Reflexión del Dia: 31 de Diciembre



«SIN MIEDO HICIMOS UN MINUCIOSO INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS».(Cuarto Paso de CoDA).
ABRIR NUESTRO CORAZÓN AL AMOR
Durante años, me había protegido, envuelta en acero. Ahora mi corazón está abierto, abierto y capaz de amar como nunca antes. Mi centro emocional está destapado. Las emociones me atraviesan en olas: vienen, se presentan, se sueltan. Estoy agradecida de sentir libremente, experimentar todas las emociones. Pero la nueva, la que nunca tuve antes, es la del amor.
Es tan poderoso. Por primera vez en mi vida, experimento el amor incondicional. Lo recibo de otros. Lo siento para otros. Es tan diferente de cómo amaba en el pasado. Es tan grande.
Por primera vez en mi vida, hay lugar, de verdad hay lugar, para amarme a mí misma y a otros, y permitir a otros amarme.

Todavía me da miedo, pero como las otras emociones, el miedo pasa a través mío una vez que lo afronto y reconozco. Mi corazón está abierto al amor, gozo, paz, tristeza, enojo, miedo: a todo lo que los corazones sienten. Los puñales y cardas y espinas están siendo eliminados. Es un buen corazón, un corazón amable. Puedo oír su latido, puedo sentirlo ahora.
Es real. A veces me siento como el Hombrede Hojalata de El Mago de Oz. Por fin tengo un corazón. Soy de verdad y puedo amar. Quizá siempre tuve este corazón, pero no me convertí en real hasta que sanó.
Ahora, cuando escucho a alguien resistirse al Cuarto Paso, me río. No lo he hecho formalmente, dicen. Quizá debería, dicen, pero no estoy listo. No he tenido tiempo, murmuran. Comprendo el miedo, pero también el proceso. Si se quedan en la vida y la recuperación suficiente tiempo,
probablemente harán uno como el mío, estén o no listos. Luego, les dará gusto haberlo hecho.
Recuerdo haberle pedido a Dios que me ayudara a sanar y a dar un buen Cuarto Paso, uno a profundidad. Dios responde a nuestras oraciones, las que más nos convienen, aun cuando se nos olvida haber pedido, aun cuando tenemos miedo de que Dios responda.
Trabajamos estos Pasos para curarnos del dolor, el miedo, la culpa y las creencias que nos limitan, pero para hacer eso, primero debemos reconocerlos. Esa es la tarea de este Cuarto Paso.
Aquellos que encuentran el valor para mirar hacia adentro son los que se sienten más cómodos consigo mismo y con la recuperación.
Este es el Paso de la sanación. Este es el Paso de sana-el-corazón. Este Paso puede cambiar vidas. Profundiza. Profundiza tanto en ti como puedas. Empieza con la primera capa, y deja que el proceso te lleve cada vez más profundo. No tengas miedo de lo que encontrarás. Lo que nos ha sucedido puede ser tenebroso, pero nuestro núcleo es hermoso y bueno.
Trabaja este Paso una vez, dos, tan seguido como necesitas. Deja que el proceso de mirar hacia adentro se convierta en una respuesta habitual a la vida y sus situaciones. No para culpar. No para tenernos como responsables del comportamiento ajeno. Sino para explorar, entender, responsabilizarnos de y amar quienes verdaderamente somos. Damos este Paso para asumir nuestro poder y permitirnos sanar y cuidarnos en cualquier circunstancia.
Si no sabemos qué debemos enfrentar, podemos pedir a Dios que nos lo revele. Pidamos a Dios que nos muestre qué debemos enfrentar dentro de nosotros. Dios responderá.
Cuando encontremos el valor para mirar hacia adentro y descubrir lo que realmente sucede con nosotros mismos, cuando aceptemos quienes somos, incluyendo nuestro lado oscuro, encontraremos que lo que sucede afuera, alrededor y dentro de nosotros comienza a cambiar. El no enfrentar nuestro dolor, el no enfrentar nuestros miedos, es con frecuencia el gran motivador de los comportamientos que llamamos codependencia. Mirar hacia adentro es la llave para liberar nuestro dolor y producir recuperación y salud en nuestra vida.
Con frecuencia, necesitamos iniciar nuestra recuperación apuntando el dedo hacia otra persona.
Necesitamos enojarnos, indignarnos, y a veces hasta culpar, mientras hagamos el duelo. Si sólo buscamos el alivio de estar sin culpa, si sólo buscamos el alivio temporal y la «intoxicación» de sentirnos moralmente superiores, entonces podemos continuar haciendo eso. Pero si queremos más de nuestra recuperación y de nuestra vida, la respuesta está en mirar hacia adentro.
Dejaremos de mirar hacia otros para detener el dolor y hacernos sentir mejor. Y empezaremos, con la ayuda de nuestro Poder Superior, a hacerlo por nosotros mismos.
Dicen que los alcohólicos trabajan estos Pasos con pasión porque su vida depende de ello. Pues, la nuestra también. Cuando descubrimos lo que verdaderamente sucede dentro de nosotros, pronto aprenderemos qué necesitamos para cuidar de nosotros mismos.
Debemos ser honestos, pero también benévolos y comprensivos con nosotros mismos, a medida que trabajamos este Paso.
Hemos estado haciendo lo que creíamos necesario para sobrevivir. Ahora, nos encaminamos a volvernos plenamente vivos.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 14 de Diciembre… Se feliz ahora



