
Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos sin volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No sea Codependiente).

Categoría: relaciones sanas
Meditación 2 de Mayo… Tiempos de reprogramación

La recuperación no es todo trabajo fatigoso y sin recompensa. Hay momentos de alegría y descanso, momentos en los que practicamos cómodamente lo que hemos aprendido. Hay momentos de cambio, momentos en los que luchamos por aprender algo nuevo o superar un problema en particular.
Estos son los momentos en que lo que hemos estado practicando en la recuperación comienza a mostrarse en nuestra vida. Estos tiempos de cambio son intensos, pero decididos.
También hay momentos en que, en un nivel profundo, estamos siendo «reprogramados». Comenzamos a dejar de lado las creencias y los comportamientos. Podemos sentir miedo o confusión durante estos tiempos. Nuestros viejos comportamientos o patrones pueden no haber funcionado para nosotros, pero eran cómodos y familiares.
Durante estos momentos, podemos sentirnos vulnerables, solos y necesitados, como si estuviéramos en un viaje sin un mapa de ruta o una linterna, y sentimos que nadie ha viajado antes.
Es posible que no comprendamos lo que se está resolviendo en nosotros. Es posible que no sepamos dónde o si nos están guiando.
Estamos siendo guiados. No estamos solos. Nuestro Poder Superior está trabajando lo mejor y lo mejor para traer un cambio verdadero en nosotros. Otros han viajado por este camino también. Seremos guiados por alguien que pueda ayudarnos, alguien que pueda proporcionar los marcadores que necesitamos.
Estamos siendo preparados para recibir tanta alegría y amor como nuestro corazón pueda contener.
La recuperación es un proceso de curación. Podemos confiar en él, incluso cuando no lo comprendamos. Estamos justo donde tenemos que estar en este proceso; estamos pasando por exactamente lo que necesitamos experimentar. Y a dónde vamos es mejor que en cualquier lugar en el que hayamos estado.
Hoy, Dios, ayúdame a creer que los cambios que estoy viviendo son para bien. Ayúdame a creer que el camino que estoy viajando te llevará a un lugar de luz, amor y alegría.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de meditaciones)

Reflexión del Dia: 1 de Mayo

No escuchar a nuestras necesidades y deseos, y decirnos que lo que deseamos está mal, nos esconde la información que necesitarnos para hacer buenas elecciones. Buscar una segunda opinión y los “qué tal si” tampoco ayudan. Estamos aprendiendo a amarnos, a confiar y a escucharnos a nosotros mismos.
Quizá hemos usado nuestras mentes en forma inadecuada, preocupándonos y obsesionándonos, y nuestras mentes están cansadas, hemos abusado de ellas y están llenas de pensamientos de ansiedad. También estarnos aprendiendo a detener estos patrones.
Tal vez perdimos la fe en nuestra capacidad para pensar porque la gente nos ha dicho que no podemos pensar ni tomar decisiones correctas. Nuestros pudres pueden haber provocado esto en forma directa o indirecta cuando éramos niños. Pueden habernos dicho que éramos tontos. O puede ser que hayan tomado todas las decisiones por nosotros. Quizá criticaron todas las elecciones que hicimos. O pueden habernos confundido negándonos o rehusándose a reconocer nuestra capacidad para pensar cuando señalábamos problemas en casa.
Tal vez tuvimos dificultades con compañeros en la escuela cuando éramos chicos; en vez de hacer lo que necesitábamos para resolver el problema, nos dimos por vencidos y nos convencimos de que no podíamos pensar ni solucionar las cosas.
La gente puede haber menospreciado a inteligencia de las mujeres, pero esas son tonterías. No somos tontas. Las mujeres podemos pensar. Los hombres pueden pensar. Los niños pueden pensar.
Podemos vivir ahora con gente que nos está diciendo directa o indirectamente que no podemos pensar. Muchos de ellos pueden incluso decirnos que estamos locos, pero los alcohólicos hacen eso con la gente que vive con ellos. ¡Tal vez hayamos empezado a pensar que estamos locos! Pero no crean nada de eso ni por un minuto.
(Melody Beattie de su Libro Ya No sea Codependiente).

