Meditación 16 de Agosto… Sosteniendo tu verdad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera la necesidad que tiene el codependiente de iniciar su recuperación y asumir una postura de mayor seguridad y confianza en sí mismo.

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Medita sobre esto:

Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes.
A veces, es difícil permanecer en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros intentan convencernos de lo contrario.
En estos casos, otros pueden estar lidiando con problemas de culpa y vergüenza. Ellos pueden tener su propia agenda. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creamos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiemos en nosotros mismos; ellos preferirían involucrarnos en sus tonterías.
No tenemos que renunciar a nuestra verdad o nuestro poder a los demás. Eso es codependencia.
Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que debe haber algo mal en nosotros para sentir lo que sentimos o creer en lo que creemos, damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud.
Cuando descartamos esa parte importante de nosotros mismos que sabe cuál es la verdad, nos aislamos de nuestro centro. Nos sentimos locos. Nos metemos en la vergüenza, el miedo y la confusión. No podemos orientarnos cuando permitimos que alguien tire de la alfombra debajo de nosotros.
Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.
Este abierto. Stand en nuestra verdad. Confía en lo que sabes Y se niega a aceptar la negación, el disparate, la intimidación o la coacción que le gustaría desviar su rumbo.
Pide que te muestren la verdad, claramente, no por la persona que intenta manipularlo o convencerlo, sino por ti mismo, tu Poder Superior y el Universo.

«Hoy, confiaré en mi verdad, mis instintos y mi habilidad para afirmarme en la realidad. No me permitiré dejarme influenciar por la intimidación, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o las personas con agendas particulares».

Mi Reflexión: Confiar en nosotros mismos también significa aprender a reconocer la verdad sin permitir que la presión de otros nos haga dudar de ella. Esto no significa pensar que siempre tenemos la razón, sino tener la humildad para escuchar, discernir y, al mismo tiempo, mantenernos firmes cuando sabemos lo que es correcto. La verdad trae claridad; la manipulación, confusión. Por eso necesitamos cultivar el discernimiento y buscar en Dios la sabiduría para responder con serenidad y firmeza. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situación necesito confiar más en mi discernimiento?
¿Estoy permitiendo que alguien influya indebidamente en mis decisiones?

Meditación 15 de Agosto … Deja espacio para los sentimientos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que para quienes estamos acostumbrados a reaccionar ante cualquier «sentimiento» que aparezca en nuestra mente, resulta beneficioso que nos demos el tiempo para trabajar de forma consciente e ir entendiéndonos como personas. No hace falta que nos apuremos como solemos hacer las cosas. Este trabajo interior lleva su tiempo y toca que sepamos dosificarnos.

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Medita sobre esto:

Necesitamos darnos espacio a nosotros mismos y dárselo a los demás para trabajar con nuestros sentimientos.
Somos gente, no robots. Una parte importante de nosotros –quiénes somos, cómo crecemos, cómo vivimos está conectada a nuestro centro emocional. Tenemos sentimientos, a veces difíciles, a veces desgarradores, a veces explosivos, sobre los que necesitamos trabajar.
Al afrontar estos sentimientos y trabajar en ellos crecemos nosotros y los demás. En las relaciones, ya sea en una relación amorosa, en una amistad, en una relación familiar o en una relación de negocios, la gente necesita espacio para experimentar sus sentimientos y trabajar en ellos.
Algunos le llaman » atravesar el proceso».
Es irracional esperar de nosotros mismos o de los demás que no necesitamos tiempo y espacio para trabajar sobre nuestros sentimientos. Estaríamos disponiéndonos a nosotros mismos y a nuestras relaciones al fracaso si no nos damos este tiempo y este espacio en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para trabajar con los sentimientos. Necesitamos espacio y permiso para trabajar con estos sentimientos de la manera embarazosa, incómoda, a veces desordenada en que la gente trabaja sobre ellos.
Así es la vida. Así es el crecimiento. Así está bien. Podemos darle espacio a los sentimientos. Podemos dejar que la gente tenga tiempo y permiso para trabajar sobre sus sentimientos. No tenemos que mantenernos a nosotros mismos y mantener a los demás bajo una rienda tan tirante. Mientras trabajamos sobre nuestros sentimientos no tenemos que gastar energía innecesaria reaccionando a cada sentimiento que tengamos nosotros mismos o los demás. No tenemos por qué tomar tan en serio nuestros sentimientos, ni los sentimientos de los demás, mientras nosotros o ellos estamos en el proceso de trabajar sobre ellos.
Deja que los sentimientos fluyan y confía adónde te está llevando este flujo.

«Puedo fijar límites razonables para una conducta y, aun así dejar espacio para todo un rango de emociones».

