Me dispongo a cambiar

Cuando estamos dispuestos a crecer, el crecimiento se produce de modos maravillosos.

Mi crecimiento espiritual puede llegarme de formas extrañas. Mediante un encuentro casual o un accidente, una enfermedad o la perdida de un ser querido. Algo en mi interior me impulsa a seguir, o me impide enérgicamente continuar viviendo como antes. Esto varia de persona a persona. Crezco espiritualmente cuando acepto la responsabilidad de mi vida, que me da el poder interior necesario para hacer los cambios que preciso. No se trata de cambiar a los demás . Crece espiritualmente aquella persona que esta dispuesta a abandonar el papel de victima, perdonar y empezar una nueva vida. Nada de esto sucede de la noche a la mañana. Es un proceso que se va desplegando. Amarme me abre la puerta, y estar dispuesta a cambiar me ayuda.

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones para sanar tu vida).

Mi Amor es poderoso

El Amor hace girar mi mundo.

Me trato como a una persona profundamente amada. Toda clase de acontecimientos vienen y van , pero a través de todos ellos, mi amor por mi es constante. Amarse no significa ser vanidoso ni engreído. Las personas vanidosas o engreídas esconden mucho odio hacia si mismas encubierto por frases como «Yo soy mejor que tu». Me amo a mi misma sencillamente valorando el milagro de mi propia Ser. Cuando me amo de verdad no puedo hacerme daño, ni hacérselo a otras personas. Creo que la respuesta para la paz mundial es el amor incondicional , y hemos de empezar aceptándonos y amándonos a nosotros mismos. Ya no espero a hacer perfecta para amarme.

Me acepto exactamente tal como soy aquí y ahora.

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones para sanar su vida.