Meditación 15 de Agosto … Deja espacio para los sentimientos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que para quienes estamos acostumbrados a reaccionar ante cualquier «sentimiento» que aparezca en nuestra mente, resulta beneficioso que nos demos el tiempo para trabajar de forma consciente e ir entendiéndonos como personas. No hace falta que nos apuremos como solemos hacer las cosas. Este trabajo interior lleva su tiempo y toca que sepamos dosificarnos.

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Medita sobre esto:

Necesitamos darnos espacio a nosotros mismos y dárselo a los demás para trabajar con nuestros sentimientos.
Somos gente, no robots. Una parte importante de nosotros –quiénes somos, cómo crecemos, cómo vivimos está conectada a nuestro centro emocional. Tenemos sentimientos, a veces difíciles, a veces desgarradores, a veces explosivos, sobre los que necesitamos trabajar.
Al afrontar estos sentimientos y trabajar en ellos crecemos nosotros y los demás. En las relaciones, ya sea en una relación amorosa, en una amistad, en una relación familiar o en una relación de negocios, la gente necesita espacio para experimentar sus sentimientos y trabajar en ellos.
Algunos le llaman » atravesar el proceso».
Es irracional esperar de nosotros mismos o de los demás que no necesitamos tiempo y espacio para trabajar sobre nuestros sentimientos. Estaríamos disponiéndonos a nosotros mismos y a nuestras relaciones al fracaso si no nos damos este tiempo y este espacio en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para trabajar con los sentimientos. Necesitamos espacio y permiso para trabajar con estos sentimientos de la manera embarazosa, incómoda, a veces desordenada en que la gente trabaja sobre ellos.
Así es la vida. Así es el crecimiento. Así está bien. Podemos darle espacio a los sentimientos. Podemos dejar que la gente tenga tiempo y permiso para trabajar sobre sus sentimientos. No tenemos que mantenernos a nosotros mismos y mantener a los demás bajo una rienda tan tirante. Mientras trabajamos sobre nuestros sentimientos no tenemos que gastar energía innecesaria reaccionando a cada sentimiento que tengamos nosotros mismos o los demás. No tenemos por qué tomar tan en serio nuestros sentimientos, ni los sentimientos de los demás, mientras nosotros o ellos estamos en el proceso de trabajar sobre ellos.
Deja que los sentimientos fluyan y confía adónde te está llevando este flujo.

«Puedo fijar límites razonables para una conducta y, aun así dejar espacio para todo un rango de emociones».

Mi Reflexión: Los sentimientos necesitan tiempo, espacio y aceptación. No todo lo que sentimos requiere una respuesta inmediata; algunas emociones simplemente necesitan ser reconocidas, comprendidas y procesadas. Darnos permiso para atravesar nuestras emociones —y permitir que otros hagan lo mismo— es una forma de madurez y respeto. Podemos establecer límites saludables sin exigir que nosotros mismos o los demás dejemos de sentir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me permito sentir sin reaccionar inmediatamente?
¿Estoy dando a los demás espacio para procesar lo que sienten?

Reflexión del Dia: 14 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera la importancia de sanar de la codependencia. Existe un Programa exitoso como es la Terapia en Doce pasos de CoDA. Busca adscribirte a algún Grupo de ayuda cercano a tu localidad.

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Reflexiona sobre esto:

