
Muchos de nosotros sentimos que necesitamos un libro de reglas, un microscopio y una garantía para vivir la vida. Nos sentimos inseguros, asustados. Queremos la seguridad de saber qué va a pasar y cómo debemos actuar.
No confiamos en nosotros mismos ni en la vida.
No confiamos en el Plan.
Queremos tener el control
«He cometido terribles errores sobre mis elecciones, errores que casi me han destruido. La vida realmente me sorprendió. ¿Cómo puedo confiar en mí mismo? ¿Cómo puedo confiar en la vida y mis instintos, después de donde he estado? «, Preguntó una mujer.
Es comprensible que temamos ser aplastados de nuevo, considerando la forma en que muchos de nosotros éramos cuando tocamos fondo en nuestra codependencia. No tenemos que tener miedo. Podemos confiar en nosotros mismos, en nuestro camino y en nuestros instintos.
Sí, queremos evitar cometer los mismos errores otra vez. No somos las mismas personas que fuimos ayer o el año pasado. Hemos aprendido, crecido, cambiado. Hicimos lo que necesitábamos hacer entonces. Si cometimos un error, no podemos permitir que eso nos impida vivir y experimentar plenamente hoy.
Hemos llegado al entendimiento de que necesitábamos nuestras experiencias, incluso nuestros errores, para llegar a donde estamos hoy. ¿Sabemos que necesitamos que nuestra vida se desarrolle exactamente como lo hizo para encontrarnos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior y a esta nueva forma de vida? ¿O parte de nosotros sigue llamando error a nuestro pasado?
Podemos dejar atrás nuestro pasado y confiar en nosotros mismos ahora. No tenemos que castigarnos a nosotros mismos con nuestro pasado. No necesitamos un libro de reglas, un microscopio, una garantía. Todo lo que realmente necesitamos es un espejo. Podemos mirarnos al espejo y decir «Confío en ti». No importa lo que pase, puedes cuidarte a ti mismo. Y lo que sucede seguirá siendo bueno, mejor de lo que piensas».
«Hoy, dejaré de aferrarme a las dolorosas lecciones del pasado. Me abriré a las lecciones positivas de hoy y mañana las tendré por mí. Confío en que puedo y me cuidaré solo ahora. Confío en que el plan es bueno, incluso cuando no sé qué es».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).
Categoría: empoderamiento
Meditacion 7 de Agosto… Ve a tu propio ritmo

Esta parte del camino fue empinada. Y el cambio de altitud fue severo. Estaba jadeando y tratando de no hacer una mueca ante el dolor en mis piernas mientras mi compañero de excursión caminaba por el sendero frente a mí.
Se detuvo y miró hacia atrás. Definitivamente estaba detrás. Si sus piernas dolían como las mías lo estaban, su paso no lo demostró. Sabía cómo se sentía para mantenerte al ritmo de otra persona. No quería hacerle eso solo porque estaba fuera de forma.
«Continúa adelante», grité.
Parecía reacio.
Lo convencí de que me dejara atrás. El hecho de que nos reuniéramos no significaba que tuviéramos que caminar como prefiero llamarlo, en la misma zancada. Mi amigo se adelantó y desapareció de mi vista. Caminé, luego descansé, luego caminé, luego descansé. Una vez, me detuve, me quité la mochila y tomé una siesta.
Mi amigo y yo nos unimos hacia el final del día. Hicimos la caminata bajando la montaña juntos, uno al lado del otro.
Aunque simplificamos las cosas, la mayoría de las cosas son más difíciles de lo que pensamos. Es importante es dejar que cada persona vaya a su propio ritmo. Ya sea que estés trabajando en un problema o abordando un proyecto en tu vida, encuentra el ritmo que funcione para ti. Deja que otros hagan lo mismo.
No te compares con los que te rodean. Déjate energizar por su ritmo, pero respeta el ritmo que funciona para ti.
«Dios, ayúdame a saber que cada uno de nosotros tiene nuestro propio ritmo para atravesar la vida. Ayúdame a honrar y disfrutar los ritmos que funcionan para mí».
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Meditación 6 de Agosto… Irás a donde mires

