
En paracaidismo, hay una actividad llamada «buceo de superficie». En la zona de lanzamiento, verás gente tendida boca abajo sobre artilugios que parecen monopatines. Hacen todos los movimientos en el suelo como si cayeran libremente por el aire. Están entrenando sus cuerpos y ellos mismos para hacerlo bien. Están experimentando cómo se siente hacerlo bien.
¿Tienes algo que estás tratando de aprender a hacer? ¿Estás luchando por soltar a alguien? ¿Estás tratando de hacer algo por primera vez? ¿Conquistar tu miedo a volar o escribir un libro? ¿Tiene una reunión programada que le cause algo de tensión? Tal vez necesites acercarte a tu jefe y pedir un aumento.
Vete a ti mismo haciéndolo. Tranquilícese primero relajando deliberadamente cada parte de su cuerpo y mente. Entonces imagínese haciéndolo, sea lo que sea. Vea cómo se siente hacerlo bien. Analice cada detalle de cómo se sentiría si lo hiciera bien.
Si te encuentras con un bloqueo que te impide avanzar sin problemas en tu tiempo de visualización, pregúntale a tu Poder Superior o a ti mismo cómo remediarlo o liberarlo. ¿Tienes un miedo que te está bloqueando? ¿Es un miedo nuevo o viejo? Tal vez se trate de lo que alguien le dijo hace mucho tiempo acerca de su insuficiencia. Libera esa energía, luego comienza de nuevo, viendo lo que se siente al hacerlo bien. Mantenga en su visualización hasta que pueda pasar por todo el proceso sin problemas, de principio a fin.
Si lo intentas pero no puedes imaginarte a ti mismo haciendo algo, y mucho menos verás cómo se siente hacerlo bien, tal vez estás tratando de hacer algo que no es adecuado para ti. Pregúntale a su Poder Superior por orientación sobre eso también.
La visualización puede darnos tiempo para bucear de forma segura y superar torpezas, miedos, bloqueos y problemas potenciales. A veces, pasar el tiempo tranquilo tratando de visualizar cómo se siente hacerlo bien puede darnos un mensaje de que este es o no el momento adecuado para nosotros.
Dios, ayúdame a usar mis poderes mentales para crear las escenas más positivas que pueda imaginar que tengan lugar en mi vida.
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Categoría: SOLTAR
Reflexión del Dia: 13 de Julio

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitarnos oír nada más. Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvernos hacia nuestro poder superior y expresarle qué tan enojados estamos.
De modo que, ¿qué hacemos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Azotamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material porque ya hemos perdido demasiado.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 7 de Julio … Dejar ir

Podemos ser amables, confiar en las personas y aún así no permitirnos ser utilizados o abusados. No tenemos que dejar que las personas hagan lo que quieran con nosotros. ¡No todas las solicitudes son legítimas! ¡No todas las solicitudes requieren un sí!
La vida puede ponernos a prueba. La gente puede buscar nuestros puntos débiles. Podemos ver un denominador común de los límites que se están probando en nuestra vida. Si tenemos un punto débil en un área, es posible que nos veamos sometidos a pruebas repetidas en esa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La vida, las personas, nuestro Poder Superior y el Universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.
Cuando aprendamos esa lección, encontraremos que los problemas con esa área disminuyen. El límite se ha establecido, el poder ha sido propiedad. Por ahora, la lección ha sido aprendida. Es posible que necesitemos estar enojados con ciertas personas por un tiempo, personas que han llevado nuestra tolerancia al límite.
Esta bien. Pronto, podemos soltar la ira y cambiarla por gratitud. Estas personas han estado aquí para ayudarnos a aprender sobre lo que no queremos, lo que no toleraremos y cómo poseer nuestro poder. Podemos agradecerles por lo que hemos aprendido.
¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar? ¿Hasta qué punto dejaremos que otros vayan con nosotros? ¿Cuánto de nuestra ira e intuición debemos descontar? ¿Dónde están nuestros límites? ¿Tenemos alguna? Si no lo hacemos, estamos en problemas.
Hay momentos en los que no debemos confiar en los demás, sino confiar en nosotros mismos y establecer límites con quienes nos rodean.
Hoy, estaré abierto a una nueva conciencia sobre las áreas donde necesito límites más saludables. Voy a renunciar a mi suposición ingenua de que la otra persona siempre tiene la razón. Intercambiaré esa opinión por confiar en mí mismo, escucharme a mí mismo y tener y establecer límites saludables.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 30 de Junio … Acepta el cambio

