Reflexión del Dia: 9 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que la clave para liberarse de apego afectivo es soltar o dejar ir aquello que nos impide crecer y mejorar nuestra estima propia.

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Reflexiona sobre esto:

El apego afectivo suele ofrecer recompensas inmediatas que parecen satisfacer necesidades emocionales profundas. Puede hacernos sentir útiles, indispensables, seguros o con la ilusión de mantener el control sobre las personas y las circunstancias. Sin embargo, estas recompensas son pasajeras y, con el tiempo, generan ansiedad, dependencia y desgaste emocional. La verdadera libertad comienza cuando aprendemos a amar sin controlar, a servir sin perder nuestra identidad y a confiar en Dios por encima de nuestras emociones. Solo así experimentamos relaciones más sanas, equilibradas y edificantes.

Mi Reflexión: Esta lectura me hizo reconocer que, muchas veces, busqué seguridad y valor en las personas en lugar de encontrarlo en Dios. Comprendo que aferrarme emocionalmente a alguien nunca podrá darme la paz que solo Él puede ofrecer. Hoy elijo cultivar relaciones sanas, libres del control y fundamentadas en el amor, la confianza y el respeto mutuo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en una persona la seguridad y el valor que solo Dios puede darme? ¿Mis relaciones reflejan amor genuino o una necesidad de controlar y depender de los demás? Comparte tus vivencias aquí.

Meditación 9 de Julio … Gasta de más y gasta de menos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad de asumir responsabilidad económica en nuestra vida de codependientes, pero que ello no limite tanto adquirir lo que deseemos.

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Medita sobre esto:

Yo solía darle unas palizas mortales a mi marido con mi tarjeta de crédito. Me hacía sentir que tenía algún control, alguna manera de desquitarme de él. (Anónimo).

Me pasé diez años comprándome de todo en las ventas de garage. Ni siquiera me compré un par de zapatos nuevos. Todo ese tiempo que me estuve privando, mi esposo se la pasaba apostando en el juego, especulando en negocios arriesgados y haciendo lo que le daba la gana con el dinero. Aprendí que cuando tomé la decisión de que merecía tener las cosas que quería, y tomé la decisión de comprar algo que quería, había suficiente dinero para hacerlo. No se trataba de ser frugal; se trataba de privarme a mí misma y ser una mártir. (Anónimo).

Comprar compulsivamente o gastar en exceso nos puede dejar un sentimiento temporal de poder o satisfacción, pero al igual que otras conductas fuera de control, tiene predecibles consecuencias negativas. Gastar de menos nos puede dejar sintiéndonos víctimas también.
Hay una diferencia entre gastar responsablemente y la privación del mártir. Hay una diferencia entre tratarnos bien económicamente a nosotros mismos y gastar en exceso. Podemos aprender a discernir la diferencia. Podemos desarrollar hábitos de gasto responsables que reflejan una alta autoestima y amor hacia nosotros mismos.

«Hoy lucharé por lograr el equilibrio en mis hábitos de gastar. Si estoy gastando en exceso, me detendré y lidiaré con lo que está ocurriendo en mi interior. Si estoy gastando de menos o me estoy privando, me preguntaré a mí mismo si eso es necesario y qué es lo que quiero».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que mis decisiones económicas también reflejan la condición de mi corazón. Dios me invita a administrar con sabiduría lo que me ha confiado, sin usar el dinero para llenar vacíos emocionales ni privarme de manera innecesaria. El verdadero equilibrio nace cuando encuentro mi seguridad y mi valor en Él, y no en lo que compro o dejo de comprar. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Mis hábitos al gastar reflejan sabiduría o están siendo impulsados por emociones no resueltas? ¿Estoy administrando los recursos que Dios me ha confiado con equilibrio, gratitud y contentamiento? Comparte aquí.