Hemos sido usados otra vez. No nos han apreciado otra vez. Hemos luchado tanto por ayudar a la gente, de ser buenos con ella. Nos lamentamos, “¿Por qué? “ “¿Por qué me pasa esto SIEMPRE a mí?” Otra persona nos ha pisoteado, nos ha golpeado. Y pensamos: “¿Siempre seremos víctimas?” Probablemente, si no dejarnos de rescatar y de cuidar a los demás como si fuéramos su nana.
Muchos codependientes, en alguna época de su vida, fueron verdaderas víctimas, del abuso, de la negligencia, del abandono, del alcoholismo de otro, o de cualquier otra situación que puede hacer víctima a la gente. Estuvimos, en algún momento, realmente desvalidos e incapacitados para protegernos o solucionar nuestros problemas. Algo nos sobrevino, algo que no pedimos, y que nos hirió terriblemente. Eso es triste, verdaderamente triste. Pero un hecho todavía más triste es que muchos de los codependientes empezamos a vernos a nosotros mismos como víctimas. Nuestra dolorosa historia se repite. Como sus nanas, permitimos que la gente nos victimice, y participamos en nuestra victimización al seguir perpetuamente rescatando a la gente.
Rescatar o cuidar no son un acto de amor. El triángulo del drama es un triángulo de odio. Alimenta y mantiene el odio hacia uno mismo, y es un obstáculo para la expresión de nuestros sentimientos hacia los demás. El triángulo y los papeles cambiantes de rescatador, perseguidor y víctima son el proceso visible que atravesamos. Cambia el papel que desempeñamos y nos sobrevienen los cambios emocionales tan cierta y tan intensamente como si estuviéramos leyendo un libreto. Podemos completar el proceso en segundos, experimentando tan sólo emociones ligeras al cambiar de papel. O bien podemos llevarnos años en completar el triángulo y engendrando así una explosión mayor. Podemos, y muchos lo hacemos, rescatar veinte veces en un día.

Mi Reflexión:Este texto nos invita a reconocer que ayudar no significa asumir la responsabilidad de la vida de los demás. Cuando rescatamos constantemente, podemos terminar agotados, resentidos y sintiéndonos víctimas de aquello mismo que decidimos hacer. Salir de ese círculo implica aprender a poner límites, respetar la responsabilidad de cada persona y cuidar también de nosotros mismos. El verdadero amor no controla ni rescata: acompaña, respeta y permite que cada uno enfrente sus propias decisiones y consecuencias.(Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy ayudando por amor o por sentirme responsable?
¿Qué límite necesito establecer para cuidar de mí misma?

Reflexión del Dia: 13 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» expone que las conductas reaccionarias del codependiente se deben a su apego afectivo por quienes le rodean. Esta conducta es señal inequívoca de baja autoestima. Debe enfocarse en asistir a terapia para incluir cambios, desafíos y retos.

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Reflexiona sobre esto:

Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.
A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo. (Pero no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí?) A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante, ¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo! Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te lastiman.

Mi Reflexión: No todo merece una reacción inmediata. Cuando reaccionamos impulsivamente, podemos quedar atrapados en un círculo que aumenta el conflicto y nos roba la paz. Aprender a detenernos, respirar y observar lo que realmente está ocurriendo nos permite responder con mayor sabiduría. Dejar de reaccionar no significa ser indiferentes; significa recuperar nuestra libertad para elegir cómo responder. Cuando dejamos de alimentar aquello que nos altera, recuperamos energía para atender lo verdaderamente importante. (Alpha).

Dos preguntas para reflexionar:
¿Qué reacción necesito aprender a detener?
¿Cómo puedo responder hoy desde la paz y no desde el impulso?

Reflexión del Dia: 12 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que el codependiente asuma un comportamiento saludable responsabilizándose de si mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Sobreinvolucarnos de alguna manera puede mantenernos en un estado de caos; puede mantener a la gente que nos rodea en ese estado. Si concentramos toda nuestra energía en la gente y en los problemas, nos queda poco para dedicar el acto de vivir nuestra propia vida. Y ya hay bastante preocupación y responsabilidad en el ambiente. Si la tomamos toda nosotros, no queda nada para la gente que nos rodea. Esto nos hace trabajar en exceso a nosotros y quitarles bastante trabajo de encima a los demás. Y aún más, preocuparnos por la gente y por los problemas no funciona. No resuelve los problemas, no ayuda a los demás y no nos ayuda a nosotros mismos. Es energía desperdiciada.

Mi Reflexión: Asumir como propios los problemas de otros puede robarnos la energía que necesitamos para vivir nuestra propia vida. Ayudar no significa cargar con responsabilidades que no nos corresponden. Cuando aprendemos a poner límites y a confiar en que cada persona debe asumir su parte, recuperamos nuestra paz y también permitimos que otros crezcan en responsabilidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué problemas estoy cargando que realmente no me corresponden?
¿Qué necesito soltar hoy para recuperar mi paz y atender mi propia vida?

