
Empecé a darme cuenta de que esperar es un arte, que la espera logra cosas. Esperar puede ser muy, muy poderoso. El tiempo es algo valioso. Si puede esperar dos años, a veces puede lograr algo que no podría lograr hoy, sin importar cuánto haya trabajado, sin importar cuánto dinero haya vomitado en el aire, sin embargo, muchas veces se golpeó la cabeza contra la pared. (EL VALOR AL CAMBIO POR DENNIS WHOLEY).
Las personas que tienen más éxito en vivir y amar son aquellas que pueden aprender a esperar con éxito. No muchas personas disfrutan esperando o aprendiendo paciencia. Sin embargo, esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está disponible para nosotros ahora. Pero hay cosas que no podríamos hacer o tener hoy, sin importar qué, que podamos tener en el futuro. Hoy, nos volveremos locos tratando de lograr lo que vendrá naturalmente y con facilidad más tarde.
Podemos confiar en que todo está dentro del cronograma. El tiempo de espera no es tiempo perdido. Se está trabajando en algo, en nosotros, en otra persona, en el Universo.
No tenemos que poner nuestra vida en espera mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a otra parte; podemos practicar aceptación y gratitud mientras tanto; podemos confiar en que tenemos una vida para vivir mientras esperamos; luego nos dedicamos a vivirla.
Ocúpate de tu frustración e impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: «No siempre puedes obtener lo que quieres» no es del todo cierto. A menudo, en la vida, podemos obtener lo que queremos, especialmente los deseos de nuestro corazón, si podemos aprender a esperar.
Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me siento impotente porque estoy esperando que algo suceda y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder disponible para mí al aprender a esperar.
)Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Categoría: paciencia
Meditación 7 de Julio … Dejar ir

Podemos ser amables, confiar en las personas y aún así no permitirnos ser utilizados o abusados. No tenemos que dejar que las personas hagan lo que quieran con nosotros. ¡No todas las solicitudes son legítimas! ¡No todas las solicitudes requieren un sí!
La vida puede ponernos a prueba. La gente puede buscar nuestros puntos débiles. Podemos ver un denominador común de los límites que se están probando en nuestra vida. Si tenemos un punto débil en un área, es posible que nos veamos sometidos a pruebas repetidas en esa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La vida, las personas, nuestro Poder Superior y el Universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.
Cuando aprendamos esa lección, encontraremos que los problemas con esa área disminuyen. El límite se ha establecido, el poder ha sido propiedad. Por ahora, la lección ha sido aprendida. Es posible que necesitemos estar enojados con ciertas personas por un tiempo, personas que han llevado nuestra tolerancia al límite.
Esta bien. Pronto, podemos soltar la ira y cambiarla por gratitud. Estas personas han estado aquí para ayudarnos a aprender sobre lo que no queremos, lo que no toleraremos y cómo poseer nuestro poder. Podemos agradecerles por lo que hemos aprendido.
¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar? ¿Hasta qué punto dejaremos que otros vayan con nosotros? ¿Cuánto de nuestra ira e intuición debemos descontar? ¿Dónde están nuestros límites? ¿Tenemos alguna? Si no lo hacemos, estamos en problemas.
Hay momentos en los que no debemos confiar en los demás, sino confiar en nosotros mismos y establecer límites con quienes nos rodean.
Hoy, estaré abierto a una nueva conciencia sobre las áreas donde necesito límites más saludables. Voy a renunciar a mi suposición ingenua de que la otra persona siempre tiene la razón. Intercambiaré esa opinión por confiar en mí mismo, escucharme a mí mismo y tener y establecer límites saludables.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 5 de Julio… Aprendiendo a Esperar

