Meditación 27 de Agosto … Negligencia



La negligencia –no actuar en el momento oportuno- es una conducta autoderrotista. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y que tengamos una machacona conciencia de la tarea que la vida nos está diciendo que es tiempo de hacer.
No siempre estamos siendo morosos cuando dejamos algo para después. A veces, hacer algo antes del momento preciso puede ser tan contraproducente como esperar demasiado. Podemos aprender a discernir la diferencia. Escúchate a ti mismo. Escucha al universo. ¿A qué se le ha pasado ya el tiempo de que lo hicieras y te está creando ansiedad y te está aguijoneando por dentro?
¿Hay algo en tu vida que estés evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Se está haciendo cada vez más grande la ansiedad por estarlo posponiendo?

A veces,la ira, el miedo o el sentirse impotente puede motivar la negligencia. A veces, la negligencia simplemente se ha convertido en algo habitual.
Confía en ti mismo y escúchate a ti, a tu Poder Superior y al Universo. Vigila los signos y señales. Si es tiempo de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es tiempo, espera hasta que sea el momento oportuno.
«Dios mío ayúdame a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizarme al Divino Orden y a la Divina Regulación del Tiempo y a confiar en ellos».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 26 de Agosto… Reparemos daños



Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros. (Paso Nueve de Al-Anón).
Cuando reparemos daños, necesitamos ser claros acerca de la causa por la que estamos ofreciendo disculpas y de la mejor manera de decir que lo sentimos. Lo que realmente estamos haciendo con nuestra reparación es asumir la responsabilidad de nuestra conducta. Necesitamos estar seguros de que el proceso mismo no sea contraproducente o doloroso.
A veces necesitamos disculparnos directamente por una cosa que hemos hecho en particular o por la parte que nos corresponde en un problema.
Otras, en vez de decir «lo siento», lo que necesitamos hacer es trabajar por cambiar nuestra conducta hacia la persona.
Hay veces en que sacar a relucir lo que hemos hecho y ofrecer disculpas por ello empeoraría las cosas.
Tenemos que confiar en el momento adecuado, en la intuición, y en la guía en este proceso de la reparación de daños. Una vez que estemos dispuestos, podemos dejarlos ir y proseguir con nuestra reparación en forma pacífica,consistente, armoniosa. Si nada nos parece bien o apropiado, si sentimos que lo que estamos a punto de hacer provocaría una crisis o causaría estragos, necesitamos confiar en ese sentimiento.
Aquí cuentan la honestidad, el ser abiertos y el estar dispuestos. En paz y armonía podemos esforzarnos por poner en claro nuestras relaciones.
Merecemos estar en paz con nosotros mismos y con los demás.
«Hoy estaré abierto a reparar cualquier daño que necesite reparar con la gente. Esperaré la Guía Divina en el proceso de hacer cualquier reparación que no tenga bien clara. Actuaré cuando se me guíe a hacerlo. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi miedo de enfrentar a la gente y asumir la responsabilidad de mi conducta. Ayúdame a saber que no estoy menoscabando mi autoestima al hacer esto; la estoy mejorando».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 25 de Agosto … Estemos dispuestos a reparar los daños



El Paso Ocho está hablando de un cambio de corazón, de un cambio curativo.
Esta actitud puede ser el principio de una gran cadena de recuperación y de curación en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. Significa que estamos dispuestos a dejar ir nuestra dureza de corazón, uno de los más grandes obstáculos para nuestra capacidad de dar y recibir amor.
En el Paso Ocho hacemos una lista de toda la gente que hemos dañado, y nos permitimos a nosotros mismos experimentar una actitud curativa hacia ellos. Es una actitud de amor.
En este Paso, no nos arrojamos con locura y empezamos a gritar: «¡Lo siento!». Hacemos nuestra lista, no para sentirnos culpables, sino para facilitar la curación. Antes de que realmente reparemos daños o empecemos a considerar la manera apropiada de repararlos, nos permitimos a nosotros mismos cambiar nuestra actitud. Ahí es donde comienza la curación, en nuestro interior.
Esto puede cambiar la energía. Puede cambiar la dinámica. Puede hacer comenzar el proceso, antes de que abramos la boca y digamos lo siento. Abre la puerta del amor. Abre la puerta a la energía del amor y de la curación. Nos capacita para llenarnos de sentimientos y energía positivos.
Esa energía se puede sentir alrededor del mundo, y comienza dentro de nosotros.