Reflexión del Dia: 8 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la importancia de recuperarse de la codependencia. Asumir la responsabilidad por su propia vida es la misión más relevante del codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?
¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?

Mi Reflexión: No todo lo que sucede merece una reacción inmediata o desproporcionada. La sabiduría consiste en detenernos, reconocer lo que sentimos y examinar la situación con honestidad antes de responder. Muchas veces el dolor se intensifica cuando hacemos suposiciones, cargamos responsabilidades que no nos corresponden o tomamos como personales las acciones de los demás. Dios nos invita a mirar cada circunstancia con serenidad y verdad. Cuando llevamos nuestras emociones a Su presencia y las procesamos con humildad, descubrimos que no todo es tan grave como parecía. La paz nace cuando dejamos de reaccionar impulsivamente y aprendemos a responder con discernimiento. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando a los hechos o a mis temores e interpretaciones?
¿Qué verdad necesita mostrarme Dios para responder con paz y sabiduría?

Reflexión del Dia: 7 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma la necesidad que el codependiente asume prontamente un cambio en su estilo de vida. Pasar de sentirse inútil a servir a si mismo, cuidándose con amor.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos codependientes se vuelven lo que la gente llama adictos al drama o a la crisis. Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas. Si vivimos con la suficiente cantidad de desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda. Luego de un tiempo, si nos acostumbramos tanto a involucrar nuestras emociones con problemas y crisis que podemos llegar a apropiarnos de problemas que no nos conciernen y permanecer involucrados en ellos. Incluso podemos comenzar a hacer líos o a hacer los problemas más grandes de lo que son para crearnos una situación estimulante. Esto es verdad especialmente si hemos descuidado mucho nuestras propias vidas y sentimientos.
Cuando estamos involucrados en un problema, sabemos que estamos vivos. Cuando el problema se resuelve, podemos sentirnos vacíos y sin sentimientos. No tenemos nada que hacer. Estar en crisis se convierte en algo cómodo, y nos salva de nuestra monótona existencia. Es como volverse adicta a las telenovelas, excepto que las crisis diarias se suceden en nuestras vidas y en las de nuestros amigos y familiares.

Mi Reflexión: Cuando el conflicto se vuelve una costumbre, la paz puede parecernos extraña. Sin darnos cuenta, podemos llenar nuestra vida con problemas ajenos o exagerar las dificultades para sentir que tenemos un propósito. Sin embargo, Dios no nos llamó a vivir en una crisis permanente, sino a caminar en su paz. La verdadera plenitud no nace del drama, sino de una vida centrada en Cristo, donde encontramos identidad, propósito y serenidad, aun en medio de las dificultades. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy dedicando más energía a los problemas que a cultivar la paz que Dios me ofrece?
¿Qué cambios puedo hacer para centrar mi vida en Cristo y no en las crisis?

Reflexión del Dia: 6 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de dependencia afectiva que desarrolla el codependiente, hasta el punto de «conformarse» con lo poco que puede brindarle de atención y afecto la persona a la cual esta apegado. Esta situación de apego mas critico lo lleva incluso a «limitar» sus relaciones, para luego quedarse solo dependiendo aun mas de esa persona. Es un verdadero «drama».

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Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

Mi Reflexión: Cuando buscamos en otra persona la seguridad, el valor o la felicidad que solo Dios puede darnos, corremos el riesgo de conformarnos con relaciones que no nos edifican. El miedo a la soledad puede llevarnos a aceptar menos de lo que merecemos como hijos de Dios. Sin embargo, la verdadera libertad comienza cuando reconocemos que nuestra identidad y nuestro valor no dependen de la aprobación o la presencia de alguien más, sino del amor incondicional del Señor. Al fortalecer nuestra relación con Él, aprendemos a establecer límites saludables y a construir vínculos basados en el respeto, el amor y la verdad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me estoy conformando con menos de lo que Dios desea para mis relaciones por temor a quedarme solo(a)?
¿Estoy buscando mi seguridad emocional en las personas o en el amor y la fidelidad de Dios?