Empecé a darme cuenta de que esperar es un arte, que la espera logra cosas. Esperar puede ser muy, muy poderoso. El tiempo es algo valioso. Si puede esperar dos años, a veces puede lograr algo que no podría lograr hoy, sin importar cuánto haya trabajado, sin importar cuánto dinero haya vomitado en el aire, sin embargo, muchas veces se golpeó la cabeza contra la pared. (EL VALOR AL CAMBIO POR DENNIS WHOLEY)
Las personas que tienen más éxito en vivir y amar son aquellas que pueden aprender a esperar con éxito. No muchas personas disfrutan esperando o aprendiendo paciencia. Sin embargo, esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está disponible para nosotros ahora. Pero hay cosas que no podríamos hacer o tener hoy, sin importar qué, que podamos tener en el futuro. Hoy, nos volveremos locos tratando de lograr lo que vendrá naturalmente y con facilidad más tarde.
Podemos confiar en que todo está dentro del cronograma. El tiempo de espera no es tiempo perdido. Se está trabajando en algo, en nosotros, en otra persona, en el Universo.
No tenemos que poner nuestra vida en espera mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a otra parte; podemos practicar aceptación y gratitud mientras tanto; podemos confiar en que tenemos una vida para vivir mientras esperamos; luego nos dedicamos a vivirla.
Ocúpate de tu frustración e impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: «No siempre puedes obtener lo que quieres» no es del todo cierto. A menudo, en la vida, podemos obtener lo que queremos, especialmente los deseos de nuestro corazón, si podemos aprender a esperar.
Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me siento impotente porque estoy esperando que algo suceda y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder disponible para mí al aprender a esperar.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 27 de Junio … Logra la armonía

Cuando un pianista aprende una nueva pieza musical, no se sienta e instantáneamente la toca a la perfección. A menudo, un pianista debe practicar la labor de cada mano por separado para aprenderse el ritmo, para aprender el sonido. Con una mano practica una parte hasta que la toca con ritmo y facilidad. Luego, el músico practica con la otra mano, tocando las notas, una por una, hasta que se aprende la tarea de esa mano. Cuando cada una de las manos ha aprendido su parte –el sonido, el sentimiento, el ritmo, los tonos entonces pueden tocar juntas ambas manos.
Durante el tiempo de práctica, la música puede no sonar bien. Puede sonar desconectada, no particularmente bella. Pero cuando ambas manos están listas para tocar juntas, se crea la música, se forma una pieza en armonía y belleza.
Cuando empezamos la recuperación puede parecernos que nos pasamos meses, años incluso, practicando conductas individuales, aparentemente desconectadas, en partes separadas de nuestra vida.
Llevamos nuestras nuevas habilidades a nuestro trabajo, a nuestra carrera, y empezamos a aplicarlas lentamente, haciendo más sanas nuestras relaciones de trabajo. Llevamos nuestras destrezas a nuestras relaciones, a veces a una relación a la vez. Batallamos con nuestras nuevas conductas en nuestras relaciones amorosas.
Tocando una parte a la vez, practicamos nuestra nueva música nota por nota.
Trabajamos en nuestra relación con nuestro Poder Superior, en nuestra espiritualidad. Trabajamos en amarnos a nosotros mismos. Trabajamos en creer que nos merecemos lo mejor. Trabajamos sobre nuestras finanzas. En nuestras aficiones. A veces en nuestra apariencia. A veces en nuestra casa.
Trabajamos sobre los sentimientos. Sobre las creencias. Sobre las conductas. Dejamos ir lo viejo, adquiriendo lo nuevo. Trabajamos y trabajamos y trabajamos. Practicamos. Batallamos. Vamos de un extremo al otro, y a veces regresamos y volvemos a empezar.
Hacemos un pequeño progreso, tenemos un retroceso y luego seguimos adelante otra vez.
Todo puede parecer estar desconectado. Puede no sonar como una armoniosa, bella pieza de música, solo notas aisladas. Luego un día, algo ocurre. Estamos listos para tocar con ambas manos, para reunir la música.
En lo que hemos estado trabajando, nota por nota, se convierte en una canción. Esa canción es una vida plena, una vida completa, una vida en armonía.
La música se reunirá en nuestra vida si seguimos practicando por partes.
«Hoy practicare mis conductas de recuperación en partes individuales de mi vida. Confió en que, un día, las cosas se reunirán en una sola, completa canción».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 26 de Junio … Sobrevivamos a los atorónes

