Meditación 13 de Septiembre … Tiempo de reprogramar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enumera las bondades de la recuperación del Codependiente. Enfatiza que este sendero curativo debe ser transitado y tener la convicción que será beneficioso para lograr la confianza, serenidad y alegría que aminore el sufrimiento y dolor que signa la vida del codependiente. La autora cree firmemente que la recuperación es viable, si se asume con seriedad y compromiso.

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Medita sobre esto:

La recuperación no es puro trabajo agotador no recompensado. Hay tiempos de alegría y de descanso, tiempos en que cómodamente practicamos lo que hemos aprendido. Hay épocas de cambio, épocas en las que batallamos por aprender algo nuevo o por superar un problema en particular.
Éstas son las épocas en las que lo que hemos estado practicando en la recuperación empieza a mostrarse en nuestra vida. Estas épocas de cambio son intensas, pero tienen un propósito.
También hay épocas en las que, a un nivel profundo, estamos siendo «reprogramados». Empezamos a dejar ir creencias y conductas. podemos sentirnos asustados o confundidos durante estas épocas. Nuestras antiguas conductas o patrones podrán no habernos funcionado, pero eran cómodos y familiares.
Durante estas épocas podemos sentirnos vulnerables, solos y necesitados, como lo estamos en un viaje cuando no tenemos un mapa o una linterna, y nos sentimos como si nadie hubiera pasado antes por esta tierra.
Podemos no comprender lo que se está resolviendo en nuestro interior. Podemos no saber adonde se nos está conduciendo. Se nos está conduciendo. No estamos solos. Nuestro Poder Superior está obrando lo mejor para traer a nosotros un verdadero cambio. Otros han viajado por este camino también. Se nos conducirá hacia alguien que pueda ayudarnos, alguien que pueda brindar las señales que necesitamos. Se nos está preparando para recibir tanta alegría y amor como nuestro corazón puede albergar.
La recuperación es un proceso curativo. Podemos confiar en él, aunque no lo comprendamos. Estamos justo donde necesitamos estar dentro de este proceso. Estamos pasando exactamente por lo que necesitamos experimentar. Y a donde estamos yendo es mejor que cualquier lugar en el que hayamos estado.

«Hoy, Dios Mío ayúdame a creer que los cambios por los que estoy atravesando son para bien. Ayúdame a creer que el camino por el que estoy viajando me llevará a un lugar de luz, de amor y de alegría».

Mi Reflexión: La recuperación tiene tiempos de lucha, pero también de descanso, aprendizaje y renovación. Hay momentos en los que no comprendemos lo que Dios está haciendo en nuestro interior y podemos sentirnos vulnerables o confundidos, especialmente cuando dejamos atrás aquello que, aunque no nos hacía bien, nos resultaba conocido. Sin embargo, Dios no nos abandona en los tiempos de cambio. Él está obrando aun cuando no podemos ver el resultado. Podemos confiar en que el proceso tiene un propósito y que, paso a paso, nos conduce hacia una vida de mayor libertad, paz, amor y plenitud. (Alpha).

Para reflexionar
¿Estoy confiando en que Dios está obrando en mí, aun cuando no comprendo los cambios que estoy atravesando?
¿Qué antiguo patrón o conducta necesito soltar para permitir que Dios me conduzca hacia una vida nueva?

Reflexión del Dia: 11 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que solo existe una manera de liberarnos del apego o dependencia afectiva a las personas y esta es el «Desapego». No hacerlo se traduce en mantenernos atados en un vínculo insano, desfavorable para nosotros.

