Reflexión del Dia: 29 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que la clave es «cuidarnos responsablemente». Para llegar a esta meta, tenemos que pasar por un proceso gradual, que no es fácil, pero sí necesario para sanar. Postergarlo solo complica nuestra vida y no detenemos el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Desapegate. Renuncia. A veces cuando hacemos esto el resultado que habíamos esperado sucede rápida, a veces milagrosamente. A veces, no sucede. A veces nunca sucede. Pero tú saldrás beneficiado. No tienes que dejar de ocuparte o de amar. No tienes que tolerar el abuso. No tienes que abandonar métodos constructivos, como la intervención profesional, para solucionar tus problemas. Lo único que tienes que hacer es poner tus manos emocionales, mentales, espirituales y físicas otra vez dentro de tus propios bolsillos y dejar a las cosas y a la gente solas. Déjalas estar. Toma cualquier decisión que necesites tomar para ocuparte de ti mismo, pero no las tomes para controlar a los demás. ¡Empieza a ocuparte de ti mismo!

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni dejar de preocuparnos por los demás; significa renunciar al control y confiar en Dios. Podemos hacer lo que nos corresponde, establecer límites y buscar ayuda cuando sea necesario, pero debemos dejar a los demás la responsabilidad de sus propias decisiones. Cuando dejamos de intentar controlar lo que está fuera de nuestras manos, recuperamos nuestra paz y comenzamos a ocuparnos de aquello que sí podemos transformar: nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación o persona necesito dejar hoy en las manos de Dios, renunciando a mi necesidad de controlarla?
¿Qué puedo hacer concretamente para cuidar de mí mismo(a), sin intentar decidir por los demás?

Meditacion 29 de Agosto… La magia está en ti

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza que la vida con sus cambios nos ubica en escenarios diversos que debemos aceptar como suceden. Disfrutar el presente y dejar ir para vivir nuevas vivencias y con ello las experiencias maravillosas que nos ofrece la vida. Si nos aferramos a algo, detenemos el ciclo natural de expectativas, y al pasar esa etapa enfrentaremos otra y otra mas.Abrirse a esos cambios permite crecer.

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Medita sobre esto:

A veces, jugamos un poco a nosotros mismos.
Podemos estar tan cerca de alguien, creemos, que no tengo que dejarlo ir. O podemos ser tan exitosos en manifestar eventos en nuestras vidas, creemos que no tengamos que dejarlo ir. Cuando quiero algo, simplemente aparece.
Cada vez que nos olvidamos de dejarlo ir, la vida nos hará trotar de nuevo para recordar. No hay nada a lo que podamos aferrarnos en este mundo. En definitiva, todo lo que apreciamos requerirá que lo dejemos ir, en alguna forma o forma. Ese niño crecerá y se irá de casa. ¿Esa relación de amor que va tan maravillosamente? Un nuevo ciclo vendrá, en su tiempo. Esa amistad cambiará. ¿Ese trabajo que creías que siempre tendrías? Vaya, la compañía se fusionó. Tu posición ha cambiado.
Aunque las relaciones a largo plazo y el empleo seguro y la vida en esa casa se sienten bien, recuerda, esa no es tu seguridad.
Déjate ligar. Acércate a esa mujer, u hombre. Déjate disfrutar siendo amigo del mejor amigo que hayas tenido. Sé un padre amoroso, cien por ciento. Colócate en ese trabajo con todo tu corazón y alma.
Pero tu seguridad y alegría no están en esa otra persona o trabajo. ¡La magia está en ti!
No te enojes cuando llegue el momento en tu vida para dejarlo ir. Abre su corazón a esa persona, lugar o cosa, y diga: «Gracias por enseñarme a amar y ayudarme a crecer».
Entonces déjalo ir, sin resentimiento en tu corazón. Porque a pesar de que ese tiempo ha llegado a su fin, el amor no se puede perder. Incluso si eso significa el final del mejor tiempo que hayas tenido en tu vida, mira dónde está ahora. No te olvides de disfrutarlo.
Este será el próximo mejor momento que tendrás.
Recuerda, el amor es un regalo de Dios.

«Dios, ayúdame a mantener mi cabeza en alto, mi corazón abierto, y sé que siempre seré guiado a lo largo del camino».

Mi Reflexión: La vida nos enseña que nada nos pertenece para siempre; personas, etapas y circunstancias llegan y también pueden partir. Podemos amar profundamente sin convertir aquello que amamos en nuestra fuente de seguridad. Dios es nuestra verdadera seguridad, y cuando aprendemos a confiar en Él podemos disfrutar plenamente cada etapa y, llegado el momento, soltar sin resentimiento, agradeciendo lo vivido. El amor que recibimos y damos nunca es tiempo perdido. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algo o alguien a lo que me estoy aferrando y que necesito confiar a Dios, dejando de convertirlo en mi fuente de seguridad?
¿Puedo agradecer a Dios por lo que hoy tengo, disfrutándolo plenamente sin vivir con temor a perderlo?

