Meditación 15 de Agosto … Deja espacio para los sentimientos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que para quienes estamos acostumbrados a reaccionar ante cualquier «sentimiento» que aparezca en nuestra mente, resulta beneficioso que nos demos el tiempo para trabajar de forma consciente e ir entendiéndonos como personas. No hace falta que nos apuremos como solemos hacer las cosas. Este trabajo interior lleva su tiempo y toca que sepamos dosificarnos.

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Medita sobre esto:

Necesitamos darnos espacio a nosotros mismos y dárselo a los demás para trabajar con nuestros sentimientos.
Somos gente, no robots. Una parte importante de nosotros –quiénes somos, cómo crecemos, cómo vivimos está conectada a nuestro centro emocional. Tenemos sentimientos, a veces difíciles, a veces desgarradores, a veces explosivos, sobre los que necesitamos trabajar.
Al afrontar estos sentimientos y trabajar en ellos crecemos nosotros y los demás. En las relaciones, ya sea en una relación amorosa, en una amistad, en una relación familiar o en una relación de negocios, la gente necesita espacio para experimentar sus sentimientos y trabajar en ellos.
Algunos le llaman » atravesar el proceso».
Es irracional esperar de nosotros mismos o de los demás que no necesitamos tiempo y espacio para trabajar sobre nuestros sentimientos. Estaríamos disponiéndonos a nosotros mismos y a nuestras relaciones al fracaso si no nos damos este tiempo y este espacio en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para trabajar con los sentimientos. Necesitamos espacio y permiso para trabajar con estos sentimientos de la manera embarazosa, incómoda, a veces desordenada en que la gente trabaja sobre ellos.
Así es la vida. Así es el crecimiento. Así está bien. Podemos darle espacio a los sentimientos. Podemos dejar que la gente tenga tiempo y permiso para trabajar sobre sus sentimientos. No tenemos que mantenernos a nosotros mismos y mantener a los demás bajo una rienda tan tirante. Mientras trabajamos sobre nuestros sentimientos no tenemos que gastar energía innecesaria reaccionando a cada sentimiento que tengamos nosotros mismos o los demás. No tenemos por qué tomar tan en serio nuestros sentimientos, ni los sentimientos de los demás, mientras nosotros o ellos estamos en el proceso de trabajar sobre ellos.
Deja que los sentimientos fluyan y confía adónde te está llevando este flujo.

«Puedo fijar límites razonables para una conducta y, aun así dejar espacio para todo un rango de emociones».

Mi Reflexión: Los sentimientos necesitan tiempo, espacio y aceptación. No todo lo que sentimos requiere una respuesta inmediata; algunas emociones simplemente necesitan ser reconocidas, comprendidas y procesadas. Darnos permiso para atravesar nuestras emociones —y permitir que otros hagan lo mismo— es una forma de madurez y respeto. Podemos establecer límites saludables sin exigir que nosotros mismos o los demás dejemos de sentir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me permito sentir sin reaccionar inmediatamente?
¿Estoy dando a los demás espacio para procesar lo que sienten?

Reflexión del Dia: 14 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera la importancia de sanar de la codependencia. Existe un Programa exitoso como es la Terapia en Doce pasos de CoDA. Busca adscribirte a algún Grupo de ayuda cercano a tu localidad.

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Reflexiona sobre esto:

Hemos sido usados otra vez. No nos han apreciado otra vez. Hemos luchado tanto por ayudar a la gente, de ser buenos con ella. Nos lamentamos, “¿Por qué? “ “¿Por qué me pasa esto SIEMPRE a mí?” Otra persona nos ha pisoteado, nos ha golpeado. Y pensamos: “¿Siempre seremos víctimas?” Probablemente, si no dejarnos de rescatar y de cuidar a los demás como si fuéramos su nana.
Muchos codependientes, en alguna época de su vida, fueron verdaderas víctimas, del abuso, de la negligencia, del abandono, del alcoholismo de otro, o de cualquier otra situación que puede hacer víctima a la gente. Estuvimos, en algún momento, realmente desvalidos e incapacitados para protegernos o solucionar nuestros problemas. Algo nos sobrevino, algo que no pedimos, y que nos hirió terriblemente. Eso es triste, verdaderamente triste. Pero un hecho todavía más triste es que muchos de los codependientes empezamos a vernos a nosotros mismos como víctimas. Nuestra dolorosa historia se repite. Como sus nanas, permitimos que la gente nos victimice, y participamos en nuestra victimización al seguir perpetuamente rescatando a la gente.
Rescatar o cuidar no son un acto de amor. El triángulo del drama es un triángulo de odio. Alimenta y mantiene el odio hacia uno mismo, y es un obstáculo para la expresión de nuestros sentimientos hacia los demás. El triángulo y los papeles cambiantes de rescatador, perseguidor y víctima son el proceso visible que atravesamos. Cambia el papel que desempeñamos y nos sobrevienen los cambios emocionales tan cierta y tan intensamente como si estuviéramos leyendo un libreto. Podemos completar el proceso en segundos, experimentando tan sólo emociones ligeras al cambiar de papel. O bien podemos llevarnos años en completar el triángulo y engendrando así una explosión mayor. Podemos, y muchos lo hacemos, rescatar veinte veces en un día.