Un día mi madre y yo trabajábamos juntas en el jardín. Estábamos trasplantando unas plantas por tercera vez. Habiendo crecido a partir de una semilla en un bote pequeño, las plantas habían sido transferidas a un bote grande; y luego trasplantadas al jardín. Ahora, como me estaba mudando de casa, las estábamos trasplantando otra vez.
Siendo inexperta como jardinera, me volví a mi experimentadísima madre. «¿No les hace daño?», le pregunté mientras las desenterrábamos y les sacudíamos la tierra de las raíces. «¿ No les hará daño a estas plantas que se les desenraíce y se les transplante tantas veces?»
«Ay, no» respondió mi madre. «Trasplantarlas no les hace daño. De hecho, es bueno para las que sobreviven. Así es como se les fortalecen las raíces. Sus raíces crecerán en lo profundo, y las plantas se pondrán fuertes.»
A menudo me he sentido como esas pequeñas plantas: desarraigada y boca arriba. A veces he soportado el cambio con buena disposición, a veces con renuencia, pero por lo general mi reacción ha sido una combinación de ambas.¿No será duro esto para mí?, pregunto ¿No sería mejor que las cosas permanecieran igual? Ahí es cuando me acuerdo de las palabras de mi madre: así es como las raíces crecen en lo profundo y se fortalecen.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a recordar que durante los tiempos de transición están siendo fortalecidos mi yo y mi fe».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 28 de Junio

Querido Dios, Gracias por el hermanito, pero oré fue por un cachorro (Cartas de los niños a Dios).
A veces miramos alrededor, evaluamos la situación y decidimos qué creemos que necesitamos. Entonces vamos a Dios y comenzamos a orar.
De la nada, nuestras oraciones son respondidas. Pero la respuesta no es lo que solicitamos. Fuimos muy específicos, pensamos. Ahora, esto, esto ha venido. No obtuvimos lo que pedimos. Nuestras oraciones fueron respondidas, pero obtuvimos algo más.
No te amargues ni te involucres tanto con el sentimiento de tristeza por no obtener lo que solicitaste como para perderte lo que recibiste. Los deseos y las necesidades están estrechamente relacionados. Y todas nuestras necesidades, incluso aquellas de las que aún no estamos enterados, se cumplirán. Se agradecido de que Dios sepa más de lo que nosotros necesitamos que nosotros.
A veces, cuando oramos, obtenemos lo que queremos. A veces obtenemos lo que necesitamos. Acepta ambas respuestas, la del sí y la de los demás, con sincera gratitud. Luego mira a tu alrededor y ve cuál es su lección y regalo.
«Dios, ayúdame a recordar estar agradecido incluso cuando el obsequio no sea el esperado.»
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Junio … Cuando las cosas no funcionan

