Meditación 2 de Octubre… Fieles a nosotros mismos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere la importancia de que las personas codependientes sean leales a sí mismas y a sus propias necesidades en lugar de priorizar constantemente las necesidades y deseos de los demás. Esta idea es fundamental en el proceso de recuperación de la codependencia y está en línea con la noción de que para tener relaciones saludables y equilibradas, uno debe primero cuidar de sí mismo y mantener su propia identidad y bienestar.

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Medita sobre esto:

Esto sobre todo: para que tu ser sea verdadero, y debe seguir, como la noche del día, no podrás ser falso para ningún hombre. (WILLIAM SHAKESPEARE).

Para que tu ser sea verdadero. Una declaración de apoyo para aquellos de nosotros que estamos atrapados en la tormenta de necesidades y sentimientos de los demás.
Escucha el yo. ¿Qué necesitamos? ¿Se están cumpliendo esas necesidades? ¿Qué sentimos? ¿Qué necesitamos hacer para cuidar nuestros sentimientos? ¿Qué nos dicen nuestros sentimientos sobre nosotros mismos y la dirección que debemos tomar?
¿Qué queremos hacer o decir? ¿Qué nos dicen nuestros instintos? Confía en ellos, incluso si no tienen sentido o cumplen con las reglas y expectativas de otras personas.
A veces, las demandas de otras personas y nuestras confusas expectativas de nosotros mismos –los mensajes sobre nuestras responsabilidades hacia los demás- pueden crear un lío tremendo y complicado.
Incluso podemos convencernos de que complacer a la gente, ir en contra de nuestra naturaleza y no ser honesto, ¡es algo amable y honesto de hacer!
No es verdad. Simplificar. Volver a lo básico. Deja ir la confusión. Al honrarnos y respetarnos a nosotros mismos, seremos fieles a los que nos rodean, incluso si los disgustamos momentáneamente.
A ti mismo, sé verdadero. Palabras simples que describen una tarea poderosa que nos puede volver a encarrilar.
«Hoy, me honraré, apreciaré y amaré a mí mismo. Cuando esté confundido sobre qué hacer, seré sincero conmigo mismo. Voy a liberarme del control que otros, y sus expectativas, tienen sobre mí».

Mi Reflexión: La práctica de cuidar de uno mismo lleva a mantener límites saludables y vivir de acuerdo con los valores y necesidades personales. Es un aspecto crucial en el camino hacia la recuperación de la codependencia y la construcción de relaciones más equilibradas y satisfactorias. Significa que, antes de cuidar de los demás, uno debe aprender a cuidarse a sí mismo y ser leal a su propio bienestar y felicidad. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Has probado tu fortaleza interior ejercitando la autofidelidad?
¿Sientes que lograste fortaleza para dejar ir lo que te ata?

Reflexión del Dia: 30 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente tiene un dilema para aceptarse tal cual es. Tiene la creencia errónea que los otros son felices porque se lo merecen, sin entender conscientemente que la diferencia estriba en que ellos tienen la convicción que merecen ser felices.

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Reflexiona sobre esto:

La codependencia tiende a basarse en una búsqueda constante de validación y satisfacción a través de las relaciones con los demás. Sin embargo, este enfoque en el exterior puede llevar a una sensación crónica de insatisfacción y vacío interior. Reconocer que necesitas autoamor es el primer paso hacia la sanación.

Todo comienza con aceptar y amar todas las partes de ti mismo, incluyendo tus imperfecciones y vulnerabilidades, es esencial. En lugar de criticarte o juzgarte, practica la compasión hacia ti mismo. Esto pasa por cuidar de ti mismo de manera regular, asegurándote de que tus necesidades sean atendidas.

Parte del autoamor es aprender a establecer límites claros en las relaciones. Los límites te protegen de la explotación y el agotamiento emocional y son una expresión de amor propio. Debes reconocer tu propio valor como persona. No necesitas la aprobación constante de los demás para sentirte valioso. Eres digno de amor y respeto tal como eres.

Debes recordar que no estás solos en este viaje, y, refugiarte en grupos de apoyo o amigos cercanos puede ser invaluable en el proceso de aprender a autoamarte.

