Meditación 29 de Julio… Diviértete

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la necesidad de equilibrar las actividades en la vida del codependiente. No todo es trabajo, ocupaciones de los demás, dejando atrás los momentos de diversión.

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Medita sobre esto:

Diviértete. Suéltate un poco ¡Disfruta la vida!
No tenemos que ser tan sombríos y serios.No tenemos que ser tan reflexivos, tan críticos, tan enfrascados en nosotros mismos y en los rígidos parámetros que otros, y a menudo nosotros mismos, nos hemos colocado.
Esta es la vida, no un servicio fúnebre. Diviértete con ella. Entra en ella. Participa. Experimenta. Corre algún riesgo. Sé espontáneo. No estés siempre tan preocupado por hacer lo correcto, por hacer lo apropiado.
No te preocupes tanto por lo que otros puedan pensar o decir. Lo que piensen y digan es asunto suyo, no nuestro. No tengas tanto miedo a cometer un error. No seas tan temeroso y tan propio. No te inhibas tanto.
La intención de Dios no es que fuéramos tan inhibidos, tan restringidos, tan controlados. Estos parámetros represivos son los que otra gente nos ha impuesto, lo que nosotros hemos permitido que se nos haga.
Fuimos creados plenamente humanos. Se nos dieron emociones, deseos, esperanzas, sueños, sentimientos. ¡En alguna parte de nuestro interior hay un niño vivo, emocionado, que ama la diversión! ¡Déjalo salir! ¡Déjalo que salga vivo! Déjalo que se divierta un poco, no solo dos horas el sábado en la noche. ¡Tráele aquí con nosotros, déjale ayudarnos a disfrutar este don de estar vivos, de ser completamente humanos y de ser como somos.!
Tantas reglas. Hemos vivido con tanta vergüenza. Sencillamente no es necesario. Nos han lavado el cerebro. Ahora es momento de liberarnos, dejarnos ir y de entrar a una vida plena y plenamente humana.
No te preocupes. Aprenderemos nuestras lecciones cuando sea necesario. Hemos aprendido la disciplina. No nos descarriaremos. Lo que sucederá es que comenzaremos a disfrutar la vida. Empezaremos a disfrutar y a experimentar a nuestro ser completo. Podemos confiar en nosotros mismos. Ahora tenemos límites. Tenemos nuestro programa como base. Podemos darnos el lujo de experimentar y tener experiencias. Estamos en contacto con nosotros mismos y con nuestro Poder Superior. Se nos está guiando, pero no se le puede guiar a un objeto congelado, inanimado. Ni siquiera se le puede mover.
Diviértete un poco. Suéltate un poquito. Rompe unas cuantas reglas. Dios no nos castigará. No tenemos que permitirle a la gente que nos castigue. Y nosotros podemos dejar de castigarnos a nosotros mismos. Mientras estemos vivos y aquí, empecemos a vivir.

«Hoy me permitiré divertirme un poco. Me soltaré un poquito, sabiendo que no me resquebrajaré y romperé. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser tan inhibido, propio y reprimido. Ayúdame a inyectarme a mí mismo una gran dosis de vida dejándome estar completamente vivo y ser plenamente humano».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no solo desea que viva correctamente, sino que también disfrute plenamente la vida que Él me ha regalado. Cuando dejo atrás la culpa, el temor y la necesidad de agradar a todos, descubro la libertad de ser la persona que Él creó. Vivir con gozo, gratitud y sencillez también es una forma de honrar a Dios y celebrar el regalo de estar vivo. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué miedos o sentimientos de culpa me están impidiendo disfrutar la vida que Dios me ha dado?
¿Cómo puedo vivir hoy con más libertad, gratitud y alegría, reflejando la confianza que tengo en Dios?

Meditacion 28 de Julio … Miedo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la necesidad de confiar en nuestro poder superior, entendiendo que la guia de la divinidad está presente en nuestra vida.

