Meditación 26 de Agosto… Apoderarnos de nuestra fuerza


Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que el codependiente debe asumir una conducta que le permita tomar el control de su vida, abandonar el papel de «victima» y vencer, con su fuerza interior, la necesidad de mantenerse apegado a quien(es) le quieren manipular. Analizar el rol o papel que jugamos en nuestra vida es una buena señal para saber cuando estamos jugando a ser victimado y detener eso a tiempo. ¡No permitamos ser coaccionado por los demás!
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Medita sobre esto:
Hay un sentimiento al que le tenemos que prestar una particular atención durante la recuperación: sentirnos victimados. No como es su derecho, y nosotros nos estamos sintiendo víctimas porque estamos intentando controlar su proceso o, de manera irracional, estamos esperando que ellos cuiden de nosotros. Nos podemos sentir victimados si nos quedamos atascados en una creencia codependiente, tal como ….Los demás me hacen sentir…. Los demás tienen la llave de mi felicidad y mi destino…. o, no podré ser feliz a menos que otro se comporte de determinada manera, o de que sucedan ciertas cosas.
Otras veces, apoderarnos de nuestra fuerza significa que nos damos cuenta de que estamos siendo victimados por la conducta de otra persona. Están siendo invadidos nuestros límites. Es ese caso, indagamos qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos e impedir que continúe la victimación; necesitamos fijar límites.
A veces, lo único que se requiere es un cambio de actitud. No somos víctimas.
Luchamos por sentir compasión hacia la persona que nos victimó, pero comprendemos que a menudo la compasión viene después, cuando nos hayamos despojado de nuestro papel de víctimas en cuerpo, mente y espíritu. También entendemos que sentir demasiada compasión puede volver a ponernos de inmediato en el cajón de las víctimas. Sentir demasiada lástima por una persona que nos está victimando puede establecer una situación donde la persona nos pueda convertir de nuevo en su víctima.
No tratamos de forzar consecuencias ni crisis sobre otra persona, pero tampoco la rescatamos de las consecuencias lógicas de su conducta. Si hay un papel que tengamos la responsabilidad de jugar para que se den esas consecuencias, lo desempeñamos, no para controlar ni para castigar, sino para ser responsables con nosotros mismos y con los demás.
Tratamos de descubrir qué podemos estar haciendo que nos hace sentir victimados, o qué papel estamos jugando dentro de un sistema, y dejamos, también, de hacerlo. No tenemos poder sobre los demás ni sobre su conducta, pero podemos apropiarnos de nuestra fuerza y apartarnos de ser víctimas.
«Hoy asumiré la responsabilidad de ser yo mismo y de demostrárselo a los demás al no permitir que se me victime. No puedo controlar los acontecimientos, pero sí puedo controlar mi actitud al ser victimado. No soy una víctima; no merezco ser victimado.

Mi Reflexión: Los codependientes nos hemos acostumbrado tanto a jugar el papel de victima que extrañamos no hacerlo. Llego el momento de detener esa conducta autodestructiva, forzándonos a desarrollar ese poder interior que nos va a permitir descubrir cuando lo estamos haciendo e implementar las herramientas que nos saquen de ese escenario caótico. Al principio sera difícil y nos sentiremos «extraños», pero a medida que avanza nuestra recuperacion, y anteponiendo nuestro bienestar al de los demás, lograremos asumir aquellas conductas que hagan sentirnos bien con los otros, sin que vaya en desmedro de nosotros mismos. Recordemos que buscar nuestra liberación es una tarea propia, y a cada quien le corresponde responsablemente hacerse cargo de si mismo, no tenemos poder para cambiar a las personas, y ellas solas deben asumir sus conductas sanas. (Alpha).
¿Te has visto en situaciones que has logrado detener ser victimado? ¿Como lograste detener ese proceso? ¿Cuales herramientas utilizaste? Comparte aqui tus vivencias.

Meditación 25 de Agosto … Estemos dispuestos a reparar los daños


Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la necesidad de «reparar daños» a aquellas personas a quienes ofendimos, y como este proceso gradual alivia nuestro corazón, modifica nuestra actitud, permitiéndonos liberarnos de sentimientos negativos de ira, amargura y vergüenza. Esta decisión saludable nos hace entender que debe prevalecer el «AMOR» en nuestras vidas, aunque para llegar hasta allí debamos transitar un proceso laborioso, pero valioso porque permitirá alcanzar nuestra real curación.
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Medita sobre esto:
El Paso Ocho está hablando de un cambio de corazón, de un cambio curativo.
Esta actitud puede ser el principio de una gran cadena de recuperación y de curación en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. Significa que estamos dispuestos a dejar ir nuestra dureza de corazón, uno de los más grandes obstáculos para nuestra capacidad de dar y recibir amor.
En el Paso Ocho hacemos una lista de toda la gente que hemos dañado, y nos permitimos a nosotros mismos experimentar una actitud curativa hacia ellos. Es una actitud de amor.
En este Paso, no nos arrojamos con locura y empezamos a gritar: «¡Lo siento!». Hacemos nuestra lista, no para sentirnos culpables, sino para facilitar la curación. Antes de que realmente reparemos daños o empecemos a considerar la manera apropiada de repararlos, nos permitimos a nosotros mismos cambiar nuestra actitud. Ahí es donde comienza la curación, en nuestro interior.
Esto puede cambiar la energía. Puede cambiar la dinámica. Puede hacer comenzar el proceso, antes de que abramos la boca y digamos lo siento. Abre la puerta del amor. Abre la puerta a la energía del amor y de la curación. Nos capacita para llenarnos de sentimientos y energía positivos.
Esa energía se puede sentir alrededor del mundo, y comienza dentro de nosotros.

