Reflexión del Dia: 23 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente recalca que el rol preferido por el codependiente es de «cuidador compulsivo». También plantea que puede ejercer el de «víctima», ejerciendo todo un drama a su alrededor para llamar la atención.

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Reflexiona sobre esto:

¡Rescatamos cada vez que cuidamos de los demás!
Al cuidar o rescatar podemos sentir uno o más de los siguientes sentimientos: incomodidad y malestar por el dilema de la otra persona; la urgencia de hacer algo; lástima; sentimiento de culpa; santidad; ansiedad; una extrema responsabilidad por esa persona o problema; miedo; la sensación de estar siendo forzado u obligado a hacer algo; una indisposición ligera o severa a hacer algo; mayor competencia que la persona a la que estarnos “ayudando”; u ocasionalmente resentimiento por haber sido colocados en esta posición. También pensamos que la persona a quien estamos cuidando está desvalida y es incapaz de hacer lo que nosotros hacemos por ella. Sentimos que temporalmente nos necesita.
No me refiero a actos de amor, de amabilidad, de compasión y de verdadera ayuda, a situaciones en las cuales legítimamente se desea y se necesita de nuestra ayuda y nosotros queremos darla. Estos actos son la sal de la vida. Rescatar o cuidar no lo son.
Cuidar de los demás parece un acto mucho más amistoso de lo que es. Requiere incompetencia por parte de la persona a quien estamos cuidando. Rescatamos “víctimas”, personas que creemos no son capaces de ser responsables de si mismas. Las víctimas en realidad son capaces de cuidar de sí mismas, aunque nosotros y ellas no lo admitimos. Generalmente nuestras víctimas están ahí esperando a un lado del triangulo a que nosotros hagamos el primer movimiento y brinquemos dentro del triángulo con ellas.
Después de que rescatamos, inevitablemente nos movemos a la siguiente esquina del triángulo: la persecución. Nos volvemos resentidos y nos enojamos con la persona a quien tan generosamente hemos “ayudado”. Hemos hecho algo que no queríamos hacer, algo fuera de nuestra responsabilidad, hemos ignorado nuestras propias necesidades y deseos, y nos enojamos por ello. Para complicar más el asunto, esta víctima, esta pobre persona que hemos rescatado, no siente gratitud por nuestra ayuda. No aprecia suficientemente el sacrificio que hemos hecho. La víctima no se porta corno debiera. Ni siquiera está siguiendo nuestro consejo, que tan prontamente le brindamos. Esta persona no nos deja recomponer sus sentimientos. Algo no ha funcionado bien, de modo que nos rasgamos nuestro halo y sacamos nuestro trinche.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que ayudar no significa asumir la responsabilidad que Dios ha dado a otra persona. Cuando intento resolver la vida de los demás, termino descuidando la mía y cargando un peso que nunca me correspondió llevar. Hoy quiero aprender a servir con amor, pero también con sabiduría, confiando en que Dios es quien sostiene, guía y transforma la vida de cada persona. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Estoy ayudando por amor o porque necesito sentirme indispensable para los demás? ¿Qué carga estoy llevando hoy que, en realidad, debería dejar en las manos de Dios y de la persona a quien le corresponde asumirla?

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la imposibilidad de intervenir en la vida de los demás. Esta postura no le devenga nada positivo a su sanación.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz comienza cuando dejo de querer controlar aquello que está fuera de mis manos. Dios me llama a actuar con responsabilidad, pero también a confiar en que Él obrará en el momento y de la manera que considere mejor. Cuando hago mi parte y luego descanso en Su voluntad, descubro una libertad que el control jamás podrá ofrecerme. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Qué situación estoy intentando controlar cuando debería entregarla a Dios? ¿Estoy haciendo mi parte con diligencia y luego descansando en la voluntad del Señor, o sigo luchando por imponer mis propios resultados?

