
Está bien tener un buen día. Realmente está bien. Está bien que te esté yendo bien y que sientas que tu vida es gobernable y que vas por buen camino. Muchos de nosotros hemos aprendido, como parte de nuestra conducta de supervivencia, que la manera de obtener la atención y la aprobación que queremos es siendo víctimas. Si la vida es espantosa, difícil, ingobernable, demasiado dura, injusta, entonces, pensamos, los otros nos aceptarán, les agradaremos, nos aprobarán. Podemos haber aprendido esto por haber vivido y habernos relacionado con gente que también aprendió a sobrevivir siendo víctima.
Nosotros no somos víctimas. No necesitamos ser victimados. No necesitamos estar desvalidos y fuera de control para obtener la atención y el amor que anhelamos. De hecho, el tipo de amor que buscamos no se puede obtener de otra manera.
Podemos conseguir el amor que realmente queremos y necesitamos sólo cuando nos adueñamos de nuestro poder. Aprendemos que podemos pararnos sobre nuestros pies, aunque a veces nos sintamos bien al apoyarnos un poquito.
Aprendemos que la gente en quien nos estamos apoyando no nos está deteniendo. Está parada junto a nosotros. Todos tenemos días malos, días en que las cosas no van como nos gustaría, días en que sentimos tristeza y miedo. Pero podemos lidiar con nuestros días malos y con nuestros sentimientos más oscuros de manera que reflejan responsabilidad por uno mismo más que victimización. También está bien tener días buenos. Quizá no tengamos tanto de qué hablar, pero tendremos más qué disfrutar.
«Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser la victima. Ayúdame a dejar ir mi creencia de que para ser amado y captar la atención necesito ser una victima. Rodeame de gente que me ame cuando me adueñe de mi poder.Ayúdame a empezar tener días buenos y a disfrutarlos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 20 de Marzo

El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.
El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo.
Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 20 de Marzo … Liberar

Deja que se vayan los miedos. Deja ir también cualquier creencia negativa, limitante, autodestructiva que esté enterrada en tu subconsciente. Estas creencias pueden ser acerca de la vida, del amor o de ti mismo. Las creencias crean la realidad. Déjalos ir. Por profundos que estén enterrados tus miedos, resentimientos y creencias negativas, déjalos ir todos. Deja que aflore la creencia o el sentimiento. Acéptalos; ríndete ante ellos. Siente la incomodidad o el desasosiego. Luego, déjalos ir. Deja que las nuevas creencias reemplacen a las viejas. Deja que la paz y la alegría reemplacen el miedo. Date a ti mismo y a tu cuerpo permiso de dejar ir los miedos, resentimientos y creencias negativas. Libera todo aquello que ya no te resulta útil. Confía en que estás siendo curado y preparado para recibir lo bueno.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a disponerme a dejar ir los viejos sentimientos y creencias que me puedan estar lastimando. Suavemente apártalos de mí y reemplázalos con creencias y sentimientos nuevos. Me merezco lo mejor que la vida y el amor pueden ofrecer. Ayúdame a creerlo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 19 de Marzo

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 19 de Marzo… Poseyendo nuestra energía

Aprende a mantener tu energía adentro. (MUJER, SEXO Y ADICCIÓN POR CHARLOTTE DAVIS KASL).
Por muchas razones, podemos haber dominado el arte de regalar nuestra energía. Es posible que lo hayamos aprendido cuando éramos jóvenes porque los sentimientos que teníamos eran demasiado abrumadores para sentirlos, y no sabíamos cómo procesarlos.
Gran parte de nuestra obsesión, nuestro enfoque intenso en los demás, se hace para facilitar esta experiencia «extracorpórea» que llamamos Codependencia.
Nos obsesionamos, balbuceamos, nos ponemos ansiosos. Tratamos de controlar, preocuparnos y preocuparnos por los demás. Nuestra energía se derrama de nosotros a quien sea.
Nuestra energía es nuestra energía. Nuestros sentimientos, pensamientos, problemas, amor, sexualidad; nuestra energía mental, física, espiritual, sexual, creativa y emocional es nuestra.
Podemos aprender a tener límites saludables, parámetros saludables, alrededor de nosotros mismos y nuestra energía. Podemos aprender a mantener nuestra energía dentro de nosotros mismos y enfrentar nuestros problemas.
Si estamos tratando de escapar de nuestro cuerpo, si nuestra energía se está derramando de forma no saludable, podemos preguntarnos qué está pasando, qué nos está perjudicando, qué estamos evitando, a qué debemos enfrentarnos, con qué necesitamos lidiar.
Entonces, podemos hacer eso. Podemos volver a casa para vivir en nosotros mismos.
«Hoy, mantendré mi energía en mi cuerpo. Me mantendré enfocado y dentro de mis límites. Dios, ayúdame a soltar mi necesidad de escapar de mí mismo. Ayúdame a enfrentar mis problemas para que me sienta cómodo viviendo en mi cuerpo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 18 de Marzo… Di gracias por lo ordinario

