
Yo solía darle unas palizas mortales a mi marido con mi tarjeta de crédito. Me hacía sentir que tenia algún control , alguna manera de desquitarme de él. (Anónimo).
Me pasé diez años comprándome de todo en las ventas de garage. Ni siquiera me compré un par de zapatos nuevos. Todo ese tiempo que me estuve privando, mi esposo se la pasaba apostando en el juego, especulando en negocios arriesgados y haciendo lo que le daba la gana con el dinero. Aprendí que cuando tomé la decisión de que merecía tener las cosas que quería, y tomé la decisión de comprar algo que quería, había suficiente dinero para hacerlo. No se trataba de ser frugal; se trataba de privarme a mí misma y ser una mártir. (Anónimo).
Comprar compulsivamente o gastar en exceso nos puede dejar un sentimiento temporal de poder o satisfacción, pero al igual que otras conductas fuera de control, tiene predecibles consecuencias negativas. Gastar de menos nos puede dejar sintiéndonos víctimas también.
Hay una diferencia entre gastar responsablemente y la privación del mártir. Hay una diferencia entre tratarnos bien económicamente a nosotros mismos y gastar en exceso. Podemos aprender a discernir la diferencia. Podemos desarrollar hábitos de gasto responsables que reflejan una alta autoestima y amor hacia nosotros mismos.
«Hoy lucharé por lograr el equilibrio en mis hábitos de gastar. Si estoy gastando en exceso, me detendré y lidiaré con lo que está ocurriendo en mi interior. Si estoy gastando de menos o me estoy privando, me preguntaré a mí mismo si eso es necesario y qué es lo que quiero».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Categoría: TOMAR DECISIONES
Meditación 8 de Julio … Ve con la corriente

Deja ir el miedo y tu necesidad de control. Despójate de la ansiedad. Déjala que se escurra, mientras te zambulles en el río del momento presente, el río de tu vida, tu sitio en el universo.
Deja de tratar de forzar la dirección. Trata de no nadar contra la corriente, a menos que esto sea necesario para tu supervivencia. Si te has estado aferrando a una rama de la orilla, suéltala.
Déjate ir hacia delante. Déjate que se te lleve hacia delante.
Evita los rápidos cuando sea posible. Si puedes, permanece relajado. Hacerlo, te puede llevar seguro por las fieras corrientes.
Si te hundes por un momento, permítete subir a la superficie de manera natural. Lo harás.
Aprecia la belleza del paisaje, tal como es. Ve las cosas con frescura, con novedad. ¡Nunca volverás a pasar por el paisaje de hoy!
No pienses demasiado en las cosas. La corriente es para que la experimentes. Dentro de ella, cuídate a ti mismo. Tú eres parte de la corriente, una parte importante. Trabaja con la corriente, trabaja dentro de la corriente. No es necesario patalear. Deja que la corriente te ayude a cuidarte a ti mismo. Déjala que te ayude a fijar límites, a tomar decisiones y a llevarte a donde necesites estar cuando sea tiempo de ello.
Puedes confiar en la corriente, y en tu parte dentro de ella.
«Hoy me dejaré ir con la corriente».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 7 de Julio … Dejar ir

Podemos ser amables, confiar en las personas y aún así no permitirnos ser utilizados o abusados. No tenemos que dejar que las personas hagan lo que quieran con nosotros. ¡No todas las solicitudes son legítimas! ¡No todas las solicitudes requieren un sí!
La vida puede ponernos a prueba. La gente puede buscar nuestros puntos débiles. Podemos ver un denominador común de los límites que se están probando en nuestra vida. Si tenemos un punto débil en un área, es posible que nos veamos sometidos a pruebas repetidas en esa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La vida, las personas, nuestro Poder Superior y el Universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.
Cuando aprendamos esa lección, encontraremos que los problemas con esa área disminuyen. El límite se ha establecido, el poder ha sido propiedad. Por ahora, la lección ha sido aprendida. Es posible que necesitemos estar enojados con ciertas personas por un tiempo, personas que han llevado nuestra tolerancia al límite.
Esta bien. Pronto, podemos soltar la ira y cambiarla por gratitud. Estas personas han estado aquí para ayudarnos a aprender sobre lo que no queremos, lo que no toleraremos y cómo poseer nuestro poder. Podemos agradecerles por lo que hemos aprendido.
¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar? ¿Hasta qué punto dejaremos que otros vayan con nosotros? ¿Cuánto de nuestra ira e intuición debemos descontar? ¿Dónde están nuestros límites? ¿Tenemos alguna? Si no lo hacemos, estamos en problemas.
Hay momentos en los que no debemos confiar en los demás, sino confiar en nosotros mismos y establecer límites con quienes nos rodean.
Hoy, estaré abierto a una nueva conciencia sobre las áreas donde necesito límites más saludables. Voy a renunciar a mi suposición ingenua de que la otra persona siempre tiene la razón. Intercambiaré esa opinión por confiar en mí mismo, escucharme a mí mismo y tener y establecer límites saludables.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 30 de Junio

