
No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “Nodependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Meditación 27 de Julio … Deja ir

Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena.
Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.
«Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditacion 26 de Julio … Adueñémonos de nuestro poder

¿No lo ves? no tenemos por qué sentirnos tan victimados por la vida, por la gente, por las situaciones, por el trabajo, por nuestros amigos, por nuestras relaciones amorosas, por nuestra familia, por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras circunstancias.
No somos víctimas. No tenemos que ser víctimas. ¡De eso es de lo que se trata!.
Sí, admitir y aceptar la impotencia es importante. Pero ése es un primer paso, una introducción a este asunto de la recuperación. Luego, viene el adueñarnos de nuestro poder. Cambiar lo que podamos.
Esto es tan importante como admitir y aceptar la impotencia. Y hay tanto que podemos cambiar.
Podemos adueñarnos de nuestro poder, dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos. No tenemos que quedarnos ahí parados con las manos atadas, con un desamparo rastrero, sometiéndonos a cualquier cosa que venga. Hay cosas que podemos hacer. Podemos hablar. Resolver el problema. Usar el problema para motivarnos a hacer algo bueno por nosotros mismos.
Podemos hacernos sentir bien a nosotros mismos. Podemos alejarnos. Podemos regresar en nuestros propios términos. Podemos defendernos. Podemos rehusarnos a dejar que los otros nos controlen y nos manipulen.
Podemos hacer lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos. Esa es la belleza la recompensa, la corona de la victoria que se nos da en este proceso llamado recuperación.¡De eso es de lo que se trata!
Si no podemos hacer nada respecto de la circunstancia, podemos cambiar nuestra actitud. Podemos hacer un trabajo interior: encarar valientemente nuestros asuntos para no ser victimados. Se nos ha dado una maravillosa llave para la vida.
Ya no somos victimas, a menos que queramos serlo.
La libertad y la alegría son nuestras si las tomamos, si las sentimos, por el duro trabajo que hemos realizado.
«Hoy me recordare a mi mismos tan frecuentemente como sea necesario de que no soy una victima, y que no necesito ser victimado por ninguna cosa que se me venga. Trabajare duro para quitarme la mascara de victima, ya sea que esto signifique fijar un limite y hacerlo respetar, alejarme, lidiar con mis sentimientos o darme a mí mismo lo que necesito. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de sentirme victimado».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditacion 24 de Julio … Negación

La negación es una herramienta poderosa. Nunca subestimes su capacidad para nublar tu visión.
Estáte consciente de que, por muchas razones, nos hemos vuelto expertos en utilizar esta herramienta para hacer la realidad más tolerable. Hemos aprendido bien a detener el dolor causado por la realidad, no cambiando nuestras circunstancias, sino pretendiendo que son diferentes.
No seas demasiado duro contigo mismo. Mientras una parte de ti estaba ocupada creando una realidad de fantasía, la otra se puso a trabajar para aceptar la verdad.
Ahora es tiempo ya de encontrar valor. De encarar la verdad. De dejarla introducirse suavemente en nosotros.
Cuando podamos hacerlo, se nos llevará hacia delante.
«Dios mío, dame el valor y la fuerza para verme claramente».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 23 de Julio

¡Rescatamos cada vez que cuidamos de los demás!
Al cuidar o rescatar podemos sentir uno o más de los siguientes sentimientos: incomodidad y malestar por el dilema de la otra persona; la urgencia de hacer algo; lástima; sentimiento de culpa; santidad; ansiedad; una extrema responsabilidad por esa persona o problema; miedo; la sensación de estar siendo forzado u obligado a hacer algo; una indisposición ligera o severa a hacer algo; mayor competencia que la persona a la que estarnos “ayudando”; u ocasionalmente resentimiento por haber sido colocados en esta posición. También pensamos que la persona a quien estamos cuidando está desvalida y es incapaz de hacer lo que nosotros hacemos por ella. Sentimos que temporalmente nos necesita.
No me refiero a actos de amor, de amabilidad, de compasión y de verdadera ayuda, a situaciones en las cuales legítimamente se desea y se necesita de nuestra ayuda y nosotros queremos darla. Estos actos son la sal de la vida. Rescatar o cuidar no lo son.
Cuidar de los demás parece un acto mucho más amistoso de lo que es. Requiere incompetencia por parte de la persona a quien estamos cuidando. Rescatamos “víctimas”, personas que creemos no son capaces de ser responsables de si mismas. Las víctimas en realidad son capaces de cuidar de sí mismas, aunque nosotros y ellas no lo admitimos. General mente nuestras víctimas están ahí esperando a un lado del triangulo a que nosotros hagamos el primer movimiento y brinquemos dentro del triángulo con ellas.
Después de que rescatamos, inevitablemente nos movemos a la siguiente esquina del triángulo: la persecución. Nos volvemos resentidos y nos enojamos con la persona a quien tan generosamente hemos “ayudado”. Hemos hecho algo que no queríamos hacer, algo fuera de nuestra responsabilidad, hemos ignorado nuestras propias necesidades y deseos, y nos enojamos por ello. Para complicar más el asunto, esta víctima, esta pobre persona que hemos rescatado, no siente gratitud por nuestra ayuda. No aprecia suficientemente el sacrificio que hemos hecho. La víctima no se porta corno debiera. Ni siquiera está siguiendo nuestro consejo, que tan prontamente le brindamos. Esta persona no nos deja recomponer sus sentimientos. Algo no ha funcionado bien, de modo que nos rasgamos nuestro halo y sacamos nuestro trinche.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.
«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
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Reflexión del Dia: 17 de Julio

Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Confórmate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 16 de Julio

A pesar del lado oscuro de las emociones —aquellas que son dolorosas, aquellas que se prolongan y las que nos engañan— hay un panorama que es aún más sombrío si elegimos volvernos inemocionales. No asumir nuestros sentimientos, aislarnos emocionalmente y alejar esa parte de nosotros puede ser incómodo, poco sano y autodestructivo.
Reprimir o negar los sentimientos nos puede provocar dolores de cabeza, trastornos digestivos, dolores de espalda y estados físicos de debilitamiento general que pueden abrir la puerta a muchas enfermedades.
Reprimir sentimientos —especialmente si lo hacemos durante la fase de negación del proceso de pena— nos puede causar problemas como el comer en exceso o demasiado poco, el uso de alcohol u otras drogas, conductas sexuales compulsivas, gastar dinero en forma compulsiva, no dormir lo suficiente, dormir en exceso, obsesionarnos, hacer ademanes de control, y otras conductas compulsivas.
Los sentimientos son energía. Los sentimientos reprimidos bloquean nuestra energía. No estamos en la mejor forma cuando estamos bloqueados.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 16 de Julio… "Recompensa" de relaciones destructivas

A veces ayuda entender que podemos estar recibiendo un pago de las relaciones que nos causan angustia.
La relación puede alimentar nuestra impotencia o nuestro papel de mártir.
Tal vez la relación alimenta nuestra necesidad de ser necesaria, mejorando nuestra autoestima al permitirnos sentirnos en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de responsabilidades financieras o de otro tipo manteniéndonos en una relación particular.
«Mi padre abusó sexualmente de mí cuando era niña», dijo una mujer. «Pasé los siguientes veinte años chantajeándolo emocional y financieramente sobre esto. Podía obtener dinero de él siempre que quería, y nunca tuve que asumir la responsabilidad financiera por mí misma».
Al darnos cuenta de que podemos haber obtenido una recompensa codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando los bloques en nosotros mismos que pueden estar frenando nuestro crecimiento.
Podemos responsabilizarnos de la parte que pudimos haber jugado para mantenernos victimizados. Cuando estemos dispuestos a mirar con honestidad y sin temor «el pago y dejarlo ir», encontraremos la curación que hemos estado buscando. También estaremos listos para recibir los beneficios positivos y saludables disponibles en las relaciones, los pagos que realmente queremos y necesitamos.
«Hoy, estaré abierto a analizar los beneficios que pueda haber recibido al mantener relaciones no saludables o al mantener operativos los sistemas destructivos. Estaré listo para dejar de lado mi necesidad de permanecer en sistemas no saludables; Estoy listo para enfrentarme a mí mismo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 15 de Julio… Baja las expectativas

Cuando comienzas un primer proyecto creativo o comienzas el estudio de un arte u oficio, lo que quiero que hagas es reducir tus estándares hasta que desaparezcan. Está bien. No se supone que seas bueno al principio. Así que bien podría darse el regalo liberador de gozosamente esperar que usted sea malo. (Barbara Sheer y Annie Gotlieb, Wishcraft).
Cuando comencé a escribir artículos en periódicos y revistas, tardé entre uno y tres meses en completar un breve artículo. Después de escribir durante algunos años, llevé un temporizador a mi oficina un día. Me dije a mí mismo que sabía cómo hacer lo que estaba haciendo, ahora iba a aprender a hacerlo más rápido. En poco tiempo, pude escribir en dos horas lo que me había llevado meses llevar a cabo. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la dependencia química, tardé ocho meses de tratamiento para comprender lo que otras personas comprendían en seis semanas. Con el tiempo, me convertí en un consejero de dependencia química. Con el tiempo, escribí libros sobre el tema. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la codependencia, no pude distinguir un gesto de control de establecer un límite. No sabía cuándo me estaba cuidando o qué quería decir eso. No conocía la manipulación de un intento honesto de expresar mis emociones. Con el tiempo, escribí un best-seller sobre el tema. Nuevamente, las palabras clave aquí están en el tiempo.
Comienza donde está. Comienza mal. Solo comienza. Déjate caer, torpe y confundido. Si ya sabías cómo hacerlo, no sería una lección en tu vida. Y no obtendrás la emoción de la victoria en dos, cinco o diez años a partir de ahora cuando mires atrás y digas: «Wow. Me he vuelto bueno en eso con el tiempo».
Todas las cosas son posibles para él o ella que cree, dice la Biblia. Disfruta de esos incómodos comienzos. Deléitate con ellos. Ellos son la clave de tu éxito.
«Dios, ayúdame a dejar de vivir por miedo a hacerlo mal. Ayúdame a reducir mis expectativas para permitir un comienzo incómodo».
Actividad: ¿Qué has estado posponiendo o evitando por temor a comenzar mal? Haga una lista de cada logro que tenga, ya sea de graduarse de la escuela primaria o la universidad, aprender una nueva habilidad en un trabajo o ser padre. Luego, escribe en tu diario sobre cómo se sintió al principio. Ahora, haz una lista de las cosas que quieres hacer. Al lado de tu objetivo, escribe estas palabras para ti: te doy permiso para hacer esto mal al principio. Documente su desempeño cada vez que intente ese objetivo. Continúe volviendo a esta sección de su diario hasta que se encuentre registrando lo bien que lo hizo.
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).
