Meditación 13 de Octubre… La sustancia sobre la forma

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza en la necesidad de mirar mas allá de lo superficial, sin atender lo real y auténtico de la vida. Durante la recuperación aprendemos a dar relevancia a la sustancia de la cosas, sin dejarnos «encandilar» por cualquier aspecto externo.

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Medita sobre esto:

Estoy aprendiendo que, por una serie de razones, he pasado gran parte de mi vida concentrándome en la forma en vez de en la sustancia. Me he concentrado en estar perfectamente peinada, en usar la ropa adecuada, en tener perfectamente aplicado el maquillaje, en vivir en el lugar adecuado, amueblándolo con los muebles adecuados, en trabajar en el empleo adecuado y en tener el hombre adecuado. La forma, en vez de la sustancia, ha controlado mi conducta en muchas áreas de mi vida. Ahora, por fin estoy llegando a la verdad. La sustancia es lo que cuenta. (Anónimo).

No tiene nada de malo que queramos lucir lo mejor posible. Ya sea que estemos luchando por crearnos un yo, una relación o una vida, necesitamos tener algunas ideas sólidas acerca de cómo queremos que eso se vea.
La forma nos da un lugar por dónde comenzar. Pero para muchos de nosotros, la forma ha sido un sustituto de la sustancia. Podemos habernos concentrado en la forma para compensar el hecho de sentir miedo o sentirnos inferiores. Podemos habernos concentrado en la forma porque no sabíamos concentrarnos en la sustancia.
La forma es el perfil de las cosas; la sustancia es con lo que llenamos ese perfil. Llenamos nuestro perfil siendo auténticos; llenamos el perfil de nuestra vida echándole ganas a la vida y participando en ella al máximo de nuestra capacidad.
Ahora, en la recuperación, estamos aprendiendo a prestar atención a la manera en cómo funcionan y nos hacen sentir las cosas, no solo cómo se ven.

«Hoy me concentraré en la sustancia de mi vida. Rellenaré las líneas de mí mismo con una persona real: «yo». Me concentraré en la sustancia de mis relaciones, en vez de en lo que parecen. Me concentraré en lo que verdaderamente funciona en mi vida, en vez de en los adornos».

Mi Reflexión: Habitualmente tendemos a dejarnos impresionar por lo externo de las cosas, de las personas, sin mirar a profundidad realmente como son, no solo lo que aparentan ser. Durante la recuperación los codependientes aprendemos a dar mayor peso a lo «medular que a lo superficial». Comprendemos a ser genuinos, auténticos, honestos y así analizamos también a nuestras relaciones. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estás actuando con énfasis en mirar profundamente quién eres y como son los demás?

Meditación 12 de Octubre… Cerca de la cima

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que en todo proceso de recuperación actúa nuestro Poder Superior. Esa convicción junto a la paciencia, perseverancia y Fe nos permita transitar ese sendero con mayor serenidad.

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Medita sobre esto:

Sé que estás cansado. Sé que te sientes abrumado. Tu puedes sentir como si esta crisis, este problema, este tiempo difícil durará para siempre.
No lo harás. Ya casi has terminado.
No solo piensas que ha sido difícil; ha sido duro Usted ha sido probado, probado y reexaminado en lo que ha aprendido.
Tus creencias y tu fe han sido probadas en el fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado en creer un poco más. Tuviste que tener fe incluso cuando no podías ver o imaginar lo que se te pedía que creas. Es posible que otros a tu alrededor hayan tratado de convencerte de que no creas en lo que esperabas poder creer.
Has tenido oposición. No has llegado a este lugar con total apoyo y alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor. A veces, lo que te motivó fue la ira; A veces el miedo.
Las cosas salieron mal, ocurrieron más problemas de los que anticipaste. Había obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. No planeaste que esta fuera la forma en que evolucionarías. Mucho de esto ha sido una sorpresa; algo de eso no ha sido en absoluto lo que deseabas.
Sin embargo, ha sido bueno. Parte de ti, la parte más profunda que conoce la verdad, ha sentido esto todo el tiempo, incluso cuando tu cabeza te dijo que las cosas estaban fuera de control y que estaban locas, que no había ningún plan o propósito, que Dios te había olvidado.
Han ocurrido tantas cosas, y cada incidente, el más doloroso, el más inquietante, el más sorprendente, tiene una conexión. Estás empezando a ver y sentir eso.
Nunca soñaste que las cosas sucedieran de esta manera, ¿verdad? Pero lo hicieron. Ahora estás aprendiendo el secreto: estaban destinados a suceder de esta manera, y de esta manera es bueno, mejor de lo que esperabas.
Tampoco creíste que llevaría tanto tiempo, ¿verdad?
Pero lo hizo. Has aprendido la paciencia.
Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Has sido guiado. Muchos fueron los momentos en que pensaste que te habían olvidado, cuando estabas convencido de que habías sido abandonado. Ahora sabes que has sido guiado.
Ahora las cosas están llegando a su lugar. Ya casi estás al final de esta fase, esta parte difícil del viaje. La lección está casi completa. Ya sabes, la lección que peleaste, resististe e insististe en que no podías aprender. Si, ese. Casi lo has dominado.
Has sido cambiado de adentro hacia afuera. Te han movido a un nivel diferente, a un nivel superior, a un nivel mejor.
Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora, estás cerca de la cima. Un momento más, y la victoria será tuya.
Endereza tus hombros. Respira profundamente. Avanza en confianza y paz. Se acerca el momento de disfrutar y disfrutar de todo aquello por lo que has luchado. Ese tiempo se acerca, por fin.
Sé que has pensado antes que el tiempo se acercaba, solo para saber que no lo era. Pero ahora, la recompensa está llegando. Tú también lo sabes. Puedes sentirlo.
Tu lucha no ha sido en vano. Para cada lucha en este viaje, hay un clímax, una resolución.
Paz, alegría, abundantes bendiciones y recompensas son tuyas aquí en la tierra. Disfrutar.
Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de lo que está en la parte superior.

«Hoy, aceptaré donde estoy y seguiré adelante. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que llegará el día de la maestría y la recompensa. Ayúdame, Dios, entiende que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en paz, hay momentos de escalar montañas. Ayúdeme a dejar de crear caos y crisis, y ayúdeme a enfrentar los desafíos que me harán avanzar y avanzar».

Mi Reflexión: De eso se trata la recuperación: de dificultades, altibajos, caminos difíciles, pero la «perseverancia, paciencia, y una profunda convicción que lo vamos a lograr, debe acompañarnos en esta travesía». Está en juego nuestro bienestar, la paz anhelada en nuestra vida. Al pasar el primer escollo, podemos decir que hemos aprendido el modo de abordar lo que venga posteriormente. Hemos adquirido un aprendizaje que nos señala las estrategias a implementar. Conservemos y reforcemos nuestra Fe en el Poder Superior. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Has sorteado las dificultades en tu viaje espiritual para lograr la recuperación?
¿Crees en el poder sanador de Dios?

Reflexión del Dia: 11 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que no tenemos que vivir todo el tiempo victimados y abusados haciendo lo que los demás quieran. Soltemos ese control, nos puede dar serenidad y paz interior.

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Reflexiona sobre esto:

Beattie explica que las personas codependientes tienden a sentirse constantemente perjudicadas, explotadas o tratadas injustamente en sus relaciones. Esta sensación de ser una víctima puede ser una parte central de su identidad y puede influir en la forma en que se relacionan con los demás. Aquí hay algunas de las ideas clave que Beattie presenta sobre la victimización en la codependencia.

Beattie señala que las personas codependientes a menudo tienen una identidad de víctima arraigada en su psicología. Pueden sentirse cómodas en el papel de víctima y pueden buscar situaciones en las que puedan mantener esta identidad.

Las personas codependientes pueden percibir situaciones cotidianas como injustas o como si estuvieran siendo tratadas de manera desigual. Esto puede llevar a la acumulación de resentimiento y amargura.

