
HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS
Otra parte del Doceavo Paso se refiere a «practicar estos principios en todos nuestros asuntos.»
Lo que esto significa para muchos de nosotros es aprender a practicar nuestros comportamientos de recuperación y los principios de los Pasos en todas las áreas de nuestra vida.
Eso significa que nos rendimos y aceptamos la sanación en todas las partes de nuestra vida.
Entregamos nuestra vida y relaciones que no funcionan y permitimos que estos principios nos den, a cambio, una vida y relaciones que sí funcionan.
Algunos de nosotros iniciamos la recuperación para solucionar nuestras propias adicciones.
Muchos de nosotros entramos en la recuperación pensando que en verdad es asunto de nuestros cónyuges y los efectos que sus problemas han tenido en nosotros. O quizá iniciamos la recuperación pensando que nuestro problema se centra en la familia. Quizá experimentamos
ingobernabilidad en una o todas las áreas de nuestra vida, pero con frecuencia es un solo problema serio en alguna de las áreas que logra fijar nuestra atención lo suficiente para llevarnos a buscar la recuperación. Inicialmente, entonces, limitamos nuestra tarea de recuperación a enfrentar el reto en esa área específica, ya sea con la persona que causa problemas en nuestra vida o con ese problema específico en nuestra vida que nos crea dolor. En algún momento, la felicidad de esta cortedad de visión desaparece. Comenzamos a ver que buscamos una solución para todos los aspectos de nuestra vida.
Hemos iniciado un viaje, un viaje espiritual.
Queremos sanación y salud en todas las áreas de nuestra vida: con amistades, amor, trabajo, recreación, familia, emociones, salud mental, salud física, y espiritualidad. Muchos de nosotros encontramos que esta solución, esta sanación de la vida entera, tiene lugar en un área a la vez.
Trabajamos los Pasos y enfrentamos una porción de nuestra vida a la vez. Recibimos nuestra sanación en un área a la vez.
Estos Pasos trabajan en todas las áreas de nuestra vida, sin importar cómo decidimos compartamentalizar estas áreas. Restaurarán la gobernabilidad a todas las áreas de nuestra vida.
Traerán sanación, paz, amor, y libertad a todas las áreas de nuestra vida.
Podemos practicar estos principios y recibir sus beneficios en todos nuestros asuntos: en nuestra vida casera, nuestros negocios, nuestras finanzas, nuestras relaciones amorosas, nuestras relaciones con parientes y amistades. Podemos practicar nuestros comportamientos de recuperación en todas las partes de nuestras vida porque son las mismas partes donde hemos practicamos nuestros comportamientos codependientes. En algún momento, despertaremos y sabremos que nuestra nueva forma de vida en realidad se ha convertido en una nueva vida.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Categoría: SOMETIMIENTO
Meditación 11 de Febrero… Seguir adelante

Aprende el arte de la aceptación. Es mucho dolor. (Libro Ya no seas Codependiente).
A veces, como parte de cuidarnos a nosotros mismos, se convierte en tiempo de poner fin a ciertas relaciones. A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación particular.
Esto es cierto en el amor, en las amistades, con la familia y en el trabajo.
Los finales y los cambios en las relaciones no son fáciles. Pero a menudo, son necesarios.
A veces, nos quedamos en relaciones que están muertas, por temor a estar solos o para posponer el inevitable proceso de duelo que acompaña a los finales. A veces, necesitamos quedarnos un rato, prepararnos, estar lo suficientemente fuertes y listos para manejar el cambio.
Si eso es lo que estamos haciendo, podemos ser amables con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta ese momento cuando se siente sólido, claro y consistente para actuar.
¡Lo sabremos. Lo sabremos. Podemos confiar en nosotros mismos!
Saber que una relación está cambiando o está a punto de terminar es un lugar difícil para estar, especialmente cuando aún no es hora de actuar, pero sabemos que el tiempo se está acercando. Puede ser incómodo e incómodo, ya que la lección llega a su fin. Podemos sentirnos impacientes por ponerle un cierre, pero todavía no nos sentimos capaces de hacerlo. Esta bien. El momento aún no está bien. Algo importante todavía está sucediendo. Cuando sea el momento adecuado, podemos confiar en que sucederá. Recibiremos el poder y la capacidad de hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones o cambiar los límites de una relación particular no es fácil. Requiere coraje y fe. Requiere una buena disposición de nuestra parte para cuidarnos y, a veces, permanecer solos por un tiempo.