Solo había un árbol en el área de aterrizaje. La mayoría de sus hojas habían sido arrancadas por los vientos invernales. No quería pegarle, pero eso es exactamente lo que hice.
Mi paracaídas se abrió justo sobre el área de aterrizaje de los alumnos, una bendición para alguien tan nuevo e inseguro como yo. Volé por el costado del campo, giré sobre la pata de la base y luego me volví con cuidado hacia mi aproximación final del mismo modo que sido enseñado Ahí estaba, el árbol, sus ramas flacas levantándose para mí. Fue todo lo que pude ver a partir de ese momento. No podía quitar mis ojos de eso. Por un momento pensé que podría aclararlo. «NO HAY VUELTAS BAJAS, NO HAY VUELTAS BAJAS», seguía gritando en mi oído mientras me desplazaba cada vez más hacia el árbol.
Me vi hundirme en eso.
La risa y los aplausos se desviaron del área de empaque.
Más tarde, otro saltador me llevó a un lado para hablar. «¿Sabes por qué chocas contra el árbol?», Preguntó ella.
«Sí, he dicho. «Estuvo en mi camino».
«Hay más que eso», dijo. «Tuviste mucho tiempo para apartarte del camino del árbol. En cambio, te observaste a ti mismo aterrizar allí mismo. Siempre irás a donde mires. Mire algo lo suficientemente largo como para ser consciente de la posibilidad de problemas, pero no se fije en el objeto. Si no quieres aterrizar encima de algo, deja de mirarlo con tanta fuerza».
A veces nos enfocamos tanto en lo que no queremos y lo que tememos, eso es todo lo que podemos ver. Nos obsesionamos con eso, nos preocupamos y reflexionamos en nuestras cabezas. Es todo de lo que podemos hablar, pensar o sentir. Luego, cuando nos acercamos directamente a él, nos preguntamos dónde nos equivocamos. Después de todo, era lo mismo que habíamos estado tratando de evitar.
La moraleja de esta historia es simple y dulce. Mira a dónde vas, pero recuerda que irás a donde mires.
Sepa lo que no quiere. Libera tus miedos. Manténgase alerta y alerta a los peligros que se avecinan en su vista periférica. Tu mente es más poderosa de lo que crees. Si pones toda tu concentración y energía en algo, ahí es exactamente donde irás.
«Dios, ayúdame a ser consciente y enfocar mi energía hacia donde quieres que vaya».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditacion 4 de Agosto… Ser honestos con nosotros mismos

Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que debemos mantener. La calidad de esa relación determinará la calidad de nuestras otras relaciones.
Cuando podemos decirnos cómo nos sentimos y aceptar nuestros sentimientos, podemos decirles a los demás.
Cuando podamos aceptar lo que queremos y necesitamos, estaremos listos para satisfacer nuestros deseos y necesidades.
Cuando podemos aceptar lo que pensamos y creemos, y aceptamos lo que es importante para nosotros, podemos transmitir esto a otros.
Cuando aprendemos a tomarnos a nosotros mismos en serio, los demás también lo harán.
Cuando aprendamos a reírnos de nosotros mismos, estaremos listos para reírnos con los demás.
Cuando hayamos aprendido a confiar en nosotros mismos, seremos confiables y estaremos listos para confiar.
Cuando podemos estar agradecidos por lo que somos, habremos logrado el amor propio.
Cuando hayamos alcanzado el amor propio y aceptado nuestros deseos y necesidades, estaremos listos para dar y recibir amor.
Cuando hemos aprendido a mantenernos en pie, estamos listos para estar al lado de alguien.
«Hoy, me enfocaré en tener una buena relación conmigo mismo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos

Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.
«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 1 de Agosto

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “Nodependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 31 de Julio… Dejemos ir lo que queremos