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Reflexiona sobre esto:

De una manera ideal, desapegarnos es liberarnos o apartarnos de una persona o problema con amor. Mental, emocional y a veces físicamente nos desembarazamos de nuestro involucramiento insano (y a menudo doloroso) con la vida y responsabilidades de otra persona, y de los problemas que no podemos resolver, de acuerdo con un manual titulado Desapego que ha circulado durante muchos años en los grupos de Al-Anón.
El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar, sino aprender a amar sin controlar, rescatar ni cargar con lo que no nos corresponde. Cada persona tiene la responsabilidad de vivir su propia vida y enfrentar las consecuencias de sus decisiones. A nosotros nos corresponde discernir qué podemos cambiar y qué debemos soltar, confiando en que Dios también está obrando donde nosotros no podemos hacerlo. Cuando dejamos en Sus manos aquello que escapa a nuestro control, recuperamos nuestra paz y podemos vivir con mayor libertad, gratitud y plenitud el presente que Él nos ha dado. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona, situación o problema sigo intentando controlar, aunque sé que no está bajo mi responsabilidad?
¿Qué necesito entregar hoy a Dios para aprender a soltar con amor y recuperar mi paz?

Meditacion 29 de Agosto… La magia está en ti

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza que la vida con sus cambios nos ubica en escenarios diversos que debemos aceptar como suceden. Disfrutar el presente y dejar ir para vivir nuevas vivencias y con ello las experiencias maravillosas que nos ofrece la vida. Si nos aferramos a algo, detenemos el ciclo natural de expectativas, y al pasar esa etapa enfrentaremos otra y otra mas.Abrirse a esos cambios permite crecer.

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Medita sobre esto:

A veces, jugamos un poco a nosotros mismos.
Podemos estar tan cerca de alguien, creemos, que no tengo que dejarlo ir. O podemos ser tan exitosos en manifestar eventos en nuestras vidas, creemos que no tengamos que dejarlo ir. Cuando quiero algo, simplemente aparece.
Cada vez que nos olvidamos de dejarlo ir, la vida nos hará trotar de nuevo para recordar. No hay nada a lo que podamos aferrarnos en este mundo. En definitiva, todo lo que apreciamos requerirá que lo dejemos ir, en alguna forma o forma. Ese niño crecerá y se irá de casa. ¿Esa relación de amor que va tan maravillosamente? Un nuevo ciclo vendrá, en su tiempo. Esa amistad cambiará. ¿Ese trabajo que creías que siempre tendrías? Vaya, la compañía se fusionó. Tu posición ha cambiado.
Aunque las relaciones a largo plazo y el empleo seguro y la vida en esa casa se sienten bien, recuerda, esa no es tu seguridad.
Déjate ligar. Acércate a esa mujer, u hombre. Déjate disfrutar siendo amigo del mejor amigo que hayas tenido. Sé un padre amoroso, cien por ciento. Colócate en ese trabajo con todo tu corazón y alma.
Pero tu seguridad y alegría no están en esa otra persona o trabajo. ¡La magia está en ti!
No te enojes cuando llegue el momento en tu vida para dejarlo ir. Abre su corazón a esa persona, lugar o cosa, y diga: «Gracias por enseñarme a amar y ayudarme a crecer».
Entonces déjalo ir, sin resentimiento en tu corazón. Porque a pesar de que ese tiempo ha llegado a su fin, el amor no se puede perder. Incluso si eso significa el final del mejor tiempo que hayas tenido en tu vida, mira dónde está ahora. No te olvides de disfrutarlo.
Este será el próximo mejor momento que tendrás.
Recuerda, el amor es un regalo de Dios.

«Dios, ayúdame a mantener mi cabeza en alto, mi corazón abierto, y sé que siempre seré guiado a lo largo del camino».

Mi Reflexión: La vida nos enseña que nada nos pertenece para siempre; personas, etapas y circunstancias llegan y también pueden partir. Podemos amar profundamente sin convertir aquello que amamos en nuestra fuente de seguridad. Dios es nuestra verdadera seguridad, y cuando aprendemos a confiar en Él podemos disfrutar plenamente cada etapa y, llegado el momento, soltar sin resentimiento, agradeciendo lo vivido. El amor que recibimos y damos nunca es tiempo perdido. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algo o alguien a lo que me estoy aferrando y que necesito confiar a Dios, dejando de convertirlo en mi fuente de seguridad?
¿Puedo agradecer a Dios por lo que hoy tengo, disfrutándolo plenamente sin vivir con temor a perderlo?