Deja ir el miedo. Comprender que el cambio es una parte importante de la recuperación. Ámate lo suficiente para hacer lo que necesitas hacer para cuidarte y encuentra la suficiente confianza para creer que volverás a amar.
Nunca estamos empezando de nuevo. En recuperación, estamos avanzando en una progresión de lecciones perfectamente planificada. Nos encontraremos con ciertas personas, en el amor, la familia, las amistades y el trabajo, cuando necesitamos estar con ellos. Cuando la lección haya sido dominada, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un lugar nuevo, aprendiendo nuevas lecciones, con nuevas personas.
No, las lecciones no son todas dolorosas. Llegaremos a ese lugar donde podemos aprender, no del dolor, sino de la alegría y el amor.
Nuestras necesidades serán satisfechas.
«Hoy, aceptaré donde estoy en mis relaciones, incluso si ese lugar es incómodo e incómodo. Si estoy en medio de los finales, enfrentaré y aceptaré mi dolor. Dios, ayúdame a confiar en que el camino en el que estoy ha sido planeado perfecta y amorosamente para mí. Ayúdame a creer que mis relaciones me están enseñando lecciones importantes. Ayúdame a aceptar y estar agradecido por los medios, los finales y los nuevos comienzos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 10 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
AYUDAR
Mi papel al ayudar no es hacer cosas por la persona a quien yo estoy tratando de ayudar, sino ser algo para él; no debo tratar de controlar o cambiar sus acciones sino, mediante la comprensión y el conocimiento, modificar mis reacciones.
Cambiaré mis reacciones negativas por positivas, mi temor por fe; el desprecio hacia lo que él hace por respeto hacia lo bueno que hay en él; la hostilidad por la comprensión; la manipulación o sobreprotección por libertad con amor, a fin de que él no se amolde a un estándar o imagen, y tenga la oportunidad para realizar su propio destino, sin importarme lo que él ha escogido ser.
Cambiaré mi dominio por estímulo; el pánico por la serenidad; la inercia de la desesperación por energía para mi crecimiento y para entenderme mejor.
Tenerse lástima a sí mismo obstruye la acción efectiva. Entre más doy rienda suelta a esto, más siento que la solución a mis problemas está en que los otros y la sociedad cambien y no en mí mismo. Así, me convierto en un caso sin esperanza.
Cuando miro el pasado con remordimiento, o trato de encontrar caminos para escapar a un futuro, y me mantengo allí con ansiedad y miedo por las posibilidades de lo que pueda suceder, estoy gastando toda mi energía, y esto me incapacita para vivir hoy. Vivir el hoy es la única forma de existencia.
«No pensaré en lo que los demás puedan hacer en el futuro, ni esperaré que ellos sean mejores o peores al pasar del tiempo, pues con tales esperanzas yo en realidad estoy tratando de crear. Amaré y dejaré que el otro sea.»
«Todas las personas siempre están cambiando. Si trato de juzgarlas, solamente lo hago en lo que yo pienso que sé de ellos, sin tomar en cuenta que hay mucho que no sé acerca de ellos.»
«Aceptaré los esfuerzos que los demás hagan para progresar y para tener muchos éxitos, de los cuales yo no tengo conocimiento.»
«Yo también siempre estoy cambiando» y puedo hacer que ese cambio sea constructivo si así lo quiero. Yo puedo cambiarme a mí mismo. a otros, sólo puedo amarlos.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 10 de Febrero… El riesgo de estar vivo

«Sé que nada va a durar para siempre», dijo Charlie. «Pero la clave de la vida y ser feliz es actuar como si lo fuera».
Muchos de nosotros hemos tenido nuestras ilusiones sobre la seguridad y la permanencia destrozadas. Cuanto más tiempo estemos vivos, más nos golpeará: nada es para siempre. Podemos planear muchas cosas, pero lo único que podemos planear con certeza es el cambio.
En algún momento de nuestras vidas, podemos habernos convencido de lo contrario. Nos entregamos a ese trabajo, ese proyecto o esa relación con todos nuestros corazones, solo para que llegara a su fin.
Es posible que algunos de nosotros hayamos decidido, después de suficientes ciclos de comienzos, intermedios y finales, que la manera de lidiar con esto nunca fue entregar nuestros corazones a ninguna persona o circunstancia, nunca permitirnos estar plenamente presentes y disfrutar el momento.