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y sometiéndonos, dejar ir puede no resultar fácil. (Más Allá de la Codependencia).
En la recuperación aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Con qué nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades que actualmente no están satisfechos. Nos hemos arriesgado a dejar de negar y a empezar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que ahí están, insatisfechos, los deseos y necesidades. Esta posición puede ser frustrante, dolorosa, enojosa y, a veces, productora de obsesión.
Después de identificar nuestras necesidades hay un siguiente paso a seguir para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías de la recuperación. El siguiente paso es dejar ir nuestros deseos y necesidades después de que hemos seguido pasos concienzudos para identificarlos.
Los dejamos ir, renunciamos a ellos, a nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que necesitamos renunciar. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde necesitamos llegar.
Con qué frecuencia he negado un deseo o una necesidad, y luego he seguido los pasos para identificar mis necesidades, sólo para sentirme enojada, frustrada y desafiada porque no tengo lo que quiero y no sé como conseguirlo. Si entonces me embarco en un plan para controlar o influir en la consecución de ese deseo o necesidad, por lo general empeoro las cosas. Buscar, tratar de controlar el proceso, no funciona. He aprendido, para mi consternación, a dejarlos ir.
A veces tengo que llegar al punto de decir: «No lo quiero. Me doy cuenta de que es importante para mí, pero que no puedo controlar el hecho de obtenerlo en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. Voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de conseguirlo, porque estar con la esperanza de conseguirlo, me está volviendo loca, cuanta más esperanza tengo de conseguirlo y trato de hacerlo más frustrada me siento porque no lo estoy consiguiendo».
No sé por qué este proceso funciona de esta manera. Lo único que sé es cómo me funciona a mí. No he encontrado otra alternativa al proceso de dejar ir.
A menudo podemos obtener lo que deseamos y necesitamos, o algo mejor. Dejarlo ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.
«Hoy lucharé por dejar ir esos deseos y necesidades que me están provocando frustración. Los pondré en mi lista de metas y luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en que Dios traerá a mí los deseos de mi corazón, en el tiempo que Dios quiera y a su manera».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 30 de Julio… Controlar o Confiar

Hubo un momento en mi vida en que me sentí tan asustado y abrumado por el acto de vivir que realmente quería hacer un calendario para cada día de mi vida durante los próximos cinco años. Quería incluir todas las tareas que tenía que hacer, cuando las haría, incluso cuando programara la relajación. Quería ordenar algo que me resultaba abrumador. Quería sentir que tenía el control. (ANÓNIMO).
El control es una respuesta directa a nuestro miedo, pánico y sensación de impotencia. Es una respuesta directa a sentirse abrumado y desconfiar.
No podemos confiar en nosotros mismos, nuestro Poder Superior, el Plan, el Universo o el proceso de la vida. En lugar de confiar, volvemos al control.
Podemos abordar esta necesidad de control tratando con nuestro miedo. Nos ocupamos del miedo confiando en nosotros mismos, nuestro Poder Superior, el amor y el apoyo del Universo, el Plan y este proceso que llamamos vida y recuperación.
Podemos confiar en que cuando las cosas no salen como queremos, Dios tiene algo mejor planeado.
Podemos confiar en nosotros mismos para llegar a donde necesitamos ir, decir lo que tenemos que decir, hacer lo que tenemos que hacer, saber lo que necesitamos saber, ser lo que necesitamos ser, y convertirnos en todo lo que podemos ser, cuando estamos destinado a hacer eso, cuando estemos listos, y cuando sea el momento adecuado.
Podemos confiar en nuestro Poder Superior y el Universo para que nos den la dirección que necesitamos.
Podemos confiar en nosotros mismos para escuchar y responder, en consecuencia.
Podemos confiar en que todo lo que necesitamos en este viaje vendrá a nosotros. No obtendremos todo lo que necesitamos para todo el viaje de hoy. Hoy recibiremos los suministros de hoy y los suministros de mañana mañana. Nunca tuvimos la intención de llevar suministros para todo el viaje. La carga sería demasiado pesada, y el camino estaba destinado a ser ligero.
Confía en ti mismo. No tenemos que planificar, controlar y programar todas las cosas. El cronograma y el plan han sido escritos. Todo lo que tenemos que hacer es aparecer.
El camino quedará claro y los suministros serán amplia y claramente proporcionados, un día a la vez.
¡Confía, mi amigo, en hoy!
«Hoy, confiaré en que recibiré todo lo que necesito para ayudarme a superarlo hoy. Confiaré en que lo mismo sucederá mañana».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditacion 26 de Julio … Adueñémonos de nuestro poder