Beattie también explica cómo las personas codependientes a menudo buscan la validación y la simpatía de los demás al adoptar el papel de víctima. Pueden esperar que otros les den atención y apoyo constantes.

La autora menciona que la victimización puede hacer que las personas codependientes tengan dificultades para establecer límites saludables en las relaciones. Pueden permitir el comportamiento abusivo o manipulador de los demás debido a su miedo a ser percibidos como «egoístas» al establecer límites.

La victimización puede tener un impacto negativo en las relaciones de las personas codependientes. Puede crear dinámicas disfuncionales en las que la persona codependiente busca el rescate o el apoyo constante de otros.

Para Reflexionar:
¿Te sientes victimado y abusado por las otras personas?
¿Cuál decisión has asumido al respecto?

Meditación 5 de Octubre… Conocimiento

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que cada persona transita su sendero para alcanzar el autoconocimiento; y en nuestro caso será gradual. Podemos necesitar ayuda de nuestro Poder Superior y cuando todo este listo alcanzaremos la experiencia de aprendizaje en el tiempo correcto.

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Medita sobre esto:

¡Aprende a dejarte guiar por la verdad!

Sabremos lo que necesitemos saber cuando necesitemos saberlo. No tenemos por qué sentirnos mal por tomarnos nuestro tiempo para llegar a conocernos a nosotros mismos. No tenemos que forzar este autoconocimiento o esta conciencia antes de tiempo.
¡Sí! Tal vez el mundo entero vio una verdad particular en nuestra vida y nosotros la negamos, hasta que estuvimos listos para lidiar con ella. Ese es asunto nuestro ¡y nuestro derecho! nuestro proceso nos pertenece y descubriremos nuestras verdades en el momento correcto, cuando estemos listos, cuando esté completa la experiencia de aprendizaje.
El concepto de mayor autocrecimiento que podemos desarrollar para nosotros mismos y para los demás es permitirnos tener nuestro propio proceso. Podemos dar y recibir apoyo y aliento mientras atravesamos este proceso. Podemos escuchar a los demás y decir lo que pensamos.
Podemos fijar límites y cuidar de nosotros mismos cuando se necesite. Pero seguimos dándonos a nosotros mismos y a los demás el derecho a crecer a nuestro propio ritmo, sin juzgar, y con mucha confianza en que todo está bien y de acuerdo con lo programado.
Cuando estemos listos, cuando llegue el momento adecuado y cuando nuestro Poder Superior esté listo, sabremos lo que necesitemos saber.

«Hoy dejaré que yo y los demás crezcamos y cambiemos a nuestro propio ritmo y de acuerdo con nuestro propio programa de tiempo. Confío en que se me ayudará con conocimientos acerca de mí mismo y con las herramientas para lidiar con este autoconocimiento, en el momento adecuado».

Mi Reflexión: Cuando estamos transitando el proceso de autodescubrimiento vamos a tener que lidiar con sentimientos encontrados, que van desde asumir la responsabilidad de llegar a conocernos realmente hasta permitirnos ayuda de personas que igual que nosotros han pasado por lo mismo. Cuando alcancemos el entendimiento de lo que ocurre tenemos todo el derecho mantenernos firmes en lo que creemos, significa esto que cada quien llega a las convicciones propias en tiempos distintos. Nosotros debemos darnos ese permiso hasta estar listas para aprender de las experiencias. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Estás transitando el proceso de autodescubrimiento personal?
¿Cómo estás haciéndolo?

Meditación 28 de Septiembre … El Poder de la Rendición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la espiritualidad en la recuperación de la codependencia como una búsqueda de significado y propósito en la vida. Al conectarse con una dimensión espiritual, los individuos pueden encontrar un sentido más profundo en sus experiencias y relaciones.