Los codependientes no podemos cambiar hasta que aceptamos nuestras características codependientes, nuestra impotencia ante la gente, ante el alcoholismo y ante otras circunstancias que tan desesperadamente hemos tratado de controlar. La aceptación es la más grande paradoja: no podemos cambiar hasta que aceptemos la manera de ser que tenemos.
He aquí un extracto de Honoring the SeIf acerca de la Autoaceptación:
Si puedo aceptar que soy quien soy, que siento lo que siento, que he hecho lo que he hecho —si puedo aceptarlo, me guste o no— entonces puedo aceptarme a mí mismo. Puedo aceptar mis defectos, mis dudas sobre mí mismo, mi pobre autoestima. Y cuando pueda aceptar todo eso, me habré puesto del lado de la realidad en lugar de intentar luchar contra ella. Ya no estoy haciendo nudos mi conciencia para mantener los engaños acerca de mi condición actual. Y así despejo el camino para dar los primeros pasos hacia el fortalecimiento de mi autoestima…
En tanto no podamos aceptar la realidad de lo que somos en un momento dado de nuestra existencia, en tanto no podamos permitimos totalmente a nosotros mismos estar conscientes de la naturaleza de nuestras elecciones y de nuestras acciones, no podamos admitir la verdad dentro de nuestra conciencia, no podemos cambiar.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 30 de Junio … Acepta el cambio

Un día mi madre y yo trabajábamos juntas en el jardín. Estábamos trasplantando unas plantas por tercera vez. Habiendo crecido a partir de una semilla en un bote pequeño, las plantas habían sido transferidas a un bote grande; y luego trasplantadas al jardín. Ahora, como me estaba mudando de casa, las estábamos trasplantando otra vez.
Siendo inexperta como jardinera, me volví a mi experimentadísima madre. «¿No les hace daño?», le pregunté mientras las desenterrábamos y les sacudíamos la tierra de las raíces. «¿ No les hará daño a estas plantas que se les desenraíce y se les transplante tantas veces?»
«Ay, no» respondió mi madre. «Trasplantarlas no les hace daño. De hecho, es bueno para las que sobreviven. Así es como se les fortalecen las raíces. Sus raíces crecerán en lo profundo, y las plantas se pondrán fuertes.»
A menudo me he sentido como esas pequeñas plantas: desarraigada y boca arriba. A veces he soportado el cambio con buena disposición, a veces con renuencia, pero por lo general mi reacción ha sido una combinación de ambas.¿No será duro esto para mí?, pregunto ¿No sería mejor que las cosas permanecieran igual? Ahí es cuando me acuerdo de las palabras de mi madre: así es como las raíces crecen en lo profundo y se fortalecen.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a recordar que durante los tiempos de transición están siendo fortalecidos mi yo y mi fe».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Junio … Cuando las cosas no funcionan

Frecuentemente, al enfrentarnos a un problema, podemos intentar resolverlo de un modo en particular. Cuando ese modo no funciona, podemos seguir tratando de resolver el problema de esa misma manera.
Podemos frustrarnos, esforzarnos mas, frustrarnos mas y luego ejercer mas energía e influencia para forzar la misma solución que ya hemos probado y que no funciona.
Ese método nos vuelve locos.Tiende a dejarnos atorados y atrapados. De eso esta hecha la ingobernabilidad.
Podemos quedar atrapados en este mismo patrón difícil, en las relaciones, en las tareas, en cualquier área de nuestra vida. Iniciamos algo, no funciona, no fluye, nos sentimos fatal, luego probamos mas duro con el mismo método, aunque no esta funcionando ni fluyendo.
A veces es apropiado o ceder y esforzarnos mas duramente. A veces resulta mas apropiado dejarlo ir, desapegarse y dejar de estar esforzándonos tanto.
Si no funciona, si no fluye, tal vez la vida nos está tratando de decir algo. La vida es una maestra amable. No siempre nos manda señales de neón para guiarnos. A veces, las señales son más sutiles. ¡Algo que no está funcionando puede ser una señal!
Déjalo ir. Si nos hemos llegado a frustrar a causa de repetidos esfuerzos que no están produciendo los resultados deseados, podemos estar tratando de forzarnos a tomar el camino equivocado. A veces resulta apropiado una solución diferente. A veces se abre un camino distinto. Con frecuencia, la respuesta surgirá más claramente en la quietud del dejar ir que en la urgencia, la frustración y la desesperación de estar esforzándose más duro.
Aprende a reconocer cuando algo no está funcionando o no está fluyendo. Da un paso atrás y espera una guía clara.
«Hoy no me volveré loco probando repetidas soluciones que han probado no tener éxito. Si algo no está funcionando, daré un paso atrás y esperaré la guía».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 18 de Junio

