Meditación 5 de Octubre… Conocimiento

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que cada persona transita su sendero para alcanzar el autoconocimiento; y en nuestro caso será gradual. Podemos necesitar ayuda de nuestro Poder Superior y cuando todo este listo alcanzaremos la experiencia de aprendizaje en el tiempo correcto.

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Medita sobre esto:

¡Aprende a dejarte guiar por la verdad!

Sabremos lo que necesitemos saber cuando necesitemos saberlo. No tenemos por qué sentirnos mal por tomarnos nuestro tiempo para llegar a conocernos a nosotros mismos. No tenemos que forzar este autoconocimiento o esta conciencia antes de tiempo.
¡Sí! Tal vez el mundo entero vio una verdad particular en nuestra vida y nosotros la negamos, hasta que estuvimos listos para lidiar con ella. Ese es asunto nuestro ¡y nuestro derecho! nuestro proceso nos pertenece y descubriremos nuestras verdades en el momento correcto, cuando estemos listos, cuando esté completa la experiencia de aprendizaje.
El concepto de mayor autocrecimiento que podemos desarrollar para nosotros mismos y para los demás es permitirnos tener nuestro propio proceso. Podemos dar y recibir apoyo y aliento mientras atravesamos este proceso. Podemos escuchar a los demás y decir lo que pensamos.
Podemos fijar límites y cuidar de nosotros mismos cuando se necesite. Pero seguimos dándonos a nosotros mismos y a los demás el derecho a crecer a nuestro propio ritmo, sin juzgar, y con mucha confianza en que todo está bien y de acuerdo con lo programado.
Cuando estemos listos, cuando llegue el momento adecuado y cuando nuestro Poder Superior esté listo, sabremos lo que necesitemos saber.

«Hoy dejaré que yo y los demás crezcamos y cambiemos a nuestro propio ritmo y de acuerdo con nuestro propio programa de tiempo. Confío en que se me ayudará con conocimientos acerca de mí mismo y con las herramientas para lidiar con este autoconocimiento, en el momento adecuado».

Mi Reflexión: Cuando estamos transitando el proceso de autodescubrimiento vamos a tener que lidiar con sentimientos encontrados, que van desde asumir la responsabilidad de llegar a conocernos realmente hasta permitirnos ayuda de personas que igual que nosotros han pasado por lo mismo. Cuando alcancemos el entendimiento de lo que ocurre tenemos todo el derecho mantenernos firmes en lo que creemos, significa esto que cada quien llega a las convicciones propias en tiempos distintos. Nosotros debemos darnos ese permiso hasta estar listas para aprender de las experiencias. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Estás transitando el proceso de autodescubrimiento personal?
¿Cómo estás haciéndolo?

Meditación 28 de Septiembre … El Poder de la Rendición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la espiritualidad en la recuperación de la codependencia como una búsqueda de significado y propósito en la vida. Al conectarse con una dimensión espiritual, los individuos pueden encontrar un sentido más profundo en sus experiencias y relaciones.

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Medita sobre esto:

En la codependencia, a menudo hay un impulso de controlar y manipular las situaciones y las personas para sentirse seguros. Melody Beattie enfatiza la importancia de rendirse a una fuerza superior, lo que puede ser entendido como Dios o el universo. La rendición implica reconocer que no tenemos control absoluto y que necesitamos confiar en algo más grande que nosotros mismos.
También destaca la práctica de la oración y la meditación como herramientas esenciales en la recuperación. Estas prácticas pueden ayudar a los codependientes a conectarse con lo divino, a encontrar calma en momentos de caos emocional y a desarrollar una mayor claridad y sabiduría interior.
puedes explorar cómo esta dimensión espiritual puede ser una herramienta poderosa para el crecimiento personal, la sanación emocional y la construcción de relaciones más saludables y equilibradas.
Desde una perspectiva espiritual, la autoaceptación y el perdón son componentes fundamentales. Aprender a perdonarse a uno mismo por errores pasados y desarrollar una compasión profunda hacia uno mismo son pasos importantes en el camino hacia la recuperación.
La relación con Dios o la espiritualidad puede ser una fuente de fortaleza interior y resiliencia. Puede ayudar a los individuos a enfrentar los desafíos de la vida con mayor serenidad y confianza.