Afianza el concepto que Nadie es perfecto. Todos cometen errores y enfrentan desafíos. Esto implica aceptar tu humanidad y aprender de tus experiencias. Y algo muy importante, a medida que avanzas en tu recuperación, celebra tus éxitos, incluso los pequeños. Cada paso en la dirección correcta es motivo de celebración.

El autoamor en la recuperación de la codependencia es un acto de afirmación personal y sanación. A medida que aprendes a amarte a ti mismo y a cuidarte de manera adecuada, te liberas de la necesidad de buscar la validación externa y construyes relaciones más saludables y equilibradas. Es un viaje hacia la autenticidad, la satisfacción personal y la construcción de una vida basada en el amor propio.

Para Reflexionar:
¿Has usado la aceptación de ti mismo para hacer cambios?
¿Has acudido a grupos de apoyo para recuperarte?

Meditación 22 de Septiembre… Enfado

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el enfado y la culpa deben ser vistos como parte del comportamiento de las personas durante el proceso de duelo. Solemos lidiar con estos sentimientos y no tiene nada incorrecto sentirlos. Elaboremos el Duelo a nuestro propio ritmo hasta aceptar la pérdida.

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Medita sobre esto:

Sentirse enojado y, a veces culpar a los otros, es una parte natural y necesaria para aceptar la pérdida y el cambio del duelo. Podemos permitirnos a nosotros mismos y a los demás enojarnos a medida que pasamos de la negación a la aceptación.
A medida que aceptamos la pérdida y el cambio, podemos culparnos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior u otros. La persona puede estar conectada a la pérdida, o él o ella puede ser un espectador inocente. Podemos escucharnos a nosotros mismos decir: «Si solo él hubiera hecho eso». . . . Si no hubiera hecho eso. . . . ¿Por qué Dios no lo hizo de manera diferente? . . . «Sabemos que la culpa no ayuda». En recuperación, las consignas son responsabilidad propia y responsabilidad personal, no culpables. En última instancia, la rendición y la autoresponsabilidad son los únicos conceptos que nos pueden mover hacia adelante, pero para llegar allí es posible que tengamos que permitirnos sentirnos enojados y ocasionalmente culparnos.
Es útil, al tratar con los demás, recordar que ellos también pueden necesitar pasar por su etapa de enojo para lograr la aceptación. No permitir que otros, o nosotros mismos, pasemos por la ira y la culpa, puede ralentizar el proceso de duelo.
Confiemos en nosotros mismos y en el proceso de duelo. No nos enfadaremos para siempre. Pero es posible que tengamos que enojarnos por un tiempo mientras buscamos lo que pudo haber sido, para finalmente aceptar lo que es.

«Dios, ayúdame a aprender a aceptar mi enojo y el de los demás como parte normal para lograr la aceptación y la paz. Dentro de ese marco, ayúdame a luchar por la responsabilidad personal».

Mi Reflexión: Durante la elaboración del Duelo todo ser humano atraviesa sentimientos difíciles de manejar como el enfado la culpa por la pérdida sufrida. Los codependientes vemos este proceso con una óptica más dramática y «cuesta arriba», nos desequilibramos emocional y físicamente. Si nos planteamos transitar el duelo y aceptar esta pérdida, entendiendo que todo va a transcurrir conforme a la voluntad de Dios, veremos fluir y aceptar lo ocurrido sin deterioro de nuestra vida. Es importante observar que los demás también sufren su duelo y están haciendo su esfuerzo propio para lograr llegar a la aceptación. Todo va a volver a su cauce, es la ley de la existencia, no podemos alterar esos designios, sólo resignarnos y aceptarlo, sin olvidar que nuestra meta es «responsabilizarnos de nosotros mismos».(Alpha).

Para Reflexionar:
¿Puedo permitirme reconocer y expresar mi enojo ante una pérdida o cambio, sin quedarme atrapada en la culpa, y llevarlo delante de Dios?
¿Qué responsabilidad personal necesito asumir para avanzar del enojo y la culpa hacia la aceptación, el perdón y la paz?

Reflexion del Dia: 13 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que agradecer por todo lo que tenemos y nos pasa diariamente, aun cuando no sea lo que deseamos, es una práctica constante que nos permite aceptar que estamos siendo guiados hacia algo mejor y que ciertamente va a cubrir nuestras expectativas. Podemos sentirnos tristes y hasta deprimidos, pero si agradecemos van a suceder cosas maravillosas que nos harán sentir plenos y en paz.