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Medita sobre esto:

En la codependencia, a menudo hay un impulso de controlar y manipular las situaciones y las personas para sentirse seguros. Melody Beattie enfatiza la importancia de rendirse a una fuerza superior, lo que puede ser entendido como Dios o el universo. La rendición implica reconocer que no tenemos control absoluto y que necesitamos confiar en algo más grande que nosotros mismos.
También destaca la práctica de la oración y la meditación como herramientas esenciales en la recuperación. Estas prácticas pueden ayudar a los codependientes a conectarse con lo divino, a encontrar calma en momentos de caos emocional y a desarrollar una mayor claridad y sabiduría interior.
puedes explorar cómo esta dimensión espiritual puede ser una herramienta poderosa para el crecimiento personal, la sanación emocional y la construcción de relaciones más saludables y equilibradas.
Desde una perspectiva espiritual, la autoaceptación y el perdón son componentes fundamentales. Aprender a perdonarse a uno mismo por errores pasados y desarrollar una compasión profunda hacia uno mismo son pasos importantes en el camino hacia la recuperación.
La relación con Dios o la espiritualidad puede ser una fuente de fortaleza interior y resiliencia. Puede ayudar a los individuos a enfrentar los desafíos de la vida con mayor serenidad y confianza.

Mi Reflexión: Reconozco que muchas veces he intentado controlar personas y situaciones buscando sentirme segura, cuando en realidad ese esfuerzo solo me ha producido cansancio y ansiedad. Estoy aprendiendo que rendirme no significa resignarme, sino reconocer humildemente mis límites y confiar en Dios aquello que no puedo controlar. La oración me ayuda a detenerme, escuchar y recordar que no tengo que resolverlo todo por mis propias fuerzas. También necesito aprender a perdonarme, aceptar mis errores y tratarme con la misma compasión que deseo recibir de otros. Cuando entrego el control a Dios y confío en su dirección, encuentro una fortaleza interior que me permite enfrentar la vida con mayor serenidad y relacionarme desde un lugar más libre y saludable. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Qué situación o persona sigo intentando controlar y necesito entregar verdaderamente a Dios?
¿Qué necesito perdonarme y aceptar de mí misma para caminar hacia una recuperación más libre, serena y confiada en Dios?

Meditación 21 de Septiembre … Aceptar el flujo de la vida

Melody Beattie, en su Libro Mas del Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar que el codependiente neceita meditar y replantearse alcanzar la paz y serenidad en su vida ingobernable que lleva.

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Medita sobre esto:

Encuentra un lugar tranquilo y cómodo para sentarte en posición relajada. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo y mente.

– Reflexiona sobre la idea de que la vida es un flujo constante de experiencias, cambios y desafíos. Visualiza un río que fluye suavemente.
– Imagina que estás parado en la orilla de este río. Observa cómo el agua fluye constantemente, llevando hojas y ramas en su camino. Cada hoja y rama representa una experiencia, una emoción o un evento en tu vida. En lugar de luchar contra el flujo del río o tratar de controlar qué hojas y ramas fluyen en él, simplemente observa con aceptación. Reconoce que no puedes controlar todo en la vida, pero puedes elegir cómo reaccionas a lo que llega a ti.
– Respira profundamente y repite en silencio o en voz alta: «Aceptó el flujo de la vida. Confío en que las experiencias que llegan a mí son oportunidades para aprender y crecer».
– Siente cómo la tensión y la resistencia se disuelven a medida que te abres a la aceptación y la confianza en el proceso de la vida.
– Permanece en este estado de relajación y aceptación durante unos minutos, respirando conscientemente y permitiendo que la sensación de flujo y tranquilidad te envuelva.
Cuando estés listo, abre los ojos y regresa gradualmente a tu entorno presente, llevando contigo el sentido de aceptación y confianza en el flujo de la vida.

