Meditación 28 de Septiembre … El Poder de la Rendición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la espiritualidad en la recuperación de la codependencia como una búsqueda de significado y propósito en la vida. Al conectarse con una dimensión espiritual, los individuos pueden encontrar un sentido más profundo en sus experiencias y relaciones.

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Medita sobre esto:

En la codependencia, a menudo hay un impulso de controlar y manipular las situaciones y las personas para sentirse seguros. Melody Beattie enfatiza la importancia de rendirse a una fuerza superior, lo que puede ser entendido como Dios o el universo. La rendición implica reconocer que no tenemos control absoluto y que necesitamos confiar en algo más grande que nosotros mismos.
También destaca la práctica de la oración y la meditación como herramientas esenciales en la recuperación. Estas prácticas pueden ayudar a los codependientes a conectarse con lo divino, a encontrar calma en momentos de caos emocional y a desarrollar una mayor claridad y sabiduría interior.
puedes explorar cómo esta dimensión espiritual puede ser una herramienta poderosa para el crecimiento personal, la sanación emocional y la construcción de relaciones más saludables y equilibradas.
Desde una perspectiva espiritual, la autoaceptación y el perdón son componentes fundamentales. Aprender a perdonarse a uno mismo por errores pasados y desarrollar una compasión profunda hacia uno mismo son pasos importantes en el camino hacia la recuperación.
La relación con Dios o la espiritualidad puede ser una fuente de fortaleza interior y resiliencia. Puede ayudar a los individuos a enfrentar los desafíos de la vida con mayor serenidad y confianza.

Mi Reflexión: Reconozco que muchas veces he intentado controlar personas y situaciones buscando sentirme segura, cuando en realidad ese esfuerzo solo me ha producido cansancio y ansiedad. Estoy aprendiendo que rendirme no significa resignarme, sino reconocer humildemente mis límites y confiar en Dios aquello que no puedo controlar. La oración me ayuda a detenerme, escuchar y recordar que no tengo que resolverlo todo por mis propias fuerzas. También necesito aprender a perdonarme, aceptar mis errores y tratarme con la misma compasión que deseo recibir de otros. Cuando entrego el control a Dios y confío en su dirección, encuentro una fortaleza interior que me permite enfrentar la vida con mayor serenidad y relacionarme desde un lugar más libre y saludable. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Qué situación o persona sigo intentando controlar y necesito entregar verdaderamente a Dios?
¿Qué necesito perdonarme y aceptar de mí misma para caminar hacia una recuperación más libre, serena y confiada en Dios?

Meditación 26 de Septiembre… Transformar la soledad en autoconocimiento

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe comprender la importancia de transformar esos momentos de soledad en una formidable oportunidad de conocerse y fortalecer su autoestima para caminar hacia la sanación.

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Medita sobre esto:

Para muchas personas codependientes, la idea de estar solos puede ser aterradora. Se sienten incompletos sin la presencia constante de alguien más en sus vidas. Esta necesidad de compañía constante puede llevar a relaciones tóxicas y a un sentimiento crónico de insatisfacción. Sin embargo, la soledad no es un enemigo, sino una oportunidad. Es un momento para reconectarnos con nosotros mismos, descubrir nuestras pasiones, intereses y necesidades individuales. Es una pausa en la búsqueda constante de validación externa y una oportunidad para validarnos a nosotros mismos.
La reflexión sobre la vida de soledad que el codependiente a veces se autoimpone puede ser el comienzo de un viaje profundo de autodescubrimiento y sanación. Es el momento en el que podemos aprender a amarnos y cuidarnos a nosotros mismos, sin depender de otra persona para sentirnos completos.
La soledad no es un destino, sino una fase en el camino hacia la autosuficiencia emocional y la autenticidad. Es un momento para trabajar en nuestra autoestima, establecer límites saludables y aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
En lugar de temer a la soledad, podemos abrazarla como una oportunidad para reconstruir nuestra relación con nosotros mismos. Podemos dedicar tiempo a actividades que nos nutran y nos hagan felices, ya sea practicando pasatiempos, aprendiendo nuevas habilidades o simplemente disfrutando de la tranquilidad de la introspección.
La soledad, cuando se aborda con amor propio y autocompasión, puede convertirse en un momento de crecimiento y transformación. Es el espacio donde podemos sanar nuestras heridas emocionales y aprender a confiar en nuestra capacidad de cuidarnos a nosotros mismos.
A medida que reflexionamos sobre la vida de soledad que a veces enfrentamos como codependientes, recordemos que la verdadera conexión con los demás comienza con una conexión profunda con nosotros mismos. La soledad puede ser el camino hacia esa conexión más profunda y una vida más equilibrada y satisfactoria.

