Meditacion 31 de Mayo… Permitiéndonos ser necesitados



Podemos aceptarnos a nosotros mismos como personas que tienen necesidades: la necesidad de comodidad, amor, comprensión, amistad, toque saludable. Necesitamos refuerzo positivo, alguien que nos escuche, alguien que nos dé. No somos débiles por necesitar estas cosas. Estas necesidades nos hacen humanos y saludables. Satisfacer nuestras necesidades -creer que nos merecemos que las cumplan- nos hace felices.
También hay momentos en los que, además de nuestras necesidades habituales, nos volvemos particularmente necesitados. En estos momentos, necesitamos más de lo que tenemos que dar. Eso está bien también.
Podemos aceptar e incorporar nuestras necesidades y nuestro lado necesitado en todos nosotros. Podemos asumir la responsabilidad de nuestras necesidades. Eso no nos hace débiles o deficientes. No significa que no estamos recuperándonos adecuadamente, ni tampoco significa que estamos siendo dependientes de una manera no saludable. Hace que nuestras necesidades, y nuestro lado necesitado, sean manejables. Nuestras necesidades dejan de controlarnos y ganamos el control.
Y, nuestras necesidades comienzan a cumplirse.
«Hoy, aceptaré mis necesidades y mi lado necesitado. Creo que merezco satisfacer mis necesidades, y permitiré que eso suceda».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 19 de Mayo



Tampoco tenemos que tomarnos de una manera personal las pequeñeces. Si alguien ha tenido un mal día o está enojado, no asumas por ello que tiene algo que ver contigo. Puede tener algo que ver contigo o no. Si así es, lo descubrirás. Generalmente las cosas tienen mucho menos que ver con nosotros de lo que pensarnos.
Una interrupción, el mal humor de otro, una lengua aguda, un mal día pensamientos negativos, problemas o el alcoholismo activo no tienen por qué manejar o arruinar nuestro día, ni siquiera una hora de nuestro día. Si la gente no quiere estar con nosotros o actuar de una manera saludable, esto no es reflejo de nuestra autoestima. Refleja, en cambio sus propias circunstancias actuales. Al practicar el desapego podemos disminuir nuestras reacciones destructivas hacia el mundo que nos rodea. Sepárate de las cosas. Déjalas estar, y deja que la gente sea como es. ¿Quién eres tú para decir que la interrupción, el estado de ánimo, las palabras, el mal día, el pensamiento o el problema no son una parte importante y necesaria de la vida? ¿Quién eres tú para decir si este problema no será en último término benéfico para ti o para alguien más? No tenemos que reaccionar. ¡Tenemos opciones!

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
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Meditación 11 de Mayo… Refrescate



Hay un botón «actualizar» que puedes hacer clic en la computadora cuando estás en línea. Hace que la computadora funcione de manera más eficiente.
A veces nos ponemos un poco perezosos también. Hemos estado presionando demasiado. Reflexionando sobre los mismos pensamientos una y otra vez. Haciendo las mismas cosas una y otra vez. A veces necesitamos un cambio de escenario. A veces necesitamos refrescar nuestros pensamientos con oración, meditación, algunas palabras de un amigo o pasar un buen rato con un buen libro.
Quizá es nuestro cuerpo el que necesita refrescarse. Necesitamos una bebida fría, una caminata rápida, una siesta o una ducha caliente.
Quizás necesitemos un refrigerio más grande: un fin de semana en un spa, unas vacaciones. Incluso si nuestro presupuesto es bajo, podemos armar una carpa en un parque y disfrutar de la refrescante belleza del mundo que nos rodea.
Mira alrededor. El mundo está lleno de cosas refrescantes. La próxima vez que te empantanes, deja de empujar tan fuerte. Haz lo que necesitas hacer para ser eficiente y operar con facilidad.
¡Refrescate!
«Dios, ayúdame a comprender el poder de tomar el tiempo para relajarme. Entonces ayúdame a dejar de pensar en eso y realmente hacerlo.»

