Meditación 11 de Septiembre … Conflicto y Desapego

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que durante las relaciones el codependiente maneja diversas reacciones, y puede caer en conflicto intentando ayudar a la otra persona; y cuando esto ocurre el desapego es una alternativa saludable. Los codependientes muchas veces no están preparados para esta tarea. Deben centrarse entonces, en continuar responsabilizándose de si mismo, y dejar que haya un mejor momento para abordar y recomponer ese vinculo afectivo.

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Medita sobre esto:

En una relación hay esas épocas maravillosas en que las cosas transcurren suavemente para ambas personas, y ninguna de las dos necesita concentrarse demasiado en el concepto del desapego. Pero hay esas épocas desafiantes en que una persona está en crisis o está cambiando, y necesitamos desapegarnos.
Luego están también esos ciclos estresantes donde ambas personas están lidiando con cuestiones muy intensas. Ambos están necesitados y ninguno tiene nada que dar.
Hay época en que desapegarnos y cuidar de nosotros mismos es difícil. Es sutil, en esos momentos, identificar el problema. Ambas personas están lidiando y curándose. Ninguna tiene mucho que dar. por lo menos por el momento. Y ambas se sienten particularmente necesitadas.
Ese es el problema.
¿Cuál es la solución?
Puede no haber una solución perfecta. El desapego sigue siendo la clave, pero puede resultar difícil cuando nosotros mismos necesitamos apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo apoyo más que ofreciéndolo.
Aun así podemos trabajar con el desapego. Aun así podemos manejar nuestros sentimientos. Podemos aceptarlo como un ciclo temporal en la relación y dejar de estar buscando que la otra persona nos de algo que él o ella no pueden dar por el momento.
Podemos también dejar de esperar que nosotros demos por el momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar acerca de él sin culpa ni avergonzar es un principio. Ingeniar sistemas de apoyo alternativos, o formas de satisfacer nuestras necesidades, ayuda. Seguimos siendo responsables de cuidar de nosotros mismos, aunque estemos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar
razonablemente que los conflictos de necesidades y el choque de asuntos por resolver se den en las relaciones más amorosas, más sanas.
Es uno de los ciclos del amor, de la amistad y de la familia. Si es una relación sana, la crisis no continuará indefinidamente.
Recuperemos nuestro equilibrio. La otra persona lo recuperará también. Podemos dejar de estar volviéndonos locos esperando que la otra persona esté equilibrada cuando no lo está.
Hablemos las cosas. Resolvamos las cosas. Mantengamos nuestras expectativas acerca de nosotros mismos, de los demás y de nuestras relaciones sanas y razonables.
Una buena relación será capaz de mantenerse y de sobrevivir a los malos tiempos. A veces, los necesitamos para que ambos podamos crecer y aprender por separado.
A veces, la gente que por lo general está ahí para apoyarnos no puede hacerlo. Podemos encontrar otra manera de cuidar de nosotros mismos.

«Hoy recordaré que mis mejores relaciones tienen tiempos malos. Si el mal es la norma, consideraré cuánto de deseable es la relación. Si el mal tiempo es un ciclo temporal, practicaré el comprenderme a mí mismo y a la otra persona. Dios mío , ayúdame a recordar que la ayuda y el apoyo que quiero y necesito no viene nada más en forma de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones sanas para cuidar de mí mismo si no dispongo de mi sistema normal de apoyo».

Mi Reflexión: Hay momentos en que una relación atraviesa tiempos difíciles y ambas personas están necesitadas y tienen poco para ofrecer. Esto no significa necesariamente que la relación esté mal; puede ser un ciclo temporal que requiere paciencia, comunicación y cuidado personal. Desapegarnos significa dejar de exigir al otro aquello que por ahora no puede darnos y buscar formas saludables de atender nuestras propias necesidades. Dios puede enseñarnos, aun en estos períodos difíciles, a recuperar nuestro equilibrio, respetar nuestros límites y confiar en que no dependemos de una sola persona para recibir el apoyo que necesitamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy aceptando con serenidad que la otra persona atraviesa un momento difícil, o sigo esperando que me dé lo que ahora no puede ofrecer?
¿Qué puedo hacer para cuidar de mí misma y, al mismo tiempo, permitir que Dios me muestre otras formas saludables de recibir apoyo?

