Reflexión del Dia: 30 de Marzo



Otros pueden haber interpretado sus creencias religiosas como un mandato divino de cuidar a los demás. Dad con alegría, se nos dice. Ama a tu prójimo, y tratamos de hacerlo. Tratamos con empeño.
Tratamos con demasiado empeño. Y luego nos preguntamos qué nos pasa y por qué nuestras creencias cristianas no funcionan. Nuestras vidas tampoco están funcionando.
Las creencias cristianas funcionan perfectamente. Tu vida puede funcionar igual de bien. Lo que no funciona es el rescate. “Es como tratar de atrapar mariposas con un palo de escoba”, me decía una amiga. El rescate nos deja confundidos y perplejos cada vez que lo hacemos. Es una reacción autodestructiva, otra manera por medio de la cual los codependientes se apegan a la gente y se desapegan de sí mismos. Es otra forma de tratar de controlar, pero en vez de conseguirlo resultamos controlados por la gente. Ser cuidador es una relación padre-hijo poco sana, a veces entre dos adultos complacientes, a veces entre un adulto y un niño.
El cuidar despierta la ira. Los cuidadores se vuelven padres iracundos, amigos iracundos, amantes iracundos. Podemos volvernos cristianos insatisfechos, frustrados y confundidos. Las personas a quienes ayudamos son o se convierten en víctimas desvalidas y enojadas. Los cuidadores se vuelven víctimas.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 29 de Marzo



Vivir nuestra vida puede no ser tampoco un prospecto emocionante para algunos de nosotros. Tal vez hemos estado tan envueltos con otras personas que hemos olvidado cómo vivir y disfrutar de nuestras vidas.
Podemos sufrir un dolor emocional tan grande que pensamos que no tenemos vida propia; lo único que sentimos es nuestro dolor. Eso no es verdad. Somos más que nuestros problemas. Podemos ser más que nuestros problemas. No porque hasta ahora la vida haya sido tan dolorosa debe seguir lastimándonos. La vida no tiene que herirnos tanto, y no será así, si empezamos a cambiar. De aquí en adelante puede ser que no todo sean rosas, pero tampoco tiene por qué ser todo espinas. Necesitamos y podemos desarrollar nuestras propias vidas. Como dice un amigo mío: “Consíguete una vida”.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 29 de Marzo … Satisface tus necesidades



Imagínate que vas caminando por un prado. Ahí, frente a ti, se abre un sendero. Al ir caminando, sientes hambre. Ve a tu izquierda, ahí hay un árbol frutal listo para la cosecha. Coge lo que necesitas.
Unos pasos después, te das cuenta que tienes sed. A tu derecha hay un manantial de agua fresca.
Cuando te sientes cansado, surge un lugar para descansar. Cuando te sientes solo, aparece un amigo para caminar junto a ti. Cuando te pierdes, aparece un maestro con un mapa.
Al poco tiempo, percibes el flujo: necesidad y provisión; deseo y satisfacción. Quizá, piensas: Alguien me ha dado la necesidad porque Alguien había planeado satisfacerla. Tal vez tenía que sentir la necesidad para que pudiera darme cuenta de ella y aceptar el regalo.
Quizá cerrar mis ojos al deseo cierra mis abrazos para la satisfacción del mismo.
Demanda y provisión, deseo y satisfacción, un ciclo continuo, a menos que nosotros lo rompamos.Todas las provisiones necesarias ya han sido planeadas y provistas para este viaje.
«Hoy se me proveerá de todo lo que necesito».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Marzo … Equilibrio



Busca el equilibrio.
Equilibra las emociones con la razón.
Combina el desapego con desempeñar tu parte.
Equilibra el dar con el recibir.
Alterna el trabajo con el juego, el negocio con las actividades personales.
Equilibra el atender a tus necesidades espirituales con el atender a tus otras necesidades.
Combina el cumplimiento de las responsabilidades que tienes para con los demás con el cumplimiento de las responsabilidades que tienes para contigo mismo.
Equilibra el cuidar a los otros con el cuidado a ti mismo.
Cada vez que sea posible, seamos buenos con los demás, pero seamos buenos con nosotros mismos también.
Algunos de nosotros tenemos que recuperar el tiempo perdido.