Meditación 6 de Agosto… Irás a donde mires

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe asumir que el lugar donde esta es el correcto para prepararse a caminar hacia nuevos escenarios que le favorecen en su recuperación.

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Medita sobre esto:

Solo había un árbol en el área de aterrizaje. La mayoría de sus hojas habían sido arrancadas por los vientos invernales. No quería pegarle, pero eso es exactamente lo que hice.
Mi paracaídas se abrió justo sobre el área de aterrizaje de los alumnos, una bendición para alguien tan nuevo e inseguro como yo. Volé por el costado del campo, giré sobre la pata de la base y luego me volví con cuidado hacia mi aproximación final del mismo modo que sido enseñado Ahí estaba, el árbol, sus ramas flacas levantándose para mí. Fue todo lo que pude ver a partir de ese momento. No podía quitar mis ojos de eso. Por un momento pensé que podría aclararlo. «NO HAY VUELTAS BAJAS, NO HAY VUELTAS BAJAS», seguía gritando en mi oído mientras me desplazaba cada vez más hacia el árbol.
Me vi hundirme en eso.
La risa y los aplausos se desviaron del área de empaque.
Más tarde, otro saltador me llevó a un lado para hablar. «¿Sabes por qué chocas contra el árbol?», Preguntó ella.
«Sí, he dicho. «Estuvo en mi camino».
«Hay más que eso», dijo. «Tuviste mucho tiempo para apartarte del camino del árbol. En cambio, te observaste a ti mismo aterrizar allí mismo. Siempre irás a donde mires. Mire algo lo suficientemente largo como para ser consciente de la posibilidad de problemas, pero no se fije en el objeto. Si no quieres aterrizar encima de algo, deja de mirarlo con tanta fuerza».
A veces nos enfocamos tanto en lo que no queremos y lo que tememos, eso es todo lo que podemos ver. Nos obsesionamos con eso, nos preocupamos y reflexionamos en nuestras cabezas. Es todo de lo que podemos hablar, pensar o sentir. Luego, cuando nos acercamos directamente a él, nos preguntamos dónde nos equivocamos. Después de todo, era lo mismo que habíamos estado tratando de evitar.
La moraleja de esta historia es simple y dulce. Mira a dónde vas, pero recuerda que irás a donde mires.
Sepa lo que no quiere. Libera tus miedos. Manténgase alerta a los peligros que se avecinan en su vista periférica. Tu mente es más poderosa de lo que crees. Si pones toda tu concentración y energía en algo, ahí es exactamente donde irás.

«Dios, ayúdame a ser consciente y enfocar mi energía hacia donde quieres que vaya».

Mi Reflexión: Aquello en lo que fijamos nuestra mirada termina influyendo en la dirección de nuestra vida. Cuando vivimos concentrados en nuestros miedos, fracasos o problemas, corremos el riesgo de permitir que ellos definan nuestras decisiones y nuestro futuro. Dios nos invita a reconocer los peligros, pero no a permanecer atrapados en ellos. La fe nos anima a levantar la vista y enfocarnos en sus promesas, su propósito y su fidelidad. Cuando nuestros ojos permanecen puestos en el Señor, el temor pierde fuerza y la esperanza comienza a guiar nuestros pasos. (Alpha).

Para reflexionar:
¿En qué estoy enfocando hoy mis pensamientos: en mis temores o en las promesas de Dios?
¿Qué necesito dejar de mirar para poder avanzar con confianza hacia el propósito que Dios tiene para mi vida?

Reflexión del Dia: 4 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la necesidad imperiosa que el codependiente asuma el control de su vida y deje atrás las situaciones que involucren intervenir y controlar a los otros.