«El tiempo es lo que evita que todo suceda a la vez», decía la pegatina del parachoques que tenía delante.
Tal vez, pensé. Estaba corriendo de vuelta a casa desde la tienda de computadoras, haciendo mis diligencias, tratando de hacer las cosas. Noté un restaurante y un centro comercial a mi derecha, en la autopista. Tenía curiosidad por este lugar por casi un año. Hoy, en lugar de conducir, pagué la autopista y entré en el estacionamiento. Pasé las siguientes tres horas navegando por las tiendas llenas de antigüedades, baratijas y alimentos gourmet. Luego disfruté de una cena tranquila, una jugosa hamburguesa y una malta de chocolate, en el restaurante antes de regresar a casa. Las tiendas siempre habían estado allí; Siempre me había pasado. Hoy paré, satisfice mi curiosidad, y me divertí.
Es fácil pasar nuestras vidas trabajando hacia una meta, convencidos de que si solo pudiéramos llegar allí, seríamos verdaderamente felices en ese momento. Hoy es el único momento que tenemos. Si esperamos hasta mañana para ser felices, nos perderemos la belleza de hoy.
Ten tus planes. Fijar metas.
Déjate ser feliz ahora.

«Dios, ayúdame a ser consciente de la alegría que está frente a mí ahora, en lugar de esperar a que el mañana me traiga felicidad».

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 5 de Noviembre … Trae cualquier solicitud que tengas a Dios.



Ninguna solicitud es demasiado grande; no demasiado pequeño o insignificante.
Cuán a menudo limitamos a Dios al no llevar a Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para obtener nuestro equilibrio? Pasando el día?
¿Necesitamos ayuda en una relación particular? ¿Con un defecto de carácter particular?
¿Necesitamos ayuda para progresar en una tarea en particular que nos desafía? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento? ¿Queremos cambiar una creencia autodestructiva que nos ha desafiado? ¿Necesitamos información, una idea? ¿Apoyo? ¿Un amigo?
¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos traiga alegría?

Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios lo que queramos. Pon la solicitud en las manos de Dios, confiando en que ha sido escuchada, luego déjala ir. ¡Deja la decisión a Dios!
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidarnos a nosotros mismos. Confía en que el Poder Superior a quien hemos entregado nuestra vida y realmente se preocupa por nosotros y por lo que queremos y necesitamos.
«Hoy, le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, preguntaré. Entonces lo soltaré.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 16 de Octubre



