Meditación 30 de Junio … Acepta el cambio



Un día mi madre y yo trabajábamos juntas en el jardín. Estábamos trasplantando unas plantas por tercera vez. Habiendo crecido a partir de una semilla en un bote pequeño, las plantas habían sido transferidas a un bote grande; y luego trasplantadas al jardín. Ahora, como me estaba mudando de casa, las estábamos trasplantando otra vez.
Siendo inexperta como jardinera, me volví a mi experimentadísima madre. «¿No les hace daño?», le pregunté mientras las desenterrábamos y les sacudíamos la tierra de las raíces. «¿ No les hará daño a estas plantas que se les desenraíce y se les transplante tantas veces?»
«Ay, no» respondió mi madre. «Trasplantarlas no les hace daño. De hecho, es bueno para las que sobreviven. Así es como se les fortalecen las raíces. Sus raíces crecerán en lo profundo, y las plantas se pondrán fuertes.»
A menudo me he sentido como esas pequeñas plantas: desarraigada y boca arriba. A veces he soportado el cambio con buena disposición, a veces con renuencia, pero por lo general mi reacción ha sido una combinación de ambas.¿No será duro esto para mí?, pregunto ¿No sería mejor que las cosas permanecieran igual? Ahí es cuando me acuerdo de las palabras de mi madre: así es como las raíces crecen en lo profundo y se fortalecen.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a recordar que durante los tiempos de transición están siendo fortalecidos mi yo y mi fe».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Junio … La Voluntad de Dios



La voluntad de Dios se da a pesar de nosotros, no a causa de nosotros.
Podemos tratar de averiguar lo que Dios tiene en mente para nosotros, buscando, hurgando, hipervigilantes para investigar la voluntad de Dios como si fuera un tesoro enterrado, escondido más allá de nuestro alcance. Si lo encontramos, ganamos el premio. Pero si no tenemos cuidado, lo perdemos.
No es así como funciona.
Podemos creer que tenemos que caminar sobre cascarones, diciendo, pensando y sintiendo lo correcto, al tiempo que de alguna manera nos obligamos a estar en el lugar correcto en el momento correcto para descubrir la voluntad de Dios. Pero eso no es cierto. La voluntad de Dios para nosotros no está escondida como un tesoro enterrado. No tenemos que controlarla ni que forzarla. No tenemos que caminar sobre cascarones para que se dé.
Está justo dentro de nosotros y alrededor nuestro.Está ocurriendo ahora mismo. A veces es callada y sin novedades, e incluye las disciplinas cotidianas de la responsabilidad y del aprender a cuidar de nosotros mismos. A veces nos está curando cuando estamos envueltos en circunstancias que disparan viejas penas y asuntos inconclusos.
¡A veces es grandiosa!
Nosotros desempeñamos una parte. Tenemos responsabilidades, incluyendo la de cuidar de nosotros mismos. Pero no tenemos que controlar la voluntad de Dios para nosotros. Se nos está cuidando.
Estamos protegidos. Y el Poder que cuida de nosotros y nos protege nos ama muchísimo.
Si es un día callado, confía en la quietud. Si es un día de acción, confía en la actividad. Si es tiempo de esperar, confía en la pausa. Si es tiempo de recibir lo que hemos estado esperando, confía en que eso ocurrirá claramente y con fuerza, y recibe el regalo con alegría.
«Hoy confiare en que se esta haciendo la voluntad de Dios en mi vida como es necesario. No me pondré ansioso ni me alterare indagando vigorosamente la voluntad de Dios, tomando las acciones necesarias para controlar el curso de mi destino o preguntándome si la voluntad de Dios me ha pasado de largo y la he perdido».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Junio … Cuando las cosas no funcionan



