Meditacion 26 de Julio … Adueñémonos de nuestro poder

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que se hace necesario para el codependiente abandonar viejas y falsas creencias y trazarse como meta asumir nuevas formas sanas de convivir con los demás.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

¿No lo ves? no tenemos porque sentirnos tan victimados por la vida, por la gente, por las situaciones, por el trabajo, por nuestros amigos, por nuestras relaciones amorosas, por nuestra familia, por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras circunstancias.
No somos víctimas. No tenemos que ser víctimas. ¡De eso es de lo que se trata!.

Sí, admitir y aceptar la impotencia es importante. Pero ése es un primer paso, una introducción a este asunto de la recuperación. Luego, viene el adueñarnos de nuestro poder. Cambiar lo que podamos.
Esto es tan importante como admitir y aceptar la impotencia. Y hay tanto que podemos cambiar.
Podemos adueñarnos de nuestro poder, dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos. No tenemos que quedarnos ahí parados con las manos atadas, con un desamparo rastrero, sometiéndonos a cualquier cosa que venga. Hay cosas que podemos hacer. Podemos hablar. Resolver el problema. Usar el problema para motivarnos a hacer algo bueno por nosotros mismos.
Podemos hacernos sentir bien a nosotros mismos. Podemos alejarnos. Podemos regresar en nuestros propios términos. Podemos defendernos. Podemos rehusarnos a dejar que los otros nos controlen y nos manipulen.
Podemos hacer lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos. Esa es la belleza la recompensa, la corona de la victoria que se nos da en este proceso llamado recuperación.¡De eso es de lo que se trata!
Si no podemos hacer nada respecto de la circunstancia, podemos cambiar nuestra actitud. Podemos hacer un trabajo interior: encarar valientemente nuestros asuntos para no ser victimados. Se nos ha dado una maravillosa llave para la vida.
Ya no somos víctimas, a menos que queramos serlo.
La libertad y la alegría son nuestras si las tomamos, si las sentimos, por el duro trabajo que hemos realizado.

«Hoy me recordaré a mi mismos tan frecuentemente como sea necesario de que no soy una víctima, y que no necesito ser victimado por ninguna cosa que se me venga. Trabajaré duro para quitarme la máscara de víctima, ya sea que esto signifique fijar un límite y hacerlo respetar, alejarme, lidiar con mis sentimientos o darme a mí mismo lo que necesito. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de sentirme victimado».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuando busco en las personas la seguridad que solo Dios puede darme, corro el riesgo de aceptar relaciones que lastiman mi corazón. Él me invita a reconocer mi verdadero valor, a no conformarme con un amor incompleto y a esperar vínculos donde exista respeto, cuidado y reciprocidad. Quien descubre su identidad en Dios deja de conformarse con menos de lo que Él desea para su vida.(Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy permaneciendo en una relación por amor o por miedo a la soledad y al abandono?
¿Reconozco el valor que Dios me ha dado o me conformo con menos de lo que Él desea para mi vida?

Meditacion 25 de Julio … Síguele

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que solo el Codependiente puede y debe asumir la terapia para recuperarse. El es el encargado de responsabilizarse de su vida. Otros pueden ayudar, pero él es el protagonista de esta historia.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Sigue practicando tus conductas de recuperación, aunque las sientas difíciles, aunque aun no las domines, incluso aunque aun no las entiendas.
A veces se tarda uno años en que un concepto de recuperación vaya de nuestra mente a nuestro corazón y a nuestra alma. Necesitamos trabajar las conductas de recuperación con la diligencia, con el esfuerzo y con la repetida practica que aplicamos a nuestras conductas codependientes. Tenemos que obligarnos a hacer cosas aunque no nos parezcan naturales. Necesitamos decirnos a nosotros mismos que nos importamos y que podemos cuidar de nosotros mismos aunque no creamos en lo que estamos diciendo.
Necesitamos hacerlo, y hacerlo, y hacerlo, día tras día, año tras año.
Es poco razonable esperar que adoptemos este nuevo modo de vida de la noche a la mañana.Podemos tener que «actuar como si» durante meses, años, antes de que las conductas de recuperación se conviertan en algo fijo y natural.
Incluso después de años, podemos descubrirnos, en tiempos de estrés o de coacción, revirtiéndonos a viejas maneras de pensar, de sentir y de comportarnos.
Podemos tener capas de sentimientos que no estamos listos para reconocer hasta que llevemos varios años de recuperación. ¡Eso está bien! Cuando llegue el momento, lo haremos.
¡No te des por vencido! Se lleva tiempo imbuirnos de amor propio hasta la médula. Requiere una práctica constante. De tiempo y experiencia. De lecciones, lecciones y más lecciones.
Luego, justamente cuando creemos que hemos llegado, descubrimos que tenemos más que aprender.
Esa es la alegría de la recuperación ¡Que seguimos aprendiendo y creciendo toda nuestra vida! Sigue cuidando de ti mismo, a pesar de lo que sea. Sigue bregando con las conductas de recuperación, un día a la vez. Sigue amándote a ti mismo, aunque no lo sientas como algo natural. Actúa como si lo fuera, tanto tiempo como sea necesario, aunque ese periodo te parezca demasiado largo.
Un día sucederá. Despertarás y descubrirás que aquello con lo que estabas luchando, por lo que estabas trabajando tan duro y habías estado forzándote a hacer, finalmente lo sientes a gusto. Te ha llegado hasta el alma.
Luego, prosigues aprendiendo algo nuevo y mejor.

