
Muchos de nosotros hemos creído que nuestras necesidades no son importantes y que no debemos mencionarlas. Algunos incluso hemos llegado a creer que nuestras necesidades son malas o están mal, de modo que hemos aprendido a reprimirlas y a empujarlas fuera de nuestra conciencia. No hemos aprendido a identificar lo que necesitamos, ni a escuchar a esa necesidad porque de todos modos no importaba: nuestras necesidades no iban a ser satisfechas. Algunos de nosotros no hemos aprendido cómo satisfacer adecuadamente nuestras necesidades.
Darnos a nosotros mismos lo que necesitamos no es difícil. Creo que podemos aprender rápido. La fórmula es sencilla: en cualquier situación dada, desapégate y pregunta: “¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo?”
Luego necesitamos escucharnos a nosotros mismos y a nuestro poder superior. Respetar lo que oímos. El demente negocio de castigarnos por lo que pensamos, sentimos, y deseamos, esta tontería de no escuchar a quien realmente somos y a lo que nuestro yo lucha por decirnos debe parar. ¿Cómo creen que Dios trabaja con nosotros? Como ya lo he dicho antes, no es de sorprender que pensemos que Dios nos ha abandonado; nos hemos abandonado nosotros mismos. Podemos ser gentiles y aceptarnos. No somos sólo o meramente humanos, fuimos creados con la intención de que fuéramos humanos. Y podemos ser compasivos con nosotros mismos. Después, tal vez, podamos desarrollar verdadera compasión hacia los demás. Escuchen lo que nuestro precioso yo trata de decirnos acerca de lo que necesitamos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Categoría: sentimientos
Reflexión del Dia: 3 de Abril

Podemos haber empezado a reaccionar y a responder urgente y compulsivamente con patrones que nos lastiman. El solo hecho de sentir urgencia y compulsión es suficiente para herirnos. Nos mantenemos en un estado de crisis, fluyendo la adrenalina y tensos los músculos, listos para reaccionar ante emergencias que generalmente no son tales. Alguien hace algo, de modo que nosotros debemos hacer algo a la vez. Alguien se siente de determinada manera de modo que nosotros debemos sentirnos de otra determinada manera. BRINCAMOS DENTRO DEL PRIMER SENTIMIENTO QUE NOS ATRAVIESA Y LUEGO NOS EMPANTANAMOS EN ÉL. Pensamos en el primer pensamiento que cruza por nuestra cabeza y luego elucubramos sobre él. Decimos lo primero que nos viene a la lengua y a veces nos arrepentimos. Hacemos lo primero que nos viene a la mente, generalmente sin pensarlo. Ese es el problema: reaccionamos sin pensar, sin haber pensado honestamente lo que necesitamos hacer y cómo queremos manejar la situación. Nuestras emociones y conductas controladas —disparadas— por cualquier persona o cosa en nuestro entorno. Indirectamente estamos permitiendo que los demás nos digan qué hacer. Eso significa que hemos perdido el control. ¡Estamos siendo controlados!
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 1 de Abril … Pontelo fácil

Pontelo fácil, quizá tengas que empujar hacia adelante, pero no tienes que empujar tan duro. Hazlo suavemente, en paz.
No vayas con tanta prisa, en ningún día, a ninguna hora, en ninguna parte, en ningún momento se te requiere que hagas mas de lo que puedas hacer en paz.
Las conductas frenéticas y la urgencia no son la base para nuestra nueva forma de vida.
No tengas tanta prisa por comenzar. Empieza, pero no fuerces el comienzo si aun no es tiempo. Los comienzos llegaran pronto.
Disfruta y saborea lo de en medio, el meollo del asunto.
No tengas mucha prisa por terminar. Quizá ya estés listo para hacerlo, pero disfruta de los momentos finales. Entrégate completamente a esos momentos para que puedas dar y recibir todo lo que contienen.
Deja que la paz fluya en forma natural. Camina hacia adelante. Empieza. Sigue yendo hacia adelante. Sin embargo, hazlo suavemente, en paz. !Aprecia cada momento!
«Hoy Dios mio, Ayúdame a concentrarme en un ritmo tranquilo en vez de apurado. Seguiré yendo hacia delante suave, no frenéticamente. Ayúdame a dejar ir mi necesidad de estar ansioso, tenso Y apurado. Ayúdame a reemplazarla con la necesidad de estar en paz y en armonía».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 30 de Marzo

