
Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Confórmate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 11 de Agosto… Curación

Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.
La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.
Deja que venga la energía curativa. Atráela. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.
Es tuya si la pides, si crees en ella.
«Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejare fluir hacia mi, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él».«
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.
«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 9 de Agosto

Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió. !¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?
¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 8 de Agosto

Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón o de CODA. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 8 de Agosto… Tirar el libro de reglas

Muchos de nosotros sentimos que necesitamos un libro de reglas, un microscopio y una garantía para vivir la vida. Nos sentimos inseguros, asustados. Queremos la seguridad de saber qué va a pasar y cómo debemos actuar.
No confiamos en nosotros mismos ni en la vida.
No confiamos en el Plan.
Queremos tener el control
«He cometido terribles errores sobre mis elecciones, errores que casi me han destruido. La vida realmente me sorprendió. ¿Cómo puedo confiar en mí mismo? ¿Cómo puedo confiar en la vida y mis instintos, después de donde he estado? «, Preguntó una mujer.
Es comprensible que temamos ser aplastados de nuevo, considerando la forma en que muchos de nosotros éramos cuando tocamos fondo en nuestra codependencia. No tenemos que tener miedo. Podemos confiar en nosotros mismos, en nuestro camino y en nuestros instintos.
Sí, queremos evitar cometer los mismos errores otra vez. No somos las mismas personas que fuimos ayer o el año pasado. Hemos aprendido, crecido, cambiado. Hicimos lo que necesitábamos hacer entonces. Si cometimos un error, no podemos permitir que eso nos impida vivir y experimentar plenamente hoy.
Hemos llegado al entendimiento de que necesitábamos nuestras experiencias, incluso nuestros errores, para llegar a donde estamos hoy. ¿Sabemos que necesitamos que nuestra vida se desarrolle exactamente como lo hizo para encontrarnos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior y a esta nueva forma de vida? ¿O parte de nosotros sigue llamando error a nuestro pasado?
Podemos dejar atrás nuestro pasado y confiar en nosotros mismos ahora. No tenemos que castigarnos a nosotros mismos con nuestro pasado. No necesitamos un libro de reglas, un microscopio, una garantía. Todo lo que realmente necesitamos es un espejo. Podemos mirarnos al espejo y decir «Confío en ti». No importa lo que pase, puedes cuidarte a ti mismo. Y lo que sucede seguirá siendo bueno, mejor de lo que piensas».
«Hoy, dejaré de aferrarme a las dolorosas lecciones del pasado. Me abriré a las lecciones positivas de hoy y mañana las tendré por mí. Confío en que puedo y me cuidaré solo ahora. Confío en que el plan es bueno, incluso cuando no sé qué es».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).
Reflexión del Dia: 7 de Agosto

Muchos codependientes se vuelven lo que la gente llama adictos al drama o a la crisis. Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas. Si vivimos con la suficiente cantidad de desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda. Luego de un tiempo, si nos acostumbramos tanto a involucrar nuestras emociones con problemas y crisis que podemos llegar a apropiarnos de problemas que no nos conciernen y permanecer involucrados en ellos. Incluso podemos comenzar a hacer líos o a hacer los problemas más grandes de lo que son para crearnos una situación estimulante. Esto es verdad especialmente si hemos descuidado mucho nuestras propias vidas y sentimientos.
Cuando estamos involucrados en un problema, sabemos que estamos vivos. Cuando el problema se resuelve, podemos sentirnos vacíos y sin sentimientos. No tenemos nada que hacer. Estar en crisis se convierte en algo cómodo, y nos salva de nuestra monótona existencia. Es como volverse adicta a las telenovelas, excepto que las crisis diarias se suceden en nuestras vidas y en las de nuestros amigos y familiares.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 7 de Agosto… Ve a tu propio ritmo

Esta parte del camino fue empinada. Y el cambio de altitud fue severo. Estaba jadeando y tratando de no hacer una mueca ante el dolor en mis piernas mientras mi compañero de excursión caminaba por el sendero frente a mí.
Se detuvo y miró hacia atrás. Definitivamente estaba detrás. Si sus piernas dolían como las mías lo estaban, su paso no lo demostró. Sabía cómo se sentía para mantenerte al ritmo de otra persona. No quería hacerle eso solo porque estaba fuera de forma.
«Continúa adelante», grité.
Parecía reacio.
Lo convencí de que me dejara atrás. El hecho de que nos reuniéramos no significaba que tuviéramos que caminar como prefiero llamarlo, en la misma zancada. Mi amigo se adelantó y desapareció de mi vista. Caminé, luego descansé, luego caminé, luego descansé. Una vez, me detuve, me quité la mochila y tomé una siesta.
Mi amigo y yo nos unimos hacia el final del día. Hicimos la caminata bajando la montaña juntos, uno al lado del otro.
Aunque simplificamos las cosas, la mayoría de las cosas son más difíciles de lo que pensamos. Es importante es dejar que cada persona vaya a su propio ritmo. Ya sea que estés trabajando en un problema o abordando un proyecto en tu vida, encuentra el ritmo que funcione para ti. Deja que otros hagan lo mismo.
No te compares con los que te rodean. Déjate energizar por su ritmo, pero respeta el ritmo que funciona para ti.
«Dios, ayúdame a saber que cada uno de nosotros tiene nuestro propio ritmo para atravesar la vida. Ayúdame a honrar y disfrutar los ritmos que funcionan para mí».
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 6 de Agosto

Tenemos un pensamiento, y luego nos decimos que no deberíamos pensar así. Tenemos un sentimiento, y después nos decimos que no deberíamos de sentir así. Tomamos una decisión, actuamos de acuerdo con ella, y luego nos decimos que no deberíamos de haber actuado así. No hay nada qué corregir en estas situaciones, ninguna enmienda qué hacer; no hemos hecho nada malo. Nos hemos empeñado en una forma de castigo diseñada para hacernos sentir ansiosos, irritados y sofocados. Nos ponemos una trampa solos.
Una de mis maneras favoritas de autotorturarme implica el dilema entre hacer dos cosas. Tomo la decisión de hacer primero una de ellas. En el minuto que actúo de acuerdo con esa decisión, me digo: “debería estar haciendo la otra cosa”. De modo que echo marcha atrás, comienzo la otra cosa, y la sigo de nuevo contra mí: “realmente no debería de estar haciendo esto. Debería estar haciendo lo que estaba haciendo antes”. Otra de mis favoritas es la siguiente: me peino, me maquillo, me miro en el espejo, y me digo: “Me veo espantosa. No debería verme así.”
Algunos de nosotros creemos haber cometido errores tan graves que sensatamente no podemos esperar que se nos perdonen. Algunos de nosotros creemos que nuestras vidas son un error. Muchos de nosotros creemos que todo lo que hemos hecho es un error. Pocos de nosotros creemos que no podemos hacer nada bien, pero al mismo tiempo, demandamos de nosotros mismos la perfección. Nos colocamos en situaciones imposibles, y luego nos preguntamos por qué no podemos salir de ellas.
Luego terminamos la labor abochornándonos de nosotros mismos. No nos gusta lo que hacemos, y no nos gusta quiénes somos. Fundamentalmente, no somos suficientemente buenos. Por alguna razón, Dios nos creó como una persona totalmente inapropiada para la vida.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