Mi Reflexión: La vida trae experiencias que no siempre podemos elegir ni controlar. Como un río que continúa su curso, algunas situaciones llegan, permanecen por un tiempo y luego pasan. Resistir constantemente aquello que no podemos cambiar puede llenarnos de tensión y agotamiento. Dios nos invita a reconocer nuestros límites y a confiar en que Él permanece presente aun cuando no comprendamos todo lo que sucede. Aceptar no significa resignarnos, sino dejar de luchar contra lo que no está en nuestras manos y preguntarnos qué podemos aprender y cómo podemos responder de una manera sabia y responsable. Cuando soltamos el control y ponemos nuestra confianza en Dios, podemos avanzar con mayor paz, aun en medio de las corrientes cambiantes de la vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación de mi vida estoy intentando controlar y necesito entregar hoy a Dios?
¿Cómo podría responder con mayor confianza en Dios ante aquello que no puedo cambiar?

Reflexion del Dia: 13 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que agradecer por todo lo que tenemos y nos pasa diariamente, aun cuando no sea lo que deseamos, es una práctica constante que nos permite aceptar que estamos siendo guiados hacia algo mejor y que ciertamente va a cubrir nuestras expectativas. Podemos sentirnos tristes y hasta deprimidos, pero si agradecemos van a suceder cosas maravillosas que nos harán sentir plenos y en paz.

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Reflexiona sobre esto:

El trabajo interno es crucial para romper los patrones de codependencia. Uno de los componentes esenciales de este trabajo interno es la gratitud. A primera vista, la gratitud puede parecer desconectada del arduo trabajo de desenredarse de la codependencia, pero en realidad, ofrece un punto de anclaje emocional y psicológico que es vital para el proceso de sanación.
La gratitud nos centra en el presente y nos permite reconocer y valorar nuestras propias necesidades, talentos y logros. Al hacerlo, podemos empezar a ver que nuestra valía no está ligada a nuestra capacidad para ‘salvar’ o ‘arreglar’ a otros. En lugar de centrarnos en lo que no tenemos o en lo que creemos que necesitamos de otros para sentirnos completos, la gratitud nos dirige hacia una apreciación de lo que sí tenemos, incluido el poder personal para mejorar nuestras propias vidas.
En un estado de gratitud, el amor propio y la autoaceptación florecen. Nos damos cuenta de que merecemos felicidad y bienestar tanto como cualquier otra persona. Al apreciar las pequeñas y grandes cosas que conforman nuestras vidas, incluidas las lecciones aprendidas a través de la adversidad, nos equipamos con una perspectiva más saludable y un mejor equilibrio emocional para enfrentar los desafíos de la codependencia.
Así que, en la travesía hacia la recuperación de la codependencia, la gratitud no es simplemente un extra; es un pilar esencial que nos sustenta mientras construimos una relación más sana con nosotros mismos y con los demás.

Mi Reflexión: La gratitud nos ayuda a mirar nuestra vida desde una perspectiva diferente. Cuando dejamos de concentrarnos en aquello que esperamos recibir de los demás y comenzamos a reconocer lo que Dios ya nos ha dado, recuperamos nuestra propia valía y aprendemos a cuidarnos con amor. Agradecer no significa ignorar nuestras heridas, sino reconocer que, aun en medio de ellas, Dios sigue obrando. La gratitud nos permite soltar la necesidad de controlar, aceptar quiénes somos y avanzar hacia relaciones más libres, sanas y genuinas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy más enfocada en lo que necesito recibir de los demás que en reconocer y agradecer lo que Dios ya ha puesto en mi vida?
¿Qué puedo agradecer hoy que me ayude a valorar quién soy y a cuidar mejor de mí misma?

Meditación 12 de Septiembre… El proceso de duelo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós trae a colación el proceso de duelo, enumerando las 5 etapas por la que atraviesa el ser humano cuando enfrenta una pérdida. Plantea la Autora que los codependientes nos quedamos «varados» en la negación, dificultándose que transitemos las otras etapas hasta alcanzar la aceptación. Aun así, corresponde trabajar en lograr «movernos» y responsabilizarnos de nosotros mismo, aun en esos momentos de aflicción y pérdida.