«Hoy lucharé por lograr el equilibrio».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditacion 27 de Marzo .. La resaca



«¿Como pude haberlo hecho?¿Como pude haberlo dicho? Aunque eso era lo que quería, aun así me siento avergonzado, culpable y asustado».
Esta es una reacción común ante conductas de recuperación nuevas, emocionantes. Cualquier cosa que hagamos para adueñarnos de nuestro poder y cuidar de nosotros mismos puede disparar sentimientos de vergüenza, de culpa y de miedo.
No tenemos por que permitir que estos sentimientos nos controlen. Son un contraataque, una resaca. Déjalos desintegrarse.
Cuando empezamos a confrontar y a atacar sentimientos y mensajes, experimentaremos algo de resaca.
La resaca es lo que habíamos permitido que controlara toda nuestra vida, sentimientos de vergüenza y de culpa.
Muchos de nosotros crecimos con mensajes, con base en la vergüenza, que nos decían que no estaba bien cuidar de nosotros mismos, ser honestos, ser directos y adueñarnos de nuestro poder con la gente.
Muchos de nosotros crecimos con mensajes que decían que no estaba bien ser quienes éramos y resolver nuestros problemas en las relaciones con los demás.
Muchos de nosotros crecimos con el mensaje de que lo que queríamos y necesitábamos no estaba bien.
Deja que todo eso se queme hasta desintegrarse. No tenemos por qué tomarnos tan en serio la resaca. No permitamos ya que la resaca nos convenza de que estamos equivocados y de que no tenemos derecho a cuidar de nosotros mismos ni a fijar límites.
¿Realmente tenemos derecho a cuidar de nosotros mismos? ¿Tenemos realmente derecho a fijar límites? ¿Realmente tenemos derecho a ser directos y a decir lo que necesitamos decir? Por supuesto que lo tenemos.
«Hoy dejaré que se desintegre la resaca que siento después de practicar una nueva conducta de recuperación. No la tomaré tan en serio. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi vergüenza y mis miedos innecesarios acerca de lo que me ocurrirá si realmente empiezo a amarme y a cuidar de mí mismo».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 25 de Marzo



No es de extrañar que tengamos problemas de comunicación.
Hablar clara y directamente no es difícil. De hecho, es fácil. Y divertido. Empecemos por saber que está bien ser como somos. Nuestros sentimientos y pensamientos están bien. Nuestras opiniones cuentan. Está bien hablar acerca de nuestros problemas. Y está bien decir que no.
Podemos decir que no cada vez que así lo sintamos. Es fácil. Dilo ahora mismo. Diez veces. ¿Viste qué fácil fue? Por cierto, los demás también pueden decir que no. Se hace más fácil si tenemos iguales derechos. Cada vez que nuestra respuesta sea no, empecemos a responder con la palabra no en vez de decir, “no lo creo”, o “tal vez”, o cualquiera otra frase vacilante.
Digamos lo que queremos, y queramos decir lo que decimos. Si no sabemos qué queremos decir, quedémonos callados y pensemos sobre ello. Si nuestra respuesta es, “no lo sé”, digamos “no lo sé”.
Aprendamos a ser concisos. Dejemos de andarle dando vueltas a la gente. Lleguemos al punto y cuando lo hayamos hecho, detengámonos.
Hablemos acerca de nuestros problemas. No le somos desleales a nadie al revelar quiénes somos y sobre qué tipo de problemas estamos trabajando. Lo único que sí hacemos es fingir al no ser quiénes somos.
Compartamos secretos con amigos de confianza que no los usarán en contra nuestra ni nos ayudarán a sentirnos avergonzados. Podemos tomar decisiones apropiadas acerca de con quién hablar, qué tanto decirle y cuál es el mejor momento para hablar.
Expresemos nuestros sentimientos abierta, honesta, adecuada y responsablemente. Permitamos que los demás hagan lo mismo. Aprendamos las palabras: Yo siento. Permitamos que los demás digan estas palabras y aprendamos a escuchar, no a arreglar.
Podemos decir lo que pensamos. Aprendamos a decir: “Lo que pienso es esto”. Nuestras opiniones pueden ser diferentes a las de los demás. Eso no significa que estemos mal. No tenemos que cambiar nuestras opiniones, y tampoco la otra persona, a menos que alguno de nosotros lo desee.
Podemos incluso estar equivocados.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 25 de Marzo… Paciencia