Meditación 10 de Septiembre… Autoaprobación

em>Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta que el codependiente busca la aprobación de los demás, por ello sus comportamientos están guiados por sentirse tomado en cuenta. Se siente realizado cuando los otros lo aceptan, no midiendo el impacto que esto tiene sobre su vida. Deja de lado ser el mismo para convertirse en el proveedor de las necesidades de las otras personas.

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Medita sobre esto:

La mayoría de nosotros queremos caer bien. Queremos que los otros piensen que somos agradables, amistosos, amables y amorosos. La mayoría de nosotros queremos la aprobación de los demás.
Desde la niñez, algunos de nosotros hemos estado tratando de obtener aprobación, tratado de caerle bien a la gente y que ésta nos tenga en alta estima. Podemos tener miedo a que la gente nos deje si desaprueba nuestras acciones. Podemos buscar aprobación de gente que no tiene nada de aprobación que dar. Podemos no saber que somos dignos de amor ahora y que podemos aprender a aprobarnos a nosotros mismos.
Para poder vivir felices, para vivir consistentemente con la forma como nuestro Poder Superior quiere que vivamos, y para ceñirnos a un modo de vida que está en armonía con el universo, necesitamos dejar ir nuestra extremada necesidad de aprobación. Estas necesidades insatisfechas de aprobación y de amor de nuestro pasado le dan a los demás control sobre nosotros hoy. Estas necesidades pueden impedirnos actuar como mejor nos conviene y ser fieles a nosotros mismos.
¡Nosotros podemos aprobarnos solos. Al final, ésa es la única aprobación que cuenta!

«Hoy dejaré ir mi necesidad de aprobación y mi necesidad de caer bien. Las reemplazaré con la necesidad de caerme bien y de aprobarme yo misma. Disfrutaré la sorpresa que encontraré cuando lo haga. La gente que cuenta, incluyéndome a mí mismo, me respetará cuando me sea fiel a mí mismo».

Mi Reflexión: Buscar continuamente la aprobación de los demás puede convertirse en una prisión que nos impide ser quienes Dios nos creó para ser. Cuando nuestra necesidad de agradar controla nuestras decisiones, entregamos a otros un poder que no les corresponde. Dios conoce nuestro corazón, conoce nuestro valor y nos invita a descansar en Él, no en la aceptación humana. Al aprender a recibir nuestra identidad de Dios, podemos dejar de vivir para agradar y comenzar a vivir con libertad, autenticidad y amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Cuánto de mis decisiones y de mi manera de relacionarme está condicionado por mi necesidad de ser aprobada por los demás?
¿Estoy permitiendo que Dios afirme mi identidad y mi valor, aun cuando alguien no apruebe mis decisiones?

Reflexión del Dia: 9 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea su experiencia como consejera en relación con la actitud que se ha asumido para con los codependientes. Habitualmente se subestima la necesidad de tratar esta afectación, principalmente por los propios codependientes, quienes creen no requieren ayuda para detener su sufrimiento y dolor.

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Reflexiona sobre esto:

Los codependientes han sufrido a espaldas de la persona enferma. Si se recuperaron, lo hicieron a sus espaldas también. Hasta muy recientemente, muchos consejeros (como yo) no sabían qué hacer para ayudarles. A veces se culpaba a los codependientes, otras veces se les ignoraba, en ocasiones se esperaba de ellos que mágicamente se recompusieran (una actitud arcaica que no ha funcionado con los alcohólicos y que tampoco ha ayudado a los codependientes). Rara vez los codependientes fueron tratados como individuos que necesitaban ayuda para mejorarse. Rara vez se les dio un programa de recuperación personalizado para su tipo de problemas y su dolor. Empero, por su naturaleza, el alcoholismo y otros trastornos compulsivos convierten en víctimas a todos los afectados por la enfermedad: personas que necesitan ayuda aunque no beban, ni usen otras drogas, ni coman en exceso, ni apuesten ni tengan alguna otra compulsión.