Si no entro completamente, no me lastimaré cuando termine, pensamos. Tal vez. Pero tampoco experimentarás el placer y la alegría, el sabor rico, dulce y pleno de esos momentos.
Bien, ahora eres más sabio. Sabes que nada dura para siempre. Sabes que en el momento en que algo comienza, el final también se ha escrito. Las personas nacen. Ellos mueren. Comienza un trabajo o proyecto. Entonces termina. Pero hay toda una seductora espera, invitándote a saltar y ver lo dulce que puede ser la vida. Además, cuando llegue el final, también se te habrá dado suficiente sabiduría, coraje y gracia para lidiar con eso, también.
¡¿Que estas esperando?
Adelante. Deja de contenerte. Salta!
Vive tu vida.
«Dios, dame suficiente fe y un poquito de soltarme para que pueda vivir cada momento plenamente».
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 9 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
LLEVAR EL MENSAJE
Nosotros sabremos cuándo sea hora de comenzar a dar de nuevo. Prestándonos atención a nosotros mismos, aprenderemos formas sanas de llevar el mensaje.
Invitar a alguien a una junta es una manera poderosa de ayudar a otros. Ir a nuestras juntas y compartir cómo trabaja la recuperación para nosotros es otra forma de llevar el mensaje.
Este es un programa maravilloso, un programa milagroso. Parte del milagro de este programa es que tanta sanación se logra por medio del contar historias. A veces compartimos pedazos y fragmentos de nuestras historias; otras, contamos más. Al contar nuestra historia, ayudamos a otros y a nosotros mismos. Al escuchar a otros hablar, somos ayudados. Hablar de nosotros mismos, de lo que aprendemos, de lo que encaramos, lo que superamos, es una forma poderosa de llevar el mensaje.
Podemos permitirnos ser guiados. Cuando llevo el mensaje incidental o accidentalmente, suele ser más efectivo que
cuando me programo para reformar, convencer, o coaccionar a alguien para que se recupere. La forma más poderosa de ayudar a otros viene de ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo, sentimos nuestros propios sentimientos, cambiamos nuestras creencias, y cuidamos de nosotros mismos, cuando somos honestos y abiertos acerca de quienes somos y en qué trabajamos, afectamos a otros más de lo que podrían hacerlo nuestros bien intencionados gestos de ayuda. No podemos cambiar a otros, pero cuando nos cambiamos a nosotros mismos, quizá lleguemos a cambiar el mundo.
Cada vez que hacemos nuestro propio trabajo, o parte de ello, cada vez que damos un paso adelante, jalamos hacia adelante la conciencia colectiva del movimiento de recuperación.
Podemos descansar en la callada confianza de que ayudaremos grandemente a otros cuando hagamos nuestro propio trabajo y nos permitimos ser guiados.
Como sea que escojamos ayudar a la gente, podemos esforzarnos a llevar el mensaje de maneras que funcionan, para ellos y para nosotros. Podemos soltar nuestra necesidad de ayudar a la gente, cambiarlos, o mostrarles qué les conviene. En vez de eso, podemos enfocarnos en ayudar y cambiarnos a nosotros mismos y deslindar lo que mejor nos conviene a nosotros. Si surge una oportunidad de compartir algo de información o parte de nuestra historia, podemos hacerlo tranquilamente y sin un deseo de controlar. Si es necesario mostrar algo a la gente, podemos mostrarles solaz, poder en nuestra vida, y esperanza. Podemos mostrarles cuánto nos amamos, cómo manejamos nuestras emociones, y cómo rehusamos seguir siendo víctimas.
A veces es difícil soltar a las personas a quienes amamos y, a pesar de ello, adelantar en nuestro crecimiento y recuperación. Algunos de nosotros queremos tanto llevar con nosotros a nuestros seres amados en este viaje. Pero no podemos. Esa decisión no es nuestra. A la única persona a quién podemos llevar, de seguro, en este viaje es a nosotros mismos.
Así como cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino, así también lo tienen nuestros seres amados.
A veces suceden cosas maravillosas durante la recuperación. He observado situaciones en las cuales, después de cierto tiempo, una familia entera comienza la recuperación. También he visto casos en que esto no sucede, donde las personas han tenido que dejar atrás a sus familias y comenzar un viaje solitario hacia la salud.
Entiéndase esto, amigo mío: Jamás ayudamos a alguien ni tenemos una pizca de influencia positiva en ellos quedándonos con ellos en la oscuridad. Ignorarnos a nosotros mismos no nos beneficia, y no ayuda a otros.
