Reflexión del Dia: 3 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma que los codependientes llegan a obsesionarse tanto por las otras personas que pierden su capacidad de reaccionar para solicitar la ayuda profesional que necesitan.

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Reflexiona sobre esto:

La obsesión del codependiente por cambiar a las personas adictas a menudo surge de un profundo amor y preocupación. Quieren ver a sus seres queridos liberados de las cadenas de la adicción y disfrutar de una vida mejor. Sin embargo, en este deseo sincero, a veces caen en una trampa peligrosa.

La verdad es que no podemos cambiar a nadie más que a nosotros mismos. La adicción es una lucha interna que solo el individuo puede abordar y superar. Nuestra obsesión por cambiar a otros puede llevarnos por caminos agotadores y frustrantes, donde nos sentimos impotentes y atrapados en un ciclo sin fin.

Es importante recordar que el cambio comienza desde adentro. En lugar de obsesionarnos con cambiar a otros, debemos enfocarnos en nuestro propio crecimiento, sanación y límites saludables. Al cuidarnos a nosotros mismos, podemos ser un ejemplo positivo y un apoyo para aquellos que luchan con la adicción, pero no podemos hacerlo por ellos.

La verdadera ayuda comienza con el amor, la empatía y la disposición a estar allí cuando estén listos para cambiar. La obsesión solo nos agota y nos roba la paz. Aprender a soltar el deseo de controlar a los demás es un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia aquellos a quienes deseamos ayudar. La verdadera transformación comienza cuando permitimos que cada uno tome su propio camino hacia la recuperación.

Para Reflexionar:
¿Estás pasando por una situación similar?
¿Has buscado ayuda profesional?

Reflexión del Dia: 1 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» aborda el patrón de comportamiento del codependiente como salvador. Esta perspectiva invita a una profunda reflexión sobre cómo este papel de rescatador puede ser perjudicial para el propio codependiente y cómo liberarse de el es esencial para la recuperación.

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Reflexiona sobre esto:

Vale la pena preguntarse las razones que llevan a algunos codependientes a asumir el papel de «salvador de otras personas». Aquí algunas razones válidas:

– La necesidad de «ser necesitado»: Muchos codependientes asumen el papel de salvador porque encuentran satisfacción en sentirse necesitados por los demás. Esto puede proporcionar un sentido de propósito y valor. Sin embargo, este ciclo de rescate puede volverse adictivo y mantenerlos atrapados en relaciones disfuncionales.
– El sacrificio personal: El comportamiento salvador a menudo implica sacrificar las propias necesidades y límites en favor de los demás. Esta falta de autocuidado puede llevar al agotamiento emocional y físico, lo que finalmente perjudica tanto al codependiente como a la persona que están tratando de salvar.
– La creencia errónea de que se puede cambiar a los demás: Los codependientes a menudo creen que tienen el poder de cambiar a las personas a través de su amor y cuidado. Esta creencia es ilusoria y puede generar frustración y resentimiento cuando los esfuerzos de rescate no tienen éxito.
– La falta de límites claros: Los codependientes que asumen el papel de salvador a menudo carecen de límites claros. Están dispuestos a tolerar comportamientos dañinos o abusivos en nombre de ayudar a la otra persona, lo que puede resultar en relaciones tóxicas y destructivas.
– La pérdida de la propia identidad: Al centrarse en salvar a los demás, los codependientes pueden perder de vista su propia identidad y necesidades. Pueden sentir que su valía depende completamente de su capacidad para rescatar a otros.
– La necesidad de validación externa: El comportamiento salvador a menudo está impulsado por una búsqueda constante de validación y aprobación externa. Los codependientes buscan sentirse valorados a través de su papel de rescatador, lo que puede convertirse en una trampa emocional.

La autora Melody Beattie enfatiza la necesidad de romper con estos patrones dañinos para encontrar una recuperación genuina y construir relaciones más equilibradas y auténticas. El camino hacia la liberación de este papel de rescatador es un paso esencial en la búsqueda de la salud emocional y el bienestar personal.

Para Reflexionar:
¿Sientes que estás interviniendo actualmente la vida y decisiones de otra persona? Si es así, ¿qué pretendes con esta conducta insana
¿Estás consciente que necesitas ayuda profesional?

