
Nuestro trabajo es identificar nuestras necesidades y luego determinar una forma equilibrada de satisfacer esas necesidades. En última instancia, esperamos que nuestro Poder Superior y el Universo, no una persona en particular, sean nuestra fuente.
No es razonable esperar que alguien pueda o esté dispuesto a satisfacer todas nuestras solicitudes. Somos responsables de pedir lo que queremos y necesitamos. Es responsabilidad de la otra persona elegir libremente si responder o no a nuestra solicitud. Si intentamos coaccionar o forzar a otro a estar allí para nosotros, eso es controlar.
Hay una diferencia entre pedir y exigir. Queremos el amor que se da libremente.
Es irrazonable y poco saludable esperar que una persona sea la fuente para satisfacer todas nuestras necesidades. En última instancia, nos enfadaremos y resentiremos, tal vez incluso castigando, hacia esa persona por no apoyarnos como esperábamos.
Es razonable tener ciertas expectativas bien definidas de nuestro cónyuge, hijos y amigos.
Si una persona no puede o no estará allí para nosotros, entonces debemos asumir la responsabilidad por nosotros mismos en esa relación. Es posible que tengamos que establecer un límite, alterar nuestras expectativas o cambiar los límites de la relación para adaptarse a la poca o nula disponibilidad de esa persona. Hacemos esto por nosotros mismos.
Es razonable esparcir nuestros deseos y necesidades y ser realistas acerca de cuánto pedimos o esperamos de una persona en particular. Podemos confiar en nosotros mismos para saber qué es razonable.
El tema de las expectativas se remonta a saber que somos responsables de identificar nuestras necesidades, creyendo que merecen ser satisfechas, y descubrir una forma adecuada y satisfactoria de hacerlo en nuestra vida.
«Hoy, me esforzaré por tener expectativas razonables sobre la satisfacción de mis necesidades en las relaciones».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Categoría: Honestidad-Franqueza
Reflexión del Dia: 18 de Enero

REPARAMOS DIRECTAMENTE A CUANTOS NOS FUE POSIBLE EL DAÑO CAUSADO, EXCEPTO CUANDO EL HACERLO IMPLICABA PERJUICIO PARA ELLOS O PARA OTROS (Noveno Paso de CoDA).
SACAR LAS LISTAS
Este Paso nos lleva a dar un salto mayor en cuanto a establecer límites (la diferencia entre nosotros y otra persona, entre nuestro comportamiento y él de otro.) También nos sitúa en lo que será una nueva forma de vida: permitir a otras personas tener su propio camino y problemas y aprender a vivir con los nuestros. En este Paso, aprendemos a poseer nuestros propio poder para asumir la responsabilidad de nosotros mismos y de nuestra conducta dentro de las relaciones.
Un beneficio agregado de este Paso es que ahora podemos sentirnos bien acerca de nuestro comportamiento en las relaciones y podemos liberarnos de comportamientos que nos incomodan.
Si has hecho tu trabajo en los otros Pasos, tienes una lista de personas. Si has hecho el trabajo sugerido en el Octavo Paso, tienes tres listas: personas que te han dañado, personas a quienes has dañado, y la persona que quizá dañaste más: tú mismo.
Quizá no tengas una lista escrita, pero si has estado en relaciones con personas, tienes una lista.
Cualquier relación, pasado o presente, que no te hace sentir bien; cualquier persona, tú mismo incluído, acerca de quién tienes sentimientos problemáticos, no resueltos; cualquier relación que produce discordia en tu mente o corazón; todos están en esta lista. Estas son las relaciones que bloquean tu corazón y tu capacidad de amar.
La negación no se vale aquí. Si padeces angustia o tienes problemas no resueltos, aunque niegues los sentimientos, están en la lista. Miremos ahora lo que podemos hacer para destrozar las listas.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 24 de Agosto … Soluciona los problemas

¡Los problemas son para resolverlos!
Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un problema que tratando de solucionarlo. «¿Por qué me está pasando esto a mí?»… «¿No es horrible la vida?»… «¿Por qué tenía que ocurrir esto?»… «Ay, caray. Esto es terrible»… «¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?»
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir. A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.
«Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto. Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