Meditacion 21 de Julio… Ser cortés con nosotros mismos durante los tiempos de dolor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que nuestro pasado ha influido tan negativamente en nosotros que sería paradójico perpetuarlo en nuestro presente. Dejemos eso atrás y asumamos la responsabilidad de buscar la felicidad.

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Medita sobre esto:

El proceso de adaptación al cambio y la pérdida requiere energía. El dolor es agotador, a veces agotador. Algunas personas necesitan «capullo para la transformación», en palabras de Pat Carnes, mientras pasan por el dolor.
Es posible que nos sintamos más cansados ​​de lo normal. Nuestra capacidad de funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede verse reducida, temporalmente. Es posible que deseemos escondernos en la seguridad de nuestra habitación.
El dolor es pesado. Nos puede desgastar.
Está bien ser amables con nosotros mismos cuando estamos pasando por el cambio y el dolor. Sí, queremos mantener las disciplinas de la recuperación. Pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos que esperar más de nosotros mismos de lo que podemos ofrecer durante este tiempo. Ni siquiera tenemos que esperar tanto de nosotros mismos como lo esperaríamos normalmente y razonablemente.
Es posible que necesitemos más descanso, más horas de sueño, más comodidad. Podemos ser más necesitados y tener menos para dar. Está bien que nos aceptemos a nosotros mismos, y nuestras necesidades cambiantes, durante momentos de dolor, estrés y cambio.
Está bien permitirnos ser capullos en tiempos de transformación. Podemos rendirnos al proceso y confiar en que se está creando una energía nueva y emocionante dentro de nosotros.
En poco tiempo, tomaremos alas y volaremos.

«Dios, ayúdame a aceptar mis necesidades cambiantes durante momentos de dolor, cambio y pérdida».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera que sea fuerte todo el tiempo. Hay etapas en las que el dolor me invita a detenerme, descansar y permitir que Él haga Su obra en mi interior. Hoy comprendo que los tiempos de aparente quietud no son tiempo perdido; son el espacio donde Dios fortalece mi corazón, renueva mi esperanza y me prepara para volver a levantar el vuelo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy siendo paciente y compasivo conmigo mismo durante este tiempo de cambio o me exijo más de lo que puedo dar? ¿Confío en que Dios está obrando en silencio, aun cuando hoy solo percibo cansancio y dolor? Si lo deseas, comparte aquí tus opiniones al respecto.

Reflexión del Dia: 17 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la importancia de mejorar la autoestima del codependiente, solo asi podrá sentirse aceptado por el mismo y sus otras relaciones.

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Reflexiona sobre esto:

Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Confórmate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la verdadera felicidad no nace de la aprobación de las personas, sino de la certeza de que soy amado por Dios. Cuando mi identidad está firmemente arraigada en Él, dejo de buscar en los demás lo que solo Su amor puede ofrecerme. Entonces puedo vivir con mayor libertad, cultivar relaciones más sanas y encontrar una paz que no depende de las circunstancias ni de la opinión ajena. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en la aprobación de los demás el valor y la seguridad que solo Dios puede darme? ¿Qué pasos puedo dar hoy para fortalecer mi identidad y mi paz en la presencia de Dios? Comparte aquí tus vivencias.

Reflexión del Dia: 16 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente está llamado a recuperarse, solo que esto pasa por asumir una terapia que lo conduzca a su curación.

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Reflexiona sobre esto:

A pesar del lado oscuro de las emociones —aquellas que son dolorosas, aquellas que se prolongan y las que nos engañan— hay un panorama que es aún más sombrío si elegimos volvernos frías desde el punto de vista emocional. No asumir nuestros sentimientos, aislarnos emocionalmente y alejar esa parte de nosotros puede ser incómodo, poco sano y autodestructivo.
Reprimir o negar los sentimientos nos puede provocar dolores de cabeza, trastornos digestivos, dolores de espalda y estados físicos de debilitamiento general que pueden abrir la puerta a muchas enfermedades.
Reprimir sentimientos —especialmente si lo hacemos durante la fase de negación del proceso de pena— nos puede causar problemas como el comer en exceso o demasiado poco, el uso de alcohol u otras drogas, conductas sexuales compulsivas, gastar dinero en forma compulsiva, no dormir lo suficiente, dormir en exceso, obsesionarnos, hacer ademanes de control, y otras conductas compulsivas.
Los sentimientos son energía. Los sentimientos reprimidos bloquean nuestra energía. No estamos en la mejor forma cuando estamos bloqueados.