Frecuentemente, al enfrentarnos a un problema, podemos intentar resolverlo de un modo en particular. Cuando ese modo no funciona, podemos seguir tratando de resolver el problema de esa misma manera.
Podemos frustrarnos, esforzarnos mas, frustrarnos mas y luego ejercer mas energía e influencia para forzar la misma solución que ya hemos probado y que no funciona.
Ese método nos vuelve locos.Tiende a dejarnos atorados y atrapados. De eso esta hecha la ingobernabilidad.
Podemos quedar atrapados en este mismo patrón difícil, en las relaciones, en las tareas, en cualquier área de nuestra vida. Iniciamos algo, no funciona, no fluye, nos sentimos fatal, luego probamos mas duro con el mismo método, aunque no esta funcionando ni fluyendo.
A veces es apropiado o ceder y esforzarnos mas duramente. A veces resulta mas apropiado dejarlo ir, desapegarse y dejar de estar esforzándonos tanto.
Si no funciona, si no fluye, tal vez la vida nos está tratando de decir algo. La vida es una maestra amable. No siempre nos manda señales de neón para guiarnos. A veces, las señales son más sutiles. ¡Algo que no está funcionando puede ser una señal!
Déjalo ir. Si nos hemos llegado a frustrar a causa de repetidos esfuerzos que no están produciendo los resultados deseados, podemos estar tratando de forzarnos a tomar el camino equivocado. A veces resulta apropiado una solución diferente. A veces se abre un camino distinto. Con frecuencia, la respuesta surgirá más claramente en la quietud del dejar ir que en la urgencia, la frustración y la desesperación de estar esforzándose más duro.
Aprende a reconocer cuando algo no está funcionando o no está fluyendo. Da un paso atrás y espera una guía clara.
«Hoy no me volveré loco probando repetidas soluciones que han probado no tener éxito. Si algo no está funcionando, daré un paso atrás y esperaré la guía».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 25 de Junio

Necesitarnos dejar de avergonzarnos a nosotros mismos. La vergüenza, al igual que la culpa, no sirve absolutamente para ningún propósito. Si la gente nos dice, directa o indirectamente, que debíamos sentirnos avergonzados, no tenemos que creerle. Odiarnos o avergonzarnos de nosotros mismos no ayuda más que por un momento. Di una situación que se mejoró por el hecho de que continuamente sintieras culpa o vergüenza. Di una vez que eso haya resuelto un problema. ¿En qué forma ayudó? La mayor parte del tiempo, la culpa y la vergüenza nos mantienen tan ansiosos que no podemos rendir al máximo. La culpa dificulta todo. Necesitamos valorarnos y tomar decisiones y elecciones que mejoren nuestra autoestima.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 25 de Junio… Sé consciente de tus intenciones

Tu ser interior es literal y no comprende la ambigüedad, así que cuando lo indiques para manifestar tus deseos, dale instrucciones absolutamente literales… Tu ser natural es muy aficionado a realizar las tareas que le das. Le encanta mostrar sus habilidades y su rendimiento para usted y para los demás, y puede hacer casi cualquier cosa (dentro del ámbito de la posibilidad y la probabilidad) que pueda concebir. (Enid Hoffman).
Sea claro en sus intenciones.
Las intenciones son más que meros deseos. Una intención se mezclará con las emociones y el deseo. Por ejemplo, puedo sentarme aquí y desear que la casa estuviera más limpia. Cuando dejo todo de lado, tomo mi frustración sobre el desastre y lo canalizo hacia la energía y mi deseo de estar en orden, puedo decir: «Pasaré una hora enderezando».
A veces hacemos conocer nuestras intenciones a otras personas. Por ejemplo, podríamos empezar a salir con alguien, y es nuestra intención casarnos eventualmente. Las intenciones pueden convertirse en manipulación cuando no las aclaramos.
También pueden implicar control, en el peor sentido, cuando implican cambiar el libre albedrío de otra persona.
El mejor lugar para comenzar es aclarar nuestras intenciones a nosotros mismos. ¿Qué deseas? En lo que respecta a sus situaciones de vida, como el trabajo o las finanzas, ¿cuáles son sus intenciones?Algunas veces nuestras buenas intenciones pueden ser totalmente alocadas. Por ejemplo, podemos intentar que una persona esté sobria, pero es posible que no tengan ningún deseo de ponerse sobrios. Podemos evitar muchas manipulaciones dolorosas, si tenemos claras nuestras intenciones.
Mírate a ti mismo a medida que avanzas en la vida encontrando diferentes situaciones. ¿Tienes una agenda? ¿Sabes lo que es? A veces, nuestras intenciones son menos que conscientes, ocultas debajo de la superficie. Por ejemplo, podemos tener la intención de casarnos y que alguien nos apoye para que no tengamos que mantenernos. ¿Las intenciones de otra persona influyen en las tuyas?
Cuando comiences un proyecto, una nueva relación, o simplemente un nuevo día, pasa un momento y calla. Sé claro contigo mismo y con los demás sobre cuáles son tus intenciones. Entonces ríndele esas intenciones a Dios.
Dios, ayúdame a alinear mis intenciones y deseos con tu mayor buena voluntad para mi vida.
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Meditación 24 de Junio… Desapego

