
¡Qué no te entre el pánico!
Si nos ataca el pánico, no tenemos por qué permitirle que controle nuestras conductas. Las conductas controladas por el pánico tienden a ser autodestructivas. No importa cuál sea la situación o circunstancia, el pánico no suele ser una buena base. No importa cuál sea la situación o circunstancia, por lo general tenemos aunque sea solo un momento para respirar profundamente y restaurar nuestra serenidad y nuestra paz.
No tenemos que hacer más de lo que razonablemente podemos hacer, ¡nunca! ¡No tenemos que hacer algo que no sabemos hacer en absoluto o que no podamos aprender a hacer!
Este programa, esta manera sana de vivir que estamos buscando, se construye sobre una base de paz y de callada confianza, en nosotros mismos, en nuestro Poder Superior, en el proceso de recuperación.
Que no te entre pánico. Eso nos aleja del sendero. Relájate. Respira profundamente. Deja que fluya la paz por tu cuerpo y por tu mente. A partir de esta base, tu Fuente te proveerá de los recursos necesarios.
«Hoy trataré el pánico como un asunto aparte que necesita atención inmediata. Me rehusaré a permitir que me motiven pensamientos y sentimientos de pánico. En vez de ello, dejare que la paz y la confianza motiven mi sentimientos, pensamientos y conductas».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Categoría: CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR
Meditación 21 de Diciembre… Equilibrio

Esfuérzate por tener expectativas equilibradas de los demás.
Esfuérzate por una sana tolerancia.
En el pasado, podremos haber tolerado demasiado o demasiado poco. Podremos haber esperado demasiado o demasiado poco.
Podemos ir de tolerar abuso, maltrato y engaño a rehusarnos a tolerar conductas normales, humanas, imperfectas, por parte de la gente. Aunque es preferible no permanecer demasiado tiempo en ninguno de los dos extremos, así es como cambia la gente, gente de verdad que lucha imperfectamente por tener mejores vidas, mejores relaciones y conductas de relación más efectivas.
Pero si estamos abiertos a nosotros mismos y al proceso de recuperación,en algún momento empezaremos otra transición: llega el tiempo de apartarnos de los extremos, hacia el equilibrio.
Podemos confiar en que nosotros mismos y el proceso de recuperación nos traerán al equilibrio en la tolerancia, en el dar, en comprensión y en las expectativas que tenemos, acerca de nosotros mismos y de los demás.
«Hoy, practicaré la aceptación conmigo mismo y con los demás por la forma como cambiamos. Si tuviera que ir al otro extremo de una conducta, lo aceptaría como apropiado, durante un tiempo. Pero haré que mi meta sea de una tolerancia y unas expectativas equilibradas en cuanto a mi mismo y a los demás».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 19 de Diciembre

Muchos de nosotros hemos creído que nuestras necesidades no son importantes y que no debemos mencionarlas. Algunos incluso hemos llegado a creer que nuestras necesidades son malas o están mal, de modo que hemos aprendido a reprimirlas y a empujarlas fuera de nuestra conciencia. No hemos aprendido a identificar lo que necesitamos, ni a escuchar a esa necesidad porque de todos modos no importaba: nuestras necesidades no iban a ser satisfechas. Algunos de nosotros no hemos aprendido cómo satisfacer adecuadamente nuestras necesidades.
Darnos a nosotros mismos lo que necesitamos no es difícil. Creo que podemos aprender rápido. La fórmula es sencilla: en cualquier situación dada, desapégate y pregunta: “¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo?”
Luego necesitamos escucharnos a nosotros mismos y a nuestro poder superior. Respetar lo que oímos. El demente negocio de castigarnos por lo que pensamos, sentimos, y deseamos, esta tontería de no escuchar a quien realmente somos y a lo que nuestro yo lucha por decirnos debe parar. ¿Cómo creen que Dios trabaja con nosotros? Como ya lo he dicho antes, no es de sorprender que pensemos que Dios nos ha abandonado; nos hemos abandonado nosotros mismos. Podemos ser gentiles y aceptarnos. No somos sólo o meramente humanos, fuimos creados con la intención de que fuéramos humanos. Y podemos ser compasivos con nosotros mismos. Después, tal vez, podamos desarrollar verdadera compasión hacia los demás.
Escuchen lo que nuestro precioso yo trata de decirnos acerca de lo que necesitamos.
Quizá necesitemos apurarnos y acudir a una cita. Tal vez necesitemos desacelerar y tomarnos un día de descanso. Quizá necesitemos hacer ejercicio o dormir la siesta. Podemos necesitar estar solos. Podemos querer estar rodeados de gente. Quizá necesitemos conseguir un empleo. Tal vez necesitemos trabajar menos. Quizá necesitemos un abrazo, un beso o un masaje en la espalda.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 18 de Diciembre… Permanezcamos abiertos a nuestros sentimientos