No pases por alto la maravilla de lo ordinario.
Lo extraordinario, lo sorprendente, el fenómeno son glorificados diariamente en las películas, las noticias y la televisión. Nuestros sentidos se bombardean. Nos volvemos adictos al drama. Lo único que nos llama la atención son los grandes, catastróficos y repentinos eventos.
Echa un vistazo más de cerca a tu vida, su mundo cotidiano, y las personas y actividades en él. Si todo se lo quitara en un momento, ¿qué extrañaría? ¿Qué vistas, qué sonidos, qué olores? ¿Perderías la vista desde la ventana de tu cocina? Si nunca volvieras a ver esa escena, ¿recordarías nostálgicamente eso, deseando que pudieras verla una vez más, recordando lo hermosa que era y cuánto te confortó esa visión familiar en tu vida diaria?
¿Qué hay de esos juguetes esparcidos por todas partes, o el bebé llorando porque tiene hambre o está mojado? ¿Qué pasa con los sonidos de la ciudad en la que vives? ¿O qué tal huele tu hijo después del baño? ¿O cuando entra helado por jugar en la nieve?
¿Qué hay de la sonrisa de tu amigo, o de esa pequeña cosa que dice todo el tiempo y no es graciosa, pero él cree que sí, así que te ríes?
Mire de cerca lo común en su vida. Mientras estés agradecido, no te olvides de expresar pura gratitud por lo hermoso que es lo común. Podemos pasar fácilmente por alto lo ordinario, darlo por hecho. El sol sale y se pone, las estaciones van y vienen, y olvidamos lo hermoso y sensacional que es lo familiar.
«Dios, gracias por cada detalle de mi mundo ordinario y cotidiano».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 17 de Marzo

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
“Pero”, podrán ustedes protestar,“¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos.
Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 17 de Marzo… Cuidando de nosotros mismos en el trabajo

Está bien que nos cuidemos en el trabajo. No solo está bien, es necesario.
Cuidarnos en el trabajo significa que manejamos los sentimientos de manera apropiada; nos hacemos responsables de nosotros mismos. Nos separamos, cuando se requiere desapego. Establecemos límites, cuando tenemos que hacer eso.
Negociamos conflictos; tratamos de separar nuestros problemas de los problemas de la otra persona, y no esperamos la perfección de nosotros mismos o de los demás.
Dejamos ir nuestra necesidad de controlar aquello que no podemos controlar. En cambio, luchamos por la paz y la capacidad de gestión, por poseer nuestro poder para ser lo que somos y para cuidar de nosotros mismos.
No toleramos el abuso, ni abusamos o maltratamos a nadie más. Trabajamos para soltar nuestro miedo y desarrollar una confianza apropiada. Tratamos de aprender de nuestros errores, pero nos perdonamos a nosotros mismos cuando los hacemos.
Tratamos de no establecernos tomando trabajos que posiblemente no funcionen, o trabajos que no son adecuados para nosotros. Si nos encontramos en una de esas circunstancias, abordamos el problema de manera responsable.
Comprendemos cuáles son nuestras responsabilidades, y generalmente nos atendemos a ellas, a menos que se haga otro acuerdo. Dejamos espacio para grandes días y días no tan buenos.
Somos amables y afectuosos con las personas siempre que sea posible, pero somos asertivos y firmes cuando eso es necesario. Aceptamos nuestras fortalezas y nos apoyamos en ellas. Aceptamos nuestras debilidades y limitaciones, incluidas las limitaciones de nuestro poder.
Nos esforzamos por dejar de tratar de controlar y cambiar lo que no es nuestro negocio para cambiar. Nos enfocamos en cuál es nuestra responsabilidad y qué podemos cambiar.
Establecemos metas razonables. Nos tomamos en cuenta. Nos esforzamos por mantener el equilibrio
A veces, nos damos una buena sesión de quejas para dejarlo todo, pero lo hacemos de manera apropiada, de una manera que tiene por objeto cuidar de nosotros mismos y liberar nuestros sentimientos, no para sabotearnos a nosotros mismos. Nos esforzamos por evitar los chismes maliciosos y otras conductas autodestructivas.
Evitamos la competencia, nos esforzamos por la cooperación y un espíritu amoroso. Entendemos que es posible que nos gusten algunas personas con las que trabajamos y que no nos gustan los demás, pero nos esforzamos por encontrar la armonía y el equilibrio con todos. No negamos cómo nos sentimos con respecto a una determinada persona, pero nos esforzamos por mantener buenas relaciones de trabajo siempre que sea posible.
Cuando no sabemos, decimos que no sabemos. Cuando necesitamos ayuda, la solicitamos directamente. Cuando aparece el pánico, abordamos el pánico como un problema separado y tratamos de no permitir que nuestro trabajo y nuestro comportamiento sean controlados por el pánico.
Nos esforzamos por cuidarnos de manera responsable al preguntar apropiadamente por lo que necesitamos en el trabajo, sin descuidarnos a nosotros mismos.
Si somos parte de un equipo, luchamos por un trabajo en equipo saludable como una oportunidad para aprender cómo trabajar en cooperación con los demás.
Si algo se pone o se vuelve loco, si nos encontramos trabajando con una persona que es adicta o tiene algún tipo de disfunción que es problemática, no nos enloquecemos al negar el problema. Lo aceptamos y luchamos en paz para descubrir qué debemos hacer para cuidarnos a nosotros mismos.
Dejamos ir nuestra necesidad de ser mártires o rescatadores en el trabajo. Sabemos que no tenemos que quedarnos en situaciones que nos hacen miserables. En lugar de sabotear un sistema o a nosotros mismos, planificamos una solución positiva, comprendiendo que debemos asumir la responsabilidad por nosotros mismos a lo largo del camino.
Nos eliminamos como víctimas, y trabajamos para creer que merecemos lo mejor. Practicamos la aceptación, la gratitud y la fe.
Un día a la vez, nos esforzamos por disfrutar de lo que es bueno, resolvemos los problemas que nos corresponden para resolver y obsequiarnos en el trabajo.
«Hoy, prestaré atención a los comportamientos de recuperación que podría practicar y que mejorarían mi vida laboral. Me ocuparé solo en el trabajo. Dios, ayúdame a dejar de lado mi necesidad de ser víctima del trabajo. Ayúdame a estar abierto a todas las cosas buenas que tengo disponibles a través del trabajo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 16 de Marzo… Deja de arruinar tu diversión