Meditación 26 de Agosto… Apoderarnos de nuestra fuerza

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir una conducta que le permita tomar el control de su vida, abandonando el papel de «víctima» y vencer, con su fuerza interior, la necesidad de mantenerse apegado a quien(es) le quieren manipular. Analizar el rol o papel que jugamos en nuestra vida es una buena señal para saber cuando estamos jugando a ser victimado y detener eso a tiempo. ¡No permitamos ser coaccionado por los demás!

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Medita sobre esto:

Hay un sentimiento al que le tenemos que prestar una particular atención durante la recuperación: sentirnos victimados. No como es su derecho, y nosotros nos estamos sintiendo víctimas porque estamos intentando controlar su proceso o, de manera irracional, estamos esperando que ellos cuiden de nosotros. Nos podemos sentir victimados si nos quedamos atascados en una creencia codependiente, tal como ….Los demás me hacen sentir…. Los demás tienen la llave de mi felicidad y mi destino…. o, no podré ser feliz a menos que otro se comporte de determinada manera, o de que sucedan ciertas cosas.
Otras veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa que nos damos cuenta de que estamos siendo victimados por la conducta de otra persona. Están siendo invadidos nuestros límites. Es ese caso, indagamos qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos e impedir que continúe la victimización; necesitamos fijar límites.
A veces, lo único que se requiere es un cambio de actitud. No somos víctimas.
Luchamos por sentir compasión hacia la persona que nos victimó, pero comprendemos que a menudo la compasión viene después, cuando nos hayamos despojado de nuestro papel de víctimas en cuerpo, mente y espíritu. También entendemos que sentir demasiada compasión puede volver a ponernos de inmediato en el cajón de las víctimas. Sentir demasiada lástima por una persona que nos está victimizando puede establecer una situación donde la persona nos pueda convertir de nuevo en su víctima.
No tratamos de forzar consecuencias ni crisis sobre otra persona, pero tampoco la rescatamos de las consecuencias lógicas de su conducta. Si hay un papel que tengamos la responsabilidad de jugar para que se den esas consecuencias, lo desempeñamos, no para controlar ni para castigar, sino para ser responsables con nosotros mismos y con los demás.
Tratamos de descubrir qué podemos estar haciendo que nos hace sentir victimados, o qué papel estamos jugando dentro de un sistema, y dejamos, también, de hacerlo. No tenemos poder sobre los demás ni sobre su conducta, pero podemos apropiarnos de nuestra fuerza y apartarnos de ser víctimas.

«Hoy asumiré la responsabilidad de ser yo mismo y de demostrárselo a los demás al no permitir que se me victimen. No puedo controlar los acontecimientos, pero sí puedo controlar mi actitud al ser victimado. No soy una víctima; no merezco ser victimado.

Mi Reflexión: Los codependientes nos hemos acostumbrado tanto a jugar el papel de víctima que extrañamos no hacerlo. Llegó el momento de detener esa conducta autodestructiva, forzándonos a desarrollar ese poder interior que nos va a permitir descubrir cuando lo estamos haciendo e implementar las herramientas que nos saquen de ese escenario caótico. Al principio será difícil y nos sentiremos «extraños», pero a medida que avanza nuestra recuperación, y anteponiendo nuestro bienestar al de los demás, lograremos asumir aquellas conductas que hagan sentirnos bien con los otros, sin que vaya en desmedro de nosotros mismos. Recordemos que buscar nuestra liberación es una tarea propia, y a cada quien le corresponde responsablemente hacerse cargo de sí mismo. No tenemos poder para cambiar a las personas, y ellas solas deben asumir sus conductas sanas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situaciones de mi vida sigo asumiendo el papel de víctima o priorizando a los demás por encima de mi propio bienestar?
¿Qué puedo comenzar a hacer hoy para asumir la responsabilidad de mi propia vida, dejando a los demás la responsabilidad de sus decisiones y conductas?

Reflexión del Dia: 24 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma las bondades del «desapego». Reitera que los codependientes deben asumir esta conducta saludable para ser felices y realizarse, El desapego los lleva a responsabilizarse de ellos mismos, a dejar que los otros resuelvan sus conflictos personales, a pensar en una vida plena, llena de realizaciones, sin que ello les perturbe. Ganamos el derecho a aprender a sacarle el máximo provecho a lo que tenemos y ser agradecidos por ello.

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Reflexiona sobre esto:

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora–-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.