Responder adecuadamente a nuestros sentimientos también significa que asumimos la responsabilidad de ellos. Los sentimientos de cada persona le pertenecen a ella. Nadie hace que otro sienta; nadie es responsable en último término por nuestros sentimientos excepto nosotros mismos, no importa qué tanto insistamos nosotros en que lo sean. La gente puede ayudarnos a sentir, pero no hace que sintamos. La gente tampoco puede cambiar tampoco puede cambiar la manera en que nos sentimos. Sólo nosotros podemos hacerlo. Más aún, no somos responsables por los sentimientos de nadie más, aunque somos responsables de elegir ser considerados con los sentimientos de los demás. La gente responsable elige hacer eso, en ocasiones. Sin embargo, muchos codependientes se extralimitan en ello. Necesitamos también tener
consideración con nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos son reacciones a las circunstancias de la vida. Así, la etiqueta social requiere que cuando discutimos un sentimiento con alguien, decimos “Siento esto y aquello cuando tú haces esto o aquello porque…” y no “Me haces sentir…” Sin embargo, podemos querer tomar otra decisión acerca de cómo manejar nuestros sentimientos.
Esto es verdad especialmente si reaccionamos consistentemente ante la conducta de alguien con una gran cantidad de dolor emocional, y que aun después de informarle acerca de este dolor a la persona, él o ella nos lo siguen causando. Quizá no necesites de tanta ayuda para sentir. Recuerda, los sentimientos son indicadores y motivadores. Observa los patrones en nuestros sentimientos. Nos dicen mucho acerca de nosotros y de nuestras relaciones.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 13 de Octubre



Nuestros sentimientos también pueden engañarnos. Nuestras emociones pueden llevarnos a situaciones a las cuales nuestra cabeza nos aconseja no ir. A veces los sentimientos son como algodones de azúcar: aparentan ser más de lo que son en realidad.
A pesar del lado oscuro de las emociones —aquellas que son dolorosas, aquellas que se prolongan y las que nos engaña hay un panorama que es aún más sombrío si elegimos volvernos inemocionales. No asumir nuestros sentimientos, aislarnos emocionalmente y alejar esa parte de nosotros puede ser incómodo, poco sano y autodestructivo.
Reprimir o negar los sentimientos nos puede provocar dolores de cabeza, trastornos digestivos, dolores de espalda y estados físicos de debilitamiento general que pueden abrir la puerta a muchas enfermedades.
Reprimir sentimientos —especialmente si lo hacemos durante la fase de negación del proceso de pena— nos puede causar problemas como el comer en exceso o demasiado poco, el uso de alcohol u otras drogas, conductas sexuales compulsivas, gastar dinero en forma compulsiva, no dormir lo suficiente, dormir en exceso, obsesionarnos, hacer ademanes de control, y otras conductas compulsivas.67 Los sentimientos son energía Los sentimientos reprimidos bloquean nuestra energía. No estamos en la mejor forma cuando estamos bloqueados.
Otro problema con los sentimientos reprimidos es que estos no desaparecen. Se prolongan, a veces haciéndose cada vez más fuertes y provocando que hagamos cosas peculiares. Debemos mantenernos un paso adelante del sentimiento, tenemos que mantenernos ocupados, tenemos que hacer algo. No nos atrevemos a quedarnos quietos y en paz porque entonces podríamos sentir esas emociones. Y el sentimiento podría irrumpir de todas maneras.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 29 de Septiembre… Desarrollando tolerancia saludable



Muchos de nosotros somos expertos en negar y descontar lo que nos duele. Podemos soportar una situación particular, diciéndonos repetidamente que no es tan malo; no deberíamos ser tan exigentes; cambiará cualquier día; deberíamos ser capaces de vivir con eso; no nos molesta; la otra persona realmente no lo decía en serio; no duele; tal vez somos solo nosotros.
Podemos pelear y discutir sobre la realidad y la validez de nuestro dolor, nuestro derecho a sentirlo y hacer algo al respecto.
A menudo toleramos tanto o tanto que nos ponemos furiosos y nos negamos a tolerar más.
Podemos aprender a desarrollar tolerancia saludable.
Hacemos eso al establecer límites saludables y confiar en nosotros mismos para ser dueños de nuestro poder con las personas. Podemos disminuir nuestro dolor y sufrimiento al validar y prestar atención a nosotros mismos. Podemos trabajar para acortar el tiempo entre identificar la necesidad de establecer un límite y tomar una acción clara y directa.
No estamos locos. Algunas conductas realmente nos molestan. Algunos comportamientos realmente son inapropiados, molestos, hirientes o abusivos.
No tenemos que sentirnos culpables por ocuparnos de nosotros mismos una vez que identificamos un límite que debe establecerse. Mire la experiencia como un experimento para poseer nuestro poder, establecer límites y límites nuevos y saludables para nosotros mismos.
No tenemos que sentirnos culpables, pedir disculpas o explicarnos después de haber establecido un límite. Podemos aprender a aceptar la incomodidad y la incomodidad de establecer límites con las personas. Podemos establecer nuestros derechos a tener estos límites.
Podemos darle a la otra persona espacio para tener y explorar sus sentimientos; podemos darnos espacio para tener nuestros sentimientos, mientras luchamos por poseer nuestro poder y crear buenas relaciones de trabajo.
Una vez que podemos confiar en nuestra capacidad de cuidarnos, desarrollaremos una tolerancia sana y razonable de los demás.
«Dios, ayúdame a comenzar a luchar por límites saludables y tolerancia saludable para mí y para los demás».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adios).