El desapego no se da de manera natural para muchos de nosotros. Pero una vez que nos damos cuenta del valor de este principio de recuperación, comprendemos cuan vital es el desapego. La siguiente historia ilustra como una mujer llego a comprender el desapego:
«La primera vez que practique el desapego fue cuando solté a mi marido alcohólico. Había estado bebiendo desde hacia siete años, desde que me case con el. Durante todo ese largo tiempo, estuve negando su alcoholismo y tratando de que dejara de beber.»
«Hice cosas indignantes para que dejara de beber, para hacerlo ver la luz, para que se diera cuenta de cuanto me estaba lastimando. Realmente pensaba que estaba haciendo lo correcto al tratar de controlarlo.»
«Una noche vi las cosas claramente. Me di cuenta que mis intentos por controlarlo nunca resolverían el problema. También vi que mi vida era ingobernable. No podría obligarlo a hacer nada que él no quisiera. Su alcoholismo me estaba controlando, aunque yo no bebía».
«Lo dejé en libertad para que hiciera lo que quisiera. La verdad es que de todas maneras él hacía lo que quería. Las cosas cambiaron la noche en que me desapegué. El lo percibió, y yo también. Cuando lo deje en libertad, me liberé yo misma para vivir mi propia vida».
«Desde entonces he tenido que practicar muchas veces el principio del desapego. He tenido que desapegarme de gente enferma y de gente sana. Nunca me ha fallado. El desapego funciona».
El desapego es un regalo. Se nos dará cuando estemos listos para ello. Cuando dejemos a la otra persona en libertad, nos liberamos nosotros.
«Hoy, cuando sea posible, me desapegaré con amor».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 22 de Junio

Aunque no convivamos con un problema serio o con una persona seriamente enferma, todavía está bien sentir ira cuando ocurra. La ira es uno de los muchos efectos profundos que la vida tiene sobre nosotros. Es una de nuestras emociones. Y la vamos a sentir cuando nos llegue, o si no, la vamos a reprimir. “No confío en la gente que nunca se enoja. O la gente se enoja, o se enoja”, dice mi amiga Sharon George, quien es profesional dentro del campo de la salud mental.
Tenemos todo el derecho a enojarnos. Tenemos todo el derecho a sentirnos tan enojados como nos sentimos. Lo mismo as otras personas. Pero también tenemos una responsabilidad —primordialmente para con nosotros mismos— que es manejar nuestra ira de manera adecuada.
Volvemos a nuestro consejo inicial: maneja tus sentimientos. ¿Cómo manejamos una emoción tan potente como es la ira? ¿Cómo dejar de sentirnos tan enojados? ¿Cuándo sucede esto? ¿A dónde se va? ¿Con quién podemos hablar? ¿Quién querrá oír todo eso? Probablemente ni siquiera nosotros queremos oírlo. Después de todo, la persona con la que estamos enojados está enferma. De modo que, ¿no deberíamos estar sintiendo compasión y todas esas cosas buenas? ¿Es verdaderamente correcto estar tan enojados con una persona enferma?
Sí, tenemos derecho a estar furiosos con una persona enferma. Nosotros no ocasionamos el problema. Aunque el sentimiento ideal es de compasión, probablemente no lo sentiremos hasta que hayamos manejado nuestra ira. Lo que va entre sentir un furor homicida y mordernos la lengua porque nos sentimos apenados por esa persona enferma, es la manera de ir más allá de nuestros sentimientos de enojo, los viejos y los nuevos. Pero yo no creo que manejar las emociones reprimidas suceda de un día para otro.
Puede no suceder en un mes o aun en un año. ¿Cuánto tardamos en enojarnos a este grado? Manejar una cantidad significativa de ira reprimida puede llevarse tiempo y esfuerzo. Manejar la ira nueva requiere de práctica.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