Con frecuencia, cuando comenzamos la recuperación (y a veces, cuando ya la tenemos avanzada) queremos compartir nuestros descubrimientos al respecto con miembros de la familia. Queremos que ellos encuentren la misma salud, esperanza, libertad, y buenos sentimientos que nosotros estamos descubriendo.
Queremos compartir con ellos lo que hemos aprendido acerca del sobre-cuidado, la victimización, el controlar, manejar nuestros sentimientos, hacer nuestro trabajo de familia-de-origen, y cuidar de nosotros mismos. Queremos compartir nuestros nuevos descubrimientos acerca de las relaciones y cómo estamos aprendiendo a participar de manera diferente en éstas.
Queremos hablarles de cómo ciertos comportamientos son predicablemente autodestructivos y cómo los hemos justificado a todos sólo para aprender que esto es algo llamado codependencia. Queremos explicar que cuando cambiamos, nuestras relaciones con frecuencia lo hacían también.
Queremos contarle a la gente acerca de poner límites y ser dueños de nuestro propio poder.
Queremos compartir con los que amamos todas las ideas que nos aportan libertad y sanación.
Queremos llevarlos con nosotros en este viaje.
Tal vez encontremos que nuestro sueño entusiasta por compartir nuestra recuperación con nuestras familias acaba repentinamente cuando nos acercamos con nuestras nuevas ideas. Ante su negación, resistencia, y enojo hacia las ideas de recuperación podemos reaccionar con dolor y confusión. Quizá nos enganchemos en tratar de controlarlos, tratar de forzarlos a recuperarse, y sentirnos victimizados cuando eligen no aceptarlo. Tal vez nos preguntemos por qué no desean el maravilloso, sorprendente regalo que hemos encontrado.
Aprendemos a soltar esto. Aprendemos a soltarlos a ellos. No podemos dirigir la obra de recuperación de nadie más que la nuestra. No tiene importancia que nuestras ideas ayudarían a Mamá o Papá, hermano o hermana, Abuela o Abuelo. No interesa que hayamos encontrado algunas respuestas que ellos necesitan desesperadamente y que realmente les ayudaría a cambiar su vida para mejor.
No tiene la menor importancia.
Cálmate. Sé paciente. Modera tu entusiasmo por ayudar a que tu familia vea la luz. Pide guía y sabiduría para acercarte a miembros de tu familia. Cuando hables, habla de ti y de lo que aprendes, no de ellos y lo que necesitan aprender. El impacto más poderoso y positiva que podemos tener en nuestra familiar viene de llevar una vida sana y feliz.
Desapégate con amor cuando sea posible. Si no puedes desapegarte con amor, entonces desapégate ahora, maneja tus sentimientos, y permite que el amor llegue más tarde.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 8 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
LLEVAR EL MENSAJE
El Doceavo Paso dice que después de experimentar un despertar espiritual gracias a haber trabajado estos Pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros. ¿Cuál es el mensaje? Uno de esperanza, amor, consuelo, y salud. Mejores relaciones y una mejor forma de vida, una que funciona.
Es un mensaje de amor a uno mismo, cuidado de uno mismo, de prestar atención a nuestros propios asuntos, y responsabilizarnos de nosotros mismos, ya sea que eso implique enfrentar nuestros propios comportamientos o ser dueños de nuestro poder para cuidarnos a nosotros mismos. También es un mensaje de que podemos permitir a otros ocuparse de sus propios asuntos y ser responsables de sí mismos.
Ahora estamos libres para deshacernos de la vergüenza y el auto-desprecio. Podemos amar a otros y permitirles que nos amen, aportando a sus vidas en formas constructivas y permitiéndonos recibir. Nuestro mensaje es que con el miedo y el controlar sale el tiro por la culata. No podemos controlar a otros, y no tenemos que permitir que nos controlen.
Ahora estamos libres, por fin, para sentir, para pensar, para tomar nuestras propias decisiones, y para responsabilizarnos por esas decisiones. Estamos libres para cambiar de parecer. Ahora podemos entender que seremos controlados por el pasado hasta que hagamos nuestro trabajo de historial y soltemos viejos sentimientos y creencias.
Nuestro mensaje es que somos personas merecedoras y dignas de ser amadas, y que necesitamos comenzar por amarnos a nosotros mismos.
No somos víctimas. Tenemos opciones, más de las que imaginamos, en cualquier situación.