Un atorón puede durar varios días. Nos sentimos perezosos, faltos de concentración y a veces abrumados por sentimientos que no logramos clasificar. Podemos no entender qué nos está pasando. Hasta nuestros intentos por practicar conductas de recuperación parecen no funcionar. Todavía no nos sentimos emocional, mental y espiritualmente tan bien como quisiéramos.
En un atorón podemos descubrirnos revirtiendonos instintivamente a viejos patrones de pensamiento, de sentimiento y de comportamiento, aunque ahora sepamos mejor como hacer las cosas. Podemos descubrir que nos estamos obsesionando, aunque sepamos que eso es precisamente lo que estamos haciendo y que no funciona.
Podemos descubrirnos buscando frenéticamente a otra persona que nos haga sentir mejor, sabiendo todo el tiempo que nuestra felicidad y bienestar no están en los demás.
Podemos empezar a tomarnos personalmente cosas que no son asunto nuestro y a reaccionar en formas que bien hemos aprendido que no nos funcionan.
Estamos en un atorón. No durará para siempre. Estos periodos son normales, necesarios incluso. Estos son los días que debemos superar. Son días para concentrarse en conductas de recuperación, aunque las recompensas ocurran o no en forma inmediata. Estos, a veces, son días para dejarnos ser como somos y amarnos a nosotros mismos tanto como podamos.
No tenemos por qué sentirnos avergonzados, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación. No tenemos por qué esperar de una manera poco razonable «más » de nosotros mismos. Ni siquiera tenemos que esperar de nosotros mismos que vivamos la vida a la perfección.
Atraviesa el atorón. Este terminará. A veces, un atorón puede durar varios días y luego, en el curso de una hora, ver que salimos de él y nos sentimos mejor. A veces puede durar un poco más.
Practica una conducta de recuperación en un área pequeña y empieza a subir cuesta arriba. Pronto, el atorón desaparecerá. Nunca podemos juzgar dónde estaremos mañana por el sitio donde nos encontramos hoy.
«Hoy me concentraré en practicar una conducta de recuperación en uno de mis asuntos, confiando en que esta práctica me hará seguir adelante. Recordaré que la aceptación, la gratitud y el desapego son un buen lugar para empezar».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 22 de Junio … Historiales laborales

Al igual que tenemos historiales de relaciones, la mayoría de nosotros tenemos historiales laborales.
Al igual que tenemos una circunstancia actual que aceptar y con la cual lidiar en nuestra vida de relaciones, tenemos una circunstancia actual que aceptar y con la cual lidiar en nuestra vida de trabajo.
Al igual que desarrollamos una actitud sana hacia nuestra historia de relaciones – que nos ayudará a aprender y a seguir adelante podemos desarrollar una actitud sana hacia nuestra historia laboral.
En mi vida he tenido muchos empleos, desde que tenía once años. Al igual que he aprendido muchas cosas acerca de mí misma a través de mis relaciones, he aprendido muchas lecciones a través de mi trabajo. A menudo, estas lecciones corren paralelas a las lecciones que estoy aprendiendo en otras áreas de mi vida.
He trabajado en empleos que odiaba, pero de los cuales dependía temporalmente. Me he quedado atorada en empleos porque me daba miedo lanzarme yo sola y encontrar mi siguiente serie de circunstancias.
He estado en algunos empleos para desarrollar habilidades. A veces, no supe que estaba desarrollado esas habilidades hasta más tarde, cuando se convirtieron en una parte importante de la carrera que elegí.
He trabajado en empleos donde me he sentido victimada, donde sentía que daba y daba sin recibir nada a cambio. He estado en relaciones donde fabricaba sentimientos similares.
He trabajado en algunos empleos que me han enseñado lo que no quería en absoluto; y en otros que han despertado en mí la idea de lo que realmente quería y me merecía en mi carrera.
Algunos de mis empleos me han ayudado a fortalecer el carácter; otros, a desarrollar habilidades sutiles. Todos han sido un lugar dónde practicar conductas de recuperación.
Al igual que tuve que lidiar con mis sentimientos y con los mensajes acerca de mí misma en mis relaciones, he tenido que lidiar con mis sentimientos y con los mensajes acerca de mí misma, y de lo que creía que me merecía en mi trabajo.
Así como he tenido que limpiar los despojos de sentimientos acerca de relaciones del pasado, he necesitado concluir mis asuntos en lo relativo a mis trabajos y a mi carrera.
En mi vida he atravesado por dos cambios importantes de carrera: Aprendí que ninguna de esas carreras fue un error y que en ningún empleo fue un desperdicio de tiempo. he aprendido algo en cada empleo que he tenido, y mi historia laboral me ha ayudado a crear lo que soy.
Aprendí algo mas: había un Plan, estaba siendo guiada. Entre mas confiaba en mis instintos, en lo que quería y en lo que sentía era correcto, mas sentía que era guiada.
Entre mas me rehusaba a perder mi alma en un empleo y trabajaba en el porque lo quería y no por la paga, menos victimada me sentía por cualesquiera de mis carreras, aun en aquellos empleos donde recibía un magro salario. Entre mas fijaba metas y trabajaba responsablemente por lograr el tipo de carrera que quería, mas podía decidir si un empleo en particular encajaba en el esquema de las cosas. Podía entender por que estaba trabajando en ese empleo en particular y cómo me beneficiaría de ello.
Hay veces en que he sentido pánico en el trabajo y acerca de dónde me encontraba en mi historia laboral. El pánico nunca me ayudó. Lo que me ayudó fue confiar y trabajar mi programa.
Hubo veces en que miraba a mi alrededor y me preguntaba por qué estaba donde estaba. Hubo veces en que la gente pensó que yo debía estar en otro sitio diferente. Pero cuando veía en mi interior y veía a Dios, yo sabía que estaba en el lugar correcto, por el momento.
Hubo veces en que no fui promovida como quería. Hubo veces en que me negué a ser promovida porque no lo sentía correcto.
Hubo veces en que tuve que renunciar a un empleo y alejarme para ser fiel a mí misma. A veces, eso era atemorizante. A veces, me sentía un fracaso. Pero aprendí esto: si estaba trabajando mi programa y me era fiel a mí misma, nunca tendría que temer hacia dónde se me estaba guiando.
Ha habido veces en que no podía sobrevivir con la escasa cantidad de dinero que estaba recibiendo. En vez de llevar ese asunto ante un jefe o patrón en particular y echarle la culpa, he tenido que aprender a llevar ese asunto ante mí misma y ante mi Poder Superior. He aprendido que yo soy la responsable de fijar mis límites y de establecer lo que creo que merezco. También he aprendido que es Dios, y no un patrón en particular, la fuente de mi guía.
He aprendido que no estoy atorada o atrapada en un trabajo al igual que no lo estoy en una relación. Tengo alternativas. Tal vez no pueda verlas claramente ahora, pero tengo alternativas. He aprendido que si realmente quiero cuidar de mí misma de una forma en particular en un empelo, lo haré. Y si realmente quiero ser
victimada en un empleo, también permitiré que eso ocurra.
Yo soy responsable de lo que elijo, y tengo alternativas. Por encima de todo lo demás, he aprendido a aceptar mis circunstancias actuales en el trabajo y a confiar en ellas. Eso no significa doblegarse; no significa renunciar a nuestros límites. Significa confiar, aceptar y luego cuidarme a mí misma lo mejor que pueda en cualquier día dado.
«Dios mío, ayúdame a llevar mis conductas de recuperación a los asuntos relacionados con mi carrera».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 19 de Junio … Hagamos la vida mas fácil