Mi Reflexión:Este texto nos invita a reconocer que ayudar no significa asumir la responsabilidad de la vida de los demás. Cuando rescatamos constantemente, podemos terminar agotados, resentidos y sintiéndonos víctimas de aquello mismo que decidimos hacer. Salir de ese círculo implica aprender a poner límites, respetar la responsabilidad de cada persona y cuidar también de nosotros mismos. El verdadero amor no controla ni rescata: acompaña, respeta y permite que cada uno enfrente sus propias decisiones y consecuencias.(Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy ayudando por amor o por sentirme responsable?
¿Qué límite necesito establecer para cuidar de mí misma?

Meditación 12 de Agosto … Seamos directos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera la importancia de mantener relaciones sanas sustentadas en la honestidad con quienes representan tus vínculos afectivas.

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Medita sobre esto:

Es un gusto estar cerca de la gente que es directa.
Nunca tenemos que averiguar lo que realmente está pensando o sintiendo, porque es honesta acerca de sus pensamientos y expresa abiertamente sus sentimientos.
Nunca tenemos que preguntarnos si realmente están con nosotros porque quieren, o por un sentimiento de culpa y de obligación.
Cuando hace algo por nosotros, no tenemos que preocuparnos de que acaben teniendo resentimientos hacia nosotros porque por lo general la gente directa hace cosas que la complace a ella misma.
No tenemos que inquietarnos acerca del estatus de nuestra relación con ellos, porque si se los preguntamos, nos lo dirán.
No tenemos que preocuparnos si están enojados, porque lidian abiertamente con su ira y la resuelven de inmediato.
No tenemos que preguntarnos si estarán hablando de nosotros a nuestras espaldas, porque si tienen algo que decir, nos lo dirán directamente.
No tenemos que preguntarnos si podemos confiar en ella porque la gente directa es digna de confianza.
¿No sería bueno que todos fuéramos directos?

«Hoy dejaré ir mis ideas acerca de que de alguna manera es bueno o deseable ser indirectos. En vez de ello, me esforzaré por ser honesto, directo y claro en mi comunicación con los demás. Haré que comience por mí el ser directo en mis relaciones».

Mi Reflexión: La comunicación directa y honesta construye confianza. Cuando expresamos lo que pensamos y sentimos con claridad, respeto y amor, evitamos malentendidos, resentimientos y suposiciones. Ser directos no significa ser duros; significa hablar con verdad y tratar al otro con dignidad. La honestidad que esperamos de los demás también debe comenzar con nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy expresando con claridad lo que pienso y siento?
¿Hay alguna conversación que necesito afrontar con honestidad y amor?.

Meditación 11 de Agosto… Curación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe considerar la recuperación como única vía para sanar de la codependencia.

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Medita sobre esto:

Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.
La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.
Deja que venga la energía curativa. Atráelo. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.
Es tuya si la pides, si crees en ella.

«Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejaré fluir hacia mí, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él.»

Mi Reflexión: La sanidad también comienza cuando abrimos el corazón y permitimos que Dios obre en nosotros. Podemos acercarnos a Él con nuestros temores, heridas y cargas, confiando en que su presencia trae consuelo, fortaleza y renovación. Al recibir su amor, también podemos convertirnos en instrumentos de esperanza y consuelo para otros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga necesito entregar hoy a Dios para recibir su paz?
¿Cómo puedo transmitir a otros la esperanza y el consuelo que he recibido?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de asumir la responsabilidad de su propio cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también es aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la impulsividad. Cuando buscamos la paz de Dios antes de actuar, podemos distinguir con mayor claridad qué nos corresponde hacer y qué debemos dejar en Sus manos. No estamos llamados a cambiar a los demás, sino a responder con sabiduría y fidelidad a nuestra propia responsabilidad. La paz es una buena guía para decidir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones desde la paz o desde el temor y la ansiedad?
¿Qué situación necesito entregar hoy a Dios para cuidar mejor de mí mismo?

Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la persona codependiente esta apegada afectivamente a eventos, personas, A eso se acostumbra y le resulta difícil desapegarse de lo que le hace sentir mal.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».

Mi Reflexión: No podemos resolver un conflicto reaccionando desde el enojo, el miedo o el deseo de controlar. Cuando nuestras emociones toman el mando, perdemos la paz y el problema suele crecer. Desapegarnos no significa dejar de amar; significa hacer una pausa para recuperar la serenidad y permitir que Dios nos dé sabiduría para responder en lugar de reaccionar. Desde un corazón en paz nacen las mejores decisiones. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando impulsivamente o respondiendo con la paz que Dios me da?
¿Qué necesito soltar hoy para permitir que Dios me muestre el mejor camino?