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 20 de Abril… Estás justo donde debes estar



Un día, cuando era nuevo en la recuperación de la dependencia química, analicé mi situación de vida, mi trabajo y mis relaciones. Nada se sintió bien. Una sensación crónica de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado estaba anulando todo lo que hice. Mi vida se sentía como una serie continua de errores.
Había escuchado hablar sobre un terapeuta brillante, uno que fue particularmente eficaz en llegar a los problemas centrales. Lo que sea que estaba sucediendo en mi núcleo, quería que se resolviera.
El problema era que este terapeuta vivía lejos en un área rural. No tenía auto. Tendría que tomar el autobús. Vio gente solo durante la semana. Trabajaba de nueve a cinco, de lunes a viernes. Y sus tarifas, aunque bien merecidas, eran altas para mi presupuesto.
Ahorré suficiente dinero para pagar una sesión. Luego hice una cita. Estaba tan emocionada.
El gran día llegó. Comencé mi serie de viajes en autobús (tuve que transferir tres veces) a las 5:00 p.m., cuando terminé el trabajo. Para las 7:30 de la tarde, llegué a la finca donde vivía y trabajaba este terapeuta. Estaba exhausto pero eufórico cuando finalmente me senté frente a este oso de peluche de un hombre que había ayudado a tantas personas a progresar en sus vidas.
En detalles elaborados, comencé a contar lo que estaba sucediendo en mi vida. Le expliqué que me estaba recuperando, tratando de hacer las cosas bien, yendo a mis grupos de apoyo, haciendo las paces con las personas que había lastimado, pero nada me parecía bien. Una sensación crónica de malestar plagó mi vida, sin importar lo que hice.
Escuchó lo que dije. Luego se reclinó en su silla.
«Melody», dijo con calma, con confianza.
«¿Sí?»
«Estás justo donde debes estar».

La sesión terminó.
Reuní mis cosas, caminé las dos cuadras hacia la parada de autobús, y monté varios autobuses de regreso a mi pequeño cubículo de un departamento en South Minneapolis. La lección se quedó conmigo de por vida. Cuando nada en nuestras vidas se siente bien, a veces la respuesta es no hacer más o buscar frenéticamente el milagro que necesitamos. El milagro viene cuando aceptamos, creemos y confiamos en que quienes somos ahora es lo que necesitamos ser.
Ahórrate el tiempo, el dinero y el viaje.
Sé tu propio gurú
«Dios, gracias por donde estoy hoy. Ayúdame a confiar en eso cuando necesite estar en otro lugar, naturalmente me moverás a ese lugar».

(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Meditación 19 de Abril… Autoaprobación



La mayoría de nosotros quiere ser querido. Queremos que otras personas nos consideren amables, amables y cariñosas. La mayoría de nosotros queremos la aprobación de los demás.
Desde la infancia, algunos de nosotros hemos estado tratando de obtener aprobación, tratando de hacer que la gente nos agrade y nos tenga en alta estima. Podemos temer que la gente nos deje si desaprueba nuestras acciones. Podemos buscar la aprobación de personas que no tienen para dar. Es posible que no sepamos que ahora somos adorables y que podemos aprender a aprobarnos a nosotros mismos.
Para poder vivir felizmente, vivir consistentemente con la forma en que nuestro Poder Superior quiere que vivamos, y aprovechar un estilo de vida que está en armonía con el universo, debemos dejar de lado nuestra extrema necesidad de aprobación. Estas necesidades no satisfechas de aprobación y amor de nuestro pasado le dan a otros el control sobre nosotros hoy. Estas necesidades pueden impedirnos actuar de acuerdo con nuestros mejores intereses y ser fieles a nosotros mismos.
Podemos aprobarnos a nosotros mismos. Al final, esa es la única aprobación que cuenta.
«Hoy, dejaré de lado mi necesidad de aprobación y mi necesidad de ser querido. Los reemplazaré con la necesidad de agradarme y aprobarme. Disfrutaré de la sorpresa que encuentro cuando hago esto. Las personas que cuentan, incluido yo mismo, me respetarán cuando sea sincero conmigo mismo».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 14 de Marzo… Encuentra la gratitud



Aquí hay un fenómeno interesante sobre la gratitud: es difícil sentirse tan mal cuando nos sentimos agradecidos. Tu mente tiene espacio para solo un pensamiento a la vez. Si lo llenas de gratitud, no hay lugar para la negatividad.
Hoy, sé agradecido por tu vida. Permite que esa gratitud continúe en tus actividades y dé sabor a todas tus interacciones. Piense en una cosa para agradecerle en cada actividad que haces, con cada persona con la que interactúas y en cada tarea que haces.
Encuentra la gratitud en tu vida y encontrarás alegría junto a ella.
«Dios, ayúdame a buscar lo bueno en mi vida».