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que las emociones no son un enemigo que debemos esconder, sino una parte de nuestra humanidad que necesita ser reconocida y llevada a un proceso de sanidad. Ignorar lo que sentimos no elimina el dolor; muchas veces lo transforma en cargas físicas, emocionales o espirituales. Dios no nos invita a negar nuestras emociones, sino a presentárselas con sinceridad para que Él las transforme con Su gracia y nos conduzca hacia una vida plena. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué emoción he estado reprimiendo y necesito reconocer delante de Dios? ¿Estoy permitiendo que Dios sane mi corazón o continúo ocultando aquello que necesita ser restaurado? Comparte tu vivencia al respecto?.

Meditacion 16 de Julio… «Recompensa» de relaciones destructivas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio con cambiar las creencias de que las conductas autodestructivas pueden llegar a ser beneficiosas.

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Medita sobre esto:

A veces ayuda entender que podemos estar recibiendo un pago de las relaciones que nos causan angustia.
La relación puede alimentar nuestra impotencia o nuestro papel de mártir.
Tal vez la relación alimenta nuestra necesidad de ser necesaria, mejorando nuestra autoestima al permitirnos sentirnos en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de responsabilidades financieras o de otro tipo manteniéndonos en una relación particular.
«Mi padre abusó sexualmente de mí cuando era niña», dijo una mujer. «Pasé los siguientes veinte años chantajeándolo emocional y financieramente sobre esto. Podía obtener dinero de él siempre que quería, y nunca tuve que asumir la responsabilidad financiera por mí misma».
Al darnos cuenta de que podemos haber obtenido una recompensa codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando los bloques en nosotros mismos que pueden estar frenando nuestro crecimiento.
Podemos responsabilizarnos de la parte que pudimos haber jugado para mantenernos victimizados. Cuando estemos dispuestos a mirar con honestidad y sin temor «el pago y dejarlo ir», encontraremos la curación que hemos estado buscando. También estaremos listos para recibir los beneficios positivos y saludables disponibles en las relaciones, los pagos que realmente queremos y necesitamos.

«Hoy, estaré abierto a analizar los beneficios que pueda haber recibido al mantener relaciones no saludables o al mantener operativos los sistemas destructivos. Estaré listo para dejar de lado mi necesidad de permanecer en sistemas no saludables; Estoy listo para enfrentarme a mí mismo».

Mi Reflexión: Esta meditación invita a una reflexión profunda y valiente. Reconocer que, en ocasiones, permanecemos en relaciones dañinas porque obtenemos algún beneficio emocional o práctico no significa justificar el mal recibido ni minimizar el dolor vivido. Significa asumir con honestidad la parte que nos corresponde para romper patrones y avanzar hacia una vida más libre. Desde una perspectiva cristiana, la sanidad comienza cuando permitimos que Dios examine nuestro corazón y nos dé la fuerza para dejar atrás aquello que nos mantiene atados. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué beneficio aparente me está impidiendo dejar una relación o un patrón de conducta que me hace daño? ¿Estoy dispuesto a permitir que Dios transforme aquello que me mantiene atado para vivir la libertad que Él desea para mí? Comparte aquí.

Meditación 15 de Julio… Baja las expectativas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de dejar el temor al fracaso al iniciar un plan o establecer unas metas que te llevan a lograr cosas que deseas.

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Medita sobre esto:

Cuando comienzas un primer proyecto creativo o comienzas el estudio de un arte u oficio, lo que quiero que hagas es reducir tus estándares hasta que desaparezcan. Está bien. No se supone que seas bueno al principio. Así que bien podría darse el regalo liberador de gozosamente esperar que usted sea malo. (Barbara Sheer y Annie Gotlieb, Wishcraft).

