos temporales. Estos retrocesos pueden manifestarse como la recaída en viejos patrones de comportamiento o la reactivación de viejas heridas emocionales.
Es importante entender que los retrocesos temporales son una parte natural del proceso de recuperación. No son una señal de fracaso, sino una oportunidad para la introspección y el crecimiento. A menudo, estos retrocesos ocurren cuando una persona codependiente se enfrenta a situaciones o desencadenantes familiares o emocionales que despiertan viejas heridas y patrones de comportamiento.
La clave para abordar los retrocesos temporales es la autoconciencia y la autocompasión. En lugar de castigarse por retroceder, es fundamental reflexionar sobre lo que desencadenó el retroceso y aprender de la experiencia. Pregúntate a ti mismo qué desencadenó esos viejos patrones y cómo puedes abordar esos desencadenantes de manera más saludable en el futuro.
La ayuda profesional, como la terapia, puede ser invaluable en este proceso. Un terapeuta especializado en codependencia puede proporcionar orientación y apoyo para identificar y abordar los patrones de comportamiento destructivos y ayudar a establecer estrategias efectivas para el autocuidado y la sanación.
Es esencial recordar que la recuperación de la codependencia es un proceso continuo. No hay un destino final; en cambio, es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento constante. Los retrocesos temporales pueden ser desafiantes, pero también son oportunidades para fortalecer tu resiliencia y avanzar en tu camino hacia relaciones más saludables y una vida más equilibrada.
Al abordar los retrocesos temporales con compasión y determinación, el codependiente puede aprender a superar los viejos patrones y encontrar una mayor paz interior y una mayor satisfacción en sus relaciones y en sí mismo.

Mi Reflexión: En el camino de recuperación, un retroceso no significa que todo lo aprendido se haya perdido. Puede ser una oportunidad para detenerme, reconocer qué despertó un viejo patrón y aprender de ello con mayor compasión. Dios no espera de mí una transformación instantánea, sino un corazón dispuesto a seguir creciendo y levantándose cada vez que sea necesario. Puedo mirar mis dificultades sin condenarme, asumir mi responsabilidad y continuar avanzando con confianza, paciencia y esperanza. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situación o emoción suele activar en mí viejos patrones que necesito reconocer con mayor conciencia?
¿Cómo puedo responder a mis retrocesos con mayor compasión, responsabilidad y confianza en Dios?

Meditación 26 de Septiembre… Transformar la soledad en autoconocimiento

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe comprender la importancia de transformar esos momentos de soledad en una formidable oportunidad de conocerse y fortalecer su autoestima para caminar hacia la sanación.

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Medita sobre esto:

Para muchas personas codependientes, la idea de estar solos puede ser aterradora. Se sienten incompletos sin la presencia constante de alguien más en sus vidas. Esta necesidad de compañía constante puede llevar a relaciones tóxicas y a un sentimiento crónico de insatisfacción. Sin embargo, la soledad no es un enemigo, sino una oportunidad. Es un momento para reconectarnos con nosotros mismos, descubrir nuestras pasiones, intereses y necesidades individuales. Es una pausa en la búsqueda constante de validación externa y una oportunidad para validarnos a nosotros mismos.
La reflexión sobre la vida de soledad que el codependiente a veces se autoimpone puede ser el comienzo de un viaje profundo de autodescubrimiento y sanación. Es el momento en el que podemos aprender a amarnos y cuidarnos a nosotros mismos, sin depender de otra persona para sentirnos completos.
La soledad no es un destino, sino una fase en el camino hacia la autosuficiencia emocional y la autenticidad. Es un momento para trabajar en nuestra autoestima, establecer límites saludables y aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
En lugar de temer a la soledad, podemos abrazarla como una oportunidad para reconstruir nuestra relación con nosotros mismos. Podemos dedicar tiempo a actividades que nos nutran y nos hagan felices, ya sea practicando pasatiempos, aprendiendo nuevas habilidades o simplemente disfrutando de la tranquilidad de la introspección.
La soledad, cuando se aborda con amor propio y autocompasión, puede convertirse en un momento de crecimiento y transformación. Es el espacio donde podemos sanar nuestras heridas emocionales y aprender a confiar en nuestra capacidad de cuidarnos a nosotros mismos.
A medida que reflexionamos sobre la vida de soledad que a veces enfrentamos como codependientes, recordemos que la verdadera conexión con los demás comienza con una conexión profunda con nosotros mismos. La soledad puede ser el camino hacia esa conexión más profunda y una vida más equilibrada y satisfactoria.