Mi Reflexión: Estoy aprendiendo que muchas de las cargas que he llevado no me corresponden y que amar no significa hacerme responsable de la vida, las decisiones o las emociones de los demás. Desapegarme significa soltar el control, las expectativas y la necesidad de rescatar, para asumir con responsabilidad mi propia vida. Dios me está enseñando que puedo cuidar de mí misma, establecer límites y decir «no» sin sentirme culpable, porque mi valor no depende de cuánto haga por otros. Al dejar esas cargas en sus manos, encuentro mayor libertad para ser yo misma, relacionarme desde el amor y vivir con más paz, autenticidad y confianza en Dios. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué carga, expectativa o responsabilidad que no me corresponde necesito reconocer y entregar hoy a Dios?
¿Qué cambio necesito hacer en mi manera de relacionarme para amar a los demás sin perderme a mí misma?

Meditación 25 de Septiembre… Liberación progresiva de la culpa y la vergüenza

Melody Beattie, en su Libro Más del Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente merece y necesita ser liberado de aquello que le mantiene atado a estas conductas autodestructivas. Generalmente, la culpa, el miedo y la vergüenza se lo impiden.

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Medita sobre esto:

La codependencia se caracteriza por la preocupación excesiva por las necesidades y deseos de los demás, a menudo en detrimento de uno mismo. Esto puede llevar a patrones de comportamiento perjudiciales y relaciones tóxicas. Pero lo que a menudo se pasa por alto son los sentimientos abrumadores de culpa y vergüenza que acompañan a estos patrones.
La culpa se apodera de nosotros cuando sentimos que no estamos haciendo lo suficiente por los demás o cuando ponemos límites saludables. La vergüenza nos abruma cuando percibimos que no somos lo que creemos que deberíamos ser para los demás. Ambos sentimientos son poderosos, pero también son destructivos.
El viaje hacia la liberación de la culpa y la vergüenza comienza con la autoconciencia y la comprensión de que estos sentimientos no son racionales ni justos. Reconocemos que merecemos amor y cuidado tanto como cualquier otra persona y que no podemos ser responsables de las vidas y elecciones de los demás.
La liberación de la culpa y la vergüenza también implica aprender a establecer límites saludables y decir «no» cuando sea necesario, sin sentirnos culpables por hacerlo. Significa aceptar que tenemos el derecho de cuidarnos a nosotros mismos y de buscar nuestra propia felicidad.
La compasión hacia uno mismo es una parte esencial de este proceso. Debemos aprender a tratarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad y comprensión que mostraríamos a un amigo que está pasando por un momento difícil. Recordarnos a nosotros mismos que somos humanos, con imperfecciones y limitaciones, y que está bien cometer errores y aprender de ellos.
La liberación de la culpa y la vergüenza en la codependencia es un proceso gradual y a veces desafiante. Pero a medida que avanzamos en este viaje, descubrimos una sensación de liberación y empoderamiento. Nos damos cuenta de que merecemos una vida libre de la carga de la culpa y la vergüenza, y que podemos construir relaciones más saludables basadas en el respeto mutuo y el amor propio.
La sanación es posible, y la liberación de la culpa y la vergüenza es un paso importante en el camino hacia una vida más plena y auténtica.

Mi Reflexión: A veces he cargado culpas que no me corresponden y he sentido vergüenza por no poder ser todo lo que otros esperan de mí. Estoy aprendiendo que poner límites, cuidar de mí misma y reconocer mis propias necesidades no significa dejar de amar a los demás. Dios conoce mis limitaciones, mis errores y también mi corazón. No necesito vivir buscando constantemente la aprobación de otros para sentirme valiosa. Quiero aprender a tratarme con la misma gracia y compasión que Dios me ofrece, asumir responsablemente lo que me corresponde y dejar en sus manos aquello que no puedo controlar. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué culpa o sentimiento de vergüenza estoy cargando que necesito reconocer delante de Dios y aprender a soltar?
¿Qué límite necesito establecer o qué necesidad propia necesito atender sin sentirme culpable por hacerlo?