Mi Reflexión: Durante mucho tiempo, quienes viven afectados por la conducta de una persona enferma pueden quedar olvidados en medio del problema. Sin embargo, también necesitan cuidado, comprensión y recuperación. Dios no solo quiere restaurar al que sufre una adicción o compulsión; también quiere sanar el corazón de quienes han sufrido a su alrededor. Reconocer nuestro propio dolor y buscar ayuda no es egoísmo, sino un paso de responsabilidad y libertad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿He reconocido delante de Dios el dolor que he vivido a causa de los problemas de otra persona?
¿Estoy permitiendo que Dios sane mis heridas y me enseñe a vivir de una manera diferente?

Reflexión del Dia: 4 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace comprender la necesidad de mantenernos en calma interior para asumir las decisiones que nos ayuden a salir de los problemas que creamos y enfrentamos como personas apegadas y guiadas por una necesidad enfermiza de «controlar» la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre que necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también significa aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la presión. No somos responsables de corregir a los demás, sino de reconocer nuestras propias necesidades y actuar con sabiduría. Podemos entregar nuestras decisiones a Dios y esperar su dirección, confiando en que la serenidad nos ayudará a ver con mayor claridad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy intentando resolver o corregir algo que en realidad no me corresponde, en lugar de ocuparme de mí mismo(a)?
¿Puedo detenerme, calmarme y pedir a Dios sabiduría antes de tomar una decisión importante?

Meditacion 4 de Septiembre… Encontremos una dirección

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós propone que para transitar el camino de la recuperación debemos fijar metas concretas y alcanzables para llevar una vida gobernable. Enfatiza que podemos ayudar a nuestro poder Superior a guiar nuestra vida.

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Medita sobre esto:

Yo solía pasar tanto tiempo reaccionando y respondiendo a todos los demás, que mi vida no tenía una dirección. La vida de otras personas, sus problemas y deseos disponían el curso de mi vida. Una vez que me di cuenta de que estaba bien que pensara en lo que quería y lo identificara, empezaron a tener lugar en mi vida cosas notables. (Anónimo).
Cada uno de nosotros tiene una vida que vivir, una vida que tiene un propósito y un significado. Podemos ayudarle a nuestro Poder Superior a que dé dirección y propósito a nuestra vida fijando metas.
Podemos fijar metas anual, mensual o diariamente en tiempos de crisis. Las metas crean una dirección y un ritmo; las metas nos ayudan a tener una vida gobernable dirigida de acuerdo con el curso que hemos elegido para nosotros mismos.
Podemos ayudarnos a dar dirección a nuestras vidas fijando metas.

«Hoy prestaré atención a fijar para mi vida un curso de acción, en vez de dejar que me arrastre cualquier viento».

Mi Reflexión: Cuando vivimos reaccionando a las necesidades y problemas de los demás, podemos perder de vista nuestra propia vida y el propósito que Dios tiene para nosotros. Recuperar la dirección implica reconocer nuestros deseos, establecer metas y avanzar con confianza, dejando que Dios guíe nuestros pasos. No se trata de controlar el futuro, sino de caminar con propósito y fe. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy permitiendo que las necesidades de otros dirijan mi vida, o estoy buscando en Dios la dirección para mi propio camino?
¿Qué meta puedo establecer hoy que me ayude a avanzar con propósito, confiando en la guía de Dios?

Reflexión del Dia: 3 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades de desapegarse, dejar que los demás asuman la responsabilidad de sus vidas, y nosotros aprender a amarnos, a aceptarnos tal cual somos, a despreocuparnos por aquello que no podemos cambiar ¡Liberarnos es la clave!

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Reflexiona sobre esto:

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y de recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o de responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas. Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos. ¡Qué gran plan! Cada quien atiende sus propios asuntos.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni volvernos indiferentes; significa amar con libertad, sin cargar con lo que no nos corresponde. Cuando dejamos de controlar y entregamos a Dios aquello que está fuera de nuestras manos, recuperamos la paz y podemos ayudar sin hacernos daño. El desapego nos enseña a confiar en Dios, asumir nuestra responsabilidad y permitir que cada persona se haga cargo de su propio camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga que no me corresponde necesito entregar hoy a Dios para recuperar mi paz?
¿Estoy dispuesto(a) a amar y ayudar sin controlar, confiando en que Dios también obra en la vida de los demás?