¿Con cuánta frecuencia, después de haber sido lastimados, deseábamos que la persona simplemente reconociera nuestro dolor y dijera, «lo siento»? ¿ Cuán tan a menudo hemos deseado que la persona simplemente nos viera, nos escuchara y volviera hacia nosotros la energía del amor? ¿Cuán frecuentemente hemos anhelado por lo menos un cambio de corazón, una pequeña dosis de reconciliación, en las relaciones manchadas por asuntos inconclusos y malos sentimientos? Muy a menudo.
Los otros también lo desean. Eso no es ningún secreto. La energía de la curación comienza con nosotros. Nuestra disposición para reparar el daño puede beneficiar o no a la otra persona; el o ella pueden estar o no dispuestos a olvidarse del asunto.
Pero nosotros nos curamos. Nos volvemos capaces de amar.
«Hoy trabajare por lograr un cambio de corazón si están presentes la dureza del corazón, la defensividad, la culpa o la amargura. Me dispondré a dejar ir esos sentimientos y a reemplazarlos por la energía curativa del amor».


Mi Reflexión: Sanar interiormente pasa por reconocer las ofensas que hemos proferido a los otros y reparar esos daños. No es fácil para nadie, menos aun para los codependientes, pedir disculpas o perdón. Solamente «aliviando nuestro corazón», asumiremos esa tarea. Muchos hemos vivido sintiendo el desamparo, el abandono de quienes amamos y creíamos nos amaban, ello hizo que nuestros sentimientos de amargura, ira, culpa se instalaran en nuestro corazón y no floreciera el amor, de allí que nos cueste «darlo». Al trabajar sobre la «reparación de daños» drenamos esos sentimientos negativos que endurecen nuestra alma, y empezamos a sanar progresivamente, pasando de ser ofensivos, iracundos, coléricos, a amorosos y comprensivos. La tarea requiere paciencia, perseverancia y coraje. No pongamos trabas a este proceso, una vez iniciado con convicción de la necesidad de hacerlo para nuestra curación, no debemos frenar hasta lograrlo. (Alpha).
¿Estas dispuesto a trabajar en la reparación de daños? ¿Lo has hecho y tienes resultados tangibles?. Puedes comentar aquí.

Reflexion del Dia: 22 de Agosto


Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reflexiona sobre los actos de bondad que debemos asumir con nuestro prójimo, y si bien es hermoso desprenderse practicando la caridad humana, es cierto que fijar limites al respecto es necesario. Plantea que nuestra conducta desprendida puede acarrearnos problemas económicos, por ello debemos ser cuidadosos a la hora de dar nuestra ayuda.
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Reflexiona sobre esto:
Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estarnos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco.
“Dios nos dijo que perdiéramos nuestras vidas. Nos dijo que diéramos a la gente”.


Mi Reflexión: Dios pide que seamos bondadosos y caritativos, pero para los codependientes, quienes estamos acostumbrados a tener poca responsabilidad sobre nuestras finanzas, este acto de amor debe ser bien pensado. Evitemos que algunas personas se aprovechen de nuestro «buen corazón» para desestabilizarnos económicamente. La caridad debe salir desde dentro y hacernos sentir a gusto con lo que hacemos. No es meramente por darle gusto a la gente, sino porque lo deseemos hacer nosotros y seamos felices haciéndolo.(Alpha).
¿Has vivido experiencia scon dar a los demás? ¿Han abusado de tu confianza? Deseas compartir tus experiencias sobre este aspecto. Haz tus comentarios

Meditación 22 de Agosto … Deja ir la confusión


Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la importancia de mantenernos serenos ante la confusión y el miedo, no siempre sabemos que hacer, pero debemos confiar en ese ser superior que sabe cuando deben darse las cosas para nuestro bien. Tenemos la posibilidad cierta, si así lo creemos, de obtener la ayuda espiritual para saber como hacer ante estas dificultades. Estamos recuperándonos y los sentimientos y emociones van a estar allí moviéndose en contra nuestra. «Vamos a llenarnos de Fe. Todo pasa. Si deseas conocer mas sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.
Medita sobre esto:
A veces, nuestro camino no está claro.
Nuestras metas se nublan, se confunden. No estamos seguros de cuál debe ser nuestro siguiente paso, de cómo será, de qué dirección estamos tomando.
Es el momento de detenernos, de pedir una guía y de descansar. Es tiempo de dejar ir el miedo. Espera. Siente la confusión y el caos, y luego déjalos ir. El camino se descubrirá solo. Se revelará el siguiente paso. No es necesario que lo sepamos ahora mismo. Lo sabremos a su tiempo. Confía en ello. Deja ir la confusión y confía.
«Hoy esperaré si el camino no está claro. Confiaré en que del caos saldrá la claridad.