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Reflexiona sobre esto:

El trabajo interno es crucial para romper los patrones de codependencia. Uno de los componentes esenciales de este trabajo interno es la gratitud. A primera vista, la gratitud puede parecer desconectada del arduo trabajo de desenredarse de la codependencia, pero en realidad, ofrece un punto de anclaje emocional y psicológico que es vital para el proceso de sanación.
La gratitud nos centra en el presente y nos permite reconocer y valorar nuestras propias necesidades, talentos y logros. Al hacerlo, podemos empezar a ver que nuestra valía no está ligada a nuestra capacidad para ‘salvar’ o ‘arreglar’ a otros. En lugar de centrarnos en lo que no tenemos o en lo que creemos que necesitamos de otros para sentirnos completos, la gratitud nos dirige hacia una apreciación de lo que sí tenemos, incluido el poder personal para mejorar nuestras propias vidas.
En un estado de gratitud, el amor propio y la autoaceptación florecen. Nos damos cuenta de que merecemos felicidad y bienestar tanto como cualquier otra persona. Al apreciar las pequeñas y grandes cosas que conforman nuestras vidas, incluidas las lecciones aprendidas a través de la adversidad, nos equipamos con una perspectiva más saludable y un mejor equilibrio emocional para enfrentar los desafíos de la codependencia.
Así que, en la travesía hacia la recuperación de la codependencia, la gratitud no es simplemente un extra; es un pilar esencial que nos sustenta mientras construimos una relación más sana con nosotros mismos y con los demás.

Mi Reflexión: La gratitud nos ayuda a mirar nuestra vida desde una perspectiva diferente. Cuando dejamos de concentrarnos en aquello que esperamos recibir de los demás y comenzamos a reconocer lo que Dios ya nos ha dado, recuperamos nuestra propia valía y aprendemos a cuidarnos con amor. Agradecer no significa ignorar nuestras heridas, sino reconocer que, aun en medio de ellas, Dios sigue obrando. La gratitud nos permite soltar la necesidad de controlar, aceptar quiénes somos y avanzar hacia relaciones más libres, sanas y genuinas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy más enfocada en lo que necesito recibir de los demás que en reconocer y agradecer lo que Dios ya ha puesto en mi vida?
¿Qué puedo agradecer hoy que me ayude a valorar quién soy y a cuidar mejor de mí misma?

Reflexión del Dia: 9 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea su experiencia como consejera en relación con la actitud que se ha asumido para con los codependientes. Habitualmente se subestima la necesidad de tratar esta afectación, principalmente por los propios codependientes, quienes creen no requieren ayuda para detener su sufrimiento y dolor.

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Reflexiona sobre esto:

Los codependientes han sufrido a espaldas de la persona enferma. Si se recuperaron, lo hicieron a sus espaldas también. Hasta muy recientemente, muchos consejeros (como yo) no sabían qué hacer para ayudarles. A veces se culpaba a los codependientes, otras veces se les ignoraba, en ocasiones se esperaba de ellos que mágicamente se recompusieran (una actitud arcaica que no ha funcionado con los alcohólicos y que tampoco ha ayudado a los codependientes). Rara vez los codependientes fueron tratados como individuos que necesitaban ayuda para mejorarse. Rara vez se les dio un programa de recuperación personalizado para su tipo de problemas y su dolor. Empero, por su naturaleza, el alcoholismo y otros trastornos compulsivos convierten en víctimas a todos los afectados por la enfermedad: personas que necesitan ayuda aunque no beban, ni usen otras drogas, ni coman en exceso, ni apuesten ni tengan alguna otra compulsión.

Mi Reflexión: Durante mucho tiempo, quienes viven afectados por la conducta de una persona enferma pueden quedar olvidados en medio del problema. Sin embargo, también necesitan cuidado, comprensión y recuperación. Dios no solo quiere restaurar al que sufre una adicción o compulsión; también quiere sanar el corazón de quienes han sufrido a su alrededor. Reconocer nuestro propio dolor y buscar ayuda no es egoísmo, sino un paso de responsabilidad y libertad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿He reconocido delante de Dios el dolor que he vivido a causa de los problemas de otra persona?
¿Estoy permitiendo que Dios sane mis heridas y me enseñe a vivir de una manera diferente?