Hoy bregaré con mis conductas de recuperación, aunque no las sienta como algo natural. Me forzaré a practicarlas aunque me parezca difícil. Trabajaré por amarme a mí mismo hasta que realmente me ame».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera una transformación inmediata, sino un corazón dispuesto a seguir aprendiendo. Aunque algunas decisiones hoy me parezcan difíciles, cada paso de obediencia fortalece mi carácter y me acerca a la persona que Él desea formar en mí. Con Su gracia seguiré avanzando, un día a la vez, confiando en que la obra que Él comenzó también la llevará a su plenitud. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy siendo paciente con mi proceso de crecimiento o me desanimo porque aún no veo todos los resultados?
¿Qué pequeña decisión de obediencia y cuidado personal puedo practicar hoy para seguir creciendo en la dirección que Dios desea para mi vida?

Meditacion 24 de Julio … Negación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que negar la realidad no significa en modo alguno que dejara de existir. Por el contrario lo saludable es utilizar nuestros mejores mecanismos para lidiar con la verdad y abordar soluciones

Si deseas conocer más sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

La negación es una herramienta poderosa. Nunca subestimes su capacidad para nublar tu visión.
Estáte consciente de que, por muchas razones, nos hemos vuelto expertos en utilizar esta herramienta para hacer la realidad más tolerable. Hemos aprendido bien a detener el dolor causado por la realidad, no cambiando nuestras circunstancias, sino pretendiendo que son diferentes.
No seas demasiado duro contigo mismo. Mientras una parte de ti estaba ocupada creando una realidad de fantasía, la otra se puso a trabajar para aceptar la verdad.
Ahora es tiempo ya de encontrar valor. De encarar la verdad. De dejarla introducirse suavemente en nosotros.
Cuando podamos hacerlo, se nos llevará hacia delante.

«Dios mío, dame el valor y la fuerza para verme claramente».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que enfrentar la verdad requiere valentía, pero también es el primer paso hacia la libertad. Dios no me llama a vivir escondido detrás de una realidad imaginaria, sino a confiar en que Su amor es suficiente para sostenerme mientras enfrento aquello que he evitado por tanto tiempo. Cuando dejo de negar lo que necesito cambiar, Él comienza a transformar mi corazón con Su gracia y su verdad. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Qué realidad he estado evitando por temor al dolor o al cambio?
¿Estoy dispuesto a permitir que Dios me muestre la verdad para comenzar un proceso de sanidad y crecimiento?

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la imposibilidad de intervenir en la vida de los demás. Esta postura no le devenga nada positivo a su sanación.

Si deseas conocer más sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz comienza cuando dejo de querer controlar aquello que está fuera de mis manos. Dios me llama a actuar con responsabilidad, pero también a confiar en que Él obrará en el momento y de la manera que considere mejor. Cuando hago mi parte y luego descanso en Su voluntad, descubro una libertad que el control jamás podrá ofrecerme. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Qué situación estoy intentando controlar cuando debería entregarla a Dios? ¿Estoy haciendo mi parte con diligencia y luego descansando en la voluntad del Señor, o sigo luchando por imponer mis propios resultados?

Meditacion 21 de Julio… Ser cortés con nosotros mismos durante los tiempos de dolor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que nuestro pasado ha influido tan negativamente en nosotros que sería paradójico perpetuarlo en nuestro presente. Dejemos eso atrás y asumamos la responsabilidad de buscar la felicidad.