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Medita sobre esto:

Un día, decidí probar algo nuevo. Llevé a mi hijo de diez años al río Saint Croix en una Waverunner. Una Waverunner es un pequeño vehículo de bote parecido a una motocicleta.
Nos pusimos chalecos salvavidas y nos embarcamos en una experiencia que resultó ser tan regocijante como atemorizante: regocijante cuando me permití disfrutarla; atemorizante cuando pensé demasiado en lo que estaba haciendo y en las terribles cosas que podrían suceder.
A la mitad de nuestro paseo, el peor de mis miedos se hizo realidad. Volcamos. Estábamos dando tumbos en treinta pies de agua. La Waverunner se sacudía en las olas frente a mí, como una tortuga motorizada sobre su lomo.
«Que no te entre pánico», dijo mi hijo calmadamente.
¿Y si nos ahogamos?, objeté.
«No podemos», me dijo. «Tenemos chalecos salvavidas. ¡Mira! Estamos flotando».
«El aparato está boca abajo», le dije. «¿Cómo vamos a hacer para enderezarlo?»
«Justamente como el hombre nos dijo», respondió mi hijo. «La flecha apunta hacia este lado».
Con un movimiento fácil, volteamos el aparato boca arriba.
«¿Y qué si ya no podemos volver a subirnos en ella?», pregunté.
«Sí podemos», contestó mi hijo. «Para eso están hechas las Waverunners: para montarlas sobre el agua.»
Me relajé y mientras conducía de regreso, me pregunté por qué me había asustado tanto. Pensé que quizá era porque no confío en mi capacidad para resolver problemas. Quizá porque una vez casi me ahogué por no traer puesto un chaleco salvavidas.
Pero tampoco esa vez te ahogaste, me aseguró una pequeña voz en mi interior ¡Sobreviviste!
Que no te entre el pánico.
Los problemas se hicieron para resolverlos. La vida se hizo para vivirla. Aunque a veces el agua nos tape la cabeza, sí, quizá hasta necesitemos sumergirnos en ella unos cuantos momentos y tragar unos cuantos buches de agua, no nos ahogaremos. Llevamos puesto –y siempre lo hemos llevado puesto-un chaleco salvavidas. Ese chaleco de apoyo se llama Dios».

«Hoy, me recordaré de cuidar de mí mismo. Cuando me hunda hasta la cabeza, Dios estará allí apoyándome, aunque mis miedos traten de hacérmelo olvidar».

Mi Reflexión: Muchas veces el miedo agranda los problemas y me hace olvidar que Dios siempre ha estado sosteniéndome. Aunque las circunstancias parezcan desbordarme, Su presencia es el verdadero salvavidas que me mantiene a flote. Al mirar hacia atrás descubro que Él nunca me abandonó, y esa certeza me da la confianza para enfrentar con esperanza los desafíos de hoy. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué temor me está haciendo olvidar que Dios ya ha sido fiel conmigo en el pasado?
¿Estoy mirando el tamaño del problema o la grandeza del Dios que promete sostenerme?

Meditación 27 de Julio … Deja ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la tesis del desapego como estrategia para soltar aquellos eventos, personas y situaciones que atan y definen la vida del codependiente.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena.
Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.

«Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz no nace de tener el control de todo, sino de confiar en Aquel que sí lo tiene. Cuando dejo de exigirme perfección y acepto que Dios está obrando aun en medio de lo que no comprendo, mi corazón descansa. Hoy elijo vivir con más confianza, menos ansiedad y la certeza de que Su gracia es suficiente para cada día. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación necesito dejar hoy en las manos de Dios en lugar de seguir intentando controlarla?
¿Estoy viviendo bajo la presión de ser perfecto o descansando en la gracia y el cuidado del Señor?.

Meditacion 26 de Julio … Adueñémonos de nuestro poder

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que se hace necesario para el codependiente abandonar viejas y falsas creencias y trazarse como meta asumir nuevas formas sanas de convivir con los demás.

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Reflexiona sobre esto:

¿No lo ves? no tenemos porque sentirnos tan victimados por la vida, por la gente, por las situaciones, por el trabajo, por nuestros amigos, por nuestras relaciones amorosas, por nuestra familia, por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras circunstancias.
No somos víctimas. No tenemos que ser víctimas. ¡De eso es de lo que se trata!.

Sí, admitir y aceptar la impotencia es importante. Pero ése es un primer paso, una introducción a este asunto de la recuperación. Luego, viene el adueñarnos de nuestro poder. Cambiar lo que podamos.
Esto es tan importante como admitir y aceptar la impotencia. Y hay tanto que podemos cambiar.
Podemos adueñarnos de nuestro poder, dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos. No tenemos que quedarnos ahí parados con las manos atadas, con un desamparo rastrero, sometiéndonos a cualquier cosa que venga. Hay cosas que podemos hacer. Podemos hablar. Resolver el problema. Usar el problema para motivarnos a hacer algo bueno por nosotros mismos.
Podemos hacernos sentir bien a nosotros mismos. Podemos alejarnos. Podemos regresar en nuestros propios términos. Podemos defendernos. Podemos rehusarnos a dejar que los otros nos controlen y nos manipulen.
Podemos hacer lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos. Esa es la belleza la recompensa, la corona de la victoria que se nos da en este proceso llamado recuperación.¡De eso es de lo que se trata!
Si no podemos hacer nada respecto de la circunstancia, podemos cambiar nuestra actitud. Podemos hacer un trabajo interior: encarar valientemente nuestros asuntos para no ser victimados. Se nos ha dado una maravillosa llave para la vida.
Ya no somos víctimas, a menos que queramos serlo.
La libertad y la alegría son nuestras si las tomamos, si las sentimos, por el duro trabajo que hemos realizado.