Meditación 24 de Septiembre… El manejo del Duelo

Melody Beattie, en su Libro Más del Lenguaje del Adiós plantea que duelo se asume de forma individual y el codependiente, para asumir la dura realidad, utiliza el regateo o «hacer un trato» con Dios para aceptar las pérdidas.

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Haz esta meditación:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo donde puedas sentarte o acostarte sin distracciones. Cierra los ojos suavemente y lleva tu atención a tu respiración.
Comienza a respirar profundamente y conscientemente. Inhala lentamente por la nariz y exhala suavemente por la boca. Siente cómo tu cuerpo se relaja con cada respiración.
Visualiza una situación o una relación en la que hayas experimentado una pérdida o un duelo relacionado con tu codependencia. Permítete sentir cualquier emoción que surja, ya sea tristeza, ira, confusión o cualquier otra emoción.
Observa estas emociones con amor y compasión. No te juzgues por sentir lo que sientes. Acepta que el duelo es una parte natural de la vida y un proceso necesario para sanar.
Imagina que estás rodeado de una luz cálida y amorosa que te envuelve. Esta luz representa el amor y la compasión hacia ti mismo en este momento de duelo.
Mientras respiras profundamente, repite en silencio o en voz alta las siguientes afirmaciones: «Soy digno de amor y compasión. Mis emociones son válidas. Estoy en el camino hacia la sanación».
Visualiza una caja o contenedor frente a ti. Imagina que pones tus emociones de duelo en esta caja. Ciérrala suavemente y permite que la luz cálida y amorosa continúe envolviéndote.
Siente cómo el peso de tus emociones se aligera a medida que entregas tus sentimientos de duelo al universo o a una fuerza superior en la que confíes.
Respira profundamente una vez más y siente cómo la paz y la calma llenan tu ser. Visualiza que estás liberando el duelo y abriéndote a la posibilidad de sanación y crecimiento.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo la sensación de alivio y liberación del duelo.

Recuerda que el proceso de duelo puede ser único para cada persona y puede llevar tiempo. Esta meditación es una herramienta que puedes utilizar en tu camino hacia la sanación de la codependencia y el manejo saludable del duelo. Practica la autocompasión y busca apoyo cuando sea necesario para avanzar en tu proceso de recuperación.

Para Reflexionar:
¿Qué pérdida o relación relacionada con mi codependencia necesito reconocer y permitirme llorar, sin juzgar mis emociones ni exigirme sanar rápidamente?
¿Qué necesito entregar hoy a Dios para comenzar a liberar el peso de ese duelo y abrirme con confianza a la sanación?

Meditación 21 de Septiembre … Aceptar el flujo de la vida

Melody Beattie, en su Libro Mas del Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar que el codependiente neceita meditar y replantearse alcanzar la paz y serenidad en su vida ingobernable que lleva.

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Medita sobre esto:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo para sentarte en posición relajada. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo y mente.

– Reflexiona sobre la idea de que la vida es un flujo constante de experiencias, cambios y desafíos. Visualiza un río que fluye suavemente.
– Imagina que estás parado en la orilla de este río. Observa cómo el agua fluye constantemente, llevando hojas y ramas en su camino. Cada hoja y rama representa una experiencia, una emoción o un evento en tu vida. En lugar de luchar contra el flujo del río o tratar de controlar qué hojas y ramas fluyen en él, simplemente observa con aceptación. Reconoce que no puedes controlar todo en la vida, pero puedes elegir cómo reaccionas a lo que llega a ti.
– Respira profundamente y repite en silencio o en voz alta: «Aceptó el flujo de la vida. Confío en que las experiencias que llegan a mí son oportunidades para aprender y crecer».
– Siente cómo la tensión y la resistencia se disuelven a medida que te abres a la aceptación y la confianza en el proceso de la vida.
– Permanece en este estado de relajación y aceptación durante unos minutos, respirando conscientemente y permitiendo que la sensación de flujo y tranquilidad te envuelva.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo el sentido de aceptación y confianza en el flujo de la vida.