Meditación 7 de Septiembre… Aceptación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós hace énfasis en la necesidad que tiene el codependiente de aceptar y rendirse a la voluntad divina para transitar el sendero espiritual de la recuperación. No es fácil llegar al final de ese camino, sin cultivar la «aceptación» entendiendo que cada dia debemos ejercitar la «gratitud y aceptar la vida en el momento presente» sin pretender modificar lo que ocurre.

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Medita sobre esto:

Una poción mágica está disponible para nosotros hoy. Esa poción se llama aceptación.
Se nos pide que aceptemos muchas cosas: nosotros mismos, tal como somos; nuestros sentimientos, necesidades, deseos, elecciones y estado actual del ser. Otras personas, tal como son. El estado de nuestras relaciones con ellos. Problemas. Bendiciones Estado financiero. Donde vivimos. Nuestro trabajo, nuestras tareas, nuestro nivel de desempeño en estas tareas.
La resistencia no nos moverá hacia adelante, ni eliminará lo indeseable. Pero incluso nuestra resistencia puede necesitar ser aceptada. Incluso la resistencia cede y cambia por la aceptación.
La aceptación es la magia que hace posible el cambio. No es para siempre; es por el momento presente.
La aceptación es la magia que hace que nuestras circunstancias actuales sean buenas. Trae paz y satisfacción y abre la puerta al crecimiento, cambio y avance.
Brilla la luz de la energía positiva en todo lo que tenemos y somos. En el marco de la aceptación, descubrimos lo que tenemos que hacer para cuidarnos a nosotros mismos.
La aceptación empodera lo positivo y le dice a Dios que nos hemos rendido al Plan. Hemos dominado la lección de hoy y estamos listos para seguir adelante.

«Hoy, lo aceptaré. Renunciaré a mi necesidad de resistirme a mí mismo y a mi entorno. Me rendiré. Cultivaré la satisfacción y la gratitud. Avanzare con alegría al aceptar dónde estoy hoy».

Mi Reflexión: La aceptación no significa conformarnos ni renunciar al cambio; significa reconocer con paz dónde estamos hoy y dejar de luchar contra aquello que no podemos cambiar. Cuando aceptamos nuestra realidad, podemos entregársela a Dios y descubrir con mayor claridad qué nos corresponde hacer. La aceptación abre el corazón a la gratitud, al crecimiento y a la transformación. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué realidad de mi vida necesito aceptar hoy y entregar a Dios, en lugar de seguir resistiéndome a ella?
¿Puedo confiar en que, al aceptar mi presente, Dios me mostrará el siguiente paso que debo dar?

Meditación 6 de Septiembre… Sabemos defendernos solos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza en la necesidad de impedir ser «abusados o maltratados por los demás». Es responsabilidad propia asumir nuestra defensa impidiendo que otros pretendan hacernos daños. Si confiamos en nosotros, logramos hacer valer nuestros derechos. Fijar limites sanos en nuestras relaciones es vital para mantenernos en la senda de la recuperación.

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Medita sobre esto:

Aprendemos que algunas conductas tienen consecuencias que van en nuestro propio perjuicio, mientras que otras tienen el efecto contrario. Aprendemos que tenemos alternativas. (Más allá de la codependencia).

Es tan fácil defender a los demás. Qué claro nos resulta cuando los demás están siendo usados, controlados, manipulados o se está abusando de ellos. Es tan fácil pelear por ellos, indignarnos justamente, correr en su ayuda y animarlos para lograr la victoria.
“Tienes derechos”, les decimos. “Y esos derechos están siendo violados. Defiéndete a ti mismo, sin sentimientos de culpa”.
¿Por qué es tan difícil, entonces, defenderemos a nosotros mismos? ¿Por qué no podemos ver cuando se nos está usando, victimado, mintiendo, manipulando o violando de alguna manera? ¿Por qué nos resulta tan difícil defendernos solos?
Hay ocasiones en la vida en que transitamos por un sendero amable y amoroso. Sin embargo, en otras necesitamos defendernos solos, cuando el sendero amable y amoroso nos pone en manos, de aquellos que pueden maltratarnos.
Algunos días, la lección que estamos aprendiendo y practicando es la de fijar límites. Otros, la lección que estamos aprendiendo es luchar por nosotros mismos y por nuestros derechos.
A veces, la lección no acabará hasta que lo hagamos.