Frecuentemente, al enfrentarnos a un problema, podemos intentar resolverlo de un modo en particular. Cuando ese modo no funciona, podemos seguir tratando de resolver el problema de esa misma manera.
Podemos frustrarnos, esforzarnos mas, frustrarnos mas y luego ejercer mas energía e influencia para forzar la misma solución que ya hemos probado y que no funciona.
Ese método nos vuelve locos.Tiende a dejarnos atorados y atrapados. De eso esta hecha la ingobernabilidad.
Podemos quedar atrapados en este mismo patrón difícil, en las relaciones, en las tareas, en cualquier área de nuestra vida. Iniciamos algo, no funciona, no fluye, nos sentimos fatal, luego probamos mas duro con el mismo método, aunque no esta funcionando ni fluyendo.
A veces es apropiado o ceder y esforzarnos mas duramente. A veces resulta mas apropiado dejarlo ir, desapegarse y dejar de estar esforzándonos tanto.
Si no funciona, si no fluye, tal vez la vida nos está tratando de decir algo. La vida es una maestra amable. No siempre nos manda señales de neón para guiarnos. A veces, las señales son más sutiles. ¡Algo que no está funcionando puede ser una señal!
Déjalo ir. Si nos hemos llegado a frustrar a causa de repetidos esfuerzos que no están produciendo los resultados deseados, podemos estar tratando de forzarnos a tomar el camino equivocado. A veces resulta apropiado una solución diferente. A veces se abre un camino distinto. Con frecuencia, la respuesta surgirá más claramente en la quietud del dejar ir que en la urgencia, la frustración y la desesperación de estar esforzándose más duro.
Aprende a reconocer cuando algo no está funcionando o no está fluyendo. Da un paso atrás y espera una guía clara.
«Hoy no me volveré loco probando repetidas soluciones que han probado no tener éxito. Si algo no está funcionando, daré un paso atrás y esperaré la guía».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 27 de Junio



El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona. Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 19 de Junio



Darnos a nosotros mismos lo que necesitarnos significa volvernos, como dice el reverendo Phil L. Hansen, nuestro terapeuta personal, nuestro confidente, nuestro consejero espiritual, nuestro compañero, nuestro mejor amigo y nuestro cuidador en esta emocionante nueva aventura que hemos emprendido: vivir nuestra propia vida.
Tomamos en cuenta nuestras responsabilidades para con otras personas, porque esto es lo que hace a la gente respon- sable. Pero también sabemos que nosotros contamos. Tratamos de eliminar los “debo de” de nuestras decisiones y aprendemos a confiar en nosotros mismos. Si nos escuchamos a nosotros mismos y a nuestro poder superior, no seremos engañados. Darnos lo que necesitamos y aprender a vivir en forma autodirigida requiere de fe. Necesitamos fe suficiente para proseguir con nuestra vida, y necesitamos hacer al menos algo pequeñito a diario para empezar a ir hacia adelante.
A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podernos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 18 de Junio



Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
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Meditación 18 de Junio… Superando la incomodidad



Rendirse al dolor Entonces aprende a rendirte a lo bueno. Está allí y hay más en camino. (MÁS ALLÁ DE LA CODEPENDENCIA).
Nuestro objetivo en la recuperación es hacernos sentir cómodos, pacíficos y contentos. Contento. Queremos estar en paz con nosotros mismos y nuestro entorno. Algunas veces, para hacer eso, necesitamos estar dispuestos a enfrentar, sentir y superar las incomodidades.
No estoy hablando de ser adicto a la miseria y el dolor. No estoy hablando de crear dolor innecesario. Estoy hablando de la incomodidad legítima que a veces necesitamos sentir mientras nos curamos.
Cuando tenemos una cirugía, el dolor duele más el día después de la operación. Cuando hacemos el tipo de trabajo al que nos enfrentamos en recuperación, estamos haciendo una cirugía emocional, mental y espiritual sobre nosotros mismos. Estamos eliminando partes de nosotros que están infectadas e inflamadas.
Algunas veces el proceso duele.
Somos lo suficientemente fuertes como para sobrevivir a la incomodidad y los sentimientos temporales de dolor emocional. Una vez que estamos dispuestos a enfrentar y sentir nuestra incomodidad y dolor, casi estamos a punto de liberarnos.
«Hoy, estoy dispuesto a enfrentar mi incomodidad, confiando en que la curación y la liberación están del otro lado. Ayúdame, Dios, ábrete a sentir todo lo que necesito sentir para sanar y sanar. Mientras hago esto, confiaré en que soy cuidado y protegido por mí mismo, mis amigos, mi Poder Superior y el Universo».