Otros pueden haber interpretado sus creencias religiosas como un mandato divino de cuidar a los demás. Dad con alegría, se nos dice. Ama a tu prójimo, y tratamos de hacerlo. Tratamos con empeño.
Tratamos con demasiado empeño. Y luego nos preguntamos qué nos pasa y por qué nuestras creencias cristianas no funcionan. Nuestras vidas tampoco están funcionando.
Las creencias cristianas funcionan perfectamente. Tu vida puede funcionar igual de bien. Lo que no funciona es el rescate. “Es como tratar de atrapar mariposas con un palo de escoba”, me decía una amiga. El rescate nos deja confundidos y perplejos cada vez que lo hacemos. Es una reacción autodestructiva, otra manera por medio de la cual los codependientes se apegan a la gente y se desapegan de sí mismos. Es otra forma de tratar de controlar, pero en vez de conseguirlo resultamos controlados por la gente. Ser cuidador es una relación padre-hijo poco sana, a veces entre dos adultos complacientes, a veces entre un adulto y un niño.
El cuidar despierta la ira. Los cuidadores se vuelven padres iracundos, amigos iracundos, amantes iracundos. Podemos volvernos cristianos insatisfechos, frustrados y confundidos. Las personas a quienes ayudamos son o se convierten en víctimas desvalidas y enojadas. Los cuidadores se vuelven víctimas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 29 de Marzo

Vivir nuestra vida puede no ser tampoco un prospecto emocionante para algunos de nosotros. Tal vez hemos estado tan envueltos con otras personas que hemos olvidado cómo vivir y disfrutar de nuestras vidas.
Podemos sufrir un dolor emocional tan grande que pensamos que no tenemos vida propia; lo único que sentimos es nuestro dolor. Eso no es verdad. Somos más que nuestros problemas. Podemos ser más que nuestros problemas. No porque hasta ahora la vida haya sido tan dolorosa debe seguir lastimándonos. La vida no tiene que herirnos tanto, y no será así, si empezamos a cambiar. De aquí en adelante puede ser que no todo sean rosas, pero tampoco tiene por qué ser todo espinas. Necesitamos y podemos desarrollar nuestras propias vidas. Como dice un amigo mío: “Consíguete una vida”.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 29 de Marzo … Satisface tus necesidades

Imagínate que vas caminando por un prado. Ahí, frente a ti, se abre un sendero. Al ir caminando, sientes hambre. Ve a tu izquierda, ahí hay un árbol frutal listo para la cosecha. Coge lo que necesitas.
Unos pasos después, te das cuenta que tienes sed. A tu derecha hay un manantial de agua fresca.
Cuando te sientes cansado, surge un lugar para descansar. Cuando te sientes solo, aparece un amigo para caminar junto a ti. Cuando te pierdes, aparece un maestro con un mapa.
Al poco tiempo, percibes el flujo: necesidad y provisión; deseo y satisfacción. Quizá, piensas: Alguien me ha dado la necesidad porque Alguien había planeado satisfacerla. Tal vez tenía que sentir la necesidad para que pudiera darme cuenta de ella y aceptar el regalo.
Quizá cerrar mis ojos al deseo cierra mis abrazos para la satisfacción del mismo.
Demanda y provisión, deseo y satisfacción, un ciclo continuo, a menos que nosotros lo rompamos.Todas las provisiones necesarias ya han sido planeadas y provistas para este viaje.
«Hoy se me proveerá de todo lo que necesito».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Marzo … Equilibrio

Busca el equilibrio.
Equilibra las emociones con la razón.
Combina el desapego con desempeñar tu parte.
Equilibra el dar con el recibir.
Alterna el trabajo con el juego, el negocio con las actividades personales.
Equilibra el atender a tus necesidades espirituales con el atender a tus otras necesidades.
Combina el cumplimiento de las responsabilidades que tienes para con los demás con el cumplimiento de las responsabilidades que tienes para contigo mismo.
Equilibra el cuidar a los otros con el cuidado a ti mismo.
Cada vez que sea posible, seamos buenos con los demás, pero seamos buenos con nosotros mismos también.
Algunos de nosotros tenemos que recuperar el tiempo perdido.
«Hoy lucharé por lograr el equilibrio».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 25 de Marzo