Deja de comparar y juzgar. Esos dos comportamientos pueden agotar toda la alegría de una vida perfectamente buena.
Comparamos este tiempo en nuestras vidas con otro tiempo. Entonces decidimos que esta vez es peor, no tan divertido. O comparamos nuestra vida con la de otra persona, y decidimos que la otra persona está teniendo más diversión y éxito que nosotros.
La comparación es crítica. Juzgamos que esto es mejor que eso, y esto es peor que el otro. Al comparar y juzgar, nos negamos a nosotros mismos la belleza del momento y la maravilla de la vida que tenemos frente a nosotros ahora.En lugar de decidir si una situación es buena o mala, simplemente agradecela, tal como está. La mayoría de las cosas no son ni buenas ni malas, a menos que les atribuyamos esos juicios. La mayoría de las cosas simplemente son, y son lo que son, en este momento en el tiempo.
Ve al momento. Que sea lo que es, libre de juicios y comparación. ¿Puedes creer lo hermoso que es, ahora mismo, aquí mismo donde estás? ¿Por qué no viste eso antes?
Si comparar y juzgar está agotando toda la alegría de tu vida, comienza a devolver algo de diversión aplicando un poco de gratitud.–
«Dios, ayúdame a devolver la diversión a la vida dejando que cada momento sea lo que es, sin compararlo con ninguna otra cosa».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 15 de Marzo… Dilación

La procrastinación, no actuar cuando es el momento adecuado, es un comportamiento contraproducente. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y una persistente conciencia de la tarea que la vida nos dice que es hora de hacer.
No siempre estamos postergando cuando posponemos hacer algo. A veces, hacer algo antes de que sea el momento adecuado puede ser tan contraproducente como esperar demasiado tiempo.
Podemos aprender a discernir la diferencia. Escuchate a ti mismo. Escucha al Universo. ¿Qué está pendiente por hacer y te crea ansiedad y presión dentro de ti?
¿Hay algo en tu vida que estás evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Hay una ansiedad creciente por posponer esto?
A veces, la ira, el miedo o sentirse impotente pueden motivar la postergación. Algunas veces, la procrastinación simplemente se ha convertido en algo habitual.
Confía y escuchate a ti mismo, a tu Poder Superior y al Universo. Esta atento a los signos y señales. Si es hora de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es el tiempo, espera hasta que llegue el momento.
«Dios, ayúdame a aprender a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizar y confiar en tu Tiempo y Orden Divinos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).