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Medita sobre esto:

Permitirnos sufrir por completo nuestras pérdidas es la forma en que nos rendimos al proceso de la vida y la recuperación. Algunos expertos, como Patrick Carnes, llaman a los Doce Pasos «un programa para lidiar con nuestras pérdidas, un programa para lidiar con nuestro dolor».
¿Cómo nos duele?
Embarazosamente. Imperfectamente. Usualmente con una gran resistencia. A menudo con enojo e intentos de negociar. En última instancia, al rendirse al dolor.
El proceso de duelo, dice Elisabeth Kubler-Ross, es un proceso de cinco etapas: negación, enojo, negociación, tristeza y, finalmente, aceptación. Así es como nos lamentamos; así es como aceptamos; así es como nosotros perdonamos; así es como respondemos a los muchos cambios que la vida nos lanza.
Aunque este proceso de cinco pasos se ve ordenado en el papel, no es ordenado en la vida. No nos movemos a través de él de manera compartimentada. Por lo general, nos arrastramos, pataleamos y gritamos, con muchos movimientos de vaivén, hasta que alcanzamos ese estado pacífico llamado aceptación. Cuando hablamos de «asuntos pendientes» de nuestro pasado, generalmente nos referimos a pérdidas sobre las cuales no hemos completado el duelo. Estamos hablando de estar atrapados en algún lugar del proceso de duelo. Por lo general, para niños adultos y codependientes, el lugar donde nos quedamos atrapados es la negación. Pasar por la negación es la primera y más peligrosa etapa del duelo, pero también es el primer paso hacia la aceptación.
Podemos aprender a entender el proceso de duelo y cómo se aplica a la recuperación. Incluso los buenos cambios en la recuperación pueden traer pérdidas y, en consecuencia, dolor. Podemos aprender a ayudarnos a nosotros mismos y a los demás entendiendo y familiarizándonos con este proceso. Podemos aprender a llorar por completo nuestras pérdidas, sentir nuestro dolor, aceptar y perdonar, para que podamos sentir alegría y amor.

«Hoy, Dios, ayúdame a abrirme al proceso de duelo por mis pérdidas. Ayúdame a permitirme fluir a través del proceso de duelo, aceptando todas las etapas para poder lograr la paz y la aceptación en mi vida. Ayúdame a aprender a ser amable conmigo mismo y con los demás mientras pasamos por este proceso de sanación muy humano».

Mi Reflexión: El dolor por nuestras pérdidas no desaparece porque intentemos ignorarlo. Dios también está presente en nuestro proceso de duelo, aun cuando atravesamos momentos de tristeza, enojo, confusión o resistencia. Sanar requiere permitirnos sentir, reconocer lo que hemos perdido y avanzar poco a poco hacia la aceptación. No tenemos que apresurar el proceso ni exigirnos estar bien antes de tiempo. Cuando entregamos nuestro dolor a Dios y nos permitimos atravesarlo con honestidad, Él puede transformar nuestras heridas en aprendizaje, fortaleza y una paz que nace de la aceptación. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay alguna pérdida que todavía estoy negando o evitando sentir y que necesito presentar honestamente delante de Dios?
¿Estoy permitiendo que Dios me acompañe en mi proceso de duelo, sin exigirme sanar más rápido de lo que puedo?

Meditación 8 de Septiembre… Transformación a través del dolor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós aclara que para alcanzar la Aceptación se requiere transitar por un proceso de cinco etapas, llamado proceso de duelo, muy difícil y laborioso transitarlo, solo que en el trayecto vamos sintiendo que «descargamos» el sufrimiento con el que vivimos durante parte de nuestra existencia.