¿Con cuánta frecuencia, después de haber sido lastimados, deseábamos que la persona simplemente reconociera nuestro dolor y dijera, «lo siento»? ¿ Cuán tan a menudo hemos deseado que la persona simplemente nos viera, nos escuchara y volviera hacia nosotros la energía del amor? ¿Cuán frecuentemente hemos anhelado por lo menos un cambio de corazón, una pequeña dosis de reconciliación, en las relaciones manchadas por asuntos inconclusos y malos sentimientos? Muy a menudo.
Los otros también lo desean. Eso no es ningún secreto. La energía de la curación comienza con nosotros. Nuestra disposición para reparar el daño puede beneficiar o no a la otra persona; el o ella pueden estar o no dispuestos a olvidarse del asunto.
Pero nosotros nos curamos. Nos volvemos capaces de amar.
«Hoy trabajare por lograr un cambio de corazón si están presentes la dureza del corazón, la defensividad, la culpa o la amargura. Me dispondré a dejar ir esos sentimientos y a reemplazarlos por la energía curativa del amor».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 24 de Agosto … Soluciona los problemas



¡Los problemas son para resolverlos!
Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un problema que tratando de solucionarlo. «¿Por qué me está pasando esto a mí?»… «¿No es horrible la vida?»… «¿Por qué tenía que ocurrir esto?»… «Ay, caray. Esto es terrible»… «¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?»
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir. A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.
«Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto. Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo



¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).
La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí?
Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
¿Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.

¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.
«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 22 de Agosto … Rescatémonos a nosotros mismos



A nadie le gusta un mártir.
¿Cómo nos sentimos cerca de los mártires? Culpables, enojados, atrapados, negativos y ansiosos por escapar.
De alguna manera, muchos de nosotros hemos desarrollado la creencia de que privándonos, no cuidando de nosotros mismos, siendo víctimas y sufriendo sin necesidad conseguiremos lo que deseamos.
Es nuestra labor darnos cuenta de nuestras capacidades, de nuestros puntos fuertes y cuidar de nosotros mismos desarrollándolos y actuando de acuerdo con ellos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestro dolor y cansancio y cuidar adecuadamente de nosotros mismos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestra privación, también, y empezar a dar pasos para darnos a nosotros mismos abundancia. Esto comienza en nuestro interior, cambiando lo que creemos merecer, renunciando a nuestra privación y tratándonos a nosotros mismos de la manera como merecemos ser tratados.
La vida es dura, pero no tenemos por qué hacerla más difícil descuidándonos a nosotros mismos. No hay gloria en el sufrir, sólo hay sufrimiento. Nuestro dolor no cesará cuando llegue un rescatador, sino cuando asumamos la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos y detengamos nuestro dolor.
«Hoy yo seré mi propio rescatador. Dejare de estar esperando a que alguien mas resuelva mis asuntos y solucione mis problemas por mi».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 19 de Agosto… Claves de la mañana



Hay un mensaje importante para nosotros a primera hora todos los días.
A menudo, una vez que empezamos con el día, es posible que no escuchemos tanto a nosotros mismos y a la vida como lo hacemos en aquellos momentos en que despertamos por primera vez.
Un momento ideal para escucharnos a nosotros mismos es cuando estamos en silencio, nuestras defensas están bajas, y somos abiertos y más vulnerables.
¿Cuál es el primer sentimiento que nos invade, la sensación de que tal vez estamos tratando de evitar durante el día a día? ¿Estamos enojados, frustrados, heridos o confundidos? En eso debemos centrarnos y trabajar. Ese es el problema que debemos abordar.
Cuando despiertas, ¿cuál es la primera idea o pensamiento que entra en tu mente? ¿Necesita terminar un proyecto a tiempo? ¿Necesitas un día divertido? Un día de descanso?
¿Te sientes enfermo y necesitas cuidarte? ¿Estás en un estado de ánimo negativo? ¿Tienes un problema que resolver con alguien?
¿Necesitas decirle algo a alguien? ¿Algo te esta molestando? ¿Hay algo que se siente particularmente bien?
¿Se le ocurrió una idea, algo que podría obtener o hacer que se sentiría bien?

Cuando despiertas, ¿cuál es el primer problema que se presenta? No tienes que tener miedo. No tienes que apresurarte. Puedes quedarte quieto y escuchar, y luego aceptar el mensaje.
Podemos definir algunas de nuestras metas de recuperación para el día escuchando el mensaje de la mañana.
«Dios, ayúdame a dejar de lado mi necesidad de resistir el flujo armónico de la vida. Ayúdame a aprender a seguir la corriente y a aceptar la ayuda y el apoyo que me tienes que ofrecer».

(Melody Beattie de su Libro El lenguaje del Adios-Serie de Meditaciones).