Mi Reflexión: Mientras estemos apegados no podemos vivir nuestra propia vida, lo hacemos a través de los otros, ¡triste verdad! Al asumir responsabilidad por ser felices y plenos, rescatamos nuestra alma, retomamos el control de lo que deseamos ser y hacer, dándonos oportunidades jamás vividas. El desapego es ese vehículo que nos da libertad de acción, dejando atrás los días tristes y sin sentido a los que estamos acostumbrados. Dios va a estar allí siempre guiándonos. Creamos con profunda convicción que así es y será. La decisión está en nuestras manos, es el momento de «liberarnos» de esas conductas autodestructivas. Entreguemos nuestras cargas de apego afectivo a Dios y veremos libertad a nuestras dependencias. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estás entregando las dependencias a la voluntad de Dios?
¿Crees realmente que Dios actúa en tu corazón sanandote de este deseo de controlar?

Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar sobre la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos». Ella expresa que los codependientes vivimos atrapados en la creencia de que los otros son responsables de hacernos felices, de nuestro bienestar. Este error se subsana cuando desmontamos esta creencia errónea, y asumimos la responsabilidad de velar por nosotros mismos. Suena «aterrador», máxime cuando parte de nuestra vida hemos eludido esta tarea, y no aprendimos cómo hacerla.

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Medita sobre esto:

¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).

La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autoresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».

Mi Reflexión: Para quienes hemos vivido en la codependencia, quizá no haya nada más difícil que “desengancharnos” de la firme convicción de que nuestra felicidad depende de los demás. Nos cuesta aceptar que también podemos cuidarnos, encontrar bienestar y construir relaciones más sanas. Hemos aprendido a mirar hacia afuera, y ahora debemos aprender a volver la mirada hacia nosotros mismos. ¿Es fácil? Ciertamente, no. Requiere tiempo, fe y la disposición de soltar nuestras cargas y permitir que Dios nos guíe en el proceso de recuperación. Hoy podemos hacer una pausa y asumir este compromiso con la persona que también necesita de nuestro cuidado: nosotros mismos. Al principio quizá nos sintamos egoístas, tendremos tropiezos y recaídas, pero no debemos abandonar el camino. No estamos solos: tenemos la responsabilidad de caminar, pero contamos con la guía y el cuidado de Dios. Bajo Su voluntad, podemos recuperar nuestra vida y aprender a vivirla con mayor plenitud. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo esperando que otras personas me den lo que necesito aprender a ofrecerme a mí mismo(a)?
¿Estoy realmente dispuesto(a) a confiar en Dios y asumir la responsabilidad de cuidar mi propia vida?

Reflexión del Dia: 11 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera la necesidad de aceptarse tal cual somos. Es saludable responsabilizarnos de nuestro cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Conformate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.

Mi Reflexión: Nuestra felicidad no puede depender de la aprobación o de la presencia de otras personas. Podemos disfrutar de relaciones sanas y recibir amor de ellas, pero nuestra verdadera seguridad debe estar arraigada en Dios y en la identidad que Él nos ha dado. Cuando dejamos de buscar afuera lo que necesitamos encontrar primero en nuestro interior y en nuestra relación con Dios, aprendemos a vivir con mayor libertad, paz y confianza. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy buscando en otras personas la seguridad o aprobación que necesito?
¿Cómo puedo fortalecer hoy mi confianza en Dios y en el valor que Él me ha dado?

Meditación 11 de Agosto… Curación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe considerar la recuperación como única vía para sanar de la codependencia.

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Medita sobre esto:

Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.
La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.
Deja que venga la energía curativa. Atráelo. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.
Es tuya si la pides, si crees en ella.

«Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejaré fluir hacia mí, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él.»

Mi Reflexión: La sanidad también comienza cuando abrimos el corazón y permitimos que Dios obre en nosotros. Podemos acercarnos a Él con nuestros temores, heridas y cargas, confiando en que su presencia trae consuelo, fortaleza y renovación. Al recibir su amor, también podemos convertirnos en instrumentos de esperanza y consuelo para otros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga necesito entregar hoy a Dios para recibir su paz?
¿Cómo puedo transmitir a otros la esperanza y el consuelo que he recibido?

Meditación 9 de Agosto… Práctica un acto de gratitud

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica el agradecimiento que debe asumirse con ese Poder Superior que nos provee y satisface nuestras necesidades.