No es de extrañar que tengamos problemas de comunicación.
Hablar clara y directamente no es difícil. De hecho, es fácil. Y divertido. Empecemos por saber que está bien ser como somos. Nuestros sentimientos y pensamientos están bien. Nuestras opiniones cuentan. Está bien hablar acerca de nuestros problemas. Y está bien decir que no.
Podemos decir que no cada vez que así lo sintamos. Es fácil. Dilo ahora mismo. Diez veces. ¿Viste qué fácil fue? Por cierto, los demás también pueden decir que no. Se hace más fácil si tenemos iguales derechos. Cada vez que nuestra respuesta sea no, empecemos a responder con la palabra no en vez de decir, “no lo creo”, o “tal vez”, o cualquiera otra frase vacilante.
Digamos lo que queremos, y queramos decir lo que decimos. Si no sabemos qué queremos decir, quedémonos callados y pensemos sobre ello. Si nuestra respuesta es, “no lo sé”, digamos “no lo sé”.
Aprendamos a ser concisos. Dejemos de andarle dando vueltas a la gente. Lleguemos al punto y cuando lo hayamos hecho, detengámonos.
Hablemos acerca de nuestros problemas. No le somos desleales a nadie al revelar quiénes somos y sobre qué tipo de problemas estamos trabajando. Lo único que sí hacemos es fingir al no ser quiénes somos.
Compartamos secretos con amigos de confianza que no los usarán en contra nuestra ni nos ayudarán a sentirnos avergonzados. Podemos tomar decisiones apropiadas acerca de con quién hablar, qué tanto decirle y cuál es el mejor momento para hablar.
Expresemos nuestros sentimientos abierta, honesta, adecuada y responsablemente. Permitamos que los demás hagan lo mismo. Aprendamos las palabras: Yo siento. Permitamos que los demás digan estas palabras y aprendamos a escuchar, no a arreglar.
Podemos decir lo que pensamos. Aprendamos a decir: “Lo que pienso es esto”. Nuestras opiniones pueden ser diferentes a las de los demás. Eso no significa que estemos mal. No tenemos que cambiar nuestras opiniones, y tampoco la otra persona, a menos que alguno de nosotros lo desee.
Podemos incluso estar equivocados.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 25 de Marzo… Paciencia

A veces obtenemos lo que queremos de inmediato. En otras ocasiones, nos preguntamos si nuestros deseos alguna vez se cumplirán.
Seremos cumplidos de la mejor manera posible y lo más rápido posible. Pero algunas cosas toman tiempo. A veces, tenemos lecciones que aprender primero, lecciones que nos preparan para que podamos aceptar el bien que merecemos. Las cosas se están resolviendo en nosotros y en otros. Los bloques en nosotros están siendo eliminados. Se está estableciendo una base sólida.
Se paciente. Relájate y confía. Déjalo ir. Entonces, deja ir un poco más. Las cosas buenas están planeadas para nosotros. Los recibiremos en el primer momento disponible. Tendremos todo nuestro anhelo.
¡Relájate y confía!
«Hoy, identificaré lo que quiero y necesito; entonces, estaré dispuesto a dejarlo ir. Dedicaré mi energía a vivir mi vida hoy, para poder dominar mis lecciones lo más rápido posible. Confiaré en que lo que quiero y necesito viene a mí. Dejaré de lado mi necesidad de controlar los detalles».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 24 de Marzo

Cerca de un año después de comenzar a recuperarme de mi codependencia me di cuenta de que aún estaba haciendo algo que me causaba dolor. Percibí que este patrón tenía algo que ver con el por qué muchas de las relaciones que establecía se agriaban. Pero no sabia qué era “eso” que estaba yo haciendo, de modo que no pude dejar de hacerlo.
Un soleado día, mientras caminaba por la acera con mi amigo Scott, me detuve, me volví hacia él y le pregunté: “¿Qué es esa cosa que los codependientes hacen una y otra vez? ¿Por qué nos seguimos sintiendo tan mal?”
Pensó un momento en mi pregunta antes de responderme. “Los codependientes son cuidadores de los demás, rescatadores. Rescatan, luego persiguen, y terminan siendo víctimas. Estudia el triángulo del drama de Karpman”, me dijo. El triángulo del drama de Karpman y sus papeles de rescatador, perseguidor y víctima son la obra y la observación de Stephen B. Karpman.
Lo que me dijo no tenía sentido, pero volví a casa, busqué en algunos libros de terapia que se estaban empolvando en mi librero y los estudié. Luego de un rato, la luz se hizo en mi cabeza. Vi. Comprendí. Y me sentí como si hubiera descubierto el fuego.
Eso era. Ese era mi patrón. Este es nuestro patrón. Esto es lo que hacemos repetidamente con nuestros amigos, familiares, conocidos, clientes o cualquiera que se encuentre a nuestro alrededor. Como codependientes, podernos hacer muchas cosas, pero este patrón es el que seguimos mejor y con mayor frecuencia. Esta es nuestra reacción favorita.
Somos rescatadores, quienes todo lo proporcionan. Somos grandes madrinas o padrinos del mundo entero, como dice Earnie Lansen: No sólo satisfacernos las necesidades de la gente, sino que las anticipamos. Arreglamos los asuntos de los demás, los enseñamos, nos afligimos por ellos, Les solucionamos, los atendemos. Y lo hacemos todo tan bien. “Tu deseo es un mandato para mí”, es nuestro lema. “Tu problema es mi problema.” Somos cuidadores.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