Meditacion 31 de Mayo… Permitiéndonos ser necesitados



Podemos aceptarnos a nosotros mismos como personas que tienen necesidades: la necesidad de comodidad, amor, comprensión, amistad, toque saludable. Necesitamos refuerzo positivo, alguien que nos escuche, alguien que nos dé. No somos débiles por necesitar estas cosas. Estas necesidades nos hacen humanos y saludables. Satisfacer nuestras necesidades -creer que nos merecemos que las cumplan- nos hace felices.
También hay momentos en los que, además de nuestras necesidades habituales, nos volvemos particularmente necesitados. En estos momentos, necesitamos más de lo que tenemos que dar. Eso está bien también.
Podemos aceptar e incorporar nuestras necesidades y nuestro lado necesitado en todos nosotros. Podemos asumir la responsabilidad de nuestras necesidades. Eso no nos hace débiles o deficientes. No significa que no estamos recuperándonos adecuadamente, ni tampoco significa que estamos siendo dependientes de una manera no saludable. Hace que nuestras necesidades, y nuestro lado necesitado, sean manejables. Nuestras necesidades dejan de controlarnos y ganamos el control.
Y, nuestras necesidades comienzan a cumplirse.
«Hoy, aceptaré mis necesidades y mi lado necesitado. Creo que merezco satisfacer mis necesidades, y permitiré que eso suceda».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 11 de Mayo… Refrescate



Hay un botón «actualizar» que puedes hacer clic en la computadora cuando estás en línea. Hace que la computadora funcione de manera más eficiente.
A veces nos ponemos un poco perezosos también. Hemos estado presionando demasiado. Reflexionando sobre los mismos pensamientos una y otra vez. Haciendo las mismas cosas una y otra vez. A veces necesitamos un cambio de escenario. A veces necesitamos refrescar nuestros pensamientos con oración, meditación, algunas palabras de un amigo o pasar un buen rato con un buen libro.
Quizá es nuestro cuerpo el que necesita refrescarse. Necesitamos una bebida fría, una caminata rápida, una siesta o una ducha caliente.
Quizás necesitemos un refrigerio más grande: un fin de semana en un spa, unas vacaciones. Incluso si nuestro presupuesto es bajo, podemos armar una carpa en un parque y disfrutar de la refrescante belleza del mundo que nos rodea.
Mira alrededor. El mundo está lleno de cosas refrescantes. La próxima vez que te empantanes, deja de empujar tan fuerte. Haz lo que necesitas hacer para ser eficiente y operar con facilidad.
¡Refrescate!
«Dios, ayúdame a comprender el poder de tomar el tiempo para relajarme. Entonces ayúdame a dejar de pensar en eso y realmente hacerlo.»

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 20 de Abril… Estás justo donde debes estar



Un día, cuando era nuevo en la recuperación de la dependencia química, analicé mi situación de vida, mi trabajo y mis relaciones. Nada se sintió bien. Una sensación crónica de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado estaba anulando todo lo que hice. Mi vida se sentía como una serie continua de errores.
Había escuchado hablar sobre un terapeuta brillante, uno que fue particularmente eficaz en llegar a los problemas centrales. Lo que sea que estaba sucediendo en mi núcleo, quería que se resolviera.
El problema era que este terapeuta vivía lejos en un área rural. No tenía auto. Tendría que tomar el autobús. Vio gente solo durante la semana. Trabajaba de nueve a cinco, de lunes a viernes. Y sus tarifas, aunque bien merecidas, eran altas para mi presupuesto.
Ahorré suficiente dinero para pagar una sesión. Luego hice una cita. Estaba tan emocionada.
El gran día llegó. Comencé mi serie de viajes en autobús (tuve que transferir tres veces) a las 5:00 p.m., cuando terminé el trabajo. Para las 7:30 de la tarde, llegué a la finca donde vivía y trabajaba este terapeuta. Estaba exhausto pero eufórico cuando finalmente me senté frente a este oso de peluche de un hombre que había ayudado a tantas personas a progresar en sus vidas.
En detalles elaborados, comencé a contar lo que estaba sucediendo en mi vida. Le expliqué que me estaba recuperando, tratando de hacer las cosas bien, yendo a mis grupos de apoyo, haciendo las paces con las personas que había lastimado, pero nada me parecía bien. Una sensación crónica de malestar plagó mi vida, sin importar lo que hice.
Escuchó lo que dije. Luego se reclinó en su silla.
«Melody», dijo con calma, con confianza.
«¿Sí?»
«Estás justo donde debes estar».

La sesión terminó.
Reuní mis cosas, caminé las dos cuadras hacia la parada de autobús, y monté varios autobuses de regreso a mi pequeño cubículo de un departamento en South Minneapolis. La lección se quedó conmigo de por vida. Cuando nada en nuestras vidas se siente bien, a veces la respuesta es no hacer más o buscar frenéticamente el milagro que necesitamos. El milagro viene cuando aceptamos, creemos y confiamos en que quienes somos ahora es lo que necesitamos ser.
Ahórrate el tiempo, el dinero y el viaje.
Sé tu propio gurú
«Dios, gracias por donde estoy hoy. Ayúdame a confiar en eso cuando necesite estar en otro lugar, naturalmente me moverás a ese lugar».

(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).