Cuando comencé a escribir artículos en periódicos y revistas, tardé entre uno y tres meses en completar un breve artículo. Después de escribir durante algunos años, llevé un temporizador a mi oficina un día. Me dije a mí mismo que sabía cómo hacer lo que estaba haciendo, ahora iba a aprender a hacerlo más rápido. En poco tiempo, pude escribir en dos horas lo que me había llevado meses llevar a cabo. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la dependencia química, tardé ocho meses de tratamiento para comprender lo que otras personas comprendían en seis semanas. Con el tiempo, me convertí en un consejero de dependencia química. Con el tiempo, escribí libros sobre el tema. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la codependencia, no pude distinguir un gesto de control de establecer un límite. No sabía cuándo me estaba cuidando o qué quería decir eso. No conocía la manipulación de un intento honesto de expresar mis emociones. Con el tiempo, escribí un best-seller sobre el tema. Nuevamente, las palabras clave aquí están en el tiempo.
Comienza donde está. Comienza mal. Solo comienza. Déjate caer, torpe y confundido. Si ya sabías cómo hacerlo, no sería una lección en tu vida. Y no obtendrás la emoción de la victoria en dos, cinco o diez años a partir de ahora cuando mires atrás y digas: Wow. Me he vuelto bueno en eso con el tiempo».
Todas las cosas son posibles para él o ella que cree, dice la Biblia. Disfruta de esos incómodos comienzos. Deléitate con ellos. Ellos son la clave de tu éxito.

«Dios, ayúdame a dejar de vivir por miedo a hacerlo mal. Ayúdame a reducir mis expectativas para permitir un comienzo incómodo».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que todo aprendizaje comienza con pasos inseguros. El crecimiento no ocurre de un día para otro, sino mediante la perseverancia, la paciencia y la disposición para seguir adelante a pesar de los errores. Desde una perspectiva cristiana, Dios no espera que iniciemos siendo expertos; Él nos llama a ser fieles en el proceso, mientras Él mismo forma nuestro carácter y desarrolla los dones que nos ha dado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué paso estoy dejando de dar por miedo a no hacerlo bien desde el principio? ¿Estoy confiando en que Dios puede usar mi proceso de aprendizaje para formar mi carácter y cumplir Su propósito en mi vida? Comenta acá.

Meditación 14 de Julio… ¿Observate cómo se siente hacerlo bien?

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que tratemos de llenar nuestro espacio mental con afirmaciones e imágenes positivas que sean consecuentes con lo que deseamos obtener.

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Medita sobre esto:

En paracaidismo, hay una actividad llamada «buceo de superficie». En la zona de lanzamiento, verás gente tendida boca abajo sobre artilugios que parecen monopatines. Hacen todos los movimientos en el suelo como si cayeran libremente por el aire. Están entrenando sus cuerpos y ellos mismos para hacerlo bien. Están experimentando cómo se siente hacerlo bien.
¿Tienes algo que estás tratando de aprender a hacer? ¿Estás luchando por soltar a alguien? ¿Estás tratando de hacer algo por primera vez? ¿Conquistar tu miedo a volar o escribir un libro? ¿Tiene una reunión programada que le cause algo de tensión? Tal vez necesites acercarte a tu jefe y pedir un aumento.
Vete a ti mismo haciéndolo. Tranquilícese primero relajando deliberadamente cada parte de su cuerpo y mente. Entonces imagínese haciéndolo, sea lo que sea. Vea cómo se siente hacerlo bien. Analice cada detalle de cómo se sentiría si lo hiciera bien.
Si te encuentras con un bloqueo que te impide avanzar sin problemas en tu tiempo de visualización, pregúntale a tu Poder Superior o a ti mismo cómo remediarlo o liberarlo. ¿Tienes un miedo que te está bloqueando? ¿Es un miedo nuevo o viejo? Tal vez se trate de lo que alguien le dijo hace mucho tiempo acerca de su insuficiencia. Libera esa energía, luego comienza de nuevo, viendo lo que se siente al hacerlo bien. Mantenga en su visualización hasta que pueda pasar por todo el proceso sin problemas, de principio a fin.
Si lo intentas pero no puedes imaginarte a ti mismo haciendo algo, y mucho menos verás cómo se siente hacerlo bien, tal vez estás tratando de hacer algo que no es adecuado para ti. Pregúntale a su Poder Superior por orientación sobre eso también.
La visualización puede darnos tiempo para bucear de forma segura y superar torpezas, miedos, bloqueos y problemas potenciales. A veces, pasar el tiempo tranquilo tratando de visualizar cómo se siente hacerlo bien puede darnos un mensaje de que este es o no el momento adecuado para nosotros.