Mi Reflexión: Estoy aprendiendo que muchas de las cargas que he llevado no me corresponden y que amar no significa hacerme responsable de la vida, las decisiones o las emociones de los demás. Desapegarme significa soltar el control, las expectativas y la necesidad de rescatar, para asumir con responsabilidad mi propia vida. Dios me está enseñando que puedo cuidar de mí misma, establecer límites y decir «no» sin sentirme culpable, porque mi valor no depende de cuánto haga por otros. Al dejar esas cargas en sus manos, encuentro mayor libertad para ser yo misma, relacionarme desde el amor y vivir con más paz, autenticidad y confianza en Dios. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué carga, expectativa o responsabilidad que no me corresponde necesito reconocer y entregar hoy a Dios?
¿Qué cambio necesito hacer en mi manera de relacionarme para amar a los demás sin perderme a mí misma?

Reflexión del Dia: 21 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que la base de la codependencia en una baja autoestima, con manejo de comportamientos autodestructivos y una necesidad imperiosa de controlar al adicto para modificar su conducta. En ello el codependiente transcurre su vida sin obtener solución, sino desmejorar su propia salud.

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Reflexiona sobre el ciclo Autodestructivo de la Codependencia:

La codependencia es un viaje interior complicado y a menudo doloroso. Aquellos que luchan con la codependencia a menudo se encuentran atrapados en un ciclo autodestructivo que puede ser difícil de romper. Este ciclo está impulsado por patrones profundos de creencias y comportamientos que se han arraigado con el tiempo.

Algunas de las características del comportamiento autodestructivo en la codependencia incluyen:

1. Negación de las propias necesidades: Los codependientes a menudo niegan sus propias necesidades y deseos en favor de satisfacer las necesidades de los demás. Creen que su valía está vinculada a ser útiles y complacientes, incluso si eso significa descuidar sus propias necesidades emocionales, físicas y espirituales.
2. Búsqueda de validación externa: Muchos codependientes buscan constantemente la validación y la aprobación de los demás para sentirse valiosos y amados. Esto los hace vulnerables a la manipulación y la explotación emocional.
3. Autoabandono: A menudo, los codependientes se abandonan a sí mismos en aras de mantener una relación o evitar conflictos. Esto puede llevar a una sensación de vacío interior y a la pérdida de la propia identidad.
4. Perfeccionismo y autoexigencia: Los codependientes a menudo se imponen estándares extremadamente altos y son críticos consigo mismos cuando no los cumplen. Esto puede resultar en altos niveles de ansiedad y una baja autoestima.
5. Miedo al abandono: El miedo al abandono es una fuerza impulsora significativa en la codependencia. Esto puede llevar a los codependientes a quedarse en relaciones dañinas mucho tiempo después de que se hayan vuelto insostenibles.
6. Enfoque en el control: Los codependientes a menudo intentan controlar a las personas y las situaciones a su alrededor en un esfuerzo por sentirse seguros. Esto puede llevar a una constante sensación de agotamiento y fracaso.

Mi Reflexión: Para sanar y romper el ciclo autodestructivo, es fundamental la autoconciencia y el trabajo constante en el autocuidado, la autoaceptación y el establecimiento de límites saludables. También es importante buscar apoyo en terapia o grupos de apoyo especializados en codependencia para obtener orientación y apoyo en este proceso de recuperación.
Recordemos que la codependencia no es una sentencia permanente; con el tiempo y el esfuerzo adecuados, es posible liberarse de estos patrones autodestructivos y construir relaciones más saludables y satisfactorias. La clave es reconocer que mereces amor, cuidado y respeto, tanto de los demás como de ti mismo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida estoy descuidando mis propias necesidades por buscar la aprobación, aceptación o bienestar de los demás?
¿Qué patrón de control, perfeccionismo, miedo al abandono o autoabandono necesito reconocer y comenzar a transformar para vivir relaciones más saludables?