Mi Reflexión: Los sentimientos necesitan tiempo, espacio y aceptación. No todo lo que sentimos requiere una respuesta inmediata; algunas emociones simplemente necesitan ser reconocidas, comprendidas y procesadas. Darnos permiso para atravesar nuestras emociones —y permitir que otros hagan lo mismo— es una forma de madurez y respeto. Podemos establecer límites saludables sin exigir que nosotros mismos o los demás dejemos de sentir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me permito sentir sin reaccionar inmediatamente?
¿Estoy dando a los demás espacio para procesar lo que sienten?

Meditación 12 de Agosto … Seamos directos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera la importancia de mantener relaciones sanas sustentadas en la honestidad con quienes representan tus vínculos afectivas.

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Medita sobre esto:

Es un gusto estar cerca de la gente que es directa.
Nunca tenemos que averiguar lo que realmente está pensando o sintiendo, porque es honesta acerca de sus pensamientos y expresa abiertamente sus sentimientos.
Nunca tenemos que preguntarnos si realmente están con nosotros porque quieren, o por un sentimiento de culpa y de obligación.
Cuando hace algo por nosotros, no tenemos que preocuparnos de que acaben teniendo resentimientos hacia nosotros porque por lo general la gente directa hace cosas que la complace a ella misma.
No tenemos que inquietarnos acerca del estatus de nuestra relación con ellos, porque si se los preguntamos, nos lo dirán.
No tenemos que preocuparnos si están enojados, porque lidian abiertamente con su ira y la resuelven de inmediato.
No tenemos que preguntarnos si estarán hablando de nosotros a nuestras espaldas, porque si tienen algo que decir, nos lo dirán directamente.
No tenemos que preguntarnos si podemos confiar en ella porque la gente directa es digna de confianza.
¿No sería bueno que todos fuéramos directos?

«Hoy dejaré ir mis ideas acerca de que de alguna manera es bueno o deseable ser indirectos. En vez de ello, me esforzaré por ser honesto, directo y claro en mi comunicación con los demás. Haré que comience por mí el ser directo en mis relaciones».

Mi Reflexión: La comunicación directa y honesta construye confianza. Cuando expresamos lo que pensamos y sentimos con claridad, respeto y amor, evitamos malentendidos, resentimientos y suposiciones. Ser directos no significa ser duros; significa hablar con verdad y tratar al otro con dignidad. La honestidad que esperamos de los demás también debe comenzar con nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy expresando con claridad lo que pienso y siento?
¿Hay alguna conversación que necesito afrontar con honestidad y amor?.

Meditación 11 de Agosto… Curación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe considerar la recuperación como única vía para sanar de la codependencia.

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Medita sobre esto:

Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.
La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.
Deja que venga la energía curativa. Atráelo. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.
Es tuya si la pides, si crees en ella.

«Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejaré fluir hacia mí, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él.»

Mi Reflexión: La sanidad también comienza cuando abrimos el corazón y permitimos que Dios obre en nosotros. Podemos acercarnos a Él con nuestros temores, heridas y cargas, confiando en que su presencia trae consuelo, fortaleza y renovación. Al recibir su amor, también podemos convertirnos en instrumentos de esperanza y consuelo para otros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga necesito entregar hoy a Dios para recibir su paz?
¿Cómo puedo transmitir a otros la esperanza y el consuelo que he recibido?

Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la persona codependiente esta apegada afectivamente a eventos, personas, A eso se acostumbra y le resulta difícil desapegarse de lo que le hace sentir mal.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».

Mi Reflexión: No podemos resolver un conflicto reaccionando desde el enojo, el miedo o el deseo de controlar. Cuando nuestras emociones toman el mando, perdemos la paz y el problema suele crecer. Desapegarnos no significa dejar de amar; significa hacer una pausa para recuperar la serenidad y permitir que Dios nos dé sabiduría para responder en lugar de reaccionar. Desde un corazón en paz nacen las mejores decisiones. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando impulsivamente o respondiendo con la paz que Dios me da?
¿Qué necesito soltar hoy para permitir que Dios me muestre el mejor camino?

Meditación 8 de Agosto… Aprende a decir Si

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa la importancia de asumir el momento actual, con sus debilidades y fortalezas, como parte de nuestra vida, y eso debemos aceptar en paz y serenidad.

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Medita sobre esto:

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: Sí.
Podemos aprender a decir sí a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir si a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir si a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir sí a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir sí cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir sí a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir sí al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir sí a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir sí a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

«Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente».

Mi Reflexión: Aprender a decir «sí» es tan importante como aprender a decir «no». Decir sí a lo que nutre nuestra alma, fortalece nuestra fe y cuida nuestro bienestar no es egoísmo, sino una forma de honrar la vida que Dios nos ha dado. Cada vez que elegimos aquello que nos acerca a la paz, al amor, a relaciones saludables y al propósito de Dios, estamos afirmando el valor que Él ha puesto en nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A qué cosas buenas necesito comenzar a decirles «sí» en esta etapa de mi vida?
¿Estoy aceptando con gratitud las bendiciones y oportunidades que Dios pone delante de mí?

