Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que el codependiente debe aceptar que existen sentimientos negativos, y que evidenciarlos de manera positiva permite liberarnos.
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Reflexiona sobre esto:
Si la ira se reprime por un cierto tiempo, finalmente hará algo más que derramarse, Los sentimientos displacenteros son como la mala hierba. No desaparecen cuando los ignoramos; crecen salvajemente y se apoderan de nosotros. Nuestros sentimientos de ira pueden salir rugiendo un día. Decimos cosas que no queríamos decir. O, como sucede a menudo, decimos lo que queríamos decir. Perdemos el control y nos embarcamos en un arrebato de pelear, escupir, dar alaridos, jalar de los cabellos a alguien y romper platos.
O podemos hacer algo para causarnos daño. O la ira puede endurecerse para convertirse en amargura, odio, desprecio, o resentimiento.
Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que reprimir el enojo no trae paz; solo permite que el dolor eche raíces más profundas. Dios me invita a reconocer mis emociones con sinceridad, entregárselas en oración y permitir que Su amor transforme aquello que podría convertirse en resentimiento. La verdadera libertad nace cuando dejo que Él sane mi corazón antes de que la amargura ocupe su lugar. (Alpha).
Para Reflexionar: ¿Estoy guardando un enojo que necesita ser llevado a Dios para recibir sanidad? ¿Qué paso puedo dar hoy para impedir que la ira se convierta en resentimiento o amargura?Comenta acá.