Mi Reflexión: Reconozco que muchas veces he intentado controlar personas y situaciones buscando sentirme segura, cuando en realidad ese esfuerzo solo me ha producido cansancio y ansiedad. Estoy aprendiendo que rendirme no significa resignarme, sino reconocer humildemente mis límites y confiar en Dios aquello que no puedo controlar. La oración me ayuda a detenerme, escuchar y recordar que no tengo que resolverlo todo por mis propias fuerzas. También necesito aprender a perdonarme, aceptar mis errores y tratarme con la misma compasión que deseo recibir de otros. Cuando entrego el control a Dios y confío en su dirección, encuentro una fortaleza interior que me permite enfrentar la vida con mayor serenidad y relacionarme desde un lugar más libre y saludable. (Alpha).

Para Reflexionar:
¿Qué situación o persona sigo intentando controlar y necesito entregar verdaderamente a Dios?
¿Qué necesito perdonarme y aceptar de mí misma para caminar hacia una recuperación más libre, serena y confiada en Dios?

Meditación 20 de Septiembre … Espontaneidad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir sus imperfecciones, dejar ir la necesidad de controlarse así mismo y a los demás. En la medida que asumimos la recuperación vamos despertando ese verdadero ser que habita en nosotros y alcanzamos la «espontaneidad».

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Medita sobre esto:

En la recuperación estamos aprendiendo a dejarnos ir. Estamos aprendiendo a ser espontáneos.
La espontaneidad puede asustarnos a algunos de nosotros. Podemos temer la pérdida de control que implica la espontaneidad. Podemos seguir operando aún bajo las reglas codependientes que prohíben la espontaneidad: sé bueno; sé correcto; sé perfecto; sé fuerte; no te diviertas; y estate siempre en control.
Podemos asociar la espontaneidad con el actuar de una manera adictiva, compulsiva, autodestructiva o irresponsable. No es eso de lo que estamos hablando en la recuperación. La espontaneidad positiva implica expresar libremente lo que somos, de una manera divertida, sana, que no nos lastima y que no infringe los derechos de los demás.
Aprendemos a ser espontáneos y libres a medida que nos vamos haciendo más conscientes y vamos creciendo en autoestima. La espontaneidad surge a medida que se incrementa la confianza y la fe en nosotros mismos, y nos vamos sintiendo más seguros de nuestra capacidad de mantener límites sanos.
Ser espontáneos está en relación con nuestra capacidad para jugar y para lograr intimidad. Para llegar a todas esas deseables acciones, necesitamos ser capaces de dejar ir nuestra necesidad de controlarnos a nosotros mismos y de controlar a los demás, y entrar completa y libremente en el momento presente.
Deja ir la tirante rienda con que te detienes a ti mismo. ¿Qué importa si cometes un error? ¿Qué importa si te equivocas?.
Saborea tus imperfecciones. Permítete ser un poquito necesitado, un poquito vulnerable. ¡Corre un riesgo!
Podemos ser espontáneos sin hacernos daño a nosotros mismos o a los demás. De hecho, todo el mundo se beneficiará de nuestra espontaneidad.

«Hoy tiraré el libro de reglas y disfrutaré de ser como soy. Me divertiré un poco con el regalo de la vida, de mí mismo y de los demás».

Mi Reflexión: A veces hemos vivido bajo tantas exigencias —ser buenos, correctos, fuertes o perfectos— que olvidamos simplemente ser nosotros mismos. La recuperación nos invita a soltar ese control y permitirnos disfrutar, equivocarnos, ser vulnerables y vivir el presente con mayor libertad. Dios no nos pide que vivamos bajo el temor de equivocarnos, sino que aprendamos a confiar en Él mientras caminamos. Cuando nuestra seguridad deja de depender de tener todo bajo control, podemos abrirnos a la espontaneidad, al gozo y a las oportunidades que Él pone delante de nosotros. Ser espontáneos no significa actuar irresponsablemente, sino vivir con libertad, límites saludables y confianza en Dios. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué temor o necesidad de control me impide disfrutar con libertad la persona que Dios me ha permitido ser?
¿En qué área de mi vida necesito soltar el control, confiar más en Dios y permitirme disfrutar el presente?

