
«Si, ya sé que tu esposo es un alcohólico, pero mi hijo es alcohólico y eso es distinto ¡Es peor!». ¡Mi dolor es más grande que el tuyo!
Que fácil trampa puede ser ésa para nosotros. Salimos para mostrarles a los demás cuanto nos han victimado, cuanto sufrimos, cuan injusta es la vida y que tremendos mártires somos. ¡Y no estaremos contentos hasta que lo seamos!
No tenemos por que probarle a nadie nuestro dolor y sufrimiento. Nosotros sabemos que hemos tenido dolor. Sabemos que hemos sufrido. Muchos de nosotros hemos sido autenticamente victimados. Muchos de nosotros hemos tenido lecciones difíciles, dolorosas que aprender.
La meta en la recuperación no es mostrarle a los demás cuanto sufrimos o hemos sufrido. La meta es detener nuestro dolor y compartir esa solución con otros.
Si alguien empieza a tratar de probarnos cuanto sufre, le podemos decir simplemente. «Parece que te han hecho sufrir». Quizá lo único que esa persona esta buscando es la validación de su dolor.
Si nos sorprendemos tratando de probarle a alguien cuánto hemos sufrido, si tratamos de detener el dolor de otra persona, quizá queramos detenernos a pensar y averiguar qué está pasando. ¿Necesitamos reconocer cuánto hemos sufrido o estamos sufriendo?
No hay un premio ni una recompensa en particular para el sufrimiento, como nosotros nos engañamos en creer en el colmo de nuestra codependencia. La recompensa es aprender a parar el dolor y a movernos a la alegría, a la paz y a la plenitud.
Ese es el regalo de la recuperación y está igualmente disponible para todos nosotros, aunque nuestro dolor haya sido más grande, o menor, que el de alguien más.
«Dios mío, ayúdame a mostrarme agradecido por todas mis lecciones, incluso por aquellas que me causaron más dolor y sufrimiento. Ayúdame a aprender lo que necesito aprender. Para que pueda detener el dolor en mi vida. Ayúdame a concentrarme en la meta de la recuperación, en vez de en el dolor que me motivó hacia ella».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Meditación 13 de Junio… Se agradecido cuando obtienes algo más

Querido Dios, Gracias por el hermanito, pero oré fue por un cachorro (Cartas de los niños a Dios).
A veces miramos alrededor, evaluamos la situación y decidimos qué creemos que necesitamos. Entonces vamos a Dios y comenzamos a orar.
De la nada, nuestras oraciones son respondidas. Pero la respuesta no es lo que solicitamos. Fuimos muy específicos, pensamos. Ahora, esto, esto ha venido. No obtuvimos lo que pedimos. Nuestras oraciones fueron respondidas, pero obtuvimos algo más.
No te amargues ni te involucres tanto con el sentimiento de tristeza por no obtener lo que solicitaste como para perderte lo que recibiste. Los deseos y las necesidades están estrechamente relacionados. Y todas nuestras necesidades, incluso aquellas de las que aún no estamos enterados, se cumplirán. Se agradecido de que Dios sepa más de lo que nosotros necesitamos que nosotros.
A veces, cuando oramos, obtenemos lo que queremos. A veces obtenemos lo que necesitamos. Acepta ambas respuestas, la del sí y la de los demás, con sincera gratitud. Luego mira a tu alrededor y ve cuál es su lección y regalo.
«Dios, ayúdame a recordar estar agradecido incluso cuando el obsequio no sea el esperado.»
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 11 de Junio… Vayamos hacia delante