Reflexión del Dia: 29 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente»plantea que el codependiente mantiene la creencia erronea de manipular e intervenir en la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

La manipulación en la codependencia puede manifestarse de diversas maneras, como la búsqueda de atención constante, el uso de la culpa para obtener lo que se quiere, la victimización excesiva o la evitación de conflictos a través de la manipulación emocional. Estos patrones pueden surgir debido a la necesidad de controlar a los demás para sentirse seguros o valorados.

Es importante destacar que la manipulación no es una estrategia de comunicación saludable ni una herramienta efectiva en las relaciones a largo plazo. Aunque puede proporcionar resultados momentáneos, a menudo daña la confianza y debilita la calidad de las relaciones. Cómo evitar usarla en nuestras relaciones, tratando que cada día, éstas sean mas saludables:

– Autoconciencia: El primer paso para superar la manipulación en la codependencia es la autoconciencia. Reflexiona sobre tus patrones de comportamiento y reconoce cuándo estás recurriendo a la manipulación. Identificar estos patrones es esencial para el cambio.
– Autoaceptación: Practica la autoaceptación y el amor propio. Reconoce que mereces amor y apoyo sin necesidad de manipular a los demás para obtenerlo. Trabaja en fortalecer tu autoestima.
– Comunicación Asertiva: Aprende y practica la comunicación asertiva. La comunicación asertiva te permite expresar tus necesidades, deseos y límites de manera directa y respetuosa, sin recurrir a la manipulación.
– Establecimiento de Límites Saludables: Trabaja en el establecimiento de límites claros y saludables en tus relaciones. Estos límites protegen tu bienestar emocional y fomentan relaciones más equilibradas.
– Terapia y Apoyo: Considera la posibilidad de buscar la ayuda de un terapeuta especializado en codependencia. La terapia puede proporcionar herramientas y apoyo para abordar la manipulación y desarrollar habilidades de comunicación saludables.
– Responsabilidad Personal: Reconoce tu responsabilidad personal en tus acciones y decisiones. Aprende a tomar responsabilidad por tus propias emociones y necesidades en lugar de intentar controlar a los demás.

La manipulación puede ser un patrón difícil de superar, pero es fundamental en el proceso de recuperación de la codependencia. A medida que desarrollas una mayor autoconciencia, estableces límites saludables y practicas la comunicación asertiva, puedes liberarte de la necesidad de manipular a los demás y construir relaciones más auténticas y satisfactorias. La clave está en trabajar en tu propio crecimiento personal y en abordar las raíces de la codependencia para lograr relaciones más saludables y equilibradas.

Para Reflexionar:
¿Has usado este patrón de forma recurrente en tus relaciones? Si es positiva tu respuesta, ¿cómo te has sentido al respecto?
¿Cuáles han sido las reacciones de las personas con quienes te relacionas?

Reflexión del Dia: 26 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que los codependientes solemos ser rescatadores cayendo en la llamada «trampa del salvador». Salir del triángulo de Karpman es urgente para quienes desean sanar.

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Reflexiona sobre esto:
El codependiente a menudo se encuentra atrapado en el rol patológico del «salvador», donde busca constantemente rescatar a los demás de sus problemas y dificultades. A primera vista, esto puede parecer un acto de amor y compasión, pero en realidad, es una trampa emocional que puede llevar al agotamiento y la disminución de la propia identidad.
El rescatador codependiente a menudo se sumerge en las vidas de los demás, priorizando sus necesidades y deseos sobre los suyos propios. En este proceso, pierde de vista su propio bienestar y felicidad, sacrificándolos en nombre de ayudar a los demás.
La reflexión profunda radica en comprender que el papel de salvador, aunque puede parecer noble, es insostenible a largo plazo. El rescatador codependiente necesita reconocer que no puede controlar ni solucionar la vida de los demás. Cada individuo es responsable de sus propias elecciones y aprendizajes.
Al liberarse de la trampa del salvador, el codependiente puede redescubrir su propia valía y permitirse establecer límites saludables. Aprende que no necesita salvar a los demás para ser amado o sentirse valioso. Más bien, encuentra el poder de apoyar a los demás desde un lugar de equilibrio y amor propio, lo que le permite construir relaciones más saludables y auténticas.
En última instancia, la reflexión sobre el rol patológico del codependiente como rescatador nos lleva a comprender que, para ayudar a los demás de manera efectiva, primero debemos cuidarnos a nosotros mismos. El autocuidado y el establecimiento de límites son actos de amor propio que nos permiten ser recursos más efectivos para los demás y vivir vidas más plenas y auténticas.