Meditación 11 de Septiembre … Conflicto y Desapego

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refiere que durante las relaciones el codependiente maneja diversas reacciones, y puede caer en conflicto intentando ayudar a la otra persona; y cuando esto ocurre el desapego es una alternativa saludable. Los codependientes muchas veces no están preparados para esta tarea. Deben centrarse entonces, en continuar responsabilizándose de si mismo, y dejar que haya un mejor momento para abordar y recomponer ese vinculo afectivo.

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Medita sobre esto:

En una relación hay esas épocas maravillosas en que las cosas transcurren suavemente para ambas personas, y ninguna de las dos necesita concentrarse demasiado en el concepto del desapego. Pero hay esas épocas desafiantes en que una persona está en crisis o está cambiando, y necesitamos desapegarnos.
Luego están también esos ciclos estresantes donde ambas personas están lidiando con cuestiones muy intensas. Ambos están necesitados y ninguno tiene nada que dar.
Hay época en que desapegarnos y cuidar de nosotros mismos es difícil. Es sutil, en esos momentos, identificar el problema. Ambas personas están lidiando y curándose. Ninguna tiene mucho que dar. por lo menos por el momento. Y ambas se sienten particularmente necesitadas.
Ese es el problema.
¿Cuál es la solución?
Puede no haber una solución perfecta. El desapego sigue siendo la clave, pero puede resultar difícil cuando nosotros mismos necesitamos apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo apoyo más que ofreciéndolo.
Aun así podemos trabajar con el desapego. Aun así podemos manejar nuestros sentimientos. Podemos aceptarlo como un ciclo temporal en la relación y dejar de estar buscando que la otra persona nos de algo que él o ella no pueden dar por el momento.
Podemos también dejar de esperar que nosotros demos por el momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar acerca de él sin culpa ni avergonzar es un principio. Ingeniar sistemas de apoyo alternativos, o formas de satisfacer nuestras necesidades, ayuda. Seguimos siendo responsables de cuidar de nosotros mismos, aunque estemos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar
razonablemente que los conflictos de necesidades y el choque de asuntos por resolver se den en las relaciones más amorosas, más sanas.
Es uno de los ciclos del amor, de la amistad y de la familia. Si es una relación sana, la crisis no continuará indefinidamente.
Recuperemos nuestro equilibrio. La otra persona lo recuperará también. Podemos dejar de estar volviéndonos locos esperando que la otra persona esté equilibrada cuando no lo está.
Hablemos las cosas. Resolvamos las cosas. Mantengamos nuestras expectativas acerca de nosotros mismos, de los demás y de nuestras relaciones sanas y razonables.
Una buena relación será capaz de mantenerse y de sobrevivir a los malos tiempos. A veces, los necesitamos para que ambos podamos crecer y aprender por separado.
A veces, la gente que por lo general está ahí para apoyarnos no puede hacerlo. Podemos encontrar otra manera de cuidar de nosotros mismos.

«Hoy recordaré que mis mejores relaciones tienen tiempos malos. Si el mal es la norma, consideraré cuánto de deseable es la relación. Si el mal tiempo es un ciclo temporal, practicaré el comprenderme a mí mismo y a la otra persona. Dios mío , ayúdame a recordar que la ayuda y el apoyo que quiero y necesito no viene nada más en forma de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones sanas para cuidar de mí mismo si no dispongo de mi sistema normal de apoyo».