Dios, ayúdame a usar mis poderes mentales para crear las escenas más positivas que pueda imaginar que tengan lugar en mi vida.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que muchos de mis temores nacen antes de dar el primer paso. Cuando pongo mis planes y mis miedos en las manos de Dios, Él fortalece mi confianza y me ayuda a avanzar con serenidad. En lugar de imaginar el fracaso, hoy decido contemplar con fe las posibilidades que Dios puede abrir delante de mí y caminar con la certeza de que Su presencia me acompaña. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué temor me está impidiendo dar el paso que Dios me está invitando a dar? ¿Estoy permitiendo que la fe en Dios dirija mis pensamientos o dejo que el miedo gobierne mi manera de actuar? Comparte aquí.

Reflexión del Dia: 13 de Julio


Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que culpar a los demás no es suficiente, quizás sea momento de mirar hacia adentro y analizar tu propio comportamiento como posible causa de tu insatisfacción personal.

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Reflexiona sobre esto:

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitarnos oír nada más. Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvernos hacia nuestro poder superior y expresarle qué tan enojados estamos.
De modo que, ¿qué hacemos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Azotamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material porque ya hemos perdido demasiado.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esconder mis emociones no las hace desaparecer. Cuando reprimo mi enojo, solo permito que crezca y afecte mi paz y mis relaciones. Dios me invita a llevarle mi corazón con honestidad, permitiéndole sanar aquello que por tanto tiempo he intentado ocultar. (Alpha).

Para Reflexionar:¿Qué emociones estoy reprimiendo por miedo al rechazo o al juicio de los demás? ¿Estoy llevando mi enojo a Dios para que Él transforme mi corazón en lugar de permitir que la amargura eche raíces? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 9 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que la clave para liberarse de apego afectivo es soltar o dejar ir aquello que nos impide crecer y mejorar nuestra estima propia.

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Reflexiona sobre esto:

El apego afectivo suele ofrecer recompensas inmediatas que parecen satisfacer necesidades emocionales profundas. Puede hacernos sentir útiles, indispensables, seguros o con la ilusión de mantener el control sobre las personas y las circunstancias. Sin embargo, estas recompensas son pasajeras y, con el tiempo, generan ansiedad, dependencia y desgaste emocional. La verdadera libertad comienza cuando aprendemos a amar sin controlar, a servir sin perder nuestra identidad y a confiar en Dios por encima de nuestras emociones. Solo así experimentamos relaciones más sanas, equilibradas y edificantes.

Mi Reflexión: Esta lectura me hizo reconocer que, muchas veces, busqué seguridad y valor en las personas en lugar de encontrarlo en Dios. Comprendo que aferrarme emocionalmente a alguien nunca podrá darme la paz que solo Él puede ofrecer. Hoy elijo cultivar relaciones sanas, libres del control y fundamentadas en el amor, la confianza y el respeto mutuo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en una persona la seguridad y el valor que solo Dios puede darme? ¿Mis relaciones reflejan amor genuino o una necesidad de controlar y depender de los demás? Comparte tus vivencias aquí.