
La vergüenza puede refrenarnos, oprimirnos y mantenernos mirándonos los pies. (Más allá de la Codependencia).
¡Cuidado con la vergüenza!
Muchos sistemas y mucha gente destilan vergüenza. Son controlados por la vergüenza y pueden querer que nosotros les hagamos el juego. Pueden tener la esperanza de engancharnos y controlarnos por medio de la vergüenza. No tenemos por qué caer en su vergüenza. En vez de ello, tomaremos los sentimientos agradables: autoaceptacion, amor y solicitud.
Las conductas compulsivas, las conductas sexualmente adictivas, el comer en exceso, el abuso de sustancias químicas y la conducta adictiva de apostar son conductas basadas en la vergüenza. Si participamos en ellas, nos sentimos avergonzados. Es inevitable. Necesitamos vigilar las conductas adictivas y otras conductas compulsivas porque nos sumergen en la vergüenza.
Nuestro pasado, y el lavado de cerebro que podemos haber sufrido y que nos impuso esa «vergüenza original», pueden tratar de avergonzarnos. Esto puede suceder cuando estemos completamente solos, al ir caminando por el supermercado o cuando estemos viviendo nuestra vida calladamente. No pienses…No sientas… No cambies nicrezcas… No estas vivo… No vivas la vida… ¡Avergüénzate!
Acaba ya con la vergüenza. Atacala. Declarale la guerra. Aprende a reconocerla y a evitarla como a una plaga.
«Hoy rehusaré deliberadamente quedar atrapado en la vergüenza que va flotando por el mundo. Si no puedo resistirla, la sentiré, la aceptaré y luego la desecharé tan pronto como sea posible. Dios mío, ayúdame a saber que esta bien que me ame a mí mismo y ayúdame a rehusar someterme a la vergüenza. Si me salgo de mi curso, ayúdame a aprender a cambiar la vergüenza por sentimientos de culpa, a corregir la conducta y a seguir adelante con mi vida en un estado inmediato de amor propio».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Categoría: cuidado de uno mismo
Reflexión del Dia: 6 de Abril

Muchos de nosotros hemos creído que nuestras necesidades no son importantes y que no debemos mencionarlas. Algunos incluso hemos llegado a creer que nuestras necesidades son malas o están mal, de modo que hemos aprendido a reprimirlas y a empujarlas fuera de nuestra conciencia. No hemos aprendido a identificar lo que necesitamos, ni a escuchar a esa necesidad porque de todos modos no importaba: nuestras necesidades no iban a ser satisfechas. Algunos de nosotros no hemos aprendido cómo satisfacer adecuadamente nuestras necesidades.
Darnos a nosotros mismos lo que necesitamos no es difícil. Creo que podemos aprender rápido. La fórmula es sencilla: en cualquier situación dada, desapégate y pregunta: “¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo?”
Luego necesitamos escucharnos a nosotros mismos y a nuestro poder superior. Respetar lo que oímos. El demente negocio de castigarnos por lo que pensamos, sentimos, y deseamos, esta tontería de no escuchar a quien realmente somos y a lo que nuestro yo lucha por decirnos debe parar. ¿Cómo creen que Dios trabaja con nosotros? Como ya lo he dicho antes, no es de sorprender que pensemos que Dios nos ha abandonado; nos hemos abandonado nosotros mismos. Podemos ser gentiles y aceptarnos. No somos sólo o meramente humanos, fuimos creados con la intención de que fuéramos humanos. Y podemos ser compasivos con nosotros mismos. Después, tal vez, podamos desarrollar verdadera compasión hacia los demás. Escuchen lo que nuestro precioso yo trata de decirnos acerca de lo que necesitamos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 25 de Marzo