A veces obtenemos lo que queremos de inmediato. En otras ocasiones, nos preguntamos si nuestros deseos alguna vez se cumplirán.
Seremos cumplidos de la mejor manera posible y lo más rápido posible. Pero algunas cosas toman tiempo. A veces, tenemos lecciones que aprender primero, lecciones que nos preparan para que podamos aceptar el bien que merecemos. Las cosas se están resolviendo en nosotros y en otros. Los bloques en nosotros están siendo eliminados. Se está estableciendo una base sólida.
Se paciente. Relájate y confía. Déjalo ir. Entonces, deja ir un poco más. Las cosas buenas están planeadas para nosotros. Los recibiremos en el primer momento disponible. Tendremos todo nuestro anhelo.
¡Relájate y confía!

«Hoy, identificaré lo que quiero y necesito; entonces, estaré dispuesto a dejarlo ir. Dedicaré mi energía a vivir mi vida hoy, para poder dominar mis lecciones lo más rápido posible. Confiaré en que lo que quiero y necesito viene a mí. Dejaré de lado mi necesidad de controlar los detalles».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 24 de Marzo … Apreciémonos a nosotros mismos



Nosotros somos lo más grande que alguna vez pueda sucedernos. Créelo. Esto hace la vida mucho más fácil. (Ya no seas codependiente).
Ya es tiempo de parar esa tontería de andar por ahí criticándonos a nosotros mismos. Quizá hayamos caminado la mayor parte de nuestra vida pidiendo disculpas directa o indirectamente, sintiéndonos menos valiosos que los otros, creyendo que ellos saben más que nosotros y creyendo que de alguna manera los otros tienen derecho a estar aquí y nosotros no. Tenemos derecho a estar aquí. Tenemos derecho a ser nosotros mismos.
Estamos aquí. Hay un propósito, una razón, una intención para nuestra vida. No tenemos por qué disculparnos por estar aquí o por ser lo que somos. Somos suficientemente buenos y merecedores. Los otros no tienen nuestra magia. Nosotros la tenemos. Está en nuestro interior.
No importa lo que hayamos hecho en el pasado. Todos tenemos un pasado, entretejido de errores, éxitos y experiencias de aprendizaje. Tenemos derecho a nuestro pasado. Es nuestro. Ha trabajado para moldearnos y para formarnos. A medida que progresemos en este viaje, veremos cómo cada una de nuestras experiencias se volteará y será usada para nuestro bien.
Ya hemos pasado demasiado tiempo sintiéndonos avergonzados, disculpándonos y dudando de nuestra belleza interior. Hay que acabar con eso. Dejarlo ir. Es un lastre innecesario. Los otros tienen derecho, pero nosotros también. No somos ni mas ni menos que ellos. Somos iguales. Somos quienes somos. Para eso fuimos creados, y eso era lo que debíamos ser.
Eso, mi amigo, es un regalo maravilloso.
«Dios mio, ayúdame a adueñarme de mi poder para amarme y apreciarme a mi mismo. Ayúdame a valorarme en vez de buscar que los otros lo hagan».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 23 de Marzo



El síndrome de la rana.
Hay una anécdota que circula en los grupos de codependencia. Va así: “¿Has oído hablar de la mujer que besó a una rana? Esperaba que la rana se convirtiera en un príncipe. No fue así, Ella se convirtió también en rana.”
A muchos codependientes les gusta besar a las ranas. Vemos tanto de bueno en ellas. Algunos de nosotros nos vemos crónicamente atraídos a las ranas luego de haber besado un número suficiente de ellas. Los alcohólicos y las personas con otros trastornos compulsivos son gente atractiva. Irradian poder, energía y encanto. Te prometen el mundo. No importa que lo que nos den sea dolor, sufrimiento y angustias. Las palabras que dicen se oyen tan bien.
Si no lidiamos con nuestras características codependientes, las probabilidades dictan que continuaremos siendo atraídos por las ranas y continuaremos besándolas. Incluso si lidiamos con nuestras características, podemos seguir inclinándonos por las ranas, pero podemos aprender a no saltar al estanque junto con ellas.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 23 de Marzo… Negación