Meditacion 29 de Agosto… La magia está en ti



A veces, jugamos un poco a nosotros mismos.
Podemos estar tan cerca de alguien, creemos, que no tengo que dejarlo ir. O podemos ser tan exitosos en manifestar eventos en nuestras vidas, creemos que no tengamos que dejarlo ir. Cuando quiero algo, simplemente aparece.
Cada vez que nos olvidamos de dejarlo ir, la vida nos hará trotar de nuevo para recordar. No hay nada a lo que podamos aferrarnos en este mundo. En definitiva, todo lo que apreciamos requerirá que lo dejemos ir, en alguna forma o forma. Ese niño crecerá y se irá de casa. ¿Esa relación de amor que va tan maravillosamente? Un nuevo ciclo vendrá, en su tiempo. Esa amistad cambiará. ¿Ese trabajo que creías que siempre tendrías? Vaya, la compañía se fusionó. Tu posición ha cambiado.
Aunque las relaciones a largo plazo y el empleo seguro y la vida en esa casa se sienten bien, recuerda, esa no es tu seguridad.
Déjate ligar. Acércate a esa mujer, o hombre. Déjate disfrutar siendo amigo del mejor amigo que hayas tenido. Se un padre amoroso, cien por ciento. Colócate en ese trabajo con todo tu corazón y alma.
Pero tu seguridad y alegría no están en esa otra persona o trabajo. ¡La magia está en ti!
No te enojes cuando llegue el momento en tu vida para dejarlo ir. Abra su corazón a esa persona, lugar o cosa, y diga: «Gracias por enseñarme a amar y ayudarme a crecer».
Entonces déjalo ir, sin resentimiento en tu corazón. Porque a pesar de que ese tiempo ha llegado a su fin, el amor no se puede perder. Incluso si eso significa el final del mejor tiempo que hayas tenido en tu vida, mira dónde está ahora. No te olvides de disfrutarlo.
Este será el próximo mejor momento que tendrás.
Recuerda, el amor es un regalo de Dios.
«Dios, ayúdame a mantener mi cabeza en alto, mi corazón abierto, y sé que siempre seré guiado a lo largo del camino».

(Melody Beattie).

Reflexión del Dia: 28 de Agosto



Algunos de nosotros aprendimos estas conductas de odio a sí mismo dentro de nuestras familias, posiblemente con la ayuda de uno de nuestros padres que era alcohólico. Algunos reforzamos ese desdén que sentimos por nosotros mismos dejando a un padre alcohólico para casarnos con un alcohólico. Podemos haber iniciado relaciones adultas con una frágil autoestima, para luego descubrir que lo que nos quedaba de autoestima se ha desintegrado. Pocos los alcohólicos como en los codependientes. Recuerden, el alcoholismo y otros trastornos compulsivos son autodestructivos Algunos de nosotros podemos ni siquiera estar conscientes de nuestra baja autoestima y de nuestro odio a sí mismos porque nos hemos estado comparando con los alcohólicos y con las otras personas locas que hay en nuestras vidas; en comparación, estamos por encima de ellos. La baja autoestima puede venírsenos encima cada vez que la dejemos actuar.
En realidad, no importa cuándo empezamos a torturarnos. Debernos parar ahora. Ahora mismo podemos darnos un gran abrazo mental y emocional. Estamos bien. Es maravilloso ser quienes somos.
Nuestros pensamientos están bien. Nuestros sentimientos son adecuados. Estamos justo en donde debíamos de estar hoy, en este momento. No hay nada mal con nosotros. No hay nada que en lo fundamental esté mal en nosotros. Si hemos fallado, no hay problema; estábamos haciéndolo lo mejor que podíamos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 25 de Agosto … Estemos dispuestos a reparar los daños