Reflexión del Dia: 9 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma utilizar la relajación como medio para disminuir la ansiedad ocasionada por situaciones y eventos difíciles de manejar por el codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón o de CODA. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.

Mi Reflexión: Cuando la ansiedad nos domina, hacer una pausa puede ser más sabio que reaccionar. Apartarnos por un momento no significa huir del problema, sino recuperar la serenidad necesaria para enfrentarlo con claridad. A veces, lo más saludable que podemos hacer es detenernos, respirar, orar y esperar hasta que nuestro corazón encuentre nuevamente la paz. Desde la calma podemos responder mejor que desde el caos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué me ayuda a recuperar la serenidad?
¿Qué puedo hacer hoy antes de reaccionar impulsivamente?

Meditación 9 de Agosto… Práctica un acto de gratitud

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica el agradecimiento que debe asumirse con ese Poder Superior que nos provee y satisface nuestras necesidades.

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Medita sobre esto:

Ninguno de nuestros éxitos llega sin la ayuda de otros. Una y otra vez, parece que hay alguien parado en la encrucijada esperándonos, señalando el camino con el corazón. Pueden ser amigos, familiares, ministros o mentores, o incluso oficiales de policía o jueces. Creo que podrían ser ángeles enviados para ayudarnos a atravesar esos momentos difíciles y señalarnos de nuevo al camino con el corazón.
Están en el lugar correcto en el momento adecuado con las palabras exactas y la ayuda que necesitamos. ¿Les has dado las gracias por estar allí?
Práctica un acto de gratitud. Encuentra una de tus luces, guía o ángeles de la guarda, y dile a esa persona lo que él o ella significaron para ti en tu vida. Es posible que tus guías ni siquiera se den cuenta del impacto que tuvieron en ti. Y quién sabe si tus amables palabras pueden ser solo la luz que necesitan hoy para empujarlas suavemente en su camino con el corazón.
Luego, da un paso más. Asume la actitud amable y afectuosa que te hicieron o te transmitieron a otra persona.

«Dios, recuérdame dar gracias donde se deba hacer».

Mi Reflexión: Dios suele obrar a través de personas que llegan a nuestra vida en el momento preciso para animarnos, guiarnos o tendernos una mano. Sus palabras, su ejemplo o su apoyo pueden marcar nuestro camino más de lo que imaginamos. La gratitud reconoce esas bendiciones y nos inspira a hacer lo mismo por otros. Quien ha recibido gracia también está llamado a compartirla. Un corazón agradecido no solo recuerda a quienes lo ayudaron, sino que también procura convertirse en una luz para alguien más. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A quién necesito agradecer por haber sido un instrumento de Dios en mi vida?
¿Cómo puedo ser hoy una luz y una bendición para otra persona?

Reflexión del Dia: 8 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la importancia de recuperarse de la codependencia. Asumir la responsabilidad por su propia vida es la misión más relevante del codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?
¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?

Mi Reflexión: No todo lo que sucede merece una reacción inmediata o desproporcionada. La sabiduría consiste en detenernos, reconocer lo que sentimos y examinar la situación con honestidad antes de responder. Muchas veces el dolor se intensifica cuando hacemos suposiciones, cargamos responsabilidades que no nos corresponden o tomamos como personales las acciones de los demás. Dios nos invita a mirar cada circunstancia con serenidad y verdad. Cuando llevamos nuestras emociones a Su presencia y las procesamos con humildad, descubrimos que no todo es tan grave como parecía. La paz nace cuando dejamos de reaccionar impulsivamente y aprendemos a responder con discernimiento. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando a los hechos o a mis temores e interpretaciones?
¿Qué verdad necesita mostrarme Dios para responder con paz y sabiduría?

Meditación 8 de Agosto… Aprende a decir Si

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa la importancia de asumir el momento actual, con sus debilidades y fortalezas, como parte de nuestra vida, y eso debemos aceptar en paz y serenidad.

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Medita sobre esto:

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: Sí.
Podemos aprender a decir sí a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir si a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir si a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir sí a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir sí cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir sí a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir sí al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir sí a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir sí a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

«Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente».

Mi Reflexión: Aprender a decir «sí» es tan importante como aprender a decir «no». Decir sí a lo que nutre nuestra alma, fortalece nuestra fe y cuida nuestro bienestar no es egoísmo, sino una forma de honrar la vida que Dios nos ha dado. Cada vez que elegimos aquello que nos acerca a la paz, al amor, a relaciones saludables y al propósito de Dios, estamos afirmando el valor que Él ha puesto en nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A qué cosas buenas necesito comenzar a decirles «sí» en esta etapa de mi vida?
¿Estoy aceptando con gratitud las bendiciones y oportunidades que Dios pone delante de mí?