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Reflexiona sobre esto:

Estoy convencida de que mostramos la mayoría de nuestras conductas codependientes en esta etapa, obsesionándonos, controlando, reprimiendo sentimientos. También creo que muchas de nuestras sensaciones de “locura” están vinculadas a esta etapa. Nos sentimos enloquecer porque nos estamos mintiendo. Nos sentimos enloquecer porque creemos en las mentiras de otras personas. Nada nos ayudará con más rapidez a sentir que estamos enloqueciendo que caer en la mentira de los demás. Creer en mentiras rompe el núcleo de nuestro ser. La parte profunda, instintiva de nosotros sabe la verdad, pero hacemos a un lado esa parte diciéndole, “¡Estás mal, Cállate”!

Mi Reflexión: Cuando negamos lo que sentimos, justificamos lo injustificable o aceptamos las mentiras que otros dicen sobre nosotros, comenzamos a perder la paz interior. Dios, sin embargo, nos llama a caminar en la verdad, porque solo la verdad trae libertad y sanidad. Escuchar su voz por encima de las voces del miedo, la culpa o la manipulación nos permite recuperar nuestra identidad y volver a confiar en el discernimiento que Él ha puesto en nuestro corazón. La recuperación comienza cuando dejamos de negar la realidad y tenemos el valor de abrazar la verdad que Dios nos revela. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Qué mentira he estado creyendo acerca de mí mismo, de los demás o de Dios que necesita ser reemplazada por la verdad?
* ¿Estoy dispuesto a escuchar la voz de Dios, aunque confronte aquello que durante mucho tiempo he preferido negar?

Reflexión del Dia: 2 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente afirma que la codependencia desvirtúa la esencia de la persona que la padece. Se acostumbra tanto a darse a los demás, es desmedro de sí mismo, que asume que ese es su misión de vida.

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Reflexiona sobre esto:

Reaccionar casi nunca funciona. Reaccionamos demasiado aprisa, con demasiada intensidad y urgencia. Rara vez podemos hacer lo más adecuado cuando nos encontramos en ese estado mental, Resulta irónico que no se nos requiera para hacer las cosas en este estado mental. Poco hay en nuestras vidas que no podamos hacer mejor si permanecemos apacibles. Pocas situaciones —no importa qué tanto parezcan demandarlo— pueden mejorarse si perdemos los estribos.
Entonces, ¿por qué lo hacemos?
Reaccionamos porque estamos ansiosos y temerosos de lo que está sucediendo, de lo que podría suceder y de lo que ha sucedido.
Muchos reaccionamos como si todo fuera una crisis porque hemos vivido tantas crisis durante tanto
tiempo que la reacción a la crisis se ha convertido en un hábito.
Reaccionamos porque pensamos que no deberían estar sucediendo las cosas como suceden.
Reaccionamos porque no nos sentimos bien con nosotros mismos.
Reaccionamos porque la mayoría de la gente reacciona.
Reaccionamos porque pensamos que tenemos que reaccionar.
No tenemos que hacerlo.
No debemos tener tanto miedo de la gente. Son gente como nosotros.
No tenemos que abdicar a nuestra paz. No sirve de nada. Disponemos de los mismos recursos y hechos cuando estamos en paz que de los que disponemos cuando estamos en un estado frenético y caótico.
De hecho disponemos de más recursos porque nuestras mentes y emociones están libres de actuar a su mayor potencial.
No debemos abdicar a nuestro poder para pensar y sentir por cuenta de los demás. Tampoco eso se requiere de nosotros.

Mi Reflexión: La reacción impulsiva casi siempre nace del miedo, mientras que la respuesta sabia nace de la paz. Cuando permitimos que las emociones gobiernen nuestras decisiones, es fácil perder la serenidad y actuar de maneras que después lamentamos. Dios, en cambio, nos invita a detenernos, confiar en su dirección y responder con prudencia. La calma no es señal de debilidad, sino de una fe que descansa en la certeza de que Él sigue teniendo el control. Cuando nuestro corazón permanece en paz, podemos discernir mejor, actuar con sabiduría y conservar la libertad que Dios nos ha dado. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situaciones o personas suelen provocar en mí reacciones impulsivas en lugar de respuestas guiadas por la paz de Dios?
¿Cómo puedo cultivar un corazón sereno que confíe en Dios antes de actuar o tomar una decisión?