Podemos quedarnos, podemos irnos, podemos cuidar de nosotros mismos en cualquier forma que necesitemos hacerlo, siempre y cuando no infrinja en los derechos de otros.
Podemos confiar en nosotros mismos y en nuestro Poder Superior que nos enseñará a hacerlo. ¿Cómo llevamos el mensaje? No tratando de rescatar. No por medio de controlar. No obsesionando. No convirtiéndonos en vigilantes o evangelizadores. No tratando de forzar a otros a ver la luz. No manteniéndonos de pie en la oscuridad y esperando que otros lleguen a nosotros en este viaje.
Llevamos el mensaje en formas más sutiles pero poderosas: por medio de hacer nuestro propio trabajo de recuperación y de convertirnos en una demostración viviente de esperanza, amor de uno mismo, cuidado de uno mismo, y salud. Aprender a dejar de ser víctimas, cuidar de nosotros mismos, y caminar por nuestro propio camino es un mensaje poderoso.
Un consenso general entre los que están recuperándose de la codependencia es que los grupos de Doce Pasos para la recuperación de la codependencia son, por naturaleza, menos orientados al servicio que los grupos de Doce Pasos para otras adicciones. Esto se debe a que para muchos de nosotros, dar demasiado servicio en el pasado y no tener suficiente cuidado de uno mismo es parte de lo que nos ha dañado: nos ha dañado sin ayudar a otros.
Muchos de nosotros sentimos la necesidad de retirarnos de ayudar a otros durante un tiempo, como parte de nuestra recuperación. Aunque nuestra meta en la recuperación es convertirnos en dadores sanos (dar con un sentido de alto autoestima, dar porque queremos, dar de una manera que no se sobrepasa, es compulsiva, o llena de culpa), tal vez necesitemos llegar al extremo de no dar durante un tiempo para poder encontrar el equilibrio y poder discernir la forma saludable de dar y cuidar.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditacion 8 de Febrero… Pánico

¡No se asuste!
Si se produce un ataque de pánico, no tenemos que permitirle que controle nuestros comportamientos. Los comportamientos controlados por el pánico tienden a ser contraproducentes. No importa cuál sea la situación o circunstancia, el pánico no suele ser una buena base. No importa cuál sea la situación o circunstancia, por lo general tenemos al menos un momento para respirar profundamente y restaurar nuestra serenidad y paz.
No tenemos que hacer más de lo que podemos razonablemente, ¡nunca! ¡No tenemos que hacer algo que absolutamente no podemos o no podemos aprender a hacer!
Este programa, esta forma de vida saludable que estamos buscando, se basa en una base de paz y tranquilidad: en nosotros mismos, en nuestro Poder Superior, en el proceso de recuperación.
No te asustes. Eso nos aleja del camino. Relajarse. Respira profundamente. Deja que la paz fluya a través de nuestro cuerpo y mente. Desde esta base, nuestra Fuente suministrará los recursos necesarios.
«Hoy, trataré el pánico como un tema separado que necesita atención inmediata. Me negaré a permitir que los pensamientos y sentimientos de pánico me motiven. En cambio, dejaré que la paz y la confianza motiven mis sentimientos, pensamientos y conductas».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 7 de Febrero

BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS
Este Paso nos da permiso de soltar nuestra necesidad de controlar y nuestros esfuerzos por controlar a otros y a nuestra vida. Podemos cumplir nuestro cometido poniendo metas, usando afirmaciones y practicando nuestros comportamientos fundamentales para la recuperación.
Podemos hacer nuestra parte mediante la oración y la meditación. Luego, podemos soltar y permitir que se nos guíe hacia la verdad, la salud, la curación, la felicidad, alegría, libertad y amor.
Podemos confiar en lo que sucede, aun cuando no parezca que podamos. O, como dijo un hombre: «Podemos confiar en Dios, aun cuando parezca que no.»
Hay días en que nuestras vidas parecen funcionar bien. Todo toma inmediata y milagrosamente su lugar. Otros rezamos «Que se haga tu Voluntad», y todos los eventos parecen desincronizados.
Nada parece estar bien.
Todos los días cuentan.
Sintamos los sentimientos cuando se producen. Amémonos y cuidemos de nosotros mismos cuantas veces durante cada día y cada hora como necesitemos amor, cuidado y aceptación.
Agradezcamos todo. Pidamos lo que necesitamos y deseamos.
Luego completemos el proceso diciendo: «Hágase tu voluntad».