Si deseas conocer más sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

El proceso de adaptación al cambio y la pérdida requiere energía. El dolor es agotador, a veces agotador. Algunas personas necesitan «capullo para la transformación», en palabras de Pat Carnes, mientras pasan por el dolor.
Es posible que nos sintamos más cansados ​​de lo normal. Nuestra capacidad de funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede verse reducida, temporalmente. Es posible que deseemos escondernos en la seguridad de nuestra habitación.
El dolor es pesado. Nos puede desgastar.
Está bien ser amables con nosotros mismos cuando estamos pasando por el cambio y el dolor. Sí, queremos mantener las disciplinas de la recuperación. Pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos que esperar más de nosotros mismos de lo que podemos ofrecer durante este tiempo. Ni siquiera tenemos que esperar tanto de nosotros mismos como lo esperaríamos normalmente y razonablemente.
Es posible que necesitemos más descanso, más horas de sueño, más comodidad. Podemos ser más necesitados y tener menos para dar. Está bien que nos aceptemos a nosotros mismos, y nuestras necesidades cambiantes, durante momentos de dolor, estrés y cambio.
Está bien permitirnos ser capullos en tiempos de transformación. Podemos rendirnos al proceso y confiar en que se está creando una energía nueva y emocionante dentro de nosotros.
En poco tiempo, tomaremos alas y volaremos.

«Dios, ayúdame a aceptar mis necesidades cambiantes durante momentos de dolor, cambio y pérdida».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera que sea fuerte todo el tiempo. Hay etapas en las que el dolor me invita a detenerme, descansar y permitir que Él haga Su obra en mi interior. Hoy comprendo que los tiempos de aparente quietud no son tiempo perdido; son el espacio donde Dios fortalece mi corazón, renueva mi esperanza y me prepara para volver a levantar el vuelo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy siendo paciente y compasivo conmigo mismo durante este tiempo de cambio o me exijo más de lo que puedo dar? ¿Confío en que Dios está obrando en silencio, aun cuando hoy solo percibo cansancio y dolor? Si lo deseas, comparte aquí tus opiniones al respecto.

Meditacion 20 de Julio… Observalo y déjalo ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós apunta la importancia de aceptar las vivencias como aprendizajes y luego soltar aquello de lo aprendimos.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Esto es un recordatorio. Mientras usas tu imaginación, abraza tus sueños y pasa tu tiempo visualizando un desempeño positivo, no te olvides de dejarlo ir.
No te preocupes por cómo pasarán las cosas. Tu parte es ver lo mejor para ti. Luego regresa a los detalles de tu vida diaria.
Es seguro dejar ir y dejar que Dios Obre. El hecho de que tengamos los poderes creativos para imaginar no significa que tengamos que controlar el resto. Di¡»ya vi, luego suéltalo»!
Deja que Dios trabaje lo manifiesto.
«Dios, después de haber visto mis sueños y visualizaciones, ayúdame a devolvértelos.»

Mi Reflexión:Esta meditación nos recuerda que soñar y planificar son dones valiosos, pero el resultado final siempre debe quedar en las manos de Dios. Podemos visualizar con esperanza el futuro que anhelamos, sin convertir nuestros sueños en una fuente de ansiedad o control. La fe madura nos impulsa a hacer nuestra parte con diligencia y, luego, descansar en la certeza de que Dios obrará conforme a Su perfecta voluntad. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando mis sueños a Dios o intento controlar cada detalle de cómo deben cumplirse?¿Puedo descansar en la certeza de que la voluntad de Dios siempre será buena, aun cuando el camino sea diferente al que imaginé? Comenta acá.

Meditación 19 de Julio… Recuperación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de asumir la recuperación de la codependencia como un asunto prioritario.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Qué fácil es culpar de nuestros problemas a los demás. «Mira lo que está haciendo». «Mira cuánto tiempo he esperado». «¿Por qué no llama ella?». «Si solo él cambiará, entonces sería feliz».
A menudo, nuestras acusaciones están justificadas. Probablemente nos sentimos heridos y frustrados. En esos momentos, podemos comenzar a creer que la solución a nuestro dolor y nuestra frustración es lograr que la otra persona haga lo que queremos o que tenga el resultado que deseamos. Pero estas ilusiones autodestructivas ponen el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. Llamamos a esto codependencia.
La solución a nuestro dolor y frustración, por válida que sea, es reconocer nuestros propios sentimientos. Sentimos la ira, el dolor; luego dejamos ir los sentimientos y encontramos la paz dentro de nosotros mismos. Sabemos que nuestra felicidad no está controlada por otra persona, aunque podemos habernos convencido de que así es. Llamamos a esto aceptación.
Entonces decidimos que, aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida está sucediendo de esta manera por una razón. Tal vez hay un propósito y un plan más alto en juego, uno que es mejor de lo que podríamos haber orquestado. Llamamos a esto fe.
Luego, decidimos qué debemos hacer, qué podemos hacer para cuidarnos. Eso se llama recuperación.
Es fácil señalar con el dedo a otro, pero es más gratificante señalarlo con suavidad hacia nosotros mismos.