Meditación 21 de Septiembre … Aceptar el flujo de la vida

Melody Beattie, en su Libro Mas del Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar que el codependiente neceita meditar y replantearse alcanzar la paz y serenidad en su vida ingobernable que lleva.

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Medita sobre esto:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo para sentarte en posición relajada. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo y mente.

– Reflexiona sobre la idea de que la vida es un flujo constante de experiencias, cambios y desafíos. Visualiza un río que fluye suavemente.
– Imagina que estás parado en la orilla de este río. Observa cómo el agua fluye constantemente, llevando hojas y ramas en su camino. Cada hoja y rama representa una experiencia, una emoción o un evento en tu vida. En lugar de luchar contra el flujo del río o tratar de controlar qué hojas y ramas fluyen en él, simplemente observa con aceptación. Reconoce que no puedes controlar todo en la vida, pero puedes elegir cómo reaccionas a lo que llega a ti.
– Respira profundamente y repite en silencio o en voz alta: «Aceptó el flujo de la vida. Confío en que las experiencias que llegan a mí son oportunidades para aprender y crecer».
– Siente cómo la tensión y la resistencia se disuelven a medida que te abres a la aceptación y la confianza en el proceso de la vida.
– Permanece en este estado de relajación y aceptación durante unos minutos, respirando conscientemente y permitiendo que la sensación de flujo y tranquilidad te envuelva.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo el sentido de aceptación y confianza en el flujo de la vida.

Mi Reflexión: La vida trae experiencias que no siempre podemos elegir ni controlar. Como un río que continúa su curso, algunas situaciones llegan, permanecen por un tiempo y luego pasan. Resistir constantemente aquello que no podemos cambiar puede llenarnos de tensión y agotamiento. Dios nos invita a reconocer nuestros límites y a confiar en que Él permanece presente aun cuando no comprendamos todo lo que sucede. Aceptar no significa resignarnos, sino dejar de luchar contra lo que no está en nuestras manos y preguntarnos qué podemos aprender y cómo podemos responder de una manera sabia y responsable. Cuando soltamos el control y ponemos nuestra confianza en Dios, podemos avanzar con mayor paz, aun en medio de las corrientes cambiantes de la vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación de mi vida estoy intentando controlar y necesito entregar hoy a Dios?
¿Cómo podría responder con mayor confianza en Dios ante aquello que no puedo cambiar?

Meditación 20 de Septiembre … Espontaneidad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir sus imperfecciones, dejar ir la necesidad de controlarse así mismo y a los demás. En la medida que asumimos la recuperación vamos despertando ese verdadero ser que habita en nosotros y alcanzamos la «espontaneidad».

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Medita sobre esto:

En la recuperación estamos aprendiendo a dejarnos ir. Estamos aprendiendo a ser espontáneos.
La espontaneidad puede asustarnos a algunos de nosotros. Podemos temer la pérdida de control que implica la espontaneidad. Podemos seguir operando aún bajo las reglas codependientes que prohíben la espontaneidad: sé bueno; sé correcto; sé perfecto; sé fuerte; no te diviertas; y estate siempre en control.
Podemos asociar la espontaneidad con el actuar de una manera adictiva, compulsiva, autodestructiva o irresponsable. No es eso de lo que estamos hablando en la recuperación. La espontaneidad positiva implica expresar libremente lo que somos, de una manera divertida, sana, que no nos lastima y que no infringe los derechos de los demás.
Aprendemos a ser espontáneos y libres a medida que nos vamos haciendo más conscientes y vamos creciendo en autoestima. La espontaneidad surge a medida que se incrementa la confianza y la fe en nosotros mismos, y nos vamos sintiendo más seguros de nuestra capacidad de mantener límites sanos.
Ser espontáneos está en relación con nuestra capacidad para jugar y para lograr intimidad. Para llegar a todas esas deseables acciones, necesitamos ser capaces de dejar ir nuestra necesidad de controlarnos a nosotros mismos y de controlar a los demás, y entrar completa y libremente en el momento presente.
Deja ir la tirante rienda con que te detienes a ti mismo. ¿Qué importa si cometes un error? ¿Qué importa si te equivocas?.
Saborea tus imperfecciones. Permítete ser un poquito necesitado, un poquito vulnerable. ¡Corre un riesgo!
Podemos ser espontáneos sin hacernos daño a nosotros mismos o a los demás. De hecho, todo el mundo se beneficiará de nuestra espontaneidad.