No es de extrañar que tengamos problemas de comunicación.
Hablar clara y directamente no es difícil. De hecho, es fácil. Y divertido. Empecemos por saber que está bien ser como somos. Nuestros sentimientos y pensamientos están bien. Nuestras opiniones cuentan. Está bien hablar acerca de nuestros problemas. Y está bien decir que no.
Podemos decir que no cada vez que así lo sintamos. Es fácil. Dilo ahora mismo. Diez veces. ¿Viste qué fácil fue? Por cierto, los demás también pueden decir que no. Se hace más fácil si tenemos iguales derechos. Cada vez que nuestra respuesta sea no, empecemos a responder con la palabra no en vez de decir, “no lo creo”, o “tal vez”, o cualquiera otra frase vacilante.
Digamos lo que queremos, y queramos decir lo que decimos. Si no sabemos qué queremos decir, quedémonos callados y pensemos sobre ello. Si nuestra respuesta es, “no lo sé”, digamos “no lo sé”.
Aprendamos a ser concisos. Dejemos de andarle dando vueltas a la gente. Lleguemos al punto y cuando lo hayamos hecho, detengámonos.
Hablemos acerca de nuestros problemas. No le somos desleales a nadie al revelar quiénes somos y sobre qué tipo de problemas estamos trabajando. Lo único que sí hacemos es fingir al no ser quiénes somos.
Compartamos secretos con amigos de confianza que no los usarán en contra nuestra ni nos ayudarán a sentirnos avergonzados. Podemos tomar decisiones apropiadas acerca de con quién hablar, qué tanto decirle y cuál es el mejor momento para hablar.
Expresemos nuestros sentimientos abierta, honesta, adecuada y responsablemente. Permitamos que los demás hagan lo mismo. Aprendamos las palabras: Yo siento. Permitamos que los demás digan estas palabras y aprendamos a escuchar, no a arreglar.
Podemos decir lo que pensamos. Aprendamos a decir: “Lo que pienso es esto”. Nuestras opiniones pueden ser diferentes a las de los demás. Eso no significa que estemos mal. No tenemos que cambiar nuestras opiniones, y tampoco la otra persona, a menos que alguno de nosotros lo desee.
Podemos incluso estar equivocados.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 19 de Marzo

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 21 de Febrero

Cuando amamos a otro demasiado, cuando desesperadamente queremos y necesitamos lo que ellos tienen -llámese aceptación, aprobación, amor o amistad- quizá renunciemos a nuestra capacidad de cuidar de nosotros mismos cuando estamos con ellos, por miedo a no recibir lo que necesitamos. Quizá tengamos la esperanza de lograr controlar todo con base en fuerza de voluntad, para estar por fin a salvo y alcanzar lo quenecesitamos.
¡No lo lograremos!
Estas ideas son ilusiones. No somos defectuosos. La mayoría de nosotros sencillamente hemos estado repitiendo lo que aprendimos, a veces a muy temprana edad: protegiéndonos mediante el intento de controlar a otros o permitiendo que otros nos controlen. Nos convertimos en adultos cuidadores y controladores que han perdido contacto con una meta real y apropiada: amar y aceptarnos a nosotros mismos y confiar en el proceso de la vida y en la bondad. Crecimos con comportamientos codependientes.
Quizá sea normal desear controlar a la gente y los eventos para minimizar nuestras pérdidas, pero no es sano. No es bueno para nosotros mismos; no es bueno para otros.
Quizá estemos tan desconectados con nosotros mismos que apenas nos damos cuenta, hasta que la vida se derrumba a nuestro alrededor y nuestra vida se vuelve ingobernable.
El tipo de cuidado que acompaña la recuperación es más tranquilo y suave, más amoroso, más liberador y más enfocado a atender a nuestras propias responsabilidades. Es curativo y rejuvenecedor; es un cuidado de sí mismo que renueva, que tiene espacio para los sentimientos propios, las necesidades, los deseos, las metas, los planes y la vida de uno mismo, una vida con sentido y propósito, feliz y útil.
(Melody Beattie).