«Hoy, viviré con mi dolor y frustración al enfrentarme a mis propios sentimientos».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que, aunque otras personas puedan herirnos, no debemos entregarles el control de nuestra paz. La recuperación comienza cuando dejamos de esperar que los demás cambien para poder vivir con libertad. Desde una perspectiva cristiana, Dios nos invita a llevar nuestro dolor a Su presencia, confiar en Su propósito y asumir con sabiduría la responsabilidad de las decisiones que sí nos corresponden. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy esperando que otra persona cambie para poder encontrar paz y alegría? ¿Qué decisión puedo tomar hoy para cuidar mi corazón y confiar más plenamente en Dios? Comenta tus experiencias. Nos ayudan a los demás.

Meditacion 17 de Julio … Insiste en lo mejor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma la necesidad de reconocer que como codependiente podemos y debemos trabajar en el merecimiento. No tenemos porque aceptar ser inmerecedores, siendo que como humanos podemos lograr aquello que la Divinidad nos otorga.

Si deseas conocer más sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Nos merecemos lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, pero cada uno de nosotros enfrenta el desafío de aprender a identificar que significa eso en su vida. Cada uno de nosotros debe llegar a comprender lo que creemos merecer, lo que queremos y si lo estamos recibiendo o no.
Se puede empezar desde un solo lugar, y ese es justamente en el que estamos, en nuestras circunstancias actuales. El lugar desde el cual comenzamos es con nosotros.
¿Que nos duele? ¿Que nos enoja? ¿De que nos estamos quejando y lamentando? ¿Estamos menospreciando cuánto nos está doliendo una conducta en particular? ¿Estamos disculpando a la otra persona, diciéndonos a nosotros mismos que somos «demasiado exigentes»?
¿Estamos renuentes, por una serie de razones, especialmente el miedo, a atacar los asuntos en nuestras relaciones que puedan estarnos lastimando? ¿Sabemos lo que nos está lastimando y sabemos que tenemos el derecho de detener nuestro dolor si queremos hacerlo?
Podemos comenzar la jornada de la privación al merecimiento. Podemos empezar hoy. También podemos ser pacientes y gentiles con nosotros mismos, a medida que viajamos, cuando cada vez vamos sintiendo menos que nos merecemos lo segundo mejor, y vamos sabiendo en nuestro corazón que nos merecemos lo mejor, y asumimos la responsabilidad de ello.

«Hoy prestaré atención a cómo permito que me trate la gente y cómo me siento acerca de ello. También me fijaré en cómo trato a los demás. No reaccionaré excesivamente tomándome sus asuntos en forma demasiado personal o demasiado en serio; no reaccionaré de menos negando que ciertas conductas son inapropiadas e inaceptables para mí».

Mi Reflexión: Esta meditación nos invita a reconocer que nuestro valor no depende de la forma en que otros nos tratan, sino de la dignidad que Dios nos ha dado. Aceptar menos de lo que es sano por miedo, culpa o costumbre puede impedirnos vivir las relaciones que Él desea para nosotros. Aprender a poner límites y a valorar nuestra vida no es orgullo; es responder con responsabilidad al amor con que Dios nos ha creado y llamado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy aceptando actitudes que hieren mi dignidad por temor a perder una relación? ¿Reflejan mis decisiones el valor que Dios dice que tengo como hijo o hija suya? Comparte tus vivencias al respecto.