«Hoy tiraré el libro de reglas y disfrutaré de ser como soy. Me divertiré un poco con el regalo de la vida, de mí mismo y de los demás».

Mi Reflexión: A veces hemos vivido bajo tantas exigencias —ser buenos, correctos, fuertes o perfectos— que olvidamos simplemente ser nosotros mismos. La recuperación nos invita a soltar ese control y permitirnos disfrutar, equivocarnos, ser vulnerables y vivir el presente con mayor libertad. Dios no nos pide que vivamos bajo el temor de equivocarnos, sino que aprendamos a confiar en Él mientras caminamos. Cuando nuestra seguridad deja de depender de tener todo bajo control, podemos abrirnos a la espontaneidad, al gozo y a las oportunidades que Él pone delante de nosotros. Ser espontáneos no significa actuar irresponsablemente, sino vivir con libertad, límites saludables y confianza en Dios. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué temor o necesidad de control me impide disfrutar con libertad la persona que Dios me ha permitido ser?
¿En qué área de mi vida necesito soltar el control, confiar más en Dios y permitirme disfrutar el presente?

Reflexión del Dia: 19 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes estamos permanentemente sin «equilibrio» en nuestras vidas moviéndonos en irrealidades que solo están en nuestra mente, lo que distorsiona la realidad y nos hace sentir dolor. Al aceptar la curación como vía para recuperar nuestro equilibrio es un «gran paso» en detener el mundo ficticio que inventamos, y enfrentarnos con la realidad, solo así se ira el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Según Melody Beattie, las personas codependientes pueden recuperarse a través de un proceso de autorreflexión, autocomprensión y autotrascendencia. Esta autora/consejera en esta área menciona algunas ideas que pueden servir para que el codependiente se recupere de su apego afectivo. Acá las presento:

– Aceptación: El primer paso es reconocer y aceptar que tienes un problema de codependencia. Esto implica admitir que tu vida se ha visto afectada negativamente por tu necesidad de cuidar o controlar a otros.
– Educación: Empieza a educarte sobre la codependencia. Lee libros de Melody Beattie y otros expertos en el tema para comprender mejor las dinámicas subyacentes de la codependencia y cómo afecta a tu vida.
– Terapia o apoyo: Considera buscar terapia individual o unirse a un grupo de apoyo para personas codependientes. La terapia puede proporcionar un espacio seguro para explorar tus patrones de comportamiento y emociones, mientras que un grupo de apoyo te permite compartir experiencias y aprender de otros en situaciones similares.
– Establecimiento de límites: Aprende a establecer límites saludables en tus relaciones. Esto implica aprender a decir «no» cuando sea necesario y cuidar de ti mismo sin sentirte culpable.
– Autocuidado: Prioriza tu propio bienestar emocional, físico y espiritual. Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien contigo mismo y que no estén centradas en las necesidades de los demás.
– Conciencia emocional: Trabaja en desarrollar una mayor conciencia de tus emociones y necesidades. Aprende a identificar y expresar tus sentimientos de manera saludable.
– Perdón y aceptación: Aprende a perdonarte a ti mismo por tus errores y aceptarte tal como eres. La autoaceptación es fundamental en el proceso de recuperación.
– Enfoque en el presente: Practica la atención plena (mindfulness) para mantener tu enfoque en el presente y evitar la rumiación sobre el pasado o la preocupación excesiva por el futuro.
– Red de apoyo: Mantén una red de apoyo fuerte que incluya amigos, familiares y terapeutas en quienes puedas confiar y hablar abiertamente sobre tus desafíos y logros en la recuperación.
– Compromiso a largo plazo: La recuperación de la codependencia es un proceso continuo. Comprométete a trabajar en ti mismo a lo largo del tiempo y a mantenerte alerta a los patrones de codependencia que puedan surgir en el futuro.
Recuperarse de la codependencia es un viaje personal y puede llevar tiempo. La clave es la autoconciencia, el autocuidado y el trabajo constante en el desarrollo de relaciones más saludables y equilibradas. El enfoque de Melody Beattie se centra en empoderar a las personas codependientes para que tomen el control de sus vidas y encuentren la sanación y el equilibrio.