Mi Reflexión: La vida trae experiencias que no siempre podemos elegir ni controlar. Como un río que continúa su curso, algunas situaciones llegan, permanecen por un tiempo y luego pasan. Resistir constantemente aquello que no podemos cambiar puede llenarnos de tensión y agotamiento. Dios nos invita a reconocer nuestros límites y a confiar en que Él permanece presente aun cuando no comprendamos todo lo que sucede. Aceptar no significa resignarnos, sino dejar de luchar contra lo que no está en nuestras manos y preguntarnos qué podemos aprender y cómo podemos responder de una manera sabia y responsable. Cuando soltamos el control y ponemos nuestra confianza en Dios, podemos avanzar con mayor paz, aun en medio de las corrientes cambiantes de la vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación de mi vida estoy intentando controlar y necesito entregar hoy a Dios?
¿Cómo podría responder con mayor confianza en Dios ante aquello que no puedo cambiar?

Reflexión del Dia: 19 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes estamos permanentemente sin «equilibrio» en nuestras vidas moviéndonos en irrealidades que solo están en nuestra mente, lo que distorsiona la realidad y nos hace sentir dolor. Al aceptar la curación como vía para recuperar nuestro equilibrio es un «gran paso» en detener el mundo ficticio que inventamos, y enfrentarnos con la realidad, solo así se ira el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Según Melody Beattie, las personas codependientes pueden recuperarse a través de un proceso de autorreflexión, autocomprensión y autotrascendencia. Esta autora/consejera en esta área menciona algunas ideas que pueden servir para que el codependiente se recupere de su apego afectivo. Acá las presento:

– Aceptación: El primer paso es reconocer y aceptar que tienes un problema de codependencia. Esto implica admitir que tu vida se ha visto afectada negativamente por tu necesidad de cuidar o controlar a otros.
– Educación: Empieza a educarte sobre la codependencia. Lee libros de Melody Beattie y otros expertos en el tema para comprender mejor las dinámicas subyacentes de la codependencia y cómo afecta a tu vida.
– Terapia o apoyo: Considera buscar terapia individual o unirse a un grupo de apoyo para personas codependientes. La terapia puede proporcionar un espacio seguro para explorar tus patrones de comportamiento y emociones, mientras que un grupo de apoyo te permite compartir experiencias y aprender de otros en situaciones similares.
– Establecimiento de límites: Aprende a establecer límites saludables en tus relaciones. Esto implica aprender a decir «no» cuando sea necesario y cuidar de ti mismo sin sentirte culpable.
– Autocuidado: Prioriza tu propio bienestar emocional, físico y espiritual. Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien contigo mismo y que no estén centradas en las necesidades de los demás.
– Conciencia emocional: Trabaja en desarrollar una mayor conciencia de tus emociones y necesidades. Aprende a identificar y expresar tus sentimientos de manera saludable.
– Perdón y aceptación: Aprende a perdonarte a ti mismo por tus errores y aceptarte tal como eres. La autoaceptación es fundamental en el proceso de recuperación.
– Enfoque en el presente: Practica la atención plena (mindfulness) para mantener tu enfoque en el presente y evitar la rumiación sobre el pasado o la preocupación excesiva por el futuro.
– Red de apoyo: Mantén una red de apoyo fuerte que incluya amigos, familiares y terapeutas en quienes puedas confiar y hablar abiertamente sobre tus desafíos y logros en la recuperación.
– Compromiso a largo plazo: La recuperación de la codependencia es un proceso continuo. Comprométete a trabajar en ti mismo a lo largo del tiempo y a mantenerte alerta a los patrones de codependencia que puedan surgir en el futuro.
Recuperarse de la codependencia es un viaje personal y puede llevar tiempo. La clave es la autoconciencia, el autocuidado y el trabajo constante en el desarrollo de relaciones más saludables y equilibradas. El enfoque de Melody Beattie se centra en empoderar a las personas codependientes para que tomen el control de sus vidas y encuentren la sanación y el equilibrio.

Mi Reflexión: La recuperación comienza cuando reconocemos que no podemos transformar por nosotros mismos aquello que durante tanto tiempo nos ha mantenido atrapados. Dios nos invita a mirar nuestro corazón con honestidad, reconocer nuestras necesidades, aceptar nuestras limitaciones y entregarle aquello que no podemos cambiar. Él puede utilizar la reflexión, el aprendizaje, los límites saludables y el apoyo de otros como instrumentos para nuestra transformación. A medida que dejamos de vivir centrados en controlar, rescatar o agradar a los demás, aprendemos a depender más de Dios y a asumir responsablemente nuestra propia vida. La recuperación se convierte así no solo en un camino hacia relaciones más sanas, sino en una oportunidad para permitir que Dios restaure nuestro interior y nos enseñe a vivir desde la libertad, la paz y el amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué área de mi vida necesito reconocer delante de Dios que no puedo transformar por mis propias fuerzas y debo entregarle?
¿Estoy permitiendo que Dios transforme mi manera de pensar, sentir y relacionarme, o sigo intentando hacerlo todo bajo mi propio control?