Meditación 2 de Septiembre.. Claridad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad que tenemos los codependientes de «ejercitarnos» para desarrollar la fe, solo así podemos estar claros que existe un plan divino desarrollándose para cada uno de nosotros, tanto en las situaciones buenas como en aquellos momentos difíciles que atravesamos en nuestra vida. Es el único camino para recuperarnos y sanar.

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Medita sobre esto:

Sé que lo mejor es confiar en Dios, pero a veces, me olvido de eso.
Cuando estamos en medio de una experiencia, es fácil olvidar que hay un Plan. A veces, todo lo que podemos ver es hoy.
Si tuviéramos que ver solo dos minutos del medio de un programa de televisión, tendría poco sentido. Sería un evento desconectado.
Si tuviéramos que ver a un tejedor cosiendo un tapiz por solo unos momentos, y enfocándonos solo en una pequeña parte del trabajo, no se vería hermoso. Parecería unos pocos hilos peculiares colocados al azar.
Con qué frecuencia utilizamos esa misma perspectiva limitada para mirar nuestra vida, especialmente cuando estamos atravesando un momento difícil.
Podemos aprender a tener una perspectiva cuando estamos atravesando esos tiempos de aprendizaje confusos y difíciles. Cuando estamos siendo aglutinados por eventos que nos hacen sentir, pensar y cuestionar, estamos en medio de aprender algo importante.
Podemos confiar en que algo valioso está siendo desarrollado en nosotros, incluso cuando las cosas son difíciles, incluso cuando no podemos orientarnos. La perspicacia y la claridad no aparecen hasta que hayamos dominado nuestra lección.
La fe es como un músculo. Debe ser ejercitado para crecer fuerte. Las experiencias repetidas de tener que confiar en lo que no podemos ver y las experiencias repetidas de aprender a confiar en que las cosas funcionarán, son lo que hace que nuestros músculos de fe crezcan fuertes.

«Hoy, confiaré en que los eventos en mi vida no son aleatorios. Mis experiencias no son un error. El Universo, mi Poder Superior y la vida no me están molestando. Estoy pasando por lo que necesito pasar para aprender algo valioso, algo que me preparará para la alegría y el amor que estoy buscando».

Mi Reflexión: Cuando atravesamos momentos difíciles, nuestra visión se limita y podemos olvidar que Dios sigue obrando, aun cuando no entendamos lo que sucede. Como en un tapiz, solo vemos algunos hilos, pero Él conoce el diseño completo. Confiar en Dios es ejercitar nuestra fe, especialmente cuando no podemos ver con claridad el propósito del camino. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situación estoy viviendo hoy que necesito entregar a Dios, confiando en que Él ve lo que yo todavía no puedo ver?
¿Estoy dispuesto(a) a fortalecer mi fe y esperar con confianza, aun cuando el propósito de esta etapa todavía no me sea revelado?.

Reflexión del Dia: 31 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace reflexionar en cómo piensa y siente una persona codependiente con referencia a su capacidad de cuidarse responsablemente. La Autora describe que estos pensamientos negativos se forjan desde la niñez, cuando nadie nos demostró amor e interés en nosotros, lo que desencadenó la desconfianza de nuestro propio poder interior.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros aprendimos estas cosas porque en nuestra niñez, alguien muy importante para nosotros fue incapaz de darnos el amor, la aprobación y la seguridad emocional que necesitábamos. De modo que hemos ido por la vida de la mejor manera posible, todavía buscando vaga o desesperadamente algo que nunca tuvimos. Algunos de nosotros todavía nos golpeamos la cabeza contra el cemento, tratando de obtener este amor de las personas que, al igual que mamá o papá, son incapaces de darnos lo que necesitamos. El ciclo se repite una y otra vez hasta que lo interrumpimos y lo detenemos. Se le llama asunto inconcluso.
Quizá se nos ha enseñado a no confiar en nosotros mismos. Esto sucede cuando tenemos un sentimiento y se nos dice que es malo o inadecuado. O cuando confrontamos una mentira o una inconsistencia y se nos acusa de estar locos. Perdemos la fe en esa parte profunda e importante de nosotros que experimenta sentimientos inapropiados, detecta la verdad y tiene confianza en su capacidad para manejar las situaciones de la vida. Muy pronto, podemos empezar a creer lo que nos han dicho de nosotros mismos: que no servimos, que estamos locos, que no se puede confiar en nosotros. Vemos a la gente a nuestro alrededor —personas a veces enfermas, con problemas, fuera de control— y pensamos, “ellos están bien. Deben estarlo. Me lo dijeron. De modo que debo ser yo. Debe haber algo fundamental que está mal en mí”. Nos abandonamos y perdemos la fe en nuestra capacidad para cuidarnos.