Y confiemos en los resultados.
Este Paso puede acompañarnos a través de los mejores y los peores momentos. Puede llevarnos a través de los sentimientos difíciles y los placenteros. Nos puede llevar a cualquier lado que queramos ir. Trabájalo con frecuencia. Trabájalo tan pronto como sea posible en tu recuperación.
Si trabajamos los otros Pasos (admitir y aceptar nuestra impotencia, entregar nuestra vida y voluntad, limpiar nuestra casa) seremos un recipiente limpio, uno que es fácil de guiar.
Escuchemos. Escuchémonos a nosotros mismos. Escuchemos a Dios. Confiemos en lo que
escuchamos.
Antes creía que seguir la voluntad de Dios en mi vida significaba seguir una serie rígida de reglas, instrucciones y prohibiciones. Antes pensaba que seguir la voluntad de Dios significaba ser perfecta.
Ahora sé que eso es codependencia.
Con frecuencia, en mi vida, la voluntad de Dios es esa pequeña voz queda que llamamos instinto o intuición. Está dentro de nosotros, no en un libro de reglas. Pero es difícil oírla cuando estamos llenos de ruido y miedo.
A veces, cuando comenzamos a vivir así, confiando en nosotros mismos y en nuestro Poder
Superior, nos encontraremos cometiendo errores, haciendo tonterías, pensando que cumplimos con la voluntad de Dios.
Eso está bien. Podemos seguir moviéndonos en esta dirección de todas formas. Soltémoslo y sigamos trabajando el Paso. Sigamos escuchando y confiando en nosotros mismos y en Dios.
Trabajemos este Paso cuántas veces al día sea necesario para mantenernos centrados, aterrizados y equilibrados. Cuando sea hora de aprender una lección, aprendámosla.
Estemos quietos. Estemos callados. Pidamos guía. Luego, permitámonos avanzar con confianza.
Aprendamos a combinar el instinto con la razón y la emoción.
Cuando tengamos una duda, o estemos confundidos, paremos y preguntemos: ¿Qué necesito hacer para cuidarme a mí misma? Luego, escuchemos, y confiemos en lo escuchado.
Un hombre dijo: «Cuando me encuentro en una situación engorrosa, me pregunto, «¿Cuál es la cosa más llena de vida que puedo hacer en este momento? ¿Vivo de acuerdo a eso o vivo respondiendo a necesidades de otros?»
Este Paso nos dice que tenemos un camino, y que nadie puede interferir con él. No tenemos que aferrarnos tanto. La llave a nuestra felicidad no está con otros, como tampoco la llave a nuestra vida.
Nadie, ni una sola persona, nos puede detener o interferir con el bien y el amor que nos corresponde. Los otros no tienen ese poder en sus manos: está entre nosotros y nuestro Poder Superior.
Podemos amarnos incondicionalmente; podemos amar a otros incondicionalmente. Estamos libres para poseer nuestro propio poder y para hacer lo necesario para cuidarnos a nosotros mismos, con la fe y la confianza de que querernos, cuidarnos y darnos a nosotros mismos nos harán progresar en nuestro viaje.
Todo lo que necesitemos, vendrá a nosotros. Todo el bien que deseamos, el amor que queramos, el éxito, las amistades, la sanación, el cumplimiento de necesidades, grandes y pequeñas, vendrá a nosotros.
Este es el Paso donde decimos: «Enséñame lo que quieres que haga, luego ayúdame a hacerlo.»
Este es el Paso donde hablamos con Dios y permitimos que Dios nos hable, calmando nuestras almas y hablando con éstas. Pedimos a Dios que nos muestre qué necesitamos para cuidarnos a nosotros mismos, luego pedimos a Dios que nos ayude. Pedimos a Dios que nos ayude a responsabilizarnos de nosotros mismos.
Ya estamos en buenas manos. En el momento en que nos abrimos a una conciencia espiritual, hemos iniciado una cadena positiva de eventos que nos beneficiarán a nosotros, a nuestras vidas y a nuestras relaciones. Ya sea que recemos o meditemos al iniciar la mañana, durante una pausa en el trabajo, en la regadera, transitando por la ciudad, o en el automóvil, es nuestra elección.
Cuando se mejore nuestro contacto consciente con Dios, nuestra conexión con nosotros mismos y con los demás lo hace también. Encontraremos y mantendremos nuestro contacto con Dios, y con nosotros mismos.