Mi Reflexión: Al mirar mi propia vida, reconozco que muchas veces he sentido la necesidad de ayudar, resolver y estar disponible para quienes amo. Lo que parecía una expresión de amor podía convertirse, sin darme cuenta, en una responsabilidad que no me correspondía y que terminaba agotándome. Hoy estoy aprendiendo que no puedo vivir las experiencias de otros por ellos, ni evitarles las consecuencias de sus decisiones o resolver aquello que solo ellos deben enfrentar. Dios me invita a amar sin controlar, a acompañar sin rescatar y a servir sin abandonarme a mí misma. Puedo ofrecer apoyo, oración y compañía, pero cada persona debe asumir su propio camino. Cuando dejo de intentar ser la salvadora, recupero mi libertad y puedo relacionarme desde un amor más sano, sin necesidad de sentirme indispensable para saber que soy valiosa. (Alpha).

Para reflexionar:
¿En qué situaciones sigo sintiendo que debo rescatar o resolver la vida de otra persona para sentir que estoy haciendo lo correcto?
¿Cómo cambiarían mis relaciones si confiara más en Dios y permitiera que cada persona asumiera la responsabilidad de su propio camino?

Reflexión del Dia: 17 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que la codependencia es un trastorno que puede llevar al codependiente al límite de insanidad. Estar obsesionado trastoca su psiquis y le incapacita para «deslastrarse» de este problema. Pierde el control sobre su vida danzando en un círculo vicioso de obsesión-compulsión imparable.

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Reflexiona sobre esto:

La obsesión no es un signo de amor o cuidado, sino un síntoma de una profunda inseguridad emocional y una necesidad de controlar variables externas para sentirse seguros interiormente.
La compulsión se traduce en pensamientos y comportamientos repetitivos que consumen la mente del codependiente, a menudo hasta el punto de descuidar sus propias necesidades y bienestar. Puede manifestarse en múltiples formas, como la necesidad de saber dónde está la otra persona en todo momento, qué está haciendo o sintiendo, o incluso intentar controlar sus acciones y decisiones para aliviar la ansiedad propia. Esta conducta es contraproducente; no solo desgasta emocionalmente al codependiente, sino que también puede resultar en una dinámica tóxica que aleja a la otra persona.
Melody Beattie argumenta que el primer paso para liberarse de la obsesión compulsiva es reconocerla y aceptarla como una señal de que algo no va bien. Luego, la tarea es redirigir ese enfoque hacia uno mismo. ¿Por qué existe esta obsesión? ¿Qué necesidades emocionales no están siendo satisfechas? ¿Cómo se puede obtener una sensación de seguridad y bienestar sin depender de otra persona?
Una vez que se hace este trabajo de autoconciencia, el siguiente paso es desarrollar herramientas y estrategias para manejar el comportamiento compulsivo, lo que a menudo implica el establecimiento de límites saludables y la práctica de técnicas de manejo del estrés como la meditación, el ejercicio o la terapia.

Mi Reflexión: La obsesión puede hacernos creer que controlar a otra persona nos dará seguridad, pero en realidad revela un corazón inquieto que necesita aprender a confiar. Cuando nuestra mente está constantemente enfocada en lo que el otro hace, siente o decide, dejamos de cuidar nuestra propia vida. Dios nos invita a reconocer aquello que nos produce ansiedad, volver nuestra atención hacia nosotros mismos y entregarle a Él lo que no podemos controlar. Al soltar la necesidad de controlar, podemos recuperar la paz y aprender a vivir con mayor libertad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona o situación ocupa constantemente mis pensamientos y necesito entregar hoy a Dios?
¿Qué necesidad emocional estoy intentando satisfacer mediante el control de otra persona, en lugar de buscar en Dios mi seguridad y paz?

Meditación 15 de Septiembre… Negación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que del proceso de duelo, el codependiente se mantiene «pegado» en la negación. Esta etapa difícil de pasar, propicia las conductas autodestructivas de la codependencia, e impide que se elabore el duelo de manera sana.