El Paso Ocho está hablando de un cambio de corazón, de un cambio curativo.
Esta actitud puede ser el principio de una gran cadena de recuperación y de curación en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. Significa que estamos dispuestos a dejar ir nuestra dureza de corazón, uno de los más grandes obstáculos para nuestra capacidad de dar y recibir amor.
En el Paso Ocho hacemos una lista de toda la gente que hemos dañado, y nos permitimos a nosotros mismos experimentar una actitud curativa hacia ellos. Es una actitud de amor.
En este Paso, no nos arrojamos con locura y empezamos a gritar: «¡Lo siento!». Hacemos nuestra lista, no para sentirnos culpables, sino para facilitar la curación. Antes de que realmente reparemos daños o empecemos a considerar la manera apropiada de repararlos, nos permitimos a nosotros mismos cambiar nuestra actitud. Ahí es donde comienza la curación, en nuestro interior.
Esto puede cambiar la energía. Puede cambiar la dinámica. Puede hacer comenzar el proceso, antes de que abramos la boca y digamos lo siento. Abre la puerta del amor. Abre la puerta a la energía del amor y de la curación. Nos capacita para llenarnos de sentimientos y energía positivos.
Esa energía se puede sentir alrededor del mundo, y comienza dentro de nosotros.

¿Con cuánta frecuencia, después de haber sido lastimados, deseábamos que la persona simplemente reconociera nuestro dolor y dijera, «lo siento»? ¿ Cuán tan a menudo hemos deseado que la persona simplemente nos viera, nos escuchara y volviera hacia nosotros la energía del amor? ¿Cuán frecuentemente hemos anhelado por lo menos un cambio de corazón, una pequeña dosis de reconciliación, en las relaciones manchadas por asuntos inconclusos y malos sentimientos? Muy a menudo.
Los otros también lo desean. Eso no es ningún secreto. La energía de la curación comienza con nosotros. Nuestra disposición para reparar el daño puede beneficiar o no a la otra persona; el o ella pueden estar o no dispuestos a olvidarse del asunto.
Pero nosotros nos curamos. Nos volvemos capaces de amar.
«Hoy trabajare por lograr un cambio de corazón si están presentes la dureza del corazón, la defensividad, la culpa o la amargura. Me dispondré a dejar ir esos sentimientos y a reemplazarlos por la energía curativa del amor».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 22 de Julio



La gente en general, no sólo los codependientes, a diario se enfrenta con la perspectiva de aceptar o de rechazar la realidad de ese día en particular y de las circunstancias presentes. Tenemos muchas cosas que aceptar en el curso de una vida normal desde el momento en que abrimos nuestros ojos en la mañana hasta que los cerramos por la noche. Nuestras circunstancias actuales incluyen quiénes somos, en dónde vivimos, con quién o sin quién vivimos, en dónde trabajamos, cuál es nuestro medio de transporte, cuánto dinero tenemos, cuáles son nuestras responsabilidades, qué hacemos para divertirnos, y cualquier problema que pueda surgir. Algunos días, aceptar esas circunstancias es muy fácil. Sucede de manera natural. Nuestro cabello está en orden nuestros hijos se portan bien, nuestro jefe es razonable, estamos bien de dinero, la casa está limpia, el coche funciona, y nos gusta nuestro cónyuge o amante. Sabemos qué podemos esperar, y lo que esperamos es aceptable. Está bien. Otros días no nos va tan bien. Se descomponen los frenos del coche, tenemos goteras en el techo, los niños están como locos, nos rompemos un brazo, perdemos el empleo, o nuestro cónyuge o amante nos dice que ya no nos ama. Algo ha sucedido. Tenemos un problema. Las cosas son diferentes. Las cosas están cambiando. Estamos perdiendo algo. Nuestras circunstancias actuales ya no son tan cómodas como antes. Las circunstancias han sido alteradas, y tenemos que aceptar una nueva situación. Inicialmente podemos responder negándola o resistiéndonos al cambio, al problema o a la pérdida. Queremos que las cosas sean como eran Queremos que el problema se solucione rápidamente.
Queremos estar cómo dos otra vez. Queremos saber qué esperar. No estamos en paz con la realidad. Nos da pavor. Temporalmente hemos perdido el equilibrio.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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