Meditación 5 de Agosto… Sentimientos y rendición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que el codependiente tiene la necesidad imperiosa de concientizar que solo a través de la guía divina puede salir de ese desierto permanente lleno de problemas físicos, psíquicos y espirituales. Ratifica que el sometimiento a la Divinidad es imperioso para tener paz interior.

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Medita sobre esto:

Rendirse es una experiencia altamente personal y espiritual.
La rendición no es algo que podamos hacer en nuestras cabezas. No es algo que podamos forzar o controlar por la fuerza de voluntad. Es algo que experimentamos.
La aceptación, o rendición, no es un paquete ordenado. A menudo, es un paquete lleno de resentimientos: ira,tristeza, seguidos de alivio. A medida que nos rendimos, experimentamos nuestra frustración e ira contra Dios, contra otras personas, contra nosotros mismos y ante la vida. Luego llegamos al corazón del dolor y la tristeza, la pesada carga emocional que debe surgir antes de que podamos sentirnos bien. A menudo, estas emociones están conectadas con la curación y la liberación en un nivel profundo.
El sometimiento pone las ruedas en movimiento. Nuestro miedo y ansiedad sobre el futuro se liberan cuando nos rendimos.
Estamos protegidos, somos guiados. Se han planeado cosas buenas. El próximo paso ahora está siendo tomado. La rendición es el proceso que nos permite avanzar. Así es como nuestro Poder Superior nos mueve hacia adelante.
Confíe en la exactitud del tiempo y la libertad en el otro extremo, mientras lucha humanamente a través de esta experiencia espiritual.

«Estaré abierto al proceso de rendición en mi vida. Me permitiré todas las emociones torpes y potentes que deben ser liberadas».

Mi Reflexión: Rendirse no significa darse por vencido; significa dejar de luchar contra aquello que no podemos controlar y confiar plenamente en las manos de Dios. Es un proceso que muchas veces pasa por el dolor, la tristeza y la incertidumbre, pero también abre la puerta a la paz y a la esperanza. Cuando soltamos nuestras cargas y aceptamos que Dios tiene el control, nuestro corazón deja de vivir en la ansiedad y comienza a descansar en su fidelidad. La verdadera rendición no nos debilita; nos fortalece, porque nos enseña a depender de Aquel que siempre sabe cuál es el mejor camino. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situación necesito rendir hoy a Dios en lugar de seguir luchando por controlarla?
¿Estoy dispuesto a confiar en los tiempos y propósitos de Dios, aun cuando no comprenda completamente lo que está sucediendo?

Meditacion 4 de Agosto… Ser honestos con nosotros mismos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma la necesidad que el codependiente sea honesto y franco con el mismo, y comprometa su tiempo en modificar conductas y creencias negativas por una sanación necesaria.

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Medita sobre esto:

Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que debemos mantener. La calidad de esa relación determinará la calidad de nuestras otras relaciones.
Cuando podemos decirnos cómo nos sentimos y aceptar nuestros sentimientos, podemos decirles a los demás.
Cuando podamos aceptar lo que queremos y necesitamos, estaremos listos para satisfacer nuestros deseos y necesidades.
Cuando podemos aceptar lo que pensamos y creemos, y aceptamos lo que es importante para nosotros, podemos transmitir esto a otros.
Cuando aprendemos a tomarnos a nosotros mismos en serio, los demás también lo harán.
Cuando aprendamos a reírnos de nosotros mismos, estaremos listos para reírnos con los demás.
Cuando hayamos aprendido a confiar en nosotros mismos, seremos confiables y estaremos listos para confiar.
Cuando podemos estar agradecidos por lo que somos, habremos logrado el amor propio.
Cuando hayamos alcanzado el amor propio y aceptado nuestros deseos y necesidades, estaremos listos para dar y recibir amor.
Cuando hemos aprendido a mantenernos en pie, estamos listos para estar al lado de alguien.

«Hoy, me enfocaré en tener una buena relación conmigo mismo».

Mi Reflexión: La baja autoestima nos hace creer que nuestro valor depende de la opinión de los demás o de nuestros logros, cuando en realidad nuestro verdadero valor proviene de Dios. Él no nos mira a través de las heridas, los fracasos o la culpa, sino con amor, gracia y propósito. La recuperación comienza cuando dejamos de condenarnos y empezamos a vernos como Él nos ve: personas creadas a su imagen, profundamente amadas y dignas de cuidado. Solo cuando aceptamos esta verdad, el diálogo de desprecio que sostenemos con nosotros mismos empieza a ser reemplazado por la voz de la esperanza y la verdad. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué pensamientos negativos acerca de mí mismo necesito reemplazar por la verdad de lo que Dios dice sobre mi vida?
¿Estoy tratando con la misma gracia y compasión con que Dios me trata cada día? (Alpha).

Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la necesidad que el codependiente se comprometa seria y responsablemente de su recuperación. Salir de la crisis en que vive y ser responsable por sí mismo.

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Medita sobre esto:

Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.

«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».

Mi Reflexión: Las emociones difíciles pueden impulsarnos a actuar, pero no deben dirigir nuestras decisiones. El miedo, la ira o la ansiedad nublan nuestro juicio, mientras que la paz nos permite escuchar la voz de Dios con mayor claridad. Antes de actuar, necesitamos detenernos, descansar en su presencia y permitir que Él ordene nuestro corazón. Cuando la paz ocupa el primer lugar, nuestro trabajo deja de ser una carga impulsada por la urgencia y se convierte en una respuesta confiada al propósito de Dios. Él no solo nos llama a cumplir una tarea, sino también a realizarla con un corazón sereno y dependiente de su gracia. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones impulsado por el miedo y la preocupación, o desde la paz que Dios ofrece?
¿Qué necesito entregar hoy al Señor para que su paz dirija mis acciones y no mis emociones?

Meditación 2 de Agosto… Estar en medio

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe mantenerse firme en su recuperación. En ocasiones va a atravesar retrocesos y deseos de dejar todo como esta, pero debemos animarnos a seguir adelante.

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Medita sobre esto:

A veces, para ir desde donde estamos hasta donde estamos yendo, tenemos que estar dispuestos a estar a la mitad.

Una de las partes más duras de la recuperación es el concepto de dejar ir lo que es viejo y familiar, pero que no queremos, y estar dispuestos a quedarnos con las manos vacías mientras esperamos a que Dios las llene.
Esto se puede aplicar a los sentimientos. Podemos haber estado llenos de ira y de dolor. En cierta forma, estos sentimientos se han vuelto confortablemente familiares. Cuando por fin encaramos nuestra pena y nos despojamos de ella, podemos sentirnos vacíos un tiempo.
Estamos en medio del dolor y de la alegría de la serenidad y de la aceptación.
Estar en medio se puede aplicar a las relaciones. Para prepararnos para las nuevas, primero necesitamos dejar ir las viejas. Esto puede ser atemorizante. Podemos sentirnos vacíos y perdidos durante un tiempo. Podemos sentirnos completamente solos, preguntándonos en qué estamos mal por haber dejado ir el proverbial pájaro en mano, cuando aún no hay nada en el arbusto.
Estar en medio se puede aplicar a muchas áreas de la vida y de la recuperación. Podemos estar entre dos empleos, carreras, hogares o metas. Podemos estar entre dos conductas mientras dejamos ir las viejas y aun no estamos seguros con qué las remplazaremos. Eso se pude aplicar a conductas que nos han protegido y nos han servido bien toda nuestra vida, tales como cuidar excesivamente a los demás o ser controladores.
Podemos experimentar muchos sentimientos cuando estamos en medio: brotes de pena por lo que hemos perdido o hemos dejado ir, y sentimientos de ansiedad, miedo y aprensión acerca de lo que viene.
Estos son sentimientos normales cuando se está en medio. ¡Acéptalos. Siéntelos. Libéralos!
Estar en medio no es divertido, pero es necesario. No durará para siempre. Podemos sentirnos como si estuviéramos parados, quietos, pero no es así. Estamos parados en un lugar que ésta en medio. Así es como llegamos desde aquí hasta allá. Este estado no es el destino final.
Estamos yendo hacia delante, aunque ahora estemos en medio.

«Hoy aceptaré el sitio en donde estoy como el lugar ideal para mí. Si estoy en medio luchare por tener la fe en que este lugar no carece de un propósito y de que me está llevando hacia algo bueno».

Mi Reflexión: Los tiempos de transición suelen ser los más difíciles porque implican soltar lo conocido antes de recibir lo nuevo. En esos momentos podemos sentir incertidumbre, soledad o temor, pero ese «espacio intermedio» no significa que Dios nos haya abandonado. Al contrario, muchas veces es allí donde Él fortalece nuestra fe, sana nuestro corazón y nos prepara para lo que viene. Aunque no podamos ver el destino con claridad, podemos confiar en que Dios sigue guiando cada paso. El tiempo de espera no es un tiempo perdido; es un tiempo de transformación. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Qué necesito soltar hoy para permitir que Dios haga algo nuevo en mi vida?
* ¿Estoy confiando en que Dios también obra durante los tiempos de espera y transición, aunque todavía no vea el resultado?