Por mucho que nos gustara, no podríamos traer a todo el mundo con nosotros en este viaje llamado recuperación. No estamos siendo desleales al permitirnos seguir adelante. No tenemos por qué esperar a que los que amamos decidan cambiar también.
A veces necesitamos darnos a nosotros mismos permiso para crecer, aunque la gente que amemos no esté lista para cambiar. Podemos necesitar incluso dejar atrás a la gente en su disfunción o en su sufrimiento porque no podemos recuperarnos por ella. No necesitamos sufrir con ella.
No sirve de nada.
No nos sirve de nada quedarnos atascados porque alguien que amamos está atascado. El potencial para ayudar a los demás es mucho mayor cuando nos desapegamos, trabajamos en nosotros mismos y dejamos de tratar de forzar a los demás a que cambien junto con nosotros.
Cambiar nosotros mismos, permitirnos crecer mientras otros buscan su propio camino, es como tenemos el impacto más benéfico sobre la gente que amamos. Nosotros somos responsables de nosotros mismos. Ellos son responsables de ellos. Los dejamos ir y nos dejamos crecer a nosotros.
«Hoy afirmaré que es mi derecho crecer y cambiar, aunque alguien a quien ame pueda no estar creciendo y cambiando junto conmigo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 8 de Junio … Diversión

Diviértete, con la vida, con el día
La vida no es una penosa faena; ésa es una creencia antigua.
Déjala ir. Estamos en una aventura, en un viaje.
Llegarán a ocurrir eventos que ahora no podemos desentrañar.
Reemplaza la pesadez y el hastío del espíritu con la alegría.
Rodéate de gente y de cosas que te aligeren el espíritu.
Vuélvete sensible a la ligereza de espíritu.
El viaje puede ser una aventura emocionante. Permítete disfrutarlo.
«Hoy me divertiré con la vida, con mi recuperación, con la gente y con mi día».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Responsabilizate de tu vida..
Haciéndote responsable de tu propia vida encontrarás tu centro, sabrás quién eres y qué quieres.
Cuando adquieres tu propia responsabilidad aprendes a diferenciar entre ayudar y cargar con los otros.
Cuando cargas lo que no te corresponde en ti, al contrario de lo que pudieras pensar no estás ayudando a nadie, sino desgastándote, esclavizándote.
Ayudar a otro no significa cargar con su vida a cuestas, significa estar al lado de esa persona para apoyarla pero no solucionar continuamente sus problemas y estar viviendo sus experiencias.
Cuando haces eso, no la estás ayudando, la estás anulando.
Cada cual debe aprender a responsabilizarse de su vida, venimos a vivir las experiencias de nuestra propia vida, no de la vida de otros. Enseñar a los demás a hacerse cargo de sí mismos es el mejor regalo que les puedes hacer, es como enseñar a pescar en lugar de regalar pescado. ¿Ves la diferencia?
Cuando tú sueltas una relación, esa relación se fortalece mucho más y tanto tú como la otra persona te liberas a ti mismo, aunque la impresión prístina es que todo se tambalee. En la libertad está la liberación, el todo.
A veces la relación llega a confundirse tanto que uno ya no sabe quién dependía de quien, si quien lo aparentaba o si el que necesitaba que le necesitasen para ser feliz.
Toda relación que no fluya libremente es una dependencia y en la dependencia no hay crecimiento, ni amor, sólo hay apego.
Demuéstrale al otro que solo puede y demuéstrate a ti mismo que tú también, a eso se le llama confianza.
Busca tu fuerza y tu verdad dentro de ti, pues no la hallarás en ningún otro lugar.
Puedes conseguir todos tus sueños…
(©AhavaIesu).Fuente:http://elmagicodespertardelossentidos.blogspot.com/
Meditación 4 de Junio… Confiemos en Dios

