Aceptación

Acepto todas las partes de mí misma…

Lo más importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en un todo es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con todas nuestras múltiples partes. Aceptémonos cuando actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos asustamos y cuando demostramos nuestro amor, cuando nos comportamos tontamente y cuando nos mostramos brillantes e ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos. Todo esto son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de nuestros problemas provienen de que rechazamos partes de nosotros mismos: no nos amamos total e incondicionalmente.

Que la mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de vergüenza. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta plenitud no estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos convertimos en seres íntegros y sanos.

Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo.

Empieza a ser amable contigo ahora mismo.

Afirmacion: Mírate en el espejo y di:
«Me amo y me acepto exactamente tal como soy» ¿Qué es lo que te viene a la mente? Observa cómo te sientes. Quizá sea esto el centro de tu problema».

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

Dejo marchar la necesidad de ser perfecta

Cuando estoy preparada para dejar marchar una vieja costumbre, aparece como un problema. Estoy aprendiendo a identificar mis problemas como mensajeros provenientes de un lugar profundo de mi interior que anhela ser amado. Le pido al Universo que me ayude a dejar marchar el temor, y me permito tener una nueva comprensión. Estoy aprendiendo a ser amable con mis hábitos y creencias negativas. Antes solía decir: «Quiero librarme de eso»; ahora se que he creado todos mis hábitos para un propósito determinado. De modo que dejo marchar los viejos hábitos con amor y encuentro maneras mas positivas de satisfacer esas necesidades.

Todos mis nuevos hábitos me apoyan positivamente.

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones para sanar su vida).

Afirmaciones Positivas


«Por una vez voy a respetar mis propios limites y los de los demás».

«Por una vez voy a ser vulnerable con alguien en quien confío».

«Por una vez voy a aceptar un cumplido y a conservarlo en mi corazón mas allá de un mero instante fugaz. Respirare hondo y dejare que el cumplido me haga bien».

«Por una vez voy a actuar de una forma que admiraria si viniese de otra persona».

«Soy un hijo de Dios».

«Soy una persona valiosa».

«Soy una persona que merece la pena».

«Soy hermoso por dentro y por fuera».

«Me quiero a mi mismo incondicionalmente».

«Me puedo permitir disfrutar de bastante tiempo libre sin sentirme culpable».

«Merezco ser amado por mi mismo y por los demás».

«Soy querido porque merezco que me quieran».

«Me merezco amor, paz, prosperidad y serenidad».

«Me perdono por herirme a mi mismo y a los demás».

«Me perdono por aceptar tener relaciones sexuales cuando lo quería era amor».

«Estoy dispuesto a aceptar que me quieran».

«No estoy solo. Soy uno con Dios y el Universo».

«Soy integro y bueno».

«Soy capaz de cambiar».

«El dolor que podría sentir por el hecho de recordar no puede ser peor que el que siento por el hecho de saber y no querer recordar».

(Codependientes Anónimos, 1988, inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).

Somos energía…


Viajamos interminablemente a través de la eternidad. Tenemos una vida tras otra. Lo que no resolvamos en una vida, lo resolveremos en alguna otra.

¡La muerte no existe! Nuestro espíritu nunca puede sernos arrebatado, porque es nuestra parte eterna. Ningún razonamiento puede arrebatárnoslo. Ningún malestar puede arrebatárnoslo. No existe muerte que nos lo pueda arrebatar, porque el espíritu es eterno. Es la parte de nosotros que permanece para siempre.

Todas las personas que han abandonado el planeta están todavía aquí en pura esencia y puro espíritu. Siempre han estado y siempre estarán. Es verdad que no volveremos a encontrarnos con su cuerpo físico, pero cuando abandonemos el nuestro, nuestros espíritus se conectarán. No hay pérdida.

No hay muerte. No hay otra cosa que un reciclar de energías… un cambio de forma. Cuando nos conectamos con nuestro espíritu, vamos más allá de todas las mezquindades. ¡Nuestro entendimiento es tan grande! Nuestro espíritu —nuestra alma, la esencia misma de nuestro ser— está siempre a salvo, siempre fuera de peligro y siempre vivo. Y así es.

(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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