Meditación 28 de Agosto… Con nueva energía

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que la recuperación nos llena de una «energía nueva», llena de maravillosas sorpresas. La alegría de estar recuperándonos nos permite ver la capacidad real de alcanzar esa anhelada paz interior. Podemos llegar a ser felices, estar en armonía con nuestro interior y el entorno.

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Medita sobre esto:

Lo divertido se vuelve divertido, el amor se vuelve amor, la vida se convierte en algo que vale la pena vivir. Y nos sentimos agradecidos. (Más allá de la codependencia).

Hay una nueva energía, un sentimiento nuevo en nuestra vida. No podemos basar nuestras expectativas acerca de lo que sentiremos el día de mañana, o incluso dentro de unas horas, sobre lo que estamos sintiendo en este momento.
No hay dos momentos iguales en el tiempo. Nos estamos recuperando.
Estamos cambiando. Nuestra vida está cambiando. A veces, las cosas no han funcionado como nosotros queríamos. Teníamos lecciones que aprender. El futuro no será como el pasado.
¡No limites el futuro por el pasado!
Reflexiona acerca del principio de tu recuperación. ¿No han habido muchos cambios que te han traído hasta donde te encuentras ahora? Reflexiona acerca de lo ocurrido hace un año. ¿No han cambiado tú y tus circunstancias desde entonces?. En vez de ello, confía. Acepta el hoy, pero no te limites por él.
Viene una nueva energía. Un nuevo sentimiento está en camino. No podemos predecir cómo será viendo cómo era o cómo es, porque entonces cuando llegue, será totalmente diferente. No hemos trabajado ni luchado en vano. Ha sido por algo y para algo.
Los tiempos están cambiando para mejorar. Sigue en el sendero de la confianza y la obediencia. Permanece abierto a lo nuevo.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a no juzgar o a limitar mi futuro por lo que fue mi pasado. Ayúdame a abrirme a todas las emociones posibles de cambio, tanto dentro de mí como a mi alrededor.

Mi Reflexión: A medida que avanzamos en la recuperación, Dios va transformando nuestra manera de mirar la vida y nos permite caminar hacia el futuro sin quedar atrapados en el pasado. En nuestro interior comienzan a crecer el sosiego, la armonía y la paz.La gratitud nace al reconocer que el Creador nos ha acompañado en cada paso y no nos ha abandonado. Confiar en Su voluntad y continuar caminando de Su mano nos permite vivir este nuevo tiempo con serenidad y esperanza. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Puedo reconocer hoy las señales de transformación que Dios ha producido en mi vida y agradecerle por ellas?
¿Estoy dispuesto(a) a seguir confiando en Dios y sometiendo mi voluntad a la Suya, aun cuando no conozca todo lo que traerá el futuro?

Meditación 26 de Agosto… Apoderarnos de nuestra fuerza

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir una conducta que le permita tomar el control de su vida, abandonando el papel de «víctima» y vencer, con su fuerza interior, la necesidad de mantenerse apegado a quien(es) le quieren manipular. Analizar el rol o papel que jugamos en nuestra vida es una buena señal para saber cuando estamos jugando a ser victimado y detener eso a tiempo. ¡No permitamos ser coaccionado por los demás!