Meditación 9 de Febrero… Gracias por las lecciones

La gente dice que todo sucede por una razón y que Dios tiene un plan para todo. Creo que las cosas pasan por una razón. Y creo en el Plan de Dios. Pero si no aprendemos la lección de las circunstancias y nos permitimos sanar completamente de ella, ya sea en el pasado o en la actualidad, las cosas que suceden por una razón seguirán sucediéndose una y otra vez. (Jugarlo de memoria).
«Aprendí algo hoy», me dijo una mujer. «Antes de poder abandonar completamente cualquier cosa o cualquier persona, debo agradecer a la persona y la experiencia por lo que me enseñó».
A veces, la última cuerda delgada que nos une a esa persona o experiencia, esa parte de nuestras vidas de la que tratamos tan valientemente de ser libres, puede cortarse efectivamente con las cizallas de la gratitud.
¿Te agarras a un resentimiento por ese ex o un amigo de días pasados? ¿Sigue albergando amargura por un trabajo o un negocio que salió mal? ¿Te estás aferrando a una parte de tu vida que fue dolorosa con amargura y resentimiento? ¿Te estás aferrando a un momento o ciclo particularmente bueno que tenías con alguien, temeroso de que si las cosas cambian y dejas que el pasado se desarrolle y entre, las cosas no serán tan buenas?
Tal vez necesitabas esa relación para enseñarte acerca de una parte de ti mismo. Tal vez aprendiste compasión o más acerca de lo que querías de la vida. Tal vez ese amigo, a pesar de que ya no está en tu vida, te ayudó a abrir una parte de ti que se cerró y necesitó ser activada y liberada. ¿Qué hay de esas experiencias dolorosas? También aprendiste algo, probablemente mucho, de ellos. ¿Y esa experiencia que fue tan satisfactoria? Eso también debe dejarse de lado si vamos a abrir nuestros corazones a lo nuevo.
Aplica una dosis de gratitud. Agradece la experiencia por estar en tu vida. Gracias a ese ex, o ese amigo, o ese negocio, o ese jefe. Agradézcales una y otra vez en su mente. Deliberadamente siéntese y descubra cuáles fueron las lecciones y los dones. Si no puedes verlos, pide que te muestren.
Avanza un paso más para liberarte y liberarte al agradecer cómo esa persona o experiencia enriqueció tu vida.
«Dios, gracias por el pasado. Ayúdame a dejarlo ir con gratitud, para poder vivir más completa y alegremente ahora.»
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 30 de Enero

