Vivo en el Ahora

Las viejas cintas de mi infancia solían dirigir mi vida. Las mayorías de las personas tienen grabadas en su interior 25.000 horas de cintas parentales. Muchas de estas viejas cintas contienen una gran cantidad de mensajes negativos, criticas y «deberías». Ahora elijo borrarlas y volverlas a grabar con mensajes nuevos y positivos.
Escucho mis pensamientos mas íntimos, y cuando percibo alguno que me hace sentir mal, le doy la vuelta. Así grabo mensajes positivos encima de los negativos. No hay que escuchar obedientemente las viejas tonterías; graba encima de ellas.

Se que soy una persona capaz, que merezco vivir. De veras creo que merezco una vida maravillosa. Estoy aquí por un propósito. Tengo el poder de «cambiar las cintas». Estos viejos mensajes negativos no son la verdad de mi Ser.

Que tus Padres te graben una cinta diciéndote que eres una persona maravillosa. ¡TE LO DEBEN!

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones diarias para sanar tu vida)

Afirmaciones Positivas


«Por una vez voy a respetar mis propios limites y los de los demás».

«Por una vez voy a ser vulnerable con alguien en quien confío».

«Por una vez voy a aceptar un cumplido y a conservarlo en mi corazón mas allá de un mero instante fugaz. Respirare hondo y dejare que el cumplido me haga bien».

«Por una vez voy a actuar de una forma que admiraria si viniese de otra persona».

«Soy un hijo de Dios».

«Soy una persona valiosa».

«Soy una persona que merece la pena».

«Soy hermoso por dentro y por fuera».

«Me quiero a mi mismo incondicionalmente».

«Me puedo permitir disfrutar de bastante tiempo libre sin sentirme culpable».

«Merezco ser amado por mi mismo y por los demás».

«Soy querido porque merezco que me quieran».

«Me merezco amor, paz, prosperidad y serenidad».

«Me perdono por herirme a mi mismo y a los demás».

«Me perdono por aceptar tener relaciones sexuales cuando lo quería era amor».

«Estoy dispuesto a aceptar que me quieran».

«No estoy solo. Soy uno con Dios y el Universo».

«Soy integro y bueno».

«Soy capaz de cambiar».

«El dolor que podría sentir por el hecho de recordar no puede ser peor que el que siento por el hecho de saber y no querer recordar».

(Codependientes Anónimos, 1988, inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).