Mi Reflexión: A veces seguimos buscando en otros el amor, la aprobación y la seguridad que no recibimos en el pasado, sin comprender que ese vacío no tiene que gobernar nuestra vida para siempre. Dios conoce nuestras heridas, nuestra historia y nuestro verdadero valor. La recuperación comienza cuando dejamos de abandonarnos, recuperamos la confianza en nosotros mismos y permitimos que Dios sane aquello que quedó inconcluso en nuestro corazón. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué necesidad del pasado sigo buscando en otras personas y necesito hoy entregar a Dios para que Él sane mi corazón?
¿Puedo comenzar a creer que Dios me conoce, me ama y me capacita para confiar nuevamente en mí mismo y cuidar de mi vida?

Meditación 31 de Agosto… Separarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca que el primer paso para lograr desapegarnos es comprender que el control es una ilusión y no lleva a nada positivo, y luego mantener el equilibrio interno, dejando actuar a ese ser superior en quien se debe confiar plenamente Abrámonos al entendimiento que nuestra vida debe ser guiada y solo no podemos sanarnos.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Tomar un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llamar a Dios. Respirar profundamente. ¡Encontrar paz!. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca.

Mi Reflexión: Cuando entramos en el ciclo de reaccionar a las reacciones de otros, perdemos la paz y cedemos nuestro control. El desapego comienza cuando hacemos una pausa, dejamos de intentar controlar y buscamos serenidad. En ese espacio de calma podemos acudir a Dios, entregarle lo que no podemos cambiar y permitir que Él nos muestre cómo responder con sabiduría y amor. (Alpha),

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación está alterando hoy mi paz y necesito detenerme para entregársela a Dios?
Antes de reaccionar, ¿estoy dispuesto(a) a hacer una pausa, buscar la serenidad y permitir que Dios guíe mi respuesta?.

Reflexión del Dia: 30 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma que existe una sola vía para lograr sanar de esta enfermedad y es a través del «desapego». Has perdido tiempo negando esa verdad, te toca asumir que llego el momento de concretar esta práctica.

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Reflexiona sobre esto:

“Pero esto es tan importante para mí”, protestan muchos. “No me puedo desapegar”.
Si es tan importante para ti, yo sugiero que esa es la razón más importante para desapegarte. Escuché sabias palabras acerca del desapego de boca de niños chiquitos, de los míos. A veces mi hijo más pequeño, Shane, se queda abrazado a mi fuerte y largamente después de que le doy mimos. Me tambaleo. Pierdo el equilibrio, y me impaciento con él porque me sigue abrazando. Comienzo a resistírmele.
Tal vez lo hace para tenerme cerca más rato. Quizá sea una manera de controlarme. No lo sé. Una noche que hizo esto mi hija nos miró hasta que ella misma se sintió frustrada e impaciente.
“Shane”, le dijo, “hay un tiempo para soltarse”. Para cada uno de nosotros, llega un tiempo para soltarse. Sabrás cuándo ha llegado ese tiempo.
Cuando has hecho todo lo que se puede hacer, es tiempo de desapegarte. Maneja tus sentimientos. Enfréntate a tus miedos acerca de perder el control. Gana control sobre ti mismo y sobre tus responsabilidades. Dales a los demás la libertad para ser lo que son. Al hacerlo, te liberarás.

Mi Reflexión: A veces nos aferramos precisamente a aquello que más nos importa, porque tememos perderlo. Pero llega un momento en que amar también significa soltar y confiar en Dios. Cuando hemos hecho lo que nos corresponde, podemos entregar el resultado a Él, dejar de controlar y recuperar la libertad interior. Desapegarnos no es abandonar; es confiar. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación, persona o deseo me cuesta soltar porque temo perder el control, y puedo entregarlo hoy a Dios?
¿He hecho ya lo que me corresponde y estoy dispuesto(a) a dejar el resultado en las manos de Dios?