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Medita sobre esto:

La negación es un caldo de cultivo fértil para los comportamientos que llamamos codependientes: controlar, centrarse en los demás y descuidarnos. La enfermedad y las conductas compulsivas o adictivas también pueden surgir durante la negación.
La negación puede ser confusa porque se asemeja a dormir. No somos conscientes de que lo estamos haciendo hasta que hayamos terminado de hacerlo. Forzarnos a nosotros mismos, o a cualquier otra persona, a enfrentar la verdad generalmente no ayuda. No enfrentaremos los hechos hasta que estemos listos. Tampoco, al parecer, nadie más. Podemos admitir la verdad por un momento, pero no nos permitiremos saber lo que sabemos hasta que nos sintamos seguros, y preparados para lidiar con ello.
Ayuda hablar con amigos que nos conocen, nos aman, nos apoyan, nos alientan y nos afirman.
Ser amable, cariñoso y afirmarse con nosotros mismos ayuda. Nos ayuda a nosotros mismos, y a nuestro Poder Superior, a guiarnos hacia y a través del cambio.
El primer paso hacia la aceptación es la negación. El primer paso para avanzar a través de la negación es aceptar que podemos negarnos y luego permitirnos avanzar suavemente.

«Dios, ayúdame a sentirme lo suficientemente seguro como para aceptar lo que tengo que aceptar».

Mi Reflexión: A veces necesitamos tiempo para reconocer aquello que hemos evitado ver. La negación puede protegernos temporalmente mientras reunimos fuerzas para enfrentar una realidad que todavía nos resulta dolorosa. Dios no nos obliga ni nos abandona en ese proceso; nos acompaña con paciencia y amor hacia la verdad. Cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos y comenzamos a aceptar nuestra realidad, podemos abrirnos a Su dirección y dar los pasos necesarios para sanar y cambiar. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay alguna realidad que todavía me cuesta aceptar y que necesito presentar con honestidad delante de Dios?
¿Puedo permitirme avanzar con paciencia, confiando en que Dios me dará la fortaleza y la claridad necesarias en el momento adecuado?

Reflexión del Dia: 14 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes viven a merced de lo que los otros necesitan. Se convierten en «veletas» que apuntan hacia la satisfacción de las necesidades de los demás, dejando de lado las propias. Viven reaccionando, enojándose cuando no se hace lo que dice y exige. Por ese control desmedido termina siendo dominado por las circunstancias que promueve.

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Reflexiona sobre esto:

La actitud reaccionaria del codependiente es un mecanismo de defensa, una forma de intentar controlar un entorno emocional que percibe como impredecible o inestable. Sin embargo, esta actitud suele resultar contraproducente. Al estar siempre en modo de «reacción», el codependiente se deja llevar por las emociones y comportamientos de los demás, perdiendo el control sobre su propia vida y bienestar emocional.
Esta reactividad perpetúa un ciclo de desequilibrio emocional y relacionamientos tóxicos. No solo genera tensión y conflictos, sino que también eclipsa la habilidad del codependiente para ser proactivo en su propio proceso de sanación. La reactividad es, en esencia, una distracción de la verdadera tarea en cuestión: centrarse en el propio bienestar y establecer límites saludables.
Para romper con esta actitud reaccionaria, Beattie sugiere un cambio hacia el autoconocimiento y el autocuidado. Esto implica aprender a tomar un paso atrás, a respirar y a evaluar la situación antes de reaccionar. Al convertirse en observadores conscientes de sus propios patrones de pensamiento y comportamiento, los codependientes pueden aprender a responder en lugar de reaccionar, una habilidad clave en el camino hacia la recuperación y la construcción de relaciones más saludables.
Así que, según Beattie, enfrentar la reactividad no es solo un aspecto periférico del tratamiento de la codependencia; es fundamental para recuperar el control y la autonomía en la propia vida.

Mi Reflexión: Hay cosas que hoy pensamos que no podemos hacer, pero que podemos aprender paso a paso. Dios no espera que avancemos sin temor ni que lo hagamos todo perfectamente; Él conoce nuestro proceso y tiene paciencia con nosotros. Creer en Dios también implica aprender a creer que, con Su ayuda, podemos crecer, cambiar y avanzar. Los errores no significan que hemos fracasado; son parte de la curva de aprendizaje. Podemos aceptar dónde estamos hoy, volver a intentarlo y confiar en que Dios nos está formando mientras caminamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida sigo diciendo “no puedo”, cuando Dios quizás me está invitando a intentarlo nuevamente?
¿Puedo aceptar con paciencia dónde estoy hoy y confiar en que Dios me ayudará a crecer paso a paso?