CONTINUAMOS HACIENDO NUESTRO INVENTARIO PERSONAL Y CUANDO NOS EQUIVOCABAMOS LO ADMITIAMOS INMEDIATAMENTE (Décimo Paso de CoDA).
TAMBIÉN BUSCAR LO BUENO
Mientras estemos ocupados haciendo nuestro inventario, tal vez queramos mirar lo que estamos haciendo bien. El Paso Diez dice, «Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando (énfasis mío) nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.» No dice que debamos ignorar lo que hacemos bien o lo que está bien en nuestras vidas. Dice que continuamos haciendo nuestro inventario.
Cuando hacemos un inventario, podemos buscar muchas cosas. Podemos sacar los sentimientos de los que huimos. Podemos buscar la baja autoestima o un sentimiento de inadecuación.
Podemos buscar regresos a viejos patrones de pensar, sentir, o comportarnos. Podemos buscar aquellos comportamientos que verdaderamente nos incomodan, que hemos dirigido a otros, y podemos hacer las reparaciones inmediatas.
Pero una parte importante de nuestro inventario también puede enfocar lo que estamos haciendo bien y todo lo que está teniendo lugar dentro de nosotros y a nuestro alrededor que es bueno.
Esto no es una pérdida de tiempo. Es una parte importante de nuestra recuperación. Parte de nuestra codependencia es este fijarnos obsesivamente en lo que está mal, lo que no funciona, y lo que quizá hagamos mal. El comportamiento de recuperación con el que reemplazamos esa actitud es aprender a fijarnos y prestar atención a lo que está bien: qué sale bien y la visión positiva de cómo están funcionado las cosas bien en nuestra vida.
Quizá tengamos que esforzarnos tanto o más para fijarnos en lo que está bien como en descubrir qué hacemos mal.
Miremos sin miedo, con un ojo amoroso y positivo. ¿Qué hicimos bien el día de hoy? ¿Nos
detuvimos a manejar un sentimiento? Quizá lo hicimos torpemente, pero ¿lo hicimos? ¿Pensamos
una vez en algún Paso en medio de una crisis? ¿Hicimos algo de forma diferente hoy a cómo lo
habríamos hecho hace uno o dos años? ¿Aunque haya sido un poco diferente? ¿Extendimos la
mano a alguien y nos permitimos sentirnos vulnerables?
¿Comenzamos a tener sentimientos negativos o de vergüenza, nos hicimos conscientes de estos y los soltamos? ¿Hicimos algo agradable, tierno, y amoroso para nosotros mismos? ¿Hicimos algo para otra persona que nos hizo sentir bien?
¿Realizamos bien nuestrotrabajo? ¿Manejamos en forma positiva un día malo? ¿Practicamos la gratitud o la aceptación? ¿Nos arriesgamos, fuimos dueños de nuestro propio poder, pusimos un
límite, reforzamos un límite? ¿Hablamos honesta y abiertamente con alguien y sentimos que nos acercamos un poco más, reforzando la conexión entre nosotros y otro? ¿Fuimos dueños de nuestro poder en alguna forma que nos beneficiara? ¿Nos hicimos responsables de nosotros mismos en alguna forma en que no lo habríamos hecho antes?
¿Nos dimos tiempo para rezar o meditar? ¿Confiamos en Dios? ¿Hablamos con Dios y le soltamos
las cosas?
¿Permitimos que alguien hiciera algo por nosotros? ¿Comenzamos a engancharnos en los asuntos de otro, y luego practicamos el desprendimiento? ¿Continuamos con nuestra rutina diaria cuando lo que realmente queríamos hacer era quedarnos sentados con pensamientos obsesivos?
¿Nos escuchamos a nosotros mismos, confiamos en nosotros mismos, y vimos qué tan bien funcionó? ¿Nos mantuvimos firmes con alguien que quiso manipular o controlarnos? ¿Fuimos asertivos? ¿Nos nutrimos, en vez de criticarnos? ¿Practicamos el amor a nosotros mismos en alguna forma? ¿Fuimos a una junta, leímos una meditación, o pensamos acerca de un concepto de recuperación, aunque fuera por un breve rato?
Miremos lo que hicimos bien. Miremos lo que hicimos adecuadamente. Esforcémonos por alcanzar la autoconciencia, sin convertirnos en hipervigilantes. Si hicimos algo mal, aceptemos y manejemos eso. Pero también veamos lo que hicimos bien.
No importa dónde estamos, quienes somos, olo que estemos haciendo, aún en nuestros peores días (sobretodo en nuestros peores días), podemos encontrar por lo menos una cosa bien hecha, algo bueno en nosotros mismos y en nuestra vida en que meditar. Podemos encontrar algo que nos dé esperanza, algo que podamos anticipar. Podemos fijarnos realístamente en una visión de lo que es y lo que puede ser bueno en nuestra vida.
Hay espacio en la realidad y en la recuperación para «lo que está bien». Identificar lo negativo y los problemas nos ayudará a solucionarlos. Potenciando lo bueno nos ayudará a crecer, también.
Podemos decirnos a nosotros mismos, a otros y a Dios lo que apreciamos de otra persona, de nosotros mismos, y de la vida.
Podemos soltar nuestra necesidad de ser tan críticos de nosotros mismos y de otros. Podemos buscar lo que está bien.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 25 de Enero… Aprecia tu pasado

Es fácil ser negativos acerca de nuestros errores e infelicidad pasados. Pero es mucho más sano que nos veamos a nosotros mismos y a nuestro pasado a la luz de la experiencia, de la aceptación y del crecimiento interior. Nuestro pasado es una serie de lecciones que nos hace avanzar a niveles más altos de vivir y de amar.
Las relaciones que establecimos, en las que permanecimos, o que dimos por terminadas, nos enseñaron lecciones que eran necesarias. Algunos hemos surgido de las más dolorosas circunstancias con grandes conocimientos acerca de quiénes somos y qué queremos.
¿Nuestros errores? Necesarios. ¿Nuestras frustraciones, fracasos y a veces nuestros tropiezos con el progreso y el crecimiento interior? Necesarios también.
En cada paso del camino, aprendimos. Pasamos exactamente por las experiencias que necesitábamos para convertirnos en lo que somos hoy. En cada paso del camino, progresamos.
¿Es un error nuestro pasado? ¡No! El único error que podemos cometer es confundir ese pasado con la verdad.
«Hoy, ayúdame Dios mío a alejar los pensamientos negativos que pudiera estar albergando acerca de mis circunstancias o de mis relaciones pasadas. Puedo aceptar, con gratitud, todo lo que el pasado me ha traído al día de hoy».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 13 de Enero