Meditación 29 de Abril… Inicia relaciones

Frecuentemente podemos aprender mucho acerca de nosotros mismos de la gente a quien atraemos.
A medida que progresamos en la recuperación, aprendemos que ya no podemos seguir estableciendo relaciones únicamente sobre la base de atracción. Aprendemos a ser pacientes, a permitirnos tomar en cuenta hechos importantes y a procesar información acerca de esa nueva persona.
Por lo que estamos esforzándonos en la recuperación es por tener una atracción sana con la gente. Nos permitimos ser atraídos por gente que ya es, no por su potencial o por lo que tenemos la esperanza de que sea.
Entre más trabajemos los asuntos relacionados con nuestra familia de origen, descubriremos que vamos necesitando trabajar menos esas mismas cuestiones con la gente que nos atrae. Resolver nuestros asuntos del pasado nos ayuda a formar nuevas y más sanas relaciones. Entre más superamos nuestra necesidad de cuidar en exceso a los demás, descubriremos que nos atrae menos la gente que necesita que la estén cuidando constantemente.
Entre más aprendemos a amarnos y a respetarnos, más nos veremos atraídos por gente que nos amará y respetará y a quien podremos amar y respetar, sin peligro.
Este es un proceso lento. Necesitamos ser pacientes con nosotros mismos. El tipo de personas que descubrimos que nos atrae no cambia de la noche a la mañana. Ser atraídos por gente disfuncional es algo que sigue sucediendo ya bien adentrados en la recuperación. Eso no significa que debamos permitirnos que eso nos controle. El hecho es que iniciaremos y mantendremos relaciones con la gente con la que son disfuncionales.
No importa con quien nos estamos relacionando y que descubramos que esta ocurriendo en la relación, el asunto sigue siendo nuestro, y no de la otra persona. Esa es la médula, la esperanza y el poder de recuperación.
Podemos aprender a cuidar de nosotros mismos durante el proceso de iniciar y establecer relaciones.
Podemos aprender a ir despacio.
Podemos aprender a poner atención. Podemos permitirnos cometer errores, aunque ahora ya sepamos mejor como comportarnos
Podemos dejar de echarle la culpa de nuestras relaciones a Dios y empezar a asumir la responsabilidad de ellas. Podemos aprender a disfrutar de las relaciones sanas y apartarnos mas rápido de las de las que son disfuncionales.
Podemos aprender a ver lo que nos conviene, en vez de lo que le conviene a la otra persona.
«Dios mío, ayúdame a prestar atención a mis conductas durante el proceso de iniciar relaciones. Ayúdame a asumir la responsabilidad que tengo para conmigo mismo y para aprender lo que necesito aprender. Confío en que la gente que quiero y necesito vendrá a mi vida. Entiendo que si una relación no me conviene, tengo el derecho y la capacidad para rehusarme a establecerla, aunque la otra persona piense que a ella si le convendría. Estaré abierto a las lecciones
que necesito aprender acerca de mí en mis relaciones, para estar preparado para establecer las mejores relaciones posibles con la gente».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Abril… Ira contra miembros de la familia

Muchos de nosotros sentimos ira contra miembros de nuestra familia. Algunos de nosotros tenemos una gran ira e indignación, una ira que parece continuar año con año.
Para muchos de nosotros, la ira fue la única manera de romper con un vinculo enfermizo entre un miembro de la familia y nosotros. Fue la fuerza que nos impidió seguir siendo cautivos -mental, emocional y a veces espiritualmente- de algunos miembros de la familia.
Es importante que nos permitamos sentir –y aceptar- nuestra ira hacia algunos familiares sin sentirnos culpables o avergonzados. También es importante que examinemos nuestros sentimientos de culpa en relación con algunos miembros de la familia, ya que con frecuencia la ira y la culpa están entretejidas.
Podemos aceptar, agradecer incluso, nuestra ira por habernos protegido. Pero también podemos fijarnos otra meta: asumir nuestra libertad.
Una vez que lo hagamos, ya no necesitamos nuestra ira. Una vez que lo hagamos, podremos perdonar.
Tengamos pensamientos amorosos, tengamos pensamientos curativos hacia los miembros de la familia. Pero permitámonos sentir toda la ira que es necesario sentir.
En algún momento esforcémonos por acabar con la ira, pero necesitaremos ser gentiles con nosotros mismos si empiezan a aflorar los sentimientos de vez en cuando.
Dale gracias a Dios por los sentimientos. Siéntelos. Libéralos. Pídele a Dios que bendiga a nuestras familias y cuide de ellas. Pídele a Dios que nos ayude a asumir nuestra libertad y a cuidar de nosotros mismos.
Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre todos los que amamos y sobre aquellos hacia quienes sentimos ira. Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre nosotros.
Confiemos en que está teniendo lugar la curación, ahora mismo.
«Ayúdame a aceptar las potentes emociones que pueda sentir hacia miembros de mi familia. Ayúdame a sentir gratitud por la lección que ellos me están enseñando. Acepto la luz dorada de la curación que está brillando ahora sobre mi y sobre mi familia. Le doy gracias a Dios porque la curación no siempre viene en un paquete limpio y bonito».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 21 de Abril