«Hoy me recordaré a mi mismos tan frecuentemente como sea necesario de que no soy una víctima, y que no necesito ser victimado por ninguna cosa que se me venga. Trabajaré duro para quitarme la máscara de víctima, ya sea que esto signifique fijar un límite y hacerlo respetar, alejarme, lidiar con mis sentimientos o darme a mí mismo lo que necesito. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de sentirme victimado».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuando busco en las personas la seguridad que solo Dios puede darme, corro el riesgo de aceptar relaciones que lastiman mi corazón. Él me invita a reconocer mi verdadero valor, a no conformarme con un amor incompleto y a esperar vínculos donde exista respeto, cuidado y reciprocidad. Quien descubre su identidad en Dios deja de conformarse con menos de lo que Él desea para su vida.(Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy permaneciendo en una relación por amor o por miedo a la soledad y al abandono?
¿Reconozco el valor que Dios me ha dado o me conformo con menos de lo que Él desea para mi vida?

Meditacion 25 de Julio … Síguele

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que solo el Codependiente puede y debe asumir la terapia para recuperarse. El es el encargado de responsabilizarse de su vida. Otros pueden ayudar, pero él es el protagonista de esta historia.

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Medita sobre esto:

Sigue practicando tus conductas de recuperación, aunque las sientas difíciles, aunque aun no las domines, incluso aunque aun no las entiendas.
A veces se tarda uno años en que un concepto de recuperación vaya de nuestra mente a nuestro corazón y a nuestra alma. Necesitamos trabajar las conductas de recuperación con la diligencia, con el esfuerzo y con la repetida practica que aplicamos a nuestras conductas codependientes. Tenemos que obligarnos a hacer cosas aunque no nos parezcan naturales. Necesitamos decirnos a nosotros mismos que nos importamos y que podemos cuidar de nosotros mismos aunque no creamos en lo que estamos diciendo.
Necesitamos hacerlo, y hacerlo, y hacerlo, día tras día, año tras año.
Es poco razonable esperar que adoptemos este nuevo modo de vida de la noche a la mañana.Podemos tener que «actuar como si» durante meses, años, antes de que las conductas de recuperación se conviertan en algo fijo y natural.
Incluso después de años, podemos descubrirnos, en tiempos de estrés o de coacción, revirtiéndonos a viejas maneras de pensar, de sentir y de comportarnos.
Podemos tener capas de sentimientos que no estamos listos para reconocer hasta que llevemos varios años de recuperación. ¡Eso está bien! Cuando llegue el momento, lo haremos.
¡No te des por vencido! Se lleva tiempo imbuirnos de amor propio hasta la médula. Requiere una práctica constante. De tiempo y experiencia. De lecciones, lecciones y más lecciones.
Luego, justamente cuando creemos que hemos llegado, descubrimos que tenemos más que aprender.
Esa es la alegría de la recuperación ¡Que seguimos aprendiendo y creciendo toda nuestra vida! Sigue cuidando de ti mismo, a pesar de lo que sea. Sigue bregando con las conductas de recuperación, un día a la vez. Sigue amándote a ti mismo, aunque no lo sientas como algo natural. Actúa como si lo fuera, tanto tiempo como sea necesario, aunque ese periodo te parezca demasiado largo.
Un día sucederá. Despertarás y descubrirás que aquello con lo que estabas luchando, por lo que estabas trabajando tan duro y habías estado forzándote a hacer, finalmente lo sientes a gusto. Te ha llegado hasta el alma.
Luego, prosigues aprendiendo algo nuevo y mejor.