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Medita sobre esto:

Hay un sentimiento al que le tenemos que prestar una particular atención durante la recuperación: sentirnos victimados. No como es su derecho, y nosotros nos estamos sintiendo víctimas porque estamos intentando controlar su proceso o, de manera irracional, estamos esperando que ellos cuiden de nosotros. Nos podemos sentir victimados si nos quedamos atascados en una creencia codependiente, tal como ….Los demás me hacen sentir…. Los demás tienen la llave de mi felicidad y mi destino…. o, no podré ser feliz a menos que otro se comporte de determinada manera, o de que sucedan ciertas cosas.
Otras veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa que nos damos cuenta de que estamos siendo victimados por la conducta de otra persona. Están siendo invadidos nuestros límites. Es ese caso, indagamos qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos e impedir que continúe la victimización; necesitamos fijar límites.
A veces, lo único que se requiere es un cambio de actitud. No somos víctimas.
Luchamos por sentir compasión hacia la persona que nos victimó, pero comprendemos que a menudo la compasión viene después, cuando nos hayamos despojado de nuestro papel de víctimas en cuerpo, mente y espíritu. También entendemos que sentir demasiada compasión puede volver a ponernos de inmediato en el cajón de las víctimas. Sentir demasiada lástima por una persona que nos está victimizando puede establecer una situación donde la persona nos pueda convertir de nuevo en su víctima.
No tratamos de forzar consecuencias ni crisis sobre otra persona, pero tampoco la rescatamos de las consecuencias lógicas de su conducta. Si hay un papel que tengamos la responsabilidad de jugar para que se den esas consecuencias, lo desempeñamos, no para controlar ni para castigar, sino para ser responsables con nosotros mismos y con los demás.
Tratamos de descubrir qué podemos estar haciendo que nos hace sentir victimados, o qué papel estamos jugando dentro de un sistema, y dejamos, también, de hacerlo. No tenemos poder sobre los demás ni sobre su conducta, pero podemos apropiarnos de nuestra fuerza y apartarnos de ser víctimas.

«Hoy asumiré la responsabilidad de ser yo mismo y de demostrárselo a los demás al no permitir que se me victimen. No puedo controlar los acontecimientos, pero sí puedo controlar mi actitud al ser victimado. No soy una víctima; no merezco ser victimado.

Mi Reflexión: Los codependientes nos hemos acostumbrado tanto a jugar el papel de víctima que extrañamos no hacerlo. Llegó el momento de detener esa conducta autodestructiva, forzándonos a desarrollar ese poder interior que nos va a permitir descubrir cuando lo estamos haciendo e implementar las herramientas que nos saquen de ese escenario caótico. Al principio será difícil y nos sentiremos «extraños», pero a medida que avanza nuestra recuperación, y anteponiendo nuestro bienestar al de los demás, lograremos asumir aquellas conductas que hagan sentirnos bien con los otros, sin que vaya en desmedro de nosotros mismos. Recordemos que buscar nuestra liberación es una tarea propia, y a cada quien le corresponde responsablemente hacerse cargo de sí mismo. No tenemos poder para cambiar a las personas, y ellas solas deben asumir sus conductas sanas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situaciones de mi vida sigo asumiendo el papel de víctima o priorizando a los demás por encima de mi propio bienestar?
¿Qué puedo comenzar a hacer hoy para asumir la responsabilidad de mi propia vida, dejando a los demás la responsabilidad de sus decisiones y conductas?

Reflexión del Dia: 24 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma las bondades del «desapego». Reitera que los codependientes deben asumir esta conducta saludable para ser felices y realizarse, El desapego los lleva a responsabilizarse de ellos mismos, a dejar que los otros resuelvan sus conflictos personales, a pensar en una vida plena, llena de realizaciones, sin que ello les perturbe. Ganamos el derecho a aprender a sacarle el máximo provecho a lo que tenemos y ser agradecidos por ello.

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Reflexiona sobre esto:

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora–-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.