La mayoría de nosotros empezamos a hacer estas cosas por la necesidad de protegernos a nosotros mismos y de satisfacer nuestras necesidades. Hicimos, sentimos y pensamos estas cosas para sobrevivir – emocional, mental y a veces físicamente-. Tratamos de entender y de contender con nuestros complejos mundos de la mejor manera. No siempre es fácil vivir con personas sanas y normales. Pero es particularmente difícil vivir con personas enfermas,atribuladas o perturbadas. Es horrible tener que vivir con un alcohólico delirante. Muchos de nosotros nos las hemos tenido que ver con circunstancias indignantes, y estos esfuerzos han sido tan admirables como heroicos. Hemos hecho lo mejor que hemos podido.
Sin embargo, estos recursos de autoprotección ya no nos resultan útiles. En ocasiones, las cosas que hacemos para protegernos se vuelven contra nosotros y nos lastiman. Se vuelven autodestructivas. Muchos codependientes apenas logran sobrevivir, y la mayoría no satisface sus necesidades. Como consejero, Scott Egleston dice que la codependencia es una manera de satisfacer las necesidades que no satisface las necesidades. Hemos hecho cosas incorrectas por los motivos correctos.
¿Podremos cambiar? ¿Podremos aprender conductas más sanas? No sé si se pueda enseñar la salud mental, emocional y espiritual, pero podemos ser inspirados y alentados. Podemos aprender a hacer las cosas de otra manera. Podemos cambiar. Creo que la mayoría de la gente quiere estar sana y vivir sus vidas lo mejor posible. Pero muchos de nosotros no sabemos que está bien hacer las cosas de otra manera.
(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

Meditación 21 de Abril… Conflicto y Desapego

En una relación, hay momentos maravillosos en los que las cosas se desarrollan sin problemas para ambas personas, y ninguna de las dos personas debe centrarse demasiado en el concepto de desapego. Pero existen esos tiempos desafiantes cuando una persona está en crisis o cambiando, y tenemos que distanciarnos.
Luego hay ciclos estresantes cuando ambas personas en una relación están en medio de lidiar con problemas intensos. Ambos son necesitados y ninguno tiene nada que ofrecer.
Estos son momentos en los que el desapego y el cuidado de nosotros mismos son difíciles.
En estos momentos, es útil identificar el problema. Ambas personas están en medio del trato y la curación. Tampoco tiene mucho que ofrecer, al menos en este momento. Y ambos se sienten particularmente necesitados.
Ese es el problema.
¿Cual es la solución?
Puede que no haya una solución perfecta. El desapego sigue siendo la clave, pero eso puede ser difícil cuando necesitamos nuestro apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo apoyo en lugar de ofrecerlo.
Todavía podemos trabajar hacia el desapego. Todavía podemos trabajar a través de nuestros sentimientos. Podemos aceptar esto como un ciclo temporal en la relación, y dejar de mirar a la otra persona por algo que él o ella no puede dar en este momento.
También podemos dejar de esperar que demos en este momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar de él sin culpar o avergonzar es un comienzo. Averiguar sistemas alternativos de apoyo o formas de satisfacer nuestras necesidades ayuda.
Todavía somos responsables de cuidar de nosotros mismos, incluso cuando estamos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar razonablemente que se produzcan conflictos de necesidades y el enfrentamiento de problemas en las relaciones más amorosas y saludables.
Es uno de los ciclos de amor, amistad y familia.
Si se trata de una relación sana, la crisis no continuará sin fin. Recuperaremos nuestro equilibrio. La otra persona también lo hará. Podemos dejar de ponernos tan locos buscando que la otra persona esté equilibrada cuando él o ella no.
Habla de cosas Arreglar las cosas. Mantenga nuestras expectativas de nosotros mismos, otras personas y nuestras relaciones saludables y razonables.
Una buena relación será capaz de mantener y sobrevivir puntos bajos. A veces los necesitamos, para que podamos crecer y aprender por separado.
Algunas veces, las personas que usualmente están ahí para nosotros no pueden estar ahí para nosotros. Podemos encontrar otra manera de cuidarnos a nosotros mismos.
«Hoy, recordaré que mis mejores relaciones tienen puntos bajos. Si el punto bajo es la norma, me gustaría considerar la conveniencia de la relación. Si el punto bajo es un ciclo temporal, practicaré la comprensión para mí y para la otra persona. Dios, ayúdame a recordar que la ayuda y el apoyo que quiero y necesito no vienen en la forma de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones saludables para cuidar de mí mismo si mi sistema de apoyo normal no está disponible».
(Melody Beattie de su Libro el Lenguaje del Adios-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 12 de Abril

Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables
a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estamos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco.
Dar a los demás, hacer cosas por ellos y con ellos, son parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. Pero aprender cuándo no debernos dar, cuándo no ceder, y cuándo no hacer cosas por y con la gente, son también parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. No es bueno cuidar de la gente que se aprovecha de nosotros para evitar la responsabilidad. Es dañino para ellos y para nosotros. Hay una línea sutil entre ayudar y hacerle daño a la gente, entre dar en forma benévola y dar de manera destructiva. Podernos aprender a hacer esa distinción.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 4 de Abril… Negocia los conflictos

La recuperación trata de algo más que de alejarse. A veces significa aprender a quedarse y a hacer un trato. Trata acerca de construir y mantener relaciones que funcionan. (Más allá de la Codependencia).
Los problemas y los conflictos son parte de la vida y de las relaciones con los amigos, los familiares, los seres amados y en el trabajo. La solución de problemas y la negación de conflictos son destrezas que podemos adquirir y mejorar con el tiempo.
El no estar dispuestos a acatar y resolver problemas en las relaciones conlleva a sentimientos no resueltos de ira y victimización, a ruptura en las relaciones, a problemas no resueltos y a juegos de poder que intensifican el problema y desperdician tiempo y energía. No estar dispuestos a encarar y a solucionar problemas significa que podemos volver a tener ese problema.
Algunos problemas con la gente no se pueden solucionar de una forma mutuamente satisfactoria. A veces, el problema es acerca de un límite que tenemos, y ahí no cabe el negociar. En ese caso necesitamos entender claramente lo que queremos y necesitamos y cuál es nuestra última palabra.
Sin embargo, algunos problemas con la gente se pueden resolver y negociar satisfactoriamente. A menudo hay opciones que funcionan para solucionar problemas que ni siquiera vemos hasta que nos abrimos al concepto de resolver los problemas dentro de nuestras relaciones, en vez de huir de los problemas.
Para negociar los problemas, debemos estar dispuestos a identificar el problema, dejar ir la vergüenza y el echar culpas y concentrarnos en posibles soluciones creativas. Para negociar y resolver con éxito los problemas en nuestras relaciones, debemos saber cuál es nuestra última palabra y cuáles son nuestros límites para no perder tiempo tratando de negociar cosas que no son negociables.
Necesitamos aprender a identificar lo que las dos personas realmente quieren y necesitan, y las diferentes posibilidades que existen para resolver el conflicto. Podemos aprender a ser flexibles sin ser demasiado flexibles. Las relaciones de intimidad, donde hay un compromiso, significan que dos personas están aprendiendo a solucionar juntas sus problemas y conflictos para que esa solución funcione de la manera mas conveniente para ambos.
«Hoy estaré abierto a negociar los conflictos que tengo con la gente. Luchare por lograr el equilibrio sin ser demasiado sumiso o demasiado exigente. Luchare por lograr una flexibilidad adecuada en mis esfuerzos para resolver problemas».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 31 de Marzo

El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona. Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las
responsabilidades que tengo para conmigo mismo.
Mis decisiones también tornarán en cuenta mis responsabilidades hacia otras personas: mi cónyuge, mis hijos, mis familiares. Examinaré y decidiré exactamente cuáles son estas responsabilidades mientras tomo mis decisiones. También tendré en cuenta los derechos de los que me rodean, el derecho de vivir sus vidas como ellos quieran. No tengo por qué imponerme sobre el derecho de los demás a cuidar de ellos mismos, y ellos tampoco tienen el derecho de imponerse por encima de mis derechos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
