
Es fácil ser negativos acerca de nuestros errores e infelicidad pasados. Pero es mucho más sano que nos veamos a nosotros mismos y a nuestro pasado a la luz de la experiencia, de la aceptación y del crecimiento interior. Nuestro pasado es una serie de lecciones que nos hace avanzar a niveles más altos de vivir y de amar.
Las relaciones que establecimos, en las que permanecimos, o que dimos por terminadas, nos enseñaron lecciones que eran necesarias. Algunos hemos surgido de las más dolorosas circunstancias con grandes conocimientos acerca de quiénes somos y qué queremos.
¿Nuestros errores? Necesarios. ¿Nuestras frustraciones, fracasos y a veces nuestros tropiezos con el progreso y el crecimiento interior? Necesarios también.
En cada paso del camino, aprendimos. Pasamos exactamente por las experiencias que necesitábamos para convertirnos en lo que somos hoy. En cada paso del camino, progresamos.
¿Es un error nuestro pasado? ¡No! El único error que podemos cometer es confundir ese pasado con la verdad.
«Hoy, ayúdame Dios mío a alejar los pensamientos negativos que pudiera estar albergando acerca de mis circunstancias o de mis relaciones pasadas. Puedo aceptar, con gratitud, todo lo que el pasado me ha traído al día de hoy».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Categoría: cuidado de uno mismo
Reflexión del Dia: 13 de Enero

HUMILDEMENTE LE PEDIMOS QUE NOS LIBERASE DE NUESTROS DEFECTOS. (Séptimo Paso de CoDA).
LOS PASOS DE TRANSFORMACIÓN
Los Pasos Seis y Siete son de transformación. Cuando las personas me preguntan cómo he cambiado, o cómo pueden cambiar, no tengo una respuesta complicada. Nunca la he tenido. Sin embargo, he pasado por transformaciones mayores en mi vida.
Comencé, igual a todos, como una niña inocente. Para cuando tenía doce años, era ya una alcohólica activa. Para cuando tenía dieciocho, me inyectaba drogas. Para cuando cumplí veintitrés, estaba en un programa de metadona. Para cuando tenía veintiséis, estaba en tratamiento (al principio contra mi propia voluntad) por la adicción a drogas. Me transformé en una persona sobria y comencé a conectarme con estos Pasos y con un Poder superior a mí.
Fui transformada de una persona obsesionada con las sustancias químicas en una persona dedicada a la sobriedad y a una nueva manera de vivir.
De ahí, descubrí aún otra obsesión: mi obsesión con las personas y mi negligencia conmigo misma. Descubrí una parte más profunda de mí misma, una parte llena de dolor y deseo; un agujero negro en mi alma.
Al correr de los años, pasé por otra transformación. Paulatinamente fui convertida en una persona menos miedosa, menos controladora, y más enfocada en mi responsabilidad personal. Fui transformada de la mártir original en alguien dedicado a ser buena consigo misma.
Aprendí a manejar sentimientos. Comencé a ser sanada de la acumulación de sentimientos de mi pasado. Hasta vi transformado mi pasado y comencé a comprender los regalos recibidos de todo ello, aun de los momentos más dolorosos.
Diariamente, sucede la transformación. Estoy encontrando que, entre más tiempo vivo, más me acerca a esa niña maravillosa e inocente que tengo adentro; más me acerco a como era cuando comencé. Sin embargo, existe otra persona dentro de mí, la persona que ha viajado conmigo durante todos estos años, que ha aprendido a sobrevivir, aprendido a pararse sola, aprendido a apoyarse, aprendido a cuidarse, y que está aprendiendo a permitirse recibir afecto.
Conmigo está esa persona que ha experimentado mucho en la vida,a veces por el camino difícil, y estoy aprendiendo a apreciar y valorar a esa persona también, y todas sus experiencias. Porque éstas son lo que me ha convertido en mí misma.
Cuando la gente me pregunta cómo cambiar, no puedo darles una larga conferencia intelectual.
No puedo predicar. No puedo ni siquiera jactarme. Lo que les puedo ofrecer, como también a ustedes, son las herramientas básicas para el cambio y la transformación en nuestra vida: los Pasos Seis y Siete. Dispónganse. Sean receptivos. Pidan por favor. Y aprecien quienes son en este momento.
Nada, nada, puede interferir con el bien que te toca en la vida, y en este programa de recuperación.
Este Paso no nos elimina. Abraza y reúne la belleza de ese infante inocente y natural que hay en cada uno de nosotros y lo combina con la sabiduría de nuestras propias experiencias. Nos capacita para realizar enteramente nuestro potencial.
Nuestros regalos aumentarán y se acentuarán. Nuestras idiosincrasias se harán aceptables, a veces risibles. Nuestros negativos serán iluminados, aligerados, eliminados, o hechos aguantables.
Pidamos a Dios que nos ayude. Pidamos a Dios que nos cambie. Pidamos a Dios que nos sane.
Dispongámonos a que Dios nos sane, luego pidamos humildemente que Dios haga eso. Esa es la esencia de los Pasos Seis y Siete.
Son el corazón de nuestra sanación.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo

¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).
La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
¿Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.
«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 6 de Abril

Muchos de nosotros hemos creído que nuestras necesidades no son importantes y que no debemos mencionarlas. Algunos incluso hemos llegado a creer que nuestras necesidades son malas o están mal, de modo que hemos aprendido a reprimirlas y a empujarlas fuera de nuestra conciencia. No hemos aprendido a identificar lo que necesitamos, ni a escuchar a esa necesidad porque de todos modos no importaba: nuestras necesidades no iban a ser satisfechas. Algunos de nosotros no hemos aprendido cómo satisfacer adecuadamente nuestras necesidades.
Darnos a nosotros mismos lo que necesitamos no es difícil. Creo que podemos aprender rápido. La fórmula es sencilla: en cualquier situación dada, desapégate y pregunta: “¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo?”
Luego necesitamos escucharnos a nosotros mismos y a nuestro poder superior. Respetar lo que oímos. El demente negocio de castigarnos por lo que pensamos, sentimos, y deseamos, esta tontería de no escuchar a quien realmente somos y a lo que nuestro yo lucha por decirnos debe parar. ¿Cómo creen que Dios trabaja con nosotros? Como ya lo he dicho antes, no es de sorprender que pensemos que Dios nos ha abandonado; nos hemos abandonado nosotros mismos. Podemos ser gentiles y aceptarnos. No somos sólo o meramente humanos, fuimos creados con la intención de que fuéramos humanos. Y podemos ser compasivos con nosotros mismos. Después, tal vez, podamos desarrollar verdadera compasión hacia los demás. Escuchen lo que nuestro precioso yo trata de decirnos acerca de lo que necesitamos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Frase del Dia: 25 de Octubre

Necesitar demasiado a la gente puede causar problemas. Otras personas se convierten en la clave de nuestra felicidad. Creo que gran parte del estar centrado en los demás, con nuestras vidas en órbita alrededor de otras personas, va de la mano de la codependencia y mana de nuestra inseguridad emocional. Creo que, en gran medida, la búsqueda incesante de aprobación en la que nos embarcamos proviene también de la inseguridad. La magia está en los demás, no en nosotros, creemos, El sentirse bien está en ellos, no en nosotros. Entre menos cosas buenas encontremos en nosotros mismos, más las buscaremos en los demás, ellos lo tienen todo; nosotros no tenemos nada. Nuestra existencia no es importante. Hemos sido abandonados y relegados tan a menudo que también nosotros nos abandonamos.
Necesitar tanto a la gente, y sin embargo creer que no somos dignos de ser amados y que la gente nunca estará ahí cuando la necesitemos, puede volverse una creencia profundamente imbuida. A veces, pensamos que la gente no está ahí para ayudarnos cuando en realidad lo está. Nuestra necesidad puede bloquear nuestra visión, impidiéndonos ver el amor que está ahí esperándonos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