Hoy bregaré con mis conductas de recuperación, aunque no las sienta como algo natural. Me forzaré a practicarlas aunque me parezca difícil. Trabajaré por amarme a mí mismo hasta que realmente me ame».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera una transformación inmediata, sino un corazón dispuesto a seguir aprendiendo. Aunque algunas decisiones hoy me parezcan difíciles, cada paso de obediencia fortalece mi carácter y me acerca a la persona que Él desea formar en mí. Con Su gracia seguiré avanzando, un día a la vez, confiando en que la obra que Él comenzó también la llevará a su plenitud. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy siendo paciente con mi proceso de crecimiento o me desanimo porque aún no veo todos los resultados?
¿Qué pequeña decisión de obediencia y cuidado personal puedo practicar hoy para seguir creciendo en la dirección que Dios desea para mi vida?

Meditacion 24 de Julio … Negación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que negar la realidad no significa en modo alguno que dejara de existir. Por el contrario lo saludable es utilizar nuestros mejores mecanismos para lidiar con la verdad y abordar soluciones

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Medita sobre esto:

La negación es una herramienta poderosa. Nunca subestimes su capacidad para nublar tu visión.
Estáte consciente de que, por muchas razones, nos hemos vuelto expertos en utilizar esta herramienta para hacer la realidad más tolerable. Hemos aprendido bien a detener el dolor causado por la realidad, no cambiando nuestras circunstancias, sino pretendiendo que son diferentes.
No seas demasiado duro contigo mismo. Mientras una parte de ti estaba ocupada creando una realidad de fantasía, la otra se puso a trabajar para aceptar la verdad.
Ahora es tiempo ya de encontrar valor. De encarar la verdad. De dejarla introducirse suavemente en nosotros.
Cuando podamos hacerlo, se nos llevará hacia delante.

«Dios mío, dame el valor y la fuerza para verme claramente».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que enfrentar la verdad requiere valentía, pero también es el primer paso hacia la libertad. Dios no me llama a vivir escondido detrás de una realidad imaginaria, sino a confiar en que Su amor es suficiente para sostenerme mientras enfrento aquello que he evitado por tanto tiempo. Cuando dejo de negar lo que necesito cambiar, Él comienza a transformar mi corazón con Su gracia y su verdad. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Qué realidad he estado evitando por temor al dolor o al cambio?
¿Estoy dispuesto a permitir que Dios me muestre la verdad para comenzar un proceso de sanidad y crecimiento?

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la imposibilidad de intervenir en la vida de los demás. Esta postura no le devenga nada positivo a su sanación.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz comienza cuando dejo de querer controlar aquello que está fuera de mis manos. Dios me llama a actuar con responsabilidad, pero también a confiar en que Él obrará en el momento y de la manera que considere mejor. Cuando hago mi parte y luego descanso en Su voluntad, descubro una libertad que el control jamás podrá ofrecerme. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Qué situación estoy intentando controlar cuando debería entregarla a Dios? ¿Estoy haciendo mi parte con diligencia y luego descansando en la voluntad del Señor, o sigo luchando por imponer mis propios resultados?

Meditacion 21 de Julio… Ser cortés con nosotros mismos durante los tiempos de dolor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que nuestro pasado ha influido tan negativamente en nosotros que sería paradójico perpetuarlo en nuestro presente. Dejemos eso atrás y asumamos la responsabilidad de buscar la felicidad.

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Medita sobre esto:

El proceso de adaptación al cambio y la pérdida requiere energía. El dolor es agotador, a veces agotador. Algunas personas necesitan «capullo para la transformación», en palabras de Pat Carnes, mientras pasan por el dolor.
Es posible que nos sintamos más cansados ​​de lo normal. Nuestra capacidad de funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede verse reducida, temporalmente. Es posible que deseemos escondernos en la seguridad de nuestra habitación.
El dolor es pesado. Nos puede desgastar.
Está bien ser amables con nosotros mismos cuando estamos pasando por el cambio y el dolor. Sí, queremos mantener las disciplinas de la recuperación. Pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos que esperar más de nosotros mismos de lo que podemos ofrecer durante este tiempo. Ni siquiera tenemos que esperar tanto de nosotros mismos como lo esperaríamos normalmente y razonablemente.
Es posible que necesitemos más descanso, más horas de sueño, más comodidad. Podemos ser más necesitados y tener menos para dar. Está bien que nos aceptemos a nosotros mismos, y nuestras necesidades cambiantes, durante momentos de dolor, estrés y cambio.
Está bien permitirnos ser capullos en tiempos de transformación. Podemos rendirnos al proceso y confiar en que se está creando una energía nueva y emocionante dentro de nosotros.
En poco tiempo, tomaremos alas y volaremos.