Reflexión del Dia: 12 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» explica la actitud controladora del codependiente. Enfatiza que su necesidad de conducir la vida de los demás, le da pie para gobernar de manera «tiránica». Interviene en la vida de quienes le rodean sin ser solicitada su ayuda,. Esa es la forma que ellos tienen de vivir, «controlando» y «dominando». No aprendieron otra manera.

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Reflexiona sobre esto:

En la búsqueda de amor, aprobación o salvación externa, perdemos de vista nuestra propia valía y bienestar.
Melody Beattie nos insta a mirar hacia adentro para encontrar fuerza y sanación. Recuperar el control sobre nuestras propias vidas no es un acto de egoísmo; es un acto de amor propio que, paradójicamente, nos permite amar a los demás de una manera más genuina y saludable. La clave para romper el ciclo de la codependencia es el autoconocimiento, el autocuidado y el establecimiento de límites, lo que nos permite vivir vidas más auténticas y enriquecedoras.
Subraya la idea de que la codependencia nos atrapa en un ciclo en el que buscamos validación externa a costa de nuestra propia salud emocional. Esto suele llevar a relaciones desequilibradas donde nuestra autoestima y bienestar están inextricablemente vinculados a cómo nos perciben o tratan los demás.Lo irónico es que, en nuestra búsqueda de amor y conexión, terminamos socavando la autenticidad y la reciprocidad que son fundamentales para cualquier relación saludable. Nos volvemos controladores o complacientes, siempre intentando manejar las emociones y comportamientos de los demás para sentirnos seguros, pero en el proceso nos perdemos a nosotros mismos.
Beattie sugiere que la única manera de romper este ciclo es centrándonos en nuestra propia recuperación y bienestar. Esto incluye aprender a establecer límites saludables, desarrollar una mayor autoconciencia y, en última instancia, aprender a llenar nuestras propias necesidades emocionales en lugar de depender de otros para hacerlo.
El autocuidado no es un acto de egoísmo, sino de autoconservación. Al practicar el amor propio, estamos en mejor posición para ofrecer amor y apoyo genuinos a los demás, sin la necesidad de manipulación o control. Al final, romper con la codependencia es un acto liberador que nos permite vivir con mayor autenticidad, profundidad y libertad tanto para nosotros mismos como para aquellos a quienes amamos.

Mi Reflexión: Cuando hacemos depender nuestro valor de la aprobación, el amor o el comportamiento de otros, poco a poco dejamos de vivir nuestra propia vida. Dios nos invita a volver el corazón hacia Él y reconocer el valor que ya tenemos, en lugar de buscarlo constantemente en los demás. Cuidarnos, conocernos y establecer límites no es egoísmo; es asumir la responsabilidad de nuestra vida. Cuando dejamos de controlar y comenzamos a confiar en Dios, podemos amar a los demás con mayor libertad, sin perdernos a nosotros mismos en el intento. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo buscando en otras personas la seguridad, aprobación o valor que necesito recibir de Dios?
¿Qué límite saludable necesito establecer para cuidar de mí misma y vivir con mayor libertad y autenticidad?

Reflexión del Dia: 10 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere como la codependencia se instala en nuestras vidas, esas conductas autodestructivas inician con una preocupación y avanzan hasta llegar a obsesión y compulsión. De allí en adelante la vida del codependiente se torna ingobernable y el se vuelve impotente para salir de ese círculo vicioso.

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Reflexiona sobre esto:

Tal vez tú hayas estado obsesionada con alguien o con algo. Alguien dice o hace algo. Se te ocurre un pensamiento. Algo te recuerda un evento pasado. Entra un problema en tu conciencia. Algo sucede o no sucede. O percibes que algo está sucediendo, pero no estás segura de qué es.
Podrás no saber qué es, podrás no saber por qué es, y no estás segura de cuándo, pero sabes que algo malo –algo terrible– ha sucedido, sucede o va a suceder.
Te da algo en el estómago. El sentimiento te abruma, esa ansiedad tan común en los codependientes que te hace retorcerte y estrujarte las manos. Es la que nos lleva a hacer muchos de los actos que nos lastiman; es la sustancia de la que se alimentan la preocupación y la obsesión. Es el peor de los miedos. Por lo general el miedo viene y se va, nos deja volando, listos para pelear, o sólo temporalmente asustados. Pero la ansiedad perdura. Se adhiere a la mente, paralizándola para todo excepto para sus propios propósitos, un interminable ráfaga de los mismos pensamientos inútiles. Es el combustible que nos impele a incurrir en conductas controladoras de todo tipo. No podemos pensar más que en seguirle echando ojo a las cosas, en controlar el problema y hacer que se vaya; es el material del que está hecha la codependencia.