Mi Reflexión: Hay momentos en que una relación atraviesa tiempos difíciles y ambas personas están necesitadas y tienen poco para ofrecer. Esto no significa necesariamente que la relación esté mal; puede ser un ciclo temporal que requiere paciencia, comunicación y cuidado personal. Desapegarnos significa dejar de exigir al otro aquello que por ahora no puede darnos y buscar formas saludables de atender nuestras propias necesidades. Dios puede enseñarnos, aun en estos períodos difíciles, a recuperar nuestro equilibrio, respetar nuestros límites y confiar en que no dependemos de una sola persona para recibir el apoyo que necesitamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy aceptando con serenidad que la otra persona atraviesa un momento difícil, o sigo esperando que me dé lo que ahora no puede ofrecer?
¿Qué puedo hacer para cuidar de mí misma y, al mismo tiempo, permitir que Dios me muestre otras formas saludables de recibir apoyo?

Meditación 30 de Agosto… La gratitud no es negación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el practicar la «gratitud al Creador» se hace frecuentemente e indistinto de las circunstancias que estemos viviendo. aun en los momentos mas adversos. Los codependientes mantenemos una vida llena de sufrimiento y sentirnos deprimidos es recurrente, pues allí es valido «agradecer», aunque luzca ilógico ¡Hagamos de esta práctica algo cotidiano!

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Medita sobre esto:

La gratitud no es negación. Podemos practicar la gratitud sin negar cómo nos sentimos. Algunas veces necesitamos cambiar las circunstancias en nuestras vidas. Pero generalmente no podemos hacer eso hasta que aceptemos lo que tenemos y quiénes somos ahora.
Un desafío para practicar la gratitud es que las cosas que más necesitamos agradecer son a menudo las que nos causan más sufrimiento. Practicar la gratitud cuando más necesitamos hacerlo puede parecer el acto más antinatural del mundo.
Practicar la gratitud puede ser difícil cuando estamos deprimidos o sufriendo un profundo dolor. Algunas cosas en la vida son tan trágicas que nunca estaremos agradecidos de que el evento haya ocurrido.
No estoy agradecido por la muerte de mi hijo. Lo haría regresar en un abrir y cerrar de ojos si pudiera. Pero estoy agradecido de haberlo tenido en mi vida. Estoy agradecido por las lecciones que aprendí desde que murió. Y estoy agradecido de que estoy feliz de nuevo.

«Hoy, practicaré la gratitud rindiéndome ante Dios y confiando en su voluntad.

Mi Reflexión: La gratitud no significa negar el dolor ni fingir que todo está bien. Podemos llorar por lo perdido y, al mismo tiempo, reconocer aquello que Dios nos ha permitido recibir y aprender. Aun en medio del sufrimiento, la gratitud puede abrir nuestro corazón a la presencia de Dios y ayudarnos a confiar en Su voluntad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Puedo reconocer hoy algo por lo cual agradecer a Dios, aun en medio de aquello que todavía me duele?
¿Estoy dispuesto(a) a entregar mi dolor a Dios y confiar en que Él puede traer propósito y esperanza aun de las experiencias más difíciles?

Meditacion 29 de Agosto… La magia está en ti

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza que la vida con sus cambios nos ubica en escenarios diversos que debemos aceptar como suceden. Disfrutar el presente y dejar ir para vivir nuevas vivencias y con ello las experiencias maravillosas que nos ofrece la vida. Si nos aferramos a algo, detenemos el ciclo natural de expectativas, y al pasar esa etapa enfrentaremos otra y otra mas.Abrirse a esos cambios permite crecer.

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Medita sobre esto:

A veces, jugamos un poco a nosotros mismos.
Podemos estar tan cerca de alguien, creemos, que no tengo que dejarlo ir. O podemos ser tan exitosos en manifestar eventos en nuestras vidas, creemos que no tengamos que dejarlo ir. Cuando quiero algo, simplemente aparece.
Cada vez que nos olvidamos de dejarlo ir, la vida nos hará trotar de nuevo para recordar. No hay nada a lo que podamos aferrarnos en este mundo. En definitiva, todo lo que apreciamos requerirá que lo dejemos ir, en alguna forma o forma. Ese niño crecerá y se irá de casa. ¿Esa relación de amor que va tan maravillosamente? Un nuevo ciclo vendrá, en su tiempo. Esa amistad cambiará. ¿Ese trabajo que creías que siempre tendrías? Vaya, la compañía se fusionó. Tu posición ha cambiado.
Aunque las relaciones a largo plazo y el empleo seguro y la vida en esa casa se sienten bien, recuerda, esa no es tu seguridad.
Déjate ligar. Acércate a esa mujer, u hombre. Déjate disfrutar siendo amigo del mejor amigo que hayas tenido. Sé un padre amoroso, cien por ciento. Colócate en ese trabajo con todo tu corazón y alma.
Pero tu seguridad y alegría no están en esa otra persona o trabajo. ¡La magia está en ti!
No te enojes cuando llegue el momento en tu vida para dejarlo ir. Abre su corazón a esa persona, lugar o cosa, y diga: «Gracias por enseñarme a amar y ayudarme a crecer».
Entonces déjalo ir, sin resentimiento en tu corazón. Porque a pesar de que ese tiempo ha llegado a su fin, el amor no se puede perder. Incluso si eso significa el final del mejor tiempo que hayas tenido en tu vida, mira dónde está ahora. No te olvides de disfrutarlo.
Este será el próximo mejor momento que tendrás.
Recuerda, el amor es un regalo de Dios.

«Dios, ayúdame a mantener mi cabeza en alto, mi corazón abierto, y sé que siempre seré guiado a lo largo del camino».

Mi Reflexión: La vida nos enseña que nada nos pertenece para siempre; personas, etapas y circunstancias llegan y también pueden partir. Podemos amar profundamente sin convertir aquello que amamos en nuestra fuente de seguridad. Dios es nuestra verdadera seguridad, y cuando aprendemos a confiar en Él podemos disfrutar plenamente cada etapa y, llegado el momento, soltar sin resentimiento, agradeciendo lo vivido. El amor que recibimos y damos nunca es tiempo perdido. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algo o alguien a lo que me estoy aferrando y que necesito confiar a Dios, dejando de convertirlo en mi fuente de seguridad?
¿Puedo agradecer a Dios por lo que hoy tengo, disfrutándolo plenamente sin vivir con temor a perderlo?

Meditación 28 de Agosto… Con nueva energía

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que la recuperación nos llena de una «energía nueva», llena de maravillosas sorpresas. La alegría de estar recuperándonos nos permite ver la capacidad real de alcanzar esa anhelada paz interior. Podemos llegar a ser felices, estar en armonía con nuestro interior y el entorno.

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Medita sobre esto:

Lo divertido se vuelve divertido, el amor se vuelve amor, la vida se convierte en algo que vale la pena vivir. Y nos sentimos agradecidos. (Más allá de la codependencia).

Hay una nueva energía, un sentimiento nuevo en nuestra vida. No podemos basar nuestras expectativas acerca de lo que sentiremos el día de mañana, o incluso dentro de unas horas, sobre lo que estamos sintiendo en este momento.
No hay dos momentos iguales en el tiempo. Nos estamos recuperando.
Estamos cambiando. Nuestra vida está cambiando. A veces, las cosas no han funcionado como nosotros queríamos. Teníamos lecciones que aprender. El futuro no será como el pasado.
¡No limites el futuro por el pasado!
Reflexiona acerca del principio de tu recuperación. ¿No han habido muchos cambios que te han traído hasta donde te encuentras ahora? Reflexiona acerca de lo ocurrido hace un año. ¿No han cambiado tú y tus circunstancias desde entonces?. En vez de ello, confía. Acepta el hoy, pero no te limites por él.
Viene una nueva energía. Un nuevo sentimiento está en camino. No podemos predecir cómo será viendo cómo era o cómo es, porque entonces cuando llegue, será totalmente diferente. No hemos trabajado ni luchado en vano. Ha sido por algo y para algo.
Los tiempos están cambiando para mejorar. Sigue en el sendero de la confianza y la obediencia. Permanece abierto a lo nuevo.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a no juzgar o a limitar mi futuro por lo que fue mi pasado. Ayúdame a abrirme a todas las emociones posibles de cambio, tanto dentro de mí como a mi alrededor.

