Reflexión del Dia: 19 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» nos hace reflexionar en las distintas formas que llegamos a ser «Cuidadores», imponiéndonos desde la niñez que cuidar a los demás es una obra de desprendimiento y un deber. Pretender inculcarnos que la falta de egoísmo pasa por demostrar cuánto somos capaces de «sacrificar» para que los otro reciban nuestra atención permanente y cuidados, siendo que en algunos casos, ellos pueden cuidarse solos. Esa programación debe ser desmontada para que podamos sanar.

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Reflexiona sobre esto:

A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.
Podemos haber sido enseñados para ser responsables de otras personas pero no de nosotros mismos.
A algunas mujeres se les inculcó que las buenas madres y esposas eran cuidadoras. Que se requería y esperaba de ellas que fueran cuidadoras. Que era su deber. Algunos hombres creen que los buenos padres y esposos son cuidadores, superhéroes responsables de satisfacer toda necesidad de cada miembro de la familia.
A veces se establece un estado parecido a la codependencia cuando una persona está al cuidado de bebés y niños pequeños. Cuidar niños pequeños requiere que una persona se olvide de sus necesidades, que haga cosas que no desea hacer, que acalle sus sentimientos y deseos (los alimentos a las 4 a.m. por lo general sólo cubren las necesidades de la persona que está siendo alimentada), y de asumir responsabilidad total por otro ser humano. Cuidar de los niños no es rescatar. Esa es una responsabilidad real y no es el tipo de cuidar de otro al que me refiero. Pero si esa persona no comienza a cuidar también de sí misma, pronto empezará a sentir la depresión de la codependencia

Mi Reflexión: Cuidar de los demás es una expresión hermosa de amor, pero no significa olvidarnos de nosotros mismos. Dios nos enseña a servir con un corazón dispuesto, pero también a reconocer nuestros límites y nuestras propias necesidades. Cuando ponemos nuestra confianza en Él, dejamos de sentir que debemos resolverlo todo y aprendemos a servir sin culpa, sin control y sin agotarnos. Dios es quien sostiene nuestras vidas y nos capacita para cuidar de otros sin dejar de cuidarnos nosotros mismos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy cuidando a los demás desde el amor o desde la necesidad de sentirme indispensable?
¿Qué área de mi vida necesito entregar nuevamente a Dios para aprender a cuidarme sin culpa?

Meditación 19 de Agosto… Claves de la mañana

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza sobre la necesidad de Confiar en lo que la vida nos tiene reservado cada día y cómo debemos obedecer los regalos que nos ofrece para pasar un día armonioso. No tenemos que temer, ese Ser Superior está enviándonos lo que necesitamos. El es nuestro proveedor ¡Aceptémoslo!

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Medita sobre esto:

Hay un mensaje importante para nosotros a primera hora todos los días.
A menudo, una vez que empezamos con el día, es posible que no escuchemos tanto a nosotros mismos y a la vida como lo hacemos en aquellos momentos en que despertamos por primera vez.
Un momento ideal para escucharnos a nosotros mismos es cuando estamos en silencio, nuestras defensas están bajas, y somos abiertos y más vulnerables.
¿Cuál es el primer sentimiento que nos invade, la sensación de que tal vez estamos tratando de evitar durante el día a día? ¿Estamos enojados, frustrados, heridos o confundidos? En eso debemos centrarnos y trabajar. Ese es el problema que debemos abordar.
Cuando despiertas, ¿cuál es la primera idea o pensamiento que entra en tu mente? ¿Necesita terminar un proyecto a tiempo? ¿Necesitas un día divertido? Un día de descanso?
¿Te sientes enfermo y necesitas cuidarte? ¿Estás en un estado de ánimo negativo? ¿Tienes un problema que resolver con alguien?
¿Necesitas decirle algo a alguien? ¿Algo te esta molestando? ¿Hay algo que se siente particularmente bien?
¿Se le ocurrió una idea, algo que podría obtener o hacer que se sentiría bien?
Cuando despiertas, ¿cuál es el primer problema que se presenta? No tienes que tener miedo. No tienes que apresurarte. Puedes quedarte quieto y escuchar, y luego aceptar el mensaje.
Podemos definir algunas de nuestras metas de recuperación para el día escuchando el mensaje de la mañana.

«Dios, ayúdame a dejar de lado mi necesidad de resistir el flujo armónico de la vida. Ayúdame a aprender a seguir la corriente y a aceptar la ayuda y el apoyo que me tienes que ofrecer».

Mi Reflexión: Cada mañana puede ser una oportunidad para detenernos y escuchar lo que ocurre dentro de nosotros antes de comenzar con las exigencias del día. Nuestros primeros pensamientos y sentimientos pueden mostrarnos necesidades que hemos estado ignorando. No necesitamos resolverlo todo inmediatamente. Podemos escuchar con calma, llevarlo a Dios y permitir que Él nos muestre cuál debe ser nuestro siguiente paso. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué sentimiento aparece primero en mí al despertar?
¿Qué creo que Dios quiere mostrarme a través de ese sentimiento hoy?