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 16 de Junio

La más emocionante idea que he descubierto en mi sobriedad y en mi recuperación de la codependencia es la magia de fijar metas. Las cosas suceden. Las cosas cambian. Cumplo con proyectos importantes. Cambio. Conozco gente nueva. Me encuentro a mí misma en lugares interesantes. Atravieso los tiempos difíciles con un mínimo de caos. Los problemas se solucionan. Mis deseos y necesidades se ven satisfechos. Los sueños se vuelven realidad.
Estoy extasiada de poder fijar metas, y espero que pueda transmitirles mi entusiasmo. No hay nada en el mundo como ir adonde uno quiere ir, obtener lo que queremos, solucionar un problema o hacer algo que quisimos hacer.
Muchos codependientes no conocen esta alegría. También es nueva para mí. Me pasé muchos años de mi vida sin molestarme siquiera en pensar qué quería y necesitaba, hacia dónde quería ir, y qué quería hacer. La vida tenía que ser soportable. Yo no pensaba que merecía cosas buenas. No pensaba que la mayoría de las cosas buenas estaban a mi alcance. No estaba tan interesada en mi vida, excepto como un apéndice de otras personas. No pensaba en vivir mi vida; estaba demasiado concentrada en los demás. Estaba demasiado ocupada reaccionando, en vez de estar actuando.
No estoy sugiriendo que podamos controlar todos los eventos de nuestra vida. No podemos. En muchas cosas no tenemos la palabra final; Dios sí la tiene. Pero creo que podemos cooperar con bondad. Creo que podemos planear, hacer peticiones, y empezar a poner en movimiento un proceso.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 14 de Junio

Siento que el desapego puede volverse una respuesta habitual, de la misma manera que obsesionarse, preocuparse y ser controladores se han vuelto respuestas habituales en la práctica. Podremos no hacerlo perfectamente. Sin embargo, y al ritmo que sea, podemos practicar el desapego en nuestras vidas, y creo que eso es bueno para nosotros. Espero que puedan ser capaces de desapegarse con amor de la persona o de las personas de quienes se están desapegando. Creo que es mejor hacerlo todo con una actitud de amor. Sin embargo, por una multitud de razones, no siempre podemos hacerlo así. Si no puedes desapegarte con amor, en mi opinión es preferible desapegarse con enojo que permanecer apegados. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones. Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados.
¿Cuándo debemos desapegarnos? Cuando no podamos dejar de pensar, de hablar acerca de o de preocuparnos por alguien o por algo; cuando nuestras emociones estén en constante ebullición; cuando sintamos que tenemos que hacer algo acerca de alguien porque ya no podemos soportar la situación ni un minuto más; cuando estamos colgando de un hilo y sentimos que tal hebra está a punto de romperse; y cuando creemos que ya no podemos seguir viviendo con el problema con el que hemos estado tratando de vivir. ¡Es tiempo de desapegarnos! Aprenderán a reconocer cuándo es aconsejable desapegarse. Una buena regla a seguir es esta: cuando más necesitas desapegarte es cuando esto parece ser lo más lejano o lo menos posible de hacer.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 12 de Junio… No eres una víctima

¡Tú no eres una víctima!
¡Cuán profundamente arraigada puede ser nuestra autoimagen como víctima! ¡Cuán habituales son nuestros sentimientos de desdicha e impotencia! La victimización puede ser como una capa gris que nos rodea, tanto atrayendo aquello que nos victimará y causando que generemos sentimientos de victimización.
¡La victimización puede ser tan habitual que nos podemos sentir victimizados incluso por las cosas buenas que nos suceden!
¿Tienes un auto nuevo? Sí, suspiramos, pero no funciona tan bien como esperaba, y después de todo, cuesta tanto. ¡Tienes una familia tan agradable! Sí, suspiramos, pero hay problemas. Y hemos tenido momentos tan difíciles.
¡Bien, tu carrera ciertamente está yendo bien! Ah, suspiramos, pero hay un precio tan grande para pagar el éxito. Todo ese papeleo extra.
He aprendido que, si nos ponemos a pensar en ello, tenemos una capacidad increíble, casi increíble para encontrar la desdicha en cualquier situación, incluso en las más maravillosas de las circunstancias.
Los hombros doblados, la cabeza hacia abajo, arrastramos la vida tomando nuestros golpes.
Termina con eso. Quítate el manto gris de la desesperación, la negatividad y la victimización. Arrójalo; déjalo soplar en el viento.
No somos víctimas Es posible que hayamos sido victimizados. Es posible que nos hayamos permitido ser victimizados. Es posible que hayamos buscado, creado o recreado situaciones que nos victimaron. Pero no somos víctimas.
Podemos estar en nuestro poder. No tenemos que permitirnos ser victimizados. No debemos permitir que otros nos victimen. No tenemos que buscar la miseria en las situaciones más miserables o mejores.
Somos libres de soportar el resplandor de la auto-responsabilidad.
¡Establecer un límite! ¡Haz frente a la ira! ¡Dile a alguien que no, o detén eso! ¡Aléjate de una relación! ¡Pregunta lo que necesites! Toma decisiones y asuma la responsabilidad de ellos. Explora opciones ¡Date lo que necesitas! Párate derecho, dirige la cabeza y reclama tu poder. ¡Reclama tu responsabilidad!
Y aprende a disfrutar lo que es bueno.
«Hoy, me rehusaré a pensar, hablar, hablar o actuar como una víctima. En cambio, me haré cargo alegremente de mi responsabilidad y me concentraré en lo que es bueno y correcto en mi vida».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).