Mi Reflexión: Mientras estemos apegados no podemos vivir nuestra propia vida, lo hacemos a través de los otros, ¡triste verdad! Al asumir responsabilidad por ser felices y plenos, rescatamos nuestra alma, retomamos el control de lo que deseamos ser y hacer, dándonos oportunidades jamás vividas. El desapego es ese vehículo que nos da libertad de acción, dejando atrás los días tristes y sin sentido a los que estamos acostumbrados. Dios va a estar allí siempre guiándonos. Creamos con profunda convicción que así es y será. La decisión está en nuestras manos, es el momento de «liberarnos» de esas conductas autodestructivas. Entreguemos nuestras cargas de apego afectivo a Dios y veremos libertad a nuestras dependencias. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estás entregando las dependencias a la voluntad de Dios?
¿Crees realmente que Dios actúa en tu corazón sanandote de este deseo de controlar?

Meditación 18 de Agosto… Abriéndonos al amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la necesidad que tiene el Codependiente de recibir amor, ha pasado mucho tiempo dándolo sin recibir una contraparte. Le cuesta aceptar ser amado. Su vida ha transcurrido ofreciendo y prodigando cuidados a los demás, sin esperar que el merece obtener amor y recompensa por su comportamiento.

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Medita sobre esto:

Abrámonos al amor que está disponible para nosotros.
No tenemos que limitar nuestras fuentes de amor. Dios y el Universo tienen un suministro ilimitado de lo que necesitamos, incluido el amor.
Cuando estemos abiertos a recibir amor, comenzaremos a recibirlo. Puede provenir de los lugares más sorprendentes, incluso desde dentro de nosotros mismos.
Estaremos abiertos y conscientes del amor que es y ha estado ahí para nosotros todo el tiempo. Sentiremos y apreciaremos el amor de amigos. Notaremos y disfrutaremos del amor que nos viene de la familia.
Estaremos listos para recibir amor en nuestras relaciones amorosas especiales también. No tenemos que aceptar el amor de personas inseguras, personas que nos explotarán o con quienes no queremos tener relaciones.
Pero hay mucho amor disponible, amor que sana nuestro corazón, satisface nuestras necesidades y hace cantar a nuestro espíritu.
Nos hemos negado demasiado tiempo. Hemos sido mártires por mucho tiempo. Hemos dado tanto y nos permitimos recibir muy poco. Hemos pagado nuestras deudas. Es hora de continuar la cadena de dar y recibir permitiéndonos recibir.

«Hoy, me abriré al amor que me viene del Universo. Lo aceptaré y lo disfrutaré cuando se presente».

Mi Reflexión: A veces hemos aprendido a dar tanto que olvidamos recibir. Sin embargo, recibir amor también es una forma de humildad: reconocer que necesitamos de otros y que no tenemos que ganarnos el cariño mediante sacrificios constantes. Dios puede mostrarnos su amor de maneras inesperadas: a través de una amistad, de la familia, de una palabra oportuna, de un gesto sencillo e incluso desde la capacidad de aprender a amarnos y cuidarnos. No todo amor debe ser aceptado, pero sí podemos abrirnos al amor sano que Dios pone en nuestro camino. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me permito recibir amor con la misma libertad con que lo doy?
¿De qué manera puedo reconocer hoy el amor que ya está presente en mi vida?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de asumir la responsabilidad de su propio cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también es aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la impulsividad. Cuando buscamos la paz de Dios antes de actuar, podemos distinguir con mayor claridad qué nos corresponde hacer y qué debemos dejar en Sus manos. No estamos llamados a cambiar a los demás, sino a responder con sabiduría y fidelidad a nuestra propia responsabilidad. La paz es una buena guía para decidir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones desde la paz o desde el temor y la ansiedad?
¿Qué situación necesito entregar hoy a Dios para cuidar mejor de mí mismo?

Meditación 8 de Agosto… Aprende a decir Si

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa la importancia de asumir el momento actual, con sus debilidades y fortalezas, como parte de nuestra vida, y eso debemos aceptar en paz y serenidad.

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Medita sobre esto:

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: Sí.
Podemos aprender a decir sí a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir si a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir si a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir sí a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir sí cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir sí a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir sí al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir sí a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir sí a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

«Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente».