Mi Reflexión: La ansiedad nos hace vivir en un futuro que todavía no existe, intentando descubrir, anticipar y controlar aquello que no podemos controlar. Poco a poco, nuestra mente queda atrapada en pensamientos que alimentan el temor y nos roban la paz. Dios nos invita a detenernos, reconocer nuestros límites y entregarle aquello que no podemos resolver. Cuando dejamos de alimentar la preocupación y aprendemos a confiar en Él, recuperamos la libertad de vivir el presente con serenidad, sabiendo que Dios sigue teniendo el control. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación está ocupando mi mente de manera obsesiva y necesito entregar hoy a Dios?
¿Qué intento controlar por miedo, en lugar de confiar en que Dios puede hacerse cargo de aquello que yo no puedo cambiar?.

Reflexión del Dia: 8 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente esta tan obsesionado por resolver problemas de los demás que olvida vivir. Se siente que solo a través de «estar apegado» puede «sentirse vivo». Por costumbre se adapta a «reaccionar» ante situaciones que le son ajenas, pero que el las asume como propias; en eso pierde el foco y su interés se desmarca del cuidado responsable de si mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Quizás hemos vivido con personas y a través de eventos que estaban fuera de control. Tal vez obsesionándonos y controlando pudimos guardar un equilibrio o lograr que temporalmente las cosas no empeoraran. Y luego simplemente seguimos haciendo lo mismo. Quizá teníamos miedo de soltarnos, porque cuando nos soltamos en el pasado sucedieron cosas terribles y dolorosas. Tal vez hemos estado apegados a la gente –viviendo sus vidas por y a través de ella– durante tanto tiempo que ya no nos queda una vida propia por vivir. Es más seguro seguir apegados. Por lo menos sabríamos que estamos vivos si reaccionáramos. Al menos tendríamos algo qué hacer si estuviéramos obsesionándonos o controlando. Por varias razones los codependientes tienden a apegarse a los problemas y a la gente. No importa no solucionar nada al preocuparse. No importa que esos problemas rara vez tengan solución. No importa que estén tan obsesionados que ni siquiera puedan leer un libro, ver la televisión o salir a dar un paseo. No importa que sus emociones estén en constante torbellino por lo que la otra persona dijo o no dijo, de lo que hizo o no hizo, o de lo que hará después. ¡No importa que las cosas que estemos haciendo no ayuden a nadie! Sin importarnos el costo, persistiremos en ello. Apretaremos los dientes, nos asiremos a la cuerda y nos prenderemos a ella más fuerte que nunca. Algunos de nosotros ni siquiera nos daremos cuenta de que nos hemos estado agarrando tan fuerte. Otros nos habremos convencido de que debemos asirnos así de fuerte. Creemos que no existe otra alternativa que la de reaccionar a esta persona o problema de esta manera obsesiva.
A menudo, cuando le sugiero a la gente que se aparte de esta persona o de este problema, me responden con horro. “¡Oh, no!”, dicen, “nunca podría hacer eso. Yo lo amo, o la amo, demasiado. Me importa demasiado para hacerle eso».Este problema o esta persona es demasiado importante para mí. Tengo que permanecer apegado a ella (o a esto)”. Mi respuesta es: “¿Quien dice que tienes que hacerlo?” Les tengo noticias, buenas noticias. No “tenemos” que hacerlo así. Existe una forma mejor. Se llama “separación”. Al principio puede darnos miedo, pero a fin de cuentas funcionará mejor para todas las personas involucradas.

Mi Reflexión: A veces confundimos amar con permanecer aferrados, y creemos que preocuparnos, controlar o reaccionar constantemente es la única manera de demostrar cuánto nos importa alguien. Pero Dios no nos llama a vivir atrapados en los problemas de otros. El desapego puede dar miedo al principio, pero cuando soltamos aquello que no podemos controlar y lo entregamos a Dios, recuperamos nuestra libertad, nuestra paz y la oportunidad de volver a vivir nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona o situación estoy sosteniendo con tanta fuerza que necesito entregársela hoy a Dios?
¿Puedo confiar en Dios lo suficiente para desapegarme con amor y permitir que cada persona asuma su propia responsabilidad?