«Hoy defenderé mi propia causa. Recordaré que está bien que me defienda sólo cuando esa acción sea la adecuada. Dios mío, ayúdame a defenderme solo, en forma apropiada y con confianza.

Mi Reflexión: Defender a los demás puede resultarnos más fácil que defendernos a nosotros mismos. Sin embargo, Dios también nos invita a reconocer nuestro valor, establecer límites y cuidar nuestra dignidad. Defendernos no significa dejar de amar, sino aprender a amarnos responsablemente y actuar con sabiduría cuando sea necesario. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay alguna situación en la que necesito reconocer, delante de Dios, que debo defenderme o establecer un límite?
¿Puedo pedirle a Dios sabiduría y valor para defender mis derechos sin actuar desde la ira o el resentimiento?

Reflexión del Dia: 4 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace comprender la necesidad de mantenernos en calma interior para asumir las decisiones que nos ayuden a salir de los problemas que creamos y enfrentamos como personas apegadas y guiadas por una necesidad enfermiza de «controlar» la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre que necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también significa aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la presión. No somos responsables de corregir a los demás, sino de reconocer nuestras propias necesidades y actuar con sabiduría. Podemos entregar nuestras decisiones a Dios y esperar su dirección, confiando en que la serenidad nos ayudará a ver con mayor claridad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy intentando resolver o corregir algo que en realidad no me corresponde, en lugar de ocuparme de mí mismo(a)?
¿Puedo detenerme, calmarme y pedir a Dios sabiduría antes de tomar una decisión importante?

Meditacion 4 de Septiembre… Encontremos una dirección

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós propone que para transitar el camino de la recuperación debemos fijar metas concretas y alcanzables para llevar una vida gobernable. Enfatiza que podemos ayudar a nuestro poder Superior a guiar nuestra vida.

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Medita sobre esto:

Yo solía pasar tanto tiempo reaccionando y respondiendo a todos los demás, que mi vida no tenía una dirección. La vida de otras personas, sus problemas y deseos disponían el curso de mi vida. Una vez que me di cuenta de que estaba bien que pensara en lo que quería y lo identificara, empezaron a tener lugar en mi vida cosas notables. (Anónimo).
Cada uno de nosotros tiene una vida que vivir, una vida que tiene un propósito y un significado. Podemos ayudarle a nuestro Poder Superior a que dé dirección y propósito a nuestra vida fijando metas.
Podemos fijar metas anual, mensual o diariamente en tiempos de crisis. Las metas crean una dirección y un ritmo; las metas nos ayudan a tener una vida gobernable dirigida de acuerdo con el curso que hemos elegido para nosotros mismos.
Podemos ayudarnos a dar dirección a nuestras vidas fijando metas.

«Hoy prestaré atención a fijar para mi vida un curso de acción, en vez de dejar que me arrastre cualquier viento».

Mi Reflexión: Cuando vivimos reaccionando a las necesidades y problemas de los demás, podemos perder de vista nuestra propia vida y el propósito que Dios tiene para nosotros. Recuperar la dirección implica reconocer nuestros deseos, establecer metas y avanzar con confianza, dejando que Dios guíe nuestros pasos. No se trata de controlar el futuro, sino de caminar con propósito y fe. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy permitiendo que las necesidades de otros dirijan mi vida, o estoy buscando en Dios la dirección para mi propio camino?
¿Qué meta puedo establecer hoy que me ayude a avanzar con propósito, confiando en la guía de Dios?

Reflexión del Dia: 3 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades de desapegarse, dejar que los demás asuman la responsabilidad de sus vidas, y nosotros aprender a amarnos, a aceptarnos tal cual somos, a despreocuparnos por aquello que no podemos cambiar ¡Liberarnos es la clave!

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Reflexiona sobre esto:

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni volvernos indiferentes; significa amar con libertad, sin cargar con lo que no nos corresponde. Cuando dejamos de controlar y entregamos a Dios aquello que está fuera de nuestras manos, recuperamos la paz y podemos ayudar sin hacernos daño. El desapego nos enseña a confiar en Dios, asumir nuestra responsabilidad y permitir que cada persona se haga cargo de su propio camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga que no me corresponde necesito entregar hoy a Dios para recuperar mi paz?
¿Estoy dispuesto(a) a amar y ayudar sin controlar, confiando en que Dios también obra en la vida de los demás?