Mi Reflexión: La recuperación comienza cuando reconocemos que no podemos transformar por nosotros mismos aquello que durante tanto tiempo nos ha mantenido atrapados. Dios nos invita a mirar nuestro corazón con honestidad, reconocer nuestras necesidades, aceptar nuestras limitaciones y entregarle aquello que no podemos cambiar. Él puede utilizar la reflexión, el aprendizaje, los límites saludables y el apoyo de otros como instrumentos para nuestra transformación. A medida que dejamos de vivir centrados en controlar, rescatar o agradar a los demás, aprendemos a depender más de Dios y a asumir responsablemente nuestra propia vida. La recuperación se convierte así no solo en un camino hacia relaciones más sanas, sino en una oportunidad para permitir que Dios restaure nuestro interior y nos enseñe a vivir desde la libertad, la paz y el amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué área de mi vida necesito reconocer delante de Dios que no puedo transformar por mis propias fuerzas y debo entregarle?
¿Estoy permitiendo que Dios transforme mi manera de pensar, sentir y relacionarme, o sigo intentando hacerlo todo bajo mi propio control?

Meditación 19 de Septiembre … Disculpas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que es saludable para mantener nuestras relaciones aceptar los errores cometidos y pedir disculpas a la persona que tratamos inadecuadamente. Pedir excusas es un gesto de madurez y evita situaciones difíciles con las personas de nuestro entorno.

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Medita sobre esto:

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera.”
Una vez que pedimos una disculpa, no tenemos que seguirla repitiendo. Si alguien quiere seguirnos sacando una disculpa por el mismo incidente, eso es asunto de esa persona y no tenemos porque dejarnos enganchar.
Podemos aprender a tomar seriamente nuestras disculpas y a no darlas cuando no sean validas. Cuando nos sintamos bien con nosotros mismos, sabremos cuando es momento de decir que lo sentimos y cuando no.

“Hoy tratare de ser claro y sano en mis disculpas, asumiendo responsabilidad por mis acciones y por las de nadie mas. Dios mío, ayúdame a averiguar de que es de lo que necesito disculparme y que no es responsabilidad mía”.

Mi Reflexión: Pedir perdón es un acto de humildad cuando hemos causado daño, pero no necesitamos disculparnos por cuidar nuestra vida, establecer límites o tomar decisiones saludables. A veces la culpa nos hace asumir responsabilidades que no nos corresponden y nos lleva a buscar continuamente la aprobación de los demás. Dios puede darnos sabiduría para reconocer aquello por lo que debemos pedir perdón y también libertad para no asumir culpas que Él no nos ha dado. Cuando aprendemos a responsabilizarnos de nuestras propias acciones, sin cargar con las de otros, podemos relacionarnos desde la verdad, la humildad y la paz. (Alpha).

Preguntas para reflexiona:
¿Hay algo por lo que sigo sintiéndome culpable o pidiendo perdón que, delante de Dios, realmente no me corresponde asumir?
¿Estoy dispuesta a pedir perdón con humildad cuando he causado daño y, al mismo tiempo, confiar en Dios para no cargar responsabilidades que pertenecen a otros?

Meditación 18 de Septiembre … Deja que sucedan cosas buenas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que el codependiente debe asumir un cambio de actitud durante la recuperación y aceptar las cosas buenas que van a pasar en su vida. Dejar que sucedan y disfrutar de los momentos de alegría, felicidad y sosiego. Mantenerse en el pasado no ayuda, solo enrarece la recuperación.

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Medita sobre esto:

Antes de la recuperación, mis relaciones eran pésimas. No me iba muy bien en mi trabajo. Estaba entrampado en mi familia disfuncional ¡Pero al menos sabía qué esperar! (Anónimo).