(Melody Beattie de su Libro El lenguaje de Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 15 de Junio … Competencia entre mártires



«Si, ya sé que tu esposo es un alcohólico, pero mi hijo es alcohólico y eso es distinto ¡Es peor!». ¡Mi dolor es más grande que el tuyo!
Que fácil trampa puede ser ésa para nosotros. Salimos para mostrarles a los demás cuanto nos han victimado, cuanto sufrimos, cuan injusta es la vida y que tremendos mártires somos. ¡Y no estaremos contentos hasta que lo seamos!
No tenemos por que probarle a nadie nuestro dolor y sufrimiento. Nosotros sabemos que hemos tenido dolor. Sabemos que hemos sufrido. Muchos de nosotros hemos sido autenticamente victimados. Muchos de nosotros hemos tenido lecciones difíciles, dolorosas que aprender.
La meta en la recuperación no es mostrarle a los demás cuanto sufrimos o hemos sufrido. La meta es detener nuestro dolor y compartir esa solución con otros.
Si alguien empieza a tratar de probarnos cuanto sufre, le podemos decir simplemente. «Parece que te han hecho sufrir». Quizá lo único que esa persona esta buscando es la validación de su dolor.
Si nos sorprendemos tratando de probarle a alguien cuánto hemos sufrido, si tratamos de detener el dolor de otra persona, quizá queramos detenernos a pensar y averiguar qué está pasando. ¿Necesitamos reconocer cuánto hemos sufrido o estamos sufriendo?
No hay un premio ni una recompensa en particular para el sufrimiento, como nosotros nos engañamos en creer en el colmo de nuestra codependencia. La recompensa es aprender a parar el dolor y a movernos a la alegría, a la paz y a la plenitud.
Ese es el regalo de la recuperación y está igualmente disponible para todos nosotros, aunque nuestro dolor haya sido más grande, o menor, que el de alguien más.
«Dios mío, ayúdame a mostrarme agradecido por todas mis lecciones, incluso por aquellas que me causaron más dolor y sufrimiento. Ayúdame a aprender lo que necesito aprender. Para que pueda detener el dolor en mi vida. Ayúdame a concentrarme en la meta de la recuperación, en vez de en el dolor que me motivó hacia ella».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 15 de Junio



Nuestras necesidades son distintas y varían de un momento a otro y de un día para otro. ¿Estamos sintiendo la loca ansiedad que acompaña a la codependencia? Quizá necesitemos acudir a una reunión de Al-Anón. ¿Son nuestros pensamientos negativos y desesperantes? Tal vez necesitemos leer un libro de meditación o uno que nos inspire. ¿Estamos preocupados por un problema físico? Quizá necesitemos ir al doctor. ¿Se están portando muy mal los niños? Tal vez necesitemos idear un plan familiar de disciplina. ¿La gente está pisando nuestros derechos? Fijemos algunos límites. ¿Tenemos el estómago hecho nudo a causa de las emociones? Manejemos nuestros sentimientos. Tal vez necesitemos desapegarnos, desaceleramos, enmendar, intervenir, iniciar una relación, o pedir el divorcio. De nosotros depende. ¿Qué pensamos que debemos hacer?
Además de darnos lo que necesitarnos, empezamos a decirle a la gente lo que necesitamos y queremos de ellos porque esto forma parte de cuidarnos y de ser seres humanos responsables.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
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Meditacion 14 de Junio… Se quien eres



En recuperación, estamos aprendiendo un nuevo comportamiento. Se llama Sé quién eres. Para algunos de nosotros, esto puede ser aterrador. ¿Qué pasaría si sentimos lo que sentimos, dijimos lo que queríamos, nos volvimos firmes sobre nuestras creencias y valoramos lo que necesitábamos? ¿Qué pasaría si dejamos ir nuestro camuflaje de adaptación? ¿Qué pasaría si tuviéramos nuestro poder para ser nosotros mismos?
¿La gente todavía nos quiere? ¿Se irían? ¿Se enojarían?
Llega un momento en que estamos dispuestos y listos para correr ese riesgo. Para seguir creciendo y vivir con nosotros mismos, nos damos cuenta de que debemos liberarnos. Llegó el momento de dejar de permitirnos ser controlados por los demás y sus expectativas y ser fieles a nosotros mismos, independientemente de la reacción de los demás.
En poco tiempo, comenzamos a entender. Algunas personas pueden irse, pero la relación habría terminado de todos modos. Algunas personas se quedan y aman y nos respetan más por arriesgarse a ser quienes somos. Comenzamos a lograr la intimidad y las relaciones que funcionan.
Descubrimos que quienes somos siempre ha sido lo suficientemente bueno. Es lo que se pretendía que fuéramos.
«Hoy, seré dueño de mi poder para ser yo mismo».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).