Mi Reflexión: A medida que avanzamos en la recuperación, Dios va transformando nuestra manera de mirar la vida y nos permite caminar hacia el futuro sin quedar atrapados en el pasado. En nuestro interior comienzan a crecer el sosiego, la armonía y la paz.La gratitud nace al reconocer que el Creador nos ha acompañado en cada paso y no nos ha abandonado. Confiar en Su voluntad y continuar caminando de Su mano nos permite vivir este nuevo tiempo con serenidad y esperanza. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Puedo reconocer hoy las señales de transformación que Dios ha producido en mi vida y agradecerle por ellas?
¿Estoy dispuesto(a) a seguir confiando en Dios y sometiendo mi voluntad a la Suya, aun cuando no conozca todo lo que traerá el futuro?

Meditacion 7 de Agosto… Ve a tu propio ritmo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que cada persona debe mantener un ritmo de actuación en su vida. Significa ello que las personas de nuestro entorno actúan conforme a sus creencias y nosotros debemos respetar su ritmo, pero mantener el nuestro.

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Medita sobre esto:

Esta parte del camino fue empinada. Y el cambio de altitud fue severo. Estaba jadeando y tratando de no hacer una mueca ante el dolor en mis piernas mientras mi compañero de excursión caminaba por el sendero frente a mí.
Se detuvo y miró hacia atrás. Definitivamente estaba detrás. Si sus piernas dolían como las mías lo estaban, su paso no lo demostró. Sabía cómo se sentía para mantenerte al ritmo de otra persona. No quería hacerle eso solo porque estaba fuera de forma.
«Continúa adelante», grité.
Parecía reacio.
Lo convencí de que me dejara atrás. El hecho de que nos reuniéramos no significaba que tuviéramos que caminar como prefiero llamarlo, en la misma zancada. Mi amigo se adelantó y desapareció de mi vista. Caminé, luego descansé, luego caminé, luego descansé. Una vez, me detuve, me quité la mochila y tomé una siesta.
Mi amigo y yo nos unimos hacia el final del día. Hicimos la caminata bajando la montaña juntos, uno al lado del otro.
Aunque simplificamos las cosas, la mayoría de las cosas son más difíciles de lo que pensamos. Es importante es dejar que cada persona vaya a su propio ritmo. Ya sea que estés trabajando en un problema o abordando un proyecto en tu vida, encuentra el ritmo que funcione para ti. Deja que otros hagan lo mismo.
No te compares con los que te rodean. Déjate energizar por su ritmo, pero respeta el ritmo que funciona para ti.

«Dios, ayúdame a saber que cada uno de nosotros tiene nuestro propio ritmo para atravesar la vida. Ayúdame a honrar y disfrutar los ritmos que funcionan para mí».

Mi Reflexión: Dios no nos pide avanzar al ritmo de los demás, sino ser fieles al camino que Él ha trazado para cada uno. Compararnos solo roba nuestra paz, mientras que aceptar nuestro propio proceso fortalece nuestra confianza en el Señor. Cada paso, incluso los más lentos, nos acerca a la meta cuando caminamos de su mano. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy respetando el ritmo que Dios ha establecido para mi vida?
¿Me comparo con los demás o confío en el proceso que el Señor está obrando en mí?

Meditación 1 de Agosto … Gratitud

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de AGRADECER. Debemos agradecer al Creador. Las situaciones llegan como aprendizajes que necesitamos aprender de cada evento.

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Medita sobre esto:

Aprendemos la mágica lección de que aprovechar lo que tenemos lo convierte en más grande. (Más allá de la Codependencia).

¡No digas gracias hasta que lo sientas!
Dale gracias a Dios, a la vida y al universo por todas las personas y las cosas que te han mandado.
La gratitud nos abre a la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede convertir una comida en un festín, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. Convierte los problemas en regalos, los fracasos en éxitos, lo inesperado en el momento preciso y los errores en sucesos importantes. Puede convertir una existencia en una vida verdadera, y situaciones sin conexión entre si en importantes y benéficas lecciones. La gratitud le da sentido a nuestro pasado, nos trae para hoy y crea una visión del mañana.
La gratitud corrige las cosas.
La gratitud convierte la energía negativa en energía positiva. No hay situación ni circunstancia tan pequeña o tan grande que no sea susceptible del poder de la gratitud.. Podemos empezar por quienes somos y por lo que tenemos hoy, aplicar gratitud y, luego, dejar que obre su magia.
No digas gracias hasta que lo sientas. Si lo dices durante el tiempo suficiente, llegarás a creerlo.