Meditación 19 de Septiembre … Disculpas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que es saludable para mantener nuestras relaciones aceptar los errores cometidos y pedir disculpas a la persona que tratamos inadecuadamente. Pedir excusas es un gesto de madurez y evita situaciones difíciles con las personas de nuestro entorno.

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Medita sobre esto:

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera.”
Una vez que pedimos una disculpa, no tenemos que seguirla repitiendo. Si alguien quiere seguirnos sacando una disculpa por el mismo incidente, eso es asunto de esa persona y no tenemos porque dejarnos enganchar.
Podemos aprender a tomar seriamente nuestras disculpas y a no darlas cuando no sean validas. Cuando nos sintamos bien con nosotros mismos, sabremos cuando es momento de decir que lo sentimos y cuando no.

“Hoy tratare de ser claro y sano en mis disculpas, asumiendo responsabilidad por mis acciones y por las de nadie mas. Dios mío, ayúdame a averiguar de que es de lo que necesito disculparme y que no es responsabilidad mía”.

Mi Reflexión: Pedir perdón es un acto de humildad cuando hemos causado daño, pero no necesitamos disculparnos por cuidar nuestra vida, establecer límites o tomar decisiones saludables. A veces la culpa nos hace asumir responsabilidades que no nos corresponden y nos lleva a buscar continuamente la aprobación de los demás. Dios puede darnos sabiduría para reconocer aquello por lo que debemos pedir perdón y también libertad para no asumir culpas que Él no nos ha dado. Cuando aprendemos a responsabilizarnos de nuestras propias acciones, sin cargar con las de otros, podemos relacionarnos desde la verdad, la humildad y la paz. (Alpha).

Preguntas para reflexiona:
¿Hay algo por lo que sigo sintiéndome culpable o pidiendo perdón que, delante de Dios, realmente no me corresponde asumir?
¿Estoy dispuesta a pedir perdón con humildad cuando he causado daño y, al mismo tiempo, confiar en Dios para no cargar responsabilidades que pertenecen a otros?

Meditacion 17 de Septiembre … Conductas con las nuevas relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos asumir los vínculos con los demás de una manera saludable: cuidar de nosotros mismos, dejar que los demás se comporten como deseen, y fijar límites claros para impedir que controlemos y nos controlen.

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Medita sobre esto:

En la recuperación hablamos mucho acerca de las conductas que se siguen en las relaciones nuevas: permitirles a los demás ser ellos mismos sin reaccionar excesivamente y tomarnos las cosas en forma personal, y adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. Hablamos acerca de dejar ir nuestra necesidad de controlar, concentrándonos en la autoresponsabilidad, y en no disponernos a ser víctimas concentrándonos en la otra persona al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos. Hablamos acerca de tener y de fijar límites sanos, de hablar directamente y de asumir la responsabilidad por lo que queremos y necesitamos.
Aunque estas conductas ciertamente nos ayudan a lidiar con la gente adicta, no son conductas diseñadas sólo para utilizarse en lo que llamamos “relaciones disfuncionales”
Estas conductas son nuestras nuevas conductas en las relaciones nuevas. Nos ayudan en las relaciones tirantes. Nos pueden ayudar a atravesar épocas de estrés en las relaciones sanas.
Las conductas de recuperación que estamos aprendiendo son herramientas –destrezas para tener relaciones sanas- que nos ayudan a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones.
Recuperación significa cuidar de uno mismo –aprender a cuidarnos y a amarnos a nosotros mismos -con la gente. Entre más sanos nos volvamos, más sanas se volverán nuestras relaciones. Y nunca dejaremos de tener necesidad de conductas sanas.

«Hoy me acordare de aplicar mis conductas de recuperación a todas mis relaciones, con amigos y compañeros de trabajo, al igual que en cualquier relación amorosa especial. Trabajare duro por cuidarme a mi mismo en las relaciones difíciles, averiguando cuál habilidad sería mejor aplicar. También considerare las formas cómo se podrían beneficiar mis relaciones sanas con mis nuevas destrezas para manejar relaciones».