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Medita sobre esto:

Ninguno de nuestros éxitos llega sin la ayuda de otros. Una y otra vez, parece que hay alguien parado en la encrucijada esperándonos, señalando el camino con el corazón. Pueden ser amigos, familiares, ministros o mentores, o incluso oficiales de policía o jueces. Creo que podrían ser ángeles enviados para ayudarnos a atravesar esos momentos difíciles y señalarnos de nuevo al camino con el corazón.
Están en el lugar correcto en el momento adecuado con las palabras exactas y la ayuda que necesitamos. ¿Les has dado las gracias por estar allí?
Práctica un acto de gratitud. Encuentra una de tus luces, guía o ángeles de la guarda, y dile a esa persona lo que él o ella significaron para ti en tu vida. Es posible que tus guías ni siquiera se den cuenta del impacto que tuvieron en ti. Y quién sabe si tus amables palabras pueden ser solo la luz que necesitan hoy para empujarlas suavemente en su camino con el corazón.
Luego, da un paso más. Asume la actitud amable y afectuosa que te hicieron o te transmitieron a otra persona.

«Dios, recuérdame dar gracias donde se deba hacer».

Mi Reflexión: Dios suele obrar a través de personas que llegan a nuestra vida en el momento preciso para animarnos, guiarnos o tendernos una mano. Sus palabras, su ejemplo o su apoyo pueden marcar nuestro camino más de lo que imaginamos. La gratitud reconoce esas bendiciones y nos inspira a hacer lo mismo por otros. Quien ha recibido gracia también está llamado a compartirla. Un corazón agradecido no solo recuerda a quienes lo ayudaron, sino que también procura convertirse en una luz para alguien más. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A quién necesito agradecer por haber sido un instrumento de Dios en mi vida?
¿Cómo puedo ser hoy una luz y una bendición para otra persona?

Meditacion 4 de Agosto… Ser honestos con nosotros mismos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma la necesidad que el codependiente sea honesto y franco con el mismo, y comprometa su tiempo en modificar conductas y creencias negativas por una sanación necesaria.

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Medita sobre esto:

Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que debemos mantener. La calidad de esa relación determinará la calidad de nuestras otras relaciones.
Cuando podemos decirnos cómo nos sentimos y aceptar nuestros sentimientos, podemos decirles a los demás.
Cuando podamos aceptar lo que queremos y necesitamos, estaremos listos para satisfacer nuestros deseos y necesidades.
Cuando podemos aceptar lo que pensamos y creemos, y aceptamos lo que es importante para nosotros, podemos transmitir esto a otros.
Cuando aprendemos a tomarnos a nosotros mismos en serio, los demás también lo harán.
Cuando aprendamos a reírnos de nosotros mismos, estaremos listos para reírnos con los demás.
Cuando hayamos aprendido a confiar en nosotros mismos, seremos confiables y estaremos listos para confiar.
Cuando podemos estar agradecidos por lo que somos, habremos logrado el amor propio.
Cuando hayamos alcanzado el amor propio y aceptado nuestros deseos y necesidades, estaremos listos para dar y recibir amor.
Cuando hemos aprendido a mantenernos en pie, estamos listos para estar al lado de alguien.

«Hoy, me enfocaré en tener una buena relación conmigo mismo».

Mi Reflexión: La baja autoestima nos hace creer que nuestro valor depende de la opinión de los demás o de nuestros logros, cuando en realidad nuestro verdadero valor proviene de Dios. Él no nos mira a través de las heridas, los fracasos o la culpa, sino con amor, gracia y propósito. La recuperación comienza cuando dejamos de condenarnos y empezamos a vernos como Él nos ve: personas creadas a su imagen, profundamente amadas y dignas de cuidado. Solo cuando aceptamos esta verdad, el diálogo de desprecio que sostenemos con nosotros mismos empieza a ser reemplazado por la voz de la esperanza y la verdad. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué pensamientos negativos acerca de mí mismo necesito reemplazar por la verdad de lo que Dios dice sobre mi vida?
¿Estoy tratando con la misma gracia y compasión con que Dios me trata cada día? (Alpha).

Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la necesidad que el codependiente se comprometa seria y responsablemente de su recuperación. Salir de la crisis en que vive y ser responsable por sí mismo.

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Medita sobre esto:

Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.

«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».

Mi Reflexión: Las emociones difíciles pueden impulsarnos a actuar, pero no deben dirigir nuestras decisiones. El miedo, la ira o la ansiedad nublan nuestro juicio, mientras que la paz nos permite escuchar la voz de Dios con mayor claridad. Antes de actuar, necesitamos detenernos, descansar en su presencia y permitir que Él ordene nuestro corazón. Cuando la paz ocupa el primer lugar, nuestro trabajo deja de ser una carga impulsada por la urgencia y se convierte en una respuesta confiada al propósito de Dios. Él no solo nos llama a cumplir una tarea, sino también a realizarla con un corazón sereno y dependiente de su gracia. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones impulsado por el miedo y la preocupación, o desde la paz que Dios ofrece?
¿Qué necesito entregar hoy al Señor para que su paz dirija mis acciones y no mis emociones?