«Hoy haré brillar la luz transformadora de la gratitud en todas las circunstancias de mi vida».

Mi Reflexión: La gratitud es una decisión que transforma el corazón. Cuando dejamos de enfocarnos en lo que nos falta y comenzamos a reconocer las bendiciones que Dios ya nos ha dado, nuestra perspectiva cambia. Agradecer no significa ignorar las dificultades, sino confiar en que el Señor sigue obrando aun en medio de ellas. Un corazón agradecido descubre que cada experiencia, incluso las más difíciles, puede convertirse en una oportunidad para crecer en fe, esperanza y amor. La gratitud nos recuerda que Dios siempre ha sido fiel y que su gracia sigue sosteniéndonos cada día. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué bendiciones de Dios he pasado por alto por estar concentrado en mis preocupaciones o necesidades?
¿Cómo puedo cultivar hoy un corazón más agradecido y confiar más plenamente en la fidelidad de Dios?

Meditacion 31 de Julio… Dejemos ir lo que queremos


Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso personal de soltar y dejar ir aquellas personas y objetos que te atan, sólo así iniciara su recuperación.

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Medita sobre esto:

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y sometiéndonos, dejar ir puede no resultar fácil. (Más Allá de la Codependencia).

En la recuperación aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Con qué nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades que actualmente no están satisfechos. Nos hemos arriesgado a dejar de negar y a empezar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que ahí están, insatisfechos, los deseos y necesidades. Esta posición puede ser frustrante, dolorosa, enojosa y, a veces, productora de obsesión.
Después de identificar nuestras necesidades hay un siguiente paso a seguir para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías de la recuperación. El siguiente paso es dejar ir nuestros deseos y necesidades después de que hemos seguido pasos concienzudos para identificarlos.
Los dejamos ir, renunciamos a ellos, a nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que necesitamos renunciar. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde necesitamos llegar.
Con qué frecuencia he negado un deseo o una necesidad, y luego he seguido los pasos para identificar mis necesidades, sólo para sentirme enojada, frustrada y desafiada porque no tengo lo que quiero y no sé como conseguirlo. Si entonces me embarco en un plan para controlar o influir en la consecución de ese deseo o necesidad, por lo general empeoro las cosas. Buscar, tratar de controlar el proceso, no funciona. He aprendido, para mi consternación, a dejarlos ir.
A veces tengo que llegar al punto de decir: «No lo quiero. Me doy cuenta de que es importante para mí, pero que no puedo controlar el hecho de obtenerlo en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. Voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de conseguirlo, porque estar con la esperanza de conseguirlo, me está volviendo loca, cuanta más esperanza tengo de conseguirlo y trato de hacerlo más frustrada me siento porque no lo estoy consiguiendo».
No sé por qué este proceso funciona de esta manera. Lo único que sé es cómo me funciona a mí. No he encontrado otra alternativa al proceso de dejar ir.
A menudo podemos obtener lo que deseamos y necesitamos, o algo mejor. Dejarlo ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.

«Hoy lucharé por dejar ir esos deseos y necesidades que me están provocando frustración. Los pondré en mi lista de metas y luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en que Dios traerá a mí los deseos de mi corazón, en el tiempo que Dios quiera y a su manera».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz no llega cuando obtengo todo lo que deseo, sino cuando confío esos deseos a las manos de Dios. Él conoce los anhelos de mi corazón y también el tiempo perfecto para responderlos. Hoy elijo dejar de luchar por controlar lo que no depende de mí y descansar en la certeza de que Su voluntad siempre será mejor que mis propios planes. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué deseo o necesidad necesito entregar hoy a Dios para dejar de vivir con ansiedad y frustración?
¿Confío en el tiempo y en la voluntad de Dios, aun cuando Sus respuestas sean diferentes a las que esperaba?