Una pareja de casados, amigos míos, decidieron hacer algunos cambios en su modo de vida. Siempre habían vivido en la ciudad y ahora decidieron que querían vivir en el campo, en un lago. Encontraron una casa pequeña al borde del lago. No era la casa de sus sueños, pero cuando vendieran su casa en la ciudad, podrían reformarla. Habían ahorrado algo de dinero, de modo que se mudaron a la casa del lago antes de vender su casa en la ciudad.
Pasó un año y la casa en la ciudad no se vendió. Mis amigos atravesaron por muchos cambios durante ese tiempo. Tuvieron momentos de paciencia y de impaciencia. Algunos días confiaban en Dios; otros, no podían descubrir por qué Dios los estaba haciendo esperar tanto, por qué Dios nos los dejaba adelantar con su plan. Las puertas sencillamente no se abrían de par en par.
Un día, un vecino vino a visitar a mis amigos. Su casa en el lago era la casa de los sueños de mis amigos, todo lo que ellos querían, y más. La primera vez que mis amigos vieron esa casa, la admiraron, deseando tener una igualita, pero luego se olvidaron de esa idea. Nunca la creyeron posible. La razón por la cual el vecino vino a visitar a mis amigos era porque él y su esposa habían decidido mudarse. Les ofreció a mis amigos la primera opción para la compra de su casa. Mis amigos aceptaron su oferta y firmaron un contrato de compraventa. En los dos meses siguientes vendieron su casa en la ciudad y su pequeña casa del lago. Poco después, compraron la casa de sus sueños.
A veces experimentamos épocas de frustración en nuestra vida. Creemos que estamos sobre la pista, confiando en Dios y en nosotros mismos, y sin embargo, las cosas no funcionan. Tenemos arranques y paradas en falso. La puerta rehúsa abrirse de par en par.
Podremos pensar que Dios nos ha abandonado o no le importamos. Quizá no comprendamos a dónde vamos, o cuál es nuestro rumbo. Y luego, un día vemos: la razón por la que no obteníamos lo que queríamos es porque Dios había planeado algo mucho mejor para nosotros.
«Hoy practicaré la paciencia. Le pediré a mi Poder Superior que me mande lo mejor y confiaré en que así será».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 2 de Junio… Paz con el pasado

Incluso Dios no puede cambiar el pasado. (Agathon).
Aferrarse al pasado, ya sea a través de la culpa, el anhelo, la negación o el resentimiento, es una pérdida de valiosa energía-energía que puede usarse para transformar el presente y el futuro.
«Solía vivir en mi pasado», dijo una mujer en recuperación. «Estaba tratando de cambiarlo, o estaba dejando que me controlara». Usualmente ambos.
«Constantemente me sentía culpable por las cosas que habían sucedido. Cosas que había hecho; las cosas que otros me habían hecho, a pesar de que había enmendado todo, la culpa era profunda. Todo fue de alguna manera mi culpa. Nunca podría simplemente dejarlo ir.
«Me aferré a la ira durante años, diciéndome a mí mismo que estaba justificado. Estaba en negación sobre muchas cosas. A veces, trato de olvidarme por completo de mi pasado, pero nunca me detuve y lo resolví; mi pasado era como una nube oscura que me seguía, y no podía evitarlo. Creo que tenía miedo de dejarlo ir, temeroso de hoy, con miedo al mañana.
«Me he estado recuperando ahora durante años, y me ha llevado casi tantos años obtener la perspectiva adecuada de mi pasado. Estoy aprendiendo que no puedo olvidarlo; Necesito sanar de eso. Necesito sentir y dejar ir cualquier sentimiento que todavía tenga, especialmente la ira.
«Debo dejar de culparme a mí mismo por los eventos dolorosos que tuvieron lugar, y confiar en que todo ha sucedido a tiempo, y realmente todo está bien. Aprendí a dejar de lamentarme y a comenzar a estar agradecido.
«Cuando pienso en el pasado, agradezco a Dios por la curación y el recuerdo. Si ocurre algo que necesita una enmienda, lo hago y termino con eso. Aprendí a mirar mi pasado con compasión por mí mismo, confiando en que mi Poder Superior tenía el control, incluso entonces.
«He sanado de algunas de las peores cosas que me han pasado. He hecho las paces conmigo mismo sobre estos temas, y he aprendido que la recuperación de algunos de estos problemas me ha permitido ayudar a otros a sanar también. Soy capaz de ver cómo las peores cosas ayudaron a formar a mi personaje y desarrollé algunos de mis puntos más finos.
«Incluso he desarrollado gratitud por mis relaciones fallidas porque me han traído a quién y dónde estoy hoy.
«Lo que he aprendido ha sido la aceptación, sin culpa, enojo, culpa o vergüenza. Incluso tuve que aprender a aceptar los años que pasé sintiéndome culpable, enojado, vergonzoso y culpando».
No podemos controlar el pasado. Pero podemos transformarlo permitiéndonos sanar de él y al aceptarlo con amor hacia nosotros mismos y hacia los demás. Lo sé, porque esa mujer soy yo.
«Hoy, comenzaré a estar agradecido por mi pasado. No puedo cambiar lo que sucedió, pero puedo transformar el pasado al poseer mi poder ahora, aceptar, sanar y aprender de ello».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adios-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 30 de Mayo