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 6 de Marzo… Paz



La ansiedad es con frecuencia nuestra primera reacción al conflicto, los problemas, o incluso a nuestros propios miedos. En esos momentos, desapegarnos y sentirnos en paz podría parecer una conducta desleal o apática.
Pensamos: si realmente me importa, me preocuparé; si esto es realmente importante para mí, debo permanecer alterado. Nos convencemos a nosotros mismos de que posiblemente los sucesos se vean afectados por la cantidad de tiempo que pasamos preocupándonos.
Nuestro mejor recurso para resolver problemas es la paz. Las soluciones surgen fácil y naturalmente cuando estamos en paz. A menudo, el miedo y la ansiedad bloquean las soluciones. La ansiedad le da poder al problema, no a la solución. Albergar un estado de agitación no ayuda. No ayuda.
La paz está a nuestra disposición si así lo elegimos.A pesar del caos y de los problemas no resueltos que nos rodeen, todo está bien, las cosas se solucionarán.
Podemos rodearnos de los recursos del universo: del agua, la tierra, un ocaso, una caminata, una plegaria, un amigo. Podemos relajarnos y permitirnos sentir paz.
«Hoy dejaré ir mi necesidad de permanecer en un estado de agitación. Cultivaré la paz y la confianza en que las soluciones y los favores surgirán natural y armoniosamente de un remanso de paz. Conscientemente dejare ir la angustia, y dejare actuar a Dios».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 3 de Marzo



Por favor comprendan que aceptación no significa adaptación. No significa resignación ante el lamentable y mísero estado en que están las cosas. No significa aceptar o tolerar ningún tipo de abuso.
Significa, en el momento presente, que reconocemos y aceptamos nuestras circunstancias, incluyéndonos a nosotros mismos y a las personas en nuestras vidas, tal y como somos nosotros y ellas.
Sólo desde tal estado poseemos la paz y la capacidad para evaluar esas circunstancias, hacer los cambios adecuados y resolver nuestros problemas. Una persona de quien se abusa no tomará las decisiones necesarias para detener ese abuso hasta que él o ella lo reconozcan. La persona debe entonces dejar de pretender que el abuso de alguna manera terminará mágicamente, dejar de pretender que no existe, o dejar de poner pretextos de por qué existe.
En un estado de aceptación somos capaces de responder con responsabilidad hacia nuestro entorno. En este estado recibimos el poder para cambiar las cosas que podemos cambiar. Los alcohólicos no pueden dejar de beber hasta que aceptan su impotencia ante el alcohol y ante su alcoholismo. Las personas con trastornos en su manera de comer no pueden solucionar sus problemas con la comida hasta que aceptan su impotencia ante la comida. Los codependientes no podemos cambiar hasta que aceptamos nuestras características codependientes, nuestra impotencia ante la gente, ante el alcoholismo y ante otras circunstancias que tan desesperadamente hemos tratado de controlar. La aceptación es la más grande paradoja: no podemos cambiar hasta que aceptemos la manera de ser que tenemos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 3 de Marzo… Aceptémonos a nosotros mismos



Un día, al ir manejando, la atención de una mujer se enfocó en el letrero del auto que iba delante de ella. Este decía: «SE LO QUE ERES». ¿Cómo podría hacerlo?, pensó, ¡No sé quién soy!
Algunos de nosotros nos hemos sentido confundidos cuando la gente nos ha animado a ser nosotros mismos. ¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos o ser como somos si durante años muchos nos hemos sumergido en las necesidades de los demás?
Pero tenemos un yo. A diario estamos descubriendo más acerca de nosotros mismos.
Estamos aprendiendo que somos merecedores de amor.
Estamos aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos en el momento presente, a aceptar nuestros sentimientos, pensamientos, defectos, deseos y necesidades. Si nuestros pensamientos o sentimientos son confusos, lo aceptamos también.
Ser lo que somos significa aceptar nuestro pasado -nuestra historia exactamente como es.
Ser nosotros mismos significa que tenemos derecho a nuestras opiniones y creencias, por el momento presente, y que están sujetas a cambios. Aceptamos nuestras limitaciones y nuestros puntos fuertes.
Ser lo que somos significa que nos aceptamos físicamente, al igual que mental, emocional y espiritualmente, por lo que somos ahora.
Ser como somos en la recuperación significa que debemos llevar esa aceptación un paso más allá. Podemos apreciarnos a nosotros mismos y a nuestra historia.
Ser como somos, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, no es una actitud limitante.
Aceptarnos y amarnos es como fomentamos el crecimiento interior y el cambio.

«Hoy seré lo que soy. Si todavía no estoy seguro de quién soy, afirmaré que tengo derecho a hacer ese emocionante descubrimiento».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Dar y Recibir… un equilibrio

Fuente: https://www.youtube.com/user/HolaMaytte