
No tiene que ser una esponja emocional, recogiendo cada sentimiento a su alrededor. Aprenda a distinguir si lo que siente le pertenece a usted o a otra persona.
Linda tiene un hijo adulto. Cada vez que su hijo atraviesa un momento difícil, Linda se lleva las emociones de su hijo, como si esos sentimientos le pertenecieran. Ella hablará con su hijo por teléfono por un tiempo. Se expresará intensa y poderosamente acerca de cómo se siente realmente acerca de todo en su vida. Después de todo, Linda es su madre. Es seguro decirle cómo se siente realmente, incluso si no puede contarle a nadie más. Linda puede sentirse bien cuando comienza a hablar con su hijo. Pero al final de la conversación, Linda ya no se siente tan bien. Ella puede sentirse enojada, molesta o preocupada, o lo que sea que sintiera su hijo antes de hablar con ella.
A veces absorbemos los sentimientos de otras personas porque nos olvidamos de protegernos. A menudo, hacemos esto debido a la profundidad de los sentimientos que tenemos para esta persona. El remedio para esto es el mismo que cuando tratamos con nuestras propias emociones. Reconocemos lo que estamos sintiendo Le damos ese sentimiento a su debido tiempo. Entonces lo dejamos ir. Exprimimos la esponja.
Algunas veces, solo se necesita el acto de reconocer que hemos tomado las emociones de otra persona para borrar esas emociones. Si luchamos por la conciencia, comenzaremos a reconocer cuándo los sentimientos que sentimos no son nuestros.
Los niños a menudo están abiertos y sin protección. Si estamos pasando por muchos sentimientos a su alrededor, también pueden absorber nuestras emociones. Es importante compartir nuestros sentimientos con los demás y dejar que las personas nos hablen de sus sentimientos. Pero tenemos que prestar atención. Si hemos recogido las emociones de otra persona, debemos dejar ir esos sentimientos.
«Dios, ayúdame a saber que parte de estar cerca de las personas y amarlas significa que a veces tomo sus sentimientos. Muéstrame cómo protegerme para poder mantener mi corazón abierto a las personas que amo sin asumir sus sentimientos.»
Actividad: De niños, es posible que hayamos absorbido las emociones de nuestros padres. Estas emociones pueden permanecer con nosotros hasta la adultez, dando forma a nuestras creencias y nuestra actitud general hacia la vida. Estas emociones pueden ser engañosas. Creemos que son nuestros, pero no lo son. Pertenecen a otra persona. Pídele a tu Poder Superior que te muestre si has absorbido alguna emoción de tus padres u otras personas en tu vida. Luego mantente abierto a las respuestas que recibas a esta oración.
Si alguna emoción o recuerdo comienza a aparecer en su conciencia, vaya a su diario y escriba sobre ellos. Solo documente la escena o memoria que se le viene a la mente. Luego libera las emociones. Libéralos y déjalos ir. Llevar los sentimientos de otra persona no ayuda a la otra persona y no nos ayuda. Mereces ser libre y claro.
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Categoría: GRATITUD
Reflexión del Dia: 22 de Enero

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos.
Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…).
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 19 de Diciembre

No existe un modo mágico, fácil y repentino de volverse no-dependiente.
La seguridad emocional y nuestro nivel actual de inseguridad son factores importantes que debemos tener en mente al tomar nuestras decisiones. A veces nos volvemos económica y emocionalmente dependientes de una persona, y entonces nos enfrentamos a dos verdaderas preocupaciones —dos preocupaciones que pueden o no tener conexión entre sí—.
Ninguno de estos factores se debe tomar a la ligera; cada uno de ellos demanda nuestra consideración. Mis palabras o nuestras esperanzas no disminuirán la realidad de estos hechos. Si somos dependientes económica o emocionalmente, ese es un hecho, y los hechos deben aceptarse y tomarse en cuenta. Pero creo que podemos luchar por volvernos menos dependientes. Y sé que podemos volvernos no-dependientes si queremos.
He aquí algunas ideas que pueden ayudar:
1.Terminar con los asuntos de nuestra niñez de la mejor manera que podamos. Apenarnos profundamente por ellos. Verlos luego en perspectiva. Averiguar cómo los acontecimientos de nuestra niñez afectan lo que estamos haciendo ahora.
2. Consiente y protege a esa criatura asustada, vulnerable y necesitada que hay en nuestro interior. Este niño interno puede no llegar a desaparecer completamente nunca, no importa que tan autosuficientes nos volvamos. El estrés puede hacer que el niño grite. Sin motivo alguno, el niño puede aflorar y demandar atención cuando menos lo esperamos.
3. Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
4. Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos a nosotros mismos.
5. También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
6. Esfuércense por la no-dependencia. Comiencen a examinar las maneras en las que somos dependiente emocional y económicamente, de la gente que nos rodea.
Tú también puedes atravesar situaciones oscuras. Puedes cuidar de ti mismo y confiar en ti mismo. ¡Confía en Dios. Ve tan lejos como puedas ver, y cuando llegues ahí, serás capaz de ver más lejos. Se le llama Día por día!
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Frase del Dia: 11 de Agosto

Desapegarse y ver las cosas como realmente son… no es el final. Ahora esta la cuestión de cómo actuar una vez te has desapegado y has puesto tu atención en la realidad.
Estas son algunas buenas posibilidades para practicar:
• Acepta este momento por lo que es, agradécelo y disfrútalo.
• Acepta a otras personas por quien son, y disfruta de su compañía. ¡Acéptalos!
• Acéptate a ti mismo por quien eres, y conténtate contigo mismo.
• Observa cómo otras personas (o tú mismo) están actuando de esa manera porque están sufriendo, e intenta ser compasivo con ellos.
• Observa que hay un problema legítimo que debe ser resuelto, otro aparte del enfado que ambos estáis sintiendo (el cual es simplemente un síntoma). Despréndete del ideal y el enfado te ayudara tanto a ti como a la otra persona a resolver el problema más calmada y compasivamente.
• Despídete del ideal, mira la realidad tal y como es, y responde apropiadamente. Sin tomarte nada de forma personal. Simplemente respondiendo a la realidad.
• Convive con las cosas tal y como son, sin juzgar. Simplemente sé, no intentes resolver un problema o conseguir nada, por un momento.
• Deja de controlar las cosas y simplemente déjalas correr por un rato, estando en el momento que ocurren sin tratar de controlarlas.
• Observa la impermanente naturaleza de la realidad… obsérvala cambiar y fluir a cada momento. Esto es un fascinante e iluminador proceso de aprendizaje.