Quiero que la segunda mitad de mi vida sea tan buena como la primera fue de desgraciada. A veces tengo miedo de que no sea así. A veces me asusta que pueda ser así.
Las cosas buenas pueden asustarnos. El cambio, incluso el cambio para bien, puede ser atemorizante. De alguna manera, los cambios para bien pueden ser más atemorizantes que las épocas difíciles.
El pasado, particularmente el de antes de la recuperación, puede haberse vuelto confortablemente familiar. Sabíamos qué esperar en nuestras relaciones. Eran predecibles. Eran repeticiones del mismo patrón, las mismas conductas, el mismo dolor, una y otra vez. Podrán no haber sido lo que queríamos, pero sabíamos lo que iba a suceder. Esto no ocurre cuando cambiamos de patrones y empezamos la recuperación.
Podemos haber sido bastante buenos para predecir eventos en la mayor parte de las áreas de nuestra vida. Las relaciones serían dolorosas.
Nosotros viviríamos en privación.
Cada año sería casi una repetición del año anterior. A veces, las cosas se ponían un poco peor; otras un poco mejor, pero el cambio no era drástico. No hasta el momento en que empezamos la recuperación.
Entonces cambiaron las cosas. Y cuanto más progresamos en este milagroso programa, más cambiamos nosotros y nuestras circunstancias. Empezamos a explorar un territorio desconocido.
Las cosas se ponen bien. Se mejoran todo el tiempo. Empezamos a tener éxito en el amor, en el trabajo, en la vida. Un día a la vez, empiezan a ocurrir cosas buenas y la desgracia se disipa.
Ya no queremos ser víctimas de la vida. Hemos aprendido a evitar las crisis y traumas innecesarios.
La vida se pone buena.
“¿Cómo manejo las cosas buenas?”, preguntó una mujer. “Es más difícil y más extraño que el dolor y la tragedia.”
“Del mismo modo que manejábamos las experiencias difíciles y dolorosas”, le contesté. “Un día a la vez”.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de vivir en el dolor y en la crisis. Ayúdame a quitarme lo más pronto posible los sentimientos de tristeza y los problemas. Ayúdame a encontrar mi base y equilibrio en la paz, la alegría y la gratitud. Ayúdame a trabajar tan duramente por aceptar lo bueno como he trabajado de duro en el pasado para aceptar lo doloroso y lo difícil».

Mi Reflexión: A veces el dolor se vuelve tan familiar que llegamos a sentirnos más seguros en él que en la posibilidad de una vida diferente. Cuando Dios comienza a mostrarnos nuevos caminos, podemos sentir temor porque ya no sabemos qué esperar. La recuperación también implica aprender a recibir lo bueno, disfrutar la paz y aceptar que no tenemos que vivir siempre en crisis para sentirnos seguros. Dios puede enseñarnos, un día a la vez, a dejar atrás los viejos patrones y a confiar en que una vida de paz, alegría y gratitud también puede ser nuestra nueva realidad.

Preguntas para reflexionar:
¿Qué cosas buenas que Dios está permitiendo en mi vida me producen temor porque son diferentes a lo que siempre he conocido?
¿Estoy dispuesta a confiar en Dios y aprender, un día a la vez, a vivir en paz sin necesitar el dolor o la crisis para sentirme segura?

Meditacion 17 de Septiembre … Conductas con las nuevas relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos asumir los vínculos con los demás de una manera saludable: cuidar de nosotros mismos, dejar que los demás se comporten como deseen, y fijar límites claros para impedir que controlemos y nos controlen.

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Medita sobre esto:

En la recuperación hablamos mucho acerca de las conductas que se siguen en las relaciones nuevas: permitirles a los demás ser ellos mismos sin reaccionar excesivamente y tomarnos las cosas en forma personal, y adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. Hablamos acerca de dejar ir nuestra necesidad de controlar, concentrándonos en la autoresponsabilidad, y en no disponernos a ser víctimas concentrándonos en la otra persona al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos. Hablamos acerca de tener y de fijar límites sanos, de hablar directamente y de asumir la responsabilidad por lo que queremos y necesitamos.
Aunque estas conductas ciertamente nos ayudan a lidiar con la gente adicta, no son conductas diseñadas sólo para utilizarse en lo que llamamos “relaciones disfuncionales”
Estas conductas son nuestras nuevas conductas en las relaciones nuevas. Nos ayudan en las relaciones tirantes. Nos pueden ayudar a atravesar épocas de estrés en las relaciones sanas.
Las conductas de recuperación que estamos aprendiendo son herramientas –destrezas para tener relaciones sanas- que nos ayudan a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones.
Recuperación significa cuidar de uno mismo –aprender a cuidarnos y a amarnos a nosotros mismos -con la gente. Entre más sanos nos volvamos, más sanas se volverán nuestras relaciones. Y nunca dejaremos de tener necesidad de conductas sanas.