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Medita sobre esto:

Nos esforzamos por la aceptación en la recuperación, la aceptación de nosotros mismos, nuestro pasado, otras personas y nuestras circunstancias actuales. La aceptación trae paz, sanación y libertad, la libertad de cuidar de nosotros mismos.
La aceptación no es un proceso de un solo paso. Antes de lograr la aceptación, avanzamos hacia ella en etapas de negación, enojo, negociación y tristeza. Llamamos a estas etapas el proceso de duelo. El dolor puede ser frustrante. Puede ser confuso. Podemos vacilar entre la tristeza y la negación. Nuestros comportamientos pueden vacilar. Otros pueden no entendernos. Es posible que no nos comprendamos a nosotros mismos ni a nuestro propio comportamiento mientras lamentamos nuestras pérdidas. Entonces, un día, las cosas se aclaran. La niebla se levanta y vemos que hemos estado luchando para enfrentar y aceptar una realidad en particular.
No te preocupes. Si estamos tomando medidas para cuidarnos, avanzaremos en este proceso al ritmo adecuado. Sé comprensivo contigo mismo y con los demás por la forma tan humana en que atravesamos la transición.

«Hoy, aceptaré la forma en que atravieso el cambio. Aceptaré el proceso de duelo y sus etapas, como la forma en que las personas aceptan la pérdida y el cambio».

Mi Reflexión: La aceptación es un camino, no un momento. A veces avanzamos entre la negación, el enojo, la tristeza y la confusión, pero Dios puede acompañarnos en cada etapa hasta llevarnos a la paz. No debemos exigirnos sanar de inmediato; aprendamos a ser pacientes con nosotros mismos y a confiar en que, a su tiempo, la claridad llegará. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué etapa de este proceso me encuentro hoy y puedo entregarle a Dios mis emociones sin juzgarme?
¿Estoy dispuesto(a) a confiar en Dios mientras atravieso este proceso, aunque todavía no pueda comprenderlo todo?

Meditación 7 de Septiembre… Aceptación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós hace énfasis en la necesidad que tiene el codependiente de aceptar y rendirse a la voluntad divina para transitar el sendero espiritual de la recuperación. No es fácil llegar al final de ese camino, sin cultivar la «aceptación» entendiendo que cada dia debemos ejercitar la «gratitud y aceptar la vida en el momento presente» sin pretender modificar lo que ocurre.

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Medita sobre esto:

Una poción mágica está disponible para nosotros hoy. Esa poción se llama aceptación.
Se nos pide que aceptemos muchas cosas: nosotros mismos, tal como somos; nuestros sentimientos, necesidades, deseos, elecciones y estado actual del ser. Otras personas, tal como son. El estado de nuestras relaciones con ellos. Problemas. Bendiciones Estado financiero. Donde vivimos. Nuestro trabajo, nuestras tareas, nuestro nivel de desempeño en estas tareas.
La resistencia no nos moverá hacia adelante, ni eliminará lo indeseable. Pero incluso nuestra resistencia puede necesitar ser aceptada. Incluso la resistencia cede y cambia por la aceptación.
La aceptación es la magia que hace posible el cambio. No es para siempre; es por el momento presente.
La aceptación es la magia que hace que nuestras circunstancias actuales sean buenas. Trae paz y satisfacción y abre la puerta al crecimiento, cambio y avance.
Brilla la luz de la energía positiva en todo lo que tenemos y somos. En el marco de la aceptación, descubrimos lo que tenemos que hacer para cuidarnos a nosotros mismos.
La aceptación empodera lo positivo y le dice a Dios que nos hemos rendido al Plan. Hemos dominado la lección de hoy y estamos listos para seguir adelante.

«Hoy, lo aceptaré. Renunciaré a mi necesidad de resistirme a mí mismo y a mi entorno. Me rendiré. Cultivaré la satisfacción y la gratitud. Avanzare con alegría al aceptar dónde estoy hoy».

Mi Reflexión: La aceptación no significa conformarnos ni renunciar al cambio; significa reconocer con paz dónde estamos hoy y dejar de luchar contra aquello que no podemos cambiar. Cuando aceptamos nuestra realidad, podemos entregársela a Dios y descubrir con mayor claridad qué nos corresponde hacer. La aceptación abre el corazón a la gratitud, al crecimiento y a la transformación. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué realidad de mi vida necesito aceptar hoy y entregar a Dios, en lugar de seguir resistiéndome a ella?
¿Puedo confiar en que, al aceptar mi presente, Dios me mostrará el siguiente paso que debo dar?