Meditacion 16 de Julio… «Recompensa» de relaciones destructivas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio con cambiar las creencias de que las conductas autodestructivas pueden llegar a ser beneficiosas.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

A veces ayuda entender que podemos estar recibiendo un pago de las relaciones que nos causan angustia.
La relación puede alimentar nuestra impotencia o nuestro papel de mártir.
Tal vez la relación alimenta nuestra necesidad de ser necesaria, mejorando nuestra autoestima al permitirnos sentirnos en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de responsabilidades financieras o de otro tipo manteniéndonos en una relación particular.
«Mi padre abusó sexualmente de mí cuando era niña», dijo una mujer. «Pasé los siguientes veinte años chantajeándolo emocional y financieramente sobre esto. Podía obtener dinero de él siempre que quería, y nunca tuve que asumir la responsabilidad financiera por mí misma».
Al darnos cuenta de que podemos haber obtenido una recompensa codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando los bloques en nosotros mismos que pueden estar frenando nuestro crecimiento.
Podemos responsabilizarnos de la parte que pudimos haber jugado para mantenernos victimizados. Cuando estemos dispuestos a mirar con honestidad y sin temor «el pago y dejarlo ir», encontraremos la curación que hemos estado buscando. También estaremos listos para recibir los beneficios positivos y saludables disponibles en las relaciones, los pagos que realmente queremos y necesitamos.

«Hoy, estaré abierto a analizar los beneficios que pueda haber recibido al mantener relaciones no saludables o al mantener operativos los sistemas destructivos. Estaré listo para dejar de lado mi necesidad de permanecer en sistemas no saludables; Estoy listo para enfrentarme a mí mismo».

Mi Reflexión: Esta meditación invita a una reflexión profunda y valiente. Reconocer que, en ocasiones, permanecemos en relaciones dañinas porque obtenemos algún beneficio emocional o práctico no significa justificar el mal recibido ni minimizar el dolor vivido. Significa asumir con honestidad la parte que nos corresponde para romper patrones y avanzar hacia una vida más libre. Desde una perspectiva cristiana, la sanidad comienza cuando permitimos que Dios examine nuestro corazón y nos dé la fuerza para dejar atrás aquello que nos mantiene atados. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué beneficio aparente me está impidiendo dejar una relación o un patrón de conducta que me hace daño? ¿Estoy dispuesto a permitir que Dios transforme aquello que me mantiene atado para vivir la libertad que Él desea para mí? Comparte aquí.

Meditación 13 de Julio… Aprendiendo a Esperar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que no seamos sabias en nuestra propia opinión, quizás lo que tú quieres para ¡ya! te parezca bueno, pero deja actuar a la Divinidad.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Empecé a darme cuenta de que esperar es un arte, que la espera logra cosas. Esperar puede ser muy, muy poderoso. El tiempo es algo valioso. Si puede esperar dos años, a veces puede lograr algo que no podría lograr hoy, sin importar cuánto haya trabajado, sin importar cuánto dinero haya vomitado en el aire, sin embargo, muchas veces se golpeó la cabeza contra la pared. (EL VALOR AL CAMBIO POR DENNIS WHOLEY).

Las personas que tienen más éxito en vivir y amar son aquellas que pueden aprender a esperar con éxito. No muchas personas disfrutan esperando o aprendiendo paciencia. Sin embargo, esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está disponible para nosotros ahora. Pero hay cosas que no podríamos hacer o tener hoy, sin importar qué, que podamos tener en el futuro. Hoy, nos volveremos locos tratando de lograr lo que vendrá naturalmente y con facilidad más tarde.
Podemos confiar en que todo está dentro del cronograma. El tiempo de espera no es tiempo perdido. Se está trabajando en algo, en nosotros, en otra persona, en el Universo.
No tenemos que poner nuestra vida en espera mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a otra parte; podemos practicar aceptación y gratitud mientras tanto; podemos confiar en que tenemos una vida para vivir mientras esperamos; luego nos dedicamos a vivirla.
Ocúpate de tu frustración e impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: «No siempre puedes obtener lo que quieres» no es del todo cierto. A menudo, en la vida, podemos obtener lo que queremos, especialmente los deseos de nuestro corazón, si podemos aprender a esperar.

Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me siento impotente porque estoy esperando que algo suceda y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder disponible para mí al aprender a esperar.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esperar también es una forma de confiar en Dios. Aunque muchas veces deseo respuestas inmediatas, Él conoce el tiempo perfecto para cada propósito. Mientras espero, puedo seguir creciendo, sirviendo y viviendo con esperanza, sabiendo que Dios también está obrando en mi corazón para prepararme para lo que ha dispuesto. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando en el tiempo de Dios o permito que la impaciencia gobierne mis decisiones? ¿Qué está formando Dios en mi carácter durante este tiempo de espera? Comparte aquí.