Para cada uno de nosotros, llega un tiempo para soltarse. Sabrás cuándo ha llegado ese tiempo. Cuando has hecho todo lo que se puede hacer, es tiempo de desapegarte. Maneja tus sentimientos. Enfréntate a tus miedos acerca de perder el control. Gana control sobre ti mismo y sobre tus responsabilidades. Dales a los demás la libertad para ser lo que son. Al hacerlo, te liberarás.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 28 de Mayo … Deja ir las dudas acerca de ti mismo

Una mujer casada que recientemente se unió a Al – Anón me llamó una tarde. Trabajaba medio tiempo como enfermera, había asumido todas las responsabilidades de la crianza de sus dos hijos y hacía todos los quehaceres domésticos, incluyendo reparaciones y finanzas. «Quiero separarme de mi marido», sollozó.» Ya no lo soporto más a él ni a su abuso. Pero dime, por favor dime», me dijo, ¿crees que puedo cuidarme sola?». (Ya No Seas Codependiente).
No solo esta bien que cuidemos de nosotros mismos, sino que podemos cuidarnos muy bien.
Muchos de nosotros confiamos en nuestra capacidad para cuidar de los demás, pero dudamos de nuestra fuerza inherente para cuidar de nosotros mismos. Hemos llegado a creer, a partir de nuestras circunstancias pasadas o presentes, que necesitamos cuidar a los demás y necesitamos que los demás nos cuiden. Esa es la más acabada creencia codependiente.
No importa dónde nació esta creencia autoderrotista, podemos liberarnos de ella y remplazarla por otra mejor, otra más sana, más adecuada. Podemos cuidar de nosotros mismos, estemos dentro de una relación o no. Se nos proveerá de todo lo que necesitemos. Tendremos seres queridos, amigos y a nuestro Poder Superior para ayudarnos.
Saber que podemos cuidarnos solos no significa que a veces no tengamos sentimientos de miedo, incomodidad, duda, ira y fragilidad. Significa que debemos practicar la «valiente vulnerabilidad», como la llamo Colette Dowling en El complejo de Cenicienta. Podremos sentirnos asustados, pero lo hacemos de todas maneras.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que me puedo cuidar solo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 26 de Mayo… Disfruta los días buenos

Los sentimientos agradables se pueden convertir en parte habitual de nuestra vida.
No hay absolutamente ninguna virtud en el sufrimiento innecesario que muchos de nosotros hemos sentido gran parte de nuestra vida. No tenemos por qué permitirle a los demás que nos hagan sentir desdichados, como tampoco tenemos por qué sentirnos desdichados nosotros mismos.
Un buen día no tiene por qué ser «la calma antes de la tormenta». Esa es una vieja forma de pensar que aprendemos en sistemas disfuncionales.
En la recuperación, tener un buen día o un sentimiento agradable no significa que estemos en negación. No tenemos por qué destrozar nuestros buenos momentos buscando obsesivamente un problema o creándolo.
Disfrutar de nuestros días buenos no significa que le estemos siendo desleales a nuestros seres amados que tienen problemas. No tenemos por qué hacernos sentir culpables porque los demás no están teniendo un día bueno. No tenemos porqué hacernos sentir desdichados para ser como ellos. Ellos pueden tener su día y sus sentimientos y nosotros podremos tener los nuestros.
Un sentimiento agradable es para disfrutarlo. Más de lo que podamos imaginar, los días buenos son nuestros si así lo pedimos.
«Hoy me permitiré disfrutar de lo bueno. No tengo por qué destrozar mi día bueno o un sentimiento agradable; tampoco tengo por qué dejar que los demás lo echen a perder».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