HUMILDEMENTE LE PEDIMOS QUE NOS LIBERASE DE NUESTROS DEFECTOS. (Séptimo Paso de CoDA).
LOS PASOS DE TRANSFORMACIÓN
Los Pasos Seis y Siete son de transformación. Cuando las personas me preguntan cómo he cambiado, o cómo pueden cambiar, no tengo una respuesta complicada. Nunca la he tenido. Sin embargo, he pasado por transformaciones mayores en mi vida.
Comencé, igual a todos, como una niña inocente. Para cuando tenía doce años, era ya una alcohólica activa. Para cuando tenía dieciocho, me inyectaba drogas. Para cuando cumplí veintitrés, estaba en un programa de metadona. Para cuando tenía veintiséis, estaba en tratamiento (al principio contra mi propia voluntad) por la adicción a drogas. Me transformé en una persona sobria y comencé a conectarme con estos Pasos y con un Poder superior a mí.
Fui transformada de una persona obsesionada con las sustancias químicas en una persona dedicada a la sobriedad y a una nueva manera de vivir.
De ahí, descubrí aún otra obsesión: mi obsesión con las personas y mi negligencia conmigo misma. Descubrí una parte más profunda de mí misma, una parte llena de dolor y deseo; un agujero negro en mi alma.
Al correr de los años, pasé por otra transformación. Paulatinamente fui convertida en una persona menos miedosa, menos controladora, y más enfocada en mi responsabilidad personal. Fui transformada de la mártir original en alguien dedicado a ser buena consigo misma.
Aprendí a manejar sentimientos. Comencé a ser sanada de la acumulación de sentimientos de mi pasado. Hasta vi transformado mi pasado y comencé a comprender los regalos recibidos de todo ello, aun de los momentos más dolorosos.
Diariamente, sucede la transformación. Estoy encontrando que, entre más tiempo vivo, más me acerca a esa niña maravillosa e inocente que tengo adentro; más me acerco a como era cuando comencé. Sin embargo, existe otra persona dentro de mí, la persona que ha viajado conmigo durante todos estos años, que ha aprendido a sobrevivir, aprendido a pararse sola, aprendido a apoyarse, aprendido a cuidarse, y que está aprendiendo a permitirse recibir afecto.
Conmigo está esa persona que ha experimentado mucho en la vida,a veces por el camino difícil, y estoy aprendiendo a apreciar y valorar a esa persona también, y todas sus experiencias. Porque éstas son lo que me ha convertido en mí misma.
Cuando la gente me pregunta cómo cambiar, no puedo darles una larga conferencia intelectual.
No puedo predicar. No puedo ni siquiera jactarme. Lo que les puedo ofrecer, como también a ustedes, son las herramientas básicas para el cambio y la transformación en nuestra vida: los Pasos Seis y Siete. Dispónganse. Sean receptivos. Pidan por favor. Y aprecien quienes son en este momento.
Nada, nada, puede interferir con el bien que te toca en la vida, y en este programa de recuperación.
Este Paso no nos elimina. Abraza y reúne la belleza de ese infante inocente y natural que hay en cada uno de nosotros y lo combina con la sabiduría de nuestras propias experiencias. Nos capacita para realizar enteramente nuestro potencial.
Nuestros regalos aumentarán y se acentuarán. Nuestras idiosincrasias se harán aceptables, a veces risibles. Nuestros negativos serán iluminados, aligerados, eliminados, o hechos aguantables.
Pidamos a Dios que nos ayude. Pidamos a Dios que nos cambie. Pidamos a Dios que nos sane.
Dispongámonos a que Dios nos sane, luego pidamos humildemente que Dios haga eso. Esa es la esencia de los Pasos Seis y Siete.
Son el corazón de nuestra sanación.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo

¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).
La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
¿Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.
«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