Muchos de nosotros nos hemos vuelto tan buenos para seguir la regla “no sientas” , que tratamos de convencernos a nosotros mismos de no tener sentimientos, incluso en la recuperación.
“Si realmente estuviera trabajando un buen programa, no me sentiría enojado.”
“Yo no me enojo. Soy cristiano. Yo perdono y olvido”
“No estoy enojado. Estoy afirmando que estoy feliz.”
Todas estas son aseveraciones, algunas de ellas muy hábiles, que nos indican que estamos operando otra vez bajo la regla “no sientas” . Parte de trabajar un buen programa significa reconocer nuestros sentimientos y lidiar con ellos. Nos esforzamos por aceptar y lidiar con nuestra ira para que ésta no se endurezca y se convierta en resentimiento. No usamos la recuperación como pretexto para cerrar nuestras emociones.
Si, estamos esforzándonos por el perdón, pero queremos seguir sintiendo, escuchando y quedándonos con nuestros sentimientos hasta que llegue el momento de librarlos adecuadamente. Nuestro Poder Superior creó nuestra parte emocional. Dios no nos está diciendo que no sintamos; son nuestros sistemas disfuncionales.
«Hoy me rehusaré a aceptar la vergüenza por parte de los demás o de mí mismo por el hecho de sentir mis sentimientos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 11 de Diciembre… Afirmaciones

Una de nuestras opciones en la recuperación es elegir lo que queremos pensar, usar positivamente nuestra energía mental.
La energía mental positiva, la manera positiva de pensar, no significa que pensemos en forma irrealista o que retrocedamos a la negación. Si no nos gusta algo, respetamos nuestra propia opinión. Si detectamos un problema, somos honestos acerca de ello. Si algo no está funcionando, aceptamos la realidad. Pero no nos quedamos viviendo en la parte negativa de nuestra experiencia.
A cualquier cosa que le damos energía, le damos fuerza.
Hay algo mágico en darle fuerza a lo bueno, porque cualquier cosa a la que le damos fuerza se hace más grande. Una manera de darle fuerza a lo bueno es a través de las afirmaciones: simples aseveraciones positivas que hacemos acerca de nosotros mismos. Me amo a mí mismo…. Soy suficientemente bueno… Mi vida es buena… Estoy contento de estar vivo hoy… Lo que quiero y necesito está llegando hacia mí… Yo puedo…
Nuestra alternativa en la recuperación no es si queremos usar afirmaciones. Hemos estado afirmando pensamientos y creencias desde que fuimos lo suficientemente grandes para poder hablar. La alternativa en la recuperación es lo que queremos afirmar.
«Hoy le daré fuerza a lo bueno en mí, en los demás y en la vida. Estoy dispuesto a liberar, a dejar ir, los patrones de pensamiento negativos y a reemplazarlos con positivos. Escogeré lo que quiero afirmar y lo convertiré en algo bueno».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 3 de Diciembre… Desarrollemos una sana tolerancia