Me he estado recuperando muchos años. He usado la negación muchas veces. Ha sido una defensa, un dispositivo de supervivencia, un comportamiento de afrontamiento y, a veces, casi mi perdición. Ha sido a la vez un amigo y un enemigo.
Cuando era niño, usé la negación para protegerme y proteger a mi familia. Me protegí de ver cosas demasiado dolorosas para ver y sentimientos demasiado abrumadores para sentir. La negación me puso a salvo en muchas situaciones traumáticas, cuando no tenía otros recursos para sobrevivir.
El aspecto negativo del uso de la negación fue que perdí el contacto conmigo mismo y mis sentimientos. Pude participar en situaciones perjudiciales sin siquiera saber que estaba sufriendo. Pude tolerar una gran cantidad de dolor y abuso sin la nebulosa idea de que era anormal.
Aprendí a participar en mi propio abuso.
La negación me protegió del dolor, pero también me hizo cegar a mis sentimientos, mis necesidades y a mí mismo. Era como una gruesa manta que me cubría y sofocaba.
Finalmente comencé a recuperarme. Tuve un atisbo de conciencia sobre mi dolor, mis sentimientos, mis comportamientos. Empecé a verme a mí mismo, y al mundo, como lo éramos. Hubo tanta negación de mi pasado que si me hubiesen arrancado la manta por completo, habría muerto por el impacto de la exposición. Necesitaba abrazar las ideas, los recuerdos, la conciencia y la curación suavemente, gradualmente.
La vida participó en este proceso conmigo. Es un maestro amable. A medida que me recuperaba, me llevaron a los incidentes y las personas que necesitaba para recordarme lo que todavía negaba, para decirme dónde necesitaba más curación de mi pasado, ya que podía manejar estas ideas.
Aún uso, y paso a paso, la negación, según sea necesario. Cuando los vientos del cambio llegan, alteran una estructura familiar y me preparan para lo nuevo, recojo mi manta y me escondo, por un tiempo. A veces, cuando alguien que amo tiene un problema, me escondo debajo de la manta, momentáneamente. Los recuerdos surgen de cosas negadas, recuerdos que necesitan ser recordados, sentidos y aceptados para que pueda continuar siendo sanado, fuerte y saludable.
A veces, me siento avergonzado por cuánto tiempo me lleva luchar hasta la aceptación de la realidad. Me siento avergonzado cuando me encuentro nuevamente nublado por la niebla de la negación.
Entonces sucede algo, y veo que estoy avanzando. La experiencia fue necesaria, conectada, no fue en absoluto un error, sino una parte importante de la curación.
Es un proceso emocionante, este viaje se llama recuperación, pero entiendo que a veces puedo usar la negación para ayudarme a superar los problemas. También soy consciente de que la negación es un amigo y un enemigo. Estoy alerta a las señales de peligro: esos sentimientos nublados y confusos, energía lenta, sintiéndose compulsivo, corriendo muy rápido o duro, evitando mecanismos de apoyo.
Me he ganado un respeto saludable por nuestra necesidad de usar la negación como una manta para envolvernos cuando nos enfriemos demasiado. No es mi trabajo andar por ahí arrancando las mantas de las personas o avergonzando a otros por usar la manta. Quitarse la manta es peligroso. Podrían morir de exposición, de la misma manera que yo podría haberlo hecho.
Aprendí que lo mejor que puedo hacer con las personas envueltas en esta manta es hacer que se sientan a gusto y seguras. Cuanto más cálidos y seguros se sienten, más capaces son de dejar caer su manta. No tengo que apoyar o alentar su negación. Puedo ser directo Si otros niegan algo en particular y su actividad me resulta perjudicial, no tengo que estar cerca de ellos. Puedo desearles lo mejor y cuidarme. Verán, si me quedo demasiado tiempo cerca de alguien que me está dañando, inevitablemente levantaré mi manta de nuevo.
Tiendo a sentirme atraído por la gente cálida. Cuando estoy cerca de gente cálida, no necesito usar mi manta.
Me he ganado el respeto por crear ambientes cálidos, donde las mantas no son necesarias, o al menos no son necesarias por mucho tiempo. He ganado confianza en la forma en que las personas se recuperan y se ocupan de la vida.

«Dios, ayúdame a ser abierto y confiar en el proceso que me está sanando de todo lo que he negado de mi pasado. Ayúdame a esforzarme por la toma de conciencia y la aceptación, pero también ayúdame a practicar la gentileza y la compasión por mí mismo y por los demás, por aquellos momentos en que he usado la negación».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).