«Dios, ayúdame a aceptar mis necesidades cambiantes durante momentos de dolor, cambio y pérdida».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera que sea fuerte todo el tiempo. Hay etapas en las que el dolor me invita a detenerme, descansar y permitir que Él haga Su obra en mi interior. Hoy comprendo que los tiempos de aparente quietud no son tiempo perdido; son el espacio donde Dios fortalece mi corazón, renueva mi esperanza y me prepara para volver a levantar el vuelo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy siendo paciente y compasivo conmigo mismo durante este tiempo de cambio o me exijo más de lo que puedo dar? ¿Confío en que Dios está obrando en silencio, aun cuando hoy solo percibo cansancio y dolor? Si lo deseas, comparte aquí tus opiniones al respecto.

Meditacion 20 de Julio… Observalo y déjalo ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós apunta la importancia de aceptar las vivencias como aprendizajes y luego soltar aquello de lo aprendimos.

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Medita sobre esto:

Esto es un recordatorio. Mientras usas tu imaginación, abraza tus sueños y pasa tu tiempo visualizando un desempeño positivo, no te olvides de dejarlo ir.
No te preocupes por cómo pasarán las cosas. Tu parte es ver lo mejor para ti. Luego regresa a los detalles de tu vida diaria.
Es seguro dejar ir y dejar que Dios Obre. El hecho de que tengamos los poderes creativos para imaginar no significa que tengamos que controlar el resto. Di¡»ya vi, luego suéltalo»!
Deja que Dios trabaje lo manifiesto.
«Dios, después de haber visto mis sueños y visualizaciones, ayúdame a devolvértelos.»

Mi Reflexión:Esta meditación nos recuerda que soñar y planificar son dones valiosos, pero el resultado final siempre debe quedar en las manos de Dios. Podemos visualizar con esperanza el futuro que anhelamos, sin convertir nuestros sueños en una fuente de ansiedad o control. La fe madura nos impulsa a hacer nuestra parte con diligencia y, luego, descansar en la certeza de que Dios obrará conforme a Su perfecta voluntad. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando mis sueños a Dios o intento controlar cada detalle de cómo deben cumplirse?¿Puedo descansar en la certeza de que la voluntad de Dios siempre será buena, aun cuando el camino sea diferente al que imaginé? Comenta acá.

Meditación 19 de Julio… Recuperación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de asumir la recuperación de la codependencia como un asunto prioritario.

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Medita sobre esto:

Qué fácil es culpar de nuestros problemas a los demás. «Mira lo que está haciendo». «Mira cuánto tiempo he esperado». «¿Por qué no llama ella?». «Si solo él cambiará, entonces sería feliz».
A menudo, nuestras acusaciones están justificadas. Probablemente nos sentimos heridos y frustrados. En esos momentos, podemos comenzar a creer que la solución a nuestro dolor y nuestra frustración es lograr que la otra persona haga lo que queremos o que tenga el resultado que deseamos. Pero estas ilusiones autodestructivas ponen el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. Llamamos a esto codependencia.
La solución a nuestro dolor y frustración, por válida que sea, es reconocer nuestros propios sentimientos. Sentimos la ira, el dolor; luego dejamos ir los sentimientos y encontramos la paz dentro de nosotros mismos. Sabemos que nuestra felicidad no está controlada por otra persona, aunque podemos habernos convencido de que así es. Llamamos a esto aceptación.
Entonces decidimos que, aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida está sucediendo de esta manera por una razón. Tal vez hay un propósito y un plan más alto en juego, uno que es mejor de lo que podríamos haber orquestado. Llamamos a esto fe.
Luego, decidimos qué debemos hacer, qué podemos hacer para cuidarnos. Eso se llama recuperación.
Es fácil señalar con el dedo a otro, pero es más gratificante señalarlo con suavidad hacia nosotros mismos.

«Hoy, viviré con mi dolor y frustración al enfrentarme a mis propios sentimientos».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que, aunque otras personas puedan herirnos, no debemos entregarles el control de nuestra paz. La recuperación comienza cuando dejamos de esperar que los demás cambien para poder vivir con libertad. Desde una perspectiva cristiana, Dios nos invita a llevar nuestro dolor a Su presencia, confiar en Su propósito y asumir con sabiduría la responsabilidad de las decisiones que sí nos corresponden. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy esperando que otra persona cambie para poder encontrar paz y alegría? ¿Qué decisión puedo tomar hoy para cuidar mi corazón y confiar más plenamente en Dios? Comenta tus experiencias. Nos ayudan a los demás.