Muchos de nosotros somos diestros en negar y en menospreciar aquello que nos duele. Podemos soportar una situación en particular, diciéndonos a nosotros mismos rápidamente que no es tan mala; que no deberíamos ser tan exigentes; de que cambiara cualquier día de estos; que deberíamos de ser capaces de vivir con ella; que no nos fastidia; que la otra persona no tenia esa intención; que no nos duele; que quizá simplemente seamos nosotros.
Podemos pelear y discutir con nosotros mismos acerca de la realidad y de la validez de nuestro dolor, de nuestro derecho a sentirlo y a hacer algo acerca de el.
A menudo toleraremos demasiado, o tanto que nos pondremos furiosos y nos rehusaremos a tolerar nada más.
Podemos aprender a desarrollar una sana tolerancia.
Lo hacemos fijando límites sanos y confiando en que nos adueñamos de nuestro poder con la gente. Podemos disminuir nuestro dolor y sufrimiento validándonos y prestándonos atención a nosotros mismos. Podemos trabajar por acortar el tiempo entre que identificamos la necesidad de fijar un límite y emprender una acción clara, definida.
No estamos locos. Algunas conductas de veras nos agobian. Algunas conductas son verdaderamente inadecuadas, enojosas, hirientes o abusivas.
No tenemos por qué sentirnos culpables por cuidar de nosotros mismos una vez que hemos identificado un límite que se debe fijar. Veamos la experiencia como un experimento de adueñarnos de nuestro poder para establecer límites nuevos, sanos, para nosotros mismos.
No tenemos por qué sentirnos culpables, o disculparnos, o dar explicaciones luego de haber fijado un límite. Podemos aprender a aceptar lo embarazoso e incómodo que es fijar límites con la gente. Podemos establecer nuestros derechos a establecer estos límites. Podemos darle espacio a la otra persona para explorar sus sentimientos; podemos darnos espacio a nosotros mismos para tener nuestros sentimientos, mientras batallamos para adueñarnos de nuestro poder y creamos relaciones buenas, que funcionen.
Una vez que podamos confiar en nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos, desarrollaremos una sana y razonable tolerancia hacia los demás.
«Dios mío, ayúdame a empezar a esforzarme por tener límites sanos y por desarrollar una sana tolerancia hacia mí mismo y hacia los demás».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Noviembre… Paso Doce

El Paso Doce dice que habiendo obtenido un despertar espiritual, tratemos de llevar este mensaje a los demás. Nuestro mensaje es de esperanza, de amor, de consuelo, de salud, un modo de vida mejor que funciona.
¿Cómo lo llevamos? ¡No rescatando! ¡No controlando! ¡No obsesionándonos! ¡No volviéndonos evangelistas de la causa de la recuperación! Llevamos este mensaje de maneras pequeñas, sutiles pero poderosas. Hacemos nuestro propio trabajo de recuperación y nos convertimos en una demostración viviente de esperanza, de amor a si mismo, de consuelo y de salud. Estas calladas conductas pueden ser un poderoso mensaje.
Invitar no ordenar ni exigir a alguien a que acuda a una reunión es una manera poderosa de llevar el mensaje.
Asistir a nuestras reuniones y compartir con los demás como nos funciona a nosotros la recuperación es una forma poderosa de llevar el mensaje. Con frecuencia, nos descubrimos a nosotros mismos llevando el mensaje en forma mas efectiva que cuando nos disponemos a reformar, a convencer o a obligar a alguien a que entre en recuperación.
Cuidar como nanas a los demás y controlar no son formas de llevar el mensaje. Lo único que acarrean esas conductas es codependencia.
Y empero, la forma más poderosa de ayuda a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo y somos honestos y abiertos acerca de ello impactamos más a los demás que con nuestro gesto “ayudador”, más bien intencionado. No podemos cambiar a los demás, pero cuando nos cambiamos nosotros mismos, podemos terminar cambiando al mundo.
«Hoy me esforzaré en llevar el mensaje de maneras que funcionen. Dejaré ir mi necesidad de “ayudar” a la gente. En vez de ello, me concentraré en ayudarme y cambiarme a mí mismo. Si me viene una oportunidad para compartir mi recuperación con alguien, lo haré tranquilamente. Dios mío, ayúdame a demostrarle a los demás consuelo, fuerza y esperanza. Podré ser un canal para ayudar a los demás cuando esté listo. Esto no tengo que forzarlo; ocurrirá de manera natural».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 25 de Noviembre … Toma de Conciencia

Cuando acabamos de hacernos conscientes de un problema, de una situación o de un sentimiento, podemos reaccionar con ansiedad o con miedo. No hay necesidad de temer a la conciencia. No hay necesidad.
La toma de conciencia es el primer paso hacia el cambio positivo y el crecimiento interior. Es el primer paso hacia la solución del problema, o de la satisfacción de la necesidad, el primer paso hacia el futuro. Así es como nos concentramos en la siguiente lección.
La toma de conciencia es la forma como la vida, el universo y nuestro Poder Superior captan nuestra atención y nos preparan para el cambio. El proceso de ser cambiados empieza con la toma de conciencia. La toma de conciencia, la aceptación y el cambio, ése es el ciclo. Podemos aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque podemos confiar en Dios y en nosotros mismos.
«Hoy estaré agradecido por cualquier toma de conciencia que me venga. Desplegaré gratitud, paz y dignidad cuando la vida capte mi atención. Recordaré que está bien aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque puedo confiar en que ésta es mi Poder Superior que me está llevado hacia delante».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 17 de Noviembre