La vida no tiene por qué ser dura.
Sí, hay veces que necesitemos soportar, batallar y confiar en nuestras habilidades para la supervivencia. Pero no tenemos por qué hacer la vida, el crecimiento, la recuperación, el cambio o nuestros asuntos cotidianos tan duros todo el tiempo.
Hacer que la vida sea tan dura es un remanente de nuestro martirio, un sobrante de las viejas maneras de pensar, de sentir y de creer.
Somos valiosos, aunque la vida ya no sea tan dura. Nuestro valor y nuestra valía no se determinan por lo duro que batallemos.
Si la estamos haciendo tan dura, podemos estar haciéndola más dura de lo que necesita ser, dijo una mujer.
Aprende a dejar que las cosas ocurran fácil y naturalmente. Aprende a dejar que los eventos, y tu participación en ellos, caigan en su sitio. Puede ser fácil ahora. Más fácil de lo que ha sido. Podemos ir con la marea, quitarnos el mundo de los hombros y dejar que nuestro Poder Superior nos facilite el camino hacia donde necesitemos estar.
«Hoy dejaré de batallar tan duro. Dejaré mi creencia de que la vida y la recuperación tienen que ser duras. La remplazaré con la creencia de que puedo andar este viaje tranquilo y en paz. Y a veces, de hecho, puede ser divertida».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 16 de Junio