Mi Reflexión: Las herramientas que aprendemos en la recuperación no están destinadas únicamente a las relaciones difíciles. Son nuevas formas de vivir y relacionarnos: poner límites, hablar con honestidad, dejar de controlar, asumir nuestra responsabilidad y cuidar de nosotros mismos sin dejar de amar a los demás. Dios puede enseñarnos a relacionarnos desde un lugar más sano, sin perdernos en las necesidades de otros ni convertirnos en víctimas de las circunstancias. A medida que aprendemos a cuidarnos y a respetar nuestra propia vida, nuestras relaciones también pueden crecer en libertad, equilibrio y autenticidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué conducta saludable que estoy aprendiendo en mi recuperación necesito comenzar a practicar en todas mis relaciones, no solamente en las difíciles?
¿Cómo puedo permitir que Dios me enseñe a amar y cuidar a los demás sin descuidarme ni perderme a mí misma?.

Meditación 13 de Septiembre … Tiempo de reprogramar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enumera las bondades de la recuperación del Codependiente. Enfatiza que este sendero curativo debe ser transitado y tener la convicción que será beneficioso para lograr la confianza, serenidad y alegría que aminore el sufrimiento y dolor que signa la vida del codependiente. La autora cree firmemente que la recuperación es viable, si se asume con seriedad y compromiso.

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Medita sobre esto:

La recuperación no es puro trabajo agotador no recompensado. Hay tiempos de alegría y de descanso, tiempos en que cómodamente practicamos lo que hemos aprendido. Hay épocas de cambio, épocas en las que batallamos por aprender algo nuevo o por superar un problema en particular.
Éstas son las épocas en las que lo que hemos estado practicando en la recuperación empieza a mostrarse en nuestra vida. Estas épocas de cambio son intensas, pero tienen un propósito.
También hay épocas en las que, a un nivel profundo, estamos siendo «reprogramados». Empezamos a dejar ir creencias y conductas. podemos sentirnos asustados o confundidos durante estas épocas. Nuestras antiguas conductas o patrones podrán no habernos funcionado, pero eran cómodos y familiares.
Durante estas épocas podemos sentirnos vulnerables, solos y necesitados, como lo estamos en un viaje cuando no tenemos un mapa o una linterna, y nos sentimos como si nadie hubiera pasado antes por esta tierra.
Podemos no comprender lo que se está resolviendo en nuestro interior. Podemos no saber adonde se nos está conduciendo. Se nos está conduciendo. No estamos solos. Nuestro Poder Superior está obrando lo mejor para traer a nosotros un verdadero cambio. Otros han viajado por este camino también. Se nos conducirá hacia alguien que pueda ayudarnos, alguien que pueda brindar las señales que necesitamos. Se nos está preparando para recibir tanta alegría y amor como nuestro corazón puede albergar.
La recuperación es un proceso curativo. Podemos confiar en él, aunque no lo comprendamos. Estamos justo donde necesitamos estar dentro de este proceso. Estamos pasando exactamente por lo que necesitamos experimentar. Y a donde estamos yendo es mejor que cualquier lugar en el que hayamos estado.

«Hoy, Dios Mío ayúdame a creer que los cambios por los que estoy atravesando son para bien. Ayúdame a creer que el camino por el que estoy viajando me llevará a un lugar de luz, de amor y de alegría».

Mi Reflexión: La recuperación tiene tiempos de lucha, pero también de descanso, aprendizaje y renovación. Hay momentos en los que no comprendemos lo que Dios está haciendo en nuestro interior y podemos sentirnos vulnerables o confundidos, especialmente cuando dejamos atrás aquello que, aunque no nos hacía bien, nos resultaba conocido. Sin embargo, Dios no nos abandona en los tiempos de cambio. Él está obrando aun cuando no podemos ver el resultado. Podemos confiar en que el proceso tiene un propósito y que, paso a paso, nos conduce hacia una vida de mayor libertad, paz, amor y plenitud. (Alpha).

Para reflexionar
¿Estoy confiando en que Dios está obrando en mí, aun cuando no comprendo los cambios que estoy atravesando?
¿Qué antiguo patrón o conducta necesito soltar para permitir que Dios me conduzca hacia una vida nueva?