A todos nos gusta sentirnos cómodos. Pero hacer algo nuevo, especialmente tomar una acción para cambiar, generalmente no se siente cómodo. Se siente incomodo y extraño.
En ocasiones, la depresión y la ansiedad pueden impedirnos realizar las acciones que queremos y necesitamos tomar. No tomar estas medidas puede aumentar nuestra depresión y ansiedad, y nos sentimos aún menos motivados para actuar. Este ciclo puede mantenernos atrapados.
Si la depresión y la ansiedad son tan graves que le impiden tomar medidas para vivir su vida, es posible que necesite buscar ayuda profesional y que tenga esos problemas bajo control. Eso en sí mismo es tomar acción.
Desafío: lo más difícil de tomar medidas positivas para cambiar puede ser tener suficiente esperanza para creer que lo que hacemos importa y los pasos que daremos funcionarán.
(Melody Beattie).

Meditación 2 de Noviembre: Deja de ser una esponja

No tiene que ser una esponja emocional, recogiendo cada sentimiento a su alrededor. Aprenda a distinguir si lo que siente le pertenece a usted o a otra persona.
Linda tiene un hijo adulto. Cada vez que su hijo atraviesa un momento difícil, Linda se lleva las emociones de su hijo, como si esos sentimientos le pertenecieran. Ella hablará con su hijo por teléfono por un tiempo. Se expresará intensa y poderosamente acerca de cómo se siente realmente acerca de todo en su vida. Después de todo, Linda es su madre. Es seguro decirle cómo se siente realmente, incluso si no puede contarle a nadie más. Linda puede sentirse bien cuando comienza a hablar con su hijo. Pero al final de la conversación, Linda ya no se siente tan bien. Ella puede sentirse enojada, molesta o preocupada, o lo que sea que sintiera su hijo antes de hablar con ella.
A veces absorbemos los sentimientos de otras personas porque nos olvidamos de protegernos. A menudo, hacemos esto debido a la profundidad de los sentimientos que tenemos para esta persona. El remedio para esto es el mismo que cuando tratamos con nuestras propias emociones. Reconocemos lo que estamos sintiendo Le damos ese sentimiento a su debido tiempo. Entonces lo dejamos ir. Exprimimos la esponja.
Algunas veces, solo se necesita el acto de reconocer que hemos tomado las emociones de otra persona para borrar esas emociones. Si luchamos por la conciencia, comenzaremos a reconocer cuándo los sentimientos que sentimos no son nuestros.
Los niños a menudo están abiertos y sin protección. Si estamos pasando por muchos sentimientos a su alrededor, también pueden absorber nuestras emociones. Es importante compartir nuestros sentimientos con los demás y dejar que las personas nos hablen de sus sentimientos. Pero tenemos que prestar atención. Si hemos recogido las emociones de otra persona, debemos dejar ir esos sentimientos.
«Dios, ayúdame a saber que parte de estar cerca de las personas y amarlas significa que a veces tomo sus sentimientos. Muéstrame cómo protegerme para poder mantener mi corazón abierto a las personas que amo sin asumir sus sentimientos.»
Actividad: De niños, es posible que hayamos absorbido las emociones de nuestros padres. Estas emociones pueden permanecer con nosotros hasta la adultez, dando forma a nuestras creencias y nuestra actitud general hacia la vida. Estas emociones pueden ser engañosas. Creemos que son nuestros, pero no lo son. Pertenecen a otra persona. Pídele a tu Poder Superior que te muestre si has absorbido alguna emoción de tus padres u otras personas en tu vida. Luego mantente abierto a las respuestas que recibas a esta oración.
Si alguna emoción o recuerdo comienza a aparecer en su conciencia, vaya a su diario y escriba sobre ellos. Solo documente la escena o memoria que se le viene a la mente. Luego libera las emociones. Libéralos y déjalos ir. Llevar los sentimientos de otra persona no ayuda a la otra persona y no nos ayuda. Mereces ser libre y claro.
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).