¿No lo ves? no tenemos por qué sentirnos tan victimados por la vida, por la gente, por las situaciones, por el trabajo, por nuestros amigos, por nuestras relaciones amorosas, por nuestra familia, por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras circunstancias.
No somos víctimas. No tenemos que ser víctimas. ¡De eso es de lo que se trata!.
Sí, admitir y aceptar la impotencia es importante. Pero ése es un primer paso, una introducción a este asunto de la recuperación. Luego, viene el adueñarnos de nuestro poder. Cambiar lo que podamos.
Esto es tan importante como admitir y aceptar la impotencia. Y hay tanto que podemos cambiar.
Podemos adueñarnos de nuestro poder, dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos. No tenemos que quedarnos ahí parados con las manos atadas, con un desamparo rastrero, sometiéndonos a cualquier cosa que venga. Hay cosas que podemos hacer. Podemos hablar. Resolver el problema. Usar el problema para motivarnos a hacer algo bueno por nosotros mismos.
Podemos hacernos sentir bien a nosotros mismos. Podemos alejarnos. Podemos regresar en nuestros propios términos. Podemos defendernos. Podemos rehusarnos a dejar que los otros nos controlen y nos manipulen.
Podemos hacer lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos. Esa es la belleza la recompensa, la corona de la victoria que se nos da en este proceso llamado recuperación.¡De eso es de lo que se trata!
Si no podemos hacer nada respecto de la circunstancia, podemos cambiar nuestra actitud. Podemos hacer un trabajo interior: encarar valientemente nuestros asuntos para no ser victimados. Se nos ha dado una maravillosa llave para la vida.
Ya no somos victimas, a menos que queramos serlo.
La libertad y la alegría son nuestras si las tomamos, si las sentimos, por el duro trabajo que hemos realizado.
«Hoy me recordare a mi mismos tan frecuentemente como sea necesario de que no soy una victima, y que no necesito ser victimado por ninguna cosa que se me venga. Trabajare duro para quitarme la mascara de victima, ya sea que esto signifique fijar un limite y hacerlo respetar, alejarme, lidiar con mis sentimientos o darme a mí mismo lo que necesito. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de sentirme victimado».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditacion 25 de Julio … Síguele

Sigue practicando tus conductas de recuperación, aunque las sientas difíciles, aunque aun no las domines, incluso aunque aun no las entiendas.
A veces se tarda uno años en que un concepto de recuperación vaya de nuestra mente a nuestro corazón y a nuestra alma. Necesitamos trabajar las conductas de recuperación con la diligencia, con el esfuerzo y con la repetida practica que aplicamos a nuestras conductas codependientes. Tenemos que obligarnos a hacer cosas aunque no nos parezcan naturales. Necesitamos decirnos a nosotros mismos que nos importamos y que podemos cuidar de nosotros mismos aunque no creamos en lo que estamos diciendo.
Necesitamos hacerlo, y hacerlo, y hacerlo, día tras día, año tras año.
Es poco razonable esperar que adoptemos este nuevo modo de vida de la noche a la mañana.Podemos tener que «actuar como si» durante meses, años, antes de que las conductas de recuperación se conviertan en algo fijo y natural.
Incluso después de años, podemos descubrirnos, en tiempos de estrés o de coacción, revirtiéndonos a viejas maneras de pensar, de sentir y de comportarnos.
Podemos tener capas de sentimientos que no estamos listos para reconocer hasta que llevemos varios años de recuperación. ¡Eso está bien! Cuando llegue el momento, lo haremos.
¡No te des por vencido! Se lleva tiempo imbuirnos de amor propio hasta la médula. Requiere una práctica constante. De tiempo y experiencia. De lecciones, lecciones y más lecciones.
Luego, justamente cuando creemos que hemos llegado, descubrimos que tenemos más que aprender.
Esa es la alegría de la recuperación. ¡Que seguimos aprendiendo y creciendo toda nuestra vida!Sigue cuidando de ti mismo, a pesar de lo que sea. Sigue bregando con las conductas de recuperación, un día a la vez. Sigue amándote a ti mismo, aunque no lo sientas como algo natural. Actúa como si lo fuera, tanto tiempo como sea necesario, aunque ese periodo te parezca demasiado largo.
Un día sucederá. Despertarás y descubrirás que aquello con lo que estabas luchando, por lo que estabas trabajando tan duro y habías estado forzándote a hacer, finalmente lo sientes a gusto. Te ha llegado hasta el alma.
Luego, prosigues aprendiendo algo nuevo y mejor.
«Hoy bregaré con mis conductas de recuperación, aunque no las sienta como algo natural. Me forzaré a practicarlas aunque me parezca difícil. Trabajaré por amarme a mí mismo hasta que realmente me ame».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