La más emocionante idea que he descubierto en mi sobriedad y en mi recuperación de la codependencia es la magia de fijar metas. Las cosas suceden. Las cosas cambian. Cumplo con proyectos importantes. Cambio. Conozco gente nueva. Me encuentro a mí misma en lugares interesantes. Atravieso los tiempos difíciles con un mínimo de caos. Los problemas se solucionan. Mis deseos y necesidades se ven satisfechos. Los sueños se vuelven realidad.
Estoy extasiada de poder fijar metas, y espero que pueda transmitirles mi entusiasmo. No hay nada en el mundo como ir adonde uno quiere ir, obtener lo que queremos, solucionar un problema o hacer algo que quisimos hacer.
Muchos codependientes no conocen esta alegría. También es nueva para mí. Me pasé muchos años de mi vida sin molestarme siquiera en pensar qué quería y necesitaba, hacia dónde quería ir, y qué quería hacer. La vida tenía que ser soportable. Yo no pensaba que merecía cosas buenas. No pensaba que la mayoría de las cosas buenas estaban a mi alcance. No estaba tan interesada en mi vida, excepto como un apéndice de otras personas. No pensaba en vivir mi vida; estaba demasiado concentrada en los demás. Estaba demasiado ocupada reaccionando, en vez de estar actuando.
No estoy sugiriendo que podamos controlar todos los eventos de nuestra vida. No podemos. En muchas cosas no tenemos la palabra final; Dios sí la tiene. Pero creo que podemos cooperar con bondad. Creo que podemos planear, hacer peticiones, y empezar a poner en movimiento un proceso.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 16 de Junio… Hacer frente a las familias

Hay muchos caminos para cuidarse a sí mismo con las familias. Algunas personas optan por cortar las conexiones con los miembros de la familia durante un período de tiempo. Algunas personas optan por mantenerse en contacto con los miembros de la familia y aprender diferentes comportamientos. Algunos se desconectan por un tiempo, luego regresan lentamente en una base diferente.
No hay una forma perfecta o única para tratar con los miembros de nuestra familia en recuperación. Depende de cada uno de nosotros elegir un camino que se adapte a nosotros y nuestras necesidades en cada momento.
La idea que es nueva para nosotros en la recuperación es que podemos elegir. Podemos establecer los límites que debemos establecer con los miembros de la familia. Podemos elegir un camino que funcione para nosotros, sin culpa ni obligación ni influencia indebida de ninguna fuente, incluidos los profesionales de la recuperación. Nuestro objetivo es separarnos en el amor con los miembros de la familia. Nuestro objetivo es ser capaces de cuidar de nosotros mismos, amarnos a nosotros mismos y vivir vidas saludables a pesar de lo que hacen o dejan de hacer los miembros de la familia. Decidimos qué límites o decisiones son necesarias para hacer esto.
Está bien decir no a nuestras familias cuando eso es lo que queremos. Está bien decir sí a nuestras familias si eso se siente bien. Está bien llamar a tiempo de espera y está bien volver como una persona diferente.
«Dios, ayúdame a elegir el camino correcto para mí con la familia. Ayúdame a entender que no existe el bien o el mal en este proceso. Ayúdame a luchar por el perdón y aprender a separarme con amor, siempre que sea posible. Entiendo que esto nunca implica que tenga que renunciar al cuidado personal y la salud por el bien del sistema».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 4 de Junio

Dar a los demás, hacer cosas por ellos y con ellos, son parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. Pero aprender cuándo no debernos dar, cuándo no ceder, y cuándo no hacer cosas por y con la gente, son también parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. No es bueno cuidar de la gente que se aprovecha de nosotros para evitar la responsabilidad. Es dañino para ellos y para nosotros. Hay una línea sutil entre ayudar y hacerle daño a la gente, entre dar en forma benévola y dar de manera destructiva. Podernos aprender a hacer esa distinción.
El cuidar es un acto y una actitud. Para algunos de nosotros se convierte en un papel que desempeñamos en nuestra vida entera y con toda la gente que se halla a nuestro alrededor. El cuidar está, yo creo, en cercana relación con el martirio (con frecuencia se acusa a los codependientes de padecer tal estado) y con el ser complacientes (otra acusación que se nos lanza). Los mártires, de acuerdo con Earnie Larsen, “deforman las cosas”. Necesitamos seguir sacrificando nuestra felicidad y la de los demás por el bien de alguna causa desconocida que no requiere sacrificio. En los complacientes, de acuerdo con Earnie Larsen, no se puede confiar. Mentimos. Y como cuidadores, no cuidamos de nosotros mismos.
Lo más importante acerca de ser cuidadores es aprender a entender qué significa y cuándo lo estamos haciendo, para que podamos dejar de hacerlo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