Tomemos un tiempo para la meditación y la oración. No nos critiquemos por no hacerlo a la perfección. Soltemos nuestros temores acerca de si Dios nos escucha y si le interesa. Dios está allí, y cada uno de nosotros podemos contactar la conciencia espiritual.
Este Paso nos ayudará en tiempos difíciles y en tiempos buenos. Cuando nosotros no sabemos qué hacer, Dios sí sabe.
Podemos estar seguros que cada día estamos exactamente donde tenemos que estar y donde debemos estar.
Confiemos en Dios. Confiemos en nosotros mismos. Confiemos en nuestra vida. Dios jamás nos pide que hagamos algo para lo cual no nos prepara y equipa para hacer. Si debemos hacerlo, se nos dará la fortaleza. Esa es la parte fácil de este programa: Nunca tenemos que hacer más de lo que podamos. Nunca tenemos que hacer algo que no podamos hacer. Nunca tenemos que hacer algo antes de tiempo.
Y, cuando sea el momento, lo haremos.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 7 de Febrero… Aprecia los destellos de luz

Conozco personas que han estado inmersas en tiempos extremadamente difíciles. Una mujer perdió a su esposo y ambos hijos en un incendio. Otra encontró a su hijo adolescente muerto de muerte, suicidio, en su porche trasero un domingo de primavera. He conocido personas que luchan contra la depresión crónica. He conocido a personas que perdieron su fortuna de una sola vez. He conocido personas que eran activas, personas sanas un día, y al día siguiente un accidente las paralizó de por vida.
También tuve mis años de dolor después de la muerte de mi hijo. Año tras año, el dolor latía incesantemente, amenazando con no disminuir.
Escucha cuidadosamente. Rezo para que nunca tengas tal tiempo. Pero incluso si estás pasando por algo así, haz que cada momento cuente. Y preste especial atención a los momentos en que el dolor y el sufrimiento disminuyen, aunque solo sea por unos segundos u horas. Cuenta esos momentos como un regalo, un destello de luz. Mantenlos en tu corazón.
Escribe en tu diario cuánto duele. Siente todo tu dolor. Pero tómese el tiempo para documentar esos breves momentos cada semana en los que solo aparece un destello de placer.
Recuerda, dos más dos son cuatro. Cuatro más cuatro son ocho.
Esos momentos se sumarán.
Puede que no estés pasando por un momento en tu vida que disfrutes, pero trata de encontrar unos momentos en los que puedas recuperar el aliento, mirar a tu alrededor y decir qué dulce es.
«Dios, ayúdame a encontrar al menos una cosa en mi vida que me haga sentir bien y me dé placer, aunque sea solo por un momento de mi día».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adios).

Reflexión del Dia: 6 de Febrero

BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS
La oración y la meditación no son tareas sin sentido que se nos piden. La oración es como somos transformados; la meditación es como somos renovados. Ambas disciplinas nos benefician y nos ayudan a mantenernos en el camino.
Antes me preocupaba y me inquietaba mucho. Me preocupaba de lo que podría suceder, de lo que haría yo y de si sería suficiente, de si lograría hacer todo lo que hacía falta cada día. A veces me preocupaba por si de verdad tenía una vida propia para vivir.
A veces contemplaba con envidia a otros mientras se ocupaban del asunto de sus vidas. Sus vidas parecían tan animadas, tan divertidas. No estaba segura de que mi vida fuera real.
Inquietarme y rumiar la trayectoria de mi día es innecesario. Pedir conocer la voluntad de Dios en mi vida y la fortaleza para cumplirla me simplifica la vida. Me dice que si pido el conocimiento de la voluntad de Dios para mí, recibiré toda la fortaleza que necesito cada día para hacer aquello que me corresponde. Si no puedo hacerlo, no tengo que hacerlo. Si me corresponde, recibiré la fortaleza para hacerlo.
Significa que puedo confiar en el fluir. Puedo confiar en la vida misma. Puedo confiar en Dios.
Cuando sea hora, seré fortalecida para cumplir con aquello que necesito hacer. Recibiré el conocimiento interno, la ayuda, la habilidad, la guía cuando sea el momento. Si aún no puedo hacerlo, entonces no es el momento.
Si es el momento de accionar, lo sabré. Si no es, puedo seguir tranquilamente el curso de mi vida, tomando las mejores decisiones de que soy capaz acerca de cómo conducirme en un día dado.
Si soy incapaz de actuar, puedo soltar. Algunos días están más ocupados que otros. Pero siempre puedo confiar en mi camino.