Mi Reflexión: Aprender a decir «sí» es tan importante como aprender a decir «no». Decir sí a lo que nutre nuestra alma, fortalece nuestra fe y cuida nuestro bienestar no es egoísmo, sino una forma de honrar la vida que Dios nos ha dado. Cada vez que elegimos aquello que nos acerca a la paz, al amor, a relaciones saludables y al propósito de Dios, estamos afirmando el valor que Él ha puesto en nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A qué cosas buenas necesito comenzar a decirles «sí» en esta etapa de mi vida?
¿Estoy aceptando con gratitud las bendiciones y oportunidades que Dios pone delante de mí?

Reflexión del Dia: 27 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que para el codependiente no tiene ninguna importancia la diversión. Ha pasado gran parte de su vida aislado socialmente, así lo aprendió y así ha estado actuando.

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Reflexiona sobre esto:

La diversión no se lleva con la codependencia. Es difícil divertirnos cuando nos odiamos a nosotros mismos. Es difícil disfrutar de la vida cuando no hay dinero para la comida porque el alcohólico se lo ha bebido todo. Es casi imposible divertirnos cuando estamos enfrascados con emociones reprimidas, mortalmente preocupados por alguien, saturados de sentimientos de culpa y de desconfianza, controlándonos con rigidez a nosotros mismos o a alguien más, o preocupados por lo que los demás están pensando de nosotros. Sin embargo, la mayoría de la gente no está pensando en nosotros; está preocupada por sí misma y por lo que nosotros pensamos de ella.
Como codependientes, necesitamos aprender a jugar y a disfrutar. Disponernos para divertirnos y permitirnos hacerlo es una parte importante de cuidar de nosotros mismos. Nos ayuda a mantenernos sanos. Nos ayuda a trabajar mejor. Equilibra nuestra vida. Merecemos divertirnos. La diversión es una parte normal de estar vivos. Divertirnos es tomarnos tiempo para celebrar que estamos vivos.
Podemos planear la diversión dentro de nuestra rutina. Podemos aprender a reconocer cuándo necesitamos jugar y qué tipo de cosas disfrutamos hacer. Si no podemos hacer esto, sí podemos tener como meta inmediata aprender a divertirnos. Empezar a hacer cosas sólo para nosotros mismos, tan sólo porque queremos hacerlas. Al principio podemos sentirnos incómodos, pero al poco rato nos sentiremos mejor. Se habrá vuelto divertido.
Podemos permitirnos disfrutar de la vida. Si queremos algo y podemos pagarlo, compremoslo. Si queremos hacer algo que es legal e inofensivo, hagámoslo. Cuando estemos involucrados haciendo algo que es recreativo, no encontremos maneras para sentirnos mal. Disfrutemos de la vida. Podemos descubrir cosas que disfrutarnos al hacer, y luego dejarnos disfrutarlas. Podemos aprender a relajarnos y a disfrutar de las cosas que hacemos a diario, y no sólo de las actividades recreativas. El martirio puede interferir con nuestra capacidad para sentirnos bien bastante después de que el alcohólico ha dejado de ayudarnos a sentirnos desdichados. El sufrimiento puede volverse habitual, pero también el disfrutar de la vida y ser buenos con nosotros mismos. Probémoslo.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no solo me llama a servir y perseverar, sino también a disfrutar la vida que Él me ha regalado. Cuando dejo a un lado la culpa y el afán de cargar con todo, descubro que el descanso, la alegría y los momentos sencillos también son regalos de Su gracia. Aprender a disfrutar sanamente es reconocer que cuidar de mí mismo honra al Dios que desea mi bienestar integral. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Hace cuánto tiempo no disfruto un momento de alegría sin sentir culpa o preocupación?
¿Qué actividad sencilla podría realizar hoy para agradecer a Dios el regalo de la vida y cuidar también de mi bienestar?