Meditación 11 de Septiembre … Conflicto y Desapego

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que durante las relaciones el codependiente maneja diversas reacciones, y puede caer en conflicto intentando ayudar a la otra persona; y cuando esto ocurre el desapego es una alternativa saludable. Los codependientes muchas veces no están preparados para esta tarea. Deben centrarse entonces, en continuar responsabilizándose de si mismo, y dejar que haya un mejor momento para abordar y recomponer ese vinculo afectivo.

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Medita sobre esto:

En una relación hay esas épocas maravillosas en que las cosas transcurren suavemente para ambas personas, y ninguna de las dos necesita concentrarse demasiado en el concepto del desapego. Pero hay esas épocas desafiantes en que una persona está en crisis o está cambiando, y necesitamos desapegarnos.
Luego están también esos ciclos estresantes donde ambas personas están lidiando con cuestiones muy intensas. Ambos están necesitados y ninguno tiene nada que dar.
Hay época en que desapegarnos y cuidar de nosotros mismos es difícil. Es sutil, en esos momentos, identificar el problema. Ambas personas están lidiando y curándose. Ninguna tiene mucho que dar. por lo menos por el momento. Y ambas se sienten particularmente necesitadas.
Ese es el problema.
¿Cuál es la solución?
Puede no haber una solución perfecta. El desapego sigue siendo la clave, pero puede resultar difícil cuando nosotros mismos necesitamos apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo apoyo más que ofreciéndolo.
Aun así podemos trabajar con el desapego. Aun así podemos manejar nuestros sentimientos. Podemos aceptarlo como un ciclo temporal en la relación y dejar de estar buscando que la otra persona nos de algo que él o ella no pueden dar por el momento.
Podemos también dejar de esperar que nosotros demos por el momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar acerca de él sin culpa ni avergonzar es un principio. Ingeniar sistemas de apoyo alternativos, o formas de satisfacer nuestras necesidades, ayuda. Seguimos siendo responsables de cuidar de nosotros mismos, aunque estemos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar
razonablemente que los conflictos de necesidades y el choque de asuntos por resolver se den en las relaciones más amorosas, más sanas.
Es uno de los ciclos del amor, de la amistad y de la familia. Si es una relación sana, la crisis no continuará indefinidamente.
Recuperemos nuestro equilibrio. La otra persona lo recuperará también. Podemos dejar de estar volviéndonos locos esperando que la otra persona esté equilibrada cuando no lo está.
Hablemos las cosas. Resolvamos las cosas. Mantengamos nuestras expectativas acerca de nosotros mismos, de los demás y de nuestras relaciones sanas y razonables.
Una buena relación será capaz de mantenerse y de sobrevivir a los malos tiempos. A veces, los necesitamos para que ambos podamos crecer y aprender por separado.
A veces, la gente que por lo general está ahí para apoyarnos no puede hacerlo. Podemos encontrar otra manera de cuidar de nosotros mismos.

«Hoy recordaré que mis mejores relaciones tienen tiempos malos. Si el mal es la norma, consideraré cuánto de deseable es la relación. Si el mal tiempo es un ciclo temporal, practicaré el comprenderme a mí mismo y a la otra persona. Dios mío , ayúdame a recordar que la ayuda y el apoyo que quiero y necesito no viene nada más en forma de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones sanas para cuidar de mí mismo si no dispongo de mi sistema normal de apoyo».

Mi Reflexión: Hay momentos en que una relación atraviesa tiempos difíciles y ambas personas están necesitadas y tienen poco para ofrecer. Esto no significa necesariamente que la relación esté mal; puede ser un ciclo temporal que requiere paciencia, comunicación y cuidado personal. Desapegarnos significa dejar de exigir al otro aquello que por ahora no puede darnos y buscar formas saludables de atender nuestras propias necesidades. Dios puede enseñarnos, aun en estos períodos difíciles, a recuperar nuestro equilibrio, respetar nuestros límites y confiar en que no dependemos de una sola persona para recibir el apoyo que necesitamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy aceptando con serenidad que la otra persona atraviesa un momento difícil, o sigo esperando que me dé lo que ahora no puede ofrecer?
¿Qué puedo hacer para cuidar de mí misma y, al mismo tiempo, permitir que Dios me muestre otras formas saludables de recibir apoyo?