Mi Reflexión: Cuando el codependiente siente que su vida se ha vuelto ingobernable busca ayuda para recuperarse. Los altibajos van a estar al orden del día, pero hay una marcada diferencia, «creer en un Poder Superior a nosotros que esta Obrando para sacarnos de la confusión, el miedo, y darnos paz interior y claridad» Es importante y liberador que seamos obedientes a esa energía creadora, no forcemos las situaciones, seguiremos «trancados y confundidos». Ya hemos perdido un valioso tiempo de nuestra existencia, nos hemos «saboteado» alcanzar la plenitud, este es el momento de CREER ¡Confiemos! (Alpha).
¿Eres de las personas que esta en la búsqueda de la Fe en Dios cualquiera sea tu convicción al respecto? ¿Te sientes plena con esa creencia en ese Poder Superior? Comenta aquí tus experiencia.

Reflexión del Dia: 17 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades del desapego como parte de la recuperacion de la Codependencia. Lee este contenido, asimila el sentido que esta Autora le da al control que debes asumir sobre tu vida, y como debes actuar para desapegarte, resalta que reaccionar» o «replicar nos aleja del sosiego, la paz y la serenidad. Si deseas conocer mas sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.
No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes. “Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes
hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos. Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.

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Mi Reflexión personal: Cuando estamos apegados nuestro comportamiento es reaccionario, la compulsión por controlar se impone sobre la cordura, y asumimos que solo así podemos resolver las dificultades que se nos presentan de manera cotidiana. Reaccionar no es la solución, solo que reprogramar esa conducta pasa por identificar y aceptar que somos codependientes en primer lugar, y luego nos toca asumir un plan de acción con miras a reaprender nuevas conductas positivas que nos llevan a transitar por un camino difícil, laborioso, pero LIBERADOR.Si ponemos nuestro mayor empeño, lo vamos a lograr. ¡Bien vale la pena! Nos merecemos ser felices y vivir una vida de paz y serenidad
¿Deseas iniciar esa reprogramacion de las conductas autodestructivas por unas mas saludables? Comparte en los comentarios ¿cómo lo estás planificando y haciendo?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto



Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor



Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.
«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditacion 7 de Agosto… Ve a tu propio ritmo



Esta parte del camino fue empinada. Y el cambio de altitud fue severo. Estaba jadeando y tratando de no hacer una mueca ante el dolor en mis piernas mientras mi compañero de excursión caminaba por el sendero frente a mí.
Se detuvo y miró hacia atrás. Definitivamente estaba detrás. Si sus piernas dolían como las mías lo estaban, su paso no lo demostró. Sabía cómo se sentía para mantenerte al ritmo de otra persona. No quería hacerle eso solo porque estaba fuera de forma.
«Continúa adelante», grité.
Parecía reacio.
Lo convencí de que me dejara atrás. El hecho de que nos reuniéramos no significaba que tuviéramos que caminar como prefiero llamarlo, en la misma zancada. Mi amigo se adelantó y desapareció de mi vista. Caminé, luego descansé, luego caminé, luego descansé. Una vez, me detuve, me quité la mochila y tomé una siesta.
Mi amigo y yo nos unimos hacia el final del día. Hicimos la caminata bajando la montaña juntos, uno al lado del otro.
Aunque simplificamos las cosas, la mayoría de las cosas son más difíciles de lo que pensamos. Es importante es dejar que cada persona vaya a su propio ritmo. Ya sea que estés trabajando en un problema o abordando un proyecto en tu vida, encuentra el ritmo que funcione para ti. Deja que otros hagan lo mismo.
No te compares con los que te rodean. Déjate energizar por su ritmo, pero respeta el ritmo que funciona para ti.

«Dios, ayúdame a saber que cada uno de nosotros tiene nuestro propio ritmo para atravesar la vida. Ayúdame a honrar y disfrutar los ritmos que funcionan para mí».

(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 3 de Agosto



Algunos aprendimos a ser cuidadores cuando éramos niños. Quizá fuimos casi forzados a ello como resultado de vivir con un padre alcohólico o con algún otro problema familiar. Algunos podemos habernos convertido en cuidadores más tarde en la vida como resultado de estar dentro de una relación de compromiso con un alcohólico o con otra persona que se rehusara y pareciera incapaz de cuidar de sí misma. Decidimos contender —para sobrevivir— de la mejor manera que pudimos, levantándole su carretilla y asumiendo sus responsabilidades.
A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.
Podemos haber sido enseñados para ser responsables de otras personas pero no de nosotros mismos.
A algunas mujeres se les inculcó que las buenas madres y esposas eran cuidadoras. Que se requería y esperaba de ellas que fueran cuidadoras. Que era su deber. Algunos hombres creen que los buenos padres y esposos son cuidadores, superhéroes responsables de satisfacer toda necesidad de cada miembro de la familia.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos



Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.
«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).