«Hoy me acordare de aplicar mis conductas de recuperación a todas mis relaciones, con amigos y compañeros de trabajo, al igual que en cualquier relación amorosa especial. Trabajare duro por cuidarme a mi mismo en las relaciones difíciles, averiguando cuál habilidad sería mejor aplicar. También considerare las formas cómo se podrían beneficiar mis relaciones sanas con mis nuevas destrezas para manejar relaciones».

Mi Reflexión: Las herramientas que aprendemos en la recuperación no están destinadas únicamente a las relaciones difíciles. Son nuevas formas de vivir y relacionarnos: poner límites, hablar con honestidad, dejar de controlar, asumir nuestra responsabilidad y cuidar de nosotros mismos sin dejar de amar a los demás. Dios puede enseñarnos a relacionarnos desde un lugar más sano, sin perdernos en las necesidades de otros ni convertirnos en víctimas de las circunstancias. A medida que aprendemos a cuidarnos y a respetar nuestra propia vida, nuestras relaciones también pueden crecer en libertad, equilibrio y autenticidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué conducta saludable que estoy aprendiendo en mi recuperación necesito comenzar a practicar en todas mis relaciones, no solamente en las difíciles?
¿Cómo puedo permitir que Dios me enseñe a amar y cuidar a los demás sin descuidarme ni perderme a mí misma?.

Reflexión del Dia: 16 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente generalmente se hace irresponsable de sus finanzas y termina en un caos económico. Volvernos independientes es parte importante de la recuperación.

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Reflexiona sobre esto:

Para el codependiente, la gestión del dinero puede estar entrelazada con sus relaciones afectivas de una manera poco saludable. Puede ser visto como una herramienta para ganar amor, aprobación o incluso control sobre otros. Esto puede manifestarse en gastos excesivos para agradar a los demás, acumulando deudas para mantener una relación, o evitando tomar control financiero como una forma de depender emocionalmente de alguien más.
La lección clave de Melody Beattie se enfoca en aplicar los mismos principios de autoconciencia y autocuidado al aspecto financiero de la vida. Esto significa establecer límites claros en cuanto, cómo y cuándo se gasta el dinero, tener un entendimiento claro de las propias necesidades y capacidades financieras, y practicar la auto-responsabilidad en lugar de depender financieramente de otros de una manera que perpetúa patrones codependientes.
Ser consciente de la propia salud financiera, tener un presupuesto, ahorrar para el futuro, y entender la diferencia entre una compra impulsada por la necesidad emocional y una decisión financiera racional, son pasos importantes hacia la autonomía financiera y emocional.
Si bien, Melody Beattie no hable explícitamente sobre la administración financiera, su mensaje implícito es claro: !tomar control de tu propio bienestar incluye tomar control de tu propia salud financiera, libre de la necesidad de validación externa o el deseo de controlar a otros!

Mi Reflexión: Nuestra manera de manejar el dinero también puede revelar necesidades emocionales que necesitan ser revisadas. Cuando usamos nuestros recursos para comprar amor, agradar a otros o sentir que tenemos control, terminamos comprometiendo nuestra paz y nuestra libertad. Dios nos llama a administrar con sabiduría lo que hemos recibido, reconociendo nuestras necesidades, estableciendo límites y asumiendo responsabilidad por nuestras decisiones. El autocuidado también implica aprender a manejar nuestros recursos con orden, prudencia y libertad, sin depender de la aprobación de otros para sentirnos valiosos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones económicas desde la responsabilidad y la sabiduría, o algunas veces desde la necesidad de agradar, controlar o sentirme aceptada?
¿Qué cambio concreto puedo hacer en mi manera de administrar mis recursos para vivir con mayor orden, responsabilidad y libertad delante de Dios.