
Como codependientes, podemos estar temerosos de nuestra ira y de la de los demás, Quizá creemos en uno o en más mitos acerca de ella. O tal vez tengamos temor de la ira por otras razones. Alguien puede habemos pegado o abusado de nosotros cuando se encontraba enojado o enojada. Algunos podemos haberle pegado a alguien o haber abusado de él cuando estábamos enojados. En ocasiones simplemente el nivel de energía que acompaña a la ira puede ser atemorizante, especialmente si esa persona está ebria.
Reaccionamos a la ira, tanto a la propia como a la de los demás. Es una emoción provocadora. Puede ser contagiosa. Y muchos de nosotros reaccionamos a ella. Tenemos mucha de la ira que acompaña a la pena, al dolor. Tenemos la ira que proviene de la etapa de persecución, del rescate o del cuidar de los demás. Muchos de nosotros estamos varados en esa esquina del triángulo. Tenemos sentimientos de ira irracionales sin justificación que pueden deberse a un pensamiento de reacción de tipo desastroso: los debería de, los qué horror, los nuncas y los siempres. Tenemos ira justificada, todos los sentimientos locos que cualquiera sentiría si alguien le hubiera hecho eso a él o a ella. Tenemos la ira que manifiesta cómo nos sentimos cuando hemos sido lastimados o tenemos miedo. Los sentimientos de temor y de tristeza se convierten en ira, y muchos de nosotros hemos sido muy lastimados y hemos tenido mucho miedo.
Tenemos la ira que proviene de sentirnos culpables. Los sentimientos de culpa tanto los genuinos como los que no merecemos, fácilmente se convierten en ira.75 Los codependientes también tienen mucho de ello. Y, créanlo o no, lo mismo es aplicable a los alcohólicos. Sólo que estos son más propensos a convertirlos en ira.
Y también tenemos ira reactiva. Nos enojamos porque la otra persona está enojada. Luego ella se enoja aún más, y nosotros aumentamos el enojo porque ella se enojó más. Pronto todo mundo está enojado, y nadie sabe bien a bien por qué. Pero todos estamos fuera de sí y nos sentimos culpables por ello.
A veces preferimos permanecer enojados. Nos ayuda a sentirnos menos vulnerables y más poderosos. Es como un escudo protector. Si estamos enojados, no nos sentiremos lastimados o temerosos, por lo menos no se nos notará.
Tristemente, muchos de nosotros no tenemos a dónde ir con toda esa ira. Nos la tragamos, nos mordemos la lengua, sacamos el pecho, la lanzamos a nuestro estómago, la dejamos zumbar en nuestra cabeza, escapamos de ella, le damos medicamentos, o le damos una galleta. Nos culpamos a nosotros mismos, convertimos la ira en depresión, nos metemos en cama, tenemos la esperanza de que nos muramos, y nos enfermamos a causa de ello. Finalmente le pedimos a Dios que nos perdone por ser una persona tan horrible o por sentir ira en primer lugar.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Categoría: voluntad divina
Reflexión del Dia: 26 de Abril

Es horrible estar obsesionado con otro ser humano o con un problema. ¿Conoces alguna persona obsesionada con alguien o con algo? Esa persona no puede hablar de otra cosa, no puede pensar en otra cosa. Aunque parezca oírte cuando le hablar, sabes que no te escucha. Su mente está dando tumbos, va de aquí para allá en un interminable remolino de pensamientos compulsivos. Está preocupada. Relaciona todo lo que le dices (aunque no tenga nada que ver) con el objeto de su obsesión. Dice las mismas cosas, una y otra vez, usando las mismas palabras o cambiándolas ligeramente. Lo que tú digas no sirve de nada. Aunque le digas que pare, no sirve de nada. Probablemente lo haría si pudiera. El problema es que no puede hacerlo (en ese momento). Pues está a punto de estallar con la discordante energía de que está hecha la obsesión. Tiene un problema o una preocupación que no sólo lo molesta y lo controla.
Muchas de las personas con quienes he trabajado en terapia familiar han estado así de obsesionadas por la gente importante para ellas. Cuando les preguntaba qué sentían, me decían lo que la otra persona estaba sintiendo. Cuando les preguntaba qué habían hecho, me decían lo que la otra persona había hecho.
Su concentración total estaba en alguien o en algo que no eran ellas mismas. Algunas de ellas habían pasado años de su vida haciendo esto: preocupándose por, reaccionando a y tratando de controlar a otros seres humanos. Eran cascarones, a veces casi invisibles, de persona. Su energía estaba agotada, dirigida hacia alguien más. No me podían decir lo que sentían y pensaban porque no lo sabían. Su concentración no estaba en ellas mismas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 4 de Abril

Una de las cosas más tontas que hacemos para lidiar con la vida es devaluarnos a nosotros mismos cuando nos suceden cosas malas.
Podríamos haber experimentado mucho dolor mientras crecíamos. Así que cuando era niño miramos alrededor y dijimos: «Sí. Esto debe ser mi culpa. Me pasa algo». O, «Sé que si hubiera mantenido mi habitación más limpia, mi papá no se habría ido».
La baja autoestima y todas las formas en que se manifiesta se convierte en una forma de lidiar con los eventos dolorosos. Miramos a nuestro alrededor y vemos a todas las personas que no parecen tener nuestro nivel de problemas, por lo que podemos concluir: «Hay algo malo en mí». Aunque adaptar una postura de baja autoestima podría haber sido una forma de sobrevivir al dolor, ese tiempo ha pasado. Es hora de reemplazar la baja autoestima con nuevas perspectivas.
Deja de enfrentarte a los eventos devaluándote a ti mismo. En cambio, responde a la vida amando y cuidándote a ti mismo. ¡Ámate a ti mismo tal como eres!
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).
Meditación 4 de Abril… Negocia los conflictos

La recuperación trata de algo más que de alejarse. A veces significa aprender a quedarse y a hacer un trato. Trata acerca de construir y mantener relaciones que funcionan. (Más allá de la Codependencia).
Los problemas y los conflictos son parte de la vida y de las relaciones con los amigos, los familiares, los seres amados y en el trabajo. La solución de problemas y la negación de conflictos son destrezas que podemos adquirir y mejorar con el tiempo.
El no estar dispuestos a acatar y resolver problemas en las relaciones conlleva a sentimientos no resueltos de ira y victimización, a ruptura en las relaciones, a problemas no resueltos y a juegos de poder que intensifican el problema y desperdician tiempo y energía. No estar dispuestos a encarar y a solucionar problemas significa que podemos volver a tener ese problema.
Algunos problemas con la gente no se pueden solucionar de una forma mutuamente satisfactoria. A veces, el problema es acerca de un límite que tenemos, y ahí no cabe el negociar. En ese caso necesitamos entender claramente lo que queremos y necesitamos y cuál es nuestra última palabra.
Sin embargo, algunos problemas con la gente se pueden resolver y negociar satisfactoriamente. A menudo hay opciones que funcionan para solucionar problemas que ni siquiera vemos hasta que nos abrimos al concepto de resolver los problemas dentro de nuestras relaciones, en vez de huir de los problemas.
Para negociar los problemas, debemos estar dispuestos a identificar el problema, dejar ir la vergüenza y el echar culpas y concentrarnos en posibles soluciones creativas. Para negociar y resolver con éxito los problemas en nuestras relaciones, debemos saber cuál es nuestra última palabra y cuáles son nuestros límites para no perder tiempo tratando de negociar cosas que no son negociables.
Necesitamos aprender a identificar lo que las dos personas realmente quieren y necesitan, y las diferentes posibilidades que existen para resolver el conflicto. Podemos aprender a ser flexibles sin ser demasiado flexibles. Las relaciones de intimidad, donde hay un compromiso, significan que dos personas están aprendiendo a solucionar juntas sus problemas y conflictos para que esa solución funcione de la manera mas conveniente para ambos.
«Hoy estaré abierto a negociar los conflictos que tengo con la gente. Luchare por lograr el equilibrio sin ser demasiado sumiso o demasiado exigente. Luchare por lograr una flexibilidad adecuada en mis esfuerzos para resolver problemas».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 19 de Marzo

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 17 de Marzo

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
“Pero”, podrán ustedes protestar,“¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos.
Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 16 de Marzo… Deja de arruinar tu diversión

Deja de comparar y juzgar. Esos dos comportamientos pueden agotar toda la alegría de una vida perfectamente buena.
Comparamos este tiempo en nuestras vidas con otro tiempo. Entonces decidimos que esta vez es peor, no tan divertido. O comparamos nuestra vida con la de otra persona, y decidimos que la otra persona está teniendo más diversión y éxito que nosotros.
La comparación es crítica. Juzgamos que esto es mejor que eso, y esto es peor que el otro. Al comparar y juzgar, nos negamos a nosotros mismos la belleza del momento y la maravilla de la vida que tenemos frente a nosotros ahora.En lugar de decidir si una situación es buena o mala, simplemente agradecela, tal como está. La mayoría de las cosas no son ni buenas ni malas, a menos que les atribuyamos esos juicios. La mayoría de las cosas simplemente son, y son lo que son, en este momento en el tiempo.
Ve al momento. Que sea lo que es, libre de juicios y comparación. ¿Puedes creer lo hermoso que es, ahora mismo, aquí mismo donde estás? ¿Por qué no viste eso antes?
Si comparar y juzgar está agotando toda la alegría de tu vida, comienza a devolver algo de diversión aplicando un poco de gratitud.–
«Dios, ayúdame a devolver la diversión a la vida dejando que cada momento sea lo que es, sin compararlo con ninguna otra cosa».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 15 de Marzo… Dilación

La procrastinación, no actuar cuando es el momento adecuado, es un comportamiento contraproducente. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y una persistente conciencia de la tarea que la vida nos dice que es hora de hacer.
No siempre estamos postergando cuando posponemos hacer algo. A veces, hacer algo antes de que sea el momento adecuado puede ser tan contraproducente como esperar demasiado tiempo.
Podemos aprender a discernir la diferencia. Escuchate a ti mismo. Escucha al Universo. ¿Qué está pendiente por hacer y te crea ansiedad y presión dentro de ti?
¿Hay algo en tu vida que estás evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Hay una ansiedad creciente por posponer esto?
A veces, la ira, el miedo o sentirse impotente pueden motivar la postergación. Algunas veces, la procrastinación simplemente se ha convertido en algo habitual.
Confía y escuchate a ti mismo, a tu Poder Superior y al Universo. Esta atento a los signos y señales. Si es hora de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es el tiempo, espera hasta que llegue el momento.
«Dios, ayúdame a aprender a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizar y confiar en tu Tiempo y Orden Divinos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 10 de Marzo… Aprende a nutrir y ser nutrido

Era una mañana tranquila. Estaba encerrado en una habitación de hotel en la boca de Bryce Canyon, trabajando en este libro. Trabajando en mi vida. Me quedé en la cama un rato, pensando, reflexionando, preguntándome. Finalmente me levanté, fui al restaurante a tomar un café y un rollo, luego fui a dar una vuelta. Absorber la naturaleza , me dije. Este viaje es una meditación viviente.
Conduje hasta el parque de Bryce Canyon, dejando que las enormes piedras, los colores y las espirales, la eternidad del cañón me toquen, me curen, calmen mi alma. Una hora más tarde, cuando me sentí más tranquilo y con más energía, volví al auto y me dirigí a la salida del parque. Varios coches estaban atascados. Me pregunté si había habido un accidente. Entonces vi por qué los demás se habían detenido. Una madre ciervo estaba de pie a un lado de la carretera, acariciando suavemente a su cervatillo. Ella estaba al lado de su descendencia, protegiendo y cuidando.
Muchos de nosotros apenas recordamos el amor nutritivo de una madre; Algunos de nosotros lo hacemos, con cariño y alegría. Muchos de nosotros hemos experimentado el gran don de criar y amar a nuestros hijos, una alegría que abre el corazón de una manera que poco más puede hacer. Algunos de nosotros hemos aprendido a dar y recibir cuidados de otras maneras, a personas fuera de nuestras familias inmediatas. Pero la mayoría de nosotros, a lo largo del camino, hemos aprendido el don, la maravilla, el asombro y las bendiciones curativas de la crianza. Dar y recibir es un ciclo continuo, una parte necesaria del camino hacia el corazón.
Aprende a nutrir a los demás. Cuídate y ámate a ti mismo. Todo el universo se reunirá y ayudará. Otros aplaudirán sus esfuerzos y aprenderán de ellos, de la manera en que los transeúntes se detuvieron para mirar al venado y su cervatillo.
Celebra el poder de la crianza. Libera su amor suave. Descansa dentro de cada uno de nosotros, esperando ser vistos, apreciados y hechos realidad».

Meditación 9 de Marzo… Encuentra y respeta tu propio paso

No busques seguir los pasos de los hombres de la antigüedad; busca lo que buscaban. (Basho).
Uno de los peligros de seguir a un héroe es la tentación de emularlos en lugar de seguir nuestro propio camino.
Todavía podemos aprender mucho de nuestros héroes y de las personas que admiramos. Solo tenga en cuenta que su trayectoria y marco de tiempo pueden ser diferentes de los nuestros.
Cuando llegue el momento de comenzar ese negocio, aprender una nueva habilidad, iniciar una relación o lo que sea que desee hacer, la experiencia estará allí. La experiencia estará lista para ti cuando estés listo para ella. Tu tiempo puede ser diferente al de todos los demás.
Conozco personas que se casaron después de conocerse solo por dos semanas y luego se quedaron felizmente casadas por más de treinta años. Conozco personas que salen por años y aún no pueden decidir si están listos para comprometerse. Mi amigo hizo la transición de vivir en el Medio Oeste a vivir en California en meses. Esa transición me llevó varios años.
Cada uno de nosotros tiene su propio paso y camino. Y si bien muchas de nuestras lecciones son similares, cada uno de nosotros es único. Si pasamos nuestro tiempo tratando de emular a una persona en lugar de una idea, en el mejor de los casos seremos una versión inferior de nuestro maestro y, en el peor, nunca descubriremos nuestro propio camino. Su paso será demasiado largo o demasiado corto para nosotros, y no aprenderemos la verdadera lección, que es confiar en nuestra guía interior.
Gautama Buddha encontró la iluminación mientras estaba sentado debajo de un árbol de Banyan; Milarepa lo encontró mientras vivía como un ermitaño en una cueva del Himalaya. Obtener iluminación no es un ejercicio para seguir a una persona; Es un ejercicio para seguir tu corazón.
«Dios, ayúdame a dejar de lado cualquier expectativa de perfección que pueda tener de mí mismo o de los demás. Ayúdame a ser consciente de los mensajes que me envías, luego ayúdame a discernir mi propia verdad».
(Melody Beattie).