El pedir conocimiento de la voluntad de Dios para mí y la fortaleza para cumplirla es una oración que siempre se responde con un «sí».
Este Paso también nos asegura de que existe un camino para nuestra vida. A veces es un camino sencillo con tareas sencillas. A veces el camino es esperar. A veces significa sentir o curarse. A veces significa dar, otras recibir. Podemos escoger. Podemos participar en la creación de nuestro camino.
A veces significa decir que sí, otras que no. Pero siempre hay un camino para nuestra vida, aun cuando ese camino no sea muy claro para nosotros.
Algo está sucediendo. Algo bueno está maquinándose dentro y alrededor nuestro. Algo importante. Estamos aprendiendo nuestras lecciones, y continuaremos aprendiendo. Cuando sea hora, recibiremos la fortaleza para hacer todo lo que nos corresponde hacer.
Podemos relajarnos y dejarnos llevar.
A veces siento que el fluir me lleva por los rápidos. Una amiga nombra estos momentos «la oscuridad del alma».
A pesar de hacer nuestro mejor esfuerzo por llevar nuestro programa, por recuperarnos, por cuidar de nosotros mismos, podemos encontrar días en que sentimos que nuestra vida y recuperación no funcionan. El dolor puede parecer insoportable. Puede parecer que Dios se ha alejado. No es cierto.
No tenemos que castigarnos en los momentos difíciles, y ni hablar de que hay momentos difíciles durante la recuperación. No tenemos que castigarnos por nuestros sentimientos, dudas, preocupaciones y errores.
Tampoco tenemos que castigar a Dios.
Podemos relajarnos y dejarnos llevar por el fluir aun cuando el fluir duele, aun cuando no sepamos dónde nos lleva. Los momentos difíciles no duran para siempre. La confusión no dura para siempre. Llegará la claridad. La respuesta llegará. La oscuridad el alma se irá y llegará la luz del día.
La parte más difícil de orar y meditar para mí es manejar mi impaciencia. Me gusta la inmediatez.
Me gustan las respuestas ya. Quiero el cambio ahora mismo. Como dijo una mujer: «Estoy acostumbrada a funcionar de tres a seis meses por delante de mí misma.»
Así no funciona la meditación y la oración. Rezamos. Hablamos con Dios. Luego soltamos. Y luego soltamos más. La respuesta vendrá, pero no porque nos aferramos y generalmente no al instante.
La respuesta vendrá en la medida en que soltamos y permitamos que el fluir de vida nos impele hacia adelante. La respuesta vendrá cuando soltemos nuestro miedo.
A veces la meditación no funciona de inmediato o al instante. Puedo meditar y sentirme tan caótica al terminar como cuando empecé.
Pero puedo confiar en estos ejercicios y seguirlos practicando de todas maneras. A veces puede parecer que hemos pedido, rogado e implorado conocer la voluntad de Dios para nosotros y la fortaleza de cumplirla y no ha sucedido nada. Esa es una ilusión. Algo, amigo mío, sucede.
A veces nuestro papel es simple. Lavamos los trastes. Asistimos a una junta. Llamamos a un amigo. O esperamos. A veces el no hacer nada es la voluntad de Dios. A veces eso es más difícil que hacer algo.
A veces es el momento de actuar. Pero no debemos preocuparnos por eso. Cuando sea el momento, recibiremos la guía, la fortaleza, y la ayuda que necesitamos para hacer lo que nos corresponde y podremos soltar lo demás. Si esperamos hasta que sea nuestro momento, nuestro papel será claro. Será posible. Sucederá, con naturalidad, con facilidad, gradualmente.
Eso no significa que no tendremos que superar obstáculos y enfrentar retos. No significa que no tendremos que luchar por lo que queramos. Pero sí se nos dará elpoder y la ayuda que necesitemos para enfrentar obstáculos y retos, y para romper las barreras.
Este es el Paso del dejarse-llevar. Si hablamos y escuchamos a Dios podemos relajarnos, soltar y permitir que nuestras vidas sucedan. Al pedir conocimiento de la voluntad de Dios para con nosotros y la fortaleza para cumplirla, podemos confiar en lo que sucede, lo que antes sucedió, y lo que sucederá mañana. Podemos confiar en nuestra parte en el fluir de la vida.
Estamos a salvo. Nos cuidan. Nos protegen. Estamos libres para vivir